Protocolo de actuación enfermera para el manejo de la hipoglucemia en escolares con diabetes mellitus tipo 1: una revisión bibliográfica

5 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Lara María Cebollero Buisán. Enfermera Especialista en EFyC. SALUD Aragón. España.
  2. Paula Cebollero Buisán. Enfermera Especialista en EFyC. SALUD Aragón. España.
  3. Lorea García Etayo. Enfermera. Osasunbidea. Navarra, España.
  4. Rebeca Pérez Moreno. Enfermera Especialista en EFyC. SALUD Aragón. España.
  5. Silvia Yanguas González. Enfermera Especialista en EFyC. Osasunbidea. Navarra, España.
  6. María Amparo Bujanda Roselló. Enfermera Especialista en EFyC. SALUD Aragón. España.

RESUMEN

Introducción: La diabetes mellitus tipo 1 (DM1) es una de las enfermedades crónicas más frecuentes en la población pediátrica. La hipoglucemia es una de las complicaciones agudas más frecuentes y potencialmente graves de la enfermedad, por lo que requiere una intervención rápida y coordinada, especialmente en el ámbito escolar, donde el alumnado permanece gran parte de la jornada. La ausencia de protocolos estandarizados puede comprometer la seguridad del menor y dificultar el manejo adecuado de estos episodios.

Objetivo: Elaborar un protocolo de actuación enfermera fundamentado en la evidencia científica para la prevención, la detección precoz y el tratamiento de la hipoglucemia en escolares con diabetes mellitus tipo 1.

Metodología: Se realizó una revisión bibliográfica sistematizada mediante la consulta de las bases de datos PubMed/MEDLINE, SciELO, CUIDEN y la Biblioteca Cochrane, complementada con la revisión de guías de práctica clínica y documentos de consenso nacionales e internacionales publicados entre 2018 y 2025.

Resultados: A partir de la evidencia científica analizada se elaboró un protocolo estructurado en tres fases: identificación precoz de los signos y síntomas, intervención inmediata y registro, comunicación y seguimiento inicial del episodio. Asimismo, se diseñó un algoritmo de actuación, se incorporaron recomendaciones para la administración de glucagón intranasal y se propuso un programa de formación dirigido al personal educativo.

Conclusiones: La implantación de protocolos de actuación enfermera estandarizados puede mejorar la seguridad del alumnado con DM1, favorecer una respuesta precoz ante los episodios de hipoglucemia y aumentar la confianza de las familias y del personal educativo. La enfermera escolar desempeña un papel clave en la coordinación asistencial, la educación para la salud y la capacitación de la comunidad educativa.

PALABRAS CLAVE

Diabetes mellitus tipo 1, hipoglucemia, enfermería escolar, protocolo, niño, educación para la salud.

ABSTRACT

Introduction: Type 1 diabetes mellitus (T1DM) is one of the most common chronic diseases in the pediatric population. Hypoglycemia is one of the most frequent and potentially serious acute complications of the disease, requiring rapid and coordinated intervention—especially in the school setting, where students spend a significant portion of the day. The absence of standardized protocols can compromise the child’s safety and hinder the proper management of these episodes.

Objective: To develop an evidence-based nursing intervention protocol for the prevention, early detection, and treatment of hypoglycemia in school-aged children with type 1 diabetes mellitus.

Methodology: A systematic literature review was conducted using the PubMed/MEDLINE, SciELO, CUIDEN, and Cochrane Library databases, complemented by a review of clinical practice guidelines and national and international consensus documents published between 2018 and 2025.

Results: Based on the analyzed scientific evidence, a protocol structured into three phases was developed: early identification of signs and symptoms; immediate intervention; and documentation, communication, and initial follow-up of the episode. Additionally, an action algorithm was designed, recommendations for the administration of intranasal glucagon were incorporated, and a training program for educational staff was proposed.

Conclusions: The implementation of standardized nursing intervention protocols can improve the safety of students with T1DM, facilitate an early response to hypoglycemic episodes, and increase the confidence of families and educational staff. The school nurse plays a key role in care coordination, health education, and the training of the educational community.

KEY WORDS

Type 1 diabetes mellitus, hypoglycemia, school nursing, protocol, child, health education.

INTRODUCCIÓN

La diabetes mellitus tipo 1 (DM1) es la enfermedad endocrinológica crónica más frecuente en la infancia y la adolescencia. Se origina por un proceso autoinmune que destruye las células betapancreáticas, provocando una deficiencia absoluta de insulina. Como consecuencia, las personas afectadas necesitan tratamiento sustitutivo con insulina durante toda la vida¹. El control de la enfermedad exige un ajuste continuo entre la insulinoterapia, la alimentación y la actividad física, circunstancias que convierten el ámbito escolar en un entorno especialmente relevante para el cuidado diario de estos niños y adolescentes.

En España, la diabetes tipo 1 forma parte de la realidad cotidiana de numerosos centros educativos. Según la Federación Internacional de Diabetes (International Diabetes Federation, IDF), cada año se diagnostican alrededor de 1.100 nuevos casos en menores de 15 años y se estima que aproximadamente 35.000 niños y adolescentes conviven con esta enfermedad¹⁰. Esta situación hace que un número cada vez mayor de escolares requiera supervisión y apoyo durante la jornada lectiva, un periodo en el que pueden aparecer complicaciones que exijan una intervención inmediata.

Entre estas complicaciones, la hipoglucemia destaca por su frecuencia y por las consecuencias que puede tener si no se reconoce y trata de forma precoz. La American Diabetes Association (ADA) establece como umbral una concentración de glucosa en sangre inferior a 70 mg/dL (3,9 mmol/L), valor a partir del cual se recomienda iniciar medidas correctoras¹. Los episodios de hipoglucemia pueden desencadenarse por diferentes causas, entre ellas la realización de ejercicio físico, el retraso o la omisión de las comidas, una administración inadecuada de insulina o situaciones de estrés. Su expresión clínica es muy variable: puede manifestarse con síntomas leves, como temblor, sudoración, palidez o sensación intensa de hambre, o evolucionar hacia alteraciones neurológicas graves, como convulsiones o pérdida de consciencia, cuando no se actúa con la suficiente rapidez1,5.

La respuesta a estas situaciones depende, en gran medida, de los recursos disponibles en cada centro educativo. En España no existe una normativa estatal que garantice la presencia de profesionales de Enfermería en todos los centros escolares, lo que condiciona una atención desigual al alumnado con DM1 durante el horario lectivo. Esta variabilidad puede dificultar la identificación precoz de una hipoglucemia y retrasar el inicio de las medidas terapéuticas necesarias. Por este motivo, disponer de protocolos de actuación claros, consensuados y sustentados en la evidencia científica constituye una herramienta fundamental para mejorar la seguridad del alumnado y facilitar una respuesta homogénea ante estas situaciones2,3,6,8. La elaboración e implantación de estos protocolos debe realizarse de forma coordinada entre los profesionales de Enfermería, el equipo docente, las familias y los servicios sanitarios de referencia, favoreciendo una atención integral y segura del escolar con DM12,3,6.

La presente monografía tiene como finalidad elaborar un protocolo de actuación enfermera fundamentado en la evidencia científica para la prevención, la detección precoz y el tratamiento de la hipoglucemia en escolares con diabetes mellitus tipo 1. El protocolo está orientado a su aplicación en centros españoles de Educación Primaria y Educación Secundaria.

OBJETIVOS

Objetivo general:

Elaborar un protocolo de actuación enfermera, fundamentado en la mejor evidencia científica disponible, para el abordaje de los episodios de hipoglucemia en escolares con diabetes mellitus tipo 1 en el ámbito educativo.

Objetivos específicos:

  • Describir la fisiopatología y la clasificación clínica de la hipoglucemia en la población pediátrica con diabetes mellitus tipo 1.
  • Identificar los signos y síntomas de alarma que deben reconocer los profesionales docentes y el personal no docente del ámbito escolar.
  • Diseñar un algoritmo de actuación secuencial para el manejo de la hipoglucemia leve, moderada y grave en el entorno educativo.
  • Definir el papel de la enfermera escolar en la coordinación del Plan de Salud Individualizado (PSI) del alumnado con diabetes mellitus tipo 1.
  • Proponer estrategias formativas dirigidas al personal educativo y a las familias con el fin de reforzar la prevención y mejorar el manejo de los episodios de hipoglucemia.

METODOLOGÍA

Para la elaboración de esta monografía se llevó a cabo una revisión bibliográfica sistematizada mediante la consulta de las bases de datos PubMed/MEDLINE, SciELO, CUIDEN y la Biblioteca Cochrane. La búsqueda se realizó durante el mes de junio de 2025 y fue desarrollada por un único revisor.

La estrategia de búsqueda se diseñó a partir de los descriptores normalizados Medical Subject Headings (MeSH) y Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS), combinados mediante los operadores booleanos AND y OR. Los principales términos utilizados fueron type 1 diabetes, hypoglycemia, school nursing, protocol, child y health education. Asimismo, se emplearon los descriptores equivalentes en español con el objetivo de optimizar la recuperación de publicaciones en las bases de datos nacionales.

Las estrategias de búsqueda se adaptaron a las características de cada base de datos. Cuando la plataforma lo permitió, se aplicaron filtros específicos en el campo del título (Title) para aumentar la especificidad de la búsqueda y mejorar la pertinencia de los estudios recuperados.

Se incluyeron artículos publicados en español o inglés entre 2018 y 2025 relacionados con la atención al alumnado con diabetes mellitus tipo 1 en el ámbito educativo. Se aceptaron estudios con metodología cuantitativa, cualitativa y mixta, así como guías de práctica clínica, documentos de consenso y protocolos institucionales. Se excluyeron los trabajos centrados exclusivamente en población adulta o en diabetes mellitus tipo 2, además de aquellos documentos que no habían sido sometidos a revisión por pares.

Con el propósito de completar la información obtenida mediante la búsqueda bibliográfica, también se revisaron los principales documentos de referencia sobre el manejo de la diabetes mellitus tipo 1 en el entorno escolar, entre ellos los Standards of Care in Diabetes de la **American Diabetes Association (ADA)**¹, la declaración de la ADA sobre la atención del alumnado con diabetes en el ámbito escolar², el documento de consenso de la Sociedad Española de Diabetes (SED) y la **Sociedad Española de Endocrinología Pediátrica (SEEP)**⁴, así como el protocolo de actuación para escolares con diabetes publicado por la Comunidad de Madrid⁹.

La estrategia de búsqueda permitió identificar inicialmente 87 referencias. Tras eliminar los registros duplicados y aplicar los criterios de inclusión y exclusión previamente establecidos, se seleccionaron 28 publicaciones que sirvieron de base para la elaboración de esta monografía.

MARCO TEÓRICO

Fisiopatología de la hipoglucemia en la diabetes mellitus tipo 1:

En condiciones normales, el organismo dispone de mecanismos de contrarregulación que se activan cuando disminuye la concentración de glucosa en sangre con el objetivo de mantener la homeostasis glucémica. Este proceso depende fundamentalmente de la acción del glucagón, la adrenalina, el cortisol y la hormona del crecimiento, hormonas que estimulan la producción y liberación de glucosa por el hígado para evitar un descenso excesivo de la glucemia¹.

En las personas con diabetes mellitus tipo 1, especialmente tras varios años de evolución, la respuesta del glucagón frente a la hipoglucemia se atenúa de forma progresiva. Como consecuencia, la adrenalina adquiere un papel predominante como mecanismo de defensa. Cuando esta respuesta adrenérgica también disminuye, aumenta el riesgo de sufrir episodios de hipoglucemia grave sin síntomas de alarma, fenómeno conocido como hipoglucemia desapercibida (hypoglycaemia unawareness)1,2.

El cerebro depende casi exclusivamente de la glucosa como fuente de energía. Por este motivo, una glucemia inferior a 50 mg/dL puede provocar alteraciones cognitivas transitorias, mientras que concentraciones inferiores a 30 mg/dL se asocian a un mayor riesgo de convulsiones y daño neurológico¹. En la población escolar, incluso los episodios repetidos de hipoglucemia leve pueden afectar a la atención, la memoria, la capacidad de aprendizaje y el rendimiento académico, repercutiendo tanto en la participación en las actividades escolares como en el desempeño educativo⁵.

Clasificación clínica:

Desde el punto de vista asistencial, la clasificación de la hipoglucemia según la gravedad del episodio y la sintomatología asociada facilita la toma de decisiones en el ámbito escolar. Esta clasificación permite orientar la respuesta inicial del personal responsable del alumnado y adaptar las medidas terapéuticas a la situación clínica de cada caso1,4.

Anexo III. Tabla 1. Clasificación clínica de la hipoglucemia y actuación inicial en el entorno escolar.

Factores de riesgo en el entorno escolar:

La aparición de episodios de hipoglucemia durante la jornada escolar puede estar condicionada por múltiples factores relacionados tanto con el tratamiento de la diabetes como con las propias actividades desarrolladas en el centro educativo. Entre los desencadenantes más frecuentes se encuentran la realización de ejercicio físico no previsto o de intensidad superior a la habitual, como ocurre durante las clases de Educación Física, las actividades deportivas o las excursiones escolares; el retraso, la omisión o una ingesta insuficiente de alimentos como consecuencia de modificaciones en los horarios o de la falta de apetito; los errores en la administración de insulina antes del inicio de la jornada lectiva; la presencia de procesos infecciosos intercurrentes y las situaciones de estrés académico o emocional, que pueden alterar el equilibrio metabólico y favorecer la aparición de hipoglucemias1,3,5.

La identificación de estos factores permite adoptar medidas preventivas, adaptar las actividades escolares a las necesidades individuales del alumnado con DM1 y reducir el riesgo de nuevos episodios, contribuyendo a crear un entorno educativo más seguro3,6.

PROTOCOLO DE ACTUACIÓN ENFERMERA

Actuaciones previas al inicio del curso escolar:

Antes del inicio del curso escolar, la enfermera referente debe realizar una valoración individual del alumno con diabetes mellitus tipo 1 (DM1) y planificar, de forma coordinada con el resto de los profesionales implicados, las actuaciones necesarias para garantizar una atención segura durante toda la jornada lectiva2,3,6.

Las actuaciones recomendadas incluyen:

  • Elaborar o actualizar el Plan de Salud Individualizado (PSI) en coordinación con el equipo de Endocrinología Pediátrica, el equipo de Atención Primaria, cuando proceda, y la familia2,3.
  • Revisar los objetivos glucémicos individualizados, los umbrales de actuación y la pauta terapéutica establecida para cada alumno1,2.
  • Organizar actividades formativas dirigidas al personal docente y no docente (personal de comedor, monitores, personal de apoyo y vigilancia), orientadas al reconocimiento precoz de la hipoglucemia y a la respuesta inicial ante una situación de urgencia3,6.
  • Verificar que el alumno dispone en el centro educativo del material necesario para el autocuidado y el tratamiento de una posible hipoglucemia, incluyendo glucómetro, tiras reactivas, sistema de monitorización continua de glucosa, cuando proceda, hidratos de carbono de absorción rápida y glucagón intranasal (Baqsimi®) o glucagón intramuscular, según la prescripción médica1,8.
  • Comprobar que todo el material se encuentra correctamente almacenado, accesible y dentro de su fecha de caducidad, asegurando además que el personal responsable conoce su ubicación y el procedimiento para su utilización⁶.

Algoritmo de actuación ante la hipoglucemia:

Ante la sospecha de un episodio de hipoglucemia en el ámbito escolar, la respuesta debe iniciarse de forma inmediata y seguir una secuencia de actuación estructurada, adaptada al estado clínico del alumno. Con el objetivo de facilitar la toma de decisiones, se propone un algoritmo de actuación basado en la evidencia científica disponible (Anexo I), que resume las intervenciones recomendadas según la gravedad del episodio1,3,5.

Paso 1. Detección:

Valorar la presencia de signos y síntomas compatibles con hipoglucemia, como temblor, sudoración, palidez, sensación intensa de hambre, irritabilidad, dificultad para concentrarse, confusión, somnolencia o cambios bruscos del comportamiento. En los alumnos portadores de sistemas de monitorización continua de glucosa también deberán comprobarse las alertas emitidas por el dispositivo1,5.

Paso 2. Verificación:

Siempre que la situación clínica del alumno lo permita, confirmar el episodio mediante la determinación de la glucemia capilar con glucómetro o consultando el valor registrado por el sistema de monitorización continua de glucosa. Se considerará hipoglucemia una glucemia inferior a 70 mg/dL (3,9 mmol/L), iniciándose de forma inmediata las medidas terapéuticas correspondientes¹.

Paso 3A. Actuación ante una hipoglucemia leve o moderada

En alumnos conscientes y con capacidad para deglutir se aplicará la regla del 15-15, consistente en administrar aproximadamente 15 g de hidratos de carbono de absorción rápida. Transcurridos 15 minutos se volverá a comprobar la glucemia y, si permanece por debajo de 70 mg/dL, se repetirá el procedimiento hasta alcanzar valores adecuados.¹˒³

Una vez resuelto el episodio, se informará a la familia y a la enfermera responsable con el fin de valorar la necesidad de revisar el Plan de Salud Individualizado.

Paso 3. Tratamiento:

Paso 3A. Hipoglucemia leve o moderada:

Si el alumno se encuentra consciente y conserva la capacidad para deglutir, se aplicará la regla del 15-15, que consiste en administrar aproximadamente 15 g de hidratos de carbono de absorción rápida. Transcurridos 15 minutos, se volverá a comprobar la glucemia y, si el valor continúa siendo inferior a 70 mg/dL (3,9 mmol/L), se repetirá el procedimiento hasta alcanzar cifras adecuadas1,3.

Una vez corregida la hipoglucemia, y siempre que reste más de una hora para la siguiente comida, se recomienda administrar un alimento que aporte hidratos de carbono de absorción lenta, con el fin de disminuir el riesgo de un nuevo episodio hipoglucémico¹.

Tras la resolución del episodio, se informará a la familia y, cuando proceda, a la enfermera responsable del seguimiento del alumno para valorar la necesidad de revisar el Plan de Salud Individualizado2,3.

En aquellos casos en los que el alumno presente una alteración del nivel de consciencia, convulsiones o incapacidad para deglutir, deberá actuarse como una hipoglucemia grave, siguiendo las actuaciones descritas a continuación.

Paso 3B. Hipoglucemia grave:

Si el alumno presenta pérdida de consciencia, convulsiones o incapacidad para deglutir, no debe administrarse ningún alimento ni líquido por vía oral, debido al riesgo de broncoaspiración. En esta situación, se colocará al alumno en posición lateral de seguridad y se administrará glucagón intranasal (Baqsimi®) o glucagón intramuscular, de acuerdo con la prescripción recogida en el Plan de Salud Individualizado1,8.

De forma simultánea, se activará el sistema de emergencias mediante llamada al 112, se avisará de inmediato a la familia y se permanecerá junto al alumno hasta la llegada de los servicios sanitarios, vigilando en todo momento su estado clínico.

Una vez recuperado el nivel de consciencia y siempre que pueda deglutir con seguridad, se administrarán hidratos de carbono de absorción rápida. Posteriormente, si la situación clínica lo permite y la siguiente ingesta está prevista más de una hora después, se aconseja ofrecer un alimento con hidratos de carbono de absorción lenta para reducir el riesgo de recurrencia¹.

Paso 4. Registro y comunicación:

Una vez resuelto el episodio, deberá registrarse la incidencia en el Plan de Salud Individualizado o en el documento de registro establecido por el centro educativo. En dicho registro se consignarán la hora de inicio del episodio, los valores de glucemia obtenidos, los signos y síntomas observados, el tratamiento administrado y la evolución clínica del alumno2,3.

Posteriormente, se informará a la familia y, cuando resulte necesario, al equipo sanitario responsable del seguimiento, con el fin de valorar la conveniencia de introducir modificaciones en el Plan de Salud Individualizado2,3.

Con objeto de facilitar la aplicación de este protocolo en la práctica diaria, se incorpora un resumen operativo dirigido al personal educativo que recoge las principales recomendaciones de actuación (Anexo II).

Uso del glucagón intranasal:

La incorporación del glucagón intranasal (Baqsimi® 3 mg), autorizado por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) en 2019, ha supuesto un avance importante en el tratamiento de la hipoglucemia grave en el entorno escolar⁸. Frente al glucagón inyectable, presenta la ventaja de que no requiere reconstitución previa ni técnicas complejas de preparación, lo que facilita su administración por personal previamente entrenado y permite reducir el tiempo de respuesta ante una situación de urgencia8,9.

Su utilización está indicada cuando el alumno presenta una hipoglucemia grave con alteración del nivel de consciencia, convulsiones o incapacidad para ingerir hidratos de carbono por vía oral. Tras su administración, debe activarse el sistema de emergencias mediante llamada al 112, mantener al alumno en posición lateral de seguridad e informar de inmediato a la familia, siguiendo las actuaciones previstas en el Plan de Salud Individualizado1,8.

La enfermera escolar, o el profesional de Enfermería responsable del seguimiento del alumno, desempeña un papel esencial en la implantación de esta medida. Entre sus funciones destacan la formación inicial y continuada del personal autorizado para administrar glucagón, la supervisión periódica del material disponible y la comprobación de que se conserva en condiciones adecuadas, permanece accesible y se encuentra dentro de su fecha de caducidad6,8.

Asimismo, resulta recomendable realizar simulaciones periódicas que permitan reforzar la confianza del personal educativo y mejorar su capacidad de respuesta ante una emergencia hipoglucémica6,9.

Prevención de la hipoglucemia durante la jornada escolar:

La prevención continúa siendo la estrategia más eficaz para reducir la aparición de episodios de hipoglucemia durante la jornada escolar. Para ello, resulta esencial anticiparse a las situaciones de riesgo e implantar medidas organizativas, asistenciales y educativas que favorezcan un adecuado control metabólico y una coordinación efectiva entre la familia, el centro educativo y los profesionales sanitarios implicados2,3,6.

Se recomienda adoptar las siguientes medidas preventivas:

  • Garantizar que el alumno realice las ingestas programadas conforme a lo establecido en su Plan de Salud Individualizado, prestando especial atención a las comidas previas a la actividad física¹.
  • Planificar con antelación las actividades que impliquen un incremento del ejercicio físico habitual e informar previamente a la familia para valorar, cuando sea necesario, posibles ajustes en la pauta terapéutica o en la alimentación2,3.
  • Mantener una comunicación continua entre la familia, el tutor, la enfermera escolar o el profesional de Enfermería responsable y el resto de profesionales implicados, especialmente cuando se produzcan cambios en el tratamiento insulínico o en los sistemas de monitorización de glucosa3,6.
  • Verificar al inicio de la jornada escolar que el material necesario para el control de la diabetes está disponible, funciona correctamente y se conserva en condiciones adecuadas, comprobando además la fecha de caducidad de los dispositivos y del glucagón6,8.
  • Disponer de material informativo actualizado en los espacios autorizados del centro educativo que facilite el reconocimiento precoz de los signos y síntomas de hipoglucemia y recuerde las actuaciones básicas que deben seguirse ante un episodio3,6.

Con el objetivo de facilitar la aplicación práctica de estas recomendaciones, se incorporan como material complementario el Algoritmo de actuación ante la hipoglucemia en escolares con diabetes mellitus tipo 1 (Anexo I) y el documento Puntos clave para el personal docente y no docente (Anexo II).

PAPEL DE LA ENFERMERA ESCOLAR

La enfermera escolar ocupa una posición central en la atención integral del alumnado con diabetes mellitus tipo 1 (DM1). Como referente sanitario en el ámbito educativo, actúa como nexo entre la familia, el centro escolar y los diferentes niveles asistenciales, favoreciendo una atención coordinada, segura y adaptada a las necesidades individuales de cada alumno3,6.

Su actividad no se limita a la atención de las complicaciones agudas de la enfermedad, sino que integra funciones asistenciales, preventivas, educativas y de coordinación orientadas a promover el autocuidado y garantizar la seguridad del alumnado.

Desde el punto de vista asistencial, participa en la valoración y el manejo inicial de los episodios de hipoglucemia que puedan producirse durante la jornada escolar y realiza el seguimiento del control glucémico cuando la situación clínica lo requiere. Asimismo, supervisa el material destinado al manejo de la diabetes y comprueba que tanto los sistemas de monitorización como el tratamiento de rescate permanecen disponibles, correctamente conservados y dentro de su periodo de validez1,6,8.

En el ámbito preventivo, coordina la elaboración y la actualización del Plan de Salud Individualizado (PSI), identifica los factores de riesgo que pueden favorecer la aparición de hipoglucemias y promueve medidas dirigidas a reducir su incidencia en el entorno escolar. Además, colabora en la planificación de aquellas actividades que pueden requerir adaptaciones específicas, como las clases de Educación Física, las excursiones o las actividades extraescolares2,3,6.

La educación para la salud constituye otra de sus funciones esenciales. Para ello, diseña y desarrolla actividades formativas dirigidas al personal docente y no docente, al alumnado y a las familias, con el propósito de mejorar el conocimiento sobre la DM1, favorecer el reconocimiento precoz de los signos y síntomas de hipoglucemia y facilitar una respuesta rápida y adecuada ante una situación de urgencia3,6,8.

Igualmente, desempeña un importante papel de coordinación entre la familia, el equipo docente y los profesionales sanitarios de Atención Primaria y de Endocrinología Pediátrica. Esta colaboración facilita la continuidad asistencial, favorece la toma de decisiones compartidas y contribuye a ofrecer una atención más segura, individualizada y adaptada a las necesidades de cada alumno2,3.

En aquellos centros educativos que no disponen de enfermera escolar de forma permanente, estas funciones deberían ser asumidas, siempre que sea posible, por la enfermera de Atención Primaria responsable del seguimiento del alumno. Entre sus actuaciones se incluyen el contacto con el centro educativo al inicio del curso escolar, la colaboración en la elaboración o actualización del Plan de Salud Individualizado, el asesoramiento al personal docente y el mantenimiento de canales de comunicación que permitan resolver las incidencias relacionadas con el manejo de la diabetes durante la jornada lectiva2,6.

Cuando existe la figura de la enfermera gestora de casos, su participación puede resultar especialmente útil durante la transición de Educación Primaria a Educación Secundaria. Este periodo coincide con un aumento progresivo de la autonomía del adolescente en el manejo de la enfermedad y, al mismo tiempo, con la aparición de nuevos factores de riesgo relacionados con los cambios en los hábitos de vida, la práctica de actividad física y la adherencia al tratamiento. Un seguimiento enfermero estructurado durante esta etapa puede facilitar una transición más segura y contribuir a disminuir el riesgo de complicaciones agudas, entre ellas los episodios de hipoglucemia2,6.

PROGRAMA DE FORMACIÓN PARA EL PERSONAL EDUCATIVO

La adecuada formación del personal educativo es un requisito imprescindible para garantizar una respuesta rápida, segura y coordinada ante los episodios de hipoglucemia que puedan producirse durante la jornada escolar. La evidencia disponible indica que un mayor nivel de conocimientos y entrenamiento del profesorado mejora la capacidad para identificar precozmente los signos y síntomas de hipoglucemia, acorta los tiempos de actuación ante una urgencia y aumenta la seguridad del alumnado con diabetes mellitus tipo 1 (DM1)4,5,6.

Con el fin de proporcionar una capacitación homogénea a todos los profesionales implicados en la atención del alumnado con DM1, se propone un programa de formación coordinado por la enfermera escolar o, cuando esta figura no esté disponible, por el profesional de Enfermería responsable del seguimiento del alumno3,6. El programa combina contenidos teóricos con actividades prácticas dirigidas a desarrollar las competencias necesarias para reconocer de forma precoz los episodios de hipoglucemia y aplicar las medidas iniciales de actuación con seguridad.

La planificación detallada de las sesiones, los contenidos, la metodología docente y los recursos didácticos utilizados se recoge en el Anexo IV.

Con el propósito de mantener actualizados los conocimientos del personal educativo, resulta recomendable programar sesiones periódicas de actualización que permitan incorporar las nuevas recomendaciones clínicas y los avances relacionados con los dispositivos empleados para el tratamiento y la monitorización de la diabetes1,3,6. Estas actividades adquieren especial importancia cuando se incorpora un nuevo alumno con DM1 al centro educativo, se modifica su Plan de Salud Individualizado (PSI) o se producen cambios relevantes en su tratamiento.

Asimismo, se recomienda complementar la formación con simulaciones clínicas de episodios de hipoglucemia en las que participe tanto el personal docente como el no docente. Este tipo de entrenamiento favorece la consolidación de los conocimientos adquiridos, mejora la coordinación entre los profesionales implicados y aumenta la confianza del equipo educativo para actuar con rapidez y seguridad ante una situación real de urgencia4,5.

DISCUSIÓN

La atención al alumnado con diabetes mellitus tipo 1 (DM1) durante la jornada escolar continúa representando un importante desafío para los sistemas sanitario y educativo, ya que requiere una actuación coordinada entre los profesionales sanitarios, el personal del centro educativo y las familias. En este contexto, disponer de protocolos de actuación claros, homogéneos y sustentados en la evidencia científica resulta esencial para garantizar una respuesta rápida y segura ante los episodios de hipoglucemia. En esta línea, la American Diabetes Association (ADA) recomienda que todo escolar con DM1 disponga de un Plan de Salud Individualizado (PSI) y que los centros educativos cuenten con procedimientos previamente establecidos para el manejo de las complicaciones agudas¹.

La evidencia analizada sugiere que la implantación de protocolos estructurados, acompañada de programas de formación dirigidos al personal docente y no docente, mejora la capacidad para identificar de forma precoz los episodios de hipoglucemia y favorece una actuación más rápida, coordinada y segura3,5,6. Del mismo modo, la utilización de algoritmos sencillos y de materiales de apoyo facilita la toma de decisiones, homogeneiza la respuesta asistencial y reduce la incertidumbre del personal educativo cuando se enfrenta a este tipo de situaciones3,5,6.

La organización de la atención sanitaria al alumnado con DM1 continúa siendo heterogénea en España. Aunque algunas comunidades autónomas han desarrollado programas específicos de enfermería escolar y protocolos dirigidos al alumnado con enfermedades crónicas, la disponibilidad de profesionales de Enfermería en los centros educativos sigue siendo limitada en una parte importante del territorio. Esta variabilidad organizativa puede traducirse en diferencias en la atención que reciben los escolares y pone de manifiesto la conveniencia de disponer de protocolos consensuados que orienten la actuación del personal educativo, independientemente de la presencia permanente de profesionales sanitarios en el centro2,3,6.

Uno de los avances más relevantes en el manejo de la hipoglucemia grave ha sido la incorporación del glucagón intranasal (Baqsimi®). Su principal ventaja frente al glucagón inyectable es que puede administrarse sin necesidad de reconstituir el medicamento, lo que simplifica el procedimiento y facilita su utilización por personal previamente entrenado. Los estudios disponibles muestran que, tras una formación específica, el personal educativo es capaz de administrarlo correctamente, incrementando además su confianza para intervenir ante una situación de urgencia y reduciendo las dificultades asociadas al uso del glucagón inyectable8,9.

Otro aspecto que merece destacarse es el papel que desempeña la enfermera escolar en la atención al alumnado con DM1. Además de intervenir en el manejo de las complicaciones agudas, coordina la elaboración y actualización del Plan de Salud Individualizado, desarrolla actividades de educación para la salud y actúa como enlace entre la familia, el centro educativo y los diferentes niveles asistenciales2,3,6. Cuando esta figura no está disponible de forma permanente, la participación de la enfermera de Atención Primaria adquiere especial relevancia para mantener la continuidad asistencial y proporcionar apoyo al personal docente2,3,6.

El principal valor de esta monografía radica en trasladar la evidencia científica disponible a una propuesta de actuación adaptada al contexto escolar español. El protocolo elaborado incorpora herramientas prácticas, como un algoritmo de actuación, recomendaciones operativas y materiales de apoyo dirigidos al personal educativo, con el propósito de facilitar la aplicación de las recomendaciones clínicas en la práctica diaria y promover una respuesta más homogénea ante los episodios de hipoglucemia.

Entre las limitaciones del presente trabajo debe señalarse que el protocolo propuesto se fundamenta en una revisión bibliográfica sistematizada y no ha sido evaluado mediante su aplicación en un entorno escolar real. En consecuencia, no ha sido posible analizar su repercusión sobre variables clínicas u organizativas. Asimismo, la heterogeneidad metodológica de los estudios incluidos y las diferencias existentes entre los distintos modelos de atención sanitaria escolar limitan la comparación directa de los resultados y dificultan la extrapolación de algunas de las recomendaciones.

En este sentido, sería de interés que futuras investigaciones evaluaran la implantación de este protocolo en centros educativos mediante estudios prospectivos o diseños cuasiexperimentales. Este tipo de trabajos permitiría valorar su impacto sobre la incidencia de hipoglucemias graves, los tiempos de actuación, el nivel de conocimientos del personal educativo, la percepción de seguridad de las familias y la calidad de vida del alumnado con DM15,6,9.

CONCLUSIONES

La hipoglucemia continúa siendo la complicación aguda más frecuente de la diabetes mellitus tipo 1 (DM1) en la población escolar y constituye una urgencia que exige una actuación precoz, organizada y sustentada en las recomendaciones clínicas vigentes¹.

La elaboración de un protocolo de actuación enfermera integrado en el Plan de Salud Individualizado (PSI) permite unificar los criterios de intervención ante los episodios de hipoglucemia, incrementar la seguridad del alumnado y mejorar la coordinación entre los profesionales sanitarios, el centro educativo y las familias2,3.

La aplicación sistemática de intervenciones respaldadas por la evidencia disponible, como la regla del 15-15 en las hipoglucemias leves o moderadas y la administración de glucagón intranasal en los episodios graves, favorece una respuesta más rápida, eficaz y segura, especialmente en aquellos centros educativos que no disponen de personal sanitario de forma permanente1,8.

La enfermera escolar desempeña un papel esencial en la atención al alumnado con DM1 al coordinar el Plan de Salud Individualizado, promover la formación continuada del personal educativo y desarrollar intervenciones de educación para la salud dirigidas al alumnado y a sus familias6.

Por todo ello, resulta necesario avanzar hacia modelos organizativos que garanticen una atención más homogénea y equitativa al alumnado con DM1 en todo el territorio nacional. La implantación progresiva de profesionales de Enfermería en los centros educativos, junto con el desarrollo de protocolos de actuación consensuados y basados en la mejor evidencia científica disponible, constituye una medida prioritaria para mejorar la seguridad, la calidad asistencial y la respuesta ante las complicaciones agudas de la enfermedad2,3,6.

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  8. European Medicines Agency. Baqsimi (glucagon): EPAR – Product Information. Amsterdam: European Medicines Agency; 2019.
  9. Yale JF, Dulude H, Egeth M, et al. Faster use and fewer failures with needle-free nasal glucagon versus injectable glucagon in severe hypoglycemia rescue: a simulation study. Diabetes Technol Ther. 2017;19(7):423-432.
  10. International Diabetes Federation. IDF Diabetes Atlas. 10th ed. Brussels: International Diabetes Federation; 2021.
  11. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Estrategia en Diabetes del Sistema Nacional de Salud. Actualización 2012. Madrid: Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad; 2012.

ANEXOS

Anexo I. Algoritmo de actuación ante la hipoglucemia:

Paso Actuación Intervención recomendada
1. Detección Identificar signos y síntomas sugestivos de hipoglucemia. Valorar la presencia de temblor, sudoración, palidez, hambre intensa, irritabilidad, dificultad para concentrarse, somnolencia, confusión o cambios del comportamiento. En alumnos con monitorización continua de glucosa, comprobar las alertas del dispositivo.
2. Verificación Confirmar el episodio, siempre que sea posible. Determinar la glucemia capilar mediante glucómetro o consultar el valor del sistema de monitorización continua. Se considerará hipoglucemia una glucemia <70 mg/dL (3,9 mmol/L).
3A. Hipoglucemia leve o moderada Alumno consciente y con capacidad para deglutir. Administrar aproximadamente 15 g de hidratos de carbono de absorción rápida. Repetir la determinación de glucemia a los 15 minutos y, si continúa por debajo de 70 mg/dL, repetir la administración (regla del 15-15). Una vez resuelto el episodio, administrar hidratos de carbono de absorción lenta si corresponde según el Plan de Salud Individualizado (PSI).
3B. Hipoglucemia grave Alumno con pérdida de consciencia, convulsiones o incapacidad para deglutir. No administrar alimentos ni líquidos por vía oral. Colocar al alumno en posición lateral de seguridad. Administrar glucagón intranasal (Baqsimi®) o glucagón intramuscular según la prescripción médica. Activar el 112 y avisar inmediatamente a la familia. Cuando recupere la consciencia y pueda deglutir con seguridad, administrar hidratos de carbono de absorción rápida según el PSI.
4. Registro y comunicación Documentar el episodio. Registrar la hora de inicio, los valores de glucemia, los signos y síntomas, el tratamiento administrado y la evolución clínica. Informar a la familia y, cuando proceda, al profesional sanitario responsable para valorar posibles modificaciones del PSI.

Fuente: Elaboración propia a partir de las recomendaciones de la American Diabetes Association¹, la Sociedad Española de Diabetes³ y la European Medicines Agency⁸.

Anexo II. Puntos clave para el personal docente y no docente:

PASO ACTUACIÓN
1. Reconocer los síntomas • Temblor

• Sudoración

• Palidez

• Hambre intensa

• Irritabilidad

• Dificultad para concentrarse

• Somnolencia

• Confusión

• Cambios bruscos del comportamiento

2. Comprobar Siempre que sea posible comprobar mediante:

• Glucemia capilar.

• Sistema de monitorización continua de glucosa.

Hipoglucemia: glucemia70 mg/dL (3,9 mmol/L).

3. Si el alumno está CONSCIENTE ✅ Administrar 15 g de hidratos de carbono de absorción rápida.

✅ Esperar 15 minutos.

✅ Repetir la medición de glucemia.

✅ Si continúa < 70 mg/dL, repetir la regla del 15-15.

✅ Una vez normalizada la glucemia, administrar hidratos de carbono de absorción lenta, si así está previsto en el PSI.

4. Si el alumno está INCONSCIENTE ❌ No dar comida.

❌ No dar bebida.

✅ Colocar en posición lateral de seguridad.

✅ Administrar glucagón (Baqsimi® o glucagón intramuscular).

✅ Llamar al 112.

✅ Avisar inmediatamente a la familia.

5. Tras el episodio ✅ Registrar la incidencia.

✅ Informar a la familia.

✅ Comunicar la situación a la enfermera responsable.

Anexo III. Tabla 1. Clasificación clínica:

Tipo de hipoglucemia Glucemia Manifestaciones clínicas Actuación inicial
Leve <70 mg/dL Temblor, sudoración, hambre, palidez Regla del 15-15
Moderada <70 mg/dL Confusión, irritabilidad, dificultad para concentrarse, somnolencia Regla del 15-15 y vigilancia estrecha
Grave Alteración neurológica independientemente de la glucemia Convulsiones, pérdida de consciencia o incapacidad para deglutir Glucagón, posición lateral de seguridad y llamada a

Fuente: elaboración propia a partir de la American Diabetes Association¹ y de las recomendaciones de la Sociedad Española de Diabetes³.

Anexo IV. Programa de formación:

Sesión Contenidos Metodología Duración
1 Conceptos básicos sobre diabetes mellitus tipo 1 Exposición participativa 45 min
2 Reconocimiento de signos y síntomas de hipoglucemia Presentación de casos clínicos 45 min
3 Actuación inicial ante la hipoglucemia. Regla del 15-15 Taller práctico 60 min
4 Administración de glucagón intranasal (Baqsimi®) y actuación ante una hipoglucemia grave Demostración práctica y simulación clínica 60 min
5 Revisión del Plan de Salud Individualizado, coordinación y registro del episodio Debate y resolución de casos 30 min

Metodología docente:

  • Exposición teórica.
  • Talleres prácticos.
  • Simulación clínica.
  • Resolución de casos.
  • Material audiovisual y demostraciones.

Evaluación:

  • Cuestionario de conocimientos antes y después de la formación.
  • Evaluación práctica mediante simulación de un episodio de hipoglucemia.
  • Registro de asistencia.

 

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