AUTORES
- Candela Rivas Enrique. Servicio de rayos, Hospital Universitario Miguel Servet, Servicio Aragonés de Salud (SALUD), Zaragoza, España.
- Adriana Serra Betrán. Servicio de Urgencias, Hospital Universitario San Jorge, Servicio Aragonés de Salud (SALUD), Huesca, España.
- Paula Consejo Gracia. Centro de salud Ramón y Cajal, Servicio Aragonés de Salud (SALUD), Huesca, España.
- Lucía Clau Tena. Servicio de UCI, Hospital de Barbastro, Servicio Aragonés de Salud (SALUD), Huesca, España.
- Alaia Juaristi Etxabe. Servicio de cirugía, Hospital de Barbastro, Servicio Aragonés de Salud (SALUD), Huesca, España.
- Carmen Vilarrubi Rovira. Servicio de Urgencias, Hospital de Barbastro, Servicio Aragonés de Salud (SALUD), Huesca, España.
RESUMEN
Introducción: los signos vitales —temperatura, frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria y presión arterial, junto con la pulsioximetría— constituyen la herramienta de valoración más básica, económica y universal de la práctica clínica y de enfermería. Su alteración precede con frecuencia al deterioro clínico grave, por lo que su control sistemático es un pilar de la seguridad del paciente. Objetivo: sintetizar la evidencia científica disponible sobre la importancia del control de los signos vitales para la detección precoz del deterioro clínico y la seguridad del paciente. Metodología: se realizó una revisión sistemática de la literatura siguiendo los lineamientos de la declaración PRISMA, con búsqueda en las bases de datos PubMed/MEDLINE, SciELO, ScienceDirect, Web of Science, Cochrane Library y Cuiden, empleando los descriptores DeCS/MeSH «signos vitales», «enfermería», «monitorización fisiológica», «seguridad del paciente» y «diagnóstico precoz». Se incluyeron revisiones sistemáticas, metaanálisis, estudios observacionales y guías de práctica clínica publicados entre 2001 y 2026. Resultados: la evidencia confirma que la vigilancia regular de los signos vitales permite anticipar el deterioro clínico, y que la monitorización continua se asocia a una detección más temprana que la intermitente, aunque con resultados heterogéneos sobre su impacto en la mortalidad. Las escalas de alerta temprana, como el National Early Warning Score (NEWS2), estandarizan la interpretación de las alteraciones fisiológicas y orientan la respuesta clínica. No obstante, persisten errores relevantes, en particular la infravaloración y el registro inadecuado de la frecuencia respiratoria, así como fallos técnicos en la toma de la presión arterial. Conclusiones: el control riguroso, sistemático y bien registrado de los signos vitales es una intervención de enfermería de bajo costo y alto impacto en la seguridad del paciente. Es necesario reforzar la formación continua del personal, la estandarización de las técnicas de medición y la implementación de escalas de alerta temprana para reducir la variabilidad y mejorar los resultados clínicos.
PALABRAS CLAVE
Signos vitales, enfermería, monitorización fisiológica, seguridad del paciente, diagnóstico precoz.
ABSTRACT
Introduction: Vital signs—temperature, heart rate, respiratory rate, and blood pressure, together with pulse oximetry—constitute the most basic, inexpensive, and universal assessment tool in clinical and nursing practice. Their alteration frequently precedes severe clinical deterioration, making their systematic monitoring a cornerstone of patient safety. Objective: To synthesize the available scientific evidence on the importance of vital sign monitoring for the early detection of clinical deterioration and patient safety. Methods: A systematic literature review was conducted following the general guidelines of the PRISMA statement, searching PubMed/MEDLINE, SciELO, ScienceDirect, Web of Science, Cochrane Library, and Cuiden, using the DeCS/MeSH terms ‘vital signs’, ‘nursing’, ‘monitoring, physiologic’, ‘patient safety’, and ‘early diagnosis’. Systematic reviews, meta-analyses, observational studies, and clinical practice guidelines published between 2001 and 2026 were included. Results: The evidence confirms that regular vital sign surveillance allows clinical deterioration to be anticipated, and that continuous monitoring is associated with earlier detection than intermittent monitoring, although with heterogeneous results regarding its impact on mortality. Early warning scores, such as the National Early Warning Score (NEWS2), standardize the interpretation of physiological abnormalities and guide the clinical response. However, relevant errors persist, particularly the underestimation and inadequate documentation of respiratory rate, as well as technical failures in blood pressure measurement. Conclusions: Rigorous, systematic, and well-documented vital sign monitoring is a low-cost, high-impact nursing intervention for patient safety. Ongoing staff training, standardization of measurement techniques, and the implementation of early warning scores are needed to reduce variability and improve clinical outcomes.
KEY WORDS
Vital signs, nursing, monitoring, physiologic, patient safety, early diagnosis.
INTRODUCCIÓN
Los signos vitales son mediciones objetivas de las funciones fisiológicas esenciales del organismo; su denominación como «vitales» responde a que su valoración constituye el primer paso crítico de cualquier evaluación clínica1. Tradicionalmente, se han considerado cuatro signos vitales fundamentales: la temperatura corporal, la frecuencia cardiaca, la frecuencia respiratoria y la presión arterial, a los que se ha sumado la pulsioximetría como un quinto parámetro de uso generalizado en la práctica asistencial1,2.
La importancia clínica de los signos vitales radica en su capacidad para reflejar, de forma rápida, económica y no invasiva, el estado fisiológico general del paciente y anticipar procesos de deterioro antes de que estos se manifiesten clínicamente de forma evidente 1. La evidencia acumulada demuestra que la ausencia de una vigilancia rigurosa de estos parámetros se asocia a peores desenlaces, incluidos eventos adversos graves y mortalidad hospitalaria evitable 3. Por el contrario, la monitorización sistemática, ya sea intermitente o continua, facilita la detección temprana del deterioro clínico y la activación oportuna de la respuesta asistencial3,4.
Con el fin de estandarizar la interpretación de las alteraciones de los signos vitales, se han desarrollado escalas de alerta temprana (Early Warning Scores, EWS), que asignan una puntuación ponderada a cada parámetro fisiológico para determinar el riesgo de deterioro y guiar la frecuencia de las observaciones y la escalada de cuidados 5. La primera validación de una escala modificada de alerta temprana (Modified Early Warning Score, MEWS) mostró su capacidad para identificar a los pacientes en riesgo de eventos catastróficos en unidades médicas 6, lo que impulsó el desarrollo posterior de sistemas más completos, como el National Early Warning Score (NEWS2), adoptado de forma generalizada en el ámbito hospitalario7.
A pesar de la disponibilidad de estas herramientas, la literatura describe de forma recurrente problemas de infravaloración, omisión y variabilidad en la medición de los signos vitales, particularmente en contextos de escasez de personal o de formación insuficiente8,9. Estas limitaciones comprometen la fiabilidad de las escalas de alerta temprana y, en última instancia, la seguridad del paciente. Ante la relevancia de esta problemática y la constante actualización de la evidencia sobre la vigilancia de los signos vitales, se planteó la necesidad de realizar una revisión sistemática que integrara y sintetizara la literatura científica reciente sobre este tema.
OBJETIVOS
Objetivo general:
Sintetizar la evidencia científica disponible sobre la importancia del control de los signos vitales para la detección precoz del deterioro clínico y la seguridad del paciente, mediante una revisión sistemática de la literatura publicada.
Objetivos específicos:
• Describir el fundamento fisiológico y la significación clínica de cada uno de los signos vitales.
• Analizar la evidencia disponible sobre el impacto de la monitorización de los signos vitales en la detección del deterioro clínico.
• Examinar el papel de las escalas de alerta temprana basadas en los signos vitales.
• Identificar los principales errores, omisiones y barreras en la medición de los signos vitales en la práctica clínica.
• Describir las implicaciones de estos hallazgos para la práctica de enfermería.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión sistemática de la literatura siguiendo los lineamientos generales de la declaración PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses). La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo en las bases de datos PubMed/MEDLINE, SciELO, ScienceDirect, Web of Science, Cochrane Library y Cuiden, complementada con una búsqueda manual en repositorios institucionales y revistas indexadas de enfermería y medicina.
Se emplearon los Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS) y los términos MeSH «Signos Vitales», «Enfermería», «Monitorización Fisiológica», «Seguridad del Paciente» y «Diagnóstico Precoz», combinados mediante los operadores booleanos «AND» y «OR».
Criterios de inclusión:
Artículos originales, revisiones sistemáticas, metaanálisis y guías de práctica clínica publicados entre 2001 y 2026, en español o inglés, con acceso a texto completo, que abordaran la fisiología, la medición, la monitorización o la interpretación clínica de los signos vitales en el ámbito hospitalario o de cuidados de enfermería.
Criterios de exclusión:
Cartas al editor, comunicaciones breves sin datos originales, artículos duplicados en varias bases de datos y estudios centrados exclusivamente en poblaciones pediátricas neonatales o en tecnologías no validadas clínicamente.
Tras la eliminación de duplicados y la lectura de título y resumen, se seleccionaron los artículos que cumplían los criterios de elegibilidad para su lectura a texto completo. Finalmente se incluyeron 16 referencias bibliográficas que sustentan el desarrollo de la presente revisión, correspondientes a guías clínicas internacionales, revisiones sistemáticas, metaanálisis, estudios de validación y estudios observacionales.
RESULTADOS
Fundamento fisiológico y clínico de los signos vitales:
La temperatura corporal refleja el equilibrio entre la producción y la pérdida de calor, regulado por el hipotálamo, y sus alteraciones fiebre o hipotermia pueden indicar procesos infecciosos o metabólicos subyacentes1. La frecuencia cardiaca, evaluada habitualmente mediante la palpación del pulso radial, informa sobre la función cardiovascular y su alteración taquicardia o bradicardia puede reflejar procesos tanto fisiológicos como patológicos 1. La presión arterial, por su parte, es un indicador esencial del estado hemodinámico, aunque su medición está sujeta a una notable variabilidad interobservador si no se siguen protocolos estandarizados, como el reposo previo, el tamaño adecuado del manguito y la ausencia de conversación durante la toma10.
La frecuencia respiratoria, definida como el número de respiraciones por minuto, es considerada por la evidencia reciente como el signo vital más sensible y, paradójicamente, el más frecuentemente omitido o subestimado en la práctica clínica 11. La pulsioximetría, incorporada como «quinto signo vital», complementa la valoración respiratoria al aportar información sobre la saturación de oxígeno, si bien no sustituye la medición de la frecuencia respiratoria, ya que ambos parámetros aportan información fisiológica distinta y complementaria2,13.
Importancia del control de los signos vitales en la detección del deterioro clínico:
Una revisión sistemática con metaanálisis sobre la eficacia de la monitorización continua frente a la intermitente de los signos vitales concluyó que ambas estrategias pueden contribuir a prevenir eventos adversos en plantas de hospitalización general, aunque la calidad de la evidencia disponible es heterogénea y limitada 3. Una revisión posterior, centrada específicamente en la comparación entre monitorización continua e intermitente, encontró que la primera se asocia a una detección más temprana del deterioro clínico y a una reducción de las llamadas a equipos de respuesta rápida, aunque sin evidencia concluyente sobre su impacto en la mortalidad 4. Asimismo, una revisión sistemática sobre el valor de las tendencias de los signos vitales más que de los valores puntuales para predecir el deterioro clínico documentó una notable escasez de estudios controlados de alta calidad en este campo, lo que subraya la necesidad de mayor investigación12.
Escalas de alerta temprana basadas en los signos vitales:
La validación inicial de una escala modificada de alerta temprana (MEWS) mostró que puntuaciones elevadas se asociaban de forma significativa con un mayor riesgo de ingreso en cuidados intensivos, ingreso en unidades de alta dependencia o muerte dentro de los 60 días siguientes6. Una revisión sistemática posterior sobre diversas escalas de alerta temprana confirmó su utilidad para predecir el riesgo de deterioro clínico, aunque señaló limitaciones relacionadas con el cumplimiento de su registro, que llegó a ser tan bajo como el 53% en algunos estudios 5. La adaptación de estas escalas a contextos de recursos limitados también ha sido evaluada, mostrando que un sistema modificado de alerta temprana puede implementarse con éxito en plantas generales de países en desarrollo, si bien es necesario un ajuste cultural y organizativo 8. Actualmente, el National Early Warning Score (NEWS2), desarrollado por el Colegio Real de Médicos del Reino Unido, constituye el sistema de referencia más extendido para estandarizar la valoración de la gravedad de la enfermedad aguda a partir de seis parámetros fisiológicos7.
Errores, omisiones y variabilidad en la medición:
A pesar de su importancia, la literatura describe de manera consistente que la frecuencia respiratoria es el signo vital que con mayor frecuencia se omite, se estima de manera subjetiva o se sustituye erróneamente por la lectura de la pulsioximetría, lo que retrasa la identificación de pacientes en riesgo11. Una revisión de la literatura sobre la monitorización mediante escalas de alerta temprana concluyó igualmente que registrar los signos vitales no es suficiente por sí solo, ya que la seguridad del paciente continúa dependiendo en gran medida del juicio clínico del personal de enfermería 9. En el ámbito de la presión arterial, un posicionamiento científico de referencia describe múltiples fuentes de error evitables; vejiga llena, conversación durante la toma, espalda o brazo sin apoyo, tamaño incorrecto del manguito que pueden modificar la lectura obtenida en varios milímetros de mercurio si no se controlan adecuadamente 10. Un estudio de confiabilidad interobservador en la determinación de los signos vitales realizado en un instituto especializado en enfermedades respiratorias evidenció, asimismo, variaciones relevantes según el nivel de formación del personal de enfermería que realizaba la medición14.
Frecuencia de la monitorización y organización del cuidado:
La frecuencia óptima de la toma de signos vitales continúa siendo objeto de debate, ya que depende de la condición clínica del paciente, la disponibilidad de personal, los costos y las prácticas organizativas de cada institución 3. Un informe de investigación de los servicios de salud del Reino Unido, orientado a optimizar los protocolos de monitorización de signos vitales para identificar a los pacientes en deterioro en plantas de hospitalización general, subrayó la falta de evidencia robusta sobre la frecuencia ideal de observación y la necesidad de nuevos protocolos basados en el riesgo individual del paciente 16. Un estudio mexicano centrado en la calidad de la toma de signos vitales como indicador de proceso en la gestión del cuidado de enfermería documentó un estándar de desempeño inferior al esperado, lo que pone de manifiesto la necesidad de auditorías periódicas de esta práctica15.
Implicaciones para la práctica de enfermería:
El conjunto de la evidencia revisada respalda que la correcta valoración de los signos vitales es una competencia central de la práctica enfermera, que exige no solo destreza técnica, sino también capacidad de interpretación clínica y de comunicación oportuna con el equipo de salud ante cualquier alteración detectada9,15. La formación continua del personal de enfermería en la técnica de medición, el uso correcto de los dispositivos y la interpretación de las escalas de alerta temprana se identifica de forma reiterada como una estrategia clave para reducir la variabilidad y mejorar la seguridad del paciente10,14.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
La evidencia analizada confirma que los signos vitales, lejos de ser una rutina administrativa, constituyen una de las herramientas de valoración clínica más costo-efectivas disponibles para anticipar el deterioro del paciente1,3. Sin embargo, su valor depende críticamente de la calidad de su medición y de la capacidad del personal para interpretar correctamente sus tendencias, más allá de valores aislados12.
Las escalas de alerta temprana, desde las primeras validaciones del MEWS hasta el actual NEWS2, han supuesto un avance relevante en la estandarización de la respuesta clínica ante el deterioro6-7. No obstante, la evidencia revisada muestra que estas herramientas no sustituyen la vigilancia clínica activa, y que su eficacia depende en última instancia del cumplimiento riguroso del registro y de la respuesta oportuna del equipo asistencial5,9.
Resulta especialmente preocupante la persistencia de la infravaloración de la frecuencia respiratoria, señalada de forma reiterada en la literatura como el signo vital más sensible y, a la vez, el más descuidado11. Esta brecha entre la evidencia científica y la práctica clínica real sugiere la necesidad de reforzar la formación de pregrado y de educación continua del personal de enfermería, así como de auditar sistemáticamente la calidad del registro de los signos vitales14,15.
Entre las limitaciones de esta revisión se encuentran la heterogeneidad metodológica de los estudios incluidos, la predominancia de literatura procedente de sistemas sanitarios de altos ingresos y la escasez de ensayos clínicos controlados que permitan establecer conclusiones firmes sobre la frecuencia óptima de monitorización. Al tratarse de una revisión de tipo sistemático narrativo, tampoco se realizó un metaanálisis cuantitativo de los datos.
En conclusión, el control riguroso, sistemático y correctamente registrado de los signos vitales continúa siendo un pilar fundamental de la seguridad del paciente y una competencia esencial de la práctica de enfermería. La estandarización de las técnicas de medición, la implementación adecuada de escalas de alerta temprana como el NEWS2 y la formación continua del personal son estrategias clave para reducir la variabilidad, corregir los errores más frecuentes —en especial la omisión de la frecuencia respiratoria— y mejorar los resultados clínicos de los pacientes hospitalizados.
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ANEXOS
Tabla 1. Signos vitales clásicos, valores de referencia en el adulto y significación clínica de sus alteraciones.
| Signo vital | Valor normal (adulto) | Significación clínica de la alteración |
| Temperatura | 36,5 – 37,5 °C | Fiebre: infección o proceso inflamatorio. Hipotermia: exposición, sepsis o alteración metabólica |
| Frecuencia cardiaca | 60 – 100 lpm | Taquicardia: dolor, fiebre, hipovolemia, arritmia. Bradicardia: fármacos, bloqueo cardiaco, hipotermia |
| Frecuencia respiratoria | 12 – 20 rpm | Taquipnea: dolor, sepsis, insuficiencia respiratoria. Bradipnea: depresión del SNC, agotamiento |
| Presión arterial | PAS <120 y PAD <80 mmHg | Hipertensión: riesgo cardiovascular. Hipotensión: shock, hemorragia, sepsis |
| Saturación de oxígeno (SpO₂) | ≥95% | Hipoxemia: insuficiencia respiratoria, alteración de la ventilación-perfusión |
Nota: elaboración propia a partir de las referencias 1 y 2.