AUTORES
- Joan Marín Egea. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
- Javier Sierra Cremallé. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón, Zaragoza, España.
- Marta Fernández Marín. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
- Lucía Romeo Arnal. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón, Zaragoza, España.
- Aroa Calvo Sanjuan. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
- Diego Moliner Manada. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
RESUMEN
La infección por el virus de Epstein-Barr (VEB) es muy frecuente en la población y puede producir desde una infección asintomática hasta mononucleosis infecciosa y enfermedades asociadas a la inmunosupresión y a determinados procesos linfoproliferativos. El diagnóstico de la infección primaria se basa principalmente en la interpretación conjunta de marcadores serológicos dirigidos frente al antígeno de la cápside viral y al antígeno nuclear del virus. La detección molecular del ADN del VEB mediante reacción en cadena de la polimerasa (PCR) tiene especial utilidad en pacientes inmunodeprimidos y en determinadas enfermedades asociadas al virus, donde la cuantificación de la carga viral puede contribuir al seguimiento. La serología y las técnicas moleculares responden a preguntas diagnósticas diferentes y no deben considerarse intercambiables. Este trabajo revisa la utilidad de la serología y de la PCR en el diagnóstico de la infección por VEB, su interpretación en diferentes fases de la infección y sus principales aplicaciones en el laboratorio clínico.
PALABRAS CLAVE
Virus de Epstein-Barr, infecciones por Virus de Epstein-Barr, serología, reacción en cadena de la polimerasa, carga viral.
ABSTRACT
Epstein-Barr virus (EBV) infection is highly prevalent and ranges from asymptomatic infection to infectious mononucleosis and EBV-associated diseases in immunosuppressed patients and certain lymphoproliferative disorders. Diagnosis of primary infection relies mainly on the combined interpretation of serological markers directed against viral capsid antigen and Epstein-Barr nuclear antigen. Molecular detection of EBV DNA by polymerase chain reaction (PCR) is particularly useful in immunocompromised patients and in selected EBV-associated diseases, where viral load quantification may contribute to monitoring. Serology and molecular testing address different diagnostic questions and should not be considered interchangeable. This article reviews the usefulness of serology and PCR for EBV diagnosis, their interpretation in different stages of infection, and their main applications in clinical laboratory practice.
KEY WORDS
Epstein-Barr Virus, Epstein-Barr virus infections, serology, polymerase chain reaction, viral load.
DESARROLLO DEL TEMA
El virus de Epstein-Barr pertenece a la familia Herpesviridae y establece una infección persistente tras la infección primaria. La mayoría de las personas adquiere el virus durante la infancia o la adolescencia y, una vez producida la infección, el genoma viral puede permanecer de forma latente en el organismo¹.
La infección primaria puede ser asintomática o manifestarse como mononucleosis infecciosa, especialmente cuando ocurre durante la adolescencia o la edad adulta. La interpretación del diagnóstico de laboratorio debe tener en cuenta el momento de la infección, la respuesta inmunitaria y la situación clínica del paciente¹,².
SEROLOGÍA DEL VIRUS DE EPSTEIN-BARR:
La serología constituye la principal herramienta para establecer el estado de infección por VEB en pacientes inmunocompetentes. Los marcadores más utilizados son los anticuerpos frente al antígeno de la cápside viral (VCA) de tipo IgM e IgG y los anticuerpos IgG frente al antígeno nuclear del VEB (EBNA)²,³.
Durante una infección primaria reciente suele aparecer VCA-IgM junto con VCA-IgG, mientras que los anticuerpos frente a EBNA-IgG no suelen estar presentes en las primeras fases. Posteriormente, VCA-IgM disminuye y EBNA-IgG se desarrolla y permanece detectable durante la vida, por lo que la combinación de estos marcadores permite diferenciar infección primaria de infección pasada²,³.
La interpretación de la serología no siempre es sencilla. Algunos pacientes pueden presentar perfiles atípicos, como VCA-IgG sin VCA-IgM ni EBNA-IgG o positividad simultánea de los tres marcadores. En estos casos pueden ser necesarias pruebas complementarias, como la determinación de la avidez de IgG, inmunoblot o pruebas dirigidas frente a otros antígenos virales².
Los ensayos serológicos disponibles incluyen técnicas de inmunofluorescencia, ELISA y métodos automatizados de quimioluminiscencia. El rendimiento de los diferentes sistemas comerciales puede variar, por lo que los resultados deben interpretarse teniendo en cuenta el método utilizado y el patrón serológico completo³,⁴.
ANTÍGENOS Y MARCADORES SEROLÓGICOS:
El VCA está relacionado con la estructura de la cápside viral y constituye uno de los principales objetivos de la respuesta de anticuerpos durante la infección. Los anticuerpos VCA-IgM aparecen principalmente durante la infección primaria y disminuyen posteriormente, mientras que VCA-IgG persiste durante toda la vida⁵.
EBNA-IgG se desarrolla posteriormente a la infección primaria y su presencia suele indicar infección pasada. La combinación de VCA-IgG positivo y EBNA-IgG positivo con ausencia de VCA-IgM es característica de una infección pasada en pacientes inmunocompetentes²,⁵.
Los anticuerpos frente al antígeno temprano (EA) pueden aportar información complementaria, aunque su interpretación es menos específica porque pueden detectarse durante la infección primaria, la reactivación y en determinados individuos sin enfermedad activa².
TÉCNICAS MOLECULARES:
Las técnicas moleculares permiten detectar directamente el ADN del VEB y aportan información diferente de la obtenida mediante serología. La reacción en cadena de la polimerasa (PCR), especialmente en tiempo real, permite detectar y cuantificar el ADN viral en muestras clínicas y es una de las principales herramientas moleculares utilizadas en el laboratorio¹,⁶.
La PCR puede realizarse sobre sangre total, plasma, suero u otras muestras dependiendo del contexto clínico. La elección del tipo de muestra influye en la cantidad de ADN detectado y, por tanto, en la interpretación de la carga viral⁶.
A diferencia de la serología, que proporciona información sobre la respuesta inmunitaria del paciente y ayuda a establecer el momento de la infección, la detección de ADN del VEB informa sobre la presencia de material genético viral en la muestra analizada. Por ello, ambos métodos deben entenderse como herramientas complementarias y no como sustitutos entre sí¹,⁶.
CARGA VIRAL Y PACIENTES INMUNODEPRIMIDOS:
La cuantificación de la carga viral del VEB tiene especial importancia en pacientes sometidos a trasplante de órgano sólido o de progenitores hematopoyéticos y en otros pacientes con inmunosupresión grave. En estos grupos, un aumento de la carga viral puede asociarse a un mayor riesgo de enfermedad relacionada con el VEB, aunque la interpretación depende de la población y del método utilizado⁶,⁷.
La monitorización de la carga viral mediante PCR cuantitativa puede utilizarse para detectar aumentos sostenidos de ADN viral y facilitar la vigilancia de complicaciones relacionadas con el VEB. Sin embargo, no existe un único valor de carga viral aplicable a todas las situaciones clínicas, por lo que los resultados deben interpretarse junto con la evolución del paciente y el contexto del trasplante o de la inmunosupresión⁶,⁷.
En determinadas enfermedades linfoproliferativas asociadas al VEB, la detección molecular puede complementar otras técnicas diagnósticas. En muestras tisulares, la hibridación in situ para ARN codificado por el VEB (EBER) constituye una herramienta importante para demostrar la presencia del virus en células tumorales⁷.
DIAGNÓSTICO DE LA MONONUCLEOSIS INFECCIOSA:
En pacientes inmunocompetentes con sospecha de mononucleosis infecciosa, la serología constituye la estrategia principal. El patrón compuesto por VCA-IgM positivo, VCA-IgG positivo y EBNA-IgG negativo es compatible con infección primaria reciente, mientras que VCA-IgG positivo y EBNA-IgG positivo con VCA-IgM negativo es compatible con infección pasada²,³.
La presencia de anticuerpos heterófilos puede apoyar el diagnóstico de mononucleosis infecciosa, aunque su rendimiento depende de la edad y del momento de la enfermedad. En niños pequeños y en determinadas fases de la infección puede ser menos útil que las pruebas serológicas específicas frente al VEB⁵.
Cuando los resultados serológicos son discordantes o no permiten establecer con claridad el estado de infección, pueden utilizarse pruebas complementarias. La avidez de los anticuerpos IgG, la detección de anticuerpos frente a diferentes antígenos y, en situaciones seleccionadas, la detección molecular del ADN viral puede ayudar a resolver perfiles difíciles de interpretar²,⁵.
LIMITACIONES DE LAS TÉCNICAS MOLECULARES Y LA SEROLOGÍA:
La principal limitación de la serología es la existencia de perfiles serológicos atípicos y la posibilidad de reactividad cruzada o resultados difíciles de interpretar. Por este motivo, el diagnóstico no debe basarse en un único marcador aislado, sino en la combinación de VCA-IgM, VCA-IgG y EBNA-IgG y, cuando sea necesario, en pruebas complementarias²,³.
La PCR también presenta limitaciones. La detección de ADN viral no equivale necesariamente a enfermedad activa porque el VEB establece una infección latente y puede detectarse material genético en personas sin una enfermedad clínica atribuible al virus¹,⁶.
La comparación de cargas virales entre laboratorios requiere métodos estandarizados, procedimientos preanalíticos controlados y criterios homogéneos de interpretación. Las diferencias entre muestras y plataformas pueden influir en los resultados, especialmente cuando se realizan determinaciones seriadas⁶,⁷.
PAPEL DEL LABORATORIO CLÍNICO:
El laboratorio debe seleccionar la estrategia diagnóstica de acuerdo con la situación clínica. En la sospecha de infección primaria en pacientes inmunocompetentes, la serología suele ser la herramienta principal; en pacientes inmunodeprimidos o cuando se sospecha enfermedad relacionada con el VEB, la PCR y la cuantificación de la carga viral adquieren mayor relevancia¹,⁶.
La correcta identificación del paciente, la selección de la muestra, el control de las condiciones preanalíticas y la utilización de métodos validados son esenciales para obtener resultados fiables. La interpretación final debe integrar la información del laboratorio con la situación clínica y, cuando corresponda, con los hallazgos histológicos⁶,⁷.
CONCLUSIÓN
La serología y las técnicas moleculares desempeñan funciones diferentes y complementarias en el diagnóstico de la infección por virus de Epstein-Barr. La combinación de VCA-IgM, VCA-IgG y EBNA-IgG permite establecer el estado de infección en la mayoría de los pacientes inmunocompetentes.
La PCR para la detección y cuantificación del ADN del VEB adquiere especial utilidad en pacientes inmunodeprimidos y en enfermedades asociadas al virus, donde el seguimiento de la carga viral puede aportar información relevante.
La correcta interpretación de los resultados depende del contexto clínico, del tipo de muestra y del método empleado. La integración de la serología, las técnicas moleculares y, cuando están indicadas, las técnicas sobre tejido permiten realizar una valoración diagnóstica más completa.
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