- Irene Cervera Hidalgo. E.A.P. Pediatría Centro de Salud Cintruénigo, Área de Salud Tudela (Navarra). España.
- Paula Hidalgo Garijo. Fisioterapeuta en Unidad de Enfermería de Cuidados de Rehabilitación. Área de Salud de Tudela (Navarra). España.
- Jorge Sebastián Nuez. F.E.A. Pediatría Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
- Andrea Pascual Oliver. F.E.A. Aparato Digestivo Hospital Obispo Polanco (Teruel). España.
- María José Mangas Martínez. TCAE Clínica Ubarmin, Navarra. España.
RESUMEN
Las crisis anóxicas reflejas (CAR) son episodios autolimitados provocados por una descarga vagal excesiva que causan asistolia transitoria y pérdida de conciencia. Su clínica puede confundirse con crisis epilépticas, especialmente en edad pediátrica, dificultando un diagnóstico correcto. Presentamos el caso de un niño preescolar con episodios recurrentes de desconexión sin desencadenante claro, donde la implantación de un monitor cardíaco subcutáneo (Reveal LINQ®) permitió la confirmación diagnóstica. Este caso resalta la utilidad de la monitorización prolongada para distinguir entre etiologías neurológicas y cardíacas, evitando tratamientos innecesarios y mejorando el manejo clínico.
PALABRAS CLAVE
Crisis anóxicas reflejas, crisis epilépticas, monitor cardíaco implantable, diagnóstico diferencial, pediatría.
ABSTRACT
Reflex anoxic seizures (RAS) are self-limited episodes caused by excessive vagal discharge leading to transient asystole and loss of consciousness. Their clinical presentation can mimic epileptic seizures, especially in pediatric patients, complicating correct diagnosis. We report a preschool boy with recurrent episodes of transient unresponsiveness without clear triggers, in whom implantation of a subcutaneous cardiac monitor (Reveal LINQ®) enabled definitive diagnosis. This case highlights the value of prolonged cardiac monitoring to differentiate neurological from cardiac causes, avoiding unnecessary treatments and optimizing clinical management.
KEY WORDS
Reflex anoxic seizures, epileptic seizures, implantable cardiac monitor, differential diagnosis, pediatrics.
INTRODUCCIÓN
Las crisis anóxicas reflejas (CAR), también denominadas síncopes vagales con asistolia, son episodios causados por una descarga vagal excesiva que provoca una inhibición del nodo sinoauricular, conduciendo a bradicardia extrema o asistolia transitoria1. Esta disminución abrupta del gasto cardiaco ocasiona hipoperfusión cerebral y pérdida de conciencia, acompañada de síntomas neurovegetativos y a menudo movimientos mioclónicos que pueden confundirse con crisis epilépticas2.
La incidencia real de CAR en población pediátrica es difícil de determinar, pero se estima que afectan aproximadamente al 0,8% de niños preescolares, siendo una causa frecuente de síncope en esta edad3. Su diagnóstico es complejo por la superposición clínica con convulsiones epilépticas, dado que la pérdida súbita de conciencia con movimientos anormales, la palidez y la ausencia de respuesta pueden mimetizar un episodio convulsivo4. Además, los niños pequeños tienen dificultad para comunicar sus síntomas prodrómicos, y los episodios son breves, dificultando la descripción clínica.
La distinción entre crisis anóxicas reflejas y crisis epilépticas es crítica, ya que implican tratamientos y pronósticos muy diferentes. Un diagnóstico erróneo puede conllevar la prescripción injustificada de fármacos antiepilépticos con efectos secundarios y limitaciones en la calidad de vida5. Por tanto, es fundamental una evaluación multidisciplinar que incluya una anamnesis exhaustiva, exploración neurológica y cardiológica, y pruebas complementarias adecuadas.
En muchos casos, los estudios convencionales como el electroencefalograma (EEG), electrocardiograma (ECG), ecocardiografía o resonancia magnética no aportan datos concluyentes6. En esta situación, la monitorización cardiaca prolongada mediante dispositivos implantables (Reveal LINQ® o similares) ha emergido como una herramienta esencial para correlacionar clínicamente los episodios con alteraciones cardiacas en tiempo real, permitiendo un diagnóstico certero y personalizado7.
El presente artículo expone un caso clínico de un niño preescolar con episodios recurrentes de desconexión sin desencadenante claro, donde la implantación de un monitor cardíaco implantable fue clave para confirmar la presencia de crisis anóxicas reflejas, diferenciándose de crisis epilépticas, optimizando así el manejo y seguimiento del paciente.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Se presenta un paciente masculino de 2 años, sin antecedentes patológicos relevantes, que comenzó con episodios episódicos de desconexión de corta duración, caracterizados por pérdida de conciencia momentánea, eversión ocular y palidez cutánea marcada. No se identificaron desencadenantes claros como dolor, miedo o estrés. Los episodios no presentaban movimientos tónico-clónicos ni posturas típicas de crisis epilépticas, y no existía periodo postictal, recuperándose el niño de forma inmediata tras cada evento.
Durante la valoración inicial se realizaron pruebas complementarias exhaustivas: analítica sanguínea general, electrocardiograma basal, electroencefalograma, ecocardiografía, resonancia magnética cerebral y estudio genético para descartar miocardiopatías o canalopatías arritmogénicas. Todos los resultados se encontraron dentro de los parámetros normales, sin hallazgos sugestivos de epilepsia o enfermedad estructural cardiaca o neurológica.
Ante la dificultad para establecer el diagnóstico diferencial entre crisis epilépticas y crisis anóxicas reflejas, y dada la recurrencia de los episodios, se decidió la implantación de un monitor cardiaco subcutáneo Reveal LINQ®, que permite una monitorización prolongada y mínimamente invasiva.
A los 3 años, el paciente experimentó un episodio clínico similar, sin desencadenante aparente. El monitor registró un episodio de asistolia de 20 segundos coincidente con el cuadro clínico, confirmando la etiología vagal de la pérdida de conciencia y descartando crisis epilépticas.
Tras este hallazgo, el manejo se centró en la educación familiar, evitación de posibles desencadenantes vagales y seguimiento clínico. No se indicó tratamiento farmacológico antiepiléptico ni intervenciones invasivas. En el seguimiento a largo plazo, no se reportaron nuevos episodios. A los 6 años se procedió a la retirada del dispositivo sin incidencias, manteniendo al paciente asintomático y sin restricciones en su actividad diaria.
DISCUSIÓN-CONCLUSIONES
Las crisis anóxicas reflejas son una entidad clínica compleja, donde la descarga vagal excesiva genera asistolia transitoria y pérdida súbita de conciencia. La similitud clínica con crisis epilépticas en la edad pediátrica plantea un reto diagnóstico importante, especialmente en pacientes pequeños que no pueden describir sus síntomas prodrómicos ni secuencias de eventos.
Aunque benignas, las crisis anóxicas reflejas pueden provocar angustia en familias y profesionales debido a la gravedad aparente de los episodios y el riesgo teórico de caídas o lesiones. Por ello, un diagnóstico claro y precoz es prioritario para tranquilizar a la familia, evitar exploraciones y tratamientos innecesarios y planificar un seguimiento adecuado.
Los principales criterios para diferenciar CAR de crisis epilépticas incluyen la ausencia de periodo postictal prolongado, recuperación rápida, presencia de palidez o cianosis, y la ausencia de movimientos tónico-clónicos generalizados típicos de epilepsia. Sin embargo, estos criterios no son absolutos y en ocasiones la presentación clínica puede ser atípica o dudosa.
La monitorización cardiaca prolongada con dispositivos implantables como el Reveal LINQ® ha revolucionado el diagnóstico diferencial en estos casos. Su pequeño tamaño y bajo perfil permiten una monitorización continua durante meses o años, capturando episodios con correlación temporal precisa entre clínica y ritmo cardiaco8. Esto es especialmente útil en niños con episodios infrecuentes o poco característicos.
Estudios recientes han mostrado que la implantación de estos dispositivos en población pediátrica es segura, bien tolerada y modificadora del diagnóstico y tratamiento en más del 50% de los casos con síncope o episodios de pérdida de conciencia inexplicada9. En este contexto, la detección de asistolia prolongada confirma la etiología vagal, evitando tratamientos antiepilépticos potencialmente innecesarios10.
Es fundamental un abordaje multidisciplinar que incluya pediatría, neurología y cardiología para integrar los hallazgos clínicos y complementarios y decidir el mejor plan diagnóstico y terapéutico11. Además, los estudios genéticos para enfermedades arrítmicas hereditarias son cada vez más accesibles y pueden descartar patologías potencialmente graves que requieren manejo específico12.
La educación familiar sobre la benignidad del cuadro, reconocimiento de posibles desencadenantes vagales y recomendaciones para evitar maniobras precipitantes son igualmente importantes para el control a largo plazo13.
En resumen, las crisis anóxicas reflejas constituyen un diagnóstico que debe considerarse ante episodios de pérdida de conciencia en pediatría, y la monitorización cardiaca implantable es una herramienta diagnóstica clave para el diagnóstico diferencial con crisis epilépticas. Esto optimiza el manejo clínico, evita tratamientos innecesarios y mejora el pronóstico y calidad de vida de los pacientes.
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