Importancia del trabajo de coordinación en un niño con diagnóstico de espectro autista: a propósito de un caso

28 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Rut García Lázaro. Fisioterapeuta. Cee Rincón de Goya. Zaragoza, España.
  2. Andrea Gayán Fenero. Fisioterapeuta. Servicio Aragonés de Salud, España.
  3. Silvia Jiménez Almor. Fisioterapeuta. Clínica Molière, Cuarte de Huerva, España.
  4. Noelia Gallego Sereno. Fisioterapeuta. Hospital Militar Zaragoza, España.
  5. Diana Cristina Gavín Roche. Fisioterapeuta. Residencia Emera Zaragoza, España.

RESUMEN

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) se asocia frecuentemente con déficits motores significativos, especialmente en el control postural y la coordinación, que afectan al funcionamiento diario y a la calidad de vida. La fisioterapia desempeña un papel clave en el abordaje de estas dificultades, aunque persisten lagunas sobre las estrategias de intervención más efectivas.

Objetivos: Describir un caso clínico de intervención fisioterapéutica enfocada al trabajo de coordinación en un niño con TEA; mostrar la utilidad del Cuestionario de Trastorno del Desarrollo de la Coordinación (CTDC’07) para valorar cuantitativamente los resultados de la intervención; y, en función de dichos resultados, considerar la conveniencia de mantener este tipo de intervención.

Presentación del caso: Alumno de 10 años de un centro de educación especial, con diagnóstico de TEA, discapacidad cognitiva superior al 70%, GMFCS nivel I y GMFM del 95%, que presentaba dificultades de coordinación en actividades funcionales. Se diseñó un programa de fisioterapia grupal (dos sesiones semanales de 45 minutos durante el curso escolar), estructurado en siete actividades secuenciadas centradas en habilidades de coordinación.

Resultados: Entre la evaluación inicial (noviembre de 2025) y la final (junio de 2026), la puntuación total del CTDC’07 mejoró de 31/75 a 50/75 (+19 puntos), con avances destacados en control durante el movimiento (+8) y coordinación global (+8), y una mejora más modesta en motricidad fina/escritura (+3).

Conclusión: La intervención fisioterapéutica grupal centrada en la coordinación produjo una mejora clínicamente relevante, especialmente en coordinación gruesa, lo que respalda su continuidad, valorando estrategias complementarias para potenciar la motricidad fina.

PALABRAS CLAVE

Trastorno del espectro autista, fisioterapia, destreza motora, trastornos de la destreza motora, equilibrio postural, niño

ABSTRACT

Autism Spectrum Disorder (ASD) is frequently associated with significant motor deficits, particularly in postural control and coordination, which affect daily functioning and quality of life. Physiotherapy plays a key role in addressing these difficulties, although gaps remain regarding the most effective intervention strategies.

Objectives: To describe a clinical case of a physiotherapy intervention focused on coordination training in a child with ASD; to demonstrate the usefulness of the Developmental Coordination Disorder Questionnaire (DCDQ’07) for quantitatively assessing the intervention outcomes; and, based on these results, to consider the appropriateness of continuing this type of intervention.

Case presentation: A 10-year-old student from a special education school, diagnosed with ASD, with cognitive disability greater than 70%, GMFCS level I and a GMFM score of 95%, who presented coordination difficulties in functional activities. A group physiotherapy programme was designed (two 45-minute sessions per week throughout the school year), structured into seven sequenced activities focused on coordination skills.

Results: Between the initial assessment (November 2025) and the final assessment (June 2026), the total DCDQ’07 score improved from 31/75 to 50/75 (+19 points), with notable gains in control during movement (+8) and overall coordination (+8), and a more modest improvement in fine motor skills/handwriting (+3).

Conclusion: The group physiotherapy intervention focused on coordination produced a clinically relevant improvement, particularly in gross coordination, supporting its continuation, while considering complementary strategies to enhance fine motor skills.

KEY WORDS

Autism spectrum disorder, physical therapy modalities, motor skills, motor skills disorders, postural balance, child

INTRODUCCIÓN

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo de inicio temprano caracterizada por déficits persistentes en la comunicación e interacción social, así como por la presencia de patrones de comportamiento restringidos y repetitivos1. La prevalencia del TEA ha aumentado notablemente en las últimas décadas. A nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) cifra su prevalencia en torno al 0,76% de la población infantil, aunque las estimaciones varían considerablemente entre estudios2.

Además de las características nucleares del TEA, la investigación ha documentado de manera consistente la presencia de déficits motores significativos en esta población. Aunque los problemas motores no forman parte de los criterios diagnósticos del DSM-5, estudios epidemiológicos han estimado que entre el 50% y el 95% de los niños con TEA presentan alteraciones motoras clínicamente significativas3. Concretamente, se ha señalado que hasta el 79-83% de los niños con TEA tienen dificultades para ejecutar habilidades motoras apropiadas para su edad4,5. Estas alteraciones abarcan tanto la motricidad fina como la gruesa, e incluyen déficits en la coordinación bilateral 6, reducción de la fuerza de prensión7, alteraciones de la velocidad motora8, anomalías en la marcha9, así como dificultades en el control motor fino —destreza manual, grafomotricidad y manipulación de objetos—10,11. Asimismo, casi el 80% de las personas con TEA conviven con distintos grados de dificultad motora que repercuten directamente en su funcionamiento diario12.

Entre los déficits motores descritos en el TEA, las alteraciones del control postural y del equilibrio han recibido especial atención en la literatura científica. Varios estudios han señalado que el equilibrio estático se encuentra más afectado que otras habilidades motoras en esta población13,14, hasta el punto de que muchas personas con TEA nunca alcanzan un nivel adulto de control postural15,16. El equilibrio —también denominado control postural— puede definirse como el mecanismo mediante el cual el cuerpo humano evita caer, manteniendo el centro de masa sobre la base de sustentación17. Desde una perspectiva cognitiva, el equilibrio implica una compleja interacción entre el procesamiento de la información sensorial, la planificación motora, el control temporal y la secuenciación muscular18.

La elevada prevalencia de déficits motores en el TEA ha generado un creciente interés por esclarecer la relación entre el TEA y el Trastorno del Desarrollo de la Coordinación (TDC). El DSM-5, publicado en 2013, permitió por primera vez el diagnóstico dual de TEA y TDC, reconociendo así su posible coexistencia1. El TDC se define como un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por un deterioro significativo en el desarrollo de las habilidades motoras que interfiere con el rendimiento académico o las actividades de la vida diaria, sin que este deterioro pueda explicarse por discapacidad intelectual o lesión neurológica1. Estudios recientes han documentado que el 87% de los niños con TEA de la base de datos SPARK presentaban afectación motora según el cuestionario DCD19, y que más del 97% de un grupo de niños con TEA puntuó por debajo del percentil 16 en la Batería de Evaluación del Movimiento para Niños (M-ABC)20. Sin embargo, a pesar de estas similitudes fenotípicas a nivel conductual, la naturaleza subyacente de los déficits motores en el TEA y en el TDC podría ser cualitativamente diferente: en el TEA predomina una alteración del control feedforward o anticipatorio, mientras que en el TDC destacan los déficits en el control feedback y en la modelización interna del movimiento21. Esta distinción tiene implicaciones directas para el diseño de las intervenciones motoras, ya que los mecanismos deficitarios podrían requerir enfoques terapéuticos específicos para cada condición.

Los déficits motores en el TEA no son una característica aislada, sino que se relacionan de forma significativa con el funcionamiento global del niño y su calidad de vida. Las dificultades motoras pueden limitar la participación en actividades necesarias para el desarrollo de habilidades sociales, comunicativas, conductuales y cognitivas apropiadas para la edad22. Además, los problemas motores se asocian con menores niveles de actividad física23 y con una mayor prevalencia de sobrepeso y obesidad en comparación con los pares con desarrollo típico 24. En el ámbito de las habilidades motrices fundamentales —entendidas como un repertorio motor suficientemente diverso que permite el aprendizaje posterior de acciones adaptativas y especializadas 25, estudios previos han demostrado que las habilidades de control de objetos pueden predecir de forma significativa la severidad del TEA, de manera que los niños con mejores habilidades motoras presentaban menos déficits sociocomunicativos 26. Si los problemas motores no se tratan, pueden persistir hasta la adolescencia y la edad adulta, con consecuencias a largo plazo a nivel físico, social, cognitivo y conductual19,27.

Las dificultades motoras en el TEA están condicionadas tanto por déficits motrices específicos como por diferencias en otros dominios que afectan al proceso de aprendizaje motor. Los niños con TEA presentan alteraciones en el control postural, la planificación motora y la imitación motora, factores que repercuten directamente en su capacidad para adquirir habilidades motrices apropiadas28. Hasta el 90% de los niños con TEA manifiestan diferencias en el procesamiento sensorial —incluyendo hipersensibilidad táctil y otras alteraciones de la modulación sensorial— que pueden dificultar su participación sostenida en actividades motoras29,30. Todo ello pone de manifiesto que el diseño de intervenciones motoras eficaces para niños con TEA debe incorporar estrategias específicas, como la organización estructurada de la práctica, instrucciones claras y adaptadas, el uso de ayudas visuales y verbales, y sistemas de retroalimentación contingente.

Ante este panorama, numerosos estudios han explorado la eficacia de diferentes tipos de intervenciones motoras y de actividad física para mejorar las habilidades motrices de niños con TEA, reportando mejoras en los resultados sociales, conductuales y cognitivos tras intervenciones motoras o de ejercicio físico. En el ámbito específico del equilibrio, se han estudiado intervenciones basadas en el ejercicio y el deporte —taekwondo, patinaje, karate, ejercicio acuático—, intervenciones basadas en videojuegos y métodos sensoriales, entre otros. En el marco de la rehabilitación multidisciplinar, la fisioterapia desempeña un papel fundamental en la comprensión y el manejo del movimiento corporal humano, orientando sus acciones hacia el mantenimiento, la optimización y la potenciación del movimiento en personas con TEA. Sin embargo, a pesar del creciente número de estudios en este campo, persisten importantes lagunas en la evidencia disponible, particularmente en cuanto a la comparación entre distintos tipos de intervención y a la identificación de estrategias de aprendizaje motor más efectivas para esta población.

A pesar del creciente reconocimiento de los déficits motores como una característica prevalente y funcionalmente relevante del TEA, estos problemas siguen siendo infravalorados e insuficientemente abordados en la práctica clínica3. Aunque las guías internacionales ICD-11 y DSM-5 permiten el diagnóstico concurrente de TEA y TDC, en la práctica muy pocos individuos con TEA reciben un diagnóstico formal de TDC, lo que evidencia una brecha importante entre la prevalencia real de los problemas motores y su reconocimiento clínico3. La ausencia de un dominio específico dedicado a las habilidades motoras dentro de los criterios diagnósticos del TEA contribuye a que las intervenciones motoras no sean suficientemente priorizadas dentro de los planes de tratamiento.

OBJETIVOS

  1. Observar un caso clínico real en el que se ha realizado una intervención de fisioterapia enfocada al trabajo de coordinación.
  2. Mostrar la utilidad del Cuestionario de Trastorno del Desarrollo de la Coordinación (CTDC’07)(Anexo 2) para valorar cuantitativamente los resultados de la intervención de fisioterapia.
  3. Según los resultados del cuestionario, considerar la necesidad de continuar con el mismo tipo de intervención si los resultados son positivos.

METODOLOGÍA

Presentación del caso clínico:

La intervención se realiza con un alumno de un colegio de educación especial de 10 años con diagnóstico de TEA y discapacidad cognitiva superior al 70%, Gross Motor Function Classification System (GMFCS) de nivel I y un 95% en la Gross Motor Function Measure (GMFM). En su día a día se aprecian dificultades en la coordinación de sus movimientos durante la realización de actividades funcionales.

A la familia informó adecuadamente de todo el procedimiento mediante el uso de un lenguaje sencillo, claro y empático. Se realizó el primer cuestionario de coordinación (CTDC’07) en noviembre de 2025. A partir de su resultado se consideró necesaria una intervención de fisioterapia periódica durante el curso escolar. Se administró un segundo cuestionario en junio de 2026 para valorar los resultados de dicha intervención.

Modelo de intervención

Se realizaron dos sesiones semanales de 45 minutos en un grupo de tres niños de características similares, con el objetivo de fomentar también su socialización. Las siete actividades realizadas en cada sesión siguieron siempre el mismo orden: calentamiento; repaso de alguna habilidad previamente aprendida; realización de una habilidad nueva que implique coordinación; circuito/pista de obstáculos; juego libre; y recogida, finalizando con el retorno a una situación de calma.

RESULTADOS

Se comparan los resultados de la evaluación inicial (4 de noviembre de 2025) y la evaluación posterior (8 de junio de 2026), con un intervalo de aproximadamente 7 meses. La comparación de las puntuaciones obtenidas en el CTDC’07 se muestra en la Tabla 1 (Anexo 1).

El cambio global es notable: una mejora de 19 puntos sobre 75 (de aproximadamente el 41% al 67% del puntaje máximo), lo cual representa una mejora sustancial en un periodo de 7 meses.

Control durante el movimiento (de 13 a 21 sobre 30): es la subescala con mayor avance absoluto. Ítems como lanzar, atrapar y golpear pelota pasaron de puntuaciones muy bajas a puntuaciones altas. Saltar y correr también mejoraron de forma notable. Esto sugiere una mejora clara en la coordinación dinámica gruesa, consistente con lo esperado tras un programa de intervención motora.

Motricidad fina/Escritura (de 6 a 9 sobre 20): mejora más modesta. Escribir rápido y hacer fuerza/presión mejoraron, pero escribir de forma legible empeoró y recortar se mantuvo igual. Esto indica que la motricidad fina sigue siendo el área más rezagada, posiblemente porque requiere más tiempo de consolidación o porque las intervenciones motoras gruesas no transfieren del mismo modo a las tareas grafomotoras finas.

Coordinación global (de 12 a 20 sobre 25): mejora muy marcada, especialmente en los ítems «aprende nuevas habilidades» y «se desplaza con cuidado». Sin embargo, el ítem «es rápido y hábil al organizarse» se mantuvo bajo.

DISCUSIÓN

Los resultados obtenidos en este caso son coherentes con la literatura revisada, que señala que las intervenciones basadas en ejercicio, equilibrio y habilidades locomotoras/de control de objetos suelen producir efectos más robustos sobre la coordinación gruesa que sobre las destrezas grafomotoras finas25,26. La mejora observada en el «control durante el movimiento» y en la «coordinación global» respalda la utilidad de un programa estructurado, secuenciado y grupal, que combina componentes de calentamiento, aprendizaje de nuevas habilidades, circuitos de obstáculos y juego libre, en línea con las recomendaciones sobre estrategias específicas de aprendizaje motor para niños con TEA, como la organización estructurada de la práctica y la retroalimentación contingente28.

El menor avance en motricidad fina/escritura podría explicarse por la naturaleza diferente de los mecanismos implicados —control feedforward frente a feedback21— y por la necesidad de un tiempo de consolidación más prolongado o de estrategias de intervención específicamente dirigidas a la grafomotricidad, complementarias al trabajo de coordinación gruesa. Esto coincide con lo descrito en la literatura sobre las dificultades persistentes en destreza manual y grafomotricidad en niños con TEA10,11.

El uso del CTDC’07 ha resultado útil para objetivar de forma cuantitativa la evolución del niño, permitiendo identificar tanto las áreas de mayor progreso como aquellas que requieren un abordaje específico adicional. Esta forma de evaluación periódica facilita la toma de decisiones clínicas y la justificación de la continuidad de la intervención ante el equipo multidisciplinar y las familias.

Entre las limitaciones del presente trabajo cabe destacar que se trata de un único caso clínico, sin grupo control, lo que impide establecer relaciones de causalidad y limita la generalización de los resultados.

CONCLUSIÓN

Los datos sugieren una evolución positiva y consistente del niño tras la intervención, con mayor impacto en habilidades motoras gruesas y de coordinación general que en motricidad fina. Esto encaja con el tipo de programas revisados en la introducción (intervenciones basadas en ejercicio, equilibrio y habilidades locomotoras/de control de objetos), que suelen tener efectos más robustos sobre la coordinación gruesa que sobre las destrezas grafomotoras finas.

Dado el carácter positivo de los resultados obtenidos mediante el CTDC’07, se considera apropiado mantener el mismo modelo de intervención de fisioterapia durante el próximo curso escolar, valorando la incorporación de actividades complementarias específicamente orientadas a la motricidad fina y la grafomotricidad.

CONSIDERACIONES ÉTICAS

La familia del menor fue informada de que los datos derivados de la cumplimentación del cuestionario de coordinación podrían emplearse, de forma anonimizada y con fines exclusivamente científico-divulgativos, para la elaboración de este trabajo, prestando su consentimiento para ello. Se han omitido o modificado todos los datos que pudieran permitir la identificación de la menor, en cumplimiento de los principios éticos recogidos en la Declaración de Helsinki.

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ANEXOS

ANEXO 1

Tabla 1. Comparación de las puntuaciones del Cuestionario de Trastorno del Desarrollo de la Coordinación (CTDC’07) antes y después de la intervención de fisioterapia.

Subescala Pre (4-nov-2025) Post (8-jun-2026) Diferencia
Control durante el movimiento 13/30 21/30 +8
Motricidad fina / Escritura 6/20 9/20 +3
Coordinación global 12/25 20/25 +8
TOTAL 31/75 50/75 +19

CTDC: Cuestionario de Trastorno del Desarrollo de la Coordinación. Pre: evaluación inicial. Post: evaluación posterior.

 

ANEXO 2

Cuestionario para la Identificación del Trastorno del Desarrollo de la Coordinación 2007 (CTDC’07)

El CTDC’07 (versión en español del Developmental Coordination Disorder Questionnaire, DCDQ’07, B.N. Wilson, 2007) es un cuestionario heteroaplicado dirigido a los padres o cuidadores, apto para niños de 5 a 15 años. Consta de 15 ítems agrupados en tres factores: Control durante el movimiento (ítems 1-5), Motricidad fina/Escritura (ítems 6-10) y Coordinación general (ítems 11-15). Cada ítem se puntúa de 1 (no se parece a como lo hacen otros niños/as) a 5 (extremadamente parecido a como lo hacen otros niños/as), comparando el desempeño del niño/a con el de otros de su misma edad y sexo.

Ítems del cuestionario

  1. Su niño/a lanza una pelota de forma precisa y controlada.
  2. Su niño/a atrapa una pelota pequeña (p. ej., una pelota de tenis) lanzada desde una distancia de aproximadamente 2 metros.
  3. Su niño/a golpea con precisión, con un bate o una raqueta, una pelota u objeto pequeño que se aproxima.
  4. Su niño/a salta fácilmente obstáculos encontrados en un jardín o una zona de juegos.
  5. Su niño/a corre tan rápido y de manera similar a otros niños/as de su misma edad y sexo.
  6. Si su niño/a planea realizar una actividad motora, puede acomodar su cuerpo para realizarla y completarla de manera efectiva (p. ej., construir muros con cartón, almohadas o cojines, moverse entre los equipos de una zona de juegos, construir una estructura con bloques, o utilizar materiales para manualidades).
  7. Su niño/a escribe o dibuja en clase lo suficientemente rápido para ir a la par con los demás niños/as de la clase.
  8. Su niño/a escribe letras, números y palabras de forma legible, precisa y correcta. Si su niño/a aún no escribe, puede colorear y dibujar de manera coordinada y hacer dibujos reconocibles.
  9. Su niño/a hace el esfuerzo o presión apropiada cuando escribe o dibuja (al utilizar el lápiz no escribe ni muy fuerte ni muy suave).
  10. Su niño/a recorta láminas y formas de manera precisa y fácil.
  11. A su niño/a le interesa y le gusta participar en deportes o juegos activos que requieren buenas habilidades motoras.
  12. Su niño/a aprende nuevas habilidades motoras (p. ej., nadar, patinar) fácilmente, sin requerir más tiempo o práctica que otros niños/as para alcanzar el mismo nivel.
  13. Su niño/a es rápido y hábil para organizarse, vestirse, ponerse y amarrarse los zapatos, etc.
  14. Su niño/a se mueve y se desplaza con cuidado y agilidad, sin chocar ni tumbar objetos frágiles en un espacio pequeño.
  15. Su niño/a tolera estar sentado durante largos periodos de tiempo sin fatigarse ni deslizarse de la silla.

Cada factor se puntúa sumando los ítems correspondientes: Control durante el movimiento (ítems 1-5, ajustado a un rango de /30 en la hoja de puntajes), Motricidad fina/Escritura (ítems 6-10, rango /20) y Coordinación general (ítems 11-15, rango /25). La puntuación total (rango 15-75) se obtiene sumando los tres factores.

Puntos de corte e interpretación según grupos de edad

La interpretación de la puntuación total del CTDC’07 se realiza en función de la edad cronológica del niño/a en el momento de completar el cuestionario, según los rangos establecidos en la Tabla 2. Una puntuación dentro del rango «Indicación de, o sospecha para TDC» no constituye por sí sola un diagnóstico; debe complementarse con otras pruebas motoras y la valoración clínica del equipo multidisciplinar.

Tabla 2. Puntos de corte del CTDC’07 según grupos de edad.

Grupo de edad Indicación de, o sospecha para

TDC

Probablemente no hay TDC
4 años 6 meses – 7 años 11 meses 15 – 46 47 – 75
8 años 0 meses – 9 años 11 meses 15 – 55 56 – 75
10 años 0 meses – 15 años 15 – 57 58 – 75

TDC: Trastorno del Desarrollo de la Coordinación. Fuente: Wilson BN. The Developmental Coordination Disorder Questionnaire 2007 (DCDQ’07). Versión en español: Salamanca LM, Naranjo MM, González AP, Giraldo BS, Guerrero IG, Letts A. Universidad Autónoma de Manizales, 2011.

En el caso clínico presentado, el niño tenía 10 años en el momento de la evaluación, por lo que corresponde el grupo de edad «10 años 0 meses – 15 años» (punto de corte 57/58). Tanto la puntuación de la evaluación inicial (31/75) como la de la evaluación final (50/75) se sitúan dentro del rango «Indicación de, o sospecha para TDC» (1557); no obstante, la evolución de 31 a 50 puntos refleja un acercamiento progresivo al punto de corte que delimita la ausencia de sospecha de TDC (58-75).

 

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