Intervenciones fisioterapéuticas en la artrosis de rodilla: una revisión narrativa de la evidencia

13 agosto 2026

 

AUTORES

  1. Diana Lacambra Garcés Fisioterapeuta Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Cristina Vila Betrán Fisioterapeuta Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Beatriz Coscojuela Román Fisioterapeuta Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. Malena Frechín Bardají Fisioterapeuta Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. Florina Bianca Marcu Marcu Fisioterapeuta Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. Fernando Martí Jarne Fisioterapeuta Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

RESUMEN

Introducción: La artrosis de rodilla es una de las patologías musculoesqueléticas más prevalentes. Su carácter progresivo afecta significativamente a la calidad de vida de los pacientes. En este contexto, la fisioterapia constituye una de las principales estrategias del tratamiento conservador, destacando especialmente el ejercicio terapéutico y la educación del paciente.

Metodología: Se realizó una revisión narrativa de la literatura científica mediante la búsqueda en bases de datos como PubMed, Scopus, Web of Science y PEDro. Se incluyeron revisiones sistemáticas, metaanálisis, ensayos clínicos y guías de práctica clínica. La evidencia se organizó según las principales intervenciones fisioterapéuticas utilizadas en la artrosis de rodilla.

Resultados: La evidencia muestra que el ejercicio terapéutico es la intervención con mayor respaldo científico, produciendo mejoras significativas en dolor, función física y calidad de vida. La educación del paciente favorece la adherencia y el autocuidado. La terapia manual y la hidroterapia presentan beneficios complementarios, principalmente a corto plazo, mientras que los agentes físicos muestran una eficacia más limitada.

Discusión: Los hallazgos confirman un cambio de paradigma hacia intervenciones activas centradas en el ejercicio y la participación del paciente. Aunque las terapias pasivas pueden aportar beneficios adicionales, su efecto es menor y dependiente del contexto. La combinación de ejercicio y educación parece ser la estrategia más eficaz dentro del abordaje fisioterapéutico.

Conclusión: La fisioterapia basada en ejercicio terapéutico y educación del paciente constituye el pilar fundamental del tratamiento de la artrosis de rodilla, siendo las intervenciones pasivas complementarias dentro de un enfoque multimodal e individualizado.

PALABRAS CLAVE

Artrosis de rodilla, fisioterapia, ejercicio terapéutico, rehabilitación, revisión narrativa.

ABSTRACT

Introduction: Knee osteoarthritis is one of the most prevalent musculoskeletal disorders and a leading cause of chronic pain and disability worldwide. Its progressive and multifactorial nature has a significant impact on physical function and quality of life. In this context, physiotherapy represents a key component of conservative management, particularly therapeutic exercise and patient education.

Methods: A narrative review of the scientific literature was conducted using databases such as PubMed, Scopus, Web of Science, and PEDro. Systematic reviews, meta-analyses, randomised controlled trials, and clinical practice guidelines published in recent years were included. The evidence was organised according to the main physiotherapy interventions used in knee osteoarthritis.

Results: The evidence indicates that therapeutic exercise is the intervention with the strongest scientific support, leading to significant improvements in pain, physical function, and quality of life. Patient education enhances adherence and self-management. Manual therapy and hydrotherapy provide complementary benefits, mainly in the short term, whereas physical agents show more limited effectiveness.

Discussion: The findings highlight a paradigm shift towards active interventions centred on exercise and patient participation. Although passive therapies may provide additional benefits, their effects are generally smaller and context-dependent. The combination of exercise and education appears to be the most effective physiotherapy strategy.

Conclusion: Physiotherapy based on therapeutic exercise and patient education represents the cornerstone of knee osteoarthritis management, with passive interventions playing a complementary role within a multimodal and individualised approach.

KEY WORDS

knee osteoarthritis, physiotherapy, therapeutic exercise, rehabilitation, narrative review.

INTRODUCCIÓN

La artrosis de rodilla constituye una de las enfermedades musculoesqueléticas más prevalentes a nivel mundial y representa una de las principales causas de dolor crónico y discapacidad en la población adulta y de edad avanzada1–4. Se trata de una patología articular degenerativa caracterizada por la alteración progresiva de todos los componentes de la articulación, incluyendo el cartílago articular, el hueso subcondral, la membrana sinovial, los meniscos y las estructuras periarticulares2,3. Aunque tradicionalmente se ha considerado una enfermedad asociada únicamente al desgaste del cartílago, actualmente se reconoce como un proceso complejo y multifactorial en el que intervienen mecanismos biomecánicos, inflamatorios y metabólicos2.

La prevalencia de la artrosis de rodilla ha aumentado de forma considerable durante las últimas décadas debido al envejecimiento de la población y al incremento de factores de riesgo como la obesidad, el sedentarismo y las lesiones articulares previas2,4. Según estimaciones del estudio Global Burden of Disease, la artrosis representa una de las principales causas de años vividos con discapacidad a nivel mundial, generando una importante carga para los sistemas sanitarios y para la sociedad4. Además, el aumento de la esperanza de vida y de la prevalencia de la obesidad sugiere que el impacto de esta enfermedad continuará creciendo en los próximos años1,4.

Desde el punto de vista clínico, la artrosis de rodilla se manifiesta principalmente mediante dolor mecánico, rigidez articular, disminución del rango de movimiento, debilidad muscular y alteraciones de la función física2,3. Estos síntomas pueden afectar significativamente la capacidad para realizar actividades de la vida diaria como caminar, subir y bajar escaleras, levantarse de una silla o mantener periodos prolongados de bipedestación3. Como consecuencia, la enfermedad repercute negativamente sobre la calidad de vida de los pacientes, favoreciendo además la aparición de problemas psicológicos y una reducción de la participación social2,3.

El abordaje terapéutico de la artrosis de rodilla incluye estrategias farmacológicas, quirúrgicas y no farmacológicas. En la actualidad, las principales guías de práctica clínica recomiendan que el tratamiento inicial se base en intervenciones conservadoras, especialmente durante las fases leves y moderadas de la enfermedad1,5,6. Entre estas intervenciones, la fisioterapia desempeña un papel fundamental debido a su capacidad para reducir el dolor, mejorar la funcionalidad y promover la participación activa del paciente en el manejo de su condición1,5–7.

Las intervenciones fisioterapéuticas comprenden un amplio conjunto de técnicas y modalidades terapéuticas, entre las que destacan el ejercicio terapéutico, la terapia manual, la educación del paciente, la hidroterapia, el entrenamiento neuromuscular y el uso de determinados agentes físicos1,5–8. De todas ellas, el ejercicio terapéutico ha demostrado ser una de las estrategias con mayor respaldo científico, siendo considerado actualmente un tratamiento de primera línea para la mayoría de los pacientes con artrosis de rodilla5–8. La evidencia disponible indica que los programas de ejercicio pueden producir mejoras clínicamente relevantes en el dolor, la fuerza muscular y la capacidad funcional, contribuyendo además a retrasar la progresión de la discapacidad asociada a la enfermedad7,8.

En este contexto, resulta relevante realizar una revisión narrativa que permita integrar los conocimientos actuales acerca de las distintas intervenciones fisioterapéuticas utilizadas en el tratamiento de la artrosis de rodilla. La creciente producción científica en este ámbito ha generado una amplia variedad de enfoques terapéuticos, haciendo necesaria una síntesis de la evidencia disponible para identificar aquellas intervenciones que presentan una mayor eficacia clínica y utilidad práctica.

Por ello, el objetivo de la presente revisión narrativa es analizar la evidencia científica disponible sobre las diferentes intervenciones de fisioterapia empleadas en el tratamiento de pacientes con artrosis de rodilla, evaluando sus efectos sobre el dolor, la funcionalidad y la calidad de vida.

METODOLOGÍA

La presente investigación se desarrolló mediante una revisión narrativa de la literatura científica sobre las intervenciones de fisioterapia empleadas en el tratamiento de la artrosis de rodilla. El objetivo fue identificar, analizar y sintetizar la evidencia científica disponible acerca de la eficacia de las diferentes modalidades fisioterapéuticas en la reducción del dolor, la mejora de la funcionalidad y el aumento de la calidad de vida de los pacientes diagnosticados con esta patología.

La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo entre los meses de junio y julio de 2026 mediante la consulta de las principales bases de datos biomédicas y científicas: PubMed, Scopus, Web of Science y PEDro (Physiotherapy Evidence Database). Asimismo, se revisaron guías de práctica clínica y documentos de consenso elaborados por sociedades científicas internacionales relacionadas con el manejo de la artrosis, con el fin de complementar la información obtenida.

Para la estrategia de búsqueda se emplearon términos en inglés combinados mediante operadores booleanos AND y OR. Entre las palabras clave utilizadas se incluyeron: “knee osteoarthritis”, “osteoarthritis”, “physical therapy”, “physiotherapy”, “exercise therapy”, “manual therapy”, “rehabilitation”, “hydrotherapy”, “electrotherapy” y “pain management”. La combinación de estos términos permitió identificar estudios relacionados con las distintas intervenciones fisioterapéuticas aplicadas a pacientes con artrosis de rodilla.

Se incluyeron artículos científicos publicados entre 2019 y 2026, escritos en inglés o español, que analizaran la efectividad de tratamientos fisioterapéuticos en pacientes adultos diagnosticados de artrosis de rodilla. Se consideraron especialmente revisiones sistemáticas, metaanálisis, ensayos clínicos aleatorizados, guías de práctica clínica y documentos de consenso debido a su elevado nivel de evidencia científica.

Por otra parte, se excluyeron aquellos estudios centrados exclusivamente en tratamientos farmacológicos o quirúrgicos, investigaciones realizadas en modelos animales, artículos sin acceso al texto completo y publicaciones que no abordarán específicamente la intervención fisioterapéutica en pacientes con artrosis de rodilla.

Tras la revisión de los títulos y resúmenes identificados durante la búsqueda inicial, se realizó una lectura completa de los estudios potencialmente relevantes. Finalmente, se seleccionaron aquellos trabajos que aportaban información actualizada y de calidad metodológica adecuada para los objetivos de la presente revisión narrativa. Los artículos incluidos fueron analizados de forma descriptiva, agrupando la evidencia según las diferentes modalidades de tratamiento fisioterapéutico estudiadas.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

La evidencia científica analizada coincide en señalar que la fisioterapia constituye uno de los pilares fundamentales en el tratamiento conservador de la artrosis de rodilla. Las recomendaciones internacionales más recientes destacan la importancia de las intervenciones no farmacológicas como primera línea terapéutica, especialmente en los estadios iniciales y moderados de la enfermedad, debido a su capacidad para reducir el dolor, mejorar la función física y favorecer la autonomía de los pacientes1,5,6.

Entre todas las modalidades fisioterapéuticas estudiadas, el ejercicio terapéutico es la intervención que presenta el mayor respaldo científico respecto a otras modalidades fisioterapéuticas. En una revisión sistemática publicada en 2024, que evaluó diferentes intervenciones de fisioterapia para la artrosis de rodilla, se concluyó que el ejercicio producía mejoras clínicamente significativas tanto en el dolor como en la función física, siendo además la intervención con los resultados más consistentes entre los distintos estudios analizados9. Estos hallazgos refuerzan las recomendaciones emitidas por las principales sociedades científicas internacionales, que consideran el ejercicio como el componente central del tratamiento conservador de la enfermedad1,5,6.

No obstante, uno de los aspectos más debatidos en la literatura es determinar qué modalidad de ejercicio proporciona mayores beneficios. El metaanálisis en red realizado por Goh et al8 mostró que los ejercicios de fortalecimiento muscular, los programas aeróbicos y las intervenciones combinadas obtenían resultados favorables respecto a los grupos control. Sin embargo, los programas multimodales que combinaban fortalecimiento y ejercicio aeróbico presentaban los mayores tamaños del efecto sobre el dolor y la función física. Estos resultados sugieren que los beneficios del ejercicio no dependen exclusivamente de una modalidad concreta, sino de la capacidad de integrar diferentes estímulos terapéuticos adaptados a las necesidades individuales de cada paciente.

La relevancia del ejercicio aeróbico ha sido reforzada por investigaciones más recientes. Una red de metaanálisis que analizó más de 200 ensayos clínicos aleatorizados y más de 15.000 pacientes con artrosis de rodilla concluyó que el ejercicio aeróbico fue la modalidad que obtuvo mejores resultados en la reducción del dolor, la mejora de la capacidad de marcha, la función física y la calidad de vida durante el seguimiento a corto, medio y largo plazo12. Los autores atribuyeron estos resultados a la capacidad del ejercicio aeróbico para mejorar simultáneamente factores biomecánicos, cardiovasculares y metabólicos implicados en la progresión de la enfermedad.

A pesar de ello, la evidencia actual no permite afirmar que una única modalidad de ejercicio sea claramente superior para todos los pacientes. La heterogeneidad observada entre los estudios constituye una de las principales limitaciones metodológicas identificadas en la literatura. Existen diferencias importantes en la intensidad, frecuencia, duración y supervisión de los programas, así como en las características clínicas de los participantes. Esta variabilidad dificulta la comparación directa entre investigaciones y explica parcialmente las diferencias observadas en los resultados.

La adherencia al tratamiento representa otro factor determinante para la eficacia de las intervenciones fisioterapéuticas. Mao et al10, en una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2024, observaron que los programas de ejercicio domiciliario producían reducciones significativas del dolor y mejoras funcionales en pacientes con artrosis de rodilla y cadera. Los autores destacaron que este tipo de intervención presenta ventajas importantes desde el punto de vista de la accesibilidad y el coste sanitario, favoreciendo además la continuidad terapéutica a largo plazo. De forma similar, Zhang et al13 compararon programas domiciliarios y programas realizados en centros de rehabilitación, concluyendo que ambas modalidades obtenían resultados comparables en la mayoría de las variables clínicas evaluadas, especialmente cuando existía un adecuado seguimiento profesional y una correcta adherencia por parte del paciente.

Estos hallazgos poseen importantes implicaciones clínicas, ya que sugieren que el éxito del tratamiento depende en gran medida de la continuidad del ejercicio más que del lugar donde este se realiza. Desde esta perspectiva, el papel del fisioterapeuta no debe limitarse a la aplicación de técnicas terapéuticas, sino que debe orientarse también a promover estrategias de educación y modificación de conductas que faciliten la adherencia a largo plazo.

Precisamente, la educación terapéutica ha adquirido una importancia creciente durante los últimos años. Las recomendaciones actualizadas de EULAR destacan que la información proporcionada al paciente debe formar parte del tratamiento básico de la artrosis de rodilla1. La evidencia indica que los pacientes que comprenden mejor la naturaleza de su enfermedad muestran mayores niveles de participación activa, mejor adherencia al ejercicio y una mayor capacidad para gestionar sus síntomas. Además, la educación permite abordar factores psicológicos como el miedo al movimiento, la catastrofización del dolor o las falsas creencias relacionadas con el deterioro articular, elementos que pueden contribuir significativamente a la discapacidad funcional.

En contraste con la sólida evidencia disponible para el ejercicio terapéutico, los resultados observados para la terapia manual son menos concluyentes. La revisión sistemática y metaanálisis publicada por Zhu et al11 en 2024 analizó los efectos de diferentes técnicas de terapia manual en pacientes con artrosis de rodilla y encontró mejoras significativas en la intensidad del dolor y en algunos indicadores funcionales respecto a los grupos control. Sin embargo, los autores señalaron que la magnitud de los efectos era moderada y que gran parte de los beneficios se observaban a corto plazo. Además, la mayoría de los estudios incluidos combinaban la terapia manual con programas de ejercicio, dificultando determinar el efecto independiente de cada intervención. Por ello, los resultados deben interpretarse con cautela.

Esta limitación ya había sido identificada en revisiones previas. Tanto Xu et al14 como Almeida et al15 observaron que la terapia manual obtenía mejores resultados cuando se aplicaba como complemento al ejercicio terapéutico que cuando se utilizaba de forma aislada. Desde una perspectiva clínica, estos hallazgos sugieren que las movilizaciones articulares y las técnicas de tejidos blandos pueden facilitar temporalmente la disminución del dolor y la mejora de la movilidad, creando una ventana de oportunidad para la realización de ejercicios activos. Sin embargo, la evidencia disponible no respalda su utilización como tratamiento único.

La hidroterapia constituye otra intervención ampliamente utilizada en pacientes con limitaciones funcionales severas. Los estudios revisados muestran que los programas acuáticos generan mejoras significativas en el dolor y la función física, especialmente en pacientes con obesidad, baja condición física o elevados niveles de dolor inicial. La reducción de la carga articular que proporciona el medio acuático permite realizar movimientos que en tierra firme podrían resultar difíciles o dolorosos. No obstante, cuando se comparan directamente con programas convencionales de ejercicio terrestre, las diferencias suelen ser pequeñas y rara vez alcanzan relevancia clínica significativa. Por este motivo, la hidroterapia parece ser una alternativa útil para determinados perfiles de pacientes más que una intervención superior al ejercicio convencional.

En relación con los agentes físicos, la evidencia actual continúa siendo controvertida. Aunque modalidades como la electroterapia, el ultrasonido terapéutico o la termoterapia siguen utilizándose con frecuencia en la práctica clínica, las revisiones sistemáticas muestran resultados inconsistentes y tamaños del efecto generalmente modestos9. Las principales guías clínicas coinciden en que estas técnicas pueden emplearse como complemento para el control sintomático, pero no deberían constituir el núcleo del tratamiento fisioterapéutico1,5,6.

En conjunto, el análisis de la evidencia científica disponible pone de manifiesto una clara evolución hacia modelos de atención centrados en intervenciones activas. La investigación más reciente respalda de forma consistente que el ejercicio terapéutico, combinado con educación para el autocuidado, constituye la estrategia más eficaz para el manejo conservador de la artrosis de rodilla. Aunque otras modalidades como la terapia manual, la hidroterapia o determinados agentes físicos pueden aportar beneficios adicionales en situaciones específicas, ninguna de ellas ha demostrado resultados superiores a los obtenidos mediante programas estructurados de ejercicio. Por tanto, la práctica clínica actual debería orientarse hacia programas individualizados que promuevan la participación activa del paciente, favorezcan la adherencia terapéutica y permitan mantener los beneficios alcanzados a largo plazo.

CONCLUSIÓN

La presente revisión narrativa ha permitido analizar la evidencia científica disponible sobre las intervenciones fisioterapéuticas empleadas en el tratamiento de la artrosis de rodilla, poniendo de manifiesto el papel fundamental que desempeña la fisioterapia dentro del abordaje conservador de esta patología.

Los hallazgos obtenidos en la literatura revisada coinciden de forma consistente en que el ejercicio terapéutico constituye la intervención con mayor respaldo científico, siendo considerado por las principales guías clínicas internacionales como el pilar fundamental del tratamiento no farmacológico. Las evidencias procedentes de revisiones sistemáticas y metaanálisis muestran que los programas de ejercicio producen mejoras clínicamente relevantes en el dolor, la función física y la calidad de vida de los pacientes, independientemente de la modalidad específica empleada, destacando especialmente los programas multimodales que combinan ejercicios de fortalecimiento y aeróbicos.

Asimismo, la educación del paciente se presenta como un componente esencial dentro del abordaje fisioterapéutico actual, ya que favorece la adherencia al tratamiento, promueve la autogestión de la enfermedad y contribuye a modificar factores de riesgo asociados a la progresión de la artrosis, como el sedentarismo y el exceso de peso. La integración de estrategias educativas junto con el ejercicio terapéutico parece potenciar los resultados clínicos y favorecer la sostenibilidad de los beneficios a largo plazo.

En contraste, otras intervenciones como la terapia manual, la hidroterapia y determinados agentes físicos muestran efectos más variables y generalmente de menor magnitud. Aunque pueden aportar beneficios complementarios, especialmente en la reducción del dolor a corto plazo o en pacientes con limitaciones funcionales importantes, la evidencia actual no respalda su utilización como tratamientos principales. Su papel debe entenderse como coadyuvante dentro de programas de rehabilitación multimodal centrados en el ejercicio.

En conjunto, los resultados de esta revisión ponen de manifiesto una clara evolución en el enfoque fisioterapéutico de la artrosis de rodilla, pasando de modelos pasivos basados principalmente en agentes físicos hacia estrategias activas centradas en el movimiento, la participación del paciente y la educación terapéutica. Este cambio de paradigma está respaldado por las recomendaciones de las principales organizaciones internacionales, que coinciden en situar el ejercicio terapéutico y la educación como los elementos centrales del tratamiento conservador.

Como implicación clínica, se recomienda que los programas de fisioterapia en pacientes con artrosis de rodilla sean individualizados, progresivos y adaptados a las características y necesidades de cada paciente, fomentando la adherencia a largo plazo y promoviendo la autonomía funcional. El papel del fisioterapeuta resulta clave no solo en la prescripción del ejercicio, sino también en la educación, motivación y seguimiento del paciente.

Finalmente, aunque la evidencia disponible es sólida en relación con el ejercicio terapéutico, siguen existiendo áreas de incertidumbre, especialmente en lo referente a la dosificación óptima del ejercicio, la combinación ideal de modalidades terapéuticas y los factores que determinan la adherencia a largo plazo. Por ello, futuras investigaciones deberían centrarse en optimizar la prescripción del ejercicio y en desarrollar estrategias más eficaces para mejorar la adherencia y la individualización del tratamiento.

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