Abordaje integral de enfermería en el trastorno por consumo de alcohol y patología dual: a propósito de un caso

2 agosto 2026

 

AUTORES

  1. Alba Ortiz Gómez. Enfermera Especialista en Salud Mental, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza, España).
  2. María Poves Ruiz. Enfermera Generalista, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza, España).
  3. Maddi Fernandez Goñi. Enfermera Especialista en Salud Mental, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza, España).
  4. Laura Tejerina Tejedo. Enfermera Especialista en Pediatría, Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza, España)
  5. Martina Ibañez Baró. Enfermera Especialista en Pediatría, Hospital Universitario Arnau de Vilanova (Lleida, España).

RESUMEN

Introducción: La adicción se define como una enfermedad crónica que altera los circuitos cerebrales de recompensa y la toma de decisiones. En muchos casos, el consumo de sustancias actúa como un mecanismo disfuncional de autorregulación emocional ante traumas psicológicos subyacentes. El abordaje integral en dispositivos como el Hospital de Día es fundamental para tratar la patología dual y lograr una abstinencia sostenible.

Presentación del caso: Varón de 35 años que ingresa en Hospital de Día para desintoxicación de alcohol y deshabituación de otras sustancias (cannabis, cocaína y juego). Presenta antecedentes de un intento autolítico reciente y un cuadro depresivo reactivo a un trauma vital (ruptura de pareja y conflicto legal).

Intervenciones: Se realizó una valoración enfermera estructurada por Patrones de Gordon, identificando diagnósticos NANDA prioritarios de conductas de mantenimiento de la salud ineficaces, riesgo de síndrome de abstinencia y deterioro de la regulación del estado de ánimo. El plan de cuidados incluyó manejo de la abstinencia, educación para la salud, apoyo emocional y abordaje farmacológico con benzodiacepinas y antidepresivos.

Conclusiones: Tras once semanas de intervención multidisciplinar, el paciente logró mantener la abstinencia completa y mejorar su patrón de sueño y estado anímico. La incorporación de técnicas como EMDR para el procesamiento del trauma resultó clave para restaurar la autonomía del paciente y fortalecer su proyecto de vida en sobriedad.

PALABRAS CLAVE

Trastorno por consumo de alcohol, patología dual, proceso de enfermería, trauma psicológico, hospital de día.

ABSTRACT

Introduction: Addiction is defined as a chronic disease that alters brain reward circuits and decision-making. In many cases, substance use acts as a dysfunctional emotional self-regulation mechanism for underlying psychological trauma. A comprehensive approach in facilities such as Day Hospitals is essential to treat dual pathology and achieve sustainable abstinence

Case presentation: A 35-year-old male admitted to a Day Hospital for alcohol detoxification and rehabilitation from other substances (cannabis, cocaine, and gambling). He has a history of a recent suicide attempt and a depressive symptoms reactive to a life trauma (breakup and legal conflict)

Interventions: A structured nursing assessment was performed using NANDA domains/Gordon’s patterns, identifying priority diagnoses of ineffective health maintenance behaviors, risk of acute withdrawal syndrome, and impaired mood regulation. The care plan included withdrawal management, health education, emotional support, and pharmacological treatment with benzodiazepines and antidepressants

Conclusions: After eleven weeks of multidisciplinary intervention, the patient achieved complete abstinence and improved sleep patterns and mood. The incorporation of techniques such as EMDR for trauma processing was key to restoring the patient’s autonomy and strengthening his life project in sobriety.

KEY WORDS

Alcohol use disorder, dual diagnosis, nursing process, psychological trauma, day hospital.

INTRODUCCIÓN

La adicción se define hoy como una enfermedad física y psicoemocional que crea una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o reacción a pesar de las consecuencias nocivas de la misma.1

El consumo crónico de sustancias altera de forma profunda los circuitos neuronales, principalmente el Sistema de Recompensa y la Corteza Prefrontal (CPF):

  • Sensibilización del Deseo (Craving): Las drogas provocan una liberación masiva e inusual de dopamina en el núcleo accumbens. Esta sobreestimulación no solo genera placer inicial, sino que, de forma más crítica, sensibiliza el circuito al estímulo2. Con el tiempo, la dopamina se enfoca en la anticipación y la búsqueda de la droga (craving), más que en el placer en sí mismo, convirtiendo el consumo en una necesidad primaria.
  • Compromiso de la Toma de Decisiones: Paralelamente, la adicción provoca cambios estructurales y funcionales en la Corteza Prefrontal (CPF)3. Esta región, responsable de las funciones ejecutivas (planificación a largo plazo, evaluación de riesgos, inhibición de impulsos), pierde su capacidad reguladora. El paciente queda atrapado en una disfunción donde, a nivel cognitivo, sabe que el consumo es perjudicial (objetivos, OPE), pero a nivel neural, la capacidad para ejecutar la decisión racional se ve constantemente saboteada por la fuerza compulsiva del craving.

El carácter crónico de la adicción se debe a que estas neuroadaptaciones persisten incluso tras largos periodos de abstinencia, lo que explica por qué el paciente experimenta un esfuerzo cotidiano constante para evitar el consumo y por qué el riesgo de recaída es inherente al proceso4. Esta vulnerabilidad biológica se complica por la frecuente comorbilidad, como la coexistencia de alcoholismo, consumo de THC/cocaína, y ludopatía.

El trastorno por consumo de alcohol es una de las adicciones más prevalentes y devastadoras. Más allá de sus consecuencias derivadas de la adicción, afecta en numerosas esferas físicas. A nivel neuronal, además de los daños neuronales crónicos que afectan la toma de decisiones, la abstinencia puede provocar síntomas que van desde temblor leve y ansiedad, hasta cuadros graves como el delirium tremens o crisis convulsivas5. A nivel hepático, el consumo crónico puede llevar a la esteatosis hepática (hígado graso), hepatitis alcohólica y, finalmente, cirrosis. Sumado a esto, el consumo de alcohol es un factor de riesgo para la pancreatitis y se asocia a la dislipemia, lo que aumenta el riesgo cardiovascular a largo plazo.

El abordaje inicial de la adicción, especialmente en el contexto de desintoxicación, requiere una sólida base farmacológica. La medicación es esencial para dos objetivos primordiales:

  • Manejo del Síndrome de Abstinencia: En el caso del alcoholismo, el uso de benzodiazepinas (como el Diazepam) es fundamental para mitigar los síntomas de abstinencia, prevenir complicaciones médicas graves como las convulsiones o el delirium tremens, y estabilizar al paciente.
  • Tratamiento de la Patología Dual y Reducción del Craving: Posteriormente, el tratamiento se dirige a manejar los trastornos mentales coexistentes (patología dual), como la depresión, la ansiedad, o la esquizofrenia, y a reducir la intensidad del craving a largo plazo6.

Sin embargo, el tratamiento moderno de las adicciones exige ir más allá de la sustancia y el patrón de consumo. Una de las áreas de mayor relevancia clínica y actual es la conexión entre la adicción y el trauma psicológico. Las investigaciones actuales demuestran que, en muchos casos, la adicción no es simplemente una búsqueda de placer, sino un intento disfuncional de autorregulación emocional7. El consumo actúa como un «interruptor químico» que alivia o adormece el dolor derivado de experiencias traumáticas, como el abuso, la negligencia emocional o, como ocurre en muchos adultos, eventos vitales estresantes y complejos (rupturas, violencia). Por lo tanto, para lograr una abstinencia sostenible y un bienestar duradero, el proceso terapéutico debe centrarse en sanar las heridas emocionales subyacentes y dotar al paciente de nuevas estrategias para identificar, tolerar y gestionar el malestar sin recurrir al consumo8. Este enfoque integral, que aborda tanto la neurobiología de la dependencia como la historia emocional del paciente, debería ser el pilar de intervención a la hora de trabajar la adicción con el paciente.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Motivo de derivación:

Varón de 35 años que acude derivado desde consultas externas de psicología del centro de adicciones para iniciar un proceso de desintoxicación etílica y posterior deshabituación en el dispositivo del Hospital de Día del mismo centro.

Antecedentes:

En la esfera somática, la paciente es fumadora de un paquete al día, con antecedentes de asma alérgica a ácaros y diversas intervenciones quirúrgicas menores. No refiere alergias medicamentosas conocidas.

En relación con su salud mental, el historial del paciente refleja una trayectoria de consumo de larga evolución con varios intentos de abordaje. Registró sus primeros contactos con los servicios de adicciones en 2013 y 2021, aunque en ambos casos se produjo un alta por inasistencia. El evento más crítico previo al ingreso actual ocurrió en febrero de 2025, cuando fue atendido en urgencias tras una intoxicación medicamentosa voluntaria en un contexto de embriaguez, lo que fue catalogado como un gesto autolítico (código CIRS).

En el ámbito familiar, destaca una importante carga genética y ambiental hacia las adicciones: su padre presenta un síndrome de dependencia al alcohol y su hermana ha precisado tratamiento previo por abuso de sustancias.

Enfermedad actual:

El agravamiento del cuadro clínico se remonta a tres años atrás, coincidiendo con una situación vital traumática derivada de problemas de pareja. Este evento actuó como desencadenante de un consumo diario de alcohol (10-12 cervezas), acompañado de cannabis (4-5 porros diarios) con finalidad ansiolítica, consumo esporádico de cocaína y juego patológico (apuestas y tragaperras). El paciente describe el consumo como un mecanismo de evasión frente a la tristeza y la autoculpabilización.

En el momento de la valoración para el ingreso, el paciente presentaba síntomas claros de abstinencia, incluyendo inquietud, temblor distal, sudoración nocturna y náuseas matutinas. A pesar de haber intentado reducir el consumo de forma ambulatoria, el intenso craving reactivo a entornos sociales y la labilidad emocional persistente evidenciaron la necesidad de un tratamiento intensivo en régimen de Hospital de Día para garantizar la seguridad clínica y el abordaje de su patología dual.

VALORACIÓN DE ENFERMERÍA

A continuación, se presenta la valoración integral realizada al ingreso, estructurada bajo el modelo de patrones funcionales de Marjory Gordon. Se han reseñado únicamente aquellas áreas con hallazgos significativos para el diagnóstico y tratamiento de la patología dual del paciente.

Patrón Percepción – Manejo de la salud: El paciente muestra una conciencia de enfermedad parcial; aunque reconoce un consumo excesivo de alcohol, sobrevalora inicialmente su capacidad para abandonarlo de forma autónoma. Refiere un historial de consumo diario de 10-12 cervezas desde los 18 años, además de consumo diario de cannabis (4-5 porros) con finalidad ansiolítica, consumo esporádico de cocaína y antecedentes de juego patológico. A pesar de intentos previos de seguimiento en servicios de adicciones con alta por inasistencia, en el momento actual se muestra motivado para lograr la abstinencia con el objetivo de mejorar su salud física y prepararse para oposiciones. Es fumador de un paquete de tabaco al día.

Patrón Nutricional – Metabólico: Se encuentra en una situación de normopeso, pero refiere una marcada desorganización en los horarios de las comidas. Presenta un apetito conservado, aunque describe náuseas matutinas vinculadas al síndrome de abstinencia etílica inicial.

Patrón Actividad – Ejercicio: El paciente es totalmente autónomo para la realización de las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria. No obstante, el consumo de sustancias ha interferido en su desempeño laboral (actualmente en incapacidad temporal) y ha reducido su participación en actividades de ocio saludable.

Patrón Sueño – Descanso: Presenta un patrón de insomnio de mantenimiento, describiendo un mal descanso nocturno con una media de apenas 4 horas de sueño. Esta alteración se ve agravada por la ansiedad y la sudoración nocturna durante los períodos de reducción del consumo.

Patrón Cognitivo – Perceptivo: En la exploración se encuentra alerta y orientado en las tres esferas, sin presentar trastornos del contenido del pensamiento ni alteraciones sensoperceptivas. Sin embargo, manifiesta síntomas físicos derivados de la abstinencia como inquietud, temblor distal discreto y ansiedad. Se identifica una tendencia a la autoculpabilización y dificultades para la concentración secundaria al estado de ánimo.

Patrón Autopercepción – Autoconcepto: Se observa un estado de ánimo hipotímico y ansioso, con sentimientos de infravaloración y tristeza. Sus expectativas de futuro están centradas en el restablecimiento de su vida y la recuperación de su identidad fuera del consumo, aunque la autoestima se encuentra comprometida por el historial de recaídas y el reciente gesto autolítico.

Patrón Rol – Relaciones: Convive con su madre y sobrino, identificando a su progenitora como su principal apoyo. Sin embargo, describe una relación familiar muy conflictiva con su padre (con historial de alcoholismo) y su hermana mediana. A nivel social, refiere sentirse aislado y haber perdido su red de apoyo estable, vinculando sus escasos vínculos actuales principalmente a entornos de consumo.

Patrón Adaptación – Tolerancia al estrés: El paciente utiliza el consumo de alcohol y cannabis como un mecanismo de evasión disfuncional para canalizar estresores vitales. Esta respuesta de afrontamiento ineficaz se manifiesta también mediante apatía y anhedonia ante situaciones de estrés.

PLAN DE CUIDADOS (NANDA, NIC, NOC)

La planificación de los cuidados para este paciente se estructuró bajo un enfoque de patología dual, priorizando la seguridad física durante la fase crítica de desintoxicación y el abordaje de los factores emocionales subyacentes. La elección de los diagnósticos NANDA9 se fundamentó en la interconexión entre el consumo de sustancias y el estado afectivo del paciente.

Se estableció como diagnóstico principal «[00292] Conductas de mantenimiento de la salud ineficaces», debido a que el uso del alcohol como mecanismo de evasión y la sintomatología depresiva han impedido al paciente mantener hábitos saludables y tomar decisiones orientadas al bienestar. El tratamiento busca sustituir estas estrategias de afrontamiento disfuncionales por nuevas herramientas que faciliten la sobriedad a largo plazo. De manera simultánea, se priorizó el «[00259] Riesgo de síndrome de abstinencia agudo», dada la dependencia física establecida por el consumo excesivo y prolongado de alcohol. Este diagnóstico es esencial para implementar protocolos de monitorización intensiva y garantizar que la desintoxicación sea segura y controlada.

En el ámbito psicopatológico, se seleccionó el diagnóstico de «[00241] Deterioro de la regulación del estado de ánimo», que refleja el círculo vicioso en el que el malestar emocional conduce al consumo, y este, a su vez, intensifica la tristeza y la autoculpabilización. Estrechamente vinculado a este estado, se identificó el «[00466] Riesgo de conducta autolesiva suicida», justificado por el antecedente de un intento autolítico reciente y la impulsividad que genera el consumo activo de sustancias en un contexto de escaso apoyo social.

Finalmente, se consideraron los riesgos derivados del tratamiento farmacológico. El «[00303] Riesgo de caídas del adulto» se incluyó debido a los efectos sedantes y mareos potenciales de las benzodiacepinas prescritas para el manejo de la abstinencia. Asimismo, el «Riesgo de efectos adversos» resultó crucial para monitorizar la respuesta a fármacos como la venlafaxina y vigilar posibles toxicidades derivadas del daño hepático previo asociado al alcoholismo crónico.

El plan de cuidados integral, que incluye los objetivos (NOC) con sus indicadores de evolución y las intervenciones (NIC) desarrolladas, se encuentra detallado en la Tabla 1 del apartado de anexos.

EVOLUCIÓN

Fase 1: Desintoxicación y manejo del craving (Semanas 1-4): El proceso se inició con el abordaje de los síntomas de abstinencia leves (temblores, sudoración y náuseas matutinas) mediante una pauta farmacológica de benzodiazepinas y suplementación vitamínica. Durante las primeras semanas, el paciente logró la abstinencia total de alcohol y otras sustancias, aunque inicialmente manifestó ambivalencia respecto al cese definitivo del consumo, verbalizando deseos de un posible uso controlado a futuro.

La intensidad del craving fue elevada (puntuada en 7-8/10) en contextos de riesgo social, pero fue gestionada con éxito mediante técnicas de distracción, compromiso social e integración en las actividades diarias del dispositivo. Hacia el final de esta etapa, la persistencia de alteraciones del sueño y una marcada labilidad emocional requirieron la introducción de apoyo farmacológico adicional para estabilizar el ánimo

Fase 2: Estabilización y abordaje de la patología dual (Semanas 5-9): Una vez consolidada la abstinencia física, el foco terapéutico se desplazó hacia el componente afectivo. El paciente presentó síntomas de anhedonia y un ánimo subdepresivo, manifestando una disminución de la capacidad de disfrute en actividades cotidianas. Esta situación motivó el inicio y ajuste progresivo de tratamiento antidepresivo con inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina, precisando una monitorización estrecha de constantes vitales y efectos secundarios físicos como edemas en extremidades inferiores.

A pesar de diversos estresores ambientales y conflictos en el entorno familiar que actuaron como disparadores de la ansiedad, el paciente demostró una mejora en sus estrategias de autorregulación, logrando evitar la recaída mediante la identificación precoz de situaciones de riesgo y la participación activa en grupos de prevención de recaídas basados en Mindfulness.

Fase 3: Abordaje del trauma y preparación para la autonomía (Semanas 10-11): En la fase final del seguimiento, se alcanzó un hito clínico fundamental al emerger recuerdos de un evento vital traumático previo que actuaba como factor mantenedor de la patología adictiva. Tras identificar la conexión entre este trauma y su patrón de evitación emocional, se inició la psicoeducación sobre técnicas específicas de procesamiento, como el EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares). El paciente mostró una receptividad notable hacia este abordaje, reconociendo por primera vez el impacto limitante de sus heridas emocionales en su vida actual.

Al final del caso el paciente estaba estabilizado, orientado a objetivos de reinserción sociolaboral y con una mayor internalización de la abstinencia como un pilar para su proyecto de vida autónomo y saludable.

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

Discusión. El presente caso clínico ilustra la complejidad del trastorno por consumo de alcohol cuando se presenta como una patología dual, coexistiendo con sintomatología depresiva y consumo de otras sustancias. La evolución del paciente confirma que la adicción no es simplemente una búsqueda de placer, sino una enfermedad neurobiológica crónica que altera los circuitos de recompensa y la capacidad de toma de decisiones en la corteza prefrontal. En este paciente, el consumo de alcohol y cannabis actuó como un mecanismo disfuncional de autorregulación emocional o «interruptor químico» para adormecer el dolor derivado de un trauma vital.

El abordaje intensivo en el Hospital de Día permitió una contención esencial que no habría sido posible en un régimen ambulatorio convencional. La intervención multidisciplinar fue clave para transitar desde la desintoxicación física inicial hacia un trabajo psicoterapéutico profundo. Destaca especialmente la relevancia de haber detectado y abordado el trauma subyacente en las fases finales del ingreso mediante técnicas como el EMDR, lo que permitió al paciente dejar de ver la abstinencia como un «castigo» y empezar a valorarla como un pilar fundamental para su autonomía y bienestar futuro.

Análisis Ético. El proceso terapéutico se guió por un equilibrio entre la ética de mínimos y la de máximos. En cuanto a la ética de mínimos, se garantizó el principio de no maleficencia mediante la estabilización del riesgo autolítico y el manejo farmacológico de la abstinencia, protegiendo al paciente de daños físicos y psíquicos derivados de su patología. El principio de justicia se reflejó en la asignación equitativa de recursos intensivos y el apoyo del trabajo social para compensar las desventajas sociales ligadas a la adicción.

Respecto a la ética de máximos, el principio de autonomía presentó un desafío ético significativo. Inicialmente, la capacidad de elección del paciente estaba comprometida por la fuerza compulsiva del craving y una motivación predominantemente extrínseca. La tensión entre el deseo del paciente de un «consumo social controlado» y la recomendación experta de abstinencia total puso a prueba el principio de beneficencia.

No obstante, el éxito de la intervención radicó en restaurar la autonomía perdida, logrando que el paciente internalizará la sobriedad como una decisión libre y beneficiosa para su propio proyecto de vida.

Conclusiones. La implementación de un plan de cuidados estandarizado (NANDA-NOC-NIC) demostró ser una herramienta eficaz para el manejo de un paciente con patología dual y riesgo autolítico. Tras once semanas de seguimiento, se objetivó no solo la consecución de la abstinencia total, sino también una mejora sustancial en la regulación del estado de ánimo y el patrón de descanso

Como conclusión principal, este caso reafirma que el tratamiento de las adicciones debe trascender el control de la sustancia para centrarse en la sanación de las heridas emocionales y el trauma psicológico. La recuperación de la funcionalidad y la autonomía del paciente en este dispositivo de salud mental subraya la importancia del rol de la enfermera especialista en la identificación precoz de riesgos y en el acompañamiento terapéutico humanizado y basado en la evidencia.

BIBLIOGRAFÍA

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NANDA International. Diagnósticos enfermeros: definiciones y clasificación 2021-2023. 12.ª ed. Barcelona: Elsevier; 2021.

ANEXOS

Tabla 1.

Diagnóstico NANDA Resultados (NOC) e indicadores Puntuación (Basal→Diana) Intervenciones (NIC) y actividades principales
[00292] Conductas de mantenimiento de la salud ineficaces r/c síntomas depresivos, estrategias de afrontamiento ineficaces (consumo de OH) m/p tendencia decisiones ineficaces en la vida diaria para alcanzar los objetivos de salud [1629] Conducta de abandono del consumo de alcohol [5230] Mejora del afrontamiento
Abstinencia del consumo de alcohol 2 4 Ayudar al paciente a identificar estrategias positivas para afrontar sus limitaciones y manejar los cambios de estilo de vida o de papel.
Identifica estados emocionales que desencadenan el consumo de alcohol 2 4 Alentar la verbalización de sentimientos, percepciones y miedos.
[1812] Conocimiento: control del consumo de sustancias [5510] Educación para la salud
Conoce modificaciones del estilo de vida para eliminar el consumo 2 4 Proporcionar conocimientos sobre la enfermedad específica según sea necesario.
Conoce signos de alarma de recaída inminente 2 4 Utilizar estrategias para motivar el cambio de conductas de salud o estilo de vida en la gente.
[00259] Riesgo de síndrome de abstinencia agudo r/c uso de dependencia al alcohol y su uso excesivo a lo largo del tiempo. [2108] Severidad de la abstinencia de sustancias [4512] Tratamiento del consumo de sustancias nocivas: abstinencia del alcohol
Agitación psicomotora 3 4 Medicar para aliviar las molestias físicas, si es necesario.
Conducta de búsqueda de sustancias 2 4
Temblores 2 5 Escuchar las inquietudes del paciente acerca de la retirada del alcohol y proporcionar apoyo emocional
Náuseas 3 5
[00241] Deterioro de la regulación del estado de ánimo r/c uso inadecuado de sustancias m/p actitud triste y autoculpabilización. [1208] Nivel de depresión [5330] Manejo del estado de ánimo
Estado de ánimo deprimido 2 4 Ayudar a identificar los factores desencadenantes del estado de ánimo disfuncional
Sensación de impotencia 2 4 Instruir sobre nuevas técnicas de afrontamiento y resolución de problemas.
[00466] Riesgo de conducta autolesiva suicidar/c uso inadecuado de sustancias, y ser una persona con antecedentes de intento de suicidio [1203] Severidad de la soledad [6340] Prevención del suicidio
Sensación de desesperanza 3 4 Determinar la existencia de riesgo de suicidio utilizando una escala validada de valoración del suicidio.
Falta de propósito en la vida 3 4 Tratar y controlar cualquier enfermedad psiquiátrica o los síntomas que pueden poner a la persona en riesgo de suicidio
[00303] Riesgo de caídas del adulto r/c preparaciones farmacológicas [1939] Control del riesgo: caídas [6490] Prevención de caídas
Precaución con toma medicamentos 2 4 Identificar conductas y factores que afectan al riesgo de caídas.
Mantiene nutrición e hidratación 2 4 Preguntar al paciente por su percepción de equilibrio, según proceda
Riesgo de efectos adversos (2301) Respuesta a la medicación Manejo de la medicación:
Efectos adversos 5 5 Observar si se produce efectos adversos derivados de los fármacos.
Observar si hay signos y síntomas de toxicidad y/o sobredosis.

Nota sobre la puntuación: La escala utilizada es de 1 (Gravemente comprometido/Grave) a 5 (No comprometido/Ninguno).

 

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