Infección por SARS-CoV-2: diagnóstico mediante PCR, pruebas antigénicas y serología

27 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Aroa Calvo Sanjuan. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
  2. Joan Marín Egea. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
  3. Marta Fernández Marín. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
  4. Javier Sierra Cremallé. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón, Zaragoza, España.
  5. Lucía Romeo Arnal. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón, Zaragoza, España.
  6. Diego Moliner Manada. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.

RESUMEN

La infección por SARS-CoV-2 continúa requiriendo herramientas diagnósticas capaces de identificar infección activa y, en determinados contextos, demostrar una exposición previa. Las principales técnicas de laboratorio son las pruebas de amplificación de ácidos nucleicos, especialmente la RT-PCR, las pruebas rápidas de detección de antígenos y las pruebas serológicas. La RT-PCR mantiene una elevada sensibilidad analítica y constituye una referencia para la detección de material genético viral, aunque la interpretación de un resultado positivo debe considerar el momento de la infección y el contexto clínico. Las pruebas antigénicas ofrecen resultados rápidos y son especialmente útiles cuando existe una elevada carga viral, aunque presentan menor sensibilidad que las pruebas moleculares y un resultado negativo puede requerir repetición según el contexto. La serología detecta anticuerpos frente a SARS-CoV-2 y tiene una utilidad diferente, principalmente para documentar infección previa o apoyar determinadas situaciones clínicas, pero no debe utilizarse como prueba principal de infección aguda. El objetivo de este trabajo es revisar las características, ventajas y limitaciones de PCR, pruebas antigénicas y serología en el diagnóstico de la infección por SARS-CoV-2. Se realizó una revisión narrativa de guías de la Infectious Diseases Society of America y publicaciones recientes sobre rendimiento diagnóstico. La evidencia disponible indica que la selección de la técnica debe adaptarse al momento de la enfermedad, síntomas, probabilidad clínica y finalidad de la prueba. La integración adecuada de las tres estrategias permite optimizar el diagnóstico y evitar interpretaciones incorrectas de los resultados.

PALABRAS CLAVE

SARS-CoV-2, COVID-19, reacción en cadena de la polimerasa, pruebas de antígenos, serología, diagnóstico.

ABSTRACT

SARS-CoV-2 infection requires diagnostic tools capable of identifying active infection and, in selected contexts, documenting previous exposure. The main laboratory approaches are nucleic acid amplification tests, particularly RT-PCR, rapid antigen tests and serological assays. RT-PCR provides high analytical sensitivity and remains a reference method for detecting viral genetic material, although a positive result should be interpreted according to the timing of infection and clinical context. Antigen tests provide rapid results and are particularly useful when viral load is high, but they are less sensitive than molecular tests and a negative result may require repeat testing depending on the clinical setting. Serology detects antibodies against SARS-CoV-2 and has a different role, mainly documenting previous infection or supporting selected clinical situations, but it should not be used as the primary test for acute infection. The aim of this paper is to review the characteristics, advantages and limitations of PCR, antigen testing and serology in SARS-CoV-2 diagnosis. A narrative review of Infectious Diseases Society of America guidance and recent diagnostic performance studies was performed. Current evidence indicates that test selection should be adapted to disease stage, symptoms, clinical probability and testing purpose. Appropriate integration of the three approaches can optimize diagnosis and prevent incorrect interpretation of test results.

KEY WORDS

SARS-CoV-2, COVID-19, polymerase chain reaction, antigen tests, serology, diagnosis.

INTRODUCCIÓN

La enfermedad por coronavirus 2019 está causada por el coronavirus SARS-CoV-2 y presenta un espectro clínico que puede variar desde infección asintomática hasta enfermedad grave. La identificación correcta de la infección requiere seleccionar la prueba adecuada según el momento de la enfermedad y el objetivo diagnóstico¹,².

Las técnicas de laboratorio pueden dividirse en métodos directos, que detectan el virus o componentes virales, y métodos indirectos, que detectan la respuesta inmunitaria del huésped. La RT-PCR y otras técnicas de amplificación de ácidos nucleicos pertenecen al primer grupo, al igual que las pruebas de antígeno, mientras que la serología pertenece al segundo¹,³.

La RT-PCR continúa siendo una técnica molecular de referencia por su capacidad para detectar pequeñas cantidades de ARN viral. Las pruebas rápidas de antígeno ofrecen una alternativa de menor complejidad y respuesta más rápida, pero su sensibilidad es menor y depende especialmente de la carga viral y del momento de la infección¹,⁴.

Las pruebas serológicas tienen una finalidad diferente. La detección de anticuerpos puede aportar evidencia de infección previa, pero la presencia de anticuerpos no permite determinar por sí sola una infección aguda y su interpretación se complica por la vacunación y la elevada seroprevalencia poblacional².

La evolución de las variantes y de la inmunidad poblacional ha modificado el contexto de utilización de las pruebas. Por ello, la interpretación de un resultado debe integrar características clínicas, epidemiológicas y temporales, además del rendimiento analítico de la técnica utilizada³,⁵.

OBJETIVO

Revisar la utilidad de la RT-PCR, las pruebas antigénicas y la serología en el diagnóstico de la infección por SARS-CoV-2, analizar sus principales ventajas y limitaciones y establecer los contextos clínicos en los que cada técnica aporta mayor utilidad¹,²,³.

MATERIAL Y MÉTODO

Se realizó una revisión bibliográfica narrativa centrada en el diagnóstico de SARS-CoV-2. Se consultaron las guías de diagnóstico molecular y serológico de la Infectious Diseases Society of America y revisiones sistemáticas recientes sobre pruebas moleculares, antigénicas y serológicas¹,²,³.

Se priorizaron publicaciones sobre sensibilidad, especificidad, carga viral, momento de la infección y utilidad clínica de las pruebas. La información se organizó en cuatro áreas: diagnóstico molecular, pruebas de antígeno, serología e integración de resultados¹,³,⁴.

RESULTADOS

1. RT-PCR y otras pruebas moleculares:

Las pruebas de amplificación de ácidos nucleicos detectan ARN de SARS-CoV-2 mediante técnicas como RT-PCR. Su elevada sensibilidad permite detectar cantidades pequeñas de material genético viral y las convierte en herramientas fundamentales cuando se necesita confirmar infección¹,³.

La guía de la Infectious Diseases Society of America sobre diagnóstico molecular recomienda utilizar pruebas de amplificación de ácidos nucleicos en función del contexto clínico y reconoce que el rendimiento puede variar según la muestra, el momento de la infección y las características del ensayo¹.

Las muestras respiratorias pueden obtenerse de diferentes localizaciones. La calidad de la toma y el procesamiento son determinantes para reducir resultados falsamente negativos, especialmente cuando la carga viral es baja¹,³.

Una prueba molecular positiva demuestra la detección de material genético viral, pero no establece por sí sola la presencia de virus viable ni determina necesariamente el grado de infectividad del paciente. La interpretación debe considerar el tiempo transcurrido desde el inicio de síntomas y la evolución clínica³.

2. Sensibilidad y limitaciones de las pruebas moleculares:

La principal ventaja de RT-PCR es su sensibilidad superior a la mayoría de pruebas antigénicas. Sin embargo, requiere equipamiento, personal cualificado y mayor tiempo de procesamiento, por lo que puede ser menos accesible que las pruebas rápidas³,⁴.

Un resultado negativo no excluye absolutamente la infección. La probabilidad de falso negativo aumenta cuando la muestra es inadecuada, la carga viral es baja o la prueba se realiza fuera del periodo de mayor detección viral¹,³.

Las pruebas moleculares de amplificación rápida y otras técnicas isotérmicas han ampliado las posibilidades diagnósticas fuera del laboratorio convencional. No obstante, su rendimiento depende de la plataforma y debe evaluarse de acuerdo con las instrucciones de uso y la evidencia disponible³.

3. Pruebas rápidas de antígeno

Las pruebas de antígeno detectan proteínas virales, principalmente componentes de la nucleocápside, mediante inmunoensayos. Su principal ventaja es la rapidez, ya que pueden proporcionar resultados en pocos minutos y requieren una infraestructura menor que la RT-PCR³,⁴.

Una revisión sistemática y metaanálisis de 2024 sobre pruebas antigénicas instrumentales encontró una sensibilidad agrupada del 76,7 % y una especificidad del 98,4 % frente a pruebas moleculares. La sensibilidad aumentó hasta el 99,6 % en muestras asociadas a cargas virales muy altas⁴.

El rendimiento de las pruebas de antígeno depende especialmente de la carga viral y del momento de la enfermedad. En el metaanálisis analizado, la sensibilidad fue mayor durante la primera semana desde el inicio de los síntomas⁴.

Un estudio prospectivo comunitario de 2024 mostró que la sensibilidad de las pruebas rápidas de antígeno fue del 53 % frente a RT-PCR, aunque aumentó con cargas virales elevadas y cuando se realizaron pruebas seriadas. Estos resultados apoyan la repetición de la prueba cuando existe sospecha clínica y un primer resultado negativo⁶.

4. Interpretación de un resultado antigénico negativo:

La menor sensibilidad de las pruebas antigénicas implica que un resultado negativo no siempre excluye infección, especialmente en fases tempranas o cuando la carga viral es baja. La necesidad de repetir o confirmar el resultado depende del contexto clínico y del objetivo del diagnóstico⁴,⁶.

Las pruebas antigénicas presentan una elevada especificidad, por lo que un resultado positivo en un paciente con probabilidad clínica compatible suele aportar evidencia útil de infección activa. Sin embargo, el rendimiento puede variar entre plataformas y poblaciones⁴.

La utilización seriada de pruebas antigénicas puede aumentar la probabilidad de detectar una infección que no era detectable en una primera muestra. Este enfoque resulta especialmente relevante cuando existe exposición reciente o síntomas compatibles⁶.

5. Serología:

Las pruebas serológicas detectan anticuerpos producidos por el sistema inmunitario frente a SARS-CoV-2. Los principales objetivos son demostrar una exposición previa y, en determinadas situaciones, aportar información complementaria en cuadros específicos²,³.

La guía de la Infectious Diseases Society of America recomienda no utilizar serología para diagnosticar infección por SARS-CoV-2 durante las primeras dos semanas desde el inicio de síntomas. La respuesta de anticuerpos puede ser insuficiente en esta fase para proporcionar una prueba diagnóstica fiable².

Para investigar una infección previa, la IDSA sugiere determinar anticuerpos frente a la nucleocápside aproximadamente entre tres y cinco semanas después del inicio de síntomas. Esta estrategia puede ayudar a distinguir exposición natural de determinadas respuestas asociadas a vacunas que utilizan el antígeno de la espícula².

La elevada seroprevalencia de anticuerpos en la población limita la utilidad de la serología como herramienta diagnóstica rutinaria. Además, una prueba positiva no determina por sí sola cuándo ocurrió la infección ni demuestra que exista infección activa²,⁵.

6. Serología y vacunación:

La interpretación de los anticuerpos frente a la proteína S requiere especial precaución en personas vacunadas, porque la vacunación puede generar anticuerpos frente a la espícula sin que exista una infección natural reciente²,⁵.

Cuando el objetivo es identificar infección previa en personas vacunadas, los anticuerpos frente a la nucleocápside pueden aportar información adicional, ya que las vacunas autorizadas habitualmente no contienen este antígeno. No obstante, la sensibilidad disminuye con el tiempo y la interpretación depende del ensayo utilizado².

La serología tampoco debe utilizarse de forma rutinaria para determinar si una persona está protegida frente a COVID-19 o para decidir intervenciones clínicas en personas previamente infectadas o vacunadas, debido a la ausencia de un correlato serológico universal de protección².

7. Comparación entre las tres estrategias:

PCR y otras pruebas moleculares presentan la mayor sensibilidad y son especialmente útiles cuando se necesita confirmar infección activa. Las pruebas de antígeno ofrecen rapidez y facilidad de uso, pero son menos sensibles, especialmente cuando la carga viral es baja. La serología responde a una pregunta diferente, relacionada principalmente con la respuesta inmunitaria y la exposición previa¹,²,⁴.

La elección del método debe depender de la finalidad. Para confirmar infección aguda, las técnicas moleculares tienen una utilidad central. Para obtener resultados rápidos y detectar casos con elevada carga viral, las pruebas de antígeno pueden ser apropiadas. Para investigar exposición previa, la serología puede aportar información en situaciones seleccionadas²,³.

La utilización de una única técnica para todas las situaciones puede generar errores de interpretación. La combinación racional de pruebas debe considerar la probabilidad pretest, el tiempo desde el inicio de síntomas, la vacunación y el rendimiento de la prueba disponible¹,²,³.

8. Papel del laboratorio:

El laboratorio clínico desempeña un papel esencial en la selección del método, validación de procedimientos, control de calidad, trazabilidad de muestras e interpretación de resultados. Las diferencias entre plataformas pueden modificar sensibilidad, especificidad y límites de detección³.

La correcta toma de muestras respiratorias es un elemento crítico. Una muestra de mala calidad puede producir un resultado negativo, aunque exista infección, por lo que los procedimientos de recogida, transporte y conservación deben estar estandarizados¹,³.

La comunicación del resultado debe incluir, cuando proceda, información sobre la técnica utilizada y sus limitaciones. La interpretación clínica de un resultado aislado puede ser incorrecta si no se conoce el momento de la infección o la probabilidad previa¹,³.

DISCUSIÓN-CONCLUSIONES

La RT-PCR y otras técnicas de amplificación de ácidos nucleicos mantienen un papel fundamental para la confirmación de infección activa por SARS-CoV-2 debido a su elevada sensibilidad. Sin embargo, un resultado debe interpretarse considerando el momento de la infección, la muestra utilizada y el contexto clínico¹,³.

Las pruebas rápidas de antígeno ofrecen ventajas importantes de rapidez y accesibilidad, pero presentan menor sensibilidad que las pruebas moleculares. Su rendimiento mejora con cargas virales elevadas y durante determinadas fases de la infección, y la repetición puede aumentar la detección cuando existe sospecha clínica⁴,⁶.

La serología tiene una finalidad diferente y no debe utilizarse como prueba principal de infección aguda. Su utilidad se centra en determinados estudios de infección previa y situaciones clínicas concretas, teniendo en cuenta la vacunación y la elevada prevalencia de anticuerpos en la población²,⁵.

La selección de la prueba debe realizarse de acuerdo con la finalidad diagnóstica, el momento de la enfermedad y la probabilidad clínica. Una estrategia integrada permite utilizar las ventajas de cada técnica y reducir los errores derivados de interpretar un resultado fuera de su contexto¹,²,³.

En conclusión, el diagnóstico de SARS-CoV-2 requiere una utilización racional de PCR, pruebas antigénicas y serología. La PCR aporta elevada sensibilidad para infección activa, los antígenos permiten diagnóstico rápido en contextos apropiados y la serología proporciona información principalmente sobre exposición previa. Ninguna de las tres técnicas debe interpretarse de forma aislada¹,²,⁴.

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