Cuando el dolor no se ve: el papel de enfermería frente a la endometriosis y su impacto en la calidad de vida

26 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Yaiza Gatell Hernández. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Manuel Lopéz Espin. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Hugo Ortega Romanillos. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. Carmen Zorrilla Laguardia. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. María Sancho Bres. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. Enrique Cardenas Viloita. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  7. Adrián Borao Tutor. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

RESUMEN

La endometriosis es una enfermedad ginecológica crónica que puede producir dolor pélvico, dismenorrea, dispareunia y otras manifestaciones que afectan de forma significativa a la vida cotidiana. El dolor puede mantenerse en el tiempo y repercutir en el bienestar físico, emocional y social, interfiriendo en actividades como el trabajo, los estudios, el descanso y las relaciones personales. Además, la evidencia señala una relación entre la intensidad del dolor, los factores psicosociales y el deterioro de la calidad de vida.

El papel de enfermería resulta relevante en el abordaje integral de estas pacientes, especialmente mediante la valoración individualizada del dolor, la educación sanitaria, la promoción del autocuidado y el acompañamiento emocional. La atención enfermera permite identificar cómo la enfermedad afecta a cada mujer y favorecer su participación activa en el manejo de los síntomas. Asimismo, el abordaje multidisciplinar y la incorporación de estrategias no farmacológicas pueden contribuir al control del dolor y a la mejora de determinados aspectos relacionados con la calidad de vida.

En conjunto, la evidencia pone de manifiesto que el abordaje de la endometriosis debe ir más allá del control de sus manifestaciones físicas. La valoración de las repercusiones emocionales y sociales del dolor, junto con una atención enfermera cercana y continuada, resulta fundamental para favorecer el bienestar y la autonomía de las mujeres. Por ello, enfermería ocupa un papel importante en una atención centrada en la persona y orientada a mejorar no solo el dolor, sino también la calidad de vida.

PALABRAS CLAVE

Endometriosis, dolor crónico, calidad de vida, enfermería, atención de enfermería, manejo del dolor, cuidados de enfermería.

ABSTRACT

Endometriosis is a chronic gynecological disease that can cause pelvic pain, dysmenorrhea, dyspareunia, and other symptoms that significantly affect daily life. Pain may persist over time and have an impact on physical, emotional, and social well-being, interfering with activities such as work, education, sleep, and personal relationships. Furthermore, evidence indicates an association between pain intensity, psychosocial factors, and impaired quality of life.

Nursing plays an important role in the comprehensive care of women with endometriosis, particularly through individualized pain assessment, health education, promotion of self-care, and emotional support. Nursing care makes it possible to identify how the disease affects each woman and to encourage her active participation in symptom management. In addition, a multidisciplinary approach and the incorporation of non-pharmacological strategies may contribute to pain management and improvements in different aspects of quality of life.

Overall, the evidence highlights that the management of endometriosis should go beyond controlling its physical symptoms. Assessing the emotional and social impact of pain, together with close and continuous nursing care, is essential to promote women’s well-being and autonomy. Therefore, nursing plays an important role in person-centred care aimed not only at reducing pain but also at improving quality of life.

KEY WORDS

Endometriosis, chronic pain, quality of life, nursing, nursing care, pain management, nursing interventions.

INTRODUCCIÓN

La endometriosis es una enfermedad ginecológica crónica que puede llegar a condicionar de forma importante la vida de quienes la padecen. Se caracteriza por la presencia de tejido similar al endometrio fuera de la cavidad uterina y puede manifestarse mediante síntomas muy diferentes, entre los que destacan la dismenorrea, el dolor pélvico crónico, la dispareunia y el dolor asociado a la defecación o la micción. Esta variedad de manifestaciones hace que no todas las mujeres vivan la enfermedad de la misma manera y, en algunos casos, el diagnóstico pueda retrasarse durante años1.

Uno de los principales problemas asociados a la endometriosis es el dolor. No se trata únicamente de una molestia relacionada con la menstruación, sino que puede convertirse en un dolor persistente capaz de interferir con actividades tan cotidianas como estudiar, trabajar, dormir, mantener relaciones sexuales o realizar actividades sociales. De hecho, las guías de la European Society of Human Reproduction and Embryology (ESHRE) señalan que la endometriosis, y especialmente el dolor asociado a ella, puede afectar al funcionamiento físico, la vida cotidiana, las relaciones personales, la sexualidad, el ámbito laboral y educativo y el bienestar emocional1,2.

El impacto de esta enfermedad tampoco puede entenderse únicamente desde una perspectiva física. El dolor mantenido en el tiempo puede generar cansancio, frustración, preocupación e incluso afectar a la percepción que la persona tiene de su propio cuerpo y de su capacidad para desenvolverse con normalidad. La evidencia disponible muestra que el dolor es uno de los factores que más se relacionan con el deterioro de la calidad de vida en mujeres con endometriosis, aunque también intervienen factores psicológicos y sociales2,3.

En este contexto, el papel de enfermería adquiere especial importancia. La atención a una persona con endometriosis no debería limitarse al control de los síntomas físicos, sino que debe contemplar también cómo la enfermedad está afectando a su día a día. La valoración del dolor, la educación sanitaria, el seguimiento de la evolución de los síntomas, la promoción de estrategias de autocuidado y el acompañamiento emocional forman parte de una atención integral. Además, enfermería puede desempeñar un papel relevante a la hora de escuchar y validar la experiencia de la paciente, especialmente en una enfermedad en la que el dolor no siempre es visible para los demás3,4.

Por ello, abordar la endometriosis desde una perspectiva enfermera supone mirar más allá del diagnóstico y de las manifestaciones clínicas. Significa entender cómo una enfermedad crónica puede modificar la vida de una persona y qué cuidados pueden ayudarla a recuperar, en la medida de lo posible, autonomía y bienestar. En este sentido, el presente artículo pretende analizar el papel de enfermería en el manejo del dolor crónico asociado a la endometriosis y profundizar en las consecuencias que este tiene sobre la calidad de vida3.

OBJETIVOS

General:

Analizar el papel de enfermería en el manejo del dolor crónico asociado a la endometriosis y su influencia sobre la calidad de vida de las mujeres que padecen esta enfermedad.

Específicos:

  • Describir las principales características del dolor asociado a la endometriosis y su repercusión en las actividades de la vida cotidiana.
  • Identificar el impacto de la endometriosis y del dolor crónico sobre las diferentes dimensiones de la calidad de vida, incluyendo el bienestar físico, psicológico, social y sexual.
  • Analizar las intervenciones de enfermería dirigidas al control del dolor, la educación sanitaria, el autocuidado y el acompañamiento integral de las mujeres con endometriosis.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión bibliográfica sistemática de la literatura científica sobre el papel de enfermería en el manejo del dolor crónico asociado a la endometriosis y su repercusión sobre la calidad de vida. Para estructurar la pregunta de investigación se empleó la estrategia PICO, utilizada para delimitar la población, intervención, comparación y resultados de interés.

  • (Población/Problema): mujeres con diagnóstico de endometriosis y dolor crónico.
  • I (Intervención): cuidados e intervenciones de enfermería dirigidos al manejo del dolor y la mejora de la calidad de vida.
  • C (Comparación): atención habitual o ausencia de intervenciones específicas de enfermería.
  • O (Resultados): disminución del dolor y mejora de la calidad de vida.

A partir de estos elementos se planteó la siguiente pregunta de investigación: ¿En mujeres con endometriosis y dolor crónico, qué papel desempeñan los cuidados de enfermería en el manejo del dolor y la mejora de la calidad de vida frente a la atención habitual?

La búsqueda bibliográfica se realizó en las bases de datos PubMed, Scopus, Web of Science, CINAHL y SciELO, empleando palabras clave previamente consultadas en DeCS: Endometriosis, dolor crónico, calidad de vida y enfermería. Los términos se combinaron mediante los operadores booleanos AND y OR.

Se establecieron como criterios de inclusión: Artículos publicados en español o inglés, estudios realizados en población femenina con endometriosis, publicaciones relacionadas con el dolor, la calidad de vida o los cuidados de enfermería. Acotación temporal de 5 años.

Como criterios de exclusión se consideraron los artículos duplicados, aquellos que no respondieran a los objetivos del trabajo, estudios centrados exclusivamente en otras patologías y publicaciones sin información relevante para la pregunta de investigación.

Finalmente, se realizó una primera selección mediante la revisión de títulos y resúmenes y, posteriormente, la lectura del texto completo de los artículos potencialmente relevantes. La información seleccionada se organizó en función de los principales temas relacionados con los objetivos del estudio. Este procedimiento permite realizar una búsqueda estructurada y reducir la selección de información no pertinente.

RESULTADOS

Dolor crónico asociado a la endometriosis:

El dolor es una de las manifestaciones que más condiciona la vida de las mujeres con endometriosis. Puede presentarse como dolor menstrual intenso, dolor pélvico persistente, dolor durante las relaciones sexuales o molestias relacionadas con la defecación y la micción. En algunos casos, el dolor termina adquiriendo un carácter crónico y puede mantenerse incluso fuera del periodo menstrual, afectando de manera importante a la actividad cotidiana1,2.

La experiencia del dolor no depende únicamente de la presencia o extensión de las lesiones. Se trata de un fenómeno complejo en el que también pueden intervenir factores psicológicos y sociales. Una revisión sistemática encontró relación entre determinados factores psicosociales, la intensidad del dolor y la calidad de vida, lo que refuerza la necesidad de valorar a la paciente desde una perspectiva más amplia que la exclusivamente física2.

Además, el dolor asociado a la endometriosis puede afectar a diferentes áreas de la vida diaria. Las limitaciones físicas, el cansancio, las dificultades para mantener relaciones sexuales o la necesidad de faltar al trabajo o a los estudios pueden generar una sensación de pérdida de control sobre la propia vida. La literatura reciente destaca precisamente que el impacto del dolor debería valorarse teniendo en cuenta aspectos físicos, emocionales y sociales, y no únicamente su intensidad3.

Por este motivo, el abordaje del dolor requiere una valoración individualizada. No todas las mujeres experimentan la enfermedad de la misma forma ni necesitan las mismas estrategias de cuidado. En este contexto, la valoración enfermera puede ayudar a identificar cómo se manifiesta el dolor, qué actividades limita y qué repercusión está teniendo sobre el bienestar de la paciente4,5.

Impacto de la endometriosis sobre la calidad de vida:

La endometriosis tiene una repercusión que va mucho más allá de sus síntomas físicos. Los estudios muestran que las mujeres con esta enfermedad presentan un deterioro de la calidad de vida relacionado con aspectos físicos, psicológicos y sociales4,6.

El dolor crónico puede dificultar la realización de actividades habituales y afectar a la vida laboral y académica. A esto se pueden sumar alteraciones del sueño, cansancio, dificultades en las relaciones personales y sexuales y preocupación relacionada con la fertilidad. Todo ello puede hacer que actividades que anteriormente se realizaban con normalidad pasen a requerir un mayor esfuerzo o incluso tengan que evitarse5.

También se ha observado una relación entre la endometriosis y problemas relacionados con la salud mental. La evidencia disponible señala una mayor presencia de síntomas de ansiedad y depresión y un peor bienestar psicológico en mujeres con endometriosis, aspectos que pueden interactuar con la experiencia del dolor y contribuir a empeorar la calidad de vida3,5.

Por tanto, valorar la calidad de vida supone escuchar cómo la paciente está viviendo la enfermedad. No basta con conocer la intensidad del dolor o los resultados de las pruebas diagnósticas; también es necesario conocer qué cosas ha dejado de hacer, cómo se encuentra emocionalmente y de qué manera la enfermedad está afectando a sus relaciones y a su vida cotidiana6.

Papel de enfermería en el manejo del dolor:

El papel de enfermería en la atención a las mujeres con endometriosis va más allá de la administración de tratamientos. La valoración continuada de la paciente, la escucha activa y la educación sanitaria son elementos importantes para conseguir un abordaje individualizado del dolor y de las repercusiones que la enfermedad tiene en la vida diaria.

Una de las primeras actuaciones de enfermería debe ser realizar una valoración completa del dolor, teniendo en cuenta su intensidad, localización, duración, frecuencia y circunstancias que lo agravan o alivian. También es importante conocer cómo afecta al sueño, al trabajo o los estudios, a las relaciones personales y a las actividades cotidianas. De esta manera, el dolor no se valora únicamente como un síntoma, sino como una experiencia que puede tener consecuencias en diferentes ámbitos de la vida5,6.

La educación sanitaria constituye otra intervención fundamental. Enfermería puede proporcionar información sobre la enfermedad, explicar las opciones terapéuticas indicadas por el equipo sanitario y ayudar a la paciente a reconocer los factores que pueden influir en sus síntomas. También puede favorecer la adherencia al tratamiento y enseñar estrategias de autocuidado adaptadas a las necesidades y posibilidades de cada mujer3,5.

En este sentido, las intervenciones dirigidas a fomentar el autocuidado y la participación activa de la paciente están adquiriendo cada vez mayor importancia. Un estudio publicado en 2026 encontró que una intervención educativa dirigida por enfermería mejoró los conocimientos y las prácticas de autocuidado y se acompañó de una reducción de la intensidad del dolor en mujeres con endometriosis.

Además, el abordaje del dolor no tiene por qué limitarse a las medidas farmacológicas. La evidencia reciente señala que determinadas intervenciones no farmacológicas, como la fisioterapia, el ejercicio, algunas intervenciones psicológicas o la acupuntura, pueden contribuir a mejorar el dolor y la calidad de vida, aunque la respuesta puede variar según la intervención y las características de cada paciente.

Por último, enfermería desempeña un papel especialmente importante en el acompañamiento y la comunicación con la paciente. En una enfermedad en la que el dolor puede ser invisible para quienes rodean a la persona, sentirse escuchada y tomada en serio resulta fundamental. Una relación terapéutica basada en la confianza facilita que la mujer pueda expresar sus síntomas, sus preocupaciones y las dificultades que está experimentando, favoreciendo así una atención más humana e individualizada2,5.

Educación sanitaria, autocuidado y apoyo emocional:

La educación sanitaria permite que la mujer conozca mejor su enfermedad y tenga un papel activo en su propio cuidado. Desde enfermería se puede trabajar sobre el reconocimiento de los síntomas, el seguimiento del dolor, la adherencia al tratamiento y la identificación de situaciones que requieran una nueva valoración profesional.

El autocuidado puede incluir el registro de los síntomas y del ciclo menstrual, la identificación de desencadenantes, la organización de las actividades diarias en función de los periodos de mayor dolor y la incorporación de hábitos que favorezcan el bienestar. Estas medidas no sustituyen al tratamiento médico, pero pueden ayudar a la paciente a comprender mejor su enfermedad y a participar de forma más activa en su manejo6.

El componente emocional también debe tenerse en cuenta. La relación entre dolor, estado emocional y calidad de vida es compleja, y diferentes estudios han encontrado asociaciones entre factores psicológicos, intensidad del dolor y bienestar en mujeres con endometriosis3,5.

Por ello, la intervención enfermera debe incluir escucha, apoyo emocional y detección de posibles necesidades psicológicas, facilitando la derivación a otros profesionales cuando sea necesario. No se trata de atribuir el dolor a factores psicológicos, sino de reconocer que el dolor crónico puede afectar al estado emocional y que ambos aspectos pueden influirse mutuamente2.

Importancia del abordaje multidisciplinar:

La complejidad de la endometriosis hace difícil que un único profesional pueda cubrir todas las necesidades de la paciente. El tratamiento requiere, por tanto, un abordaje multidisciplinar en el que pueden participar ginecología, enfermería, medicina de familia, fisioterapia, psicología, unidades del dolor y otros profesionales según las necesidades individuales.

Dentro de este equipo, enfermería puede actuar como una figura de acompañamiento y continuidad de cuidados, facilitando la comunicación entre la paciente y los diferentes profesionales y realizando un seguimiento de la evolución de los síntomas. Este enfoque resulta especialmente importante cuando el dolor persiste y afecta a diferentes dimensiones de la vida6.

En conjunto, los resultados revisados muestran que el manejo de la endometriosis debería orientarse hacia un modelo centrado en la persona. El objetivo no es únicamente reducir la intensidad del dolor, sino mejorar la capacidad de la mujer para desenvolverse en su vida cotidiana y recuperar, en la medida de lo posible, su bienestar y calidad de vida2,4,5.

DISCUSIÓN

La evidencia revisada muestra una relación clara entre la intensidad del dolor y el deterioro de la calidad de vida en mujeres con endometriosis2,3. Esta relación no depende únicamente de las características de las lesiones, ya que también se han identificado factores psicológicos y sociales asociados a una mayor percepción del dolor y a un peor bienestar6.

Asimismo, se ha observado una relación entre el dolor crónico y síntomas de ansiedad y depresión, lo que refleja una interacción bidireccional entre el estado emocional y la experiencia del dolor. Estos hallazgos apoyan la necesidad de un abordaje biopsicosocial y no exclusivamente farmacológico3,5.

En cuanto a enfermería, la evidencia señala que la educación sanitaria y el fomento del autocuidado pueden favorecer un mayor conocimiento de la enfermedad y una participación más activa de la paciente en su manejo6,8. Del mismo modo, el abordaje multidisciplinar se relaciona con una atención más integral, especialmente cuando el dolor afecta a diferentes áreas de la vida.

Por tanto, los estudios revisados respaldan una atención centrada en la persona, donde el control del dolor y la mejora de la calidad de vida deben considerarse objetivos relacionados y no independientes2,4.

CONCLUSIONES

La endometriosis y, especialmente, el dolor crónico asociado a ella puede alterar de forma importante la vida cotidiana de las mujeres, afectando al bienestar físico, emocional y social.

La evidencia analizada pone de manifiesto que la intensidad y persistencia del dolor se relacionan con un mayor deterioro de la calidad de vida, por lo que su valoración debe contemplar tanto las características del dolor como sus repercusiones en la vida diaria.

Enfermería puede contribuir mediante una valoración individualizada, educación sanitaria, promoción del autocuidado, apoyo emocional y seguimiento continuado, favoreciendo una atención más cercana y adaptada a las necesidades de cada paciente.

Por último, el abordaje multidisciplinar resulta fundamental para atender la complejidad de la enfermedad y avanzar hacia unos cuidados centrados no solo en controlar el dolor, sino también en favorecer el bienestar y la autonomía de la mujer.

BIBLIOGRAFÍA

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  6. Montolío Braulio A, García Blasco C, Usón Rubio I, Lázaro Lacarta R, López García S, Loscos Viñuales T. Impacto de la endometriosis en la calidad de vida y el rol de enfermería en su abordaje integral. Rev Sanit Investig. 2025. Disponible en: https://revistasanitariadeinvestigacion.com/impacto-de-la-endometriosis-en-la-calidad-de-vida-y-el-rol-de-enfermeria-en-su-abordaje-integral/

 

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