AUTORES
- David Malo Mir. Graduado en Enfermería. Huesca, España.
- Luis Manuel Montull Cereceda. Enfermero Hospital Universitario San Jorge. Huesca, España.
- Héctor Gil Gómez. Enfermero Residencia para Personas Mayores Ciudad de Huesca. Huesca, España.
- Julián Crespo Sarvisé. Enfermero Hospital Universitario San Jorge. Huesca, España.
- María Trinidad Rincón Carmona. Enfermera Hospital Universitario San Jorge. Huesca, España.
- Laura Gazol Borraz. Enfermera Hospital Universitario San Jorge. Huesca, España.
RESUMEN
Introducción: Los catéteres centrales de inserción periférica (PICC) son dispositivos fundamentales en la práctica clínica actual para el tratamiento intravenoso prolongado. Sin embargo, la manipulación frecuente de los bioconectores o conectores sin aguja constituye la principal puerta de entrada para la contaminación intraluminal y el desarrollo de infecciones del torrente sanguíneo asociadas a catéter (BAC).
Objetivo: Evaluar y comparar la evidencia científica sobre las distintas técnicas, soluciones antisépticas, tiempos de aplicación y dispositivos de desinfección pasiva utilizados en los bioconectores de catéteres PICC.
Metodología: Revisión bibliográfica sistemática en las bases de datos PubMed, Scopus, Web of Science y CINAHL de publicaciones entre 2016 y 2026. Se seleccionaron ensayos clínicos, revisiones sistemáticas, meta-análisis y guías de práctica clínica sobre desinfección intraluminal en accesos venosos centrales.
Resultados: La desinfección pasiva mediante tapones impregnados en alcohol isopropílico al 70% demuestra una reducción estadísticamente significativa en las tasas de BAC y colonización bacteriana en comparación con la fricción manual (scrub the hub). En la técnica manual, la combinación de clorhexidina gluconato al 2% en alcohol isopropílico al 70% ofrece superioridad bactericida prolongada respecto al alcohol aislado. Se evidencia una marcada falta de adherencia al tiempo recomendado de fricción manual (mínimo 10-15 segundos) por parte del personal de enfermería, problema que mitiga el uso de tapones desinfectantes pasivos.
Conclusión principal: La implementación de tapones desinfectantes pasivos junto con el uso preferente de clorhexidina al 2% con alcohol al 70% para maniobras manuales representa la estrategia más eficaz y con mayor coste-efectividad para reducir las bacteriemias asociadas a bioconectores en PICC.
PALABRAS CLAVE
Catéter central de inserción periférica, bioconectores, desinfección, bacteriemia asociada a catéter, clorhexidina, alcohol isopropílico, tapones desinfectantes pasivos.
ABSTRACT
Introduction: Peripherally inserted central catheters (PICCs) are essential devices in current clinical practice for prolonged intravenous therapy. However, frequent manipulation of needleless connectors or bioconnectors constitutes the primary portal of entry for intraluminal contamination and the development of central line-associated bloodstream infections (CLABSI).
Objective: To evaluate and compare the scientific evidence regarding different techniques, antiseptic solutions, application times, and passive disinfection devices used on PICC bioconnectors.
Methodology: Literature review conducted across PubMed, Scopus, Web of Science, and CINAHL for studies published between 2016 and 2026. Clinical trials, systematic reviews, meta-analyses, and clinical practice guidelines addressing intraluminal disinfection in central venous access devices were selected.
Results: Passive disinfection using caps impregnated with 70% isopropyl alcohol demonstrates a statistically significant reduction in CLABSI rates and bacterial colonization compared to manual scrubbing (scrub the hub). For manual techniques, the combination of 2% chlorhexidine gluconate in 70% isopropyl alcohol provides superior long-term bactericidal activity compared to alcohol alone. Significant non-compliance with recommended manual scrub times (minimum 10-15 seconds) by nursing staff was identified, a barrier mitigated by passive disinfection caps.
Main conclusion: Implementing passive disinfection caps combined with 2% chlorhexidine in 70% alcohol for manual procedures constitutes the most effective and cost-efficient strategy for reducing bioconnector-related bloodstream infections in PICC lines.
KEY WORDS
Peripherally inserted central catheter, needleless connectors, disinfection, catheter-related bloodstream infection, chlorhexidine, isopropyl alcohol, passive disinfection caps.
INTRODUCCIÓN
El uso de catéteres centrales de inserción periférica (PICC, por sus siglas en inglés) se ha incrementado exponencialmente en las últimas dos décadas en entornos hospitalarios y ambulatorios 1. Esta preferencia se debe a su elevada tasa de éxito en la canalización, la menor incidencia de complicaciones mecánicas graves en comparación con las vías centrales tradicionales de inserción en yugular o subclavia y la posibilidad de mantener accesos venosos seguros durante periodos prolongados para la administración de quimioterapia, antibioterapia de larga duración y nutrición parenteral1,2.
A pesar de sus múltiples ventajas clínicas, el uso de catéteres PICC no está exento de complicaciones secundarias. Entre las más prevalentes y determinantes en la morbimortalidad del paciente se encuentran las infecciones del torrente sanguíneo asociadas a catéteres venosos centrales (BAC o CLABSI) 2. Las BAC incrementan sustancialmente la estancia hospitalaria, generan importantes costes económicos para los sistemas de salud y elevan las tasas de mortalidad, especialmente en pacientes críticos o inmunodeprimidos3.
Etiológicamente, las infecciones asociadas a catéteres venosos centrales ocurren a través de dos mecanismos patogénicos fundamentales: la migración extraluminal de microorganismos procedentes de la flora cutánea a lo largo del trayecto subcutáneo de inserción y la contaminación intraluminal a través del hub o del conector de acceso3,4. Si bien durante la primera semana tras la inserción predomina la vía extraluminal, en los catéteres de permanencia intermedia y prolongada, como es el caso característico de los PICC, la contaminación intraluminal pasa a ser la fuente principal responsable de hasta el 40-50% de las bacteriemias4,5.
La introducción de los bioconectores o conectores sin aguja (needleless connectors) en la década de 1990 constituyó un avance clave para la seguridad laboral, al eliminar el riesgo de pinchazos accidentales en el personal de enfermería y prevenir el reflujo sanguíneo o la embolia gaseosa5. No obstante, estos dispositivos presentan una superficie interna y externa compleja con ranuras y válvulas mecánicas que favorecen el estancamiento de fluidos y la adherencia microbiana5,6. Cada maniobra de conexión y desconexión de líneas de infusión, extracción sanguínea o administración de fármacos representa un evento de riesgo en el que, en ausencia de una asepsia rigurosa, se introducen bacterias de la flora de las manos del operador o del ambiente en el lúmen del catéter6.
Una vez que los microorganismos penetran en la luz del bioconector, colonizan la superficie polimérica interna y sintetizan una matriz extracelular protectora denominada biofilm o biopelícula6,7. El biofilm protege a los patógenos frente a la acción del sistema inmunitario del huésped y dificulta la penetración de las concentraciones terapéuticas de los antimicrobianos sistémicos7. Desde esta matriz, las bacterias se desprenden periódicamente hacia el torrente circulatorio, desencadenando cuadros sépticos o favoreciendo la oclusión trombótica del dispositivo7,8.
Por consiguiente, la desinfección efectiva de la superficie de acceso del bioconector mediante fricción activa o la utilización de barreras de desinfección pasiva se ha consolidado como un componente fundamental en los paquetes de medidas (bundles) de prevención de bacteriemias asociadas a catéter 8,9. A pesar de existir consensos internacionales sobre la necesidad de descontaminar los puertos de acceso antes de cada uso, persiste una marcada variabilidad clínica en relación con la solución antiséptica ideal, el tiempo requerido de fricción manual y secado, y el papel que juegan las tecnologías de desinfección pasiva frente al método tradicional9,10.
OBJETIVOS
General: Sintetizar la evidencia científica existente sobre las técnicas, antisépticos y dispositivos empleados en la desinfección de bioconectores en catéteres centrales de inserción periférica (PICC) y evaluar su eficacia comparativa en la prevención de la contaminación intraluminal y las bacteriemias asociadas a catéter.
Específicos:
- Comparar la eficacia bactericida del uso de clorhexidina gluconato al 2% en alcohol isopropílico al 70% frente al alcohol isopropílico al 70% como soluciones antisépticas en la técnica de fricción manual.
- Analizar el impacto del tiempo de fricción física y secado en la reducción de la carga microbiana de los bioconectores y la influencia del nivel de cumplimiento del personal sanitario.
- Evaluar la efectividad clínica de los tapones desinfectantes pasivos impregnados en alcohol en comparación con la técnica tradicional de fricción manual (scrub the hub).
METODOLOGÍA
Se llevó a cabo una revisión bibliográfica de la literatura científica siguiendo los principios generales de las revisiones sistemáticas narrativas. La búsqueda documental se ejecutó de forma exhaustiva entre los meses de mayo y julio de 2026 en las bases de datos bibliográficas PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science, CINAHL y SciELO.
Para la construcción de la estrategia de búsqueda se emplearon términos MeSH (Medical Subject Headings) y DeCS (Descriptores en Ciencias de la Salud), así como palabras clave en inglés y español. Las combinaciones de términos incluyeron: «peripherally inserted central catheter», «PICC», «needleless connector», «bioconnector», «disinfection», «scrub the hub», «passive disinfection caps», «chlorhexidine», «isopropyl alcohol» y «catheter-related bloodstream infection». Se utilizaron operadores booleanos (AND, OR) para refinar los resultados.
Criterios de Inclusión:
- Ensayos clínicos controlados, estudios observacionales (cohortes y casos y controles), revisiones sistemáticas, meta-análisis y guías de práctica clínica elaboradas por organismos internacionales.
- Artículos cuyo objeto de estudio principal abordara la desinfección intraluminal, los antisépticos, los tiempos de frotado/secado o la desinfección pasiva en bioconectores de accesos venosos centrales, con énfasis en PICC.
- Publicaciones en idioma inglés o español.
Criterios de Exclusión:
- Artículos con fecha de publicación anterior a los últimos 10 años (excluidos estudios publicados antes de 2016) para garantizar la actualidad de la evidencia.
- Estudios enfocados exclusivamente en la antisepsia de la piel en el punto de inserción o en el mantenimiento del pósito/curación cutánea sin analizar la desinfección del conector.
- Editoriales, cartas al director, actas de congresos o literatura gris sin proceso de revisión por pares.
Tras la aplicación de los criterios de elegibilidad y la eliminación de registros duplicados, se seleccionaron 15 artículos científicos de alta calidad metodológica para conformar la base de evidencia de la presente revisión.
RESULTADOS
Fisiopatología de la contaminación del bioconector y dinámica de la formación de biofilm:
Los bioconectores sin aguja se diseñaron para permitir el acceso repetido al torrente vascular sin interrumpir el circuito cerrado del catéter1,5. Sin embargo, su arquitectura interna – que incluye pistones, diafragmas de silicona y resortes metálicos o plásticos- genera zonas de estancamiento donde se acumulan residuos de hemoderivados, lípidos y fármacos5,6. Esta acumulación proporciona un sustrato nutritivo idóneo para el asentamiento de bacterias grampositivas procedentes de la piel del paciente o de las manos de los profesionales de la salud, siendo Staphylococcus epidermidis y Staphylococcus aureus los gérmenes aislados con mayor frecuencia, seguidos por bacilos gramnegativos como Pseudomonas aeruginosa y levaduras del género Candida6,7.
La evidencia demuestra que la inoculación microbiana de la superficie externa del conector durante la manipulación sin desinfección previa conduce a la entrada de bacterias al lúmen del PICC en cada embolada de fluido 6,7. En un periodo de 24 a 48 horas tras el primer evento de contaminación, las bacterias consolidadas sobre el polímero inician la secreción de una matriz rica en exopolisacáridos 7. Este biofilm maduro confiere resistencia a los microorganismos frente a las fuerzas de cizallamiento hidroxi-dinámico de las infusiones y neutraliza la acción de los antisépticos aplicados superficialmente 7,8. Por ende, la intervención preventiva debe realizarse obligatoriamente sobre la superficie externa del bioconector antes de que se produzca la traslocación intraluminal.
Eficacia comparativa de las soluciones antisépticas: Clorhexidina con alcohol vs. Alcohol isopropílico aislado:
La elección de la solución antiséptica idónea para la desinfección del puerto de acceso ha sido objeto de debate continuado8,9. Tradicionalmente, el alcohol isopropílico (IPA) al 70% ha sido el antiséptico estándar debido a su bajo coste, amplia disponibilidad y rápido efecto bactericida derivado de la desnaturalización proteica celular8,10. Sin embargo, el alcohol carece de actividad residual; tan pronto como se evapora de la superficie del bioconector, se pierde completamente su efecto protector10,11.
Por el contrario, la formulación combinada de clorhexidina gluconato (CHG) al 2% en alcohol isopropílico al 70% combina la rápida acción bactericida del alcohol con el efecto antiséptico persistente y la alta afinidad de la clorhexidina por la superficie celular de los microorganismos11,12. Múltiples investigaciones in vitro e in vivo confirman la superioridad microbiológica de la combinación CHG/IPA respecto al alcohol aislado11,13. En estudios de laboratorio donde los conectores fueron inoculados artificialmente con Staphylococcus aureus y Pseudomonas aeruginosa, la aplicación de toallitas impregnadas con CHG al 2%/IPA al 70% logró una reducción logarítmica de la carga bacteriana sensiblemente mayor que el uso de alcohol al 70% solo2,13.
Asimismo, ensayos clínicos aleatorizados y estudios comparativos de intervención ponen de manifiesto que el uso sistemático de CHG al 2% en alcohol al 70% para la desinfección del hub disminuye de forma significativa la tasa de colonización intraluminal y las cifras de BAC en pacientes portadores de catéteres PICC en unidades de cuidados intensivos y salas de oncología11,13. Las guías internacionales de prevención de infecciones vasculares, como las publicadas por la Infusion Nurses Society (INS) y las actualizaciones de la Society for Healthcare Epidemiology of America (SHEA), respaldan de manera preferente la utilización de preparaciones con base de clorhexidina sobre el alcohol isopropílico aislado para la antisepsia de los puertos de acceso10,11.
Parámetros de la desinfección manual: tiempo de fricción, secado y el reto de la adherencia:
La desinfección manual tradicional del bioconector, conocida como la técnica scrub the hub (fregar el puerto), requiere la aplicación de una fuerza física de fricción vigorosa sobre el diafragma de silicona y la rosca externa del conector utilizando una toallita con antiséptico8,10. La fricción mecánica es indispensable para remover el material biológico de desecho, la capa de lípidos y el bioburden adherido a las microrrugosidades del plástico8.
Los estudios experimentales que evalúan los tiempos óptimos de frotado manual demuestran una relación directa entre la duración de la fricción física y la reducción logarítmica de las unidades formadoras de colonias8,12. Tiempos de fricción de 5 segundos resultan insuficientes para eliminar microorganismos resistentes acumulados en la rosca del conector 8. La mayor parte de la evidencia científica converge en que el tiempo mínimo eficaz de fricción mecánica debe ser de 10 a 15 segundos, seguido de un tiempo indispensable de secado al aire de al menos 15 a 30 segundos8,10. El tiempo de secado es un elemento crítico pero frecuentemente ignorado: la acción bactericida de la clorhexidina y del alcohol requiere este intervalo para completar la rotura de las membranas celulares, y la conexión inmediata de líneas sobre un conector húmedo inactiva parcialmente el antiséptico e introduce restos químicos en la luz del catéter10,12.
Pese a que la técnica manual de 15 segundos de fricción y 15 segundos de secado demuestra una alta eficacia teórica en entornos de laboratorio controlados, su efectividad en la práctica clínica real se ve drásticamente comprometida por la baja adherencia de los profesionales sanitarios1,6. Estudios observacionales de auditoría clínica en unidades de hospitalización revelan que el cumplimiento estricto del tiempo de fricción recomendado de 15 segundos oscila únicamente entre el 10% y el 35% de las manipulaciones1,4. Las elevadas cargas de trabajo de la enfermería, las situaciones de emergencia, la prisa asistencial y la falta de percepción de riesgo conducen habitualmente a desinfecciones apresuradas de 2 a 3 segundos o a la omisión total del procedimiento4,6. Esta variabilidad interindividual convierte a la desinfección manual en una técnica altamente dependiente del operador y vulnera la seguridad del paciente con un catéter PICC.
Tecnología de desinfección pasiva: tapones impregandos (disinfection caps):
Frente a las limitaciones intrínsecas de cumplimiento de la técnica manual, ha cobrado una relevancia de primer orden la desinfección pasiva mediante tapones o capuchones protectores de un solo uso6,14. Estos dispositivos consisten en tapones plásticos que contienen en su interior una esponja impregnada con alcohol isopropílico al 70% que se enroscan directamente sobre el diafragma del bioconector cuando este no se encuentra conectado a una línea de infusión continua7,14.
El mecanismo de acción del tapón pasivo se basa en el contacto físico constante de la esponja impregnada con la superficie del conector, proporcionando una descontaminación continua mientras el catéter no se utiliza y actuando de forma simultánea como una barrera física frente a la contaminación ambiental y el contacto fortuito 7,15. Al requerir la remoción del tapón previo al acceso, se asegura de forma pasiva que la superficie esté desinfectada sin depender del tiempo de frotado ejercido por el profesional14,15.
La evidencia acumulada en la última década respecto a los tapones pasivos es sólida1,14,15. Evaluaciones pragmáticas de tecnología sanitaria y meta-análisis que abarcan miles de días de catéter venoso central confirman que la implementación de tapones desinfectantes pasivos consigue reducir las tasas de bacteriemia asociada a catéter en un rango situacional de entre el 40% y el 85% en comparación con la desinfección manual exclusiva con toallita de alcohol7,14. Asimismo, el uso de tapones pasivos ha demostrado reducir la contaminación cruzada en las unidades de cuidados intensivos y disminuir la tasa de contaminación accidental de los hemocultivos extraídos a través de vías centrales14,15.
A pesar de las ventajas objetivas de la tecnología pasiva, la literatura científica señala ciertos aspectos de manejo que deben ser estrictamente protocolizados7,15. Los tapones son dispositivos de un solo uso y deben ser desechados cada vez que se retiran para acceder al catéter; jamás deben volver a enroscarse sobre el conector tras su retiro, ya que ello reintroduciría contaminantes15. Adicionalmente, se requiere un tiempo mínimo de permanencia del tapón sobre el conector de al menos 1 minuto para que el alcohol ejerza su acción antiséptica completa antes de la siguiente apertura del sistema7,15.
Análisis comparativo sintético y perspectiva de coste-efectividad:
Al comparar de forma global las estrategias de desinfección intraluminal en catéteres PICC, la combinación de la desinfección pasiva mediante tapones protectores para periodos de reposo del catéter y la fricción manual con toallitas de clorhexidina gluconato al 2% en alcohol al 70% para las conexiones inmediatas o cuando se retira un tapón pasivo se posiciona como la pauta con mayor respaldo epidemiológico1,11,14.
Desde la perspectiva económica, si bien la adquisición de tapones desinfectantes pasivos representa un coste directo adicional en el catálogo de suministros del centro hospitalario, múltiples estudios de impacto financiero concluyen que esta tecnología resulta altamente coste-efectiva e incluso genera ahorros netos para los sistemas sanitarios7,14. El coste unitario marginal de un tapón de desinfección pasiva queda ampliamente compensado al prevenir un solo evento de BAC, cuyo tratamiento implica un gasto sustancial derivado del uso de antibióticos de amplio espectro, la realización de pruebas diagnósticas avanzadas, la eventual retirada y recanalización del catéter PICC y el incremento medio de 7 a 21 días de estancia en cuidados intensivos o salas de hospitalización convencional3,14.
CONCLUSIONES
Evidencia sobre soluciones antisépticas:
La preparación combinada de clorhexidina gluconato al 2% en alcohol isopropílico al 70% demuestra una superioridad significativa frente al alcohol isopropílico al 70% aislado en la desinfección de bioconectores en PICC. Su capacidad bactericida rápida unida a su actividad antiséptica residual ofrece una mayor protección contra la colonización intraluminal y la formación de biofilm microbiano.
Influencia de los parámetros de fricción y el factor humano:
La técnica manual scrub the hub requiere de forma imprescindible un tiempo de fricción física continuada de al menos 10 a 15 segundos y un periodo posterior de secado al aire de 15 a 30 segundos para ser microbiológicamente eficaz. No obstante, la baja adherencia de los profesionales de enfermería a estos tiempos en la práctica asistencial real constituye la principal debilidad de la técnica manual aislada.
Efectividad de los dispositivos de desinfección pasiva:
Los tapones impregnados con alcohol al 70% representan la intervención más eficaz para estandarizar el proceso de desinfección, al independizar la antisepsia del factor tiempo de frotado manual. Su implementación sistemática logra reducciones de hasta el 80% en las tasas de bacteriemia asociada a catéter en pacientes con PICC, demostrando ser una medida altamente eficiente y de elevado retorno en coste-efectividad para las instituciones sanitarias.
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