Importancia del lavado de manos en la prevención de infecciones

26 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Carlota Buen Pueyo. Servicio de Cirugía y Digestivo, Hospital San Jorge de Huesca, España.
  2. Maria Emilia Statie Statie Servicio de Truma/Uro/Onco/Oto. Hospital San Jorge, Servicio Aragonés de Salud, Huesca, España.
  3. Raúl Tricas Peralta. Servicio de Truma/Uro/Onco/Oto. Hospital San Jorge, Servicio Aragonés de Salud, Huesca, España.
  4. Hugo Escudero Casajus. Servicio de Urgencias, Hospital de Jaca, Servicio Aragonés de Salud, Jaca, España.
  5. Irati Cuadrado Noain. CS de Jaca, Servicio Aragonés de Salud, Jaca, España.
  6. Ignacio Bellosta Soler. Servicio Pull. Hospital San Jorge, Servicio Aragonés de Salud, Huesca, España.

RESUMEN

La higiene de manos es una de las medidas más eficaces para prevenir la transmisión de microorganismos en el ámbito sanitario. El personal de enfermería mantiene un contacto frecuente con los pacientes y, por este motivo, debe realizar una correcta higiene de manos durante la actividad asistencial. El objetivo de este trabajo es destacar la importancia de esta medida en la prevención de las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria.

PALABRAS CLAVE

Higiene de las manos, enfermería, infección hospitalaria, prevención.

ABSTRACT

Hand hygiene is one of the most effective measures for preventing the transmission of microorganisms in healthcare settings. Nursing professionals have frequent contact with patients and, therefore, must perform proper hand hygiene during healthcare activities. The aim of this paper is to highlight the importance of this measure in preventing healthcare-associated infections.

KEY WORDS

Hand hygiene, nursing, cross infection, prevention.

DESARROLLO del tema

Las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria representan un importante problema para la seguridad del paciente. La transmisión de microorganismos puede producirse mediante diferentes mecanismos, siendo las manos de los profesionales una vía importante de transmisión.

La higiene de manos es una medida sencilla y accesible que contribuye a disminuir este riesgo¹.

En el ámbito sanitario, las manos de los profesionales pueden entrar en contacto de forma continua con pacientes, familiares, dispositivos médicos, superficies y diferentes materiales durante la realización de los cuidados. Esta elevada frecuencia de contactos convierte a las manos en un elemento fundamental dentro de la cadena epidemiológica de transmisión de microorganismos. Por ello, una higiene de manos adecuada permite interrumpir dicha cadena y disminuir la posibilidad de transmisión cruzada entre pacientes y profesionales.

La importancia de esta práctica no se limita exclusivamente al ámbito hospitalario. La atención sanitaria se desarrolla actualmente en diferentes escenarios, como centros de salud, consultas externas, residencias, servicios de urgencias, atención domiciliaria y otros dispositivos asistenciales. En todos ellos existe riesgo de transmisión de microorganismos, por lo que la higiene de manos debe considerarse una medida transversal de seguridad del paciente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la higiene de manos constituye una de las principales medidas para prevenir la transmisión de microorganismos durante la asistencia sanitaria¹.

A pesar de tratarse de una intervención sencilla, su cumplimiento puede verse condicionado por diferentes factores relacionados con la organización del trabajo, la disponibilidad de productos, la carga asistencial, la formación de los profesionales o la percepción individual del riesgo. Por este motivo, mejorar la higiene de manos requiere no solo conocer la técnica, sino también integrar esta actuación dentro de la práctica clínica habitual1,2,6.

En este sentido, la formación de los profesionales sanitarios adquiere especial relevancia. El conocimiento de las indicaciones, la realización adecuada de la técnica y la disponibilidad de los recursos necesarios favorecen que la higiene de manos se convierta en una conducta habitual. Además, las estrategias institucionales dirigidas a promover una cultura de seguridad pueden contribuir a mejorar la adherencia de los profesionales1,2.

La prevención de las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria constituye una responsabilidad compartida por todos los profesionales que participan en la atención al paciente. Dentro de este contexto, enfermería ocupa una posición especialmente relevante debido a la frecuencia y proximidad de los cuidados que proporciona. La higiene de manos, por tanto, debe entenderse como una intervención integrada en cada procedimiento y no como una acción aislada1,3,6.

La higiene de manos debe realizarse en los momentos adecuados durante la atención al paciente. Puede llevarse a cabo mediante agua y jabón o mediante preparados de base alcohólica, dependiendo de las características de la situación.

Además de realizar la higiene de manos, es importante aplicar una técnica correcta que incluya todas las zonas de las manos.

El personal de enfermería tiene un papel fundamental debido al contacto frecuente que mantiene con pacientes, materiales y superficies.

La formación continuada y la disponibilidad de soluciones para la higiene de manos pueden favorecer el cumplimiento de las recomendaciones².

La OMS establece el modelo de los «cinco momentos para la higiene de manos» como una herramienta destinada a facilitar la identificación de aquellas situaciones en las que los profesionales deben realizar esta práctica. Estos momentos son: antes de tocar al paciente, antes de realizar una tarea limpia o aséptica, después del riesgo de exposición a fluidos corporales, después de tocar al paciente y después del contacto con su entorno¹,³. Esta clasificación permite integrar la higiene de manos dentro de la secuencia habitual de los cuidados y facilita que los profesionales identifiquen de manera concreta cuándo es necesario realizarla.

El primer momento corresponde a la higiene de manos antes del contacto con el paciente. Su finalidad es evitar que los microorganismos presentes en las manos del profesional sean transferidos al paciente. Esta situación puede producirse incluso durante actividades consideradas rutinarias, como la exploración física, la toma de constantes, la movilización o la administración de medicación.

El segundo momento se produce inmediatamente antes de realizar una tarea limpia o un procedimiento aséptico. Es especialmente relevante en aquellas actuaciones en las que existe riesgo de introducir microorganismos en zonas susceptibles, como ocurre durante la manipulación de dispositivos invasivos, la realización de curas o determinados procedimientos de enfermería. La higiene de manos en este momento contribuye a proteger al paciente frente a microorganismos procedentes tanto del entorno como de las propias manos del profesional¹,³.

El tercer momento corresponde a la higiene de manos después de un riesgo de exposición a fluidos corporales. En estas situaciones, la actuación protege tanto al profesional como al entorno sanitario frente a la posible propagación de microorganismos. Es importante recordar que la utilización de guantes no sustituye la higiene de manos. Los guantes constituyen una barrera adicional, pero pueden presentar pequeñas imperfecciones, contaminarse durante su utilización o favorecer la transmisión si no se realiza una correcta higiene después de retirarlos⁴.

El cuarto momento se refiere a la higiene de manos después de tocar al paciente. Aunque el contacto haya sido breve, las manos pueden haber adquirido microorganismos procedentes de la piel o de otras zonas del paciente. Realizar la higiene de manos después de la atención reduce el riesgo de trasladar estos microorganismos a otras personas, materiales o superficies del entorno sanitario.

El quinto momento corresponde a la higiene de manos después de tocar el entorno del paciente, incluso cuando no se haya producido contacto físico directo con él. Las superficies próximas al paciente pueden actuar como reservorios de microorganismos y contaminar las manos de los profesionales. Por este motivo, la higiene de manos también debe realizarse después del contacto con mobiliario, dispositivos u otros objetos situados en el entorno inmediato del paciente¹,³.

Respecto a la técnica, la higiene de manos debe realizarse de forma sistemática, prestando atención a todas las superficies. Es necesario cubrir las palmas y dorsos de ambas manos, los espacios interdigitales, los pulgares, las puntas de los dedos y las zonas próximas a las uñas. Una técnica incompleta puede dejar áreas sin limpiar y reducir la eficacia de la intervención.

En la mayoría de las situaciones clínicas en las que las manos no presentan suciedad visible, los preparados de base alcohólica constituyen una alternativa eficaz y práctica. Su disponibilidad en el punto de atención facilita que los profesionales puedan realizar la higiene de manos inmediatamente cuando está indicada. Los CDC recomiendan utilizar productos de base alcohólica en la mayoría de las situaciones clínicas cuando las manos no están visiblemente sucias, reservando el lavado con agua y jabón para determinadas circunstancias, entre ellas aquellas en las que exista suciedad visible⁴,⁵.

El lavado con agua y jabón requiere una técnica adecuada y un tiempo suficiente para garantizar la limpieza de las diferentes zonas de las manos. Asimismo, es importante prestar atención al secado, ya que la humedad residual puede favorecer la transmisión de microorganismos y contribuir a la irritación de la piel.

Otro aspecto relevante es el cuidado de la piel de los profesionales. La realización frecuente de higiene de manos puede producir sequedad o irritación en algunas personas, especialmente cuando se realiza de forma repetida durante jornadas prolongadas. El mantenimiento de una adecuada integridad cutánea resulta importante, ya que las lesiones de la piel pueden dificultar la correcta higiene y aumentar el riesgo de colonización. Por ello, los centros sanitarios deben favorecer medidas destinadas a proteger la piel de los profesionales y seleccionar productos que permitan mantener una adecuada tolerancia cutánea⁴.

El personal de enfermería desempeña un papel esencial en la prevención de las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria. La proximidad y frecuencia de los cuidados de enfermería hacen que estos profesionales tengan numerosas oportunidades para aplicar correctamente los momentos de higiene de manos. Además, pueden actuar como referentes dentro de los equipos asistenciales, promoviendo conductas seguras entre otros profesionales y contribuyendo a crear una cultura de prevención.

La formación continuada constituye otro elemento fundamental. El conocimiento teórico debe acompañarse de entrenamiento práctico, observación y retroalimentación sobre el cumplimiento de las recomendaciones. Las estrategias de mejora propuestas por la OMS incluyen diferentes componentes, como la disponibilidad de productos de higiene de manos en los puntos de atención, la formación de los profesionales, la evaluación del cumplimiento, la utilización de recordatorios y la creación de un clima institucional de seguridad⁶.

La accesibilidad de los productos también condiciona la adherencia. Los dispensadores de soluciones hidroalcohólicas deben encontrarse en lugares fácilmente accesibles y próximos a las zonas donde se realizan los cuidados. Cuando los profesionales disponen de los recursos necesarios en el momento y lugar adecuados, se facilita la incorporación de esta práctica a la actividad asistencial cotidiana¹,⁶.

Asimismo, la evaluación periódica del cumplimiento permite identificar posibles dificultades y establecer medidas de mejora. La observación de las prácticas, acompañada de una devolución constructiva de los resultados, puede ayudar a detectar situaciones en las que la higiene de manos no se realiza o se realiza de manera incorrecta. Estas actuaciones deben plantearse desde una perspectiva educativa y de mejora continua, evitando que se conviertan exclusivamente en mecanismos de control.

La implicación del paciente también puede contribuir a reforzar la seguridad. Informar a los pacientes sobre la importancia de la higiene de manos puede favorecer su participación en los cuidados y aumentar su conocimiento sobre las medidas de prevención de infecciones. La seguridad del paciente debe considerarse una responsabilidad conjunta en la que participan profesionales, instituciones y pacientes.

Finalmente, la higiene de manos presenta una relación directa con la prevención de la transmisión de microorganismos resistentes a los antimicrobianos. La prevención de nuevas infecciones disminuye la necesidad de utilizar tratamientos antimicrobianos y, por tanto, constituye una actuación complementaria dentro de las estrategias destinadas a combatir las resistencias antimicrobianas. La OMS destaca precisamente el papel de la higiene de manos como una medida importante para limitar la propagación de microorganismos resistentes en los centros sanitarios⁶.

Por todo ello, la higiene de manos debe integrarse como parte esencial de la práctica clínica diaria. Su eficacia depende no solamente de que los profesionales conozcan su importancia, sino también de que dispongan de los recursos necesarios, reciban formación adecuada y trabajen en entornos donde la seguridad y la prevención de infecciones sean prioridades institucionales.

CONCLUSIONES

La higiene de manos constituye una medida básica para prevenir la transmisión de microorganismos y mejorar la seguridad del paciente.

El personal de enfermería desempeña un papel fundamental en su correcta aplicación. La formación, la concienciación y la incorporación de esta práctica a la rutina asistencial son elementos esenciales para prevenir infecciones.

La identificación de los momentos adecuados para realizar la higiene de manos permite integrar esta actuación de forma estructurada en la asistencia sanitaria. El modelo de los cinco momentos de la OMS facilita que los profesionales reconozcan las situaciones de mayor importancia y actúen antes y después de los contactos que pueden favorecer la transmisión de microorganismos.

La correcta aplicación de la técnica también resulta fundamental. Tanto los preparados de base alcohólica como el agua y el jabón constituyen herramientas eficaces cuando se utilizan en las circunstancias adecuadas. La elección del método debe realizarse teniendo en cuenta el estado de las manos y las características de la actividad asistencial, manteniendo siempre una técnica que permita cubrir todas las superficies de las manos.

El papel de enfermería resulta especialmente relevante debido a la elevada frecuencia de contacto con pacientes, dispositivos, materiales y superficies. Por ello, los profesionales de enfermería no solo deben aplicar correctamente las recomendaciones, sino también contribuir a promover hábitos seguros dentro de los equipos asistenciales.

La formación continuada y la concienciación son elementos necesarios para mantener una adecuada adherencia a la higiene de manos. La educación debe complementarse con disponibilidad de recursos, recordatorios, evaluación del cumplimiento y retroalimentación, dentro de una estrategia institucional orientada a la seguridad del paciente.

En definitiva, la higiene de manos es una intervención sencilla, accesible y fundamental para reducir el riesgo de transmisión de microorganismos en los diferentes ámbitos de atención sanitaria. Su incorporación sistemática a la práctica asistencial, especialmente por parte del personal de enfermería, contribuye a mejorar la calidad de los cuidados y a fortalecer la seguridad tanto de los pacientes como de los propios profesionales.

BIBLIOGRAFÍA

  1. World Health Organization. WHO guidelines on hand hygiene in health care. Geneva: World Health Organization; 2009.
  2. Allegranzi B, Pittet D. Role of hand hygiene in healthcare-associated infection prevention. J Hosp Infect. 2009;73(4):305-15.
  3. World Health Organization. Five moments for hand hygiene. Geneva: World Health Organization; 2021.
  4. Centers for Disease Control and Prevention. Clinical Safety: Hand Hygiene for Healthcare Workers. Atlanta: CDC; 2024.
  5. Centers for Disease Control and Prevention. Core Infection Prevention and Control Practices for Safe Healthcare Delivery in All Settings. Atlanta: CDC; 2024.
  6. World Health Organization. WHO multimodal hand hygiene improvement strategy: a summary. Geneva: World Health Organization; 2009.

 

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