AUTORES
- Eva Macipe Gil. Graduada en Enfermería. Neumología HRV. Zaragoza, España.
- Iguacel Pablo Romero. Graduada en Enfermería. Centro de Salud Cascante. Navarra, España.
- Sara Moreno Sau. Graduada en Enfermería. Hospital Reina Sofía de Tudela. Navarra, España.
- Patricia Torres Peñalosa. Graduada en Enfermería. PF Neumología Hospital Royo Villanova. Zaragoza, España.
- Judith Benedi Gracia. Graduada en Enfermería. EAC Sector II. Zaragoza, España.
RESUMEN
El glioblastoma es uno de los tumores cerebrales malignos más agresivos, con un pronóstico generalmente desfavorable. La intervención quirúrgica sigue siendo el tratamiento principal para reducir la masa tumoral y mejorar la calidad de vida del paciente. El trabajo amplía la atención de enfermería en los cuidados en el postoperatorio de los pacientes intervenidos de glioblastoma, destacando la importancia de la monitorización neurológica, el control del dolor, la prevención de infecciones y el manejo de las secuelas físicas y psicológicas que puedan surgir. Se resalta la importancia de una atención integral que no solo considere los aspectos físicos, sino también los emocionales y psicológicos del paciente y su familia, promoviendo su bienestar en el proceso de recuperación.
PALABRAS CLAVE
Glioblastoma, cuidados de enfermería, tumor.
ABSTRACT
Glioblastoma is one of the most aggressive malignant brain tumors, with a generally unfavorable prognosis. Surgical intervention remains the primary treatment to reduce tumor mass and improve the patient’s quality of life. This paper addresses nursing care for patients who have undergone surgery for glioblastoma, emphasizing the importance of neurological monitoring, pain control, infection prevention, and management of physical and psychological sequelae. The work highlights the significance of comprehensive care that takes into account not only the physical aspects but also the emotional and psychological needs of both the patient and their family, promoting their well-being throughout the recovery process.
KEY WORDS
Glioblastoma, nursing care, tumor.
DESARROLLO DEL TEMA
Definición de glioblastoma:
El glioblastoma es un tumor cerebral maligno que se origina en las células gliales del cerebro, específicamente en los astrocitos, y se caracteriza por su rápida proliferación y agresividad. Se clasifica como un glioma de alto grado (grado IV), lo que indica su alta malignidad y su tendencia a invadir el tejido cerebral circundante, lo que lo convierte en uno de los tumores cerebrales más difíciles de tratar1.
Tipos de glioblastoma:
Existen dos formas principales de glioblastoma:
- Glioblastoma de novo: Se desarrolla sin antecedentes de un tumor preexistente. Es el tipo más común y suele diagnosticarse en pacientes sin historia previa de tumores cerebrales.
- Glioblastoma secundario: Es aquel que se origina a partir de un glioma de bajo grado que ha evolucionado hacia un glioblastoma más agresivo, generalmente en personas más jóvenes1,2.
Causas del glioblastoma:
Las causas exactas del glioblastoma aún no están completamente claras, pero se han identificado algunos factores de riesgo que pueden influir en su desarrollo, entre ellos:
- Factores genéticos: Alteraciones genéticas en ciertos genes, como el gen TP53 y la amplificación del gen EGFR, están asociadas con un mayor riesgo de glioblastoma.
- Exposición a radiación: La exposición previa a radioterapia, especialmente en la cabeza, puede aumentar el riesgo de desarrollar glioblastoma.
- Edad avanzada: El glioblastoma es más común en personas mayores de 50 años.
- Factores familiares: En raros casos, los antecedentes familiares de tumores cerebrales pueden predisponer a los individuos a desarrollar glioblastoma2.
Cuidados de enfermería en el paciente operado de glioblastoma:
El manejo postquirúrgico de un paciente intervenido por glioblastoma implica una serie de cuidados especializados que abarcan tanto los aspectos físicos como emocionales. Dado el impacto significativo de la cirugía en la salud del paciente, los cuidados de enfermería deben ser integrales y adaptarse a las necesidades cambiantes durante la recuperación. A continuación, se detallan los principales aspectos de los cuidados de enfermería en el paciente operado de glioblastoma2,3.
Monitorización neurológica constante:
Una de las prioridades más importantes en el postoperatorio de pacientes con glioblastoma es la monitorización continua del estado neurológico. El equipo de enfermería debe evaluar al paciente regularmente para detectar cualquier cambio en su condición que pueda indicar complicaciones como un aumento de la presión intracraneal o hemorragias. La evaluación neurológica incluye:
- Nivel de conciencia: Utilizando escalas como la Escala de Coma de Glasgow (GCS), se monitoriza el nivel de conciencia y se registran cambios que puedan sugerir deterioro neurológico.
- Signos de aumento de la presión intracraneal (PIC): Los síntomas comunes incluyen cambios en la pupila, dolor de cabeza intenso, náuseas y vómitos. Si el paciente presenta alguno de estos síntomas, es esencial alertar al equipo médico inmediatamente.
- Déficits neurológicos focales: La observación de alteraciones en el movimiento, el habla o la percepción sensorial puede ser indicativa de daño cerebral o complicaciones postquirúrgicas.
- Reflejos y respuesta motora: Observar la respuesta de las extremidades y los reflejos puede ayudar a identificar alteraciones en el sistema nervioso2,3.
Control del dolor:
El manejo adecuado del dolor postoperatorio es fundamental para asegurar una recuperación confortable y exitosa. Los pacientes con glioblastoma pueden experimentar dolor debido a la cirugía, la inflamación cerebral y, a veces, la irritación de las membranas meníngeas. Para esto, se emplean estrategias específicas:
- Administración de analgésicos: Los analgésicos opioides pueden ser necesarios en las primeras 24-48 horas postoperatorias, seguidos de analgésicos no opioides (como paracetamol o AINEs) según la evolución del paciente.
- Control de dolor neuropático: Si el dolor tiene una componente neuropática (por ejemplo, dolor relacionado con daño a nervios o estructuras cerebrales), se pueden utilizar medicamentos específicos como anticonvulsivos (gabapentina o pregabalina) o antidepresivos tricíclicos.
- Técnicas no farmacológicas: El uso de medidas como la música relajante, técnicas de respiración profunda y la intervención de un psicólogo o terapeuta ocupacional para el manejo del dolor emocional pueden ser efectivas según estudios publicados2,3,4.
Prevención de infecciones:
La cirugía de glioblastoma implica un alto riesgo de infecciones, especialmente si se realizan incisiones en el cráneo o si el paciente tiene sistemas inmunológicos comprometidos debido a tratamientos previos, como quimioterapia o radioterapia. Los cuidados de enfermería en este ámbito son fundamentales y deben incluir los siguientes aspectos:
- Cuidado de la herida quirúrgica: El equipo de enfermería debe realizar un control riguroso de la herida quirúrgica, asegurándose de que esté limpia y libre de signos de infección. Se debe vigilar la aparición de enrojecimiento, calor, secreción purulenta o fiebre, y notificar cualquier anomalía al equipo médico4.
- Administración de antibióticos profilácticos: Dependiendo de la situación clínica del paciente y las indicaciones médicas, pueden administrarse antibióticos para prevenir infecciones postquirúrgicas4.
- Manejo adecuado de los drenajes: Los drenajes quirúrgicos (si se han colocado) deben ser controlados para asegurarse de que no haya obstrucciones o signos de infección, y además se debe mantener la higiene adecuada en las áreas circundantes4.
- Prevención de infecciones respiratorias y urinarias: Como los pacientes pueden estar postrados en cama durante un tiempo prolongado, es importante promover la movilización temprana y la respiración profunda para evitar neumonías. Además, el cuidado del catéter urinario (si se usa) es esencial para prevenir infecciones del tracto urinario4.
Manejo de las secuelas neurológicas y rehabilitación temprana:
Los pacientes operados de glioblastoma pueden experimentar secuelas neurológicas que afecten su función motora, sensorial, cognitiva y emocional. Los cuidados de enfermería deben estar enfocados en la rehabilitación temprana y la intervención para optimizar la recuperación del paciente. Esto puede incluir:
- Rehabilitación física y ocupacional: La fisioterapia y la terapia ocupacional deben iniciarse lo antes posible para ayudar a los pacientes a recuperar la movilidad, la fuerza muscular y las habilidades funcionales. El enfoque de enfermería incluye la colaboración con los fisioterapeutas para establecer un plan de cuidados que se ajuste a las necesidades del paciente5,6,7.
- Manejo de la debilidad muscular y parálisis: Los pacientes que sufren de debilidad o parálisis en alguna parte del cuerpo requieren un cuidado especial para evitar úlceras por presión, así como para fomentar la movilización gradual y la estimulación sensorial5,6,7.
- Terapia cognitiva: Los pacientes, en algunas ocasiones pueden presentar alteraciones cognitivas, como dificultades en la memoria, la atención o el lenguaje. La enfermería debe colaborar con terapeutas cognitivos y neuropsicólogos para implementar estrategias que ayuden al paciente a superar estos problemas5,6,7.
- Estimulación emocional y psicosocial: El impacto emocional del diagnóstico y la cirugía puede ser significativo. Los enfermeros deben ser conscientes de las necesidades psicosociales del paciente, proporcionar apoyo emocional y colaborar con psicólogos o psiquiatras para el manejo de trastornos como la ansiedad, la depresión o el estrés postraumático5,6,7.
Apoyo emocional y psicológico al paciente y la familia:
El proceso de tratamiento del glioblastoma no solo afecta al paciente, sino también a su familia. Los cuidados de enfermería deben incluir el apoyo emocional y psicológico para ambos. Esto implica:
- Escuchar y dar apoyo: El equipo de enfermería debe estar disponible para escuchar las preocupaciones del paciente y de su familia, proporcionando un espacio seguro para expresar sus miedos, dudas y frustraciones7.
- Facilitar la comunicación entre el paciente y el equipo médico: El enfermero actúa como puente entre el paciente, la familia y los médicos, facilitando la comprensión de los procedimientos realizados en el paciente al igual que el pronóstico y los planes de tratamiento7.
- Facilitar información sobre cuidados paliativos: En casos donde el pronóstico sea muy grave, los cuidados paliativos se convierten en una parte esencial del tratamiento. El equipo de enfermería debe ser competente en el manejo de los síntomas relacionados con el final de la vida y en la comunicación de estos aspectos con la familia7.
Educación al paciente y a la familia:
Uno de los roles más importantes del enfermero es educar al paciente y a su familia sobre el manejo postquirúrgico, los cuidados en el hogar y los signos de alarma. Esto incluye:
- Explicar el tratamiento postoperatorio: Instruir al paciente y a la familia sobre los cuidados necesarios para la herida quirúrgica, los medicamentos a administrar y las actividades que deben evitarse8,9,10.
- Identificar posibles complicaciones post quirurgicas: Enseñar a los familiares a reconocer signos de infecciones, aumento de la presión intracraneal o cualquier otra complicación que requiera atención médica inmediata8,9,10.
- Fomentar el autocuidado: Proporcionar estrategias para el autocuidado del paciente en su recuperación, incluyendo ejercicios de fisioterapia, control del dolor y cómo realizar ciertas actividades de la vida diaria8,9,10.
CONCLUSIÓN
Los tumores cerebrales atacan de forma muy invasiva a la autonomía del paciente, en el caso del glioblastoma, reduce significativamente la esperanza de vida de los mismos, desde enfermería, reconocer los signos y síntomas de alarma durante el postoperatorio son cruciales para evitar futuras complicaciones, al igual que realizar un trabajo multidisciplinar para facilitar la recuperación temprana de una intervención tan agresiva como es la extirpación de un glioblastoma.
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