AUTORES
- Lidia Fuertes Rubira. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- José Ricardo Sánchez Carbó. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Jennifer Polo Soriano. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Beatriz Aguirre Tomás. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Jorge Almazán Mateo. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Pablo Gascón Sáez. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
La desnutrición hospitalaria constituye un problema frecuente que afecta negativamente a la evolución clínica de los pacientes, favoreciendo la aparición de complicaciones, prolongando la estancia hospitalaria e incrementando la morbimortalidad. Su desarrollo está condicionado por factores clínicos, funcionales y organizativos, por lo que la identificación precoz de los pacientes en riesgo resulta fundamental para evitar el deterioro del estado nutricional durante la hospitalización.
La práctica enfermera desempeña un papel esencial en la prevención y el manejo de la desnutrición mediante la realización del cribado nutricional, la monitorización continuada del estado nutricional y de la ingesta, la educación sanitaria y la coordinación con el equipo multidisciplinar. Asimismo, la aplicación de medidas como la supervisión de la alimentación, la adaptación de la dieta, el empleo de suplementos nutricionales y la vigilancia de la nutrición enteral permiten ofrecer una atención individualizada y orientada a las necesidades de cada paciente.
La integración de protocolos de valoración nutricional, junto con la formación de los profesionales y una adecuada coordinación asistencial, favorece la detección precoz de la desnutrición y la instauración temprana de intervenciones nutricionales. Todo ello contribuye a mejorar el estado nutricional, reducir complicaciones y optimizar la calidad de los cuidados y la evolución clínica de los pacientes hospitalizados.
PALABRAS CLAVE
Desnutrición, evaluación nutricional, enfermería, apoyo nutricional, atención al paciente y pacientes hospitalizados.
ABSTRACT
Hospital malnutrition is a common condition that negatively affects patients’ clinical outcomes, increasing the risk of complications, prolonging hospital stay, and raising morbidity and mortality rates. Its development is influenced by clinical, functional, and organizational factors, making the early identification of patients at nutritional risk essential to prevent further deterioration of nutritional status during hospitalization.
Nursing plays a central role in the prevention and management of hospital malnutrition through nutritional screening, continuous monitoring of nutritional status and dietary intake, patient education, and close collaboration with the multidisciplinary healthcare team. In addition, interventions such as meal supervision, dietary modification, the use of oral nutritional supplements, and monitoring of enteral nutrition enable individualized care tailored to each patient’s nutritional needs.
The implementation of standardized nutritional assessment protocols, together with ongoing professional training and effective interdisciplinary collaboration, promotes the early detection of malnutrition and the timely initiation of nutritional interventions. These measures contribute to improving nutritional status, reducing complications, and enhancing both the quality of care and the clinical outcomes of hospitalized patients.
KEY WORDS
Hospital malnutrition, nutritional assessment, nursing, nutritional support, patient care, hospitalized patients.
INTRODUCCIÓN
La desnutrición hospitalaria es una alteración del estado nutricional caracterizada por un déficit de energía, proteínas y otros nutrientes, asociado a la enfermedad y al proceso de hospitalización. Se trata de un problema frecuente que afecta negativamente a la evolución clínica del paciente y que, a menudo, permanece infradiagnosticado1.
Puede estar presente en el momento del ingreso o desarrollarse durante la estancia hospitalaria como consecuencia de la propia enfermedad, la disminución de la ingesta, el aumento de los requerimientos nutricionales o la combinación de estos factores. Las personas mayores, los pacientes con enfermedades crónicas y aquellos con procesos agudos o quirúrgicos constituyen los grupos con mayor riesgo.
Las consecuencias de la desnutrición hospitalaria son numerosas y afectan tanto al paciente como al sistema sanitario. Entre las más relevantes destacan el aumento de la estancia hospitalaria, un mayor riesgo de infecciones, el retraso en la cicatrización de las heridas y el incremento de la morbimortalidad, además de una mayor utilización de recursos asistenciales 2.
Enfermería desempeña un papel fundamental en la prevención y el manejo de la desnutrición hospitalaria. La realización del cribado nutricional desde el ingreso, la monitorización del estado nutricional, el seguimiento de la ingesta y la educación sanitaria permiten identificar de forma precoz a los pacientes en riesgo e iniciar las intervenciones necesarias para mejorar su evolución clínica 1,2.
OBJETIVOS
General:
Analizar la evidencia sobre la prevención y el manejo de la desnutrición hospitalaria desde la práctica enfermera.
Específicos:
- Describir la desnutrición hospitalaria y sus factores de riesgo.
- Analizar las intervenciones enfermeras para la prevención y el manejo de la desnutrición.
- Identificar estrategias basadas en la evidencia para mejorar el estado nutricional del paciente hospitalizado.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión bibliográfica narrativa con el objetivo de analizar la evidencia científica disponible sobre la prevención y el manejo de la desnutrición hospitalaria, con especial atención al papel de la enfermería.
Para orientar la búsqueda bibliográfica se formuló la siguiente pregunta de investigación mediante el modelo PICO:
¿Qué intervenciones de enfermería son eficaces para prevenir y manejar la desnutrición en pacientes hospitalizados?
- P (Paciente o población): pacientes hospitalizados con riesgo de desnutrición o desnutrición establecida.
- I (Intervención): intervenciones enfermeras dirigidas al cribado nutricional, la monitorización del estado nutricional, la educación sanitaria y el soporte nutricional.
- C (Comparación): atención habitual o ausencia de intervenciones específicas.
- O (Resultados): detección precoz de la desnutrición, mejora del estado nutricional, reducción de complicaciones y mejora de la evolución clínica.
La búsqueda bibliográfica se realizó en las bases de datos PubMed, Scopus, Web of Science, CINAHL y SciELO, incluyendo artículos publicados en español e inglés durante los últimos diez años (2016-2026).
Para la estrategia de búsqueda se emplearon descriptores DeCS y MeSH, entre ellos: «Desnutrición, evaluación nutricional, enfermería, apoyo nutricional, atención al paciente y pacientes hospitalizados”. Estos términos se combinaron mediante los operadores booleanos AND y OR, adaptando la estrategia de búsqueda a cada base de datos.
Se incluyeron artículos originales, revisiones sistemáticas, revisiones narrativas, ensayos clínicos y guías de práctica clínica relacionados con la desnutrición hospitalaria y las intervenciones enfermeras. Se excluyeron estudios duplicados, realizados en población pediátrica, publicaciones no relacionadas con el objetivo de la revisión, editoriales, cartas al editor y trabajos sin acceso al texto completo.
RESULTADOS
Concepto:
Desnutrición hospitalaria: alteración del estado nutricional caracterizada por un déficit de energía, proteínas y otros nutrientes, presente al ingreso o desarrollada durante la hospitalización como consecuencia de la enfermedad, la disminución de la ingesta y/o el aumento de los requerimientos metabólicos 2,3.
Fisiopatología en la enfermedad aguda:
- Activación de la respuesta inflamatoria sistémica.
- Incremento del catabolismo proteico.
- Disminución de la síntesis muscular y resistencia anabólica.
- Balance nitrogenado negativo 3.
Consecuencias:
- Pérdida de masa y fuerza muscular 3.
- Deterioro de la capacidad funcional.
- Mayor riesgo de infecciones, retraso en la cicatrización, aumento de la estancia hospitalaria y de la morbimortalidad 3,4.
Tipos de desnutrición:
- Desnutrición por ingesta insuficiente: causada por un aporte inadecuado de energía y proteínas, sin inflamación relevante.
- Desnutrición relacionada con la enfermedad: asociada a procesos inflamatorios que incrementan el catabolismo y los requerimientos nutricionales1,5.
Riesgo de sarcopenia hospitalaria
Sarcopenia: es un síndrome caracterizado por la pérdida progresiva de masa muscular y fuerza, que se acompaña de una disminución de la capacidad funcional y del rendimiento físico. En el ámbito hospitalario puede desarrollarse o agravarse como consecuencia de la inflamación asociada a la enfermedad, la inmovilización y un aporte insuficiente de energía y proteínas. Se relaciona con una recuperación funcional más lenta, mayor dependencia y peor pronóstico clínico5.
Factores de riesgo en el entorno hospitalario
Los principales factores de riesgo para el desarrollo de desnutrición hospitalaria pueden agruparse en tres categorías:
- Factores clínicos:
- Enfermedad aguda grave con respuesta inflamatoria.
- Cáncer y tratamientos oncológicos.
- Insuficiencia cardíaca, renal o respiratoria.
- Disfagia y otros trastornos de la deglución.
- Enfermedades crónicas con aumento de los requerimientos metabólicos1,5,6.
- Factores funcionales:
- Dependencia para la alimentación.
- Deterioro cognitivo (demencia, delirium).
- Inmovilidad o encamamiento prolongado.
- Disminución del apetito o dificultad para la masticación3,5.
- Factores organizativos:
- Ayunos prolongados por procedimientos diagnósticos o terapéuticos.
- Retrasos en la realización de pruebas o cirugías.
- Interrupciones frecuentes de las comidas.
- Falta de supervisión o ayuda durante la alimentación.
- Escasa monitorización de la ingesta1,3,5.
La evidencia destaca que muchos de los factores organizativos son potencialmente prevenibles, por lo que el equipo asistencial, y especialmente enfermería, desempeña un papel fundamental en la identificación precoz del riesgo nutricional, el seguimiento de la ingesta y la implementación de medidas que eviten el deterioro del estado nutricional durante la hospitalización6.
Cribado nutricional: rol de enfermería:
Se recomienda realizar el cribado nutricional a todos los pacientes en las primeras 24-48 horas tras su ingreso hospitalario, con el fin de detectar precozmente el riesgo de desnutrición y aplicar las medidas necesarias de forma temprana. Dado que el estado nutricional puede modificarse durante la hospitalización, es recomendable realizar reevaluaciones periódicas, especialmente ante cambios en la situación clínica o una disminución de la ingesta1,5,6.
El registro sistemático de la valoración nutricional, junto con la comunicación precoz de los pacientes en riesgo al equipo multidisciplinar, favorece la instauración temprana de las intervenciones nutricionales y contribuye a mejorar la evolución clínica5,6.
El personal de enfermería ocupa un papel clave en este proceso, ya que realiza la valoración nutricional inicial, controla la ingesta del paciente y detecta de forma precoz posibles signos de deterioro del estado nutricional. Entre las herramientas de cribado más utilizadas destacan el Nutritional Risk Screening 2002 (NRS-2002) en pacientes adultos hospitalizados, el Mini Nutritional Assessment (MNA) en personas mayores y el Malnutrition Universal Screening Tool (MUST), ampliamente empleado para identificar el riesgo de desnutrición en diferentes ámbitos asistenciales5.
Estrategias de prevención:
La prevención de la desnutrición hospitalaria requiere la aplicación de medidas sencillas desde el ingreso del paciente. Enfermería desempeña un papel clave mediante la supervisión de la ingesta, identificando de forma precoz una disminución del consumo de alimentos y ofreciendo ayuda durante las comidas cuando existe dependencia funcional3,4,5,6.
En los pacientes con disfagia, la adecuación de la textura de los alimentos y de los líquidos constituye una medida esencial para facilitar una deglución segura y minimizar el riesgo de aspiración. Asimismo, el fraccionamiento de las comidas en pequeñas tomas a lo largo del día puede favorecer una mayor ingesta en pacientes con escaso apetito5.
Otra medida preventiva consiste en evitar ayunos innecesarios asociados a pruebas diagnósticas o procedimientos, reanudando la alimentación lo antes posible cuando la situación clínica lo permita.
La educación sanitaria proporcionada por enfermería al paciente y a su familia facilita la comprensión de las recomendaciones nutricionales y favorece una mayor implicación en el tratamiento durante la hospitalización. Del mismo modo, la coordinación con el equipo de nutrición clínica y el resto del equipo multidisciplinar permite instaurar precozmente las medidas de soporte nutricional más adecuadas para cada paciente1,3,6.
Manejo de la desnutrición establecida:
Una vez identificada la desnutrición, el tratamiento debe iniciarse de forma precoz e individualizada según las necesidades del paciente. Las primeras medidas incluyen la adaptación de la dieta mediante dietas enriquecidas y, cuando la ingesta oral resulta insuficiente, la administración de suplementos nutricionales orales para aumentar el aporte de energía y proteínas2.
Si el aporte nutricional por vía oral resulta insuficiente o no puede mantenerse, será necesario valorar el inicio de nutrición enteral. En estos casos, enfermería desempeña un papel fundamental en los cuidados del acceso, la correcta administración de la nutrición y la vigilancia de posibles complicaciones, como la obstrucción de la sonda, la intolerancia digestiva o el riesgo de broncoaspiración3,4,5.
Durante todo el proceso es imprescindible una monitorización continua, que incluya el control estricto del peso, el registro de la ingesta real, la valoración de la tolerancia al tratamiento nutricional y la detección precoz de complicaciones. Esta vigilancia enfermera permite Con todo ello se evalúa la eficacia para favorecer la recuperación del estado nutricional y mejorar la evolución clínica del paciente 6.
Implicaciones para la práctica clínica:
La prevención y el manejo de la desnutrición hospitalaria requieren integrar la valoración nutricional como parte de la atención habitual al paciente. Para ello, es necesario protocolizar el cribado nutricional desde el ingreso y establecer reevaluaciones periódicas que permitan detectar de forma precoz cualquier deterioro del estado nutricional1,5,6.
Hay que potenciar la formación específica de los profesionales de enfermería en nutrición clínica, favoreciendo la aplicación de intervenciones basadas en la evidencia. Del mismo modo, el trabajo interdisciplinar entre enfermería, medicina, dietistas-nutricionistas y otros profesionales sanitarios facilita un abordaje integral y mejora los resultados clínicos5,6.
El registro sistemático de la valoración nutricional, la ingesta y las intervenciones realizadas garantiza la continuidad asistencial y facilita la toma de decisiones. Finalmente, promover una cultura de seguridad nutricional, en la que la prevención de la desnutrición forme parte de la calidad asistencial, contribuye a reducir complicaciones, optimizar los recursos sanitarios y mejorar la recuperación del paciente hospitalizado6.
DISCUSIÓN
La evidencia disponible presenta algunas limitaciones que deben tenerse en cuenta al interpretar los resultados:
- Existe una considerable heterogeneidad metodológica entre los estudios, tanto en el diseño como en las poblaciones incluidas y en las variables analizadas, lo que dificulta la comparación de los resultados3,4.
- Se emplean diferentes herramientas de cribado nutricional, lo que puede generar variabilidad en la identificación de pacientes con riesgo de desnutrición.
- Resulta complejo atribuir de forma aislada el impacto de las intervenciones enfermeras, ya que el abordaje nutricional suele desarrollarse dentro de un modelo de atención multidisciplinar en el que intervienen distintos profesionales sanitarios5,6.
CONCLUSIONES
- La desnutrición hospitalaria es una complicación frecuente y, en muchos casos, prevenible, cuya aparición se relaciona con factores clínicos, funcionales y organizativos que condicionan una peor evolución del paciente
- La atención nutricional debe considerarse un componente esencial de los cuidados hospitalarios y no una intervención complementaria, ya que influye directamente en la recuperación del paciente.
- La actuación continuada de enfermería permite identificar cambios en el estado nutricional, ajustar las intervenciones según la evolución clínica y garantizar la continuidad de los cuidados mediante una estrecha coordinación con el equipo asistencial.
- La integración del cribado nutricional y la monitorización sistemática en la práctica clínica favorece un abordaje más precoz e individualizado, con repercusión positiva sobre la seguridad del paciente y los resultados asistenciales.
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