AUTORES
- Manuel Lopéz Espin. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Hugo Ortega Romanillos. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Carmen Zorrilla Laguardia. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- María Sancho Bres. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Enrique Cardenas Viloita. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Adrián Borao Tutor. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Yaiza Gatell Hernández. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
El catéter venoso periférico es uno de los dispositivos más utilizados en la práctica clínica y requiere un mantenimiento adecuado para conservar su permeabilidad y prevenir complicaciones. El lavado con suero salino al 0,9 % se utiliza habitualmente como alternativa a las soluciones heparinizadas, aunque la elección puede variar según el tipo de catéter, la edad del paciente y los protocolos establecidos. La evidencia reciente no demuestra una superioridad clara de la heparina frente al suero salino en la prevención de complicaciones como la flebitis en pacientes adultos.
El uso de heparina puede aportar determinados beneficios en algunas poblaciones, especialmente en pacientes pediátricos, donde diferentes metaanálisis han observado una menor incidencia de obstrucción y un mayor tiempo de permanencia del catéter. Sin embargo, estos resultados no pueden extrapolarse directamente a los adultos y la calidad de la evidencia presenta algunas limitaciones. Por ello, la utilización de heparina no debería mantenerse únicamente por costumbre, sino estar relacionada con las características del dispositivo y con una indicación específica.
Enfermería desempeña un papel fundamental en el mantenimiento seguro de los catéteres venosos periféricos. La elección adecuada de la solución de lavado, la correcta realización de la técnica, la valoración de la permeabilidad y la vigilancia de posibles complicaciones permiten mejorar la seguridad del paciente. El suero salino al 0,9 % constituye una opción adecuada en numerosos catéteres periféricos, aunque la decisión debe individualizarse y ajustarse a la evidencia disponible y a los protocolos de cada centro.
PALABRAS CLAVE
Catéteres, cateterismo periférico, soluciones salinas, heparina, permeabilidad, cuidados de enfermería.
ABSTRACT
The peripheral intravenous catheter is one of the most widely used devices in clinical practice and requires appropriate maintenance to preserve its patency and prevent complications. Flushing with 0.9% saline is commonly used as an alternative to heparinized solutions, although the choice may vary depending on the type of catheter, the patient’s age, and established protocols. Recent evidence does not demonstrate a clear superiority of heparin over saline in preventing complications such as phlebitis in adult patients.
The use of heparin may provide certain benefits in specific populations, particularly pediatric patients, in whom different meta-analyses have reported a lower incidence of catheter occlusion and longer catheter dwell time. However, these findings cannot be directly extrapolated to adults, and the quality of the evidence has some limitations. Therefore, the use of heparin should not be maintained solely because of established practice, but rather should be based on the characteristics of the device and a specific clinical indication.
Nursing plays a fundamental role in the safe maintenance of peripheral intravenous catheters. Appropriate selection of the flushing solution, correct performance of the technique, assessment of catheter patency, and monitoring for potential complications can improve patient safety. 0.9% saline is an appropriate option for many peripheral intravenous catheters, although the decision should be individualized and based on the available evidence and the protocols established by each healthcare institution.
KEY WORDS
Catheters, peripheral catheterization, saline solutions, heparin, patency, nursing care.
INTRODUCCIÓN
El catéter venoso periférico (CVP) es uno de los dispositivos invasivos más utilizados en la práctica clínica. Se estima que se insertan más de 1.200 millones de catéteres venosos periféricos al año en todo el mundo, y que aproximadamente el 46,7 % de los pacientes hospitalizados porta uno durante su ingreso. Su utilización permite administrar fluidos y medicamentos de forma rápida y segura, pero su mantenimiento requiere unos cuidados adecuados para conservar la permeabilidad y evitar complicaciones1.
A pesar de su uso habitual, los catéteres venosos periféricos presentan una tasa importante de fracaso y complicaciones, entre ellas oclusión, flebitis, infiltración, extravasación, desplazamiento e infección. Una revisión reciente señala que hasta un 70 % de los pacientes hospitalizados puede necesitar al menos un catéter venoso periférico durante su estancia, lo que pone de manifiesto la importancia de aplicar medidas basadas en la evidencia para su mantenimiento. La realización correcta del lavado constituye una de estas medidas, ya que ayuda a mantener la permeabilidad del dispositivo y a comprobar su funcionamiento1,2.
Tradicionalmente, la heparina se ha utilizado para mantener la permeabilidad de determinados catéteres debido a su efecto anticoagulante. Sin embargo, en los catéteres venosos periféricos el beneficio adicional de la heparina frente al suero salino al 0,9 % no está claramente demostrado. La utilización de suero salino puede evitar los riesgos asociados a la administración de un medicamento de alto riesgo como la heparina, además de simplificar el procedimiento y reducir posibles errores de medicación. Las recomendaciones actuales tienden a favorecer el uso de solución salina en diferentes contextos, aunque la elección debe ajustarse al tipo de dispositivo y al protocolo establecido3,4.
Objetivos:
General:
Comparar el uso de suero salino al 0,9 % y heparina en el lavado de catéteres venosos periféricos, valorando su eficacia, seguridad y capacidad para mantener la permeabilidad del dispositivo.
Específicos:
- Analizar las diferencias entre ambas soluciones en la prevención de la oclusión y otras complicaciones.
- Identificar en qué situaciones puede estar justificado el uso de heparina frente al suero salino.
- Valorar el papel de Enfermería en la elección y realización segura del lavado
METODOLOGÍA
Se ha llevado a cabo una revisión bibliográfica sistemática sobre el uso de suero salino al 0,9 % frente a heparina en el lavado de catéteres venosos periféricos.
Se consultaron las bases de datos PubMed, CINAHL, Cochrane Library, Scopus y SciELO.
La pregunta de investigación se formuló mediante la estrategia PICO:
- P (Paciente o población): personas portadoras de un catéter venoso periférico.
- I (Intervención): lavado con suero salino al 0,9 %.
- C (Comparación): lavado con solución heparinizada.
- O (Resultados): permeabilidad del catéter, oclusión y complicaciones asociadas.
Pregunta de investigación: En personas con catéter venoso periférico (P), ¿el lavado con suero salino al 0,9 % (I), frente al lavado con heparina (C), mantiene de forma similar la permeabilidad y reduce las complicaciones asociadas al catéter (O)?
Las palabras clave, seleccionadas del DeCS, fueron: catéteres, cateterismo periférico, soluciones salinas, heparina, permeabilidad, cuidados de enfermería. Se combinaron mediante los operadores booleanos AND y OR.
La búsqueda se limitó a publicaciones de los últimos cinco años (2021-2026). Se incluyeron estudios en español o inglés, disponibles a texto completo y con acceso gratuito. Se excluyeron artículos duplicados, estudios centrados exclusivamente en catéteres venosos centrales, investigaciones pediátricas cuando no fueran aplicables a la población estudiada y publicaciones que no comparasen el uso de suero salino y heparina o no aportasen resultados relacionados con los objetivos.
La evidencia reciente muestra que la comparación entre ambas soluciones continúa siendo relevante y que los resultados pueden variar según la edad y el tipo de dispositivo. En adultos, una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2024 no encontró diferencias claras entre salino y heparina en la incidencia de flebitis; además, la evidencia sobre otros resultados fue limitada. En población pediátrica, por el contrario, un metaanálisis de 10 ensayos con 1.255 niños encontró una menor incidencia de obstrucción con heparina, aunque sin diferencias significativas en flebitis, por lo que estos resultados no pueden extrapolarse directamente a los adultos.
RESULTADOS
Catéter venoso periférico y lavado:
El catéter venoso periférico (CVP) es un dispositivo que permite acceder a una vena periférica para administrar medicamentos, líquidos y otros tratamientos intravenosos. Debido a su uso tan frecuente, el mantenimiento correcto del dispositivo es una parte importante de los cuidados de Enfermería. Una de las intervenciones utilizadas para mantener su permeabilidad es el lavado o flushing, que consiste en introducir una solución compatible a través del catéter para limpiar su luz y favorecer que permanezca permeable 1,2.
El lavado no debe entenderse como una actuación aislada. Su correcta realización forma parte del conjunto de medidas destinadas a prevenir la oclusión, la flebitis, la infiltración, la extravasación y otras complicaciones relacionadas con el catéter. La evidencia reciente señala que los CVP presentan una frecuencia considerable de fracaso, por lo que las medidas de mantenimiento adquieren especial importancia en la práctica enfermera2.
Suero salino al 0,9 % frente a heparina:
El suero salino al 0,9 % es una solución isotónica que puede utilizarse para realizar el lavado del CVP. La heparina, por su parte, es un anticoagulante que se ha empleado tradicionalmente como solución de lavado o sellado con el objetivo de mantener la permeabilidad del dispositivo. Sin embargo, el uso de un anticoagulante no está exento de riesgos y su utilización debe estar justificada por las características del dispositivo y por el protocolo correspondiente3,4.
La comparación entre ambas soluciones no permite establecer que la heparina sea siempre superior al suero salino. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2024 analizó diferentes medidas para prevenir complicaciones de los CVP y encontró, en adultos, poca o ninguna diferencia en la aparición de flebitis entre el lavado con solución salina y el lavado con heparina. La evidencia para otros resultados fue más limitada, lo que indica que todavía existen incertidumbres en determinados aspectos del mantenimiento3.
Permeabilidad y oclusión:
Uno de los principales motivos por los que históricamente se ha utilizado la heparina es su capacidad anticoagulante y la posibilidad de mantener la luz del catéter permeable. Sin embargo, en adultos, la evidencia disponible no demuestra de forma consistente una ventaja clínicamente relevante de la heparina frente al suero salino para todos los resultados relacionados con el mantenimiento del CVP3,4,5.
Los resultados son diferentes cuando se estudia la población pediátrica. Un metaanálisis publicado en Nursing Open, que incluyó 10 ensayos clínicos y 1.255 niños, encontró una menor incidencia de obstrucción con heparina que con suero salino. No obstante, no encontró diferencias significativas en la aparición de flebitis. Estos resultados deben interpretarse con precaución y no pueden extrapolarse directamente a pacientes adultos4.
Flebitis y otras complicaciones:
La flebitis es una de las complicaciones más frecuentes asociadas a los CVP y puede provocar dolor, eritema, inflamación y necesidad de retirar el dispositivo. En adultos, la evidencia disponible no muestra una reducción clara de la flebitis mediante el uso de heparina frente al suero salino. En el metaanálisis de 2024, la incidencia fue del 14,7 % con suero salino frente al 13,0 % con heparina, sin una diferencia estadísticamente significativa3.
Además de la flebitis, los CVP pueden presentar infiltración, extravasación, desplazamiento, infección y oclusión. Una revisión sistemática publicada en International Journal of Nursing Studies en 2024 confirmó que el fracaso de los CVP y sus complicaciones constituyen un problema relevante en la práctica clínica, reforzando la necesidad de mejorar las estrategias de inserción y mantenimiento2.
Seguridad del uso de heparina:
El uso de heparina implica administrar un medicamento adicional que no resulta necesario en todas las situaciones. Por ello, cuando no existe una ventaja demostrada para un determinado tipo de CVP, el empleo de suero salino puede simplificar el procedimiento y evitar la exposición innecesaria a un anticoagulante. Además, la utilización de heparina requiere respetar la concentración, el volumen y las indicaciones establecidos por el protocolo o fabricante3.
Por tanto, los resultados apoyan una tendencia hacia el uso de suero salino en muchos CVP, aunque no puede afirmarse que deba sustituir a la heparina en absolutamente todos los dispositivos o grupos de pacientes. La elección debe realizarse teniendo en cuenta el tipo de catéter, la población, el tratamiento administrado y las recomendaciones del centro sanitario3,4.
Importancia de la técnica de lavado:
La evidencia más reciente también pone de manifiesto que no solo importa qué solución se utiliza, sino cómo se realiza el lavado. Aspectos como el volumen, la frecuencia, la velocidad de administración, la técnica utilizada y el momento del lavado pueden variar entre protocolos y todavía existe heterogeneidad en la práctica clínica. Una revisión de alcance reciente identifica precisamente estas diferencias como una de las áreas en las que todavía es necesario generar mayor evidencia para establecer prácticas más homogéneas5.
En consecuencia, la utilización de suero salino no debe interpretarse como que el mantenimiento del CVP deja de requerir una técnica adecuada. La correcta manipulación del dispositivo, la valoración de su permeabilidad y el cumplimiento de las medidas de prevención de infecciones continúan siendo fundamentales, independientemente de que se utilice suero salino o una solución heparinizada2,3.
DISCUSIÓN
La evidencia revisada sugiere que el suero salino al 0,9 % puede ser una alternativa adecuada a la heparina para el lavado de muchos catéteres venosos periféricos, especialmente en pacientes adultos. Los estudios disponibles no muestran una ventaja consistente de la heparina en la prevención de la flebitis ni permiten afirmar que su utilización mantenga mejor la permeabilidad del catéter en todos los casos1,2.
En cuanto a la oclusión, los resultados deben interpretarse con cierta cautela. En población adulta no se ha demostrado de manera concluyente una superioridad de la heparina frente al suero salino. Sin embargo, en población pediátrica algunos estudios sí han encontrado una menor incidencia de obstrucción con heparina. Esto indica que los resultados pueden depender de factores como la edad, el tipo de dispositivo y las características del tratamiento, por lo que no sería adecuado generalizar los resultados de un grupo a otro3.
Desde el punto de vista de la seguridad, el uso de suero salino presenta una ventaja potencial al evitar la administración innecesaria de un anticoagulante. La heparina puede estar indicada en determinados dispositivos o situaciones concretas, pero su utilización debe responder a una indicación y a un protocolo específico. Por ello, mantener su uso únicamente por costumbre o por prácticas históricas no parece justificarse cuando la evidencia no demuestra un beneficio adicional para el CVP convencional1,3.
Otro aspecto importante es que la solución utilizada no constituye por sí sola la garantía de un buen mantenimiento del catéter. La técnica de lavado, la manipulación del dispositivo, la valoración de la permeabilidad, la prevención de infecciones y la vigilancia de signos de complicación son elementos igualmente importantes. La variabilidad existente entre los protocolos sobre volumen, frecuencia y técnica de flushing demuestra que todavía existen aspectos que requieren una mayor estandarización2,4.
Por tanto, existe suficiente evidencia para respaldar el uso de suero salino como opción habitual en numerosos catéteres venosos periféricos, pero no para afirmar que la heparina carezca de utilidad en cualquier circunstancia. La decisión debe individualizarse y ajustarse al tipo de dispositivo y a las recomendaciones institucionales. En este contexto, Enfermería tiene un papel esencial para evitar prácticas basadas exclusivamente en la rutina y aplicar aquellas intervenciones que estén respaldadas por la evidencia disponible1,2.
CONCLUSIONES
- El suero salino al 0,9 % es una alternativa adecuada para el lavado de muchos catéteres venosos periféricos, especialmente en pacientes adultos.
- La evidencia disponible no demuestra una superioridad clara de la heparina en la prevención de flebitis u oclusión en los catéteres venosos periféricos de adultos.
- La heparina puede tener utilidad en situaciones o dispositivos concretos, por lo que su utilización debe ajustarse a las características del paciente, del catéter y al protocolo establecido.
- La elección de la solución debe acompañarse de una técnica de lavado y mantenimiento adecuada, ya que ambos factores influyen en la seguridad y la conservación de la permeabilidad del catéter.
- Enfermería debe favorecer una práctica basada en la evidencia, evitando mantener el uso rutinario de heparina cuando no exista una indicación específica.
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