Diagnóstico precoz y manejo quirúrgico de adenocarcinoma pulmonar periférico en estadio ib: a propósito de un caso

23 noviembre 2025

 

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2025.72.57.002

 

 

 

AUTORES

  1. Carlota Sabaté Ortega. Neumóloga Residente, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza; España.
  2. Laura Cremallet Aguillo. Neumóloga Residente, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza; España.
  3. Nadia Muñoz González. Adjunta de Cirugía Torácica, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza; España.

 

RESUMEN

El carcinoma broncogénico continúa siendo la principal causa de mortalidad por cáncer a nivel mundial, y hasta un 20–30 % de los casos se diagnostican en estadios precoces gracias al hallazgo incidental en estudios de imagen. Presentamos el caso de un varón de 68 años, fumador activo y con antecedentes vasculares significativos, en quien se identificó una masa pulmonar periférica en el lóbulo superior derecho durante el estudio de una cefalea.

La radiografía de tórax reveló una lesión nodular de aproximadamente 30 mm, hallazgo posteriormente confirmado mediante tomografía computarizada torácica (TC). El metabolismo hipercaptante observado en la tomografía por emisión de positrones – tomografía axial computarizada (PET-TAC), junto con la citología obtenida mediante punción aspirativa con aguja fina, permitió establecer el diagnóstico de carcinoma no microcítico. La biopsia confirmó un adenocarcinoma pobremente diferenciado. Tras la estadificación radiológica y funcional, y en ausencia de enfermedad metastásica, el paciente fue sometido a lobectomía superior derecha con linfadenectomía sistemática. La anatomía patológica demostró un adenocarcinoma pT2aN0M0 estadio IB con márgenes libres.

Se decidió seguimiento clínico-radiológico sin tratamiento adyuvante, de acuerdo con las guías actuales, para enfermedad resecada en estadio temprano. La evolución posterior mostró estabilidad oncológica sin datos de recidiva, a pesar de presentar deterioro clínico asociado a comorbilidad vascular y síndrome constitucional, lo que obligó a completar estudios diferenciales durante el seguimiento. Este caso ilustra la importancia del diagnóstico precoz, la adecuada estadificación multidisciplinar y la selección individualizada del tratamiento en el cáncer de pulmón en estadio inicial, así como la complejidad del seguimiento en pacientes pluripatológicos.

PALABRAS CLAVE

Neoplasias pulmonares, adenocarcinoma, carcinoma pulmonar no microcítico, tomografía por emisión de positrones, cirugía torácica, nódulo pulmonar, resultados de tratamientos.

ABSTRACT

Bronchogenic carcinoma remains the leading cause of cancer mortality worldwide, and up to 20–30% of cases are diagnosed at early stages thanks to incidental findings in imaging studies. We present the case of a 68-year-old male, an active smoker with a significant vascular history, in whom a peripheral pulmonary mass was identified in the right upper lobe during the investigation of a headache.

Chest X-ray revealed a nodular lesion measuring approximately 30 mm, a finding that was subsequently confirmed by chest computed tomography (CT). The hypercaptation observed on positron emission tomography-computed tomography (PET-CT), together with the cytology obtained by fine-needle aspiration, allowed us to establish the diagnosis of non-small cell carcinoma. The biopsy confirmed poorly differentiated adenocarcinoma. Following radiological and functional staging, and in the absence of metastatic disease, the patient underwent right upper lobectomy with systematic lymphadenectomy. Pathological examination showed pT2aN0M0 stage IB adenocarcinoma with clear margins.

Clinical and radiological follow-up without adjuvant treatment was decided, in accordance with current guidelines for early-stage resected disease. Subsequent evolution showed oncological stability with no evidence of recurrence, despite clinical deterioration associated with vas comorbidity.

KEY WORDS

Lung neoplasms, adenocarcinoma, non-small-cell lung carcinoma, positron-emission tomography, thoracic surgery, pulmonary nodule, treatment outcome.

INTRODUCCIÓN

El cáncer de pulmón es la primera causa de mortalidad por cáncer en todo el mundo, siendo responsable de aproximadamente 1,8 millones de muertes anuales¹.

Dentro de su espectro histológico, el carcinoma no microcítico de pulmón (CNMP) representa alrededor del 85 % de los casos, y el adenocarcinoma es el subtipo predominante². Aunque la mayoría de los pacientes son diagnosticados en estadios avanzados, el uso creciente de pruebas de imagen, particularmente tomografía computarizada y la TC de alta resolución (TACAR), ha incrementado la detección de nódulos pulmonares incidentales 3, permitiendo identificar un mayor número de tumores en fases potencialmente curables, lo que aumenta la posibilidad de tratamiento quirúrgico con intención curativa4.

La evaluación inicial de un nódulo pulmonar sospechoso debe integrar datos clínicos, radiológicos y funcionales. La TC torácica es fundamental para caracterizar el tamaño, la morfología y la relación con estructuras adyacentes, así como para estimar el riesgo de malignidad5. En los últimos años, la PET-TAC se ha consolidado como herramienta central en la estadificación del CNMP, al mejorar la detección de enfermedad ganglionar y metastásica, reducir procedimientos invasivos innecesarios y optimizar la selección terapéutica6.

La clasificación TNM (Sistema de estadificación tumor, ganglio linfático, metástasis) de la 8.ª edición, elaborada por la IASLC (The International Association for the Study of Lung Cancer), ha refinado el significado pronóstico del tamaño tumoral, considerando el estadio I cuando la enfermedad está confinada al pulmón y no existe afectación ganglionar7. En este escenario, el tratamiento de elección continúa siendo la cirugía, preferentemente la lobectomía con linfadenectomía sistemática, que ofrece mejores tasas de control local y supervivencia frente a resecciones sublobares8.

La evaluación funcional preoperatoria, especialmente el cálculo de la capacidad de difusión pulmonar (DLCO), es determinante para estimar el riesgo quirúrgico y la reserva respiratoria9.

Las guías clínicas actuales (Sociedad Respiratoria Europea y Sociedad Torácica Americana, ERS/ATS y de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, SEPAR) coinciden en que los pacientes con CNMP en estadio I, sin contraindicación quirúrgica, deben ser tratados mediante resección anatómica con intención curativa6-10.

La supervivencia global a 5 años en el estadio IB oscila entre el 68 % y el 75 %, si bien existen subgrupos con peor pronóstico, especialmente aquellos con tumores sólidos de alto grado, invasión vascular o expresión molecular desfavorable11. La detección temprana y seguimiento estrecho son esenciales para optimizar resultados, considerando además comorbilidades frecuentes en fumadores crónicos9.

En este contexto presentamos el caso de un varón con adenocarcinoma pulmonar estadio IB diagnosticado a partir de un hallazgo radiológico incidental, tratado mediante lobectomía y con evolución oncológicamente favorable.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Se presenta el caso de un varón de 68 años, fumador activo (20 cigarrillos/día), con antecedentes de hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2, cardiopatía isquémica con angioplastia y stents coronarios, bronquitis crónica y enfermedad vascular periférica en seguimiento. No refería exposiciones ocupacionales relevantes a cancerígenos pulmonares distintos del tabaco.

Acudió a Urgencias por cefalea, realizándose una radiografía de tórax que reveló incidentalmente una lesión nodular de aproximadamente 30 mm en el lóbulo superior derecho.

En nuestro centro, se repitió la radiografía que confirmó la lesión y se solicitó TC torácica con contraste (Anexo. Figura 1), que evidenció una masa sólida lobulada de 37 × 30 × 33 mm en el segmento anterior del lóbulo superior derecho, adyacente a pleura y cisura menor, con discreta reacción inflamatoria circundante y sospecha de adenopatías hiliares derechas de hasta 11 mm.

El PET-TAC mostró hipercaptación periférica intensa, sin actividad metabólica en mediastino y ausencia de metástasis a distancia.

Se realizó una broncoscopia diagnóstica, la cual no reveló lesiones endobronquiales y la citología del lavado fue negativa. Se realizó punción aspirativa transtorácica ecoguiada (PAAF) confirmando carcinoma no microcítico.

El análisis histológico del bloque celular detectó inmunofenotipo compatible con adenocarcinoma pobremente diferenciado (citoqueratina 7,CK7, positivo, Factor de transcripción tiroideo 1, TTF-1, negativo y proteína 40, p40, negativo).

La función pulmonar mostró espirometría normal y DLCO del 54 %, con gasometría basal sin alteraciones.

Tras valoración en sesión multidisciplinar de tumores torácicos, se consideró candidato a cirugía programada, realizándose lobectomía superior derecha con linfadenectomía sistemática. La anatomía patológica informó que se trataba de un adenocarcinoma sólido G3 de 40 mm con extensas áreas de necrosis, márgenes libres y ganglios mediastínicos negativos, clasificándose como pT2aN0M0 (estadio IB, TNM 8.ª edición).

Debido al estadio y la ausencia de factores de alto riesgo, se decidió no administrar tratamiento adyuvante, optándose por seguimiento.

El paciente evolucionó favorablemente y permaneció libre de enfermedad en controles posteriores. Desde entonces sigue un seguimiento estrecho.

DISCUSIÓN

El diagnóstico precoz del carcinoma no microcítico de pulmón es clave para mejorar el pronóstico individual, ya que permite planificar intervenciones quirúrgicas con intención curativa antes de que se produzca diseminación ganglionar o metastásica¹.

En nuestro paciente, la lesión fue detectada de forma incidental durante el estudio de una cefalea, lo que permitió identificar un tumor periférico en estadio IB y programar su resección sin retrasos clínicos relevantes 12. Este escenario resalta la relevancia de los hallazgos incidentales y la necesidad de protocolos claros para su seguimiento y manejo, especialmente en pacientes con comorbilidades cardiovasculares o respiratorias que podrían complicar intervenciones más tardías9.

La combinación de técnicas diagnósticas de imagen y procedimientos invasivos guiados ha transformado el abordaje del CNMP. En este caso, la TC y PET-TAC permitieron precisar el tamaño, localización y relación con estructuras adyacentes así como para descartar afectación ganglionar o metástasis a distancia2,3. La PAAF ecoguiada aseguró la obtención de material suficiente para estudios inmunohistoquímicos y moleculares, fundamentales para confirmar la histología de adenocarcinoma y guiar decisiones terapéuticas personalizadas4,5. La capacidad de combinar precisión anatómica, funcional y molecular minimiza procedimientos invasivos innecesarios y permite una planificación quirúrgica segura y efectiva6.

El perfil inmunohistoquímico del tumor (CK7 positivo, TTF-1 y p40 negativos) proporcionó información pronóstica y permitió descartar subtipos menos frecuentes7, reforzando la selección de estrategias terapéuticas apropiadas. Este conocimiento es especialmente relevante en tumores sólidos de alto grado, ya que identifica a los pacientes que, pese a presentar características histológicas de riesgo, pueden beneficiarse de vigilancia postoperatoria si no se detectan factores de alto riesgo adicionales, como invasión vascular, afectación pleural significativa o márgenes comprometidos8. En nuestro caso, la ausencia de dichos criterios justificó la decisión de no administrar terapia adyuvante, evitando toxicidad innecesaria y respetando las guías de práctica clínica actuales9,10.

La evaluación funcional preoperatoria, particularmente la DLCO moderadamente disminuida, permitió anticipar riesgos respiratorios y garantizar una planificación perioperatoria segura11. Este aspecto subraya que la seguridad quirúrgica no depende únicamente del tamaño tumoral o la histología, sino también de la valoración integral de la función pulmonar y comorbilidad asociada, lo que es crucial en pacientes pluripatológicos¹¹.

Finalmente, la coordinación multidisciplinar constituyó un elemento decisivo para el éxito del manejo9. La integración de neumología, cirugía torácica, anestesiología, radiología y oncología permitió priorizar procedimientos, optimizar tiempos diagnósticos y tomar decisiones basadas en evidencia, asegurando un seguimiento individualizado.

CONCLUSIÓN

Este caso evidencia que el diagnóstico incidental de adenocarcinoma pulmonar periférico en estadios tempranos permite tratamiento quirúrgico curativo con excelentes resultados oncológicos. La ausencia de factores de alto riesgo histopatológicos justificó la decisión de no administrar terapia adyuvante, evitando toxicidad innecesaria y ajustando el manejo a la evidencia actual.

La planificación basada en estudios de imagen precisos, PAAF ecoguiada y valoración funcional preoperatoria aseguró una estrategia segura y efectiva, incluso en un paciente con comorbilidad significativa. Asimismo, la coordinación multidisciplinar fue clave para integrar hallazgos clínicos, radiológicos y patológicos, garantizando un seguimiento estrecho y personalizado.

En conjunto, este caso subraya la importancia de un enfoque individualizado y basado en evidencia para el manejo del adenocarcinoma pulmonar periférico en estadios iniciales, mostrando que la cirugía sola puede ser suficiente cuando los criterios de alto riesgo están ausentes, maximizando resultados y calidad de vida del paciente.

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ANEXOS

 

Figura 1. TC de tórax con contraste tras hallazgo incidental.

 

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