AUTORES
- Javier Cabrejas Cabrejas. Enfermero del Servicio de Hemodiálisis del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
- Ariadna Lancis García. Enfermera del Servicio de Resonancia Magnética-Scanner del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Laura Cañada Osma. Enfermera Especialista en Salud Mental. Unidad de Hospitalización de Psiquiatría de Adultos del Hospital Clínico Lozano Blesa, Zaragoza. España.
- Miguel Ángel Tonello Gallego. Enfermero del Servicio de Urología del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
- Daniel Rodrigálvarez Utrilla. Enfermero del Servicio de Dermatología, Nefrología y Digestivo del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
- María Pilar Legido Román. Enfermera del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
Resumen
El ictus es una de las principales causas de mortalidad y discapacidad a nivel mundial. La detección precoz de los signos de un ictus es crucial para reducir la morbilidad y mortalidad asociadas, y para optimizar los resultados en los pacientes afectados. El reconocimiento temprano de los síntomas y la intervención rápida son factores determinantes en la prevención de secuelas graves. Este artículo revisa las estrategias actuales para la detección precoz del ictus, evaluando las herramientas diagnósticas disponibles, como las escalas de valoración clínica, las tecnologías de imágenes y los biomarcadores, así como los factores de riesgo que predisponen al ictus. Además, se discuten los avances en los métodos de detección y la importancia de la educación sanitaria en la población general. La revisión se basa en estudios recientes sobre el diagnóstico temprano del ictus, proporcionando una visión integral de las mejores prácticas en la prevención y tratamiento.
KEY WORDS
Stroke, early diagnosis, diagnostic tools, scales, clinical, risk factors. biomarkers.
ABSTRACT
Stroke is one of the leading causes of mortality and disability worldwide. Early detection of stroke signs is crucial to reduce associated morbidity and mortality, and to optimize outcomes in affected patients. Early recognition of symptoms and rapid intervention are key factors in preventing severe consequences. This article reviews current strategies for the early detection of stroke, evaluating available diagnostic tools such as clinical assessment scales, imaging technologies, and biomarkers, as well as the risk factors that predispose individuals to stroke. In addition, advances in detection methods and the importance of public health education are discussed. The review is based on recent studies on early stroke diagnosis, providing a comprehensive overview of best practices in prevention and treatment.
KEY WORDS
Stroke, early diagnosis, diagnostic tools, scales, clinical, risk factors. biomarkers.
INTRODUCCIÓN
El ictus, también conocido como accidente cerebrovascular, es un trastorno neurológico grave que ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo a una parte del cerebro. Esta interrupción puede ser causada por un bloqueo (ictus isquémico) o por la ruptura de un vaso sanguíneo (ictus hemorrágico). El ictus es una de las principales causas de muerte y discapacidad a nivel global, lo que resalta la necesidad urgente de desarrollar estrategias efectivas para su detección temprana1,2.
El diagnóstico precoz del ictus es crucial, ya que el tratamiento rápido puede prevenir el daño cerebral irreversible y reducir las secuelas a largo plazo. Los primeros minutos después de un ictus son determinantes para la recuperación funcional, por lo que una detección oportuna puede marcar la diferencia entre una recuperación parcial y una discapacidad permanente.
La detección precoz se basa en el reconocimiento de los síntomas, el uso de herramientas diagnósticas adecuadas y la identificación de los factores de riesgo. Entre los avances más relevantes se encuentran el uso de tecnologías de imágenes, como la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM), que permiten identificar cambios cerebrales en las primeras etapas del ictus. Además, las escalas de valoración clínica, como la escala de los síntomas de ictus (NIHSS), se han integrado en los protocolos de evaluación rápida para mejorar la precisión del diagnóstico2.
A pesar de los avances tecnológicos, la implementación efectiva de estrategias de detección precoz sigue siendo un desafío, especialmente en comunidades con recursos limitados y en poblaciones de alto riesgo que pueden no estar adecuadamente informadas sobre los signos y síntomas del ictus1,3.
OBJETIVO
El objetivo de esta revisión es explorar las principales estrategias y herramientas utilizadas en la detección precoz del ictus, evaluar su efectividad en diferentes contextos clínicos, y analizar los factores de riesgo que contribuyen a la incidencia de ictus. Además, se pretende identificar áreas clave donde la educación pública y los avances tecnológicos pueden mejorar la detección temprana y, por ende, los resultados en los pacientes.
METODOLOGÍA
La metodología utilizada en esta revisión se basa en una búsqueda sistemática de artículos relevantes en bases de datos científicas, como PubMed, Scopus y Google Scholar. Se incluyeron estudios publicados entre 2013 y 2024, que aborden la detección precoz del ictus, herramientas diagnósticas y estrategias de intervención temprana. Se consideraron artículos que analizaban la efectividad de escalas de valoración clínica, tecnologías de imágenes, biomarcadores y modelos predictivos en la identificación temprana del ictus.
RESULTADOS
Los estudios seleccionados fueron clasificados según su diseño (ensayos clínicos, estudios de cohortes, revisiones sistemáticas y guías de práctica clínica) y se evaluó la calidad metodológica mediante criterios establecidos de validez interna y externa. También se incluyeron guías de tratamiento y recomendaciones de organizaciones internacionales como la American Heart Association (AHA) y la European Stroke Organization (ESO)Resultados:
Herramientas diagnósticas para la detección precoz: La detección temprana del ictus se basa en un enfoque multidimensional que incluye herramientas clínicas y tecnológicas. Entre las principales herramientas diagnósticas se encuentran:
- Escalas de valoración clínica: Las escalas de valoración clínica, como la National Institutes of Health Stroke Scale (NIHSS) y la escala de Cincinnati, son ampliamente utilizadas para identificar los signos de ictus y determinar la gravedad del evento. Estas escalas han demostrado ser efectivas para la evaluación rápida en servicios de emergencia y en la identificación de pacientes que necesitan intervención urgente.
- Tecnologías de imágenes: La tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM) son fundamentales en la detección precoz del ictus. La TC es especialmente útil en casos de ictus hemorrágico, mientras que la RM es más eficaz para detectar ictus isquémicos tempranos. Los avances en la imagenología, como la perfusión por resonancia magnética (MPR), han permitido una identificación más precisa de las áreas cerebrales afectadas antes de que se produzca un daño irreversible.
- Biomarcadores: Aunque los biomarcadores aún están en fase de investigación, se han identificado varios compuestos que podrían ser útiles para la detección temprana del ictus, incluyendo la proteína C reactiva (PCR), la neurofilament light chain (NfL) y el S100B. Estos biomarcadores podrían ayudar a identificar pacientes en riesgo de ictus, especialmente en aquellos con síntomas leves o inespecíficos1,2.
Factores de riesgo: La identificación de los factores de riesgo es clave para la detección precoz del ictus. Entre los principales factores de riesgo se encuentran:
- Hipertensión arterial: Es el factor de riesgo más importante y modificable para el ictus. La presión arterial elevada es un factor determinante en la patogénesis tanto de ictus isquémicos como hemorrágicos.
- Tabaquismo y alcoholismo: Estos comportamientos aumentan el riesgo de aterosclerosis y embolias, que a su vez favorecen la ocurrencia de un ictus.
- Dislipidemia y diabetes mellitus: La presencia de dislipidemia y diabetes aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, que son factores predisponentes al ictus.
- Fibrilación auricular: La fibrilación auricular aumenta el riesgo de ictus isquémico debido a la formación de coágulos en el corazón, que pueden viajar al cerebro1,2.
Estrategias de intervención temprana: Las intervenciones tempranas son fundamentales para mejorar los resultados en los pacientes con ictus. Entre las estrategias más efectivas se encuentran:
- Trombólisis intravenosa: El tratamiento con trombolíticos, administrados dentro de las primeras 4,5 horas de la aparición de los síntomas, ha demostrado ser eficaz en la disolución del coágulo y la mejora del pronóstico funcional del paciente.
- Tratamientos mecánicos: Los procedimientos de trombectomía mecánica, realizados en las primeras 6 horas de un ictus isquémico, han mostrado una mejora significativa en los resultados, especialmente en pacientes con oclusiones en las arterias principales del cerebro.
- Educación y sensibilización pública: Las campañas de sensibilización, como el uso de las siglas «FAST» (cara, brazo, habla, tiempo), han demostrado ser efectivas en la identificación temprana de los síntomas del ictus en la comunidad general, lo que facilita una intervención rápida1,2.
DISCUSIÓN – CONCLUSIONES
La detección precoz del ictus es crucial para minimizar las secuelas y mejorar los resultados funcionales en los pacientes afectados. Las herramientas diagnósticas, como las escalas clínicas, las tecnologías de imágenes y los biomarcadores, desempeñan un papel fundamental en la identificación temprana del ictus. La combinación de estos enfoques con la identificación de factores de riesgo y una intervención temprana adecuada, como la trombólisis intravenosa y la trombectomía mecánica, puede marcar la diferencia en la evolución del paciente.
Sin embargo, a pesar de los avances en la detección precoz, existen barreras que limitan la eficacia de estas estrategias, como la falta de acceso a tecnologías avanzadas en regiones rurales o de bajos recursos, y la necesidad de una mayor educación sanitaria para la población general. Es fundamental continuar con la investigación en nuevas tecnologías y biomarcadores para mejorar la precisión en la detección temprana, así como en la implementación de políticas públicas que favorezcan la sensibilización y prevención del ictus.
BIBLIOGRAFÍA
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