AUTORES
- Carmen Zorrilla Laguardia. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- María Sancho Bres. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Enrique Cardenas Viloita. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Adrián Borao Tutor. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Yaiza Gatell Hernández. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Manuel Lopéz Espin. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Hugo Ortega Romanillos. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
Las ostomías son procedimientos frecuentes que requieren un manejo adecuado del dispositivo para prevenir complicaciones y favorecer la calidad de vida. Entre los problemas más habituales se encuentran las fugas y las alteraciones de la piel periestomal, que pueden relacionarse con un ajuste inadecuado de la barrera cutánea. Una abertura demasiado pequeña puede ejercer presión sobre el estoma, mientras que una excesivamente amplia puede favorecer el contacto del efluente con la piel.
La evidencia disponible indica que el dispositivo debe adaptarse de forma individualizada al tamaño, forma y características del estoma, evitando tanto la compresión como la exposición innecesaria de la piel. La medición periódica, especialmente durante las primeras semanas tras la cirugía, permite modificar la abertura cuando sea necesario. Además, las medidas de higiene, el secado adecuado y el empleo selectivo de productos barrera, como anillos, pastas, polvos o películas protectoras, pueden contribuir a mantener la integridad de la piel y mejorar el sellado del dispositivo.
Enfermería desempeña un papel fundamental en la valoración del estoma y de la piel periestomal, la selección y adaptación del dispositivo y la educación del paciente. Un ajuste próximo pero no compresivo, junto con una vigilancia periódica y unos cuidados individualizados, puede ayudar a reducir las fugas y prevenir complicaciones cutáneas.
PALABRAS CLAVE
Ostomía, colostomía, ileostomía, urostomía, piel, cuidados de enfermería, enfermería.
ABSTRACT
Ostomies are common procedures that require appropriate device management to prevent complications and promote quality of life. Among the most frequent problems are leakage and peristomal skin alterations, which may be related to inadequate fitting of the skin barrier. An opening that is too small may exert pressure on the stoma, whereas an excessively large opening may increase contact between the effluent and the skin.
The available evidence indicates that the device should be individually adapted to the size, shape, and characteristics of the stoma, avoiding both compression and unnecessary exposure of the skin. Regular measurement, particularly during the first weeks after surgery, allows the opening to be modified when necessary. In addition, appropriate hygiene, thorough drying, and the selective use of barrier products, such as rings, pastes, powders, or protective films, may help maintain skin integrity and improve device sealing.
Nursing plays a fundamental role in assessing the stoma and peristomal skin, selecting and adapting the device, and educating patients. A close but non-compressive fit, together with regular monitoring and individualized care, may help reduce leakage and prevent peristomal skin complications.
KEY WORDS
Ostomy, colostomy, ileostomy, urostomy, skin, nursing care, nursing.
INTRODUCCIÓN
Las ostomías constituyen una intervención frecuente para permitir la eliminación de heces u orina cuando el funcionamiento normal del aparato digestivo o urinario se encuentra comprometido. En España se estima que existen alrededor de 70.000 personas con una ostomía y que se realizan aproximadamente 16.000 nuevas ostomías cada año. Entre ellas, las colostomías representan aproximadamente el 55,1 %, las ileostomías el 35,2 % y las urostomías el 9,7 %. Además, alrededor del 60 % son temporales y el 40 % permanentes, lo que refleja la importancia de los cuidados durante las distintas etapas de adaptación al dispositivo1.
Una de las complicaciones más frecuentes en las personas portadoras de una ostomía son los problemas de la piel periestomal. Una revisión sistemática publicada en 2023 encontró una incidencia de estas complicaciones que oscilaba entre el 36,3 % y el 73,4 %, dependiendo de la población y del método utilizado para su valoración. La irritación y el daño cutáneo pueden aparecer cuando el efluente entra en contacto con la piel, situación que puede favorecerse por fugas o por un ajuste inadecuado de la barrera cutánea 2.
Por ello, adaptar correctamente el dispositivo a las características del estoma es fundamental dentro de los cuidados de enfermería. La abertura de la barrera debe adaptarse al tamaño y la forma del estoma, evitando tanto una apertura excesivamente pequeña que pueda ejercer presión o traumatizarlo como una demasiado amplia que deje piel expuesta al efluente. Las recomendaciones actuales apoyan un ajuste próximo al estoma y una valoración periódica, especialmente durante las primeras semanas, cuando su tamaño puede cambiar como consecuencia del proceso de cicatrización 3,4.
OBJETIVOS
General:
Comparar la adaptación del dispositivo de ostomía según el tamaño de la abertura, valorando su relación con las fugas, las complicaciones de la piel periestomal y la seguridad de los cuidados.
Específicos:
- Identificar las principales consecuencias de un ajuste demasiado pequeño o excesivamente amplio del dispositivo.
- Describir las actuaciones de Enfermería dirigidas a conseguir un ajuste adecuado y prevenir complicaciones periestomales.
METODOLOGÍA
Se ha llevado a cabo una revisión bibliográfica sistemática sobre la adaptación del dispositivo de ostomía y su relación con las fugas y las complicaciones de la piel periestomal.
Se consultaron las bases de datos PubMed, CINAHL, Scopus, Cochrane Library y SciELO.
La pregunta de investigación se formuló mediante la estrategia PICO:
- P (Paciente o población): personas adultas portadoras de una ostomía.
- I (Intervención): adaptación adecuada de la abertura del dispositivo al estoma.
- C (Comparación): abertura demasiado pequeña o excesivamente amplia.
- O (Resultados): fugas, lesiones cutáneas periestomales y otras complicaciones relacionadas con el dispositivo.
Pregunta PICO: En personas adultas portadoras de una ostomía (P), ¿una adaptación adecuada de la abertura del dispositivo al estoma (I), frente a una abertura demasiado pequeña o amplia (C), disminuye las fugas y las complicaciones de la piel periestomal (O)?
Las palabras clave, seleccionadas del DeCS, fueron: ostomía, colostomía, ileostomía, urostomía, piel, cuidados de enfermería, enfermería. Se combinaron mediante los operadores booleanos AND y OR.
La búsqueda se limitó a publicaciones de los últimos cinco años (2021-2026). Se incluyeron estudios publicados en español o inglés, disponibles a texto completo y con acceso gratuito. Se excluyeron estudios pediátricos, artículos duplicados, publicaciones sin relación directa con el ajuste o mantenimiento del dispositivo y estudios centrados exclusivamente en complicaciones quirúrgicas sin relación con los cuidados del estoma.
RESULTADOS
Concepto de ostomía y principales tipos:
Una ostomía es una abertura creada quirúrgicamente que permite comunicar un órgano con el exterior a través de la pared abdominal. Según el órgano implicado, las más frecuentes son la colostomía, cuando se exterioriza el colon; la ileostomía, cuando se exterioriza el íleon; y la urostomía, cuando se crea una vía para la eliminación de la orina. Las características del efluente son diferentes en cada una, por lo que el dispositivo y los cuidados deben adaptarse a cada persona1.
Adaptación del dispositivo al estoma:
La barrera cutánea debe ajustarse al tamaño y la forma del estoma, dejando una abertura lo suficientemente próxima para proteger la piel, pero sin ejercer presión sobre el tejido. Por tanto, no se trata de recortar exactamente al límite ni de dejar un margen amplio. La evidencia más reciente propone, como referencia, una abertura aproximadamente 1-2 mm mayor que el diámetro del estoma, aunque esta medida debe individualizarse según su forma, protrusión y características del paciente2,3.
El tamaño del estoma puede modificarse después de la intervención, especialmente durante las primeras semanas. Por este motivo, Enfermería debe realizar mediciones periódicas y adaptar la abertura cuando sea necesario. También deben valorarse los pliegues abdominales, la presencia de retracción o irregularidades y la consistencia del efluente, ya que todos estos factores pueden influir en el sellado del dispositivo3,4.
Consecuencias de un ajuste incorrecto:
Una abertura demasiado pequeña puede entrar en contacto con el estoma y ejercer presión o producir traumatismos. Por el contrario, una abertura demasiado grande deja una superficie de piel expuesta al efluente, favoreciendo irritación, maceración y dermatitis periestomal. Este problema puede ser especialmente relevante en las ileostomías debido a las características del contenido intestinal1,3.
Las fugas son especialmente importantes porque pueden iniciar un círculo de complicaciones: el efluente entra en contacto con la piel, provoca irritación y altera su superficie, lo que dificulta posteriormente la adhesión de la barrera y favorece nuevas fugas. Por ello, ante una fuga repetida no debería limitarse la actuación a cambiar el dispositivo, sino revisar también el tamaño de la abertura y la adaptación global del sistema4,5.
Protección de la piel periestomal:
La piel periestomal debe mantenerse limpia, seca e íntegra, ya que una piel lesionada dificulta la correcta adhesión de la barrera y aumenta el riesgo de nuevas fugas. Durante el cambio del dispositivo se recomienda realizar una limpieza suave, evitando frotar de forma agresiva, y secar completamente la zona antes de colocar la nueva barrera. La retirada repetida o brusca de los adhesivos también puede producir daño mecánico, por lo que debe realizarse con cuidado5,6.
Cuando la piel está íntegra, pueden utilizarse películas protectoras en spray o toallitas para crear una capa de protección frente a la humedad y facilitar la retirada del adhesivo. Deben aplicarse sobre piel limpia y dejarse secar completamente antes de colocar el dispositivo. No es necesario utilizarlas de forma rutinaria si la piel está sana y el sistema se adhiere correctamente; su utilización debe responder a las necesidades individuales y al tipo de producto empleado6,7.
Productos barrera: cuáles y cuándo utilizarlos:
Entre los productos disponibles se encuentran los anillos y tiras barrera, las pastas para ostomía, los polvos protectores y las películas barrera. Los anillos y pastas pueden utilizarse para rellenar pequeños desniveles o espacios alrededor del estoma y mejorar el sellado. En cambio, los polvos para ostomía resultan especialmente útiles cuando existe piel húmeda, erosionada o con pérdida superficial de tejido, ya que ayudan a controlar la humedad y favorecer la adherencia del dispositivo6,7,8.
En caso de utilizar polvo sobre una zona lesionada, debe aplicarse una cantidad fina y retirar el exceso antes de colocar la barrera. En determinadas situaciones puede combinarse con una película protectora para crear una capa protectora sobre la piel. Estos productos no deben utilizarse de manera indiscriminada: una piel sana no necesita múltiples productos y un exceso de pasta o polvo puede dificultar el sellado5,6,7.
Frecuencia de cambio y vigilancia:
La frecuencia de cambio del dispositivo depende del sistema utilizado, de las características del efluente y de la situación de la piel. Como referencia general, los dispositivos no deberían cambiarse innecesariamente, ya que las retiradas frecuentes pueden favorecer el traumatismo mecánico; algunos sistemas pueden mantenerse aproximadamente 3-7 días si permanecen bien adheridos y no existen fugas ni lesiones cutáneas. Si aparece una fuga, irritación importante o pérdida de adherencia, el dispositivo debe cambiarse aunque no haya transcurrido ese periodo5.
En cada cambio, Enfermería debe valorar el color y aspecto del estoma, la piel periestomal, la presencia de fugas, el grado de adherencia y el ajuste de la abertura. Una vigilancia periódica permite detectar problemas antes de que se conviertan en lesiones más extensas y ajustar el dispositivo o los productos utilizados según las necesidades del paciente4,6.
Actuación ante complicaciones cutáneas:
Ante una irritación leve, lo prioritario es identificar y corregir la causa, especialmente si existe una fuga o un ajuste inadecuado. Cuando hay pérdida superficial de piel o humedad, pueden emplearse productos específicos como polvos para ostomía y películas barrera. Si existe sospecha de infección, reacción alérgica o una lesión extensa, debe realizarse una valoración profesional y evitar continuar utilizando el producto que pueda estar causando la reacción6,7.
La evidencia reciente también ha estudiado nuevas tecnologías de protección de la piel incorporadas a las propias barreras. Un ensayo clínico encontró una reducción de las complicaciones periestomales y una mejora de la calidad de vida con una barrera que incorporaba tecnología de protección cutánea en personas con efluente fecal líquido. Estos resultados son prometedores, aunque la elección del dispositivo debe seguir individualizándose5,6.
Papel de Enfermería:
El papel de Enfermería va más allá de colocar o cambiar la bolsa. Incluye medir el estoma, seleccionar el dispositivo adecuado, proteger la piel, detectar fugas y complicaciones y enseñar al paciente a realizar los cuidados de forma autónoma. La educación es especialmente importante para que la persona sepa reconocer signos de alarma y cuándo debe solicitar valoración especializada6,7,8.
En conjunto, la evidencia apoya un principio sencillo: la abertura debe quedar próxima al estoma, pero sin comprimirlo, y la piel debe permanecer protegida y libre de contacto con el efluente. Por tanto, el objetivo no es recortar “lo más justo posible”, sino conseguir un sellado seguro adaptado al estoma, al abdomen y a las características de cada paciente2,3,5,8.
DISCUSIÓN
La evidencia disponible establece una relación clara entre un ajuste inadecuado del dispositivo y la aparición de complicaciones periestomales, especialmente fugas e irritación cutánea. Una abertura demasiado amplia permite que el efluente entre en contacto con la piel, mientras que una abertura excesivamente pequeña puede ejercer presión sobre el estoma y provocar traumatismos. Por ello, el objetivo no debe ser conseguir una abertura lo más ajustada posible, sino un ajuste próximo que permita proteger la piel sin comprimir el estoma2,3,5.
La protección de la piel periestomal también parece desempeñar un papel importante en la prevención de complicaciones. Las medidas de higiene suave, secado adecuado y utilización individualizada de productos barrera pueden favorecer la integridad cutánea y mejorar la adherencia del dispositivo. Sin embargo, no existe evidencia suficiente para afirmar que un único producto barrera sea superior en todas las personas, por lo que su elección debe adaptarse al estado de la piel, el tipo de efluente y las características del dispositivo5,7.
Respecto a la frecuencia de cambio, no parece recomendable establecer un intervalo rígido para todos los pacientes. Mantener el dispositivo mientras permanezca correctamente adherido y no existan fugas puede reducir el traumatismo producido por cambios innecesarios, mientras que la presencia de fugas, pérdida de adherencia o deterioro cutáneo debe motivar una revisión y, cuando sea necesario, un cambio anticipado4,5,6,7.
Otro aspecto importante es que el tamaño del estoma no permanece necesariamente estable, especialmente durante las primeras semanas posteriores a la cirugía. Por este motivo, la medición periódica y la adaptación del dispositivo son más relevantes que utilizar una medida fija. La valoración de la anatomía abdominal, los pliegues cutáneos, la protrusión o retracción del estoma y las características del efluente permite seleccionar una solución más adecuada para cada persona3,4.
En cuanto a los productos de protección, las películas barrera, anillos, pastas y polvos pueden ser útiles en situaciones concretas, pero su utilización indiscriminada no aporta necesariamente beneficios y puede incluso dificultar la adhesión si se aplican de forma incorrecta. La evidencia apoya principalmente un enfoque individualizado, dirigido a corregir la causa de la lesión y mejorar el sellado del dispositivo, en lugar de añadir productos de forma sistemática6,7.
Por tanto, existe evidencia suficiente para considerar el ajuste adecuado del dispositivo y la protección de la piel como elementos fundamentales de la prevención, pero no para establecer una única medida de abertura o un único producto válido para todas las personas con ostomía. La actuación de Enfermería resulta esencial para valorar de forma periódica el estoma y la piel, identificar precozmente las fugas y adaptar tanto el dispositivo como los cuidados a las necesidades individuales1,4,6,7.
CONCLUSIONES
- El dispositivo debe adaptarse al tamaño y forma del estoma, evitando tanto la compresión como la exposición innecesaria de la piel al efluente.
- Un ajuste adecuado contribuye a reducir las fugas y las complicaciones de la piel periestomal, aunque no elimina por completo su aparición.
- La medición periódica del estoma es especialmente importante durante las primeras semanas y siempre que se produzcan cambios en su tamaño o forma.
- Los productos barrera pueden utilizarse de forma individualizada para proteger la piel y mejorar el sellado, especialmente cuando existen alteraciones cutáneas o dificultades de adherencia.
- Los cuidados de Enfermería y la educación del paciente son fundamentales para detectar precozmente las complicaciones y conseguir un manejo seguro y autónomo de la ostomía.
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