Prevención de las infecciones asociadas al catéter vascular: estrategias basadas en la evidencia para mejorar la seguridad del paciente

22 agosto 2026

 

AUTORES

  1. María Del Rosario Palomo Medina. TCAE. Zaragoza.
  2. Azucena Palomo Gracia. TCAE. Zaragoza.
  3. María Dolores Azagra Sierra. TCAE. Zaragoza.
  4. Sara Estrada Mateo. DUE. Zaragoza.
  5. Andreea Pantea. DUE. Zaragoza.
  6. Leyre Puértolas Orejuela. DUE Zaragoza.

RESUMEN

Las infecciones asociadas a los catéteres vasculares continúan representando una de las complicaciones más relevantes relacionadas con la asistencia sanitaria debido a su impacto sobre la morbimortalidad, el incremento de las estancias hospitalarias y el aumento de los costes asistenciales. Aunque gran parte de estos episodios son potencialmente evitables, su aparición sigue estando condicionada por múltiples factores, entre ellos la complejidad del paciente, el tiempo de permanencia del dispositivo, la técnica de inserción y el mantenimiento posterior del acceso vascular. La aplicación sistemática de medidas preventivas basadas en la evidencia científica, junto con la formación continuada de los profesionales, la vigilancia activa y la implantación de protocolos estandarizados, ha demostrado reducir de forma significativa la incidencia de bacteriemias relacionadas con catéteres. La utilización de estrategias multidisciplinares centradas en la seguridad del paciente favorece una atención de mayor calidad y contribuye a disminuir las complicaciones derivadas del uso de dispositivos intravasculares.

PALABRAS CLAVE

Infección relacionada con catéter, catéter vascular, bacteriemia, seguridad del paciente, prevención, calidad asistencial.

ABSTRACT

Catheter-associated vascular infections remain one of the most significant healthcare-related complications because of their impact on morbidity, mortality, prolonged hospital stays, and increased healthcare costs. Although many of these infections are preventable, their occurrence is influenced by several factors, including patient complexity, catheter dwell time, insertion technique, and maintenance procedures. The systematic implementation of evidence-based preventive measures, combined with continuous professional training, active surveillance, and standardized protocols, has been shown to significantly reduce the incidence of catheter-related bloodstream infections. Multidisciplinary strategies focused on patient safety promote higher-quality care and contribute to reducing complications associated with intravascular devices.

KEY WORDS

Catheter-related infection, vascular catheter, bloodstream infection, patient safety, prevention, healthcare quality.

DESARROLLO DEL TEMA

El acceso vascular constituye un recurso indispensable en la práctica clínica actual, permitiendo la administración de tratamientos intravenosos, fluidoterapia, nutrición parenteral, transfusiones sanguíneas y monitorización hemodinámica. Su utilización es habitual tanto en pacientes hospitalizados como en aquellos que reciben atención ambulatoria o domiciliaria.

A pesar de sus indudables beneficios, la presencia de un catéter vascular supone una puerta de entrada potencial para microorganismos capaces de producir infecciones locales o sistémicas. Entre ellas, la bacteriemia relacionada con el catéter representa una de las complicaciones más graves debido a su elevada morbimortalidad y a las importantes repercusiones clínicas y económicas que genera.

Diversos estudios han demostrado que una proporción considerable de estas infecciones puede prevenirse mediante la aplicación rigurosa de medidas sencillas basadas en la evidencia científica. La higiene de manos, la utilización de técnicas asépticas durante la inserción, la antisepsia adecuada de la piel y la correcta manipulación del dispositivo constituyen intervenciones fundamentales para minimizar el riesgo de colonización bacteriana.

En España, iniciativas como el Proyecto Bacteriemia Zero han puesto de manifiesto que la implantación de paquetes de medidas («bundles») permite reducir de manera significativa la incidencia de bacteriemias asociadas a catéteres venosos centrales, consolidándose como una referencia en la mejora de la seguridad del paciente.

La prevención de estas complicaciones requiere una atención continuada desde el momento de la inserción hasta la retirada definitiva del dispositivo, implicando a todos los profesionales que participan en el proceso asistencial1.

Impacto de las infecciones asociadas al catéter:

Las infecciones relacionadas con dispositivos intravasculares representan una de las principales causas de infección asociada a la asistencia sanitaria. Además de incrementar la mortalidad, prolongan la estancia hospitalaria y favorecen la utilización de tratamientos antibióticos de amplio espectro, contribuyendo al desarrollo de resistencias bacterianas.

Desde el punto de vista económico, estas complicaciones generan un importante incremento del gasto sanitario debido a la necesidad de realizar pruebas diagnósticas adicionales, retirar dispositivos, administrar tratamientos prolongados y aumentar el tiempo de hospitalización.

Su prevención constituye, por tanto, un objetivo prioritario dentro de las estrategias de calidad asistencial y seguridad del paciente.

Factores de riesgo:

La aparición de una infección relacionada con el catéter depende de la interacción de múltiples factores.

Entre los relacionados con el paciente destacan:

  • Edad avanzada.
  • Inmunosupresión.
  • Diabetes mellitus.
  • Enfermedad renal crónica.
  • Desnutrición.
  • Ingreso prolongado en unidades de cuidados intensivos.
  • Colonización previa por microorganismos multirresistentes.

En relación con el dispositivo, aumentan el riesgo:

  • Permanencia prolongada del catéter.
  • Inserción urgente.
  • Manipulación frecuente.
  • Deficiente higiene de manos2.
  • Técnica aséptica inadecuada.
  • Elección incorrecta del punto de inserción.
  • Cambios innecesarios de conexiones.

El conocimiento de estos factores permite establecer medidas preventivas adaptadas a las características de cada paciente.

Tipos de catéteres vasculares:

Los dispositivos intravasculares pueden clasificarse según su localización y duración prevista.

Los catéteres venosos periféricos son los más utilizados en la práctica clínica diaria y presentan un menor riesgo de bacteriemia, aunque su elevada frecuencia de utilización hace que representen un importante foco potencial de complicaciones cuando no reciben un mantenimiento adecuado.

Los catéteres venosos centrales permiten administrar tratamientos de larga duración, nutrición parenteral o fármacos vasoactivos. Debido a su localización, las infecciones asociadas suelen revestir mayor gravedad y requieren una vigilancia clínica especialmente rigurosa.

También existen catéteres centrales de inserción periférica (PICC), reservorios venosos implantables y catéteres tunelizados, cuya utilización dependerá de las necesidades terapéuticas y del tiempo previsto de tratamiento.

La selección del dispositivo más adecuado debe individualizarse considerando tanto las características clínicas del paciente como el objetivo terapéutico.

Higiene de manos: la medida preventiva más eficaz:

La higiene de manos continúa siendo la intervención aislada con mayor impacto en la prevención de infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria.

Debe realizarse siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud antes y después de cualquier contacto con el paciente, antes de manipular el catéter, tras la exposición a fluidos corporales y después del contacto con el entorno del paciente.

El empleo de soluciones hidroalcohólicas ha demostrado mejorar la adherencia y reducir significativamente la transmisión de microorganismos.

La disponibilidad de recursos adecuados y la formación continuada favorecen el cumplimiento de esta medida esencial.

Inserción segura del catéter:

La colocación del dispositivo constituye uno de los momentos de mayor riesgo de contaminación.

Por este motivo, la inserción debe realizarse utilizando medidas de barrera máxima siempre que esté indicado, incluyendo:

  • Higiene de manos.
  • Guantes estériles.
  • Bata estéril.
  • Mascarilla.
  • Gorro.
  • Paño estéril de gran tamaño.

La antisepsia cutánea con clorhexidina alcohólica al 2 % constituye actualmente la recomendación de primera elección, debido a su mayor eficacia frente a otros antisépticos.2

Asimismo, resulta fundamental permitir el secado completo del antiséptico antes de realizar la punción para garantizar su máxima efectividad.

La elección del punto de inserción también influye sobre el riesgo de infección. Siempre que sea posible, se recomienda evitar localizaciones asociadas con mayor colonización bacteriana cuando existan alternativas igualmente eficaces.

Mantenimiento del catéter:

Una vez colocado, el mantenimiento adecuado del dispositivo resulta determinante para prevenir infecciones.

Es imprescindible inspeccionar diariamente el punto de inserción en busca de signos compatibles con infección, tales como:

  • Eritema.
  • Dolor.
  • Induración.
  • Exudado.
  • Inflamación.
  • Fiebre sin otro foco evidente.

Los apósitos deben mantenerse limpios, secos e íntegros, sustituyéndose cuando estén húmedos, despegados o visiblemente contaminados.

La manipulación de conexiones, llaves de tres pasos y sistemas de perfusión debe realizarse siempre utilizando técnica aséptica y desinfectando previamente los puntos de acceso.

Además, la necesidad de mantener el catéter debe reevaluarse diariamente, retirándolo tan pronto como deje de ser imprescindible3.

Vigilancia clínica y detección precoz:

La detección temprana de infecciones asociadas al catéter es esencial para reducir complicaciones graves.

La vigilancia debe incluir la monitorización de signos locales en el punto de inserción y la identificación de síntomas sistémicos como fiebre sin foco aparente, escalofríos o deterioro del estado general.

Ante la sospecha de infección, se recomienda la retirada del dispositivo cuando sea posible, junto con la obtención de hemocultivos y la instauración precoz de tratamiento antibiótico empírico según protocolos locales.

La comunicación entre los diferentes profesionales implicados facilita la toma de decisiones rápida y coordinada, especialmente en pacientes críticos o con alta complejidad clínica.

Formación del personal sanitario:

La formación continuada constituye un pilar fundamental en la prevención de infecciones asociadas a dispositivos intravasculares.

La actualización de conocimientos sobre técnicas de inserción, mantenimiento y manipulación de catéteres mejora la adherencia a las recomendaciones basadas en la evidencia.

Los programas formativos deben incluir entrenamiento práctico, auditorías clínicas y retroalimentación de resultados, lo que favorece la adquisición de competencias y la mejora de la calidad asistencial.

Asimismo, la creación de equipos especializados en accesos vasculares ha demostrado reducir la incidencia de complicaciones infecciosas y mejorar la seguridad del paciente.

Retirada precoz del catéter:

Uno de los principios fundamentales en la prevención de infecciones es evitar la permanencia innecesaria del dispositivo.

Cada día de mantenimiento del catéter supone un incremento del riesgo de colonización bacteriana, por lo que debe evaluarse de forma sistemática su indicación.

La retirada precoz cuando el dispositivo deja de ser imprescindible es una medida simple pero altamente efectiva para reducir la incidencia de bacteriemias.

Retos actuales en la prevención:

A pesar de los avances logrados, persisten diversos desafíos en la prevención de infecciones asociadas a catéteres.

Entre ellos destacan:

  • Variabilidad en la adherencia a los protocolos.
  • Sobrecarga asistencial.
  • Rotación frecuente de personal sanitario.
  • Diferencias entre unidades asistenciales4.
  • Dificultades en la monitorización continua del cumplimiento de medidas preventivas.

Superar estas barreras requiere liderazgo institucional, auditorías periódicas y una cultura de seguridad de la paciente consolidada.

CONCLUSIÓN

Las infecciones asociadas a catéteres vasculares constituyen una complicación frecuente, pero en gran medida prevenible dentro del ámbito sanitario. Su impacto clínico, económico y organizativo las convierte en un problema prioritario para los sistemas de salud.

La aplicación sistemática de medidas basadas en la evidencia, como la higiene de manos, la antisepsia con clorhexidina, el uso de barreras máximas durante la inserción y el mantenimiento adecuado del dispositivo ha demostrado reducir de forma significativa su incidencia.

El enfoque preventivo debe ser continuo y abarcar todas las fases del proceso asistencial, desde la inserción hasta la retirada del catéter. La vigilancia clínica, la formación del personal y la implantación de programas estructurados como los bundles constituyen herramientas esenciales para mejorar la seguridad del paciente.

Finalmente, la implicación de todos los profesionales sanitarios, junto con una cultura organizativa orientada a la calidad y la seguridad, es clave para minimizar estas infecciones y garantizar una atención sanitaria más eficaz y segura.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC). Proyecto Bacteriemia Zero [Internet]. Madrid: SEMICYUC; [citado 4 jul 2026]. Disponible en: https://www.semicyuc.org
  2. Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Prevención de infecciones asociadas a dispositivos intravasculares [Internet]. Madrid: AEMPS; [citado 4 jul 2026]. Disponible en: https://www.aemps.gob.es
  3. Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene. Higiene de manos en centros sanitarios[Internet]. Madrid: SEMPSPH; [citado 4 jul 2026]. Disponible en: https://www.sempsph.com
  4. Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica. Infecciones relacionadas con catéteres vasculares [Internet]. Madrid: SEIMC; [citado 4 jul 2026]. Disponible en: https://www.seimc.org

 

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