Atención de enfermería en el cuidado paliativo

31 agosto 2025

 

AUTORES

  1. Estela Luque Muñoz. Enfermera en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.
  2. Ainhoa Luque Muñoz. Enfermera en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.
  3. Lidia García Salmerón. Enfermera en el Hospital Universitario Torrecárdenas (Almería).
  4. Santiago Sáez Martínez. Enfermero en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España. España.
  5. Miriam Ojea Abadía. Enfermera en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.
  6. Isaac Lanagrán Jiménez. Enfermero en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.

 

RESUMEN

La atención a pacientes en las fases finales de su vida exige un enfoque holístico que contemple las dimensiones físicas, emocionales, sociales y espirituales del individuo. Los cuidados paliativos son fundamentales en estas circunstancias, ya que buscan disminuir el sufrimiento sin apresurar ni extender la muerte. Sin embargo, únicamente el 14% de las personas que requieren este tipo de atención tienen acceso a ella, lo que se debe a la insuficiente capacitación de los profesionales de la salud y a la limitada investigación sobre el impacto de estos cuidados en el contexto comunitario.

El papel del enfermero en el área de cuidados paliativos es fundamental, no solo por su aporte en la atención directa, sino también por su participación en la deliberación ética y la colaboración entre disciplinas. Es esencial la formación continua, aunque se enfrenta a desafíos como la escasez de tiempo y recursos, especialmente en zonas rurales. La comunicación eficaz, que es un elemento crucial en el proceso de acompañamiento, se ha visto potenciada por la telesalud, que ha facilitado el acceso durante la pandemia, aunque también plantea desafíos relacionados con la conectividad y la capacitación digital.

El cambio entre diferentes entornos de atención, como el hogar y los hospitales, representa otro reto en el ámbito de los cuidados paliativos. Estas transiciones deben ser gestionadas de manera coordinada para garantizar la continuidad del servicio. La incorporación de los cuidados paliativos en todos los niveles del sistema de salud es vital para asegurar una atención digna y de calidad, especialmente frente a los dilemas éticos y clínicos que han surgido a raíz de la crisis provocada por la COVID-19. La educación del personal de enfermería en este campo es esencial para proporcionar una atención empática y centrada en las necesidades del paciente.

PALABRAS CLAVE

Enfermería, educación en salud, cuidados paliativos, enfermedad crónica.

ABSTRACT

Caring for patients in the final stages of life requires a holistic approach that considers the physical, emotional, social, and spiritual dimensions of the individual. Palliative care is essential in these circumstances, as it aims to relieve suffering without hastening or prolonging death. However, only 14% of those in need of this type of care have access to it, largely due to insufficient training of healthcare professionals and limited research on the impact of palliative care in community settings.

The role of nurses in palliative care is fundamental not only in providing direct care but also in participating in ethical deliberation and interdisciplinary collaboration. Ongoing training is essential, although it faces challenges such as limited time and resources, particularly in rural areas. Effective communication, a key element in the support process, has been enhanced by telehealth, which facilitated access during the pandemic. However, it also presents challenges related to connectivity and digital communication training for healthcare staff.

Transitions between different care settings, such as home and hospital, represent another challenge in palliative care. These transitions must be managed in a coordinated manner to ensure continuity of service. The integration of palliative care at all levels of the healthcare system is vital to ensuring dignified, high-quality care especially in response to the ethical and clinical dilemmas that have emerged during the COVID-19 crisis. Nursing education in this field is essential for delivering compassionate, patient-centered care that meets the unique needs of individuals at the end of life.

KEY WORD

Nursing, health education, palliative care, chronic disease.

DESARROLLO DEL TEMA

El manejo de pacientes en etapas finales de vida es una práctica que necesita un enfoque holístico, basado en el bienestar físico, emocional, social y espiritual del paciente. Cuando se presenta una enfermedad en su fase avanzada sin posibilidad de curación, se recurre a cuidados paliativos que se enfoquen en disminuir el sufrimiento y proporcionar una calidad de vida adecuada. Estos cuidados no buscan acelerar ni prolongar la muerte, sino que se centran en acompañar al paciente y a su familia durante este proceso, dedicando el apoyo necesario1.

Los cuidados paliativos son un componente fundamental en la atención médica, especialmente para aquellos pacientes que se enfrentan a enfermedades avanzadas y que no tienen opción de curación. Sin embargo, anualmente cerca de 40 millones de personas en todo el mundo requieren estos cuidados, pero solo un 14% logra acceder a ellos. Este porcentaje evidencia no solo el aumento de enfermedades crónicas y el envejecimiento poblacional, sino también la escasa formación y conocimiento de los profesionales de la salud acerca de la importancia de este tipo de atención. Además, hay poca investigación sobre el impacto y las experiencias de las enfermeras en el sector comunitario2.

La función del enfermero de apoyo en cuidados paliativos en residencias para ancianos es fundamental para asegurar la provisión de atención de elevada calidad. Estos profesionales no solo fomentan la reflexión ética y promueven la colaboración entre disciplinas, sino que también sirven como modelos a seguir y portadores de conocimientos dentro del equipo de cuidados paliativos. La capacitación en el lugar de trabajo, especialmente aquella que es informal y basada en la práctica, es esencial para el desarrollo de competencias en este campo. La reflexión sistemática refuerza la conciencia ética y optimiza la atención centrada en el paciente. Sin embargo, el desempeño del enfermero de apoyo se ve obstaculizado por factores organizativos, limitaciones de tiempo y la asunción de responsabilidades que podrían estar más allá de su ámbito de competencia, lo que genera complicaciones éticas y de comunicación, particularmente en sus interacciones con los médicos. Para mejorar su papel, es crucial contar con el apoyo institucional, la formación continua y la creación de redes colaborativas que faciliten el intercambio de experiencias y el fortalecimiento profesional. Estas medidas ayudan a establecer un equipo cohesionado que pueda ofrecer cuidados paliativos integrales y de calidad2.

La importancia de una comunicación anticipada en los cuidados paliativos ha aumentado, pero las enfermeras se enfrentan a diversos impedimentos, como limitaciones institucionales y falta de preparación para tratar estos temas. Para abordar esta situación, enfermeras con especialización han tomado la iniciativa de facilitar conversaciones con pacientes y sus familias, lo que ha llevado a la creación de herramientas, manuales y capacitaciones destinadas a fortalecer la comunicación en diferentes entornos de atención.

Durante la pandemia, la telesalud ha jugado un papel esencial al mantener la comunicación en el ámbito de los cuidados paliativos, permitiendo la participación de pacientes y familias a través de plataformas digitales. A pesar de que mejora el acceso a los servicios de salud, continúa enfrentando retos como la conectividad deficiente y la necesidad de formación en habilidades de comunicación digital para el personal sanitario.

La capacitación en cuidados paliativos es esencial para los profesionales de enfermería, más aún considerando que no siempre se incluye en la formación académica inicial. Sin embargo, el acceso a la educación continua presenta dificultades (falta de tiempo, déficit de personal y recursos limitados), en especial en áreas rurales o en sistemas públicos. Para poder superar estos desafíos, se plantea la creación de colaboraciones entre el sector académico y la práctica clínica, permitiendo una formación flexible mediante el uso de herramientas virtuales. Sin embargo, se deben realizar más estudios sobre la efectividad de los métodos que se imparten exclusivamente en línea3.

El enfoque centrado en el ser humano en la atención a pacientes en cuidados paliativos se erige como un componente crucial para asegurar un acompañamiento holístico que incluya dimensiones físicas, emocionales, sociales y espirituales. Para proporcionar este nivel de atención, es necesario la cooperación de un equipo interdisciplinario que favorezca una experiencia digna y respetuosa en la etapa final de la vida. Esta perspectiva encuentra su respaldo en la Política Nacional de Humanización del Ministerio de Salud, que tiene como objetivo hacer operativos los principios del Sistema Único de Salud, incentivando el respeto por la individualidad del paciente y promoviendo un ambiente acogedor y empático. Además, se reconoce que el personal de enfermería no solo brinda cuidado, sino que también experimenta sus propios procesos emocionales ante la muerte, influenciados por una cultura occidental que presenta desafíos en su preparación para afrontar la muerte1.

La mayoría de los individuos que reciben cuidados paliativos optan por pasar sus últimos momentos en el hogar, considerado un entorno seguro y culturalmente aceptable. Los servicios de cuidados paliativos en el hogar son más asequibles y accesibles, aunque la situación del paciente y las capacidades del cuidador pueden hacer necesaria la transferencia a hospitales o centros de cuidados terminales.

Los cambios entre diferentes ámbitos de atención son procesos complejos que deben asegurar la continuidad y calidad del servicio, utilizando coordinación entre diversas disciplinas y comunicación eficaz. Estas transiciones pueden acarrear retos como el estrés y la interrupción en la atención tanto para los pacientes como para sus familias. Las enfermeras desempeñan un papel esencial en la facilitación de estas transiciones, contribuyendo a mejorar la experiencia del paciente.

La investigación es escasa, en particular en áreas con recursos limitados, y la crisis generada por la pandemia de COVID-19 ha subrayado la importancia de contar con sistemas de cuidados paliativos integrados. La Organización Mundial de la Salud aconseja su inclusión en todos los niveles del sistema sanitario y hace hincapié en la capacitación del personal y el acceso a medicamentos imprescindibles. Para optimizar la atención, es necesario aumentar las investigaciones, establecer políticas integradoras y fomentar la colaboración entre los profesionales de la salud4.

CONCLUSIÓN

La función del profesional de enfermería en la atención paliativa es clave para asegurar el bienestar y la calidad de vida de los pacientes en fase terminal. Se enfoca en analizar el nivel de dependencia y en fomentar la autonomía o adaptación del paciente, requiere una formación especializada y constante. La investigación reveló la necesidad de mejorar la forma en el cuidado al final de la vida, tales como la disminución en la cantidad de profesionales ocasionada por la reorganización institucional durante la crisis sanitaria1.

La incorporación de los cuidados paliativos en todos los estratos del sistema de atención sanitaria es esencial para asegurar la dignidad y la calidad de vida de los individuos que padecen enfermedades graves, sobre todo en respuesta a los retos éticos y clínicos que se han puesto de manifiesto durante la crisis sanitaria provocada por el COVID-19. La falta de profesionales especializados en este ámbito convierte la adquisición de habilidades fundamentales en cuidados paliativos en una obligación ética para cada miembro del personal de enfermería. Por lo tanto, es indispensable que esta capacitación se integre en los programas de grado, maestría y doctorado en enfermería. Además, los profesionales en activo deben contar con oportunidades de formación continua en esta área y ser capaces de identificar cuándo es preciso solicitar la ayuda de equipos con especialización. La experiencia obtenida a lo largo de la pandemia resalta la necesidad de preparar de manera adecuada al personal de enfermería para ofrecer una atención integral, empática y enfocada en el paciente y su entorno familiar, en particular en situaciones de alta vulnerabilidad3.

Las transferencias entre diferentes entornos de atención paliativa son inevitables. Estas presentan una complejidad considerable que impacta la continuidad y calidad del servicio para los pacientes y sus cuidadores. Es fundamental optimizar la colaboración entre disciplinas, potenciar la comunicación y formular políticas integradas que faciliten estas transiciones, sobre todo cuando los recursos sean escasos. La incorporación de los cuidados paliativos dentro de los sistemas de salud y la formación del personal son indispensables para dar una atención que sea continua, segura y focalizada en el paciente, reduciendo el impacto de las transferencias y mejorando los resultados en la etapa final de la vida4.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Brochado da Costa R, Rubin Unicovsky MA, Riegel F, Ferreira do Nascimento V. Percepciones de las enfermeras sobre la atención al paciente en cuidados paliativos. Revista Cuidarte. 2022 Aug 31;13(3).
  2. Johansen H, Helgesen AK. Palliative care in the community the role of the resource nurse, a qualitative study. BMC Palliative Care. 2021 Oct 14;20(1).
  3. Parekh de Campos A, Levoy K, Pandey S, Wisniewski R, DiMauro P, Ferrell BR, et al. Integrating Palliative Care into Nursing Care. AJN, American Journal of Nursing. 2022 Nov;122(11):40–5.
  4. Salifu Y, Bayuo J. Transfer and transitioning between palliative care settings. Annals of Palliative Medicine. 2022 Oct;11(10):3035.

 

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