AUTORES
- Alberto Roche Gotor. Fisioterapeuta. Huesca. España.
- Laia León Rodrigo. Fisioterapeuta en Salud Pélvica. Huesca. España.
- Sara Pérez Puyuelo. Fisioterapeuta. Huesca. España.
- Paula López Bergua. Fisioterapeuta. Huesca. España.
- Ana Belén Arranz Álvarez. Fisioterapeuta-Osteopatía. Zaragoza. España.
Introducción: La tendinopatía aquílea es una lesión por sobreuso frecuente en deportes de impacto, caracterizada por dolor, rigidez y disminución funcional. Su aparición se relaciona con una interacción desfavorable entre la carga mecánica aplicada y la capacidad adaptativa del tendón. Entre las estrategias preventivas descritas en la literatura destacan el fortalecimiento progresivo, la gestión adecuada de las cargas y la corrección biomecánica.
Objetivo: Analizar la evidencia disponible sobre intervenciones preventivas dirigidas a reducir la incidencia de tendinopatía aquílea en deportistas de impacto, así como identificar factores de riesgo y herramientas de cribado clínico.
Metodología: Se realizó una revisión narrativa mediante búsqueda en PubMed, ScienceDirect, Cochrane y Web of Science, siguiendo recomendaciones PRISMA para la organización del proceso. Se evaluó la calidad metodológica de los estudios mediante la escala PEDro.
Resultados: La sobrecarga mecánica, la debilidad del tríceps sural y determinados factores biomecánicos se identifican como los principales elementos asociados al desarrollo de tendinopatía aquílea. Los programas de fuerza pesada lenta (HSR), la pliometría progresiva y el control individualizado de la carga muestran mayor respaldo como estrategias preventivas.
Conclusión: La prevención eficaz de la tendinopatía aquílea requiere combinar gestión de cargas, fortalecimiento progresivo y reeducación de la técnica. Las intervenciones basadas en cargas altas y progresivas parecen generar las adaptaciones más protectoras para el tendón.
PALABRAS CLAVE
Tendón de Aquiles, prevención, biomecánica, fisioterapia.
Introduction: Achilles tendinopathy is a common overuse injury in high‑impact sports, characterized by pain, stiffness, and reduced function. Its development results from an imbalance between mechanical load and the tendon’s adaptive capacity. Preventive strategies described in the literature include progressive strengthening, load management, and biomechanical correction.
Objective: To review the available evidence on preventive interventions aimed at reducing the incidence of Achilles tendinopathy in high‑impact athletes and to identify relevant risk factors and screening tools.
Material and Methods: A narrative review was conducted through searches in PubMed, ScienceDirect, Cochrane, and Web of Science, following PRISMA recommendations for structuring the selection process. Methodological quality was assessed using the PEDro scale.
Results: Mechanical overload, triceps surae weakness, and specific biomechanical factors were consistently associated with increased risk. Heavy Slow Resistance (HSR) training, progressive plyometrics, and individualized load control emerged as the most supported preventive strategies.
Conclusion: Effective prevention of Achilles tendinopathy should integrate load management, progressive strength training, and biomechanical retraining. High‑load, slow‑tempo programs appear to induce the most protective adaptations.
KEY WORDS
Achilles tendon, prevention, biomechanics, physiotherapy.
La tendinopatía aquílea es una de las lesiones más frecuentes por sobreuso en deportes de impacto como son fútbol, baloncesto, atletismo, voleibol o running¹. El tendón de Aquiles soporta un conjunto elevado de cargas cíclicas, tanto durante la carrera, como en el salto, actuando como transmisor de fuerza y amortiguador mecánico². Si la demanda excede su capacidad de adaptación, aparecen síntomas como dolor, rigidez e incluso, pérdida funcional, los cuales pueden prolongarse en el tiempo y comprometer por ello, en el rendimiento deportivo de los deportistas³.
La relevancia clínica y deportiva de esta lesión radica principalmente en su elevada incidencia, a su tendencia a la cronificación y a su impacto en la disponibilidad del deportista⁴. A esto se suman, el tiempo apartado de la competición el cual suele implicar repercusiones psicológicas y coste económico, los cuales refuerzan la necesidad de implementar estrategias preventivas respaldadas por la evidencia científica⁵
La prevención se basa principalmente en dos pilares: mejorar la capacidad de adaptación del tendón a través de la aplicación de estímulos mecánicos adecuados⁶ y evitar picos de carga que puedan superar su tolerancia⁷. Para ello, la fisioterapia deportiva emplea programas de fortalecimiento progresivo⁶, una adecuada gestión de las cargas de entrenamiento⁷, la corrección de factores biomecánicos⁸,⁹ y la educación del deportista y su círculo, como herramientas fundamentales¹⁰,¹¹.
Definición clínica y presentaciones:
La tendinopatía aquílea se define como una alteración en la capacidad del tendón para adaptarse a cargas repetidas a lo largo del tiempo². Desde el punto de vista clínico, se distinguen dos presentaciones: la tendinopatía de la porción media, localizada entre 2 y 6 cm por encima de la inserción y la tendinopatía insercional, frecuentemente asociada a bursitis retrocalcánea o cambios en la entesis¹². Entre las manifestaciones más habituales destacan el dolor localizado, presencia de rigidez al inicio de la actividad, especialmente por la mañana, y una pérdida progresiva de la funcionalidad³. La valoración clínica puede complementarse con herramientas validadas como VISA-A¹³ y, cuando sea necesario, con pruebas de imagen, para confirmar el diagnóstico y valorar el estado del tendón¹⁴.
Fisiopatología y factores de riesgo:
Desde la perspectiva médica, la tendinopatía aquílea presenta alteraciones como la desorganización del colágeno, proliferación celular con características condrocitoides, cambios en la matriz extracelular y aparición de neovascularización. Estos cambios se reflejan con un proceso degenerativo y una reparación ineficaz más que una respuesta inflamatoria aguda¹⁵.
Se pueden clasificar los factores de riesgo en:
- Intrínsecos: debilidad de la musculatura del tríceps sural¹⁶, limitación de la dorsiflexión de tobillo¹⁶, alteraciones de la pisada⁹, presencia de desequilibrios musculares¹⁶, edad¹⁷ y sobrepeso¹⁷.
- Extrínsecos: aumentos bruscos en la carga de entrenamiento⁷ o una planificación deficiente del mismo⁹, uso frecuente de superficies excesivamente rígidas¹⁸ y utilización de un calzado inadecuado¹⁸.
La identificación de estos factores resulta clave para diseñar intervenciones preventivas, personalizadas y adaptadas a las particularidades de cada deportista.
Principios y estrategias preventivas:
La prevención debe perseguir dos objetivos que se complementen entre sí; mejorar la capacidad del tendón para soportar cargas y disminuir aquellas situaciones en las cuales esas cargas aumentan de forma excesiva o descontrolada. Las estrategias preventivas más utilizadas y respaldadas son las siguientes:
- Fortalecimiento progresivo del tríceps sural, incluyendo protocolos excéntricos y programas de resistencia pesada y lenta (HSR)⁶,¹⁹.
- Corrección biomecánica, especialmente las relacionadas con la dorsiflexión de tobillo y la técnica de carrera²⁰,²¹.
- Gestión de cargas, mediante una adecuada periodización, monitorización del entrenamiento y la educación del deportista acerca de la importancia de respetar los plazos²².
- Modificaciones del entorno, como el uso apropiado de calzado y la alternancia de superficies de entrenamiento, pueden contribuir a disminuir el estrés sobre el tendón²³,²⁴.
Justificación de la revisión:
A pesar de la gran cantidad de bibliografía que existe sobre el tratamiento, sigue siendo escasa y variada la evidencia acerca de cómo prevenirla en deportes de impacto. Llegar a conclusiones firmes se dificulta debido a la falta de investigaciones prospectivas y a la variabilidad de las intervenciones. Por eso, el propósito de esta revisión es condensar la evidencia disponible y brindar sugerencias prácticas en los campos clínico y deportivo.
Esta revisión narrativa tiene como objetivo principal evaluar la eficacia de las diferentes estrategias preventivas, incluyendo programas de carga, fortalecimiento, modificaciones biomecánicas y estrategias de gestión del entrenamiento para disminuir la incidencia de tendinopatía aquílea en deportistas que practican disciplinas de impacto.
Objetivos específicos:
- Describir los factores de riesgo más relevantes vinculados al desarrollo de la tendinopatía aquílea.
- Analizar la evidencia relacionada con los programas de ejercicio preventivo (HSR, excéntricos y pliometría).
- Analizar la influencia de la administración de la carga y de los factores extrínsecos en la prevención.
- Examinar el rol de las herramientas de monitoreo para prevenir y dar seguimiento del riesgo de lesión.
- Elaborar una propuesta para un protocolo preventivo basada en la evidencia científica y establecer recomendaciones para su implementación práctica.
Con el propósito de sintetizar la evidencia existente sobre la prevención de la tendinopatía aquílea en deportes de impacto, se llevó a cabo una revisión narrativa con búsqueda sistematizada. Con el fin de mejorar la transparencia y reproducibilidad del proceso, se llevó a cabo la búsqueda, el cribado y la selección de los estudios siguiendo algunas recomendaciones de la declaración PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses). Sin embargo, este trabajo no es una revisión sistemática en sentido estricto, porque no se implementaron de manera completa todos los criterios y requerimientos metodológicos que son necesarios para estas revisiones.
La búsqueda bibliográfica se realizó entre los meses de noviembre de 2025 y marzo de 2026 en las siguientes bases de datos: PubMed, ScienceDirect, Cochrane y Web of Science.
Se utilizaron descriptores MeSH y términos libres relacionados con las distintas áreas:
- Estructura y patología: “Achilles Tendon”, “Achilles Tendinopathy”, “Tendinopathy”, “Tendinosis”.
- Intervención y prevención: “Exercise Therapy”, “Physical Therapy”, “Primary Prevention”, “Rehabilitation”, “Trauma Disorders”.
- Contexto deportivo y biomecánico: “Sports Medicine”, “Athletic Injuries”, “Biomechanics”, “Running”, “Football”, “Basketball”, “Volleyball”.
Asímismo, se emplearon los operadores booleanos «AND» y «OR».
Se limitaron los resultados a:
- Publicaciones en inglés y español.
- Estudios publicados desde el 1 de enero de 2015 hasta la fecha de búsqueda.
- Artículos originales, ensayos clínicos, estudios prospectivos, revisiones sistemáticas y revisiones narrativas consideradas relevantes para el tema del estudio.
Para la elaboración de esta revisión, se tuvieron en cuenta las directrices de la declaración PRISMA²⁵, una guía diseñada para mejorar la publicación de revisiones sistemáticas y metaanálisis consistente en una lista de comprobación estructurada de 27 ítems que sigue la estructura básica de un artículo científico y detalla los contenidos específicos que deberían reportarse en cada sección del mismo.
Criterios de inclusión y exclusión:
Todos los estudios seleccionados para este análisis se ajustan rigurosamente a los estándares de selección establecidos por el método PICO (Población, Intervención, Comparación, Outcome), con el objetivo de mantener una línea metodológica coherente y garantizar la relevancia clínica de los artículos incluidos. La revisión se centró en deportistas que practican deportes de impacto y que participaban en programas preventivos de fisioterapia dirigidos al tendón de Aquiles, ya fuera como parte del grupo de intervención o como grupo control sometido a entrenamiento convencional.
Para la inclusión de los estudios se establecieron los siguientes criterios:
- Diseños: Ensayos controlados aleatorizados, estudios cuasi‑experimentales controlados, cohortes prospectivas, revisiones sistemáticas y revisiones narrativas con enfoque en prevención o factores de riesgo relevantes para la prevención.
- Población: Deportistas de entre 16 y 45 años que practican disciplinas de impacto. Se admitieron en el estudio, participantes que no presentaban síntomas o con manifestaciones subclínicas. En aquellos estudios con muestras mixtas, únicamente se consideraron los que separaban de manera explícita los resultados correspondientes al grupo de deportistas.
- Intervención: Programas preventivos enfocados en el tendón de Aquiles basados en ejercicio terapéutico, control de cargas, corrección biomecánica o modificaciones relacionadas con el entorno de entrenamiento.
- Variables: Como variable principal se consideró la incidencia de tendinopatía aquílea definida mediante criterios clínicos claros en seguimientos de entre 6 y 12 meses. Se consideraron variables secundarias como la puntuación VISA-A, el tiempo de inactividad deportiva, la intensidad de flexión plantar, las características ecográficas del tendón, la frecuencia de la lesión y el nivel de cumplimiento con los programas preventivos.
- Periodo de publicación: publicaciones desde 1 de enero de 2015 hasta la fecha de búsqueda.
- Idioma: inglés y español.
- Calidad metodológica: en los ensayos clínicos y estudios experimentales se utilizó la escala PEDro²⁶, aceptando trabajos con una puntuación igual o superior a 5 cuando la evidencia disponible era limitada. En el caso de las revisiones sistemáticas, se valoraron los dominios principales de la herramienta AMSTAR 2²⁷, aunque sin aplicar criterios de exclusión estrictos debido al carácter narrativo de esta revisión.
Por otra parte, se excluyeron los estudios que presentaban alguna de las siguientes características:
- Población no relevante: Investigaciones realizadas únicamente con población sedentaria o no deportista, sin examinar específicamente el subgrupo de deportistas; así como investigaciones que se centran únicamente en personas con síntomas ya presentes y sin una perspectiva preventiva.
- Intervención: Investigaciones enfocadas exclusivamente en intervenciones farmacológicas, infiltraciones o técnicas invasivas sin ningún componente de prevención o ejercicio.
- Diseño: Investigaciones retrospectivas que no tengan datos prospectivos sobre incidencia y series de casos con menos de 10 individuos por grupo, a menos que haya una explicación metodológica evidente.
- Seguimiento insuficiente: Investigaciones con períodos de seguimiento más cortos que 6 meses para variables subclínicas, o menores de un año si la incidencia de la lesión era el objetivo principal.
- Falta de acceso al contenido completo: Artículos cuyo texto completo no se logró conseguir después de una búsqueda razonable.
Proceso de selección de estudios:
La búsqueda inicial identificó un total de 356 registros. Tras la eliminación de duplicados, se cribaron 289 artículos por medio del análisis del título y resumen. Durante esta primera fase se descartaron aquellos estudios que no guardaban relación directa con la prevención de la tendinopatía aquílea, que incluían población no deportista o que no contenían intervenciones basadas en fisioterapia o ejercicio. Además, se descartaron las investigaciones enfocadas únicamente en tratamientos quirúrgicos o farmacológicos, así como las que no examinaban variables asociadas a la carga, la fuerza, la biomecánica o la incidencia de lesiones. Asimismo, se suprimieron aquellos artículos de los que no se contaba con el texto completo.
Posteriormente, se evaluaron 48 artículos a texto completo. Se excluyeron 38 por varias razones, principalmente porque no contaban con una intervención preventiva bien definida, no tenían un protocolo de ejercicio suficientemente detallado, utilizaban muestras que no eran deportivas y que tampoco incluían un análisis específico del subgrupo deportista, y tenían diseños retrospectivos sin incluir variables sobre incidencia o prevención lesional. También se descartaron algunos trabajos por limitaciones de tipo metodológico, como un tamaño muestra inadecuada o la falta de datos.
Finalmente, se incluyeron 9 estudios en la revisión:
- 1 estudio prospectivo de cohorte.
- 1 estudio experimental.
- 4 revisiones sistemáticas.
- 3 revisiones narrativas con contenido relevante para prevención, carga y biomecánica.
Evaluación calidad metodológica:
La calidad de los estudios experimentales y ensayos clínicos se valoró mediante la escala PEDro²⁶, teniendo en cuenta criterios como la aleatorización, la ocultación de la asignación, el cegamiento, el análisis por intención de tratar y la integridad de los datos obtenidos.
En cuanto a las revisiones sistemáticas, se consideraron los principales dominios de la herramienta AMSTAR 2²⁷, entre ellos la estrategia de búsqueda bibliográfica, el proceso de selección de estudios, la evaluación del riesgo de sesgo y la síntesis de los resultados. Estos criterios se utilizaron como referencia para interpretar la solidez de las conclusiones, sin aplicar un sistema de puntuación rígido.
RESULTADOS
Características de los estudios:
Características participantes:
Los estudios incluidos se centraron en deportistas que practican disciplinas de impacto, principalmente corredores de fondo y medio fondo, futbolistas, jugadores de baloncesto y triatletas. La mayoría de las muestras se situaban entre los 16 y los 45 años, el periodo durante el cual la exposición a cargas repetitivas en el tendón es más alta.
El estudio prospectivo de Jandacka et al. realizó un seguimiento de más de 900 corredores, tanto recreativos como profesionales, durante un año²⁸. Las revisiones de Challoumas²⁹, Sargeant y Romano³⁰ incorporaron información de miles de deportistas obtenidas a partir de estudios observacionales y ensayos clínicos, lo que proporcionó una perspectiva completa de los factores asociados a la tendinopatía aquílea.
En la mayoría de los trabajos se incluyeron deportistas asintomáticos o con molestias leves, ya que el objetivo era identificar factores de riesgo y evaluar intervenciones con potencial preventivo³¹,³². Algunas investigaciones también contemplaron a individuos que habían tenido antecedentes de tendinopatía aquílea, ya que se considera que haber padecido esta lesión previamente aumenta las posibilidades de una recaída, un elemento ampliamente documentado en la literatura clínica¹⁷.
Variables analizadas
Los estudios revisados abordaron una amplia gama de variables que están relacionadas con la aparición de la tendinopatía aquílea y con las adaptaciones que pueden favorecer su prevención³⁰,³³.
Una parte importante de la literatura se centró en la carga de entrenamiento, especialmente en los incrementos bruscos de volumen e intensidad y en la relación entre carga aguda y crónica. Los picos de carga no controlados incrementan notablemente la probabilidad de lesión, según los estudios realizados por Jandacka, Romano, Sargeant y van der Vlist¹⁷,²⁸,³³.
La rigidez del tobillo, la cadencia, el tiempo de contacto y la distribución de fuerzas en el transcurso de la carrera constituyeron otro enfoque investigativo biomecánico. Según investigaciones como las de Adam y Riel, estas variables tienen un impacto directo sobre la tensión que el tendón resiste durante actividades de impacto³¹,³². Un hallazgo relevante es que aumentar ligeramente el tiempo de contacto puede disminuir las fuerzas pico en el tendón, lo que insinúa una estrategia preventiva potencial³¹.
Las revisiones sistemáticas que compararon diferentes programas de ejercicio preventivo, en cuanto a las intervenciones, resaltaron los protocolos excéntricos, el entrenamiento de fuerza pesada lenta (HSR) y la pliometría progresiva. Se valoraron estas intervenciones a través de variables como la rigidez tendinosa, el dolor, la función, la capacidad reactiva y la fuerza del tríceps sural. Los análisis concuerdan en que los programas de cargas altas y progresivas producen las adaptaciones más protectoras²⁹,³⁴.
Finalmente, varios estudios examinaron herramientas para el cribado y la monitorización, como la ecografía musculoesquelética y la escala VISA A, las cuales posibilitan evaluar la función, el grosor del tendón y la presencia de neovascularización. Además, se investigaron variables ambientales, como el tipo de calzado o la superficie de entrenamiento, que tienen el potencial de alterar la carga en los tendones³²,³⁵.
Tiempo de intervención
La duración de las intervenciones dependió del tipo de programa. Los estudios enfocados en ejercicio preventivo implementaron protocolos de seis a doce semanas, con un promedio de dos a tres sesiones semanales. Los programas de pliometría progresiva, HSR y excéntricos constituyeron este caso, según se observa en las revisiones de Challoumas, Silbernagel y Munteanu²⁹,³³,³⁵.
Por otro lado, los estudios que evaluaron alteraciones biomecánicas, como cambios en la técnica de carrera o en el tiempo de contacto, llevaron a cabo intervenciones más cortas, normalmente restringidas a una o unas pocas sesiones. El propósito de estos estudios era investigar el impacto inmediato sobre la carga tendinosa³¹,³².
El análisis prospectivo de Jandacka no utilizó una intervención particular, sino un seguimiento a lo largo de doce meses para determinar los factores predictivos de riesgo²⁸. Por otro lado, los estudios que emplearon herramientas de monitoreo clínico llevaron a cabo mediciones al comienzo y al final del periodo de intervención, con evaluaciones intermedias en algunos casos³³,³⁵.
Resultados de los estudios individuales:
Los estudios incluidos en esta revisión aportan información sobre los factores relacionados con la aparición de la tendinopatía aquílea y su prevención. El estudio prospectivo de Jandacka et al. de 2025²⁸, realizado durante un año en más de 900 corredores, mostró que una menor fuerza del sóleo y un mayor volumen de entrenamiento se asociaban con un mayor riesgo de tendinopatía. Además, una menor rigidez tendinosa y las asimetrías en la distribución de fuerzas durante la carrera se relacionaron con una mayor prevalencia de lesiones, destacando la importancia de la fuerza y la estabilidad mecánica.
La revisión de Challoumas et al.²⁹ de 2023 comparó diferentes intervenciones basadas en ejercicio. Aunque su enfoque fue terapéutico, sus resultados sugieren que las adaptaciones producidas por el entrenamiento de fuerza también pueden contribuir a la prevención. El HSR mostró mayores mejoras en función, fuerza y rigidez tendinosa que los protocolos excéntricos aislados, respaldando el uso de cargas lentas y progresivas para aumentar la tolerancia del tendón a estímulos repetidos.
Según la revisión de Sargeant y Romano³⁰ de 2025, que abarcó 34 investigaciones enfocadas en la prevención de tendinopatías del miembro inferior, las tácticas preventivas más efectivas consisten en combinar una gestión apropiada de cargas, un desarrollo gradual de la fuerza y el ajuste de aspectos biomecánicos. Los escritores subrayaron en particular la importancia de entrenar con pesas y a baja velocidad (HSR), de fortalecer el sóleo específicamente y de realizar pliometría controlada, debido a que estas acciones producen ajustes en los tendones que mejoran la tolerancia a las cargas. Además, enfatizaron lo útil que es el cuestionario VISA A para monitorear los síntomas y la relevancia de ajustar el calzado y la superficie de entrenamiento en función de las necesidades del deportista.
El estudio práctico de Adam et al.³¹ de 2023 examinó el comportamiento del tendón de Aquiles durante varias actividades dinámicas, enfocándose en variables biomecánicas como la rigidez del tobillo, la velocidad al correr, la cadencia y el grado de activación del tríceps sural. Los escritores notaron que los atletas con una capacidad de absorción muscular más baja sufrían un mayor estrés en el tendón, lo cual aumenta la posibilidad de sufrir una lesión. Asimismo, detectaron que un pequeño incremento en el tiempo de contacto durante la carrera podría disminuir las fuerzas pico enviadas al tendón, lo que posibilita la realización de intervenciones preventivas basadas en el reentrenamiento técnico.
Sobre la biomecánica de carrera, Riel et al.³² de 2018, realizó un análisis para determinar cómo ciertos patrones de movimiento tienen el potencial de cambiar la carga que el tendón de Aquiles recibe. Notaron que elementos como la longitud de zancada, el tiempo de contacto, la rigidez del tobillo o la cadencia tienen un impacto directo sobre la tensión ejercida en el tendón. Normalmente, si se acorta la zancada y se aumenta un poco la cadencia, las fuerzas pico tienden a bajar. Por el contrario, si se utilizan técnicas más rígidas o apoyos muy cortos, la carga aumenta. Estas conclusiones indican que pequeños cambios en la manera de correr podrían contribuir a reducir el estrés mecánico en el tendón y, por lo tanto, desempeñar un papel en las tácticas preventivas.
Varios elementos clínicos y relacionados con la carga se asociaron con un riesgo más elevado de desarrollar tendinopatía aquílea, según una revisión sistemática realizada por van der Vlist et al.³³ de 2019. Los aumentos repentinos en el volumen de entrenamiento, los antecedentes previos de tendinopatía, edad superior a 30 años, la debilidad del tríceps sural y las limitaciones en la movilidad del tobillo son algunos de los aspectos más relevantes. En el análisis, además, se indicó que el tipo de calzado y la superficie en la que se entrena pueden tener un impacto en la carga que soporta el tendón. Esto subraya lo importante que es tener presente el entorno del deportista cuando se planifica su prevención.
La revisión de Munteanu y Barton³³ de 2019 destacó que la educación del deportista y el manejo de cargas son piezas clave para prevenir. Los autores indicaron que la carga ideal es personal e influye en ella la técnica, la experiencia y la tolerancia tendinosa, entre otros factores. También enfatizaron que es fundamental tratar la prevención desde una perspectiva multifactorial, la cual engloba el fortalecimiento, el control de la carga y la modificación de factores externos cuando se requiera.
El estudio de O’Neill et al.³⁴ de 2015, analizó la manera en que el trabajo de fuerza progresivo y la carga excéntrica promueven adaptaciones protectoras en el tendón. Los autores señalaron que el tendón reacciona particularmente bien a cargas altas que se aplican lentamente y de forma controlada (HSR), puesto que dicha estimulación promueve la producción de colágeno y ayuda a incrementar la rigidez del tendón. A pesar de que estas modificaciones están normalmente vinculadas al tratamiento, pueden tener un papel significativo en la prevención de lesiones en deportistas que se exponen a cargas repetitivas.
Por último, en lo relativo a la planificación del regreso al deporte, Silbernagel y Crossley³⁵ de 2015 sugirieron un programa estructurado que incluye la progresión de carga, el control de los síntomas y los criterios funcionales antes de reintegrar actividades que requieren mucho esfuerzo. Su propuesta subraya la relevancia de progresar por etapas, adaptando el volumen y la intensidad en función de cómo reacciona el tendón, y empleando pruebas funcionales para determinar cuándo es seguro incrementar la exigencia. Este punto de vista apoya la noción de que el regreso al deporte debe ser paulatino y guiado por la evolución clínica, no únicamente por el paso del tiempo.
PROPUESTA DE PROTOCOLO PREVENTIVO:
El protocolo preventivo sugerido incorpora los tres elementos fundamentales respaldados por la evidencia: Gestión inteligente de cargas, ejercicio terapéutico específico para el tendón y corrección sistemática de factores de riesgo biomecánicos.
Se estructura en cuatro fases progresivas, con criterios objetivos de avance y monitorización continua mediante VISA-A, dolor y carga.
Antes de iniciar el programa, se recomienda realizar una valoración estructurada que incluya:
Valoración clínica:
- Escala VISA-A (recomendable ≥ 90 para iniciar pliometría).
- Dolor en una escala 0–10 durante el entrenamiento y después de este.
- Palpación del tendón y valoración de la rigidez de forma subjetiva.
Valoración funcional:
- Evaluación de elevación del talón unilateral (≥ 25 repeticiones).
- Evaluación de fuerza isométrica del sóleo (dinamometría si disponible).
- Salto en drop test y salto vertical (asimetría <10%).
Evaluación biomecánica:
- Estudio de carrera: cadencia, duración tiempo de contacto, rigidez del tobillo.
- Análisis de la técnica en saltos y aterrizajes.
Evaluación de carga:
- Registro del volumen semanal (km, sesiones y saltos).
- Identificación de picos bruscos de carga.
Fase 1: Acondicionamiento de la carga tendinosa:
Duración recomendada: 6–8 semanas. Frecuencia: 2 a 3 sesiones por semana, eligiendo un par de ejercicios de cada una de las subfases.
Objetivo: aumentar la capacidad de carga del tendón y la fuerza del tríceps sural, especialmente del sóleo.
Formada por 3 subfases de manera simultánea:
1.1 Carga de fuerza lenta y controlada (HSR):
Standing Calf Raise pesado:
- 3 series x 5-6 repeticiones.
- Tempo: 2” subida – 4” bajada.
- Carga alta (85-90% 1RM).
Seated Calf Raise pesado (sóleo):
- 4 series x 5-6 repeticiones.
- Carga alta (85-90% 1RM).
- Tempo lento y ROM completo.
Donkey Calf Raises:
- 3 series x 10-12 repeticiones.
- Carga alta (70-85% 1RM).
Trabajo isométrico pesado:
- 5 repeticiones x 45 segundos. Carga alta, dolor ≤ 3/10.
1.2 Excéntricos:
Excéntrico Unipodal en barra:
- 4 series x 6 repeticiones.
- Del 60% del 1RM unilateral, en busca del 80% del 1RM total.
Flywheel Calf Raise
- 4 series x 5-6 repeticiones.
- Priorizar subida explosiva.
Excéntrico en prensa:
- Fase concéntrica se realiza con ambas piernas, fase excéntrica con una sola.
- 4 series x 5-6 repeticiones.
- Trabaja en torno al 70-85% 1RM (ambas piernas).
Trabajo complementario de fuerza unipodal:
Walking lunge:
- 4 series x 30 metros.
- No perder el enfoque de trabajar pesado.
Single leg Deadlift:
- 4 series x 6 repeticiones
- No perder el enfoque de trabajar pesado.
Step down:
- 3 series x 8 repeticiones.
- No perder el enfoque de trabajar pesado.
Bulgarian Squat con elevación de talón:
- 3 series x 8 repeticiones.
- No perder el enfoque de trabajar pesado.
Criterios para avanzar a Fase 2:
- Completar ≥90% de la carga planificada en los ejercicios HSR y excéntricos durante las últimas 2 semanas.
- Dolor ≤3/10 durante las sesiones de fuerza y sin aumento >2 puntos en las 24 h posteriores.
- Sin reducción ≥10% del rendimiento entre el inicio y el final de la sesión de fuerza.
Fase 2: Pliometría progresiva, capacidad reactiva y de absorción:
Duración recomendada: 4–6 semanas. Frecuencia: 2 sesiones/semana.
Objetivo: mejorar la respuesta elástica del tendón y su tolerancia a cargas rápidas, y a su vez, desarrollar la capacidad para frenar la tensión generada tras el movimiento.
Fase 2.1 Pliometría Básica:
Algunos ejercicios a escoger pueden ser:
Walking Lunge:
- 3 series x 25 segundos.
- Posibilidad de utilización de step, banda o alguna superficie blanda con el paso de las semanas.
Rudiment Hops (saltos cortos hacia delante):
- 3 series x 20 metros.
- No perder nunca la rigidez de tobillo.
- Posibilidad de incluir banda en rodilla o algún tipo de lastre.
Drop Pogo (caída desde una altura + pogos reactivos):
- 3 series x 8-10 repeticiones.
- No superar los 20-30 cm los primeros días.
Single Leg Pogo:
- 3 series x 10-12 repeticiones por pierna.
- Posibilidad de utilización de lastre, banda o alguna superficie blanda con el paso de las semanas.
Rope Reactive:
- 3 series x 20-30 segundos.
- Posibilidad de utilización de distintos tipos de cuerdas e introducción de diferentes tipos de salto (laterales, unipodales…).
Fase 2.2 Pliometría Avanzada:
Posibles ejemplos a seleccionar:
Drop Jump:
- 3 series x 6-8 repeticiones.
- No superar los 20-30 cm los primeros días.
Depth Jump (hacia delante):
- 3 series x 4-5 repeticiones.
- Fase más avanzada que el drop jump. Entorno a los 40-50cm.
Triple Hop:
- 3 series x 3 repeticiones por pierna.
- Posibilidad de utilización de lastre, banda o alguna superficie blanda con el paso de las semanas.
Bounding (alternando piernas):
- 3 series x 20 metros.
- Posibilidad de utilización de lastre, banda o alguna superficie blanda con el paso de las semanas.
Alternative Bounds (patrones cruzados, laterales…):
- 3 series x 15 metros.
- Posibilidad de cambiar los tipos de superficie y modificar las diferentes trayectorias.
Hurdle Hops:
- 3 series x 8-10 vallas bajas.
Trap Bar Jump:
- 3 series x 6 repeticiones.
- Combina pliometría avanzada junto a trabajo de potencia.
Fase 2.3 Capacidad de absorción (complementaria a ambas fases de pliometría):
Algunos ejercicios a elegir pueden ser:
Snap Down:
- 3 series x 8-10 repeticiones.
- Con el fin de incrementar la complejidad, se puede ejecutar el ejercicio sobre una pierna únicamente, agregar un aviso visual o sonoro que demande una reacción reactiva, o sumar un salto vertical justo después del aterrizaje.
Landing Unilateral:
- 3 series x 4-5 repeticiones.
- Existen varias maneras de incrementar la complejidad, como aterrizar desde un cajón bajo, proseguir con una sentadilla unilateral o aterrizar sobre una colchoneta delgada para introducir inestabilidad leve que ponga a prueba la propiocepción y la estabilidad del apoyo.
Drop Lunge:
- 3 series x 3 repeticiones por pierna.
- Para elevar la complejidad, se puede hacer el ejercicio desde un cajón de menor altura para aumentar las fuerzas de impacto, usando una pelota medicinal para agregar carga externa o incluyendo una rotación del torso durante el descenso o después del aterrizaje, lo que eleva los requerimientos de estabilidad, control neuromuscular y coordinación.
Lateral Landing:
- 3 series x 20 metros.
- Para elevar el nivel de dificultad, es posible aumentar la distancia de los saltos laterales para exigir una mejor estabilidad y desaceleración, o ejecutar los saltos sobre una línea o pequeños obstáculos, lo que mejora la precisión del apoyo, la coordinación y el control del aterrizaje.
Criterios para avanzar a Fase 3:
- Asimetría <10% en saltos.
- Dolor ≤ 3/10 durante y después.
- VISA-A ≥ 90.
Fase 3: Continuación pliometría + Integración en carrera y reentrenamiento técnico:
Duración recomendada: 4 semanas. Frecuencia: 2–3 sesiones/semana.
Objetivo: transferir las adaptaciones a la carrera y reducir la carga tendinosa mediante ajustes técnicos.
Intervenciones biomecánicas:
Aumento de cadencia (5–10%)
- Reduce la carga pico en el tendón.
Aumento leve del tiempo de contacto
- Disminuye fuerzas pico.
Reducción de rigidez del tobillo
- Trabajo de movilidad y control excéntrico.
Trabajo de técnica de carrera
- Aterrizaje suave.
- Control de tronco.
- Estabilidad de cadera.
Integración en carrera:
- Progresión de volumen: +5–10% semanal.
- Evitar picos >15%.
- Alternar superficies (tierra/asfalto).
- Ajustar drop del calzado según fase de carga.
Criterios para avanzar a Fase 4:
- Asimetría <5-10% en saltos unipodales.
- Dolor ≤ 2/10 durante la carrera y en las 24 horas posteriores.
- VISA-A ≥ 95.
- Tolerancia a la progresión del volumen semanal de carrera, sin reagudización de síntomas.
- Ejecución adecuada de la técnica de carrera, manteniendo la cadencia objetivo, un aterrizaje. suave, una regulación apropiada del tronco y una estabilidad de cadera correcta.
Fase 4: Integración específica en el deporte:
Duración recomendada: 3–6 semanas (variable según el deporte y el nivel competitivo).
Frecuencia: 2–4 sesiones/semana de readaptación + entrenamiento específico.
Objetivo: Implementar en el ámbito deportivo las adaptaciones de fuerza, capacidad reactiva y absorción a través de movimientos concretos, conservando la capacidad de carga del tendón y disminuyendo al mínimo el peligro de recaída.
- Sprint progresivo:
- 4–6 repeticiones.
- Recuperación completa (2–3 minutos).
- Progresión:
- 90 %
- 95 %
- 100 %
- Cambios:
- 3–5 series.
- Distancias de 5–15 metros.
- Progresión:
- 45°
- 90°
- 135°
- 180°
- Posteriormente:
- Reacción a estímulos, oponente y balón.
- Gestos específicos del deporte:
Según disciplina:
- Fútbol: golpeo, centros, frenadas, aceleraciones.
- Baloncesto: entradas, rebotes y aterrizajes.
- Voleibol: remates y bloqueos.
- Running: series, cambios de ritmo y cuestas.
Es fundamental una adecuada administración de cargas a lo largo de todas las etapas del protocolo:
- Evitar semanas con incrementos mayores al 15%.
- Registrar dolor 0 a 10 antes, durante y después.
- Si el dolor supera 4/10 o si VISA-A cae más de 10 puntos, modificar la carga.
- Incorporar semanas de descanso cada tres o cuatro semanas.
- Posibilidad de monitorizar el ACWR como una herramienta complementaria para supervisar la evolución de la carga, utilizando el rango 0.8-1.3 como referencia orientativa y valorándolo en conjunto con otros indicadores de carga y respuesta del deportista.
Al mismo tiempo, un monitoreo constante nos permitirá tener una mejor supervisión y desarrollo.
Las herramientas que se proponen para usar son:
- VISA-A semanal.
- Registro de carga externa (número de sesiones, saltos y kilómetros).
- Registro de carga interna (RPE por tiempo).
- Ecografía (si es necesario) para la evaluación del grosor y la ecogenicidad.
- Dolor constante en la mañana mayor a 3/10 o rigidez matinal más de 48 horas.
- Disminución de más de 10 puntos en el índice VISA-A.
Cuando el protocolo ha finalizado, se recomienda mantener una o dos sesiones semanales de trabajo de fuerza con ejercicios excéntricos o HSR, así como una sesión semanal de pliometría ligera y un control constante de la carga. Además, es aconsejable revisar periódicamente la técnica.
Este mantenimiento no solo contribuye a disminuir el riesgo de que la tendinopatía aquílea vuelva a aparecer, sino también la posibilidad de que surjan otras lesiones debido al uso excesivo del miembro inferior, pues optimiza la capacidad de absorber y transmitir fuerzas durante la actividad deportiva. Por consiguiente, se debe considerar el mantenimiento del protocolo como una estrategia de prevención global a largo plazo.
Síntesis final del protocolo:
El protocolo preventivo incluye:
- Fuerza pesada lenta (HSR) → incrementa la rigidez y la capacidad de carga.
- Trabajo específico de sóleo → factor protector esencial.
- Pliometría progresiva → mejora capacidad de reacción.
- Reentrenamiento técnico → disminuye las fuerzas pico.
- Manejo de carga → previene picos lesivos.
- Monitorización continua → detecta cambios tempranos.
DISCUSIÓN
Interpretación de los principales hallazgos:
Los hallazgos de esta revisión permiten comprender la tendinopatía aquílea como una enfermedad compleja, influida por factores biomecánicos, carga mecánica y características musculotendinosas. Estudios prospectivos como el de Jandacka et al.²⁸ de 2025 muestran que la combinación de aumentos drásticos de la carga de entrenamiento y una baja fuerza del sóleo presenta un importante potencial predictivo para la aparición de síntomas. La gestión de la carga es, por tanto, fundamental en la prevención, como señalan Van der Vlist et al.¹⁷ de 2019 y Munteanu y Barton³³ de 2019. En conjunto, la evidencia respalda regular la exposición mecánica del tendón, supervisando la carga aguda y acumulada y evitando incrementos bruscos.
Los estudios biomecánicos aportan información relevante sobre la influencia de la técnica de carrera y el control neuromuscular en la carga del tendón de Aquiles. Variables como la cadencia, la rigidez del tobillo y el tiempo de contacto modifican las fuerzas aplicadas sobre el tendón, según Adam et al.³¹ de 2023 y Riel et al.³² de 2018. Además, pequeños aumentos del tiempo de contacto pueden reducir las fuerzas pico, sugiriendo que ajustes técnicos podrían contribuir a la prevención. Por ello, la reeducación de la carrera y el trabajo técnico deberían incluirse en programas preventivos, especialmente en deportistas con altas demandas pliométricas o grandes volúmenes de carrera.
Respecto a las intervenciones mediante ejercicio, la evidencia muestra resultados consistentes. Challoumas et al.²⁹ de 2023 señalan que los programas de fuerza pesada y lenta (HSR) producen mayores mejoras en la rigidez tendinosa, función y fuerza muscular que los protocolos excéntricos convencionales. Aunque gran parte de la evidencia procede del tratamiento, estas adaptaciones pueden aplicarse a la prevención, al aumentar la capacidad del tendón para soportar cargas repetidas. Asimismo, O’Neill et al.³⁴ de 2015 indican que las cargas pesadas y lentas favorecen la síntesis de colágeno y la adaptación estructural del tendón. Por ello, se respalda la inclusión de fuerza progresiva del tríceps sural, especialmente del sóleo, junto con pliometría controlada.
En general, las investigaciones respaldan la propuesta de Sargeant y Romano³⁰ de 2025, basada en tres pilares: gestión de cargas, aumento progresivo de la fuerza y corrección de factores biomecánicos. Este enfoque proporciona una base para desarrollar protocolos preventivos aplicables al ámbito deportivo. Además, herramientas como el VISA-A y la ecografía musculoesquelética pueden facilitar el seguimiento de cambios estructurales y funcionales. Aunque los hallazgos ecográficos no siempre se relacionan directamente con los síntomas, su combinación con el control de la carga y el dolor permite una valoración más completa del estado del tendón.
Limitaciones del presente estudio:
Sin embargo, a pesar de la solidez general de las pruebas existentes, es necesario considerar algunas limitaciones. Una parte importante de las investigaciones relacionadas con el ejercicio se han llevado a cabo en pacientes con tendinopatía ya establecida y estaban principalmente enfocadas en tratamientos terapéuticos, no tanto en medidas preventivas. Por lo tanto, algunas de las sugerencias preventivas presentadas en este trabajo se fundamentan en una extrapolación lógica de las adaptaciones fisiológicas que se han notado en esos estudios. Esto supone una restricción para determinar conclusiones que puedan ser aplicadas directamente a la prevención de la tendinopatía. Asimismo, numerosos estudios biomecánicos se han llevado a cabo en laboratorios y con muestras de tamaño más bien reducido, lo cual podría dificultar la extrapolación directa de sus resultados a situaciones reales de entrenamiento o competición.
Sugerencias para futuros estudios:
Para futuras investigaciones, sería interesante llevar a cabo estudios prospectivos enfocados en la prevención primaria de la tendinopatía aquílea, dado que una gran parte de las evidencias actuales se originan en protocolos terapéuticos extrapolados al campo preventivo. Además, para que los resultados biomecánicos obtenidos en laboratorio se puedan aplicar mejor, sería aconsejable aumentar el tamaño de la muestra y llevar a cabo investigaciones en situaciones deportivas reales. Para diseñar programas preventivos más personalizados y eficientes en función de las características individuales de cada atleta, también sería beneficioso examinar con mayor detalle la interacción entre variables de carga, técnica de carrera y adaptaciones musculotendinosas.
Implicaciones clínicas y aplicación práctica:
Los resultados de esta revisión tienen importantes implicaciones para prevenir la tendinopatía aquílea en deportistas de impacto. La prevención debe ser multifactorial e individual, combinando el fortalecimiento del complejo músculo-tendón, el aumento de su capacidad de carga, el control del entrenamiento y la adaptación de factores biomecánicos y externos.
El entrenamiento de fuerza pesada y lenta (HSR) es una estrategia relevante, ya que mejora la tolerancia del tendón a las cargas. Además, se recomienda fortalecer específicamente el sóleo por su participación en la carrera y el salto. Los ejercicios excéntricos pueden incorporarse dentro de programas generales de fortalecimiento, evitando su uso como estrategia aislada.
La pliometría progresiva permite preparar el complejo músculo-tendón para las demandas de impacto, velocidad y producción de fuerza. Su incorporación debe adaptarse a la capacidad del atleta, avanzando de ejercicios sencillos a tareas más complejas y reactivas.
La gestión de la carga también es fundamental. Los aumentos bruscos de intensidad o volumen pueden favorecer la sobrecarga tendinosa, por lo que se aconseja realizar progresiones controladas y monitorizar el entrenamiento. Estos datos deben interpretarse según las características individuales del deportista.
También deben considerarse factores externos y biomecánicos como el calzado, las superficies y la técnica de carrera. Variables como la cadencia, el tiempo de contacto y la rigidez del tobillo pueden ayudar a identificar aspectos modificables y mejorar la distribución de las cargas.
La evolución puede controlarse mediante el VISA-A, pruebas funcionales, dolor y, cuando sea necesario, ecografía musculoesquelética. El uso conjunto de estos indicadores permite ajustar las cargas según los cambios en la función y los síntomas.
En conjunto, el protocolo propuesto combina fuerza, fortalecimiento del sóleo, pliometría, reentrenamiento técnico, gestión de cargas y monitorización. Su aplicación progresiva permite adaptar las demandas del tendón desde el desarrollo de la fuerza hasta la carrera y los movimientos específicos del deporte, integrando la prevención en la planificación habitual del entrenamiento.
CONCLUSIONES
Objetivo general:
La investigación sugiere que, para prevenir la tendinopatía aquílea en atletas de deportes de impacto, se necesita una estrategia multifactorial fundamentada en el ejercicio terapéutico, el control de la carga física, la mejora de los elementos biomecánicos y un seguimiento constante.
Factores de riesgo:
Los antecedentes de lesiones, la debilidad del tríceps sural, los cambios biomecánicos, las alteraciones extrínsecas asociadas al entrenamiento y el aumento repentino de carga son los factores de riesgo más frecuentemente vinculados con la aparición de tendinopatía aquílea.
Programas de ejercicio preventivo:
Los programas de fuerza pesada lenta (HSR) demuestran los resultados más positivos en términos de la capacidad de carga y las adaptaciones del tendón. Por otro lado, el trabajo excéntrico y la pliometría progresiva son técnicas complementarias incluidas en los programas preventivos.
Gestión de la carga y factores extrínsecos:
Para reducir la probabilidad de lesiones y mejorar el ajuste del tendón a las exigencias deportivas, son cruciales una planificación apropiada y un avance gradual de la carga de entrenamiento.
Herramientas de monitorización:
La utilización conjunta de cuestionarios funcionales, registros de carga y pruebas clínicas posibilita la detección temprana de situaciones de riesgo y facilita la toma de decisiones dentro de las estrategias preventivas. El registro del dolor, el VISA-A, la supervisión de la carga y las pruebas funcionales posibilitan evaluar cómo progresa el deportista. Cuando sea apropiada, la ecografía musculoesquelética puede proporcionar información extra sobre las modificaciones a nivel estructural. En general, estas herramientas posibilitan la modificación individual de las cargas y un monitoreo exhaustivo del tendón.
Protocolo preventivo:
Con base en la evidencia revisada, se propone un protocolo preventivo estructurado que incluye el fortalecimiento progresivo, la pliometría, el control de carga y el seguimiento clínico. Estas medidas buscan disminuir el riesgo de tendinopatía aquílea en deportes de impacto.
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