Estrategias no farmacológicas para el manejo del dolor durante el trabajo de parto

2 marzo 2026

AUTORES

  1. María Salinas Bariain. Hospital Universitario de Navarra (HUN), Pamplona (Navarra), España.

 

RESUMEN

INTRODUCCIÓN: Como matrona, he acompañado a muchas mujeres en uno de los momentos más trascendentales de sus vidas: el nacimiento de su hijo. A lo largo de los años, he aprendido que el dolor del parto no es solo físico, sino también emocional, influenciado por el entorno, la percepción individual, el apoyo recibido y las experiencias previas. Aunque existen opciones farmacológicas eficaces para el alivio del dolor, muchas mujeres expresan el deseo de vivir un parto más natural, consciente y menos medicalizado.

OBJETIVO: El objetivo de este artículo es revisar la evidencia científica disponible sobre el uso y efectividad de las estrategias no farmacológicas para el manejo del dolor durante el trabajo de parto, desde una perspectiva centrada en el rol activo de la matrona como facilitadora del parto respetado.

METODOLOGÍA: Se realizó una revisión bibliográfica de estudios publicados entre 2014 y 2025, consultando bases de datos científicas como PubMed, Scopus, CINAHL, Scielo y Cochrane Library. Se incluyeron documentos relevantes tras aplicar criterios de pertinencia y calidad metodológica.

RESULTADOS: La evidencia recogida confirma que las estrategias no farmacológicas son efectivas para disminuir la percepción del dolor, aumentar la satisfacción materna y favorecer el desarrollo de partos fisiológicos, reduciendo la necesidad de intervenciones médicas.

Diversos estudios destacan el rol de la matrona como facilitadora clave en la implementación de estas estrategias, especialmente cuando el ambiente es propicio, la mujer se siente segura y se respeta su plan de parto.

CONCLUSIONES: Las estrategias no farmacológicas para el manejo del dolor en el trabajo de parto no solo son eficaces, sino también fundamentales para promover una experiencia de parto más positiva, respetuosa y centrada en la mujer. Como matronas, tenemos la responsabilidad de ofrecer información, crear entornos seguros y apoyar activamente el uso de estas técnicas según las preferencias y necesidades individuales de cada mujer

PALABRAS CLAVE

Dolor de parto, estrategias no farmacológicas, matrona, parto humanizado, apoyo continuo, trabajo de parto.

ABSTRACT

Introduction: As a midwife, I have accompanied many women through one of the most significant moments of their lives: the birth of their child. Over the years, I have learned that labor pain is not only physical but also emotional, influenced by the environment, individual perception, the support received, and previous experiences. Although effective pharmacological options exist for pain relief, many women express a desire to experience a more natural, mindful, and less medicalized birth.

Objective: The aim of this article is to review the available scientific evidence on the use and effectiveness of non-pharmacological strategies for pain management during labor, from a perspective centered on the midwife’s active role as a facilitator of respectful childbirth.

Methodology: A bibliographic review was conducted of studies published between 2014 and 2025, consulting scientific databases such as PubMed, Scopus, CINAHL, Scielo, and the Cochrane Library. Relevant documents were included after applying criteria for relevance and methodological quality.

Results: The evidence shows that non-pharmacological strategies are effective in reducing pain perception, increasing maternal satisfaction, and promoting physiological labor, thereby reducing the need for medical interventions. Various studies highlight the midwife’s role as a key facilitator in implementing these strategies, particularly when the environment is supportive, the woman feels safe, and her birth plan is respected.

Conclusions: Non-pharmacological strategies for pain management during labor are not only effective but also essential for promoting a positive, respectful, and woman-centered birth experience. As midwives, we have a responsibility to provide information, create safe environments, and actively support the use of these techniques according to each woman’s individual preferences and needs.

KEY WORDS

Labor pain, non-pharmacological strategies, midwife, humanized birth, continuous support, labor.

INTRODUCCIÓN

Como matrona, he tenido el privilegio de acompañar a numerosas mujeres en uno de los momentos más significativos y transformadores de sus vidas: el nacimiento de su hijo. Esta experiencia, cargada de intensidad emocional y física, me ha permitido observar de cerca las múltiples dimensiones del proceso de parto, comprendiendo que el dolor que lo acompaña no es una vivencia meramente fisiológica, sino una experiencia profundamente subjetiva, moldeada por factores individuales, sociales, culturales y emocionales¹. A lo largo de los años, he aprendido que el dolor del parto se entrelaza con el miedo, la incertidumbre, las expectativas personales, la memoria de partos anteriores, y, sobre todo, con el entorno y el tipo de apoyo que la mujer recibe en ese momento tan vulnerable.

Si bien la medicina moderna ha desarrollado múltiples herramientas farmacológicas eficaces para el manejo del dolor durante el trabajo de parto, como la analgesia epidural, la anestesia espinal y los opioides, no todas las mujeres desean optar por estas alternativas. Muchas, por el contrario, manifiestan su intención de vivir un parto más natural, consciente y activo, en el que puedan mantener el control de su cuerpo y sus decisiones, evitando en lo posible la medicalización excesiva del proceso². Este deseo no surge de una idealización del dolor, sino de una necesidad de protagonismo, respeto y conexión con su experiencia de parto.

En este contexto, las estrategias no farmacológicas de alivio del dolor cobran un valor significativo. Estas intervenciones, que incluyen técnicas como el uso del agua, la movilidad, la respiración consciente, el masaje, la estimulación táctil, el acompañamiento emocional continuo, el uso de pelotas de parto, la aromaterapia, entre otras, no solo tienen el potencial de reducir la percepción del dolor, sino que también contribuyen a mejorar la vivencia general del parto, promoviendo un mayor sentido de autonomía, seguridad y bienestar en la mujer³.

Además de su efecto analgésico, estas estrategias fomentan un entorno de parto más humanizado, centrado en la mujer y respetuoso de sus tiempos y necesidades. Diversos estudios han demostrado que el uso adecuado de medidas no farmacológicas puede reducir la duración del trabajo de parto, disminuir la necesidad de intervenciones médicas como la oxitocina o las cesáreas, y aumentar los niveles de satisfacción materna. Desde la perspectiva del cuidado profesional, estas herramientas representan una oportunidad para fortalecer el vínculo entre la matrona y la mujer, promover una atención más personalizada y favorecer una toma de decisiones informada y compartida.

La presente revisión bibliográfica se propone explorar en profundidad la evidencia científica disponible sobre las estrategias no farmacológicas utilizadas para el alivio del dolor durante el trabajo de parto, analizando su efectividad, sus mecanismos de acción, sus beneficios colaterales, así como las percepciones y experiencias de las mujeres que optan por ellas. Este análisis resulta especialmente relevante en un momento en que los sistemas de salud comienzan a cuestionar el modelo tecnocrático y medicalizado de atención al parto, buscando reenfocar la práctica clínica hacia modelos más integrales, respetuosos y centrados en las necesidades de cada mujer.

Reconociendo la importancia de proporcionar una atención de calidad, informada por la mejor evidencia disponible, esta revisión pretende no solo aportar conocimiento actualizado, sino también ofrecer una herramienta útil para las y los profesionales que acompañamos procesos de parto desde un enfoque basado en el respeto, la escucha activa y la promoción del protagonismo femenino en uno de los momentos más significativos de la vida.

OBJETIVO

El objetivo de este artículo es revisar la evidencia científica disponible sobre el uso y efectividad de las estrategias no farmacológicas para el manejo del dolor durante el trabajo de parto, desde una perspectiva centrada en el rol activo de la matrona como facilitadora del parto respetado.

METODOLOGÍA

Con el objetivo de recopilar y analizar la evidencia científica más actualizada sobre el uso de estrategias no farmacológicas para el alivio del dolor durante el trabajo de parto, particularmente en el marco del acompañamiento proporcionado por matronas, se llevó a cabo una revisión bibliográfica estructurada. Esta revisión se enfocó en identificar estudios relevantes que permitieran comprender la efectividad, aplicabilidad y beneficios de dichas intervenciones desde una perspectiva integral y centrada en la mujer.

La búsqueda de literatura se realizó entre los meses de [especificar mes] y [especificar mes] del año 2025, abarcando publicaciones científicas correspondientes al período comprendido entre el año 2014 y 2025. Esta ventana temporal fue seleccionada con el propósito de incluir estudios recientes y pertinentes que reflejen los avances en la implementación de técnicas no farmacológicas en contextos clínicos contemporáneos, así como cambios en los modelos de atención obstétrica y perinatal.

Se consultaron bases de datos reconocidas por su relevancia y cobertura en el ámbito de la salud, la enfermería, la obstetricia y las ciencias biomédicas. Estas bases incluyeron PubMed/MEDLINE, Scopus, CINAHL (Cumulative Index to Nursing and Allied Health Literature), SciELO y The Cochrane Library. Cada una de ellas fue seleccionada por su capacidad para ofrecer acceso a estudios de alta calidad metodológica y relevancia temática.

Para la estrategia de búsqueda, se emplearon descriptores y términos clave en español e inglés, combinados mediante operadores booleanos (AND, OR), lo cual permitió ampliar la cobertura sin comprometer la especificidad de los resultados. Algunos de los términos utilizados fueron: «manejo no farmacológico del dolor», «trabajo de parto», «matronas», «alivio natural del dolor», «parto humanizado», «non-pharmacological pain management», «labor pain», «midwifery», «natural pain relief strategies» y «humanized birth». También se emplearon términos MeSH (Medical Subject Headings) y DeCS (Descriptores en Ciencias de la Salud) para mejorar la precisión de la búsqueda en las diferentes bases de datos.

Los criterios de inclusión definidos para la selección de documentos fueron los siguientes: estudios publicados entre 2014 y 2025; investigaciones que abordaran específicamente el uso de técnicas no farmacológicas para el alivio del dolor en el trabajo de parto; estudios que incluyeran el rol de la matrona o enfermera obstétrica en la aplicación o acompañamiento de estas estrategias; artículos originales con diseño cualitativo, cuantitativo o mixto; revisiones sistemáticas y metaanálisis; guías de práctica clínica elaboradas por sociedades científicas; y documentos técnicos de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO), o confederaciones de matronas.

Se excluyeron los estudios duplicados, artículos sin acceso al texto completo, publicaciones que no aportaran datos concretos sobre los resultados de las intervenciones no farmacológicas, así como aquellos que no contaran con una metodología claramente descrita o presentaran un bajo nivel de evidencia según las escalas utilizadas en la evaluación crítica. También fueron descartados los estudios centrados exclusivamente en técnicas farmacológicas o procedimientos médicos invasivos.

La evaluación de la calidad metodológica de los artículos seleccionados se llevó a cabo mediante herramientas reconocidas en la literatura científica, como las guías PRISMA para revisiones sistemáticas, el instrumento CASPe para estudios cualitativos y observacionales, y las escalas de niveles de evidencia propuestas por el Centro de Medicina Basada en la Evidencia de Oxford. Esta fase permitió garantizar que los estudios incluidos cumplieran con criterios mínimos de validez interna, rigor científico y relevancia clínica.

Una vez realizada la selección definitiva de documentos, se procedió a una lectura detallada y análisis temático de los contenidos, extrayendo información relevante sobre el tipo de intervenciones no farmacológicas utilizadas (como hidroterapia, masajes, técnicas respiratorias, movimiento libre, uso de pelotas de parto, apoyo emocional continuo, entre otras), el contexto de aplicación, el perfil de las mujeres participantes, los resultados en términos de alivio del dolor, satisfacción materna, duración del trabajo de parto y reducción de intervenciones médicas, así como las percepciones tanto de las usuarias como de las matronas.

Los datos obtenidos fueron organizados en matrices de análisis temático y categorizados según los ejes principales de interés: tipo de estrategia no farmacológica, efectividad clínica, aceptación por parte de las mujeres, rol de la matrona, impacto en la experiencia del parto y barreras o facilitadores para su implementación. La síntesis de los hallazgos se desarrolló de forma narrativa, permitiendo integrar los diferentes enfoques metodológicos y contextuales presentes en la literatura revisada.

Esta metodología permitió elaborar una revisión comprensiva, basada en la mejor evidencia disponible, que contribuye a respaldar la práctica clínica de las matronas y a promover un modelo de atención más humanizado, respetuoso y centrado en las necesidades reales de las mujeres durante el trabajo de parto.

RESULTADOS

Los resultados de esta revisión bibliográfica confirman de forma consistente que las estrategias no farmacológicas para el alivio del dolor durante el trabajo de parto son eficaces y representan una alternativa válida y deseada por muchas mujeres. La evidencia recopilada indica que estas intervenciones no solo contribuyen a disminuir la percepción subjetiva del dolor, sino que también favorecen una mayor satisfacción materna con la experiencia de parto, promueven el desarrollo de partos fisiológicos y reducen de manera significativa la necesidad de intervenciones médicas, como la administración de analgesia epidural, el uso de oxitocina sintética, la realización de partos instrumentales o cesáreas⁴⁻⁶. Esta disminución de intervenciones se traduce, a su vez, en una reducción de los riesgos asociados y en una recuperación más rápida y favorable para la madre y el recién nacido.

Entre las técnicas no farmacológicas más estudiadas y aplicadas destaca el fomento de la movilidad y el cambio frecuente de posiciones durante el trabajo de parto. Estas acciones permiten a la mujer adaptarse de forma activa al dolor, mejorar la alineación fetal, facilitar el descenso del bebé por el canal del parto y, en muchos casos, acortar la duración total del proceso⁷. Estudios observacionales y ensayos clínicos indican que la movilidad reduce el disconfort, promueve un mayor control corporal y mejora la percepción general de la experiencia de parto.

La hidroterapia, especialmente mediante el uso de duchas calientes o la inmersión en bañeras durante la fase activa del trabajo de parto, ha demostrado efectos beneficiosos tanto a nivel físico como psicológico⁸. El agua caliente genera un efecto analgésico natural, favorece la relajación muscular, reduce la tensión emocional y ofrece una sensación de alivio inmediato. Además, permite a la mujer experimentar una mayor libertad de movimiento en un entorno íntimo y seguro.

Los masajes y técnicas de presión aplicadas en zonas específicas, como la región lumbar o sacra, representan otra herramienta ampliamente utilizada por las matronas. Estas técnicas disminuyen la tensión muscular, estimulan mecanismos de inhibición del dolor a nivel neurológico y ofrecen un alivio significativo, sobre todo en mujeres que experimentan contracciones intensas. Su eficacia aumenta cuando son aplicadas por personal capacitado o por el acompañante de la mujer bajo orientación profesional⁹.

Las técnicas de respiración y relajación, como la respiración diafragmática, la relajación progresiva o la meditación guiada, permiten a la mujer mantener el control sobre su cuerpo y su mente durante el trabajo de parto¹⁰. Estas estrategias no solo disminuyen la ansiedad y el miedo, sino que también mejoran la oxigenación materna y fetal, lo cual puede tener un impacto positivo en el bienestar general del binomio madre-bebé. Además, contribuyen a reducir la hiperventilación, el agotamiento emocional y el estrés, factores que pueden interferir con el progreso del parto.

Por otro lado, técnicas como la aromaterapia, la musicoterapia y la visualización guiada han sido menos investigadas en profundidad, pero muestran resultados prometedores en términos de bienestar emocional y percepción positiva del parto¹¹. Estas intervenciones, aunque de carácter complementario, pueden aumentar la sensación de control, reducir el estrés percibido y generar un ambiente de mayor tranquilidad y conexión emocional, elementos esenciales para un parto respetado y humanizado.

Uno de los aspectos más consistentes en la literatura revisada es la importancia del apoyo continuo proporcionado por la matrona o por una persona de confianza elegida por la mujer. Este acompañamiento permanente, informado y empático se ha consolidado como una de las intervenciones más efectivas para reducir la percepción del dolor, aumentar la duración tolerada del trabajo de parto sin analgesia farmacológica, disminuir la necesidad de intervenciones médicas y elevar los niveles de satisfacción materna¹². El acompañamiento continuo genera confianza, refuerza la autoestima de la mujer, la empodera en la toma de decisiones y mejora los resultados clínicos y emocionales del proceso de parto.

Diversos estudios destacan el rol central de la matrona como facilitadora clave en la implementación de estas estrategias, especialmente cuando se trabaja en un entorno que respeta la fisiología del parto, permite la libre elección de posturas, reconoce el protagonismo de la mujer y se adhiere a un modelo de atención centrado en sus necesidades y preferencias. La presencia activa de la matrona no solo proporciona asistencia técnica y apoyo emocional, sino que también crea las condiciones necesarias para que la mujer se sienta segura, respetada y capaz de enfrentar su parto desde una posición de autonomía y confianza¹³.

En conjunto, los resultados de esta revisión refuerzan la idea de que el abordaje no farmacológico del dolor durante el parto debe ocupar un lugar prioritario dentro de la práctica clínica de las matronas, no como alternativa excluyente, sino como parte de un enfoque integral y humanizado del cuidado perinatal. Estas estrategias, cuando se aplican adecuadamente y en el contexto de una relación de confianza y respeto, no solo alivian el dolor, sino que dignifican la experiencia de nacer.

 

CONCLUSIONES

Las conclusiones derivadas de esta revisión bibliográfica refuerzan la importancia y efectividad de las estrategias no farmacológicas para el manejo del dolor durante el trabajo de parto, destacando su valor no solo en términos clínicos, sino también en relación con la vivencia emocional y psicológica de la mujer. Estas intervenciones, lejos de ser soluciones secundarias o complementarias, deben ser entendidas como componentes esenciales de una atención obstétrica moderna, respetuosa y centrada en las necesidades individuales de cada gestante. Su aplicación adecuada contribuye a reducir la percepción del dolor, mejorar la satisfacción con la experiencia de parto, disminuir la medicalización innecesaria y fortalecer la autonomía de la mujer en uno de los momentos más significativos de su vida.

Desde la perspectiva profesional, el rol de la matrona es clave en este proceso. No solo somos responsables de conocer y aplicar estas técnicas de forma competente, sino también de brindar a cada mujer información clara, basada en evidencia, que le permita tomar decisiones informadas sobre su propio proceso de parto. Además, es nuestra responsabilidad crear y sostener entornos físicos y emocionales que favorezcan la relajación, la movilidad, la intimidad y la seguridad, condiciones indispensables para que las estrategias no farmacológicas sean efectivas.

El desafío principal que enfrentamos en la actualidad no radica únicamente en el acceso a estas técnicas, sino en su integración sistemática dentro de los modelos de atención. Para ello, es imprescindible fortalecer la formación continua del personal de salud, especialmente de las matronas, en el uso adecuado y contextualizado de estas intervenciones. Asimismo, se requiere sensibilizar a los equipos multidisciplinarios sobre su valor, romper con paradigmas excesivamente intervencionistas y promover una cultura del parto que recupere y valore el carácter fisiológico, natural y único de este proceso.

También es necesario revisar las políticas institucionales, los protocolos asistenciales y los modelos organizativos para garantizar que las estrategias no farmacológicas estén disponibles de forma real y no solo teórica. Esto implica disponer de recursos físicos adecuados, permitir la libre movilidad durante el parto, respetar los planes de nacimiento de las mujeres y fomentar una atención personalizada que priorice el bienestar físico y emocional de la madre y el recién nacido.

En síntesis, las estrategias no farmacológicas para el alivio del dolor en el parto representan mucho más que técnicas analgésicas: constituyen un enfoque integral de cuidado que sitúa a la mujer en el centro de la atención, promueve su protagonismo, respeta su fisiología y contribuye a humanizar el proceso de nacimiento. Como matronas, debemos asumir con convicción nuestro papel como defensoras de estos principios, trabajando activamente para que cada mujer pueda vivir su parto como una experiencia segura, respetada, digna y positiva.

 

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