Cribado serológico del virus de Epstein-barr.

27 septiembre 2022

AUTORES

  1. Alfonso José Pascual del Riquelme Babé. Facultativo Especialista de Área. Hospital Miguel Servet. Zaragoza.
  2. Laura Aisa Marín. Técnico de laboratorio. Hospital Miguel Servet. Zaragoza.
  3. Jennifer López Salas. Técnico de laboratorio. Hospital Miguel Servet. Zaragoza.
  4. María Teresa Bartolomé Bueno. Telefonista. Clínica Nuestra señora del Pilar.
  5. Noelia Loren Vallés. Técnico en cuidado Auxiliares de enfermería. Hospital Miguel Servet.
  6. Beatriz Miguel Palacios. Diplomada en fisioterapia. Hospital Miguel Servet. Zaragoza.

 

RESUMEN

El virus Epstein-Barr es un herpesvirus tipo 4 y es el agente etiológico de la mononucleosis infecciosa. El diagnóstico recae en las técnicas serológicas para detectar los anticuerpos contra los antígenos VCA y EBNA mediante ELISA o CLIA.

 

PALABRAS CLAVE

Infecciones por virus de Epstein-Barr, mononucleosis infecciosa, serología.

 

ABSTRACT

The Epstein-Barr virus is a type 4 herpesvirus and is the etiological agent of infectious mononucleosis. Diagnosis relies on serological techniques to detect antibodies against VCA and EBNA antigens by ELISA or CLIA.

 

KEY WORDS

Epstein-Barr virus infection, infectious mononucleosis, serology.

 

DESARROLLO DEL TEMA

El virus del Epstein-Barr (VEB) es un herpesvirus tipo 4, miembro de la familia Herpesviridae (como el Herpes Simple y el citomegalovirus) y es el agente causal más importante de la mononucleosis infecciosa. La saliva es la principal vía por la cual se transmite, por ello se le conoce como la “enfermedad del beso”; los vasos y cepillos de dientes pueden ser otras vías de transmisión. Epidemiológicamente la mayoría de la población se ha infectado por este virus. No obstante, aunque esta infección es benigna y autolimitada, puede llegar a producir complicaciones1. Estos cuadros crónicos tienen que ver con las recurrencias en algunos pacientes donde se observa cansancio crónico, fiebre y faringitis, sin embargo, se ha asociado a algunas neoplasias como las enfermedades linfoproliferativas en pacientes con déficit inmunitario2.

Numerosos antígenos conforman el VEB, entre ellos destacan los antígenos nucleares llamados EBNA y el antígeno de la cápside VCA. Para entender el diagnóstico serológico hay que entender cómo se comportan los principales anticuerpos que aparecen durante el cuadro clínico de mononucleosis infecciosa. Durante la primoinfección aparecen los anticuerpos precoces IgM frente al VCA que se mantendrá durante un par de meses, y los anticuerpos IgG frente al VCA que permanecerán de por vida en el paciente. No obstante, no será a partir del primer mes cuando aparezcan los anticuerpos IgG contra el EBNA. Estos últimos son los anticuerpos tardíos y, al igual que el IgG antiVCA, persistirán generalmente toda la vida.

Las técnicas de laboratorio disponibles para la detección del VEB incluyen el cultivo viral, las técnicas moleculares como la PCR y el diagnóstico serológico siendo este último el más utilizado de rutina. Para la detección serológica del VEB se pueden detectar los anticuerpos heterófilos por la prueba de Paul-Bunnell y los específicos (IgM e IgG VCA y el IgG EBNA), pero se usan más los anticuerpos específicos por tener mayor sensibilidad. Se utiliza el suero como muestra para su detección mediante la técnica ELISA (enzimoinmunoanálisis de absorción) y CLIA (quimioluminiscencia). Aunque el gold standard es la inmunofluorescencia indirecta, por razones de laboriosidad no se emplea en rutina3 4.

Puesto que más del 90% de la población adulta han pasado la infección por VEB y que tengan estado inmunitario contra el VEB, en estos pacientes hay que revisar en la historia clínica si tuvo una infección pasada por VEB o una prueba anterior en la que tuviera positivizado el marcador IgG EBNA4. En caso contrario, se debe realizar la IgG EBNA como cribado en caso de población adulta para descartar si estaba infectado anteriormente con el VEB. En caso de que diera negativo, indicaría que el paciente no estuvo en contacto con el virus y no se puede descartar una mononucleosis y por tanto se hará la IgM VCA que aparece en la fase aguda5.

En cambio, en la población infantil y juvenil cuando la clínica indica sospecha de mononucleosis y no tienen antecedentes de VEB ni marcadores EBNAG positivos previos, se realiza la detección de los anticuerpos IgM antiVCA. En caso de que sea positivo, indica que el paciente ha estado en contacto con el virus. En caso de un caso de Epstein-Barr con menos de cinco días de evolución en el que los valores IgM antiVCA sean dudosos, se puede solicitar una segunda muestra de suero para confirmar la infección por aumento de los títulos de dicho anticuerpo5,6,7. Se considera que un paciente está infectado por el VEB cuando la IgM antiVCA sea positivo1.

Hay que tener en cuenta que los anticuerpos de la fase aguda del VEB pueden dar reacciones cruzadas con otros anticuerpos contra otros virus, especialmente del grupo herpesvirus, dando lugar a falsos positivos. Por ello los resultados positivos en los que el valor de la IgM está en la zona límite se deben correlacionar con otros datos clínicos del paciente y si es necesario pedir una segunda muestra8.

Cabe destacar que en aquellos pacientes con sospecha de mononucleosis en los que la serología como otras técnicas ha sido negativa para VEB, se debe realizar un diagnóstico diferencial con otros agentes que pueden producir mononucleosis como citomegalovirus, Toxoplasma gondii, hepatitis, VIH o rubéola9.

 

CONCLUSIONES

Dada la alta frecuencia de solicitudes serológicas del VEB es preciso que el laboratorio disponga de una técnica altamente sensible y específica para su cribado. Los marcadores IgM VCA se emplean en aquellos casos en los que no hay antecedentes de infección pasada por VEB. Un procedimiento razonable sería realizar directamente el estudio del estado inmunitario en adultos cuando en población infantil se deberían detectar los anticuerpos de la fase aguda, en este caso, de IgM antiVCA.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Murray PR, Rosenthal KS, Pfaller MA. Microbiología médica. Novena Edición. Barcelona: Elsevier; 2021.
  2. Mendoza J, Rojas A. Diagnóstico serológico de la infección por el virus de Epstein-Barr. Boletín de Control de Calidad 1999; 11(1):43-51.
  3. Tinoco Racero I, Caro Gómez N, Rodríguez Leal C, López Tinoco E. Infecciones por el virus de Epstein-Barr y citomegalovirus. Medicine. 2014; 11(50):2954-2964.
  4. Jorgensen JH, Pfaller MA. Manual of Clinical Microbiology. 11th Ed. ASM Press; 2015.
  5. Hess RD. Routine Epstein-Barr virus diagnostics from the laboratory perspective: still challenging after 35 years. J Clin Microbiol. 2004; 42(8):3381-7.
  6. De Paschale M, Clerici P. Serological diagnosis of Epstein-Barr virus infection: Problems and solutions. World J Virol. 2012; 1(1):31-43.
  7. Aronson MD, Auwaerter PG. Infectious mononucleosis. 2022. In: Bond S (Ed.), UpToDate.
  8. García-Bermejo I, de Ory F. Diagnóstico rápido en serología. Enferm Infecc Microbiol Clin. 2017; 35(4):246–254.
  9. Guglielmo MC, Dangelo S, Osorio MP. Mononucleosis infecciosa. Arch Argent Pediatr 2011; 109(4):e88-e90.

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos