Actuación ante un intento autolítico

26 marzo 2024

 

AUTORES

  1. Aroa Berrozpide Berrueta. Enfermera del Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  2. Paloma Aznar Gabás. Enfermera del Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  3. Paula Millán Agut. Enfermera del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
  4. Lorena Sisamón López. Enfermera del Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  5. Daniel Aparicio López. Médico Residente de Cirugía General en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  6. Jorge Chóliz Ezquerro. Médico Residente de Cirugía General en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.

 

RESUMEN

Introducción. La relevancia de esta revisión bibliográfica radica en crear un impacto social significativo. El objetivo principal de este estudio consiste en instruir a la población sobre cómo abordar adecuadamente este tipo de situaciones desde la perspectiva de un servicio de urgencias. Si bien es cierto que cada procedimiento debe adaptarse a la situación particular del paciente, es posible establecer pautas generales de actuación.

Para este artículo monográfico se ha llevado a cabo una revisión bibliográfica en bases de datos como PubMed y Scielo bajo los términos “intoxicación no accidental” e “intento autolítico”.

Conclusiones. Tras la revisión bibliográfica se han establecido unas pautas generales para el manejo del intento autolítico, especialmente los casos de intoxicación medicamentosa dada la notable tendencia al alza en la incidencia de suicidios en los últimos años.

PALABRAS CLAVE

Intoxicación no accidental, intento autolítico, protocolo.

ABSTRACT

Introduction. The relevance of this literature review lies in creating a significant social impact. The main objective of this study is to instruct the population on how to properly address these types of situations from the perspective of an emergency service. While it is true that each procedure must be adapted to the patient’s particular situation, it is possible to establish general guidelines for action.

For this monographic article, a bibliographic review has been carried out in databases such as PubMed and Scielo under the terms “non-accidental poisoning” and “autolytic attempt”.

Conclusions. After the bibliographic review, general guidelines have been established for the management of attempted suicide, especially cases of drug poisoning given the notable upward trend in the incidence of suicides in recent years.

KEY WORDS

Non-accidental poisoning, attempted suicide, strategy.

DESARROLLO DEL TEMA

El objetivo principal de este estudio monográfico es orientar e instruir a los profesionales sanitarios sobre cómo abordar eficazmente este tipo de situaciones desde la perspectiva de un servicio de urgencias. Si bien es cierto que cada procedimiento debe adaptarse a la situación particular del paciente, es factible establecer pautas generales de actuación. Se ha realizado una revisión exhaustiva de la literatura científica utilizando bases de datos como PubMed y Scielo con los términos «intoxicación intencional» y «tentativa autolítica». Se han encontrado artículos de interés en español y en inglés.

Los intentos autolíticos, caracterizados por acciones deliberadas para causar daño físico o poner fin a la propia vida, representan una preocupación de salud pública de alcance global. En este contexto, el uso de drogas o sustancias nocivas como medio para llevar a cabo tales actos ha surgido como una preocupación emergente. La intersección entre la salud mental, el abuso de sustancias y la conducta autolítica presenta desafíos significativos para los profesionales de la salud, los investigadores y las políticas de prevención1.

A medida que las sociedades enfrentan un panorama complejo de salud mental y adicciones, comprender las motivaciones detrás de los intentos autolíticos con drogas se vuelve imperativo para desarrollar estrategias de intervención efectivas.

Al reconocer la complejidad inherente a estos casos, se busca proporcionar una visión integral que informe la práctica clínica. Se pretende ofrecer un marco que guíe la actuación ante los intentos autolíticos con drogas, promoviendo la resiliencia, la intervención temprana y la atención integral de las personas en riesgo. En última instancia, abordar esta problemática requiere un compromiso colectivo para fomentar entornos de apoyo, acceso equitativo a la atención y una comprensión compasiva de las experiencias individuales detrás de cada intento autolítico2.

Se estima que en la actualidad se registran más de 700.000 suicidios anualmente en todo el mundo, y tenemos conocimiento de que cada uno de estos eventos impacta significativamente a numerosas personas. Se observa una mayor incidencia en países con ingresos bajos, aun así, los países con ingresos altos presentan una tasa mayor por cada 100.000 habitantes. Además, el número de hombres que se quitan la vida es mayor al de mujeres2.

Se han establecido unas pautas generales que pueden ayudar al profesional sanitario a actuar eficazmente frente a este tipo de situaciones. Conviene recordar que cada circunstancia y paciente necesita de unos cuidados específicos.

1.Anamnesis:

Nos enfrentaremos a un paciente que, ante la sospecha clínica derivada de antecedentes, la notificación de un familiar, amigos e incluso del propio paciente, o por la manifestación de un cuadro clínico sin causa específica como diarrea, náuseas, cambios en la conducta o alteración en pupilas, entre otros, necesitaremos responder con eficacia las siguientes preguntas para intentar frenar ese proceso de autolisis cuanto antes: qué producto se ha usado, cuanta cantidad ha consumido, cuando se ha consumido y por qué vía de entrada se ha consumido3.

Debemos vigilar los signos y síntomas que presente el paciente y medir el nivel de conciencia con la Escala de Glasgow. A continuación, se realizará una valoración completa siguiendo el ABCD y se medirán todas las constantes3.

Así mismo, se realizará una analítica sanguínea, pudiendo llegar a necesitar también tóxicos en sangre y en orina. Se realizará un electrocardiograma y se monitorizará al paciente. En casos necesarios puede ser de utilidad una radiografía de tórax3.

2.Tratamiento:

Se tendrán en cuenta los siguientes aspectos: medidas de soporte general, como disminuir la absorción del tóxico, antídotos según la intoxicación y como aumentar la eliminación3.

En cuanto a las medidas de soporte nos encontraremos el mantenimiento de la vía aérea (IOT si es preciso) y de la consciencia. En caso de estar ante una parada cardiorrespiratoria, habrá que tener en cuenta las causas reversibles de la misma3.

Para prevenir la absorción gastrointestinal nos encontramos dos tipos de tratamientos, el tratamiento evacuante y el tratamiento neutralizante 3. Entre estas destacamos el lavado gástrico, el cual se realiza antes de la primera hora postingesta y no se encuentra indicada en intoxicaciones leves, con emesis espontanea o si existe riesgo de hemorragia o perforación gastrointestinal. No se han observado respuestas eficaces si este se aplica dos horas después de la ingesta del tóxico. Se lleva a cabo con sonda orogástrica o nasogástrica de amplio diámetro con el paciente en decúbito lateral izquierdo. De esta manera, se infunden 250 ml de suero fisiológico templado/caliente, drenando luego hacia una bolsa4,5.

El vaciado gástrico únicamente se utilizará en intoxicaciones por agentes tóxicos peligrosos y en las tres primeras horas tras la ingesta. En situaciones donde el agente tóxico sea colinérgico, antidepresivos tricíclicos o fenotiazinas, se recomienda llevar a cabo el procedimiento dentro de las primeras seis horas. Sin embargo, esta técnica no debe aplicarse en casos de ingestión de cáusticos, productos derivados del petróleo, lesiones esofágicas o en casos de coma. Este procedimiento se puede realizar induciendo al vómito mediante jarabe de ipecacuana, el cual se encuentra en desuso por retrasar la administración del carbón activado y por riesgo de broncoaspiración, es por ello que resulta necesario que haya un buen estado de conciencia para su administración4.

Otro de los métodos de elección es el carbón activado, el cual se puede administrar como una alternativa o complementario al lavado gástrico. Este actúa adherido al tóxico e impide su absorción gastrointestinal y a su vez, mejora su eliminación. Se recomienda administrar 200ml de agua por cada 25 g de CA3,4.

Existen otras medidas como la hemodiálisis y/o la hemoperfusión que dependiendo de las características del paciente y del tipo de intoxicación puede resultar de gran utilidad3.

En cuanto a los antídotos encontramos algunos de los siguientes que se observan en la tabla 1 de anexos3,6.

 

CONCLUSIONES

A continuación, se presentan las siguientes conclusiones sobre la actuación ante un intento autolítico:

  1. Importancia del diagnóstico temprano: La identificación precoz de los signos y síntomas de un intento autolítico es fundamental para proporcionar una intervención oportuna y adecuada. Los profesionales de la salud deben estar capacitados para reconocer las señales de alarma y realizar evaluaciones exhaustivas3.
  2. Abordaje multidisciplinario: El tratamiento de un intento autolítico requiere un enfoque integral que involucre a diferentes especialidades médicas y profesionales de la salud mental. La colaboración entre psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales y otros expertos es esencial para brindar una atención completa y personalizada3.
  3. Intervención psicosocial: Además de la atención médica inmediata, es crucial proporcionar apoyo psicológico y social tanto al paciente como a su entorno familiar y social. La terapia individual, grupal o familiar, junto con la educación sobre la salud mental y la prevención de futuros intentos, son componentes esenciales del tratamiento a largo plazo1,2.
  4. Prevención de recaídas: La prevención de futuros intentos autolíticos es una prioridad en el manejo de estos casos. Esto implica desarrollar planes de seguridad, identificar factores desencadenantes y proporcionar estrategias de afrontamiento efectivas para ayudar al paciente a gestionar el estrés y las emociones negativas2.
  5. Sensibilización y educación: Es fundamental promover la conciencia pública sobre los factores de riesgo, las señales de advertencia y los recursos disponibles para la prevención del suicidio y los intentos autolíticos. La educación en la comunidad y la reducción del estigma en torno a los problemas de salud mental son pasos importantes para fomentar la detección temprana y el acceso a la atención adecuada2.

 

En resumen, abordar un intento autolítico requiere una combinación de intervenciones médicas, psicosociales y preventivas, con un enfoque centrado en el paciente y su bienestar integral. La colaboración interdisciplinaria y el compromiso con la prevención son fundamentales para mejorar los resultados y reducir el riesgo de futuros episodios autolíticos3.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Goñi Sarriés A, Zandio Zorrilla M, Goñi Sarriés A, Zandio Zorrilla M. El suicidio: un reto para la prevención. Anales del Sistema Sanitario de Navarra. 2017;40(3):335-8.
  2. Día Mundial para la Prevención del Suicidio 2023 [Internet]. Who.int. Disponible en: https://www.who.int/es/campaigns/world-suicide-prevention-day/2023
  3. Munné P, Arteaga J. Asistencia general al paciente intoxicado. Anales del Sistema Sanitario de Navarra. 2003; 26:21-48.
  4. Ruiz Izquierdo J, Fernández Trujillo A. “Descontaminación digestiva” Grupo de trabajo de toxicología de la SEMICYUC. Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias. 2022.
  5. Bugarín González R, Galego Feal P, Martínez Rodríguez JB, García Quintáns A. El lavado gástrico. Med Integr.2001;38(9):379-84.
  6. Arias Villalobos LF, Peláez Echavarría D, Méndez Solís G, Arias Villalobos LF, Peláez Echavarría D, Méndez Solís G. Manejo agudo de la intoxicación medicamentosa. Medicina Legal de Costa Rica. 2021;38(1):101-18.

 

ANEXO

Tabla 1: Antídotos3,6.

TÓXICO. ANTÍDOTO O MODO DE REVERTIR EL EFECTO DEL TÓXICO.
Paracetamol N-acetilcisteina
Benzodiacepinas Flumazenil
Opiáceos Naloxona
Monóxido de carbono Oxígeno
Cianuro Hidroxicobalamina
Neurolépticos Biperideno
Antidepresivos tricíclicos Bicarbonato
Heparina Protamina
Betabloqueantes y antagonistas del calcio Glucagón
Acenocumarol Vitamina K
Cocaína Benzodiacepinas, labetalol, fentolamina o nitratos dependiendo de los efectos

 

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