AUTORES
- David Gimeno Elías. Enfermero del Servicio de Aislamiento del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
- Paula Castro Martín. Enfermera del Servicio de Oncología del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Nerea Berjillo Gimeno. Enfermera de la Unidad de Hemodiálisis del Hospital San Juan de Dios, Zaragoza. España.
- Victoria Meiyou Alfonso López. Enfermera Residente de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Diana Beatriz Cadar. Enfermera del Servicio de Farmacia del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Francisco Abellán Alias. Enfermero del Centro Médico de Especialidades San José, Consultas Externas Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
RESUMEN
Las úlceras de Kennedy son lesiones cutáneas de rápida progresión que se asocian con el proceso de agonía y falló multiorgánico en pacientes en etapa terminal. Estas lesiones representan un fenómeno clínico y ético complejo para los profesionales de enfermería ya que su aparición suele generar dudas en torno a la calidad del cuidado y sentimientos de culpa en las familias. Diferenciar estas lesiones de las úlceras por presión habituales es fundamental para evitar intervenciones agresivas y orientar los cuidados hacia el confort y la calidad de vida del paciente. Entre los resultados hallados en la revisión realizada destaca la importancia de reconocer estas lesiones como un marcador del final de la vida y no como un fallo en el cuidado. La enfermería desempeña un rol esencial en la atención digna y humanizada de estos pacientes, siendo la educación y el acompañamiento pilares fundamentales para el abordaje integral.
PALABRAS CLAVE
Úlcera de Kennedy, SCALE, úlceras terminales, lesión cutánea inevitable, insuficiencia cutánea, cuidados de enfermería, cuidados paliativos.
ABSTRACT
Kennedy’s ulcers are rapidly progressing skin lesions associated with the dying process and multiple organ failure in terminally ill patients. These lesions represent a complex clinical and ethical phenomenon for nursing professionals, as their appearance often raises concerns about the quality of care and feelings of guilt in families. Differentiating these lesions from typical pressure ulcers is essential to avoid aggressive interventions and to focus care on the patient’s comfort and quality of life. Among the findings of this review, the importance of recognizing these lesions as a marker of the end of life, rather than as a failure of care, stands out. Nursing plays a vital role in providing dignified and humane care to these patients, with education and support being fundamental pillars for a comprehensive approach.
KEY WORDS
Kennedy ulcer, SCALE, terminal ulcers, inevitable skin injury, skin failure, nursing care, palliative care.
INTRODUCCIÓN
El cuidado de la piel constituye un eje fundamental en la práctica enfermera, ya que la integridad cutánea se relaciona directamente con el confort, la calidad de vida y la prevención de complicaciones. Sin embargo, existen lesiones que escapan a los procesos preventivos tradicionales, como es el caso de las úlceras de Kennedy1.
Descritas por primera vez en 1989 en la conferencia del National Pressure Ulcer Advisory Panel (NPUAP) por Karen Lou Kennedy, estas úlceras se caracterizan por su rápida evolución, forma de pera, mariposa o herradura y aparición súbita, generalmente en región sacra, glútea o talones. Su desarrollo ocurre en pacientes en situación de final de vida, siendo consideradas un signo de fallo cutáneo asociado a la fase de agonía2.
La literatura ha demostrado que las úlceras de Kennedy no deben confundirse con úlceras por presión, ya que presentan un origen fisiopatológico diferente, relacionándose con la hipoperfusión tisular y el colapso de órganos vitales, lo que provoca necrosis acelerada en cuestión de horas o pocos días3.
Ante este escenario, la finalidad principal de la enfermería no es la cicatrización de la herida sino priorizar otros aspectos como la comodidad del paciente y el control del dolor, el manejo del olor, la prevención de nuevas úlceras, el cuidado de la herida para evitar complicaciones y la ayuda a la familia para afrontar la situación4.
La aparición de una lesión cutánea en un paciente terminal puede interpretarse erróneamente como un fallo en la calidad asistencial. Sin embargo, la literatura reciente enfatiza que determinadas lesiones como son la úlcera terminal de Kennedy, pueden ser inevitables debido al deterioro sistémico irreversible5,6.
OBJETIVOS
- Identificar la evidencia científica actual sobre las úlceras terminales de Kennedy desde una perspectiva clínica, conceptual y enfermera.
- Analizar estrategias de cuidados de enfermería basadas en la evidencia actual.
- Proponer recomendaciones prácticas para la gestión integral de estas lesiones.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión bibliográfica de las publicaciones en la base de datos de ciencias de la salud (PUBMED/Medline) y se completó con otros buscadores: ScienceDirect, Scielo, Scopus y Google Académico. Los descriptores utilizados fueron “Kennedy ulcer”, “skin changes at life’s end (SCALE)”, “terminal ulcers”, “inevitable skin injury”, “skin failure” asociados con el operador booleano OR y asociados con “nursing care” y “palliative care con el operador booleano AND. Se eliminaron artículos repetidos y se eligieron artículos en los que aparecieran los términos en el título, resumen o en las palabras clave. Se incluyeron aquellos artículos publicados tanto en español como en inglés en los últimos 10 años que incluyeran las variables del estudio.
RESULTADOS
En la revisión integradora de Roca-Biosca et al de 2021 se identifican los términos Skin Failure, skin changes at life’s end (SCALE) y Úlcera Terminal de Kennedy como nombres que se usan para describir lesiones inevitables al final de la vida, y se analizan sus características fisiopatológicas y clínico definitorias6.
Las lesiones que surgen al final de la vida, incluidas las úlceras de Kennedy, forman parte del fenómeno de skin failure caracterizado por el fallo de la piel como órgano debido a hipoperfusión sistémica y deterioro multiorgánico en pacientes terminales. Este concepto se integra en el marco SCALE que describe cambios cutáneos inevitables al final de la vida diferenciándolos de lesiones por presión prevenibles7.
Las úlceras de Kennedy aparecen de manera repentina y progresan en horas desde eritema a necrosis profunda8. Se localizan con frecuencia en sacro y coxis, presentan bordes irregulares y formas como mariposa, pera o herradura6. Clínicamente, pueden presentar tonalidades rojo-violáceas, amarillas o negras, con bordes irregulares y exudado variable6. Estas características, junto a una falta de respuesta a medidas preventivas estándar han sido descritas en revisiones recientes y casos clínicos4,6,8. El consenso internacional sobre lesiones inevitables subraya la importancia del juicio clínico para distinguirlas de lesiones por presión evitables5. Se distinguen de las úlceras por presión porque no responden a cuidados preventivos, coinciden con un fallo multiorgánico y su aparición se relaciona con una muerte inminente6,8. Un estudio reciente de caso utilizó la ecografía, mostrando edema subcutáneo perilesional y ausencia de flujo en Doppler, lo que podría facilitar el diagnóstico diferencial frente a úlceras por presión9.
Entre las intervenciones de enfermería recientes de la revisión realizada destaca el caso clínico de una mujer de 81 años encamada con deterioro cognitivo severo y úlcera de presión categoría II que progresa a categoría IV en 48 horas; se le diagnosticó de úlcera terminal de Kennedy y recibió una intervención conservadora con limitación del esfuerzo terapéutico consensuado con la familia, se realizó un plan basado en patrones de valoración de Gordon con objetivos realistas y cuidados paliativos enfocados al confort4. Un estudio educativo de intervención en España en 2024 mediante el aprendizaje basado en problemas describe un plan de cuidados teórico práctico adaptado a la evolución clínica del paciente que incluye el manejo del dolor, el cuidado de la herida evitando desbridamientos agresivos innecesarios, el control del olor y del exudado, además del apoyo familiar y la comunicación sobre la irreversibilidad del proceso4,7,10.
DISCUSIÓN
La evidencia disponible, aunque aún limitada y predominantemente descriptiva y de casos, coincide que las úlceras terminales de Kennedy son lesiones inevitables al final de la vida, con implicaciones éticas y prácticas para enfermería6, 8. El foco de cuidado debe trasladarse de la curación de la lesión hacia el manejo del dolor, el confort y la dignidad del paciente, evitando intervenciones agresivas que no aportan mejoría clínica. De esta manera, las intervenciones centradas en el confort y comunicación clara y empática con la familia han mostrado un impacto positivo en la calidad de vida y, además, evita interpretaciones erróneas de negligencia ya que permite visibilizar la inevitabilidad de la lesión y proteger legal y éticamente al profesional de enfermería5,10.
La escasa disponibilidad de herramientas de evaluación validadas para estas lesiones contribuye a la necesidad de más investigaciones en este campo6. El uso emergente de la ecografía como herramienta diagnóstica abre nuevas perspectivas, aunque se requieren más estudios9. Sin embargo, la mayoría de la evidencia publicada sigue siendo de casos clínicos o revisiones sin ensayos controlados ni estudios longitudinales grandes lo que limita a la fuerza de las recomendaciones. Por ello, es importante avanzar hacia protocolos estandarizados y formación sistemática en los equipos de enfermería10.
Entre las barreras y necesidades detectadas se encuentran en primer lugar, la confusión terminológica entre términos (Skin Failure, SCALE, úlcera terminal de Kennedy y lesiones inevitables) que dificultan la comparación y la investigación8. Por otro lado, se encuentra la carencia de protocolos institucionales, la falta de formación específica para enfermería y los escasos estudios cuantitativos con seguimiento10.
Uno de los principales retos es evitar que la aparición de una úlcera terminal de Kennedy sea interpretada como un fallo asistencial. La educación del equipo asistencial y de la familia es esencial para explicar su naturaleza asociada al final de la vida5.
CONCLUSIONES
La diferenciación clínica de las úlceras de Kennedy respecto a las lesiones por presión es esencial para orientar el cuidado adecuado y ético, mejorando la calidad de vida en los últimos días del paciente. Las úlceras terminales de Kennedy son lesiones que emergen en el contexto del proceso de muerte inminente y requieren un abordaje de enfermería centrado en cuidados paliativos, priorizando el control del dolor, manejo sintomático de la herida, el apoyo psico-emocional y la comunicación y acompañamiento familiar. La limitación del esfuerzo terapéutico en consonancia con los deseos del paciente o de la familia y la valoración multidisciplinar es esencial cuando la irreversibilidad es evidente.
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