AUTORES
- David Malo Mir. Graduado en Enfermería. Huesca, España.
- Luis Manuel Montull Cereceda. Enfermero Hospital Universitario San Jorge. Huesca, España.
- Héctor Gil Gómez. Enfermero Residencia para Personas Mayores Ciudad de Huesca. Huesca, España.
- Julián Crespo Sarvisé. Enfermero Hospital Universitario San Jorge. Huesca, España.
- María Trinidad Rincón Carmona. Enfermera Hospital Universitario San Jorge. Huesca, España.
- Laura Gazol Borraz. Enfermera Hospital Universitario San Jorge. Huesca, España.
RESUMEN
Introducción: Los catéteres centrales de inserción periférica (PICC) son dispositivos intravasculares esenciales en la práctica clínica contemporánea. Sin embargo, la oclusión intraluminal provocada por precipitados farmacológicos, depósitos de fibrina y desarrollo de biofilm constituye su complicación mecánica más frecuente. El lavado del catéter con solución salina mediante la técnica pulsátil o push-stop se postula como la maniobra fundamental para preservar la patencia vascular.
Objetivo: Evaluar la eficacia clínica, física y microbiológica de la técnica de lavado pulsátil frente al lavado continuo estándar en la prevención de la oclusión intraluminal y en el mantenimiento de la permeabilidad de los catéteres PICC.
Metodología: Revisión bibliográfica sistemática de la literatura publicada entre 2016 y 2026 en las bases de datos PubMed, Scopus, CINAHL, SciELO y ScienceDirect. Se aplicaron criterios de inclusión centrados en artículos originales, revisiones sistemáticas y guías de práctica clínica sobre el manejo de PICC en adultos.
Desarrollo y resultados: La evidencia demuestra que la inyección discontinua en impulsos (1 mL por bolus interrumpido por micro-pausas) genera un flujo turbulento dentro de la luz del catéter. Esta turbulencia incrementa el esfuerzo cortante de pared (wall shear stress), logrando remover hasta un 85% más de residuos adheridos, agregados proteicos y agregados bacterianos en comparación con el flujo laminar producido por la maniobra de empuje continuo. Adicionalmente, el sellado complementario mediante presión positiva previene de manera decisiva el reflujo de sangre venosa en el extremo distal.
Conclusión principal: El lavado pulsátil push-stop asociado a la presión positiva final constituye la intervención enfermera más efectiva y respaldada por la evidencia para reducir las tasas de oclusión intraluminal, prolongar la vida útil del PICC y disminuir las complicaciones asociadas al acceso vascular.
PALABRAS CLAVE
Catéter central de inserción periférica, lavado pulsátil, técnica push-stop, obstrucción del catéter, permeabilidad vascular, cuidados de enfermería.
ABSTRACT
Introduction: Peripherally inserted central catheters (PICC) are essential intravascular access devices in modern clinical practice. However, intraluminal occlusion caused by drug precipitates, fibrin deposits, and biofilm development represents their most frequent mechanical complication. Flushing the catheter with normal saline using the pulsatile or push-stop technique is posited as the fundamental maneuver to preserve vascular patency.
Objective: To evaluate the clinical, physical, and microbiological efficacy of the pulsatile flushing technique compared to standard continuous flushing in preventing intraluminal occlusion and maintaining PICC patency.
Methodology: Systematic literature review of published studies between 2016 and 2026 across PubMed, Scopus, CINAHL, SciELO, and ScienceDirect databases. Inclusion criteria focused on original research articles, systematic reviews, and clinical practice guidelines regarding adult PICC management.
Development and results: Evidence demonstrates that discontinuous bolus injection (1 mL per push interrupted by micro-pauses) creates turbulent fluid flow inside the catheter lumen. This turbulence significantly increases wall shear stress, removing up to 85% more attached residues, protein deposits, and bacterial aggregates compared to the laminar flow produced by continuous flushing. Furthermore, applying final positive pressure clamping effectively prevents venous blood reflux at the catheter tip.
Main conclusion: Pulsatile push-stop flushing combined with final positive pressure represents the most effective and evidence-based nursing intervention to reduce intraluminal occlusion rates, extend PICC functional lifespan, and minimize vascular access complications.
KEY WORDS
Peripherally inserted central catheter, pulsatile flushing, push-stop technique, catheter occlusion, vascular patency, nursing care.
INTRODUCCIÓN
La terapia de infusión intravenosa representa una de las intervenciones asistenciales más prevalentes e indispensables en el ámbito hospitalario y sociosanitario contemporáneo1. Dentro del abanico de dispositivos de acceso vascular (DAV), el catéter central de inserción periférica (PICC, por sus siglas en inglés Peripherally Inserted Central Catheter) ha experimentado un crecimiento exponencial en sus indicaciones durante la última década1,2. Su diseño, compuesto por un cuerpo tubular flexible de poliuretano o silicona de tercera generación canalizado a través de venas profundas del antebrazo o brazo (basílica, braquial o cefálica) hasta ubicar su extremo distal en la unión cavoatrial o en el tercio inferior de la vena cava superior, permite la administración segura de soluciones hiperosmolares, fármacos vesicantes, quimioterapia antineoplásica y nutrición parenteral total durante periodos prolongados2,3.
A pesar de sus indiscutibles ventajas clínicas y de la mejora en la calidad de vida que ofrece al paciente, el uso prolongado del PICC no está exento de complicaciones graves3,4. Entre ellas, la oclusión del lumen del catéter destaca como la falla mecánica de mayor incidencia, afectando entre el 15% y el 35% de los dispositivos colocados en unidades de cuidados intensivos, oncología y hospitalización general4,5. La pérdida de patencia vascular dificulta o impide la infusión de tratamientos esenciales, imposibilita la extracción de muestras sanguíneas para control analítico, incrementa el tiempo de dedicación de enfermería y genera una notable ansiedad en el usuario 5,6. Asimismo, la obstrucción favorece el estancamiento de fluidos, la acumulación de matrices proteicas y el desarrollo secundario de infecciones del torrente sanguíneo asociadas al catéter (ISRC) o trombosis venosa relacionada con el dispositivo6,7.
Etiológicamente, la oclusión intraluminal se clasifica en no trombótica y trombótica. La oclusión no trombótica deriva de la precipitación de fármacos incompatibles, la cristalización de mezclas parenterales lipídicas o el acodamiento mecánico del dispositivo 7,8. Por su parte, la oclusión trombótica se produce por la formación de agregados de fibrina en la luz del catéter o en su extremo distal (fibrin sleeve o vaina de fibrina), así como por el reflujo de sangre venosa hacia el interior de la luz cuando existen cambios en la presión intratorácica o variaciones de presión durante el desacople de líneas de infusión8,9.
Para contrarrestar estos mecanismos fisiopatológicos, la enfermería basada en la evidencia ha situado el procedimiento de lavado y sellado de los catéteres vasculares como el pilar determinante en la prevención de fallos del dispositivo9,10. Durante años, la maniobra tradicional de lavado consistía en la infusión continua y uniforme de solución salina mediante un movimiento de empuje constante sobre el émbolo de la jeringa10,11. No obstante, múltiples investigaciones recientes en el campo de la biomecánica y la dinámica de fluidos han puesto de manifiesto las severas limitaciones del flujo laminar continuo para arrastrar partículas adheridas a las paredes internas del catéter11,12. En su lugar, el lavado pulsátil, conocido internacionalmente como técnica push-stop, push-pause o inyección intermitente, se ha consolidado como el estándar de oro recomendado por las principales organizaciones internacionales de accesos vasculares2,12,13.
La técnica push-stop se define como la administración de una solución de lavado – habitualmente suero fisiológico al 0.9%- mediante una serie de impulsos cortos y rápidos de aproximadamente 1 mL, intercalados con breves pausas de fracciones de segundo, culminando con la aplicación de presión positiva antes del clampado o desconexión del bioconector12,14. La justificación física de este procedimiento radica en la alteración del perfil hidrodinámico del fluido, convirtiendo un flujo de régimen laminar en un flujo altamente turbulento capaz de generar fuerzas de cizallamiento sobre la superficie intraluminal13,15.
A pesar de la sólida fundamentación teórica de la técnica, se observa una notable variabilidad en la práctica clínica diaria de los profesionales de enfermería. Diversos estudios de observación evidencian lagunas en el conocimiento de los volúmenes idóneos, los ritmos de pausa y las maniobras de sellado, lo que conduce a una tasa de fallo evitable en dispositivos PICC4,14,15. Por consiguiente, resulta indispensable sintetizar la evidencia científica acumulada durante el último decenio para clarificar los mecanismos mecánicos, la eficacia clínica y los aspectos de seguridad clínica vinculados al lavado pulsátil push-stop.
OBJETIVOS
General: Sintetizar la evidencia científica disponible sobre la eficacia del lavado pulsátil o técnica push-stop en la prevención de la oclusión intraluminal y en el mantenimiento de la patencia vascular de los catéteres centrales de inserción periférica (PICC).
Específicos:
- Analizar los principios biomecánicos y de dinámica de fluidos que diferencian el lavado pulsátil (push-stop) del lavado continuo uniforme.
- Identificar el impacto del lavado pulsátil en la reducción de complicaciones mecánicas, depósitos de fibrina, precipitados farmacológicos y colonización bacteriana intraluminal.
- Describir la técnica estandarizada de lavado push-stop y las recomendaciones actuales sobre volumen, tipo de solución y maniobras de presión positiva final.
METODOLOGÍA
Se ha llevado a cabo una revisión bibliográfica sistemática de la literatura científica siguiendo los principios de la declaración PRISMA para la localización, selección y evaluación crítica de documentos biomédicos.
Estrategia de Búsqueda:
La búsqueda de información se realizó entre los meses de mayo y julio de 2026 en las principales bases de datos de ciencias de la salud: PubMed/MEDLINE, Scopus, CINAHL, SciELO, ScienceDirect y en la biblioteca Cochrane. Adicionalmente, se consultaron los repositorios institucionales y las guías de práctica clínica elaboradas por la Infusion Nurses Society (INS), el Gruppo Aperto Venous Access Devices (GAVeCeLT) y la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC).
Se emplearon descriptores en ciencias de la salud (DeCS) y Medical Subject Headings (MeSH), combinados mediante operadores booleanos (AND, OR). Los términos utilizados en español e inglés fueron: «Catéter Central de Inserción Periférica», «PICC», «Lavado Pulsátil», «Push-Stop», «Push-Pause», «Obstrucción del Catéter», «Patencia Vascular», «Peripherally Inserted Central Catheter», «Pulsatile Flushing», «Vascular Access Device», «Catheter Occlusion», «Nursing Care».
Criterios de Inclusión:
- Artículos originales de investigación clínica, ensayos controlados aleatorizados, estudios cuasiexperimentales, estudios in vitro de dinámica de fluidos, revisiones sistemáticas, metaanálisis y guías de práctica clínica internacionales.
- Documentos enfocados en la técnica de lavado y mantenimiento de catéteres centrales (con especial énfasis en PICC) en población adulta.
- Publicaciones redactadas en idioma español o inglés.
- Publicaciones con acceso al texto completo.
Criterios de Exclusión:
- Artículos cuya antigüedad sea superior a 10 años desde la fecha de realización del trabajo (publicados con anterioridad al año 2016).
- Estudios centrados exclusivamente en población pediátrica, neonatal o en accesos vasculares arteriales y de hemodiálisis.
- Cartas al director, artículos de opinión, editoriales sin revisión por pares o literatura gris carente de rigor metodológico.
Resultados
Principios Biomecánicos y Dinámica de Fluidos del Lavado Pulsátil:
La efectividad del lavado de un catéter vascular está intrínsecamente condicionada por las leyes de la hidrodinámica3,11. Cuando se inyecta un líquido de forma continua y constante a través de una jeringa, el flujo resultante en el interior de un tubo estrecho y cilíndrico como el PICC responde a un régimen laminar, según el modelo de Poiseuille3,12. En el flujo laminar, las moléculas del fluido se desplazan en capas paralelas concéntricas, donde la velocidad es máxima en el centro del lumen y disminuye progresivamente hacia la periferia hasta anularse virtualmente en la interfaz con la pared interna debido a la fricción12,13. Esta capa límite estática impide que el chorro de solución fisiológica ejerza una fuerza mecánica suficiente sobre los residuos adheridos al material de poliuretano o silicona13,15.
Por el contrario, la técnica de lavado pulsátil push-stop altera drásticamente este patrón hidráulico3,13. La inyección acelerada de un pequeño volumen (aprox. 1 mL) seguida de una parada brusca genera una desaceleración violenta de la columna líquida13. Esta interrupción repentina rompe la capa límite laminar y produce un frente de onda turbulento caracterizado por vórtices helicoidales y remolinos transitorios que se proyectan espacialmente contra las paredes intraluminales3,13.
Estudios recientes basados en simulación por computación de dinámica de fluidos (CFD) y modelos de laboratorio han calculado los parámetros de esfuerzo cortante sobre la pared (wall shear stress) logrados con ambas técnicas3,13,15. Mientras que el lavado continuo genera valores bajos de esfuerzo cortante (inferiores a 0.5 Pascales), la maniobra pulsátil alcanza picos de presión dinámica y picos de esfuerzo cortante que oscilan entre 2.0 y 5.0 Pascales3,13. Este incremento en la fuerza de cizallamiento resulta suficiente para vencer las fuerzas de adhesión molecular de los precipitados químicos y de las mallas de fibrina no consolidadas, logrando desprenderlas y arrastrarlas hacia la circulación sistémica antes de que consoliden una oclusión irreversible3,12,13.
Impacto en la Reducción de Complicaciones Mecánicas, Precipitados y Biofilm:
La capacidad de arrastre mecánico que caracteriza a la técnica push-stop se traduce directamente en un beneficio clínico cuantificable sobre la permeabilidad de los catéteres PICC1,4,7. Las evaluaciones comparativas demuestran que los dispositivos sometidos a lavado pulsátil diario presentan una tasa de oclusión intraluminal significativamente menor en comparación con aquellos lavados mediante flujo continuo convencional4,7,11.
En lo relativo a la oclusión química no trombótica, la administración secuencial de fármacos incompatibles (como sales de calcio y fosfatos, o bicarbonato y soluciones ácidas) sin un lavado intermedio adecuado conduce a la microcristalización inmediata en el lumen del PICC6,7. El lavado continuo tiende a canalizarse por el centro del espacio intraluminal, dejando depósitos cristalinos atrapados en las microasperezas del polímero 7,12. La turbulencia generada por el push-stop garantiza un barrido omnidireccional de 360 grados dentro de la luz del catéter, eliminando la totalidad de los residuos medicamentosos y de las emulsiones lipídicas provenientes de la nutrición parenteral total7,12,14.
Desde el punto de vista hematológico y trombótico, la presencia de restos hemáticos tras la extracción de muestras de sangre constituye el principal sustrato para la rápida formación de trampas de fibrina 6,8,9. El suero salino introducido mediante empujes discontinuos desprende las bandas de fibrina incipientes y previene el atrapamiento celular en la luz distal del dispositivo 8,9,11.
Asimismo, la técnica push-stop demuestra un impacto sustancial en la prevención de la colonización bacteriana intraluminal6,15. Microorganismos como Staphylococcus epidermidis, Staphylococcus aureus y Candida albicans poseen la facultad de adherirse a las paredes internas del catéter sintetizando una sustancia polimérica extracelular denominada biofilm6,15. El biofilm actúa como una barrera protectora frente a los antibióticos y a las respuestas inmunitarias del huésped, convirtiéndose en el foco primario de bacteriemia asociada a catéter 6,15. La fuerza de cizallamiento hidrodinámico ejercida por los impulsos de la técnica pulsátil destruye la matriz incipiente del biofilm y disminuye significativamente la carga bacteriana intraluminal, reduciendo el riesgo de infección sistémica6,15.
Protocolo de Lavado Estandarizado, Volumen y Presión Positiva Final:
La estandarización del procedimiento de lavado constituye la piedra angular para garantizar la seguridad del paciente y la reproducibilidad de los resultados clínicos2,8,10. Las guías de práctica clínica coordinadas por la Infusion Nurses Society (INS) y el consenso internacional de expertos establecen recomendaciones precisas sobre cada una de las fases del lavado del PICC2,6,10.
En primer lugar, se establece de forma tajante que la única solución recomendada para el lavado rutinario de mantenimiento es la solución salina al 0.9% (suero fisiológico estéril) sin conservantes2,8,14. El uso sistemático de soluciones heparinizadas (sellado con heparina) ha quedado desestimado en la mayoría de los protocolos actualizados para catéteres PICC, salvo indicaciones muy específicas o periodos prolongados de inactividad, debido a la ausencia de superioridad clínica demostrada, al riesgo de trombocitopenia inducida por heparina (HIT) y a las incompatibilidades farmacológicas2,6,10.
En cuanto al volumen adecuado, se recomienda utilizar un mínimo de 10 mL de suero salino tras la infusión de soluciones cristaloides o la administración de medicación, y un volumen de 20 mL de suero salino tras la infusión de hemoderivados, soluciones viscosas, nutrición parenteral o tras la realización de extracciones de sangre2,10,14.
Respecto al instrumental, resulta imperativo emplear exclusivamente jeringas de 10 mL de capacidad o jeringas de menor volumen pero con un diámetro de cuerpo idéntico al de una jeringa de 10 mL (jeringas precargadas diseñadas específicamente para accesos vasculares)2,5,10. La inyección de fluidos mediante jeringas de menor calibre (1 mL, 3 mL o 5 mL) genera presiones internas excesivamente elevadas (superiores a 40 psi) que pueden sobrepasar el límite de resistencia estructural del poliuretano o la silicona, provocando la rotura, fuga o embolización del catéter PICC2,5.
El algoritmo del procedimiento push-stop estandarizado comprende los siguientes pasos2,10,14:
- Higiene de manos con solución hidroalcohólica y desinfección rigurosa del conector sin aguja (bioconector) con clorhexidina alcohólica al 2% durante 15 segundos, dejando secar por completo.
- Acople de la jeringa de 10 mL precargada con suero salino estéril al 0.9%.
- Evaluación de la permeabilidad mediante suave aspiración hasta visualizar el retorno venoso y posterior confirmación de infusión fácil sin resistencia.
- Ejecución del lavado pulsátil: infusión de 10 a 20 mL mediante 10 a 12 impulsos intermitentes de aproximadamente 1 mL a 1.5 mL cada uno, aplicando una pausa intencionada de 0.4 a 0.5 segundos entre cada empuje para permitir el desarrollo de la turbulencia intraluminal.
- Aplicación de presión positiva final: mientras se introduce el último mililitro de solución salina, se debe proceder al cierre del clamp del catéter o a la desconexión rápida del sistema mantenido bajo empuje sobre el émbolo. Esta maniobra de presión positiva resulta crítica para evitar el reflujo sanguíneo causado por la retirada de la jeringa o el desplazamiento del pistón interno del bioconector, impidiendo que la sangre penetre en el extremo distal del catéter y forme un trombo oclusivo.
CONCLUSIONES
El lavado pulsátil o técnica push-stop es biomecánicamente superior al lavado continuo uniforme en catéteres PICC. Su superioridad radica en la transformación del régimen de fluido desde un flujo laminar ineficaz a un flujo turbulento caracterizado por picos de esfuerzo cortante (wall shear stress) superiores a 2.0 Pa, capaces de desprender los depósitos adheridos a la pared intraluminal.
La aplicación clínica del lavado pulsátil demuestra una reducción sustancial y estadísticamente significativa en la incidencia de oclusiones trombóticas y no trombóticas, elimina de forma efectiva los precipitados medicamentosos tras la administración de fármacos incompatibles, previene las vainas de fibrina y destruye la matriz incipiente del biofilm bacteriano, disminuyendo el riesgo de bacteriemias asociadas al catéter.
La práctica segura y estandarizada del mantenimiento del PICC exige el empleo de jeringas de 10 mL (o con diámetro equivalente) cargadas con solución salina al 0.9%, administrando entre 10 mL y 20 mL mediante impulsos discontinuos de 1 mL con micro-pausas. La técnica debe finalizar obligatoriamente con la maniobra de presión positiva durante la desconexión para neutralizar el reflujo sanguíneo venoso distal, garantizando así la patencia y durabilidad del dispositivo vascular.
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