Equilibrio, rendimiento físico y ejercicio terapéutico en adultos mayores con fibromialgia. Artículo monográfico

28 septiembre 2026

 

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.16.99.001

 

 

AUTORES

  1. Luis Pérez Espallargas. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Francisco Aranda Mangado. Fisioterapeuta. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, Aragón, España.
  3. Laura Blázquez Pérez. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. Silvia Pemán Lledó. Técnica en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

RESUMEN

Introducción: La fibromialgia puede asociarse con alteraciones del equilibrio, menor rendimiento físico y mayor riesgo de caídas. En las personas mayores, estos hallazgos deben interpretarse mediante una valoración multifactorial.

Objetivo: Revisar la relación entre fibromialgia, equilibrio y rendimiento físico en adultos mayores, analizar el papel de la Short Physical Performance Battery (SPPB) y sintetizar principios clínicos para la valoración y el ejercicio terapéutico.

Metodología: Se realizó una revisión narrativa basada en el trabajo académico de origen y en una búsqueda complementaria en PubMed durante agosto de 2026. Se priorizaron recomendaciones clínicas, revisiones sistemáticas, metaanálisis, estudios observacionales, ensayos de ejercicio y trabajos sobre la SPPB.

Resultados: La evidencia describe alteraciones del equilibrio y mayor riesgo de caídas en personas con fibromialgia, aunque procede principalmente de mujeres adultas y presenta heterogeneidad. La SPPB permite cuantificar el rendimiento de las extremidades inferiores, pero no evalúa específicamente la propiocepción ni todos los componentes del control postural. El ejercicio individualizado, gradual y multicomponente dispone de mayor respaldo que los programas centrados en una única región muscular.

Conclusiones: La valoración debe integrar dolor, fatiga, fuerza, información sensorial, comorbilidades, medicación y antecedentes de caídas. La SPPB es una herramienta complementaria y la eficacia del programa propuesto no puede afirmarse hasta que sea aplicado y evaluado formalmente.

PALABRAS CLAVE

Fibromialgia, equilibrio postural, rendimiento físico funcional, terapia por ejercicio, anciano.

ABSTRACT

Introduction: Fibromyalgia may be associated with balance impairment, reduced physical performance, and an increased risk of falls. In older adults, these findings should be interpreted through a multifactorial assessment.

Objective: To review the relationship between fibromyalgia, balance, and physical performance in older adults; examine the role of the Short Physical Performance Battery (SPPB); and summarize clinical principles for assessment and therapeutic exercise.

Methods: A narrative review was conducted based on the original academic work and a complementary PubMed search performed in August 2026. Clinical recommendations, systematic reviews, meta-analyses, observational studies, exercise trials, and studies of the SPPB were prioritized.

Results: The evidence describes balance impairment and a higher risk of falls in people with fibromyalgia, although it is mainly derived from adult women and is heterogeneous. The SPPB can quantify lower-limb physical performance, but it does not specifically assess proprioception or all components of postural control. Individualized, gradual, multicomponent exercise has stronger support than programs focused on a single muscle region.

Conclusions: Assessment should integrate pain, fatigue, strength, sensory information, comorbidities, medication use, and fall history. The SPPB is a complementary tool, and the proposed program cannot be considered effective until it has been formally implemented and evaluated.

KEY WORDS

Fibromyalgia, postural balance, physical functional performance, exercise therapy, aged.

INTRODUCCIÓN

La fibromialgia es un síndrome caracterizado por dolor generalizado crónico, fatiga, alteraciones del sueño, síntomas cognitivos y limitaciones funcionales. Su expresión clínica es heterogénea y no existe un biomarcador específico, por lo que el diagnóstico es clínico y requiere valorar la distribución del dolor y la carga sintomática1,2.

En las personas mayores, los síntomas de la fibromialgia pueden coexistir con sarcopenia, multimorbilidad, polifarmacia, deterioro sensorial y reducción de la reserva funcional. Esta concurrencia no implica que toda alteración del equilibrio sea consecuencia de la fibromialgia: deben considerarse causas vestibulares, neurológicas, cardiovasculares, visuales, musculoesqueléticas y farmacológicas.

La alteración del equilibrio y las caídas son problemas clínicamente relevantes en fibromialgia. Estudios observacionales han descrito peor rendimiento en pruebas de equilibrio, menor confianza y mayor frecuencia de caídas que en personas sin el síndrome3,4. Una revisión sistemática con metaanálisis encontró alteraciones en el equilibrio estático, dinámico y funcional, además de posibles dificultades en la integración visual y vestibular5. No obstante, la mayoría de las muestras estaban formadas por mujeres adultas y no específicamente por personas mayores, lo que limita la extrapolación directa.

Las recomendaciones de la European Alliance of Associations for Rheumatology sitúan la educación y las intervenciones no farmacológicas en el inicio del abordaje, y consideran el ejercicio la intervención terapéutica con recomendación más firme6. Aun así, la dosificación debe adaptarse al dolor, la fatiga, las preferencias, la capacidad basal y las comorbilidades.

OBJETIVO

El objetivo de este artículo es revisar la relación entre fibromialgia, equilibrio y rendimiento físico en adultos mayores; analizar el papel de la Short Physical Performance Battery (SPPB); y proponer principios prudentes para la valoración y el ejercicio terapéutico, sin presentar como eficaz un programa que todavía no ha sido validado clínicamente.

MATERIAL Y MÉTODO

Se elaboró una revisión narrativa a partir del trabajo académico de origen y de una búsqueda complementaria realizada en PubMed durante agosto de 2026. Se combinaron términos relacionados con fibromyalgia, postural balance, falls, older adults, exercise therapy y Short Physical Performance Battery. También se revisaron las referencias de los artículos seleccionados.

Se priorizaron recomendaciones clínicas, revisiones sistemáticas y metaanálisis, estudios observacionales sobre equilibrio y caídas, ensayos de ejercicio y trabajos de desarrollo o evaluación de la SPPB. Se excluyeron referencias duplicadas, fuentes docentes no originales, documentos sin datos bibliográficos suficientes y trabajos no relacionados directamente con el objetivo.

La síntesis se organizó en cuatro áreas: alteraciones del equilibrio, valoración funcional, ejercicio terapéutico y criterios para una propuesta clínica. No se siguió un protocolo de revisión sistemática, no se realizó un diagrama PRISMA ni una evaluación formal del riesgo de sesgo; por tanto, los resultados deben interpretarse como una revisión narrativa y no como una estimación exhaustiva del efecto.

RESULTADOS

Equilibrio, control postural y riesgo de caídas:

El control postural depende de la integración de información somatosensorial, visual y vestibular, junto con respuestas motoras coordinadas del tobillo, la rodilla, la cadera y el tronco. Reducir la explicación a la musculatura tibial y peronea resulta insuficiente: la estabilidad emerge de estrategias multisegmentarias y de la interacción entre fuerza, movilidad, cognición, dolor, fatiga y contexto ambiental.

En fibromialgia se han descrito déficits en medidas clínicas e instrumentales de equilibrio. Jones et al. observaron peor desempeño y más caídas en pacientes con fibromialgia que en controles3. Sempere-Rubio et al. identificaron alteraciones del control postural en mujeres con el síndrome y señalaron la contribución de la fuerza de miembros inferiores y de la información sensorial4. La síntesis cuantitativa de Núñez-Fuentes et al. confirmó diferencias desfavorables en equilibrio estático, dinámico y funcional5.

La evidencia no permite afirmar que exista un único mecanismo causal. El dolor puede modificar la estrategia motora; la fatiga reduce la capacidad para sostener respuestas posturales; el miedo a caer favorece evitación y menor actividad; y determinados fármacos o comorbilidades pueden aumentar la inestabilidad. Estudios clínicos y una revisión sobre entrenamiento activo refuerzan la necesidad de evaluar el riesgo de caídas y de abordar el equilibrio de forma específica7,8. Por ello, el hallazgo de mal equilibrio obliga a una evaluación diferencial y no justifica automáticamente un programa centrado en el tobillo.

Valoración fisioterapéutica:

La valoración debe comenzar con la historia de caídas y casi caídas, circunstancias de aparición, uso de ayudas, mareo, síntomas neurológicos, visión, audición, medicación, dolor, fatiga, sueño y nivel habitual de actividad. La exploración puede incluir presión arterial ortostática cuando proceda, sensibilidad, movilidad articular, fuerza global, transferencias, marcha, capacidad para realizar doble tarea y equilibrio en condiciones seguras.

La SPPB combina tres componentes: equilibrio en bipedestación, velocidad de la marcha y cinco levantamientos consecutivos de una silla. Cada dominio se puntúa de 0 a 4 y la puntuación total oscila entre 0 y 12; valores superiores indican mejor rendimiento9. En adultos mayores, la batería aporta información objetiva complementaria al autoinforme y se relaciona con discapacidad y otros resultados adversos9,10,11.

Su utilización en personas mayores con fibromialgia puede ser razonable para describir el rendimiento de las extremidades inferiores, pero presenta límites. La SPPB no evalúa de forma directa propiocepción, dolor, fatiga, equilibrio reactivo, miedo a caer ni desempeño en tareas complejas. Además, sus propiedades de medida se han estudiado principalmente en poblaciones geriátricas generales, no como medida específica de respuesta terapéutica en fibromialgia10. Por tanto, debe combinarse con otras medidas clínicas y con objetivos relevantes para cada paciente.

Ejercicio terapéutico:

La evidencia apoya el ejercicio como componente central del tratamiento no farmacológico, aunque los efectos medios suelen ser modestos y existe variabilidad entre pacientes6,12. El ejercicio aeróbico, el fortalecimiento y los estiramientos pueden mejorar dolor, función o calidad de vida, pero la certeza de algunos resultados es limitada por el tamaño de las muestras, la heterogeneidad de los protocolos y la duración del seguimiento12.

Un ensayo de ocho semanas que combinó ejercicio de resistencia de baja intensidad y coordinación en mujeres con fibromialgia mostró mejoras en variables físicas y psicológicas frente al control13. Otro ensayo comparó estiramientos y entrenamiento de fuerza durante doce semanas y observó beneficios diferentes según el tipo de ejercicio y el resultado evaluado14. Estos hallazgos respaldan una intervención multicomponente y desaconsejan asumir que una sola modalidad sea superior para todas las personas.

Los programas multicomponentes que integran educación en neurociencia del dolor, ejercicio terapéutico y estrategias psicológicas también han mostrado resultados favorables a corto plazo, aunque con limitaciones metodológicas que impiden conclusiones definitivas15. Respecto al ejercicio aeróbico, una revisión reciente propone una frecuencia habitual de dos a tres sesiones semanales, con inicio gradual y progresión según tolerancia16; estas cifras deben considerarse orientativas, no una prescripción universal.

Principios para una propuesta clínica:

Una propuesta de equilibrio para adultos mayores con fibromialgia debe partir del rendimiento basal y de los objetivos funcionales, no de criterios arbitrarios de alta. Puede progresar desde tareas con base de apoyo amplia y apoyo manual disponible hacia transferencias, posiciones semitándem y tándem, cambios de peso, alcance, pasos multidireccionales, marcha con giros y tareas duales. La reducción de información visual o el apoyo monopodal solo deben introducirse cuando la seguridad y la capacidad lo permitan.

El fortalecimiento debe incluir musculatura distal y proximal: dorsiflexores, flexores plantares y eversores del tobillo, pero también extensores de rodilla, abductores y extensores de cadera y estabilizadores del tronco. El énfasis en tibiales y peroneos puede ser útil ante una deficiencia identificada, pero no debe convertirse en el fundamento exclusivo del programa.

La progresión puede basarse en la calidad del movimiento, el control postural, la percepción de esfuerzo, la respuesta de dolor y fatiga durante las 24-48 horas posteriores, la adherencia y el cambio en medidas funcionales. Deben establecerse criterios de pausa ante dolor torácico, disnea desproporcionada, síncope o presíncope, déficit neurológico agudo, inestabilidad marcada o exacerbación persistente de los síntomas. Estas recomendaciones son principios clínicos generales y no constituyen un protocolo cuya eficacia haya sido demostrada.

LIMITACIONES DE LA EVIDENCIA

La literatura sobre equilibrio en fibromialgia incluye predominantemente mujeres de mediana edad; por ello, la aplicabilidad específica a adultos mayores es incompleta. También existe heterogeneidad en instrumentos, modalidades de ejercicio, intensidad, duración y resultados. La SPPB es válida como medida geriátrica global, pero no sustituye una evaluación específica del equilibrio ni demuestra por sí sola que una intervención reduzca caídas.

El programa contenido en el trabajo académico de origen no fue aplicado en pacientes. En consecuencia, no pueden atribuirse mejoras esperadas en dolor, equilibrio, fuerza, caídas o calidad de vida. Su utilidad debe considerarse hipotética hasta que sea evaluado mediante un estudio prospectivo con criterios de elegibilidad, seguridad y progresión predefinidos, grupo comparador cuando sea viable y seguimiento suficiente.

CONCLUSIONES

Las personas con fibromialgia pueden presentar alteraciones relevantes del equilibrio, menor confianza y mayor riesgo de caídas. En adultos mayores, estos problemas deben interpretarse dentro de una valoración multifactorial que contemple dolor, fatiga, fuerza, integración sensorial, comorbilidades, medicación y entorno.

La SPPB es una herramienta breve y útil para cuantificar el rendimiento de las extremidades inferiores, pero no mide de forma específica la propiocepción ni todos los componentes del control postural. Debe complementarse con la historia de caídas y otras pruebas seleccionadas según el caso.

El ejercicio terapéutico individualizado, gradual y multicomponente cuenta con mayor respaldo que un programa centrado exclusivamente en la musculatura tibioperonea. La propuesta de la tesis puede servir como punto de partida clínico, pero no debe presentarse como eficaz hasta que sea aplicada y evaluada formalmente.

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