AUTORES
- Alba López Mendieta. Enfermera, Aragón. España.
- Noelia Hernández Lafuente. Enfermera, Aragón. España.
- Lydia Gómez Morante. Enfermera, Aragón. España.
- Cristina Gracia Piqueras. Enfermera, Aragón. España.
RESUMEN
El trasplante renal es un procedimiento quirúrgico que implica la implantación de un riñón en un paciente con insuficiencia renal, el cual puede provenir de un donante vivo o fallecido. Aunque es la opción terapéutica más efectiva, no garantiza una solución permanente. La selección cuidadosa del receptor es crucial para minimizar complicaciones postoperatorias, y es esencial confirmar la necesidad del trasplante, ya que el procedimiento conlleva riesgos significativos, siendo el rechazo del injerto el más común. Para prevenirlo, los pacientes deben seguir un régimen de inmunosupresores de por vida, ya que el rechazo puede resultar en la pérdida del órgano o incluso la muerte.
A nivel global, la enfermedad renal crónica (ERC) afecta al 11% de la población en etapa de prediálisis, con una alta prevalencia de hipertensión arterial y diabetes mellitus entre los afectados. A pesar de los avances médicos que han mejorado la supervivencia, la edad y otros factores continúan influyendo en los resultados.
La hipertensión y la diabetes son las principales causas del fracaso del trasplante renal. Los cuidados de enfermería son fundamentales, abarcando tanto la preparación preoperatoria como el seguimiento postoperatorio, que incluye vigilancia y un plan de cuidados integral. La educación del paciente y sus familiares es esencial para optimizar la salud y el bienestar en todas las etapas del proceso de trasplante.
PALABRAS CLAVE
Trasplante de riñón, cuidados, afección, hipertensión y diabetes.
ABSTRACT
Kidney transplantation is a surgical procedure that involves implanting a kidney in a patient with kidney failure, which may come from a living or deceased donor. Although it is the most effective therapeutic option, it does not guarantee a permanent solution. Careful selection of the recipient is crucial to minimize postoperative complications, and it is essential to confirm the need for the transplant, as the procedure carries significant risks, with graft rejection being the most common. To prevent this, patients must follow a lifelong immunosuppressant regimen, as rejection can result in organ loss or even death.
Globally, chronic kidney disease (CKD) affects 11% of the pre-dialysis population, with a high prevalence of high blood pressure and diabetes mellitus among those affected. Despite medical advances that have improved survival, age and other factors continue to influence outcomes.
Hypertension and diabetes are the main causes of kidney transplant failure. Nursing care is essential, covering both preoperative preparation and postoperative follow-up, which includes monitoring and a comprehensive care plan. Patient and family education is essential to optimize health and well-being at all stages of the transplant process.
KEY WORDS
Kidney transplant, cares, illness, high blood pressure and diabetes.
DESARROLLO DEL TEMA
El trasplante renal es un procedimiento médico-quirúrgico que consiste en la implantación quirúrgica de un riñón de un donante, fallecido o vivo, en un receptor con insuficiencia renal. Aunque no es una solución definitiva, el trasplante ha demostrado ser la mejor elección terapéutica para este tipo de pacientes puesto que se consigue restablecer la función renal y remitir las alteraciones clínicas y funcionales derivadas de la uremia, a la vez que mejora drásticamente su calidad de vida si se compara con las otras terapias sustitutivas: la hemodiálisis y la diálisis peritoneal. Para la práctica de tal intervención, son estrictamente necesarias las figuras del donante y del receptor. Ambos deben ser personas cuidadosamente seleccionadas por el equipo encargado a llevarlo a cabo. El órgano a trasplantar puede provenir de1,2:
- Un donante familiar vivo, emparentado con el receptor, como uno de los padres, un hermano o un hijo.
- Un donante no emparentado con el receptor, como un amigo o el cónyuge.
- Un donante muerto, una persona recientemente fallecida que se sepa no ha tenido enfermedad renal crónica
En cuanto a la figura del receptor, se debe estar totalmente seguro de la necesidad de realizar tal intervención, pues puede derivar en numerosas y dificultosas complicaciones. La necesidad viene dada por una insuficiencia renal crónica, que puede estar causada por diversas enfermedades, como la diabetes, siendo esta una de las causas de trasplante más frecuentes. El receptor deberá llevar un control muy riguroso a la vez que exhaustivo de su dieta, hábitos de vida (dejar de fumar, abstenerse de beber alcohol, hacer ejercicio moderado), medicamentos, etc. Aun así, si el receptor presenta algunas infecciones como la tuberculosis, hepatitis o presenta cualquier enfermedad potencialmente mortal, enfermedades hepáticas o cardiopatías, se deberá desestimar la intervención1,2,3.
Si el receptor ha realizado correctamente todas las recomendaciones de su equipo médico, puede padecer algunos riesgos durante y después de la operación, como coágulos de sangre, ataques cardíacos, infecciones de heridas, o incluso efectos secundarios de los medicamentos utilizados para prevenir el rechazo del órgano trasplantado. El rechazo, sin embargo, es el principal riesgo y complicación que cualquier trasplante o transfusión se pueda encontrar. El rechazo ocurre cuando el sistema inmunitario del receptor reacciona con el órgano del donante por problemas de histocompatibilidad, llegando incluso a provocar la pérdida del trasplante o incluso la muerte. Es por eso, que los principales medicamentos que se recetarán durante el postoperatorio son inmunodepresores, que deberá estar tomando durante el resto de su nueva vida, junto a otros medicamentos. Además, las pruebas sanguíneas y radiografías serán muy frecuentes durante los primeros 6 meses tras la intervención (periodo de recuperación aproximada) y durante el resto de su vida2,3.
La enfermedad renal crónica en etapa de prediálisis afecta hasta el 11% de la población mundial1.
La hipertensión arterial la sufren 972 millones de personas, 17 millones la diabetes mellitus,aunque con 154 millones de personas diagnosticadas, 18 millones con enfermedades cardiovasculares, 19 son factores de riesgo y causas principales de ERC (enfermedad renal crónica) la cual a su vez es predictor independiente de afectación cardiovascular1,2,3.
Tratando estas enfermedades adecuadamente, lograremos que de los más de 600 millones pacientes afectados de ERC progresen y que así los requerimientos de diálisis o trasplante disminuyan reduciendo asimismo la elevada mortalidad cardiovascular dependiente de la ERC desde sus etapas pre diálisis2,3.
El éxito de trasplante renal depende también de varios factores como la edad del paciente,el género o el país de procedencia4,5.
Está estimado que el número de hombres que inician tratamiento es 1,74 veces el de las mujeres.La frecuencia de trasplantes en personas mayores es mayor que en personas de menos de 75 años aproximadamente. También hay que tener en cuenta de que los trasplantes realizados en países desarrollados tienen más éxito que los realizados en países subdesarrollados2.
Las estadísticas nos muestran que la HTA (hipertensión arterial) y la DM (diabetes mellitus) son las principales etiologías de ERC. Las causas de fracaso de trasplante renal son principalmente vasculares e infecciosas4,5.
CUIDADOS DE ENFERMERÍA PREOPERATORIOS:
El equipo enfermero lleva a cabo unos cuidados preoperatorios para conseguir una serie de objetivos, que van desde brindar atención completa, segura, humana y eficaz al paciente, detectar y prevenir potenciales complicaciones, gestionar eficazmente los recursos materiales y humanos para lograr una atención segura y de calidad, hasta aportar información y contención psico emocional al paciente y a la familia 6,7.
Cuando el paciente ingresa en el hospital, el profesional de enfermería hará una valoración que consta de una anamnesis, con el fin de confirmar que es el paciente correcto y sus datos (nombre, sexo, edad, ocupación…), le preguntará si tiene antecedentes patológicos, especialmente vinculados al riñón, si ya se ha sometido a alguna operación anteriormente o si tiene alergias, si toma habitualmente medicación y cuál, en qué estado físico se encuentra, orientará al paciente informando de la preparación a esta cirugía y que procedimientos van a realizarse, debe darle apoyo psicoemocional y eliminar las dudas que tenga acerca de la operación, debe saber que cumple el ayuno, le colocará la vía venosa periféricas en estrictas condiciones de asepsia en el brazo y realizará la paraclínica solicitada (análisis de orina, sangre, radiografía de tórax, electrocardiograma…)8.
Después de la valoración, se llevará a cabo la preparación preoperatoria de la piel, en la que se debe tener en cuenta que, no se debe rasurar la piel para recortar el vello (si es necesario se realizará con tijeras dos horas antes de la intervención), se realizará un baño corporal total con clorhexidina jabonosa, se vestirá adecuadamente para el block quirúrgico y llevará la identificación correspondiente, debe insistir en la higiene bucal con el uso de antisépticos bucofaríngeos, no se retirará ninguna prótesis, y por último se administra la medicación según el protocolo e indicación médica registrada en la historia clínica6,7,9.
CUIDADOS DE ENFERMERÍA POSTOPERATORIOS:
Después de que el paciente haya sido sometido a la cirugía debe ser vigilado constantemente hasta que los efectos de la anestesia hayan desaparecido y se encuentre estabilizado. A partir de ahí, el profesional de enfermería se encargará de varias funciones como: calmar el dolor, asegurar el aislamiento protector, disminuir el riesgo de infección y trombosis, poner sueros y sondas (vesical, nasogástrica,…), comprobar el estado neurológico (nivel de consciencia), las náuseas y vómitos, vigilancia de la diuresis, signos vitales y drenaje (contenido y cantidad), incentivar la movilidad, tomar muestras del líquido drenado y seguir órdenes médicas de reposición de la diuresis10,11.
El papel de la enfermera en el postrasplante es muy variado:
Hacer una valoración y diagnóstico de enfermería, programar los objetivos y planificar las actividades, cuidar al paciente según los protocolos establecidos en la Unidad, estar atenta a cualquier complicación para detectarla de forma precoz, mantener actualizados los registros de enfermería, colabora con el resto del equipo, considerar la educación sanitaria como una medida de cuidados básicos y por último, antes del alta hace la evaluación para comprobar si se han cumplido los objetivos y el paciente / familia son capaces de realizar los autocuidados. Una metodología para valorar y detectar los problemas10,12,13.
Antes de que al paciente le den el alta hospitalaria, el profesional de enfermería deberá explicarle lo importante que es autocuidarse en su domicilio, por lo que este tendrá que estar atento a los síntomas que pueda manifestar su cuerpo como: Fiebre, vómitos, diarrea, dolor en la zona del injerto, edemas, disminución de la diuresis, fatiga, hipertensión arterial, etc.
En caso de que el paciente muestre alguno de estos síntomas, deberá ser informado de que tendrá que contactar con su médico13,14.
CONCLUSIONES
El trasplante renal es un tratamiento eficaz para la insuficiencia renal crónica, aunque no representa una solución permanente. Para reducir el riesgo de complicaciones, como el rechazo del injerto, es fundamental seleccionar cuidadosamente tanto a los donantes como a los receptores. Este riesgo se controla con el uso de medicamentos inmunosupresores de por vida, que, aunque efectivos, pueden generar efectos secundarios significativos.
La enfermedad renal crónica afecta al 11% de las personas en etapa de prediálisis a nivel mundial, siendo la hipertensión arterial y la diabetes mellitus las principales causas tanto de su avance como del fracaso de los trasplantes. Los cuidados previos a la cirugía y el seguimiento posterior desempeñan un papel esencial para garantizar la seguridad del paciente y una recuperación adecuada, destacándose la importancia de los profesionales de enfermería en el acompañamiento, monitoreo y educación del paciente.
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