AUTORES
- Alba Rodríguez Lanao. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- María Ángeles Borrás Mandrión. Hospital Universitario Clínico Lozano Blesa. Zaragoza. España.
- Ana María Sánchez Oliván. Hospital Universitario San Jorge. Huesca. España.
- Claudia Plana Pérez. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- Larissa Neres Souza. Hospital Universitario Santa Bárbara. Soria. España.
- Alexandra Lona Calomarde. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- Carlota Aguareles Barón. CRP Santo Cristo de los Milagros. Huesca. España.
RESUMEN
El síndrome de dolor regional complejo es un término utilizado para describir una variedad de condiciones de dolor neuropático crónico en las que el dolor es más grave y duradero de lo que se esperaría para el daño tisular inicial. Otras manifestaciones incluyen cambios autonómicos (p. ej., sudoración, anormalidades vasomotoras), cambios motores (p. ej., debilidad, distonía) y cambios tróficos (p. ej., atrofia de la piel o el hueso, caída del cabello, contracturas articulares) que lo distinguen de condiciones de dolor neuropático más tradicionales (p. ej., neuropatía diabética). El diagnóstico es clínico. El tratamiento incluye medicamentos, fisioterapia y procedimientos intervencionistas.
PALABRAS CLAVE
Síndrome de dolor regional complejo, sudeck, dolor crónico.
ABSTRACT
Complex regional pain syndrome is a term used to describe a range of chronic neuropathic pain conditions in which the pain is more severe and long-lasting than would be expected given the initial tissue damage. Other manifestations include autonomic changes (e.g. sweating, vasomotor abnormalities), motor changes (e.g. weakness, dystonia) and trophic changes (e.g. skin or bone atrophy, hair loss, joint contractures) which distinguish it from more traditional neuropathic pain conditions (e.g. diabetic neuropathy). Diagnosis is clinical. Treatment includes medication, physiotherapy and interventional procedures.
KEY WORDS
Complex regional pain syndrome, Sudeck’s syndrome, chronic pain.
DESARROLLO DEL TEMA
El síndrome de dolor regional complejo es un dolor prolongado que aparece tras un evento nocivo (traumatismo o cirugía)puede afectar a cualquier parte del cuerpo pero más comúnmente a brazos o piernas.
No se conoce de forma segura su causa pero se sabe que la sensibilidad de los nociceptores periféricos y centrales y la liberación de neuropéptidos ayudan a mantener el dolor y la inflamación. Se manejan dos teorías, el papel del sistema nervioso simpático jugando un papel importante en el dolor y que la causa es por una activación de la respuesta inmunitaria, lo cual explicaría los síntomas inflamatorios. Se piensa que al haber una lesión en el sistema nervioso, esto afecta a los nervios que controlan glándulas sudoríparas y vasos sanguíneos. Su aparición es más común en personas de entre 40 y 60 años1.
Existen dos tipos:
EL SDRC 1: después de una lesión menor, aparece un trastorno neurológico crónico que ocurre con más frecuencia en brazos y piernas. No se conoce lesión nerviosa.
El SDRC 2: por una lesión en el nervio periférico.
El principal síntoma es el dolor, de características intensas o desproporcionadas a la lesión que lo causó. Es un dolor urente, de sensación de quemazón, escozor… Aparece alodinia e hiperalgesia. Con el tiempo empeora en lugar de aparecer una mejoría y se inicia en el lugar de la lesión pudiéndose extender a toda la extremidad o al brazo o pierna del lado opuesto, siendo la bilateralidad un síntoma más tardío.Puede agravarse con estrés o cambios en el entorno.
Además, también aparecen cambios vasomotores cutáneos, alteraciones sudomotoras y edemas. Otros síntomas que aparecen son los motores. Además produce sufrimiento psicológico por la falta de una causa concreta y la prolongación de la situación de dolor y limitación que produce.
Los signos y síntomas no siguen un patrón y son muy variables. Dentro de su variabilidad se ha observado que pueden seguir unas fases de evolución a pesar de que hay pacientes que pueden quedar en una fase sin evolucionar, u otros que debutan con síntomas graves de forma repentina2.
· Fase 1 (1-3 meses): aparecen alteraciones tróficas como cambios en la tª de la piel, crecimiento alterado de uñas y pelo… dolor que empeora con tacto suave y cambios en la piel. Inicio de síntomas motores.
· Fase 2 (3-6 meses): intensificación de los cambios en la piel y del dolor, uñas débiles y de crecimiento lento. Alteraciones motoras tales como espasmos musculares, dolor y retracción articular, articulaciones rígidas.
· Fase 3 (aparecen cambios irreversibles): movimiento limitado de la extremidad, atrofia muscular y dolor en toda la extremidad3.
DIAGNÓSTICO:
Su diagnóstico es básicamente clínico, realizándose una buena anamnesis y examen físico el paciente. La IASP (Asociación internacional para el Estudio del dolor) publicó una revisión de criterios clínicos llamada Criterios Budapest que tienen una alta sensibilidad y especificidad para el diagnóstico. Se complementa de descartar otros diagnósticos que puedan explicar los síntomas. Las pruebas más utilizadas suelen ser radiografías, termografías, estudios de conducción nerviosa y electromiogramas, tonodensitometría, resonancia magnética, fluxometría cutánea y gammagrafía1,2.
TRATAMIENTO:
Dado que hablamos de una enfermedad crónica, la actuación llevada a cabo está dirigida a la mejora de los síntomas y no a la cura de la enfermedad. Se aplican tratamientos tanto farmacológicos como no farmacológicos los cuales ayudan a las personas a aliviar los signos y síntomas, y llevar una vida lo más normal posible. Toma un papel importante también la prevención de la aparición del síndrome, evitando inmovilizaciones prolongadas, en posiciones inadecuadas, e iniciando la movilización de forma precoz de la extremidad afectada.
En el tratamiento farmacológico predomina el uso de analgésicos, corticosteroides, antihipertensivos, antidepresivos y medicamentos para la pérdida ósea.
La psicoterapia y la terapia cognitivo conductual son de gran importancia ya que puede enseñarles habilidades para convivir con esta situación de dolor prolongado.
En cuanto a técnicas quirúrgicas o técnicas invasivas hay una gran variedad de ellas. Desde bloqueos nerviosos, simpatectomía, neuroestimulación eléctrica medular, hasta perfusiones intratecales1,2,3.
En el tratamiento no farmacológico incluiríamos el tratamiento rehabilitador. Aplicar fisioterapia y terapia ocupacional pueden mejorar el dolor y la coordinación de la extremidad. Su inicio de forma precoz es primordial para evitar atrofia y contracturas musculares que en algunos casos son irreversibles. Es importante la participación activa del paciente aunque en ocasiones es difícil debido al dolor intenso que padecen. Se debe mencionar de forma especial la “terapia del espejo” ya que algunos estudios demuestran que tiene buenos resultados sobre todo en fases agudas de la enfermedad1.
El objetivo principal de todos estos tratamientos es el aumento de la movilidad y el uso del miembro afectado.
CONCLUSIONES
Es una terapia multidisciplinar, en la que el eje principal es el dolor crónico que padecen los pacientes. Enfermería adquiere un papel importante ya que ejecuta una valoración integral del dolor y tiene múltiples herramientas para valorar sus características, intensidad, localización con escalas validadas.
Por un lado, es la encargada de la administración del tratamiento farmacológico y vigilar posibles efectos secundarios4.
Por otro lado, presta cuidados monitoreando la extremidad afectada. Vigilar la aparición de los cambios tróficos en la piel, coloración temperatura, edema, hiperalgesia… Valora la aparición de limitación en la movilidad y fomenta e instruye en la realización de ejercicios para evitar la aparición de algunas de las complicaciones del SDRC mencionadas anteriormente. Tiene un papel importante en la coordinación con otros profesionales como el fisioterapeuta, terapeuta ocupacional, médico… y otras competencias que puedan estar implicadas ya que las intervenciones deben estar individualizadas a cada paciente3.
La educación del paciente en el síndrome de dolor regional complejo es crucial. La enfermera realiza intervenciones de educación para la salud al paciente y familiares sobre estrategias de afrontamiento, el manejo de medidas no farmacológicas y la importancia de la adhesión al tratamiento rehabilitador porque es importante para recuperar la función del miembro a pesar de los desafíos que presenta el dolor crónico.
Por último, destacar el papel de soporte emocional que desempeña. Aborda las ansiedades y miedos que los pacientes pueden desarrollar a lo largo de este síndrome.
BIBLIOGRAFÍA
- Márquez Martínez E, Ribera Canudas MV, Mesas Idáñez Á, Medel Rebollo J, Martínez Ripol P, Candela Custardoy A, et al. Síndrome de dolor regional complejo. Seminarios de la Fundación Española de Reumatología. 2012 Jan;13(1):31–6
- Síndrome de dolor regional complejo: MedlinePlus enciclopedia médica [Internet]. medlineplus.gov. [Citado 15 de julio de 2026]. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/007184.htm
- Barad M, Aggarwal A. Síndrome de dolor regional complejo (SDRC) [Internet]. Manual MSD versión para profesionales. Manuales MSD; 2025 [Citado 15 de julio de 2026]. Disponible en: https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-neurol%C3%B3gicos/dolor/s%C3%ADndrome-de-dolor-regional-complejo-sdrc#Signos-y-s%C3%ADntomas_v11649112_es
- Hernández Porras BC, Plancarte Sánchez R, López Montes EC. Síndrome doloroso regional complejo: evaluación y tratamiento. Acta Médica Grupo Ángeles [Internet]. 2023 [Citado 15 de julio de 2026];21(4):363–7. Disponible en: https://www.medigraphic.com/pdfs/actmed/am-2023/am234m.pdf