AUTORES
- Carlos García-Abadillo Lara. Enfermero. Hospital San Pedro Logroño. España.
- María García Pérez. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de Salud Pintor Sorolla. Castellón, España.
- Marta García Pérez. Enfermera. Centro de Salud Rafalafena. Castellón, España.
- Loreto de Lafuente Estupiñá. Auxiliar Administrativo. Hospital de Alcañiz. Teruel, España.
- Eduardo Embid Tijada. Enfermero. Hospital de Alcañiz. Teruel, España.
- Gloria Mora Alcázar. Centro de Salud Fernando Católico. Castellón, España.
RESUMEN
Introducción: La sepsis constituye una de las principales causas de muerte en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), requiriendo una identificación y abordaje sumamente rápidos. El personal de enfermería lidera la vigilancia continua y la ejecución de cuidados críticos durante la denominada «hora dorada». Objetivos: Analizar el rol de la enfermería en el manejo del paciente con sepsis y shock séptico en la UCI, sintetizando las guías de la Surviving Sepsis Campaign (SSC 2021), identificando barreras asistenciales y evaluando el impacto de la simulación clínica.
Metodología: Revisión bibliográfica narrativa basada en guías de práctica clínica internacionales, revisiones sistemáticas y artículos de pedagogía médica enfocados en cuidados críticos. Resultados: Las directrices actuales descartan el uso único del qSOFA y promueven escalas multisistémicas como NEWS o MEWS, junto con la medición de lactato. La resucitación hemodinámica exige el inicio de fluidoterapia (30 ml/kg) y la administración precoz de noradrenalina, permitiéndo temporalmente la vía periférica. Los antimicrobianos deben infundirse a primera hora en shock séptico. Pese a la claridad de los protocolos, la escasez de personal y los déficits formativos actúan como barreras sustanciales. La simulación clínica de alta fidelidad con debriefing reflexivo optimiza el juicio clínico y la autoconfianza del equipo. Conclusiones: La práctica enfermera debe alinearse estrictamente con la evidencia internacionalizada. Implementar programas pedagógicos basados en simulación es indispensable para cerrar la brecha entre la teoría y la práctica clínica real, garantizando una atención segura y de alta calidad.
PALABRAS CLAVE
Sepsis, shock séptico, enfermería de cuidados críticos, simulación de alta fidelidad, unidades de cuidados intensivos.
ABSTRACT
Introduction: Sepsis constitutes one of the leading causes of death in Intensive Care Units (ICU), requiring extremely rapid identification and management. Nursing staff leads continuous surveillance and the execution of critical care during the so-called «golden hour». Objectives: To analyze the role of nursing in the management of patients with sepsis and septic shock in the ICU, synthesizing the Surviving Sepsis Campaign guidelines (SSC 2021), identifying international clinical practice guidelines, systematic reviews, and medical pedagogy articles focused on critical care. Results: Current guidelines discard the standalone use of qSOFA and promote multisystemic scales such as NEWS or MEWS, along with lactate measurement. Hemodynamic resuscitation requires the initiation of fluid therapy (30 ml/kg) and early administration of norepinephrine, temporarily allowing the peripheral route. Antimicrobials must be infused within the first hour in septic shock. Despite the clarity of the protocols, staff shortages and training deficits act as substantial barriers. High-fidelity clinical simulation with reflective debriefing optimizes the team’s clinical judgment and self-confidence. Conclusions: Nursing practice must align strictly with international evidence. Implementing simulation- based educational programs is essential to close the gap between theory and real clinical practice, guaranteeing safe and high-quality care.
KEY WORDS
Sepsis, septic shock, critical care nursing, high-fidelity simulation training, intensive care units.
INTRODUCCIÓN
La sepsis se define formalmente como una disfunción orgánica potencialmente mortal que se desencadena a raíz de una respuesta desregulada y anómala del huésped frente a un proceso infeccioso¹. En el entorno de las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), esta condición se erige como una de las causas primordiales de morbimortalidad a nivel global, estimándose que en el año 2017 se produjeron aproximadamente 48,9 millones de casos en todo el mundo, los cuales derivaron en cerca de 11 millones de fallecimientos relacionados². Cuando un cuadro séptico no es detectado ni abordado de manera oportuna, tiene una elevada tendencia a progresar rápidamente hacia el shock séptico, el fallo multiorgánico secuencial y, en última instancia, la muerte del individuo². Asimismo, aquellos pacientes que logran sobrevivir a esta crítica situación suelen experimentar severas secuelas físicas, psicológicas y cognitivas a largo plazo, lo que merma notablemente su calidad de vida posterior al alta².
Dentro de este panorama, el personal de enfermería desempeña un papel de vital trascendencia durante la denominada «hora dorada» de la sepsis². Al ser los profesionales sanitarios que mantienen una permanencia y vigilancia clínica ininterrumpida a pie de cama, recae sobre ellos la responsabilidad directa de identificar precozmente los signos sutiles de deterioro, activar de forma inmediata los códigos institucionales de sepsis e implementar con presteza los paquetes de medidas o bundles de resucitación inicial². No obstante, la literatura científica actual sugiere de manera consistente que existen brechas significativas entre los conocimientos teóricos adquiridos por el personal y su aplicación real en la práctica clínica diaria². A esto se suman múltiples barreras de carácter sistémico y organizacional que dificultan una adherencia óptima a los protocolos internacionales vigentes, haciendo necesaria una revisión profunda de las estrategias asistenciales y formativas².
OBJETIVOS
Objetivo general:
Analizar el rol integral de la enfermería en el abordaje, monitorización y manejo del paciente con sepsis y shock séptico dentro de la Unidad de Cuidados Intensivos².
Objetivos específicos:
Sintetizar las recomendaciones clínicas actuales de la Surviving Sepsis Campaign (2021) aplicables al cribado, la resucitación inicial y el control temprano de la infección¹.
Identificar las principales barreras organizacionales y los factores facilitadores percibidos por el personal de enfermería para la implementación efectiva de estos cuidados a pie de cama².
Evaluar la utilidad y el impacto de la simulación clínica de alta fidelidad como herramienta pedagógica para mejorar las competencias técnicas y no técnicas de enfermería en el manejo de la sepsis³.
METODOLOGÍA
Para la elaboración del presente trabajo se ha llevado a cabo una revisión bibliográfica de tipo narrativa, fundamentada en la búsqueda y análisis crítico de documentos de consenso internacional, revisiones sistemáticas de la literatura y artículos metodológicos orientados a la educación y formación en el ámbito de la salud².
Las principales fuentes de datos consultadas incluyeron las directrices internacionales emanadas de las Guías de la Surviving Sepsis Campaign (SSC 2021)¹, así como revisiones sistemáticas recientes dedicadas a evaluar los conocimientos y actitudes de enfermería ante el paciente crítico². De igual manera, se seleccionaron estudios metodológicos centrados en el diseño y evaluación de programas formativos mediante el empleo de la simulación clínica de alta fidelidad³. La estrategia de síntesis de datos consistió en organizar y categorizar la información recopilada en tres grandes áreas temáticas: protocolos clínicos actualizados (cribado y tratamiento), factores humanos y organizacionales, y estrategias educativas avanzadas².
RESULTADOS
Cribado y Detección Precoz: La identificación sumamente temprana de la sepsis constituye un factor crucial para la supervivencia del enfermo². Las guías clínicas actuales recomiendan encarecidamente que los sistemas hospitalarios diseñen e implementen programas institucionales de mejora del rendimiento que incorporen de forma obligatoria el cribado sistemático de la sepsis en todos los pacientes considerados de alto riesgo¹.
En lo que respecta a las herramientas de valoración clínica, se ha producido un cambio de paradigma fundamental en los últimos años: las directrices actuales recomiendan explícitamente posicionarse en contra de utilizar la escala qSOFA (Quick Sequential Organ Failure Assessment) como herramienta única o exclusiva de detección precoz, debido a que ha demostrado poseer una baja sensibilidad diagnóstica en estadios iniciales¹. En su lugar, se sugiere el empleo de escalas de alerta temprana multisistémicas más sensibles, tales como el SIRS (Systemic Inflammatory Response Syndrome), la escala NEWS (National Early Warning Score) o la escala MEWS (Modified Early Warning Score)¹. Asimismo, ante cualquier sospecha clínica fundada de sepsis, se sugiere la determinación inmediata de los niveles de lactato sérico como un marcador biológico adjunto de hipoperfusión tisular, aclarando que este parámetro nunca debe emplearse de forma aislada para confirmar o descartar el diagnóstico por completo¹.
Resucitación Inicial y Hemodinámica: El equipo de enfermería debe catalogar y abordar la sepsis como una emergencia médica de primer orden². Dentro de las intervenciones hemodinámicas clave que se deben liderar a pie de cama, destacan las siguientes recomendaciones:
Fluidoterapia masiva: Se establece la administración obligatoria de al menos 30 ml/kg de soluciones cristaloides intravenosas dentro de las primeras 3 horas de iniciada la resucitación, especialmente ante la presencia de hipotensión persistente o niveles de lactato elevados¹. A este respecto, se sugiere preferir el uso de cristaloides balanceados (como el Ringer Lactato) por encima de la solución salina normal al 0,9%, y se recomienda firmemente evitar la administración de almidones o gelatinas¹.
Soporte vasopresor temprano: Si la hipotensión arterial no revierte tras la carga inicial de fluidos, la noradrenalina se consolida como el agente vasopresor de primera línea para mantener una Presión Arterial Media (PAM) igual o superior a 65 mmHg¹. Un hallazgo de enorme relevancia práctica para la labor enfermera es la sugerencia de iniciar la infusión de vasopresores a través de una vía venosa periférica de grueso calibre (preferiblemente en venas proximales a la fosa antecubital y durante un periodo de tiempo corto), evitando así retrasar el soporte hemodinámico mientras se realiza la canalización de un acceso venoso central¹.
Monitorización dinámica: Las recomendaciones actuales sugieren priorizar el uso de medidas dinámicas de evaluación hemodinámica (como la maniobra de elevación pasiva de piernas o la variabilidad del volumen sistólico) y la valoración del tiempo de relleno capilar periférico como guías fundamentales para dirigir la resucitación, en lugar de depender únicamente de parámetros estáticos aislados o del examen físico tradicional¹.
Control de la Infección y Antibioterapia: El factor tiempo resulta absolutamente crítico en el manejo de los procesos infecciosos graves². Para aquellos pacientes que se encuentran en situación de shock séptico o que presentan una probabilidad sumamente alta de padecer sepsis, se recomienda administrar la terapia antimicrobiana de amplio espectro de manera inmediata, idealmente dentro de la primera hora posterior al reconocimiento¹. En aquellos escenarios donde el paciente no se encuentra en shock y el diagnóstico inicial resulta incierto, se recomienda realizar una evaluación diagnóstica acelerada e iniciar el tratamiento antibiótico dentro de las primeras 3 horas si persiste la sospecha clínica¹. Además, con el fin de optimizar las propiedades farmacocinéticas y alcanzar niveles terapéuticos estables en sangre, se sugiere administrar los antibióticos betalactámicos mediante infusión prolongada, siempre precedida por una dosis de carga inicial rápida¹.
Barreras y Estrategias Educativas: A pesar de la sólida evidencia acumulada en las guías de práctica clínica, los profesionales de enfermería reportan de manera frecuente la existencia de barreras significativas que entorpecen su aplicación². Entre los obstáculos más comunes destacan la carencia de protocolos institucionales escritos y claros, la escasez crónica de personal asistencial, la falta de una comunicación fluida y trabajo en equipo multidisciplinar, y la presencia de déficits cognitivos específicos respecto al uso correcto de antibióticos y el reconocimiento de signos atípicos de sepsis².
Ante esta problemática, la simulación clínica de alta fidelidad se presenta como una alternativa y solución pedagógica de altísima efectividad³. Al permitir recrear fielmente escenarios clínicos altamente complejos y de elevado riesgo sin exponer a ningún peligro al paciente real, esta metodología educativa potencia significativamente el pensamiento crítico, la autoconfianza y la competencia técnica y psicomotora de las enfermeras³. Diversos estudios demuestran de forma contundente que los programas de formación basados en la simulación mejoran la capacidad del personal para identificar precozmente los signos de sepsis y ejecutar los protocolos de manera ágil y segura³.
DISCUSIÓN-CONCLUSIONES
La gestión moderna del paciente con sepsis ha evolucionado hacia un enfoque mucho más dinámico, matizado y avanzado, donde el profesional de enfermería ya no se limita a ejecutar de forma pasiva las órdenes médicas, sino que evalúa de manera crítica e integral el estado hemodinámico del enfermo². Los cambios introducidos en las directrices internacionales del año 2021, tales como la desestimación del qSOFA como herramienta única de cribado y la autorización del uso temporal de vasopresores por vías periféricas, son modificaciones que impactan de forma directa en los protocolos de actuación enfermera y exigen un esfuerzo continuo de actualización formativa¹.
Persiste, sin embargo, una evidente discrepancia entre el conocimiento teórico acumulado y la práctica asistencial real². Aunque las guías clínicas internacionales son sumamente claras y precisas, las barreras de índole organizacional y la escasez de programas de formación continua a nivel hospitalario limitan sustancialmente su correcta implementación en el quehacer diario². La educación médica y de enfermería tradicional, basada fundamentalmente en clases teóricas expositivas, ha demostrado ser insuficiente para cerrar esta brecha competencial². Por este motivo, la instauración de programas educativos basados en la simulación clínica avanzada que incorporen de manera obligatoria fases de debriefing reflexivo y estructurado se vuelve una estrategia esencial³. Esta metodología permite que el personal de enfermería, desde el nivel de principiante hasta el de experto, integre con éxito las recomendaciones más complejas (como el manejo restrictivo de fluidos y la optimización de la antibioterapia) en su juicio clínico cotidiano³.
En conclusión, el manejo de enfermería en el paciente crítico con sospecha o confirmación de sepsis debe adherirse de forma rigurosa a las directrices internacionales vigentes, priorizando la administración de antimicrobianos en menos de una hora ante un shock séptico, ejecutando una resucitación hídrica precisa con cristaloides balanceados y manejando con seguridad el soporte vasopresor de primera línea¹. Las barreras de carácter sistémico y la falta de formación continuada representan obstáculos prevalentes que incrementan de forma evitable las tasas de mortalidad hospitalaria². Por ende, la simulación clínica de alta fidelidad se consolida como la estrategia pedagógica más efectiva, segura y robusta para entrenar al equipo de enfermería en la detección precoz y el abordaje seguro de esta patología, optimizando al máximo tanto las competencias cognitivas como las habilidades psicomotoras del personal en beneficio de la seguridad del paciente crítico³.
BIBLIOGRAFÍA
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- Rababa M, Bani Hamad D, Hayajneh AA. Sepsis assessment and management in critically ill adults: A systematic review. PLoS ONE. 2022;17(7):e0270711. doi:10.1371/journal.pone.0270711.
- Davis AH, Hayes SP. Simulation to Manage the Septic Patient in the Intensive Care Unit. Crit Care Nurs Clin N Am. 2018;30(3):363-377. doi:10.1016/j.cnc.2018.05.005.