AUTORES
- María Jesús Bernal Montañés. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- Celia Salinas Subías. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- Ana María Calvo Cons. Matrona. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza. España.
RESUMEN
Pirosis se describe como una sensación de quemazón dolorosa detrás del esternón que surge del estómago y puede irradiarse desde la zona del epigastrio hasta la garganta. También definido como ardor o acidez de estómago1.
La pirosis es frecuente en el embarazo. Las hormonas que se liberan durante el embarazo, pueden hacer que la válvula que hay a la entrada del estómago se relaje tanto que no se cierre como se debería cerrar. Esto permite que los ácidos de los jugos digestivos del estómago suban por el esófago. Puede empeorar en la última etapa del embarazo, cuando el útero se expande y presiona el estómago2.
La matrona desde su consulta de atención primaria dará consejos para evitar la pirosis.
PALABRAS CLAVE
Gestación, pirosis, dieta, terapia.
ABSTRACT
Heartburn is described as a painful burning sensation behind the breastbone that arises from the stomach and can radiate from the epigastric area to the throat. Also defined as heartburn or heartburn1.
Heartburn is common during pregnancy. The hormones released during pregnancy can cause the valve at the entrance to the stomach to relax so much that it does not close as it should. This allows acids from the digestive juices of the stomach to move up the esophagus. It may get worse in late pregnancy, when the uterus expands and presses on the stomach2.
The midwife from her primary care consultation will give advice to avoid heartburn.
KEY WORDS
Pregnancy, Heartburn, diet, therapy.
DESARROLLO DEL TEMA
La pirosis es el síntoma más típico y más frecuente del reflujo gastrointestinal (RGE). Es consecuencia del reflujo de jugo gástrico hacia el esófago, siendo referido por los pacientes como una sensación de ardor, quemazón o incluso de fuego que se inicia en el epigastrio o en la “boca del estómago” y asciende por el centro del tórax, pudiendo alcanzar la garganta (faringe) y percibirse como un líquido ácido en boca3.
La pirosis, durante la gestación presenta los siguientes porcentajes: 17,3% durante el primer trimestre, 45,8% durante el segundo y 58,6% durante el tercero. Estos datos corroboran los expuestos
en los manuales de obstetricia, que refieren cómo la pirosis aumenta a lo largo de la gestación4.
Las modificaciones anatómicas y funcionales abarcan en mayor o menor grado, y casi sin excepción, a todos los órganos y sistemas. Estos cambios se relacionan tempranamente con las demandas metabólicas del feto, placenta y útero, por un lado, y por otro, con los niveles en aumento de las hormonas del embarazo, especialmente la progesterona y los estrógenos. Luego, a partir de la mitad del embarazo, los cambios anatómicos son provocados por la acción mecánica del útero en crecimiento3.
Como resultado del embarazo, existe una mayor presión en el estómago y una mayor producción de la hormona progesterona. Esta hormona relaja sustancialmente los músculos, incluyendo el esfínter esofágico inferior. El agrandamiento uterino incrementa la presión intragástrica y disminuye el ángulo gastro-esofágico, facilitatando el reflujo del contenido gástrico hacia el esófago. Concentraciones aumentadas de progesterona disminuyen la motilidad gastrointestinal y la absorción de los alimentos, decreciendo también la presión del esfínter esofágico inferior. El aumento de la concentración de gastrina de origen placentario es causa de un incremento de la acidez del contenido gástrico3.
Durante el embarazo, aconsejaremos medidas dietéticas y si precisa tratamiento farmacológico para aliviar los síntomas de pirosis de la madre y a la vez brindarle protección al feto en desarrollo:
- Modificación de la dieta y el estilo de vida. Los siguientes alimentos irritan el esófago, por lo que deben ser restringidos o limitados:
- Frutas y jugos cítricos (naranja, piña, tomate), café (regular o descafeinado), gaseosas, té, alimentos picantes o condimentados, grasas, frituras, pimienta o menta, leche completa, aceites vegetales o animales, chocolates, alimentos o sopas cremosas realizadas con pollo, leche, comidas rápidas, jamón, carnes grasosas, vegetales fritos y tomates.
- No fumar debido a que la nicotina disminuye el tono del esfínter esofágico inferior.
- Evitar chicle y caramelos duros ya que incrementan la cantidad de aire digerido.
- No acostarse inmediatamente después de comer o cenar. Dejar pasar al menos 3 horas.
- Evitar ropa muy ajustada.
- Comer poca cantidad, varias veces al día (merendar).
- Disminuir de peso si hay sobrepeso.
- Elevar la cabecera de la cama 12 cms. aproximadamente para evitar el reflujo mientras se duerme, utilizar almohadas muy altas no ayuda mucho.
- Los antiácidos son probablemente seguros. El bicarbonato de sodio puede causar acidosis metabólica y deberá evitarse durante el embarazo. Los antiácidos con magnesio pueden interferir con las contracciones uterinas durante el parto y deben evitarse durante el último trimestre del embarazo.
- Se pueden administrar bloqueadores de ácido de forma segura, pero bajo supervisión médica.
- Otras terapias médicas deberán ser usadas cuando el beneficio de la medicina para la madre embarazada es mayor que el riesgo de la misma sobre el feto3.
CONCLUSIONES
El 45-85% de las mujeres embarazadas presentan síntomas de pirosis y reflujo gastroesofágico. Típicamente la pirosis del embarazo es de nuevo inicio y está precipitada por los efectos de los estrógenos y la progesterona sobre la función del esfínter esofágico inferior. Estos síntomas son transitorios y la mayoría se resuelven después del parto, pero tienen un impacto negativo en la calidad de vida. En los casos leves, tan solo son necesarios cambios en los hábitos dietéticos o en el estilo de vida. En mujeres embarazadas con síntomas de reflujo moderado severo, el médico debe valorar con la paciente los beneficios frente a los riesgos del empleo de tratamiento farmacológico3.
En general, el uso de la mayor parte de los fármacos durante el embarazo no es recomendable, salvo que los beneficios potenciales justifiquen los riesgos que suponen para el feto. Sin embargo, la valoración de los riesgos sólo ha podido establecerse para un reducido número de fármacos debido, fundamentalmente, a que no se realizan ensayos terapéuticos en grupos de mujeres gestantes por razones obvias, por lo que la información disponible para las decisiones en cuanto a prescripciones farmacológicas en mujeres embarazadas es muy escasa3.
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