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AUTORES
- Marta Fernández Marín. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
- Javier Sierra Cremallé. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón, Zaragoza, España.
- Lucía Romeo Arnal. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón, Zaragoza, España.
- Diego Moliner Manada. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
- Aroa Calvo Sanjuan. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
- Joan Marín Egea. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
RESUMEN
La pancreatitis aguda es un proceso inflamatorio del páncreas cuyo diagnóstico se establece mediante la integración de hallazgos clínicos, pruebas de laboratorio y, cuando procede, técnicas de imagen. En el laboratorio clínico, la determinación sérica de lipasa y amilasa constituye una parte fundamental del estudio inicial, aunque ambas enzimas presentan diferencias en su rendimiento diagnóstico y en la duración de su elevación. La lipasa suele ofrecer mayor utilidad diagnóstica y permanece elevada durante más tiempo, mientras que la amilasa puede aumentar en otras situaciones y normalizarse antes. Además de las enzimas pancreáticas, el hemograma, la función renal, las pruebas hepáticas, los triglicéridos, el calcio y la glucosa aportan información complementaria sobre la etiología, la repercusión sistémica y la evolución del proceso. La calidad del resultado depende también de una correcta obtención, procesamiento y conservación de la muestra. Este trabajo revisa las principales pruebas de laboratorio empleadas en la pancreatitis aguda y su utilidad dentro de la valoración diagnóstica.
PALABRAS CLAVE
Pancreatitis, pancreatitis aguda, lipasa, amilasa, diagnóstico, pruebas de laboratorio.
ABSTRACT
Acute pancreatitis is an inflammatory process of the pancreas whose diagnosis is established by integrating clinical findings, laboratory tests, and, when appropriate, imaging techniques. In the clinical laboratory, serum lipase and amylase are central to the initial evaluation, although they differ in diagnostic performance and duration of elevation. Lipase generally provides greater diagnostic usefulness and remains elevated for longer, whereas amylase may increase in other conditions and normalize earlier. In addition to pancreatic enzymes, the complete blood count, renal function, liver tests, triglycerides, calcium, and glucose provide complementary information about etiology, systemic involvement, and clinical course. Result reliability also depends on proper specimen collection, processing, and storage. This article reviews the main laboratory tests used in acute pancreatitis and their usefulness in diagnostic assessment.
KEY WORDS
Pancreatitis, pancreatitis, acute, lipase, amylase, diagnosis, laboratory tests.
DESARROLLO DEL TEMA
El objetivo para este artículo monográfico es describir la utilidad de las principales pruebas de laboratorio empleadas en el diagnóstico de la pancreatitis aguda, con especial atención a la lipasa y la amilasa, y analizar la contribución de otros parámetros bioquímicos y hematológicos³,⁵.
La pancreatitis aguda es una inflamación del páncreas con presentación clínica variable y múltiples causas. Entre las etiologías más frecuentes se encuentran la litiasis biliar y el consumo de alcohol, aunque también pueden intervenir la hipertrigliceridemia, algunos fármacos y otras condiciones clínicas¹,².
El diagnóstico se basa en la combinación de criterios clínicos, analíticos y radiológicos. Por ello, las pruebas de laboratorio tienen una función esencial en la evaluación inicial y en la valoración complementaria del paciente³,⁴.
CRITERIOS DIAGNÓSTICOS:
El diagnóstico de pancreatitis aguda suele establecerse cuando se cumplen al menos dos de tres criterios: dolor abdominal característico, elevación de lipasa o amilasa a más de tres veces el límite superior de la normalidad y hallazgos compatibles en las pruebas de imagen³,⁴.
La utilización conjunta de estos criterios permite evitar el diagnóstico basado exclusivamente en una alteración enzimática. Una elevación aislada de lipasa o amilasa debe interpretarse junto con la clínica y, cuando sea necesario, con la imagen³,⁴.
LIPASA SÉRICA:
La lipasa es una enzima de origen predominantemente pancreático y constituye el marcador bioquímico de mayor utilidad habitual ante la sospecha de pancreatitis aguda. Su concentración aumenta durante las primeras horas y puede mantenerse elevada durante varios días³,⁵.
La persistencia de la elevación de lipasa permite mantener utilidad diagnóstica cuando el paciente consulta después del inicio del dolor. Aunque es más específica que la amilasa en numerosos contextos, también puede elevarse en otras enfermedades y no debe interpretarse de forma aislada³,⁵.
AMILASA SÉRICA:
La amilasa puede elevarse de forma temprana en la pancreatitis aguda. Sin embargo, su especificidad es menor porque puede aumentar en afecciones salivales, renales, gastrointestinales y en otros procesos no pancreáticos³,⁵.
La amilasa suele normalizarse antes que la lipasa, por lo que una determinación tardía puede resultar menos informativa. Cuando ambas pruebas están disponibles, las guías suelen priorizar la lipasa³,⁵.
COMPARACIÓN ENTRE LIPASA Y AMILASA:
La lipasa presenta ventajas sobre la amilasa por su mayor especificidad diagnóstica y por mantener una elevación más prolongada. El momento de la extracción y el contexto clínico continúan siendo determinantes para interpretar cualquier resultado³,⁵.
La solicitud simultánea rutinaria de lipasa y amilasa aporta un beneficio limitado cuando la lipasa está disponible. El laboratorio debe seguir el protocolo establecido y evitar la duplicación de pruebas sin indicación clínica³,⁵.
OTROS PARÁMETROS DE LABORATORIO:
El hemograma puede mostrar leucocitosis y ayudar a valorar la respuesta inflamatoria. La glucosa puede aumentar por respuesta al estrés o por alteración endocrina pancreática, mientras que la creatinina y otros parámetros renales permiten valorar la repercusión sistémica²,³.
Las transaminasas y la bilirrubina tienen especial interés cuando existe sospecha de origen biliar. Una elevación marcada de alanina aminotransferasa puede apoyar la etiología relacionada con litiasis y orientar la evaluación posterior²,³.
La determinación de triglicéridos es relevante cuando se sospecha pancreatitis por hipertrigliceridemia. El calcio también puede formar parte del estudio metabólico, especialmente cuando la presentación clínica requiere una evaluación etiológica más amplia¹,².
VALORACIÓN DE LA GRAVEDAD:
Los parámetros analíticos pueden contribuir a identificar la repercusión sistémica y a seguir la evolución. La creatinina, el hematocrito, la urea y otros marcadores se integran con variables clínicas para detectar pacientes con mayor riesgo de complicaciones²,³.
La presencia de alteraciones persistentes de la función renal, del hematocrito o del equilibrio metabólico puede acompañar formas más graves. Estos parámetros aportan información complementaria y no sustituyen la valoración clínica integral²,³.
FASE PREANALÍTICA:
La calidad de las determinaciones depende de una correcta identificación del paciente, obtención de la muestra, transporte y procesamiento. El laboratorio debe utilizar procedimientos normalizados que reduzcan errores preanalíticos³,⁶.
Las interferencias analíticas y determinadas situaciones clínicas pueden modificar las concentraciones enzimáticas. Cuando existe discordancia entre el resultado y la situación clínica, el hallazgo debe revisarse y, cuando proceda, complementarse con otras pruebas³,⁶.
PRUEBAS DE IMAGEN Y LABORATORIO:
La ecografía, la tomografía computarizada y otras técnicas de imagen complementan la información del laboratorio y pueden ser necesarias para identificar la etiología o las complicaciones, especialmente cuando la presentación clínica no permite establecer el diagnóstico con seguridad³,⁴.
La integración de los resultados analíticos con la información radiológica mejora la valoración diagnóstica y permite orientar la actuación clínica. El laboratorio y la imagen aportan información complementaria y deben interpretarse conjuntamente³,⁴.
PAPEL DEL LABORATORIO CLÍNICO:
Desde el laboratorio clínico, la lipasa constituye una determinación rápida y de gran utilidad para apoyar el diagnóstico. El resto de parámetros bioquímicos y hematológicos aporta información adicional sobre la causa, la gravedad y la evolución³,⁵.
La interpretación requiere conocer el método utilizado, sus intervalos de referencia, el momento de obtención de la muestra y el contexto clínico. Un proceso analítico correctamente controlado mejora la fiabilidad del resultado³,⁶.
CONCLUSIÓN
Las pruebas de laboratorio desempeñan un papel fundamental en el diagnóstico de la pancreatitis aguda. La lipasa sérica es el marcador enzimático de mayor utilidad habitual, mientras que la amilasa puede aportar información complementaria en contextos seleccionados. El hemograma, la función renal, las pruebas hepáticas, los triglicéridos, el calcio y la glucosa permiten ampliar la valoración etiológica y de gravedad. La interpretación debe integrar los resultados con la clínica y, cuando sea necesario, con las técnicas de imagen, manteniendo siempre un adecuado control de las fases preanalítica y analítica.
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