AUTORES
- Cristina Vila Betrán. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud. Aragon, España.
- Beatriz Coscojuela Roman. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud. Aragon, España.
- Malena Frechin Bardaji. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud. Aragon, España.
- Florina Bianca Marcu Marcu. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud. Aragon, España.
- Fernando Martí Jarne. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud. Aragon, España.
- Diana Lacambra Garcés. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud. Aragon, España.
RESUMEN
La lesión del ligamento cruzado anterior (LCA) es una de las patologías más frecuentes y discapacitantes de la rodilla, especialmente en población físicamente activa y deportistas. La reconstrucción quirúrgica del LCA es un procedimiento que se usa para recuperar la estabilidad articular y favorecer el retorno a la actividad física y deportiva. Sin embargo, la cirugía por sí sola no garantiza una recuperación funcional completa, siendo la rehabilitación fisioterapéutica un elemento fundamental para optimizar los resultados clínicos y reducir el riesgo de complicaciones y lesiones22,23.
Los programas de rehabilitación han evolucionado bastante últimamente, pasando de protocolos basados exclusivamente en criterios temporales a modelos fundamentados en objetivos funcionales individualizados. La evidencia científica actual remarca la importancia de la recuperación precoz de la extensión completa de la rodilla, el fortalecimiento progresivo del cuádriceps, el entrenamiento neuromuscular, la propiocepción, la pliometría y la valoración de factores psicológicos relacionados con el retorno al deporte6,7,10,13,22,24.
Además, complicaciones como la artrofibrosis, la lesión de cíclope, los déficits persistentes de fuerza muscular o la re-rotura del injerto pueden comprometer la evolución funcional del paciente, por lo que su detección precoz resulta esencial dentro del proceso rehabilitador6,7,16,17.
El objetivo de este artículo es revisar la evidencia científica actual sobre la rehabilitación fisioterapéutica tras la reconstrucción del ligamento cruzado anterior, analizando las estrategias terapéuticas más eficaces, las principales complicaciones asociadas y los criterios contemporáneos para el retorno seguro a la práctica deportiva1,2,3,24,25.
PALABRAS CLAVE
Ligamento cruzado anterior, reconstrucción del ligamento cruzado anterior, rehabilitación, fisioterapia, retorno al deporte, ejercicio terapéutico.
ABSTRACT
Anterior cruciate ligament (ACL) injury is one of the most common and disabling knee pathologies, particularly among physically active individuals and athletes. ACL reconstruction is a widely performed surgical procedure aimed at restoring knee stability and facilitating return to physical activity and sports participation. However, surgery alone does not ensure complete functional recovery, making physiotherapy rehabilitation a key component in optimizing outcomes and reducing the risk of complications and reinjury.
In recent years, rehabilitation programs have evolved from time-based protocols toward individualized, criteria-based approaches. Current evidence highlights the importance of early restoration of full knee extension, progressive quadriceps strengthening, neuromuscular training, proprioceptive exercises, plyometric interventions, and assessment of psychological readiness for return to sport.
Furthermore, complications such as arthrofibrosis, cyclops lesion, persistent muscle weakness, and graft failure may negatively affect recovery and functional outcomes, emphasizing the importance of early recognition during rehabilitation.
The aim of this monograph is to review current scientific evidence regarding physiotherapeutic rehabilitation after ACL reconstruction, focusing on the most effective therapeutic strategies, major postoperative complications, and contemporary criteria for a safe return to sports participation.
KEY WORDS
Anterior cruciate ligament, anterior cruciate ligament reconstruction, rehabilitation, physical therapy, return to sport, therapeutic exercise.
DESARROLLO DEL TEMA
La lesión del ligamento cruzado anterior (LCA) representa una de las lesiones ligamentarias más frecuentes de la rodilla y constituye una causa importante de limitación funcional, especialmente en deportistas y personas físicamente activas. Los mecanismos lesionales suelen implicar movimientos de desaceleración, cambios bruscos de dirección, aterrizajes inadecuados o traumatismos indirectos con la rodilla en valgo dinámico22,23.
El LCA limita la traslación anterior de la tibia respecto al fémur y contribuye al control rotacional de la articulación de la rodilla. Su lesión provoca inestabilidad mecánica y alteraciones neuromusculares que afectan a la funcionalidad, el rendimiento deportivo y la calidad de vida de los pacientes22,23.
La reconstrucción quirúrgica del LCA continúa siendo el tratamiento de elección en numerosos pacientes jóvenes y activos con inestabilidad funcional. No obstante, el éxito de la intervención no depende exclusivamente del procedimiento quirúrgico. La recuperación funcional requiere un programa de rehabilitación estructurado que permita restaurar progresivamente la movilidad articular, la fuerza muscular, el control neuromuscular y la capacidad funcional específica de cada individuo6,7,22,23. Los modelos de rehabilitación han evolucionado y actualmente se optan por protocolos basados en criterios funcionales objetivos frente a la utilización exclusiva de plazos temporales. Del mismo modo, se reconoce la importancia de integrar variables biomecánicas, psicológicas y funcionales en la toma de decisiones relacionadas con el retorno al deporte1-4,10,13,24.
A pesar de los avances en cirugía y fisioterapia, una proporción importante de pacientes continúa presentando déficits funcionales persistentes, limitaciones en el retorno a la práctica deportiva previa o complicaciones postoperatorias como artrofibrosis, lesión de cíclope o lesión del injerto. Por ello, resulta fundamental conocer las estrategias terapéuticas respaldadas por la evidencia científica más reciente6,7,16,17,25.
El objetivo de este artículo es revisar la evidencia científica actual sobre la rehabilitación fisioterapéutica tras la reconstrucción del ligamento cruzado anterior y, específicamente:
* Describir las principales fases del proceso de rehabilitación tras la reconstrucción del LCA.
* Analizar las intervenciones fisioterapéuticas con mayor respaldo científico.
* Examinar las complicaciones más frecuentes que pueden aparecer durante el proceso de recuperación.
* Revisar los criterios actuales utilizados para la toma de decisiones relacionadas con el retorno al deporte.
* Identificar las tendencias actuales en rehabilitación basadas en criterios funcionales.
ANATOMÍA Y FUNCIÓN DEL LIGAMENTO CRUZADO ANTERIOR:
El ligamento cruzado anterior (LCA) es uno de los principales estabilizadores de la articulación de la rodilla. Se origina en la cara medial del cóndilo femoral lateral y se inserta en la eminencia intercondílea anterior de la tibia. Su función principal consiste en limitar la traslación anterior de la tibia respecto al fémur y contribuir al control rotacional de la rodilla durante actividades funcionales y deportivas22,23.
Además de su función mecánica, el LCA posee mecanorreceptores implicados en el control propioceptivo y neuromuscular. Por ello, su lesión no sólo provoca inestabilidad articular, sino también alteraciones en el control motor y en la percepción de la posición articular21,22.
CONSECUENCIAS FUNCIONALES DE LA LESIÓN DEL LCA:
La rotura del LCA genera alteraciones biomecánicas y neuromusculares que afectan a la funcionalidad global del miembro inferior. Entre las consecuencias más frecuentes destacan la inestabilidad articular, la disminución de fuerza muscular —especialmente del cuádriceps—, las alteraciones propioceptivas, los déficits de control neuromuscular, la limitación funcional para actividades deportivas y el incremento del riesgo de lesiones meniscales y condrales secundarias6,7,22,23.
Tras la lesión se desarrolla frecuentemente un fenómeno denominado inhibición muscular artrogénica, caracterizado por una disminución refleja de la activación del cuádriceps. Esta alteración puede persistir durante meses después de la reconstrucción quirúrgica y constituye uno de los principales factores asociados a déficits funcionales persistentes7.
PRINCIPIOS GENERALES DE LA REHABILITACIÓN:
La rehabilitación tras la reconstrucción del LCA ha experimentado una importante evolución durante las últimas décadas. Tradicionalmente, los protocolos se organizaban en función del tiempo transcurrido desde la cirugía. Sin embargo, la evidencia actual recomienda una progresión basada en criterios funcionales individualizados22,23,24.
La rehabilitación debe perseguir la recuperación progresiva del rango articular completo, la fuerza muscular, el control neuromuscular, la estabilidad dinámica, la capacidad funcional y la preparación psicológica para el retorno al deporte4,10,13,22.
Asimismo, cada fase debe superarse mediante el cumplimiento de objetivos clínicos y funcionales previamente establecidos, evitando progresiones basadas exclusivamente en criterios cronológicos10,11,12,20.
FASE I. POSTOPERATORIO INMEDIATO
Durante las primeras semanas, el objetivo prioritario es controlar el proceso inflamatorio y recuperar la extensión completa de la rodilla22,23.
Los objetivos principales incluyen la disminución del dolor y el edema, la recuperación de la extensión completa, la recuperación progresiva de la flexión, la activación precoz del cuádriceps y la reeducación de la marcha22,23.
Las intervenciones fisioterapéuticas más utilizadas son la crioterapia, la elevación y compresión, la movilización patelar, los ejercicios de movilidad asistida, las contracciones isométricas del cuádriceps y el entrenamiento de la marcha22,23.
La obtención precoz de la extensión completa constituye uno de los aspectos más importantes de esta fase por su relación con la prevención de complicaciones posteriores, especialmente la rigidez articular y la artrofibrosis16,22.
FASE II. RECUPERACIÓN FUNCIONAL TEMPRANA:
En esta etapa se pretende restaurar progresivamente la movilidad y comenzar el fortalecimiento activo de la extremidad. Los objetivos incluyen alcanzar un rango articular funcional, normalizar la marcha, mejorar la capacidad de carga e incrementar progresivamente la fuerza muscular22,23.
Se introducen ejercicios en cadena cinética cerrada, como sentadillas parciales, step-ups, puentes de glúteos, bicicleta estática y ejercicios de equilibrio bipodal y monopodal22,23.
La literatura actual considera que los ejercicios en cadena cinética cerrada presentan un adecuado perfil de seguridad durante esta fase y favorecen una activación muscular funcional22,23.
FASE III. FORTALECIMIENTO Y CONTROL NEUROMUSCULAR:
La recuperación de la fuerza muscular constituye uno de los pilares fundamentales de la rehabilitación6,7.
Durante esta fase se incrementa progresivamente la carga de trabajo mediante ejercicios de fuerza del cuádriceps, fortalecimiento de isquiotibiales, trabajo de glúteos y musculatura del tronco, ejercicios propioceptivos y entrenamiento del control dinámico6,7,22.
La evidencia científica actual identifica la recuperación de la fuerza del cuádriceps como uno de los factores más importantes para lograr una adecuada funcionalidad y reducir el riesgo de nuevas lesiones6,7,11,12.
FASE IV. ENTRENAMIENTO AVANZADO:
Una vez alcanzados niveles adecuados de movilidad y fuerza se inicia el entrenamiento avanzado, cuyos objetivos principales son desarrollar la potencia muscular, mejorar la capacidad de desaceleración, optimizar los patrones de aterrizaje y reentrenar los cambios de dirección21,22.
Las intervenciones incluyen pliometría progresiva, saltos monopodales, carreras lineales, ejercicios de agilidad y entrenamiento específico según el deporte21,22.
Durante esta etapa resulta fundamental monitorizar la calidad del movimiento y corregir patrones biomecánicos potencialmente lesivos21,22.
Actualmente se considera que el retorno al deporte no constituye un momento puntual, sino un proceso continuo que incluye el retorno a la participación, el retorno al entrenamiento, el retorno a la competición y el retorno al rendimiento previo10,13.
La decisión de retorno debe basarse en una combinación de criterios clínicos, funcionales y psicológicos10,13,20.
Entre los criterios más utilizados destacan la ausencia de dolor y derrame articular, el rango articular completo, una fuerza muscular superior al 90 % respecto al miembro contralateral, la simetría funcional en pruebas de salto, el adecuado control neuromuscular y una preparación psicológica suficiente4,9,10,11,12,20.
La evidencia reciente demuestra que numerosos deportistas presentan déficits funcionales persistentes incluso en el momento de recibir el alta deportiva, lo que ha impulsado el desarrollo de baterías de evaluación más completas1,2,3,24,25.
ENTRENAMIENTO NEUROMUSCULAR Y PROPIOCEPCIÓN:
La lesión del LCA provoca alteraciones en la información aferente procedente de los mecanorreceptores ligamentarios, generando déficits en el control neuromuscular21,22.
Por este motivo, los programas modernos de rehabilitación incorporan de forma sistemática ejercicios de equilibrio, entrenamiento monopodal, perturbaciones externas, cambios de dirección controlados, tareas duales y ejercicios reactivos21,22,23.
Estos programas han demostrado mejorar la estabilidad dinámica y optimizar los patrones de movimiento durante actividades deportivas21,22.
COMPLICACIONES POSTOPERATORIAS:
La artrofibrosis se caracteriza por una proliferación excesiva de tejido cicatricial que limita el movimiento articular. Su aparición puede comprometer significativamente los resultados funcionales16. Los factores de riesgo incluyen el retraso en la recuperación de la movilidad, la inflamación persistente, los déficits de extensión preoperatorios y determinadas variables quirúrgicas16.
La lesión de cíclope consiste en la formación de un nódulo fibrovascular localizado habitualmente en la región anterior de la escotadura intercondílea. Cuando produce sintomatología clínica se denomina síndrome de cíclope17. Los signos más característicos son la pérdida progresiva de extensión, el bloqueo mecánico terminal, el dolor anterior de rodilla y los chasquidos durante la extensión17.
La detección precoz por parte del fisioterapeuta resulta esencial ante pacientes que presentan una evolución estancada de la movilidad17.
Déficit persistente de fuerza:
La debilidad residual del cuádriceps continúa siendo una de las secuelas más frecuentes tras la reconstrucción del LCA6,7.
Su persistencia se asocia con peor rendimiento funcional, alteraciones biomecánicas, menor probabilidad de retorno al deporte y mayor riesgo de relesión6,7,11,12.
La recuperación psicológica ha adquirido una relevancia creciente en los últimos años4,10,13. El temer a una nueva lesión, la falta de confianza, la ansiedad competitiva y la disminución de la autoeficacia pueden influir de forma significativa en el retorno al deporte4,10,13,18.
Es por esto que las recomendaciones actuales defienden una valoración integral que combine parámetros físicos y psicológicos durante todo el proceso rehabilitador4,10,13.
La rehabilitación tras la reconstrucción del ligamento cruzado anterior ha evolucionado considerablemente durante las últimas décadas. Mientras que los protocolos tradicionales establecían progresiones basadas fundamentalmente en el tiempo transcurrido desde la cirugía, la evidencia actual apoya un enfoque centrado en criterios funcionales objetivos, adaptados a cada paciente. Esta transición responde a la necesidad de optimizar la recuperación funcional y disminuir el riesgo de relesión10,13,22,23.
La recuperación de la fuerza muscular, especialmente del cuádriceps resulta de gran importancia ya que la persistencia de déficits de fuerza constituye uno de los principales factores asociados a alteraciones biomecánicas, disminución del rendimiento funcional y aumento del riesgo de nuevas lesiones. Diversos autores han señalado que la simetría de fuerza entre ambas extremidades debe formar parte de cualquier proceso de toma de decisiones relacionado con el retorno al deporte6,7,11,12.
Igualmente, la evidencia científica afirma que muchos deportistas reciben el alta deportiva pese a mantener déficits funcionales objetivables. Revisiones sistemáticas recientes han observado que una proporción importante de atletas continúan con alteraciones en pruebas funcionales incluso en el momento de autorización para regresar a la práctica deportiva. Estos hallazgos refuerzan la necesidad de implementar evaluaciones más completas y exigentes antes del retorno competitivo1,2,3.
La lesión del LCA no debe considerarse únicamente una alteración estructural, sino también una disfunción sensoriomotora que afecta a los mecanismos de control motor. Por este motivo, los programas de rehabilitación integran ejercicios destinados a mejorar el equilibrio, la estabilidad dinámica, la coordinación y la calidad del movimiento durante tareas funcionales complejas21,22,23.
Respecto a las complicaciones postoperatorias, la artrofibrosis y la lesión de cíclope representan entidades clínicas de especial interés para el fisioterapeuta. Ambas pueden manifestarse mediante déficits persistentes de extensión y limitaciones funcionales que dificultan la progresión de la rehabilitación. La detección precoz de estas complicaciones resulta fundamental para evitar retrasos diagnósticos y optimizar el pronóstico funcional16,17. El cíclope merece una consideración específica debido a que puede pasar inadvertida durante las primeras fases de recuperación. La aparición de un bloqueo mecánico de la extensión, acompañado de dolor anterior de rodilla y estancamiento funcional, debe alertar al profesional sobre la posible presencia de esta complicación. En estos casos, la derivación para valoración médica y pruebas complementarias resulta esencial17.
Algo que ha adquirido una importancia que va en aumento, es la valoración de los factores psicológicos. El miedo a una nueva lesión, la pérdida de confianza y la ansiedad relacionada con la práctica deportiva pueden limitar la vuelta al deporte, incluso cuando la recuperación física es adecuada. Actualmente se reconoce que la preparación psicológica constituye un componente imprescindible dentro de los modelos modernos de rehabilitación4,10,13,18.
Finalmente, el retorno al deporte debe interpretarse como un proceso continuo que engloba diferentes etapas, desde la reincorporación progresiva a la actividad física hasta la recuperación del rendimiento competitivo previo a la lesión. Las recomendaciones internacionales más recientes coinciden en que ninguna prueba aislada es suficiente para autorizar el retorno deportivo, siendo necesaria una evaluación multidimensional que combine parámetros clínicos, funcionales, psicológicos y deportivos10,13,20,24,25.
La rehabilitación tras la reconstrucción del ligamento cruzado anterior es un proceso complejo que requiere una intervención individualizada y basada en la evidencia científica disponible22,23.
La recuperación temprana del rango articular completo, especialmente de la extensión de rodilla, junto con el fortalecimiento progresivo del cuádriceps, el entrenamiento neuromuscular y la reeducación funcional, son pilares fundamentales del tratamiento6,7,21,22. Actualmente se rechazan los protocolos basados exclusivamente en criterios temporales y se opta por adoptar estrategias fundamentadas en objetivos funcionales específicos que permitan adaptar la progresión terapéutica a las necesidades de cada paciente10,13,22,24.
Existen complicaciones postoperatorias, entre ellas la artrofibrosis y la lesión de cíclope, que pueden comprometer significativamente la evolución clínica y deben ser identificadas precozmente durante el seguimiento fisioterapéutico16,17. Asimismo, la evidencia actual reconoce la importancia de incorporar factores psicológicos en la valoración global del paciente, ya que la recuperación física por sí sola no garantiza el retorno exitoso a la práctica deportiva4,10,13,18.
Por último, el retorno al deporte debe considerarse un proceso multifactorial que requiere la integración de criterios clínicos, funcionales, psicológicos y específicos de la modalidad deportiva practicada. La aplicación de programas de rehabilitación basados en criterios objetivos puede contribuir a optimizar los resultados funcionales y reducir el riesgo de recaída tras la reconstrucción del ligamento cruzado anterior10,11,12,13,20,24.
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ANEXOS
ANEXO I. OBJETIVOS DE LA REHABILITACIÓN SEGÚN LA FASE POSTOPERATORIA:
Tabla 1. Objetivos de la rehabilitación tras la reconstrucción del ligamento cruzado anterior.
| Fase | Periodo aproximado | Objetivos principales |
|---|---|---|
| Fase I | 0-2 semanas | Control del dolor y edema, recuperación de la extensión completa, activación precoz del cuádriceps y normalización progresiva de la marcha. |
| Fase II | 2-6 semanas | Recuperación del rango articular funcional, mejora de la capacidad de carga y fortalecimiento inicial. |
| Fase III | 6-12 semanas | Incremento de la fuerza muscular, mejora del control neuromuscular y recuperación de la estabilidad dinámica. |
| Fase IV | 3-6 meses | Desarrollo de potencia muscular, carrera, pliometría y cambios de dirección. |
| Fase V | >6 meses | Retorno progresivo al entrenamiento, competición y rendimiento deportivo. |
Fuente: Elaboración propia a partir de la evidencia científica revisada.
ANEXO II. COMPLICACIONES MÁS FRECUENTES TRAS LA RECONSTRUCCIÓN DEL LCA:
Tabla 2. Principales complicaciones y manifestaciones clínicas.
| Complicación | Manifestaciones clínicas principales | Relevancia fisioterapéutica |
|---|---|---|
| Artrofibrosis | Rigidez articular, pérdida de movilidad, limitación funcional. | Requiere detección precoz y recuperación temprana de la extensión. |
| Lesión de cíclope | Déficit progresivo de extensión, bloqueo mecánico terminal, dolor anterior de rodilla. | Debe sospecharse ante estancamiento funcional y pérdida persistente de extensión. |
| Déficit persistente de fuerza del cuádriceps | Debilidad muscular, alteraciones biomecánicas, disminución del rendimiento funcional. | Constituye uno de los principales objetivos de la rehabilitación. |
| Re-rotura del injerto | Inestabilidad, dolor, nuevo episodio traumático. | Asociada a retorno deportivo prematuro y déficits funcionales persistentes. |
| Lesión contralateral del LCA | Nueva lesión en la extremidad no intervenida. | Relacionada con alteraciones biomecánicas y déficits neuromusculares globales. |
| Kinesiofobia | Miedo al movimiento o a una nueva lesión. | Puede retrasar el retorno al deporte pese a una adecuada recuperación física. |
Fuente: Elaboración propia a partir de la bibliografía consultada.
ANEXO III. CRITERIOS ACTUALES PARA EL RETORNO AL DEPORTE:
Tabla 3. Criterios habitualmente utilizados para autorizar el retorno a la práctica deportiva.
| Criterio | Valor recomendado |
|---|---|
| Dolor | Ausencia de dolor significativo durante la actividad deportiva |
| Derrame articular | Ausencia de derrame |
| Rango articular | Completo o funcionalmente normal |
| Fuerza del cuádriceps | ≥90% respecto a la extremidad contralateral |
| Fuerza de isquiotibiales | ≥90% respecto a la extremidad contralateral |
| Pruebas de salto (Hop Tests) | Índice de simetría ≥90% |
| Control neuromuscular | Adecuado durante tareas funcionales y deportivas |
| ACL-RSI | Puntuación compatible con adecuada preparación psicológica |
| IKDC | Valores próximos a la normalidad para la población deportiva |
| Valoración clínica global | Favorable para retorno progresivo al deporte |
Fuente: Elaboración propia basada en los criterios funcionales más utilizados en la literatura científica actual.
ANEXO IV. EJEMPLOS DE EJERCICIOS SEGÚN LA FASE DE REHABILITACIÓN:
Tabla 4. Ejercicios habitualmente empleados durante la rehabilitación.
| Fase | Ejercicios recomendados |
|---|---|
| Fase I | Isométricos de cuádriceps, movilización patelar, elevación de pierna recta, movilidad asistida. |
| Fase II | Sentadillas parciales, bicicleta estática, puente de glúteos, step-ups. |
| Fase III | Sentadilla unipodal, prensa, trabajo propioceptivo monopodal, fortalecimiento progresivo. |
| Fase IV | Carrera progresiva, pliometría, saltos monopodales, cambios de dirección. |
| Fase V | Entrenamiento específico del deporte, tareas reactivas y simulación competitiva. |
Fuente: Elaboración propia.