AUTORES
- Marta Fernández Marín. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
- Javier Sierra Cremallé. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón, Zaragoza, España.
- Lucía Romeo Arnal. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón, Zaragoza, España.
- Diego Moliner Manada. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
- Aroa Calvo Sanjuan. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
- Joan Marín Egea. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
RESUMEN
El cáncer colorrectal constituye uno de los principales problemas de salud pública y su detección en fases tempranas puede mejorar el pronóstico y permitir la identificación de lesiones precursoras. Los programas de cribado utilizan diferentes estrategias, entre las que destacan las pruebas basadas en sangre oculta en heces, especialmente el test inmunoquímico fecal, por su carácter no invasivo, facilidad de realización y posibilidad de aplicación poblacional. El objetivo de este trabajo es revisar la utilidad de las pruebas de sangre oculta en heces y de los nuevos biomarcadores en el cribado del cáncer colorrectal. Se realizó una revisión narrativa de recomendaciones de cribado y publicaciones científicas recientes sobre pruebas fecales, ADN tumoral y biomarcadores sanguíneos. El test inmunoquímico fecal detecta hemoglobina humana mediante anticuerpos y presenta ventajas frente a la prueba química de guayaco, entre ellas la ausencia habitual de restricciones dietéticas y la posibilidad de utilizar una única muestra. Las pruebas de ADN fecal multitarget combinan la detección de hemoglobina con biomarcadores moleculares procedentes de células desprendidas de la mucosa colorrectal y han demostrado una sensibilidad superior a FIT para cáncer colorrectal y lesiones precancerosas avanzadas, aunque con menor especificidad. Los biomarcadores sanguíneos constituyen un área de desarrollo reciente y pueden aumentar la aceptación del cribado, pero presentan limitaciones especialmente en la detección de lesiones precancerosas. La evidencia actual respalda FIT como una de las principales estrategias no invasivas de cribado, mientras que las nuevas plataformas fecales y sanguíneas pueden ampliar las opciones disponibles. Un resultado positivo en una prueba fecal de cribado requiere colonoscopia diagnóstica.
PALABRAS CLAVE
Cáncer colorrectal, cribado, sangre oculta en heces, prueba inmunoquímica fecal, biomarcadores, diagnóstico precoz.
ABSTRACT
Colorectal cancer is a major public health problem, and detection at early stages can improve prognosis and identify precursor lesions. Screening programs use several strategies, including fecal occult blood tests, particularly fecal immunochemical testing, because of its non-invasive nature, ease of use and suitability for population-based programs. The aim of this paper is to review the usefulness of fecal occult blood testing and emerging biomarkers in colorectal cancer screening. A narrative review was performed using current screening recommendations and recent scientific literature on fecal tests, stool DNA biomarkers and blood-based biomarkers. Fecal immunochemical testing detects human hemoglobin using antibodies and offers advantages over guaiac-based testing, including the usual absence of dietary restrictions and the possibility of using a single stool sample. Multitarget stool DNA tests combine hemoglobin detection with molecular biomarkers from cells shed by the colorectal mucosa and have demonstrated higher sensitivity than FIT for colorectal cancer and advanced precancerous lesions, although with lower specificity. Blood-based biomarkers are a rapidly developing area and may increase screening participation, but they have limitations, particularly for detecting advanced precancerous lesions. Current evidence supports FIT as one of the main non-invasive screening strategies, while new stool-based and blood-based platforms may expand available options. A positive stool-based screening result requires diagnostic colonoscopy.
KEY WORDS
Colorectal cancer, screening, occult blood, fecal immunochemical test, biomarkers, early diagnosis.
INTRODUCCIÓN
El cáncer colorrectal es una de las neoplasias malignas más frecuentes y su incidencia representa una importante carga sanitaria. La detección precoz mediante programas de cribado permite identificar cánceres en estadios iniciales y, en algunos casos, lesiones precancerosas susceptibles de tratamiento endoscópico¹,².
El cribado poblacional puede realizarse mediante pruebas basadas en heces, técnicas de visualización directa y, más recientemente, determinados análisis sanguíneos. Las pruebas fecales presentan la ventaja de ser no invasivas y poder realizarse en el domicilio, lo que facilita su incorporación a programas organizados¹,³.
Entre las pruebas fecales, la prueba inmunoquímica fecal o FIT ha adquirido un papel central. A diferencia del test químico de guayaco, FIT utiliza anticuerpos dirigidos contra la hemoglobina humana, lo que mejora la especificidad analítica y evita habitualmente las restricciones dietéticas³,⁴.
La presencia de sangre en las heces puede ser consecuencia de lesiones colorrectales que sangran de manera intermitente. Por ello, un resultado negativo no excluye completamente la presencia de cáncer o lesiones precancerosas y la repetición periódica es fundamental para obtener el beneficio del cribado¹,³.
La investigación reciente ha incorporado biomarcadores moleculares al estudio de las heces, incluyendo alteraciones del ADN tumoral, metilación de genes, ARN y otros marcadores. Las pruebas multitarget combinan estos componentes con la detección de hemoglobina y pretenden aumentar la sensibilidad respecto a FIT aislado⁵,⁶.
También se han desarrollado pruebas sanguíneas basadas en biomarcadores tumorales y ADN circulante. Estas estrategias pueden mejorar la aceptación de los programas de cribado, aunque su rendimiento para lesiones precancerosas avanzadas sigue siendo inferior al de algunas estrategias establecidas⁷,⁸.
OBJETIVO
Revisar la utilidad de la sangre oculta en heces, especialmente FIT, en el cribado del cáncer colorrectal, analizar las nuevas pruebas fecales basadas en biomarcadores moleculares y valorar el papel emergente de los biomarcadores sanguíneos en la detección precoz¹,⁵,⁷.
MATERIAL Y MÉTODO
Se realizó una revisión bibliográfica narrativa centrada en el cribado del cáncer colorrectal mediante pruebas de laboratorio. Se consultaron recomendaciones de cribado de la United States Preventive Services Task Force y del National Cancer Institute, así como estudios recientes sobre pruebas multitarget de ADN fecal y biomarcadores sanguíneos¹,³,⁵,⁷.
Se priorizaron publicaciones sobre sensibilidad, especificidad, detección de cáncer colorrectal y lesiones precancerosas avanzadas. La información se organizó en cinco áreas: sangre oculta en heces; FIT; biomarcadores fecales moleculares; biomarcadores sanguíneos; e integración de resultados con colonoscopia¹,⁵,⁷.
RESULTADOS
1. Sangre oculta en heces:
Las pruebas de sangre oculta en heces detectan sangrado microscópico que puede proceder de lesiones colorrectales. Existen dos grandes modalidades: el test de guayaco de alta sensibilidad y el test inmunoquímico fecal³.
El test de guayaco utiliza una reacción química para detectar el grupo hemo, mientras que FIT emplea anticuerpos específicos frente a la hemoglobina humana. Esta diferencia reduce la interferencia de determinados alimentos y facilita la estandarización del método³,⁴.
El test inmunoquímico puede realizarse con una única muestra de heces y no suele requerir restricciones dietéticas. Estas características facilitan su utilización en programas de cribado poblacional y pueden favorecer la participación de la población³.
La principal limitación de las pruebas basadas en sangre oculta es que no todas las lesiones colorrectales sangran de forma continua. Por ello, la sensibilidad para adenomas avanzados y determinadas lesiones puede ser inferior a la de la colonoscopia, y la repetición periódica es necesaria para maximizar el beneficio del programa¹,³.
2. Utilidad del test inmunoquímico fecal:
FIT constituye actualmente una de las principales estrategias no invasivas para el cribado del cáncer colorrectal. Las recomendaciones de la USPSTF incluyen su utilización anual en adultos de riesgo promedio dentro de las estrategias de cribado disponibles¹.
En la evidencia analizada por la USPSTF, los estudios con ensayos OC-Sensor y un punto de corte de 20 μg de hemoglobina por gramo de heces mostraron una sensibilidad agrupada aproximada del 74 % y una especificidad del 94 % para cáncer colorrectal³.
La utilidad de FIT no depende únicamente de sus características analíticas. La adherencia y la repetición periódica son determinantes para que un programa de cribado reduzca la mortalidad. Una prueba de elevada sensibilidad realizada de forma aislada no proporciona el mismo beneficio que un programa mantenido en el tiempo¹,³.
Un resultado positivo de FIT no constituye un diagnóstico definitivo de cáncer. Debe completarse con una colonoscopia diagnóstica, que permite localizar la lesión y realizar biopsias o polipectomías cuando están indicadas¹, ³.
3. ADN fecal multitarget:
Las pruebas de ADN fecal multitarget combinan la detección de hemoglobina con biomarcadores moleculares procedentes de células desprendidas de la mucosa colorrectal. Estos biomarcadores pueden incluir alteraciones genéticas y epigenéticas relacionadas con la carcinogénesis colorrectal⁵, ⁶.
El estudio BLUE-C, publicado en 2024, evaluó una prueba de nueva generación de ADN fecal multitarget en más de 20.000 adultos asintomáticos. La sensibilidad para cáncer colorrectal fue del 93,9 % y la especificidad para neoplasia avanzada del 90,6 %⁵.
En el mismo estudio, FIT presentó una sensibilidad del 67,3 % para cáncer colorrectal y del 23,3 % para lesiones precancerosas avanzadas, con una especificidad del 94,8 % para neoplasia avanzada. La prueba multitarget mostró mayor sensibilidad, pero menor especificidad que FIT⁵.
Estos resultados muestran que añadir biomarcadores moleculares puede aumentar la detección de cáncer y lesiones precursoras, aunque una mayor sensibilidad puede acompañarse de más resultados positivos y, por tanto, de un mayor número de colonoscopias de seguimiento⁵,⁶.
4. Nuevos biomarcadores fecales:
La investigación actual busca mejorar FIT mediante la incorporación de otros analitos. Entre ellos se encuentran mutaciones de ADN, genes metilados, ARN mensajero, microARN, ARN no codificante y proteínas asociadas al desarrollo tumoral⁶.
El objetivo es aumentar especialmente la detección de adenomas avanzados, ya que estas lesiones representan una oportunidad de prevención primaria al poder ser identificadas y eliminadas antes de que evolucionen a cáncer invasivo²,⁶.
Aunque varias plataformas han mostrado resultados prometedores, solo un número limitado de estrategias moleculares ha alcanzado suficiente desarrollo clínico y evidencia para incorporarse de forma amplia a programas de cribado. La validación poblacional y la evaluación de coste-efectividad siguen siendo necesarias⁶.
5. Biomarcadores sanguíneos:
Las pruebas sanguíneas para cribado colorrectal intentan detectar señales tumorales presentes en la circulación, incluyendo ADN tumoral circulante, alteraciones epigenéticas y otros biomarcadores. Su principal atractivo es evitar la recogida de heces y facilitar la aceptación del cribado⁷,⁸.
La evidencia disponible indica que las pruebas sanguíneas pueden detectar una proporción importante de cánceres colorrectales, pero presentan menor capacidad para identificar lesiones precancerosas avanzadas. Esta limitación es relevante porque el cribado no debe orientarse únicamente a detectar cáncer existente, sino también a prevenirlo mediante la identificación de lesiones precursoras⁷,⁸.
La American Society for Gastrointestinal Endoscopy ha señalado que las pruebas sanguíneas pueden ampliar las opciones de cribado, pero considera que actualmente son inferiores a la colonoscopia y a las pruebas fecales establecidas para la detección de lesiones precancerosas avanzadas⁸.
Por tanto, los biomarcadores sanguíneos deben considerarse una tecnología emergente y complementaria, especialmente útil potencialmente en personas que rechazan otras estrategias, pero no como sustitución universal de FIT o colonoscopia en los programas actuales⁷,⁸.
6. Edad y población objetivo:
Las recomendaciones de cribado varían según el país y el sistema sanitario. La USPSTF recomienda el cribado de adultos de riesgo promedio entre 45 y 75 años y plantea una decisión individualizada entre 76 y 85 años teniendo en cuenta el estado de salud, antecedentes de cribado y preferencias¹.
Las estrategias de cribado deben distinguir a las personas asintomáticas de aquellas que presentan síntomas de alarma o un riesgo elevado por antecedentes personales, familiares o síndromes hereditarios. En estas situaciones no debe utilizarse una prueba de cribado como sustituto de la evaluación diagnóstica indicada¹, ³.
La elección de la prueba debe considerar sensibilidad, especificidad, frecuencia de repetición, disponibilidad, preferencias del paciente y capacidad del sistema sanitario para realizar la colonoscopia de seguimiento cuando exista un resultado positivo¹,³.
7. Papel del laboratorio en el cribado:
El laboratorio desempeña un papel fundamental en la estandarización y control de calidad de las pruebas fecales. La correcta identificación de la muestra, conservación, procesamiento y comunicación del resultado son esenciales para garantizar la utilidad clínica del programa³,⁴.
En FIT, el punto de corte analítico tiene una influencia directa sobre la sensibilidad y especificidad. Un umbral más bajo puede aumentar la detección de lesiones, pero también incrementa los resultados positivos y la demanda de colonoscopias. Por ello, los puntos de corte deben establecerse de acuerdo con el método, la población y la capacidad asistencial disponible⁴.
La interpretación del resultado debe integrarse en un circuito asistencial. El laboratorio informa del resultado, pero un FIT positivo requiere una evaluación clínica y colonoscopia diagnóstica para completar el proceso de cribado¹,³.
8. Limitaciones y perspectivas:
Ninguna prueba no invasiva alcanza el rendimiento global de la colonoscopia para detectar simultáneamente cáncer y lesiones precursoras y permitir su tratamiento durante el mismo procedimiento. Las pruebas fecales y sanguíneas deben entenderse como estrategias de cribado que seleccionan a las personas que necesitan una evaluación endoscópica¹,⁸.
La principal oportunidad de los nuevos biomarcadores consiste en aumentar la sensibilidad sin generar un número excesivo de falsos positivos. La combinación de hemoglobina con marcadores moleculares representa una de las líneas de investigación con mayor desarrollo actual⁵,⁶.
La aceptación del paciente es otro factor esencial. Una prueba algo menos sensible pero fácil de realizar y con elevada participación puede generar un mayor impacto poblacional que una prueba más sensible, pero con baja adherencia. Por ello, los programas de cribado deben valorar conjuntamente rendimiento analítico, participación y capacidad de seguimiento¹,⁶.
Los biomarcadores sanguíneos pueden facilitar la participación de personas que rechazan la recogida de heces, pero todavía deben demostrar que su incorporación mejora de forma suficiente los resultados poblacionales y la detección de lesiones precursoras para sustituir a las estrategias establecidas⁷,⁸.
DISCUSIÓN-CONCLUSIONES
La evidencia disponible sitúa al test inmunoquímico fecal como una de las principales herramientas no invasivas para el cribado del cáncer colorrectal. Su facilidad de uso, ausencia habitual de restricciones dietéticas y adecuada precisión lo hacen especialmente útil para programas poblacionales¹, ³, ⁴.
Las pruebas de ADN fecal multitarget representan un avance relevante al incorporar biomarcadores moleculares además de hemoglobina. Los datos publicados en 2024 muestran una sensibilidad superior a FIT para cáncer colorrectal y lesiones precancerosas avanzadas, aunque con menor especificidad⁵.
Los nuevos biomarcadores fecales pueden mejorar progresivamente la detección de lesiones precursoras, mientras que los biomarcadores sanguíneos ofrecen una alternativa atractiva para aumentar la participación. Sin embargo, la evidencia actual no justifica sustituir las estrategias fecales establecidas por pruebas sanguíneas como primera opción universal⁶, ⁷, ⁸.
El resultado positivo de cualquier prueba fecal de cribado debe conducir a una colonoscopia diagnóstica. Del mismo modo, un resultado negativo no elimina completamente el riesgo y debe mantenerse la periodicidad recomendada para repetir el cribado¹, ³.
En conclusión, la sangre oculta en heces, especialmente mediante FIT, continúa siendo una herramienta fundamental en el cribado del cáncer colorrectal. La incorporación de biomarcadores moleculares fecales y sanguíneos puede ampliar y mejorar las alternativas disponibles, pero su valor debe determinarse mediante estudios de precisión diagnóstica, adherencia, coste-efectividad y resultados clínicos a largo plazo¹, ⁵, ⁷.
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