Terapia ocupacional en la prevención de caídas y mejora de la autonomía en adultos mayores

24 abril 2026

 

AUTORES

  1. Marina Cutié Arnalda. Terapeuta Ocupacional Servicio Aragonés de Salud. España.
  2. Angela Obón Olleta. Terapeuta Ocupacional en Comarca del Bajo Martín de Teruel. España.
  3. María Susín Estremé. Enfermera Servicio Aragonés de Salud. España.
  4. Lucía Bayo Aspíroz. Terapeuta Ocupacional en Atención Temprana de Huesca. España.
  5. Laura Tercero Antoni. Enfermera Servicio Aragonés de Salud. España.

 

RESUMEN

Las caídas en adultos mayores constituyen un problema de salud pública relevante por su alta frecuencia y sus consecuencias físicas, psicológicas y sociales. El envejecimiento fisiológico, caracterizado por la pérdida de masa ósea y muscular, disminución de la masa cerebral, declive sensorial y menor eficiencia cardiovascular, aumenta el riesgo de caídas y favorece la aparición de síndromes geriátricos. Entre los factores de riesgo se incluyen causas intrínsecas; como enfermedades crónicas, deterioro cognitivo, antecedentes de caídas y deficiencias nutricionales y extrínsecas, relacionadas con el entorno y hábitos de riesgo.

La Terapia Ocupacional (TO) ofrece un abordaje integral y multidimensional para la prevención de caídas. Las intervenciones incluyen evaluación del riesgo, entrenamiento funcional, estrategias cognitivo-conductuales, adaptación del hogar, educación del paciente y del cuidador, así como programas de ejercicio físico adaptado y multimodal. La actividad acuática destaca por su seguridad y eficacia, al permitir movimientos con menor impacto articular, mejorar la fuerza, el equilibrio y la coordinación, y favorecer la participación social.

La evidencia científica respalda que la combinación de TO, ejercicio físico, adaptación ambiental y trabajo multidisciplinar; con la colaboración de médicos, fisioterapeutas, enfermería y la familia, reduce la incidencia de caídas, mejora la autonomía, fortalece la funcionalidad y promueve un envejecimiento activo y saludable. Los programas de prevención deben individualizarse, considerar la fragilidad y vulnerabilidad del adulto mayor y priorizar intervenciones sostenibles y accesibles.

En conclusión, la Terapia Ocupacional desempeña un papel central en la prevención de caídas, actuando sobre factores físicos, cognitivos, emocionales y ambientales, y contribuye significativamente a mejorar la calidad de vida, la independencia funcional y la seguridad de los adultos mayores que viven de manera autónoma en el hogar.

PALABRAS CLAVE

Terapia ocupacional, prevención de caídas, adultos mayores, funcionalidad, autonomía, actividades de la vida diaria, ejercicio físico, intervención multidisciplinar, adaptación del entorno, salud geriátrica.

ABSTRACT

Falls in older adults are a significant public health problem due to their high frequency and physical, psychological and social consequences. Physiological ageing, characterised by loss of bone and muscle mass, decreased brain mass, sensory decline and reduced cardiovascular efficiency, increases the risk of falls and promotes the onset of geriatric syndromes. Risk factors include intrinsic causes; such as chronic diseases, cognitive impairment, history of falls, and nutritional deficienciesand extrinsic causes related to the environment and risky habits.

Occupational therapy (OT) offers a comprehensive, multidimensional approach to fall prevention. Interventions include risk assessment, functional training, cognitive-behavioural strategies, home adaptations, patient and carer education, and adapted, multimodal exercise programmes. Aquatic activities are notable for their safety and effectiveness, as they allow for movements with less impact on the joints, improve strength, balance and coordination, and encourage social participation.

Scientific evidence supports that the combination of OT, physical exercise, environmental adaptation and multidisciplinary work; with the collaboration of doctors, physiotherapists, nurses and the family, reduces the incidence of falls, improves autonomy, strengthens functionality and promotes active and healthy ageing. Prevention programmes must be individualised, take into account the frailty and vulnerability of older adults, and prioritise sustainable and accessible interventions.

In conclusion, occupational therapy plays a central role in fall prevention by addressing physical, cognitive, emotional, and environmental factors, and contributes significantly to improving the quality of life, functional independence, and safety of older adults living independently at home.

KEY WORDS

Occupational therapy, fall prevention, older adults, functionality, autonomy, activities of daily living, physical exercise, multidisciplinary intervention, environmental adaptation, geriatric health.

INTRODUCCIÓN

Las caídas constituyen una de las principales causas de morbilidad y pérdida de autonomía en la población mayor, y la terapia ocupacional (TO) ofrece un abordaje integral y multidimensional para su prevención. Esta disciplina interviene para mejorar el equilibrio, la movilidad, la funcionalidad y los aspectos psicológicos relacionados con el riesgo de caída en las personas mayores1.

Las caídas representan un problema relevante de salud pública debido a su elevada frecuencia, su origen multifactorial y sus consecuencias físicas, psicológicas y socioeconómicas. Con el envejecimiento progresivo de la población mundial y la previsión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de que para 2030 una de cada seis personas tendrá 60 años o más, la prevención de caídas se ha consolidado como una prioridad en la atención geriátrica. Estos episodios no solo afectan la autonomía y el bienestar de los adultos mayores, sino que también generan una carga considerable sobre los sistemas de salud y sobre las redes de apoyo informal1-3.

El envejecimiento fisiológico produce un deterioro gradual de los sistemas neuromuscular, sensorial y cognitivo, lo que afecta el control postural, la fuerza, el equilibrio y la movilidad, aumentando así la probabilidad de caídas y la pérdida de independencia funcional. Las personas mayores presentan cambios fisiológicos como pérdida de masa ósea (osteopenia), disminución de fuerza y masa muscular (sarcopenia), reducción de la masa cerebral, declive de las funciones sensoriales y menor eficiencia del sistema circulatorio. Estos factores favorecen la aparición de síndromes geriátricos, siendo las caídas uno de los más frecuentes. Las caídas no son eventos triviales: constituyen la segunda causa de muerte accidental a nivel mundial y suelen asociarse con fracturas de cadera, traumatismos craneales, hospitalizaciones y discapacidad a largo plazo. En España, especialmente en regiones como Extremadura, la mortalidad relacionada con caídas sigue aumentando, subrayando la necesidad de intervenciones efectivas1-3.

Los factores que contribuyen a las caídas son variados y se clasifican en intrínsecos (deterioro fisiológico por edad, enfermedades crónicas, polimedicación), extrínsecos (riesgos ambientales, calzado inapropiado, diseño inadecuado del hogar) y situacionales (conductas de riesgo durante las actividades diarias). Entre ellos, el miedo a caer (FoF) destaca tanto como consecuencia como predictor de futuras caídas, provocando restricciones en la actividad, disminución de la movilidad y aislamiento social. Incluso las personas que no han sufrido caídas previas pueden desarrollar FoF, lo que resalta la necesidad de abordar los aspectos psicosociales en los programas preventivos2,3.

Se pueden distinguir tres tipos de caídas: la ocasional, provocada por un evento aislado que no se repite; la repetida, que ocurre de forma recurrente debido a factores de riesgo; y la prolongada, en la que la persona permanece en el suelo más de 15 o 20 minutos sin poder levantarse. Los factores intrínsecos incluyen sexo femenino, antecedentes de caídas, enfermedades crónicas o agudas; neurológicas, sensoriales, musculoesqueléticas o cardiovasculares, deterioro cognitivo y deficiencias nutricionales. Los factores extrínsecos abarcan barreras arquitectónicas, hábitos de riesgo y ciertos medicamentos2,3.

Las consecuencias de las caídas varían desde leves hasta graves, y pueden aparecer de forma inmediata o tardía. Entre los problemas más frecuentes se encuentran fracturas (sobre todo de cadera) y traumatismos craneoencefálicos, principales causas de ingreso en traumatología. El síndrome post-caídas, caracterizado por el miedo a volver a caer, puede reducir la movilidad, limitar la realización de actividades de la vida diaria, generar aislamiento social y derivar en depresión. Esto afecta la independencia y aumenta la carga de los cuidadores, e incluso puede conducir a la institucionalización. La recuperación funcional completa es poco frecuente, especialmente tras estancias hospitalarias prolongadas2,3.

La terapia ocupacional se centra en la interacción entre la persona, sus actividades cotidianas y su entorno, ofreciendo un enfoque integral para la prevención de caídas. Su objetivo principal es potenciar la autonomía funcional, fomentar la participación en actividades significativas y mejorar la calidad de vida. Para ello, se aplican intervenciones personalizadas que incluyen entrenamiento funcional, estrategias cognitivo-conductuales, modificaciones del entorno, tecnologías de asistencia y educación del paciente y del cuidador. Los terapeutas ocupacionales evalúan el hogar para identificar riesgos, implementan adaptaciones, enseñan la realización segura de las AVD y abordan factores físicos, cognitivos y emocionales. La evidencia respalda la eficacia de estas intervenciones no farmacológicas, incluyendo programas de ejercicio estructurados1-3.

Diversos estudios confirman que los programas de intervención que combinan ejercicios cognitivo-motores, con una duración de entre cuatro semanas y seis meses, son eficaces para prevenir caídas. Por ello, se hace evidente la necesidad de la participación activa de profesionales de la salud, y en particular de terapeutas ocupacionales, en la prevención de caídas2,3.

El ejercicio físico regular constituye una estrategia fundamental para mantener la salud y el bienestar en personas mayores, ya que ayuda a mitigar los efectos del envejecimiento, mejorando fuerza muscular, resistencia cardiovascular, movilidad, equilibrio y flexibilidad, aspectos esenciales para preservar la autonomía y prevenir caídas. Además, la actividad física contribuye al mantenimiento de la función cognitiva y al bienestar emocional, reduciendo ansiedad, depresión y aislamiento social. No todos los tipos de ejercicio son adecuados para personas mayores debido a limitaciones físicas o comorbilidades; por ello, se recomienda priorizar actividades adaptadas y de bajo impacto, que sean seguras y favorezcan la adherencia sostenida4.

El medio acuático proporciona condiciones óptimas para el ejercicio: temperaturas alrededor de 28 ºC generan vasodilatación, mejorando el tono muscular y el consumo de oxígeno, mientras que temperaturas superiores a 30 ºC producen un efecto relajante sobre dolor y espasmos musculares. Facilita la movilidad articular, permite reeducar grupos musculares, fortalece la musculatura y mejora movimientos de deambulación y otras actividades funcionales gracias a la hipogravedad. El peso aparente se reduce significativamente, lo que permite realizar ejercicios de manera segura en personas con limitaciones físicas4.

El ejercicio acuático mejora coordinación y equilibrio, esenciales para prevenir caídas, y las actividades grupales fomentan interacción social, pertenencia y reducción del aislamiento. La participación en estos programas aumenta la comunicación, la creación de redes de apoyo y la motivación para mantener hábitos saludables, impactando positivamente en el bienestar físico, emocional y social4.

En el Plan de Salud de Aragón 2030 se contempla una reorganización de los equipos de atención primaria con énfasis en el trabajo multidisciplinar, incluyendo profesionales de Trabajo Social, Fisioterapia, con una propuesta de al menos un terapeuta ocupacional por cada 50.000 habitantes. La familia se considera un apoyo fundamental, participando en la rehabilitación y aprendizaje de estrategias que fomenten autonomía y calidad de vida. La adaptación del hogar, como elevadores, barras de seguridad y acceso adecuado a duchas o bañeras, es crucial para favorecer la independencia. La terapia ocupacional aporta beneficios a personas de todas las edades y condiciones, mejorando funcionalidad, autonomía y calidad de vida5.

El papel del terapeuta ocupacional debe integrarse dentro de un trabajo en equipo multidisciplinar. Los objetivos de la intervención deben alinearse con los del plan de atención y ser consensuados con profesionales y paciente, asegurando un enfoque integral centrado en la persona. La población mayor suele encontrarse en situación de vulnerabilidad por edad y fragilidad; por ello, los programas deben priorizar intervenciones que mejoren la calidad de vida y el desempeño ocupacional en las AVD. La evidencia indica que la coordinación de terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas, médicos y otros profesionales es indispensable para elaborar planes efectivos de tratamiento6.

OBJETIVO

Analizar la importancia de la terapia ocupacional en la prevención de caídas en personas mayores, evaluando los factores de riesgo, las consecuencias físicas, psicológicas y sociales de las caídas, y la eficacia de intervenciones personalizadas, incluyendo programas de ejercicio físico y adaptaciones del entorno, para mejorar la autonomía, la funcionalidad y la calidad de vida de la población adulta mayor que vive de manera independiente en el hogar.

METODOLOGÍA

Ha sido precisa la búsqueda de textos que nos posibilitará la recogida de información acerca del tema seleccionado.

Las principales fuentes utilizadas en la búsqueda de información, han sido las bases de datos de Pubmed, Scielo y Dialnet además de otros recursos como Alcorze o Google Académico.

Los descriptores en español empleados en las estrategias de búsqueda han sido: Terapia ocupacional, prevención de caídas, adultos mayores, funcionalidad, autonomía, actividades de la vida diaria, ejercicio físico, intervención multidisciplinar, adaptación del entorno, salud geriátrica.

Y en inglés: Occupational Therapy, fall Prevention, older Adults, functionality, autonomy, activities of Daily Living, physical Exercise, multidisciplinary Intervention, environmental Adaptation, geriatric Health. Junto con los descriptores, se utilizaron criterios de inclusión, que fueran documentos científicos y en cualquier idioma; y criterios de exclusión, si el artículo era más antiguo del 2020 o no estaba actualizado.

RESULTADOS

La evidencia revisada indica que la prevención de caídas en adultos mayores requiere intervenciones integrales centradas en la persona. La Terapia Ocupacional (TO) mejora el equilibrio, la movilidad, la funcionalidad y la realización de actividades de la vida diaria (AVD), contribuyendo a la reducción del riesgo de caídas1-3.

Los programas de ejercicio físico adaptado y multimodal (fuerza, equilibrio, coordinación y componentes cognitivo-motores) muestran mejoras en la movilidad, confianza y disminución del miedo a caer (FoF)2,4. La terapia acuática se destaca por facilitar movimientos seguros, mejorar la fuerza y coordinación, y reducir impacto articular gracias a propiedades como la flotación y la hipogravedad4.

La modificación del entorno por parte de terapeutas ocupacionales, incluyendo barras de apoyo, iluminación adecuada y eliminación de obstáculos, contribuye a la autonomía funcional y la seguridad en el hogar1,2,5.

La intervención multidisciplinar, que integra médicos, fisioterapeutas, enfermeros y terapeutas ocupacionales, junto con la participación de la familia, aumenta la efectividad de los programas de prevención, mejorando la adherencia y los resultados funcionales1,5,6.

En conclusión, la Terapia Ocupacional combinada con ejercicio, adaptación del entorno y enfoque multidisciplinar es eficaz para reducir las caídas, mantener la autonomía y mejorar la calidad de vida de los adultos mayores1-6.

CONCLUSIÓN

Las caídas en adultos mayores constituyen un problema de salud relevante debido a sus graves consecuencias físicas, psicológicas y sociales. La Terapia Ocupacional desempeña un papel fundamental en la prevención de caídas, al intervenir sobre la movilidad, el equilibrio, la funcionalidad y la confianza de las personas mayores. La actividad física adaptada, incluyendo programas de ejercicio multimodal y acuático, se ha mostrado eficaz para fortalecer la musculatura, mejorar el equilibrio y reducir el miedo a caer, favoreciendo la autonomía en las actividades de la vida diaria.

La adaptación del entorno y la implementación de medidas de seguridad en el hogar resultan esenciales para disminuir los riesgos de caídas, complementando las intervenciones centradas en la persona. Además, la colaboración multidisciplinar y la participación activa de la familia potencian la efectividad de los programas preventivos, asegurando un enfoque integral y centrado en las necesidades del adulto mayor.

En conjunto, la evidencia respalda que los programas de prevención de caídas basados en Terapia Ocupacional, ejercicio físico, adaptación del entorno y trabajo multidisciplinar son eficaces para mejorar la seguridad, la independencia y la calidad de vida de los adultos mayores, contribuyendo a un envejecimiento activo y saludable.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Caña-Pino A, Pesado-Fernández L. Occupational therapy interventions for fall prevention in older adults: a systematic review of multimodal strategies. Physiologia. 2025;5(3):33. doi:10.3390/physiologia5030033.
  2. Programa de prevención de caídas en el hogar dirigido a personas mayores desde terapia ocupacional [Trabajo Fin de Grado]. Zaragoza: Universidad de Zaragoza, Facultad de Ciencias de la Salud; 2023. Disponible en: https://zaguan.unizar.es/record/126052/files/TAZ-TFG-2023-585.pdf?version=1
  3. Miranda-Duro MC, Nieto-Riveiro L, Concheiro-Moscoso P, Groba B, Pousada T, Canosa N, et al. Occupational therapy and the use of technology on older adult fall prevention: a scoping review. Int J Environ Res Public Health. 2021;18(2):702. doi:10.3390/ijerph18020702.
  4. Mounir M. Diseño de un programa de intervención acuática desde Terapia Ocupacional para la prevención de caídas y la promoción de la funcionalidad en personas mayores sanas [Trabajo Fin de Grado]. Elche: Universidad Miguel Hernández; 2025. Disponible en: https://hdl.handle.net/11000/37235
  5. Riera Arias G, Serra Corcoll J, Casadevall Arnaus M, Vidal-Alaball J, Ramírez-Morros A, Arnau Solé G. Mejorando la calidad de vida en personas mayores con el síndrome del declive: el rol de la terapia ocupacional en Atención Primaria. Aten Primaria. 2024;56(6):102879. doi:10.1016/j.aprim.2024.102879.
  6. Terapia ocupacional en fragilidad: una aproximación bibliográfica. Revista INFAD de Psicología [Internet]. 2020 Dec. 30 [cited 2026 Feb. 25];1(2):113-20. Available from: https://revista.infad.eu/index.php/IJODAEP/article/view/1960

 

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