AUTORES
- Alberto Roche Gotor. Fisioterapeuta. Huesca. España.
- Laia León Rodrigo. Fisioterapeuta en Salud Pélvica. Huesca. España.
- Sara Pérez Puyuelo. Fisioterapeuta. Huesca. España.
- Paula López Bergua. Fisioterapeuta. Huesca. España.
- Ana Belén Arranz Álvarez. Fisioterapeuta-Osteopatía. Zaragoza. España.
RESUMEN
Uno de los motivos principales de enfermedad y muerte en la población infantil es el cáncer, al que se le atribuyen más de 400.000 nuevos casos anuales a nivel mundial en menores de 19 años. La quimioterapia, la cirugía y la radioterapia, tratamientos comunes, pueden ocasionar que se reduzca la movilidad y resistencia física y que se pierda fuerza muscular; también pueden tener un impacto negativo en la calidad de vida. Uno de los síntomas más comunes e incapacitantes es la fatiga asociada al cáncer, que se caracteriza por ser un agotamiento cognitivo, físico y emocional persistente que no se elimina con el reposo y que obstaculiza las tareas cotidianasEn este escenario, la fisioterapia tiene el potencial de ser beneficiosa, particularmente a través de programas de ejercicio físico. La finalidad del análisis fue examinar sus repercusiones en la fatiga, la actividad física, la fuerza de los músculos, el andar, el desempeño motor, la adherencia a los tratamientos y las condiciones emocionales. Se llevó a cabo una revisión bibliográfica de acuerdo con las pautas PRISMA, que abarcó ensayos clínicos aleatorizados y controlados publicados entre 2013 y 2023. En última instancia, se eligieron seis investigaciones. Los programas que se fundamentan en estiramientos, equilibrio, fuerza y ejercicio aeróbico han demostrado ser eficaces para disminuir la fatiga y optimizar tanto la marcha como la fuerza muscular. Además, se notaron beneficios en la actividad física y, en menor medida, en el funcionamiento motor y el estado emocional. No obstante, hay limitaciones tales como muestras reducidas, discrepancias entre los protocolos y problemas metodológicos. En resumen, la fisioterapia puede ser efectiva para reducir el cansancio y optimizar el desempeño físico en niños con cáncer, pero es necesario realizar investigaciones más uniformes y de mejor calidad.
PALABRAS CLAVE
Neoplasias, fatiga, modalidades de fisioterapia, terapia por ejercicio, niño.
ABSTRACT
One of the leading causes of illness and death among children is cancer, which accounts for more than 400,000 new cases annually worldwide among those under 19 years of age. Chemotherapy, surgery, and radiation therapy—common treatments—can lead to reduced mobility and physical endurance, as well as a loss of muscle strength; they can also have a negative impact on quality of life. One of the most common and debilitating symptoms is cancer-related fatigue, characterized by persistent cognitive, physical, and emotional exhaustion that is not relieved by rest and that hinders daily activities. In this context, physical therapy has the potential to be beneficial, particularly through physical exercise programs. The purpose of the analysis was to examine their effects on fatigue, physical activity, muscle strength, gait, motor performance, treatment adherence, and emotional well-being. A systematic review was conducted in accordance with the PRISMA guidelines, encompassing randomized controlled trials published between 2013 and 2023. Ultimately, six studies were selected. Programs based on stretching, balance, strength, and aerobic exercise have been shown to be effective in reducing fatigue and improving both gait and muscle strength. In addition, benefits were observed in physical activity and, to a lesser extent, in motor function and emotional well-being. However, there are limitations, such as small sample sizes, discrepancies in protocols, and methodological issues. In summary, physical therapy may be effective in reducing fatigue and optimizing physical performance in children with cancer, but more consistent and higher-quality research is needed.
KEY WORDS
Neoplasms, fatigue, physical therapy modalities, exercise therapy, child.
INTRODUCCIÓN
El cáncer es considerado una enfermedad degenerativa resultante de un cambio genético en una célula que prolifera, llegando a más partes del organismo hasta formar una masa o tumor. Por ello, puede afectar indistintamente a cualquier parte del organismo y si no se ofrece tratamiento, provoca daños hasta causar la muerte¹,².
Esta patología es una de las principales causas de mortalidad en el mundo tanto en adultos como en niños y adolescentes. Aunque de todos los tipos de cáncer, el infantil no sea el más frecuente, se estima que, al año, coexisten unos 400.000 pacientes pediátricos de 0 a 19 años en todo el mundo³,⁴.
Los cánceres infantiles más diagnosticados de mayor a menor frecuencia son la leucemia linfoblástica aguda, tumores del sistema nervioso central y linfomas, principalmente los linfomas de Hodgkin³.
Las tasas de supervivencia en países de ingresos altos son del 80%, mientras que en países de ingresos medianos o bajos es del 30%³.
Se ha investigado sobre la etiología del cáncer infantil, pero actualmente solo se sabe que es mayormente desconocida y que existen muy pocos factores ambientales que repercutan en esta afección⁵.
Esta patología se manifiesta con una amplia variedad de síntomas y signos. Las primeras manifestaciones suelen ser nódulos, palidez, debilidad generalizada y dolor¹.
La aplicación del tratamiento médico, así como la evolución de la propia enfermedad perjudican a la masa muscular; fuerza, principalmente de las extremidades inferiores; equilibrio y resistencia. Todo ello supone una alteración del nivel de actividad física⁶.
Un síntoma muy frecuente, incapacitante e inquietante para este tipo de pacientes es la fatiga relacionada con el cáncer. Asimismo, este síntoma repercute de forma negativa en los anteriormente nombrados⁷.
Los pacientes oncológicos pediátricos también presentan ansiedad, síntomas depresivos y problemas emocionales. Estos modifican la calidad de sueño, que tiene cierto impacto en la fatiga. De esta forma, se ve alterada significativamente su calidad de vida⁸.
Puesto que no suele ser posible prevenir el cáncer en la población pediátrica, para lograr reducir la morbilidad y mejorar la evolución clínica se recurre a un correcto diagnóstico precoz y un tratamiento eficaz basado en la evidencia científica³.
Es esencial que este diagnóstico sea correcto para que se prescriba el tratamiento adecuado. Los tratamientos médicos principales son quimioterapia, cirugía y/o radioterapia, sin embargo, también hay que prestar atención al estado físico, cognitivo, nutricional y social del niño, lo que requiere la actuación de un equipo multidisciplinar, donde aparece el trabajo de enfermería, psicología, logopedia, terapia ocupacional y fisioterapia³.
La rehabilitación oncológica se dedica a abordar las limitaciones físicas y psicológicas con el objetivo de devolver la movilidad y funcionalidad, disminuir la gravedad de los síntomas y mejorar la calidad de vida. Y gracias a esta intervención multidisciplinar se consigue una mejora tanto de la salud actual del paciente, como de la futura⁹.
Hasta el momento, la mayoría de las revisiones sistemáticas publicadas sobre la actuación fisioterápica en el cáncer infantil son enfocadas a supervivientes, siendo la intervención más estudiada el ejercicio físico, de la que tampoco hay especificaciones sobre parámetros como la intensidad, frecuencia y duración de este. Además, muchas se centran en un tipo de cáncer como puede ser la leucemia linfoblástica aguda por su gran incidencia. Por ello, esta revisión investiga la eficacia de las intervenciones fisioterápicas actuales en todo tipo de cánceres infantiles.
OBJETIVOS
El objetivo principal de esta revisión es evaluar los efectos de las técnicas de fisioterapia sobre la fatiga relacionada con el cáncer en pacientes pediátricos oncológicos.
Y como objetivos secundarios valorar la actividad física, adherencia al tratamiento, fuerza muscular, marcha, rendimiento motor, problemas de conducta y síntomas depresivos asociados con el tratamiento de fisioterapia en la fatiga relacionada con el cáncer.
METODOLOGÍA
Se desarrolló una revisión sistemática en base a las recomendaciones PRISMA.
Para que los estudios pudieran ser incluidos debían cumplir los criterios de inclusión definidos con la pregunta PICOS:
P (Población)
Pacientes con todo tipo de cáncer pediátrico de 3 a 18 años. Se excluyó todo estudio en el que se tratara adultos jóvenes (>18 años).
I (Intervención)
Esta revisión comprende estudios en cuyas intervenciones de fisioterapia se utilicen nuevas tecnologías y juegos lúdicos o se especifique un programa de ejercicios. También se incluyen aquellos proyectos que combinen ejercicio físico y apoyo psicosocial. La mayoría de los ensayos incluían ejercicios aeróbicos, de fuerza, equilibrio, coordinación, estiramiento o relajación. Todos los tratamientos debían dirigirse al alivio de síntomas relacionados con la enfermedad y su tratamiento médico.
Se excluyeron artículos por no especificar datos de frecuencia, intensidad o duración de la intervención. La terapia tuvo que ser realizada o supervisada por un fisioterapeuta o un profesional sanitario. Los individuos podían estar hospitalizados, acudir al hospital o centro especializado para recibir el tratamiento o recibirlo de forma domiciliaria. La rehabilitación pudo ser aplicada antes, durante o después del tratamiento médico.
C (Comparación):
Se comparó el tratamiento fisioterápico con el tratamiento habitual médico (quimioterapia, radioterapia o cirugía).
R (Resultados):
Resultados primarios. El resultado primario fue un criterio de inclusión a diferencia de los secundarios.
La fatiga debía de evaluarse, al menos, al inicio y al final del tratamiento mediante herramientas como la escala PedsQL.
Resultados secundarios:
Actividad física evaluada mediante cuestionarios GSLTPAQ, el alemán MoMo, acelerómetros, diarios de actividad física y entrevistas estructuradas.
Marcha medida por medio de la prueba 6MWT, pruebas de ejercicio graduales en un cicloergómetro o equivalentes.
Rendimiento motor valorado con escalas como la M-ABC2, la GMFM-ALL u otro instrumento de medida similar.
Fuerza muscular de prensión medida con un dinamómetro de mano y la fuerza de extensión de la rodilla y dorsiflexión del tobillo mediante el sistema de la clasificación del MRC o cualquier herramienta de medición validada.
Estado emocional, que incluye autopercepción, problemas de conducta y síntomas depresivos, valorados por medio de instrumentos como CBCL, YSR, CBSK y CBSA, CDI, u otra herramienta válida.
Adherencia al tratamiento evaluada con encuestas y registros de las sesiones.
S (Tipo de estudio):
Se incluyeron ensayos clínicos aleatorizados y ensayos clínicos controlado se delimitó la selección de los ensayos a estudios concluidos, publicados en los últimos diez años (2013-2023), con acceso al texto completo y escritos en los idiomas inglés y español. Todos aquellos que no cumplieron estos requisitos fueron excluidos.
Se realizó una búsqueda bibliográfica desde el día 2 de febrero de 2024 hasta el día 7 de marzo de 2024 en las bases de datos electrónicas PubMed, CENTRAL en la Biblioteca Cochrane, Web of Science, PEDro, MEDLINE y ScienceDirect.
Para la búsqueda bibliográfica se utilizaron la combinación de MeSH con otros descriptores de la pregunta PICO como son “cancer”, “child”, “pediatrics”, “physical therapy modalities”, “physical therapy” y “fatigue”. Unidos mediante los operadores boleanos “AND” y “OR”.
PROCESO DE SELECCIÓN DE LOS ESTUDIOS:
Se hizo una primera selección de artículos obtenidos de la búsqueda en base a su título y resumen, de los que se obtuvo el texto completo para poder evaluarlos de forma independiente según los criterios de inclusión y exclusión establecidos, obteniendo una selección final de 6 artículos.
PROCESO DE EXTRACCIÓN DE LOS DATOS:
Se utilizó una tabla estandarizada para recopilar los datos relevantes de cada estudio. Esta incluía el título del artículo, el nombre del primer autor, el país donde se realizó el estudio, el tipo de estudio, la edad, características y cantidad de participantes, tratamiento del grupo control e intervención, variables medidas y su método de valoración y resultados de la intervención.
Se evaluó el riesgo de sesgo de cada artículo con la herramienta CROB y los criterios de la escala PEDro¹⁰.
El instrumento CROB valora el sesgo potencial para siete elementos en seis dominios: sesgo de selección (generación de secuencia aleatoria y ocultación de la asignación), sesgo de realización (cegamiento de los participantes y del personal), sesgo de detección (cegamiento de los evaluadores de resultados), sesgo de desgaste (datos de resultado incompletos), sesgo de notificación (notificación selectiva de los resultados) y otras fuentes de sesgo. Cada dominio se califica como riesgo de sesgo alto, poco claro o bajo, y se facilita la información de forma individual de cada ítem¹⁰.
La escala PEDro está basada en la lista Delphi, desarrollada por Verhagen y colaboradores¹¹. Para configurar la escala se añadieron a dicha lista los criterios 8 y 10, dando lugar a los 11 criterios que la conforman. Está dirigida a la valoración de ensayos clínicos aleatorizados. Los criterios del 2 al 9 evalúan la validez interna, los 10 y 11 la información estadística que hace que los resultados sean interpretables, y el 1 la validez externa, siendo este último no incluido en la puntuación final¹¹.
Moseley et al.¹² no recomiendan utilizar dichas herramientas de evaluación de forma individual, sino complementaria. Con su estudio demostraron que la concordancia de resultados de estas dos mediciones es moderada en tres de los seis ítems que valoran aspectos similares. Esta conclusión se refuerza con el hecho de que la interpretación en el manual Cochrane de “poco claro” no está bien explicada y, sin embargo, tiene un gran impacto en la puntuación final.
Evaluación de la certeza de la evidencia
Para calificar el nivel de evidencia de los artículos seleccionados se aplicó la escala OCEBM. Sousa et al., 2012¹³ destacan esta escala sobre otras como una buena propuesta de clasificación de la evidencia, ya que proporciona una valoración completa de la misma buscando el mejor diseño para cada escenario clínico.
RESULTADOS
SELECCIÓN DE ESTUDIOS:
Se obtuvieron 2240 registros con el uso de las palabras clave en las diferentes bases de datos. Tras seleccionar los filtros de “texto completo”, “últimos 10 años”, “artículo”, “pediatría”, “español” e “inglés” se recopilaron 351 artículos. A esta búsqueda se le añaden 2 artículos provenientes de otras fuentes. Tras la eliminación de los duplicados, se examinaron 314 artículos. Finalmente se eligieron 6 artículos que permitían acceso al texto completo y cumplían los criterios de elegibilidad.
Se identificaron dos estudios a texto completo que podían ajustarse a los criterios de inclusión, sin embargo, fueron descartados por otros motivos. El ensayo Hinds et al., 2007¹⁴ nombra que existe un grupo control, pero no explica nada sobre este. El artículo Jung et al., 2021¹⁵ sigue un protocolo dividido en fases; en la última de ellas no se aísla la intervención basada en el ejercicio de la intervención sin este.
CARACTERÍSTICAS DE LOS ESTUDIOS:
La edad de los participantes estuvo comprendida entre los 3 y 18 años. Todos ellos estaban diagnosticados de algún tipo de cáncer y con tratamiento de quimioterapia, radioterapia o cirugía16-21.
Tres de los estudios notificaron abandonos de los participantes durante la intervención debido a la recurrencia de la enfermedad o falta de motivación¹⁶,¹⁷,²¹.
Los resultados de los ensayos fueron medidos al inicio y al final del tratamiento en ambos grupos de estudio, comparándolos entre sí. No obstante, hubo un estudio que realizó mediciones 2 semanas tras la intervención¹⁸ y otros dos, al año¹⁶,²⁰.
Todos los artículos comparaban el tratamiento habitual médico del cáncer infantil (quimioterapia o radioterapia) con tratamiento fisioterápico de ejercicio físico. Todos incluían ejercicio aeróbico, y solo dos de ellos no realizaron ejercicios de fuerza muscular¹⁷,¹⁸. Tres realizaron estiramientos¹⁶,¹⁹,²¹. Dos también se centraron en el equilibrio y la coordinación¹⁸,¹⁹. Dos incluyeron entrenamiento psicosocial¹⁶,²⁰.
Las sesiones duraban entre una hora y 30 minutos. Si duraban entre una hora y 45 minutos se realizaban dos o tres veces por semana16,18-20; sin embargo, la sesión era todos los días si su duración era de media hora¹⁷,¹⁹. La intensidad fue de ligera a moderada en todos los estudios¹⁶–²¹.
El resultado primario se evaluó en todos los artículos con el cuestionario PedsQL¹⁶–²¹. La actividad física fue valorada con acelerómetros¹⁶,¹⁷,²⁰ y cuestionarios como el GSLTPAQ¹⁸, MET¹⁷ o MoMo¹⁹. La fuerza muscular se midió con dinamómetros¹⁶,¹⁹ y con el sistema de clasificación MRC²¹. Se hizo un registro de la asistencia para valorar la adherencia al tratamiento¹⁶,¹⁷,²¹. También se valoró la marcha con el 6MWT¹⁸,¹⁹. El rendimiento motor con la M-ABC2¹⁷ o con la GMFM-ALL²¹.
Dos ensayos midieron el estado emocional: – uno con CBCL, CDI y el Self Perception Profile²⁰ – y el otro mediante CDI, CBSK, CBSA, CBCL e YSR¹⁷.
RIESGO DE SESGO DE LOS ESTUDIOS INDIVIDUALES
La escala PEDro define un riesgo de sesgo “bajo” si se obtiene una puntuación mayor o igual que 7 y “alto” si la puntuación es menor que 7. De los 6 artículos seleccionados, 3 de ellos han obtenido una puntuación de 7/10, 2 de 6/10 y uno de 5/10.
Según la CROB, entre los artículos analizados, el elemento ocultación de la asignación es calificado mayormente como “riesgo poco claro”. Esto quiere decir que es un aspecto que no se describe en el ensayo y, por tanto, no es evaluable. Además, la mitad de los ensayos han valorado con un “alto riesgo” la generación de secuencia aleatoria.
RESULTADOS DE LOS ESTUDIOS INDIVIDUALES:
Todas las variables a estudio fueron valoradas como mínimo antes de empezar la intervención y tras su finalización en ambos grupos de estudio. En algunos casos se añadió una medición semanas o meses más tarde de finalizar el tratamiento. Se compararon los resultados iniciales y finales entre ambos grupos.
Resultados variable primaria:
En todos los estudios se evaluó la fatiga y en 4 de los 6 ensayos clínicos hubo diferencias significativas entre el grupo experimental y control.
El estudio de Masoud et al., 2023¹⁸ observa mejoras estadísticamente significativas en la fatiga al finalizar la intervención y tras 2 semanas de seguimiento.
Los dos estudios que combinan un programa de ejercicio físico con entrenamiento psicosocial no obtienen muy buenos resultados respecto a esta variable. En van Dijk-Lokkart et al., 2016²⁰ hay mejoras en la fatiga a los 12 meses tras el inicio del tratamiento en los niños de 7 a 12 años. Estos datos se adquieren con el autoinforme; no obstante, con el informe de los padres no se encontraron mejoras. Tampoco se consiguen mejoras en la población de 13 a 18 años tanto con los autoinformes como con los informes de los padres. Y en Braam et al., 2018¹⁶, después de 12 meses de seguimiento, mejoran las puntuaciones en la escala, pero no de forma clínicamente significativa.
Rossi et al., 2022²¹ encuentran una mejora significativa de la fatiga en el grupo experimental al final del tratamiento, al igual que Stössel et al., 2020¹⁹, a diferencia de Hamari et al., 2019¹⁷, que no hallan diferencias significativas entre ambos grupos de estudio tras 8 semanas de intervención.
Resultados variables secundarias
La actividad física se valoró en 5 estudios, de los cuales 2 logran una mejora del grupo experimental.
En el estudio de Masoud et al., 2023¹⁸ hay un aumento significativo de la actividad física del grupo experimental frente al grupo control tras 2 semanas de finalizar la intervención. Al igual que el artículo de Stössel et al., 2020¹⁹, que muestra una mejora tras 8 semanas de tratamiento.
En los tres estudios restantes no se alcanza un aumento significativo de esta variable¹⁶,¹⁷,²⁰ después de 12 y 8 semanas de intervención.
La marcha fue medida en 2 artículos, mejorando de forma estadísticamente significativa en ambos¹⁸,¹⁹.
El rendimiento motor se analizó en 2 ensayos, en los cuales no se encuentran diferencias significativas entre los dos grupos de estudio¹⁷,²¹.
La fuerza muscular fue evaluada en 3 estudios, consiguiendo cambios significativos en los miembros inferiores del grupo experimental en 2 de ellos¹⁶,¹⁹. Sin embargo, la intervención de Rossi et al., 2022²¹ no fue efectiva para la fuerza de miembros inferiores, al provocar su disminución de forma estadísticamente significativa.
Dos estudios midieron los problemas de conducta, síntomas depresivos y autopercepción y no obtienen cambios significativos ni a corto ni a largo plazo¹⁶,²⁰.
La adherencia al tratamiento se examinó en 3 ensayos. En el de Rossi et al., 2022²¹ el grupo control tiene una mayor adherencia que el experimental. En Braam et al., 2018¹⁶ el 22% de los participantes abandonan el programa a lo largo del mismo y el 67% realiza las sesiones del último mes de intervención fisioterápica.
CERTEZA DE LA EVIDENCIA:
Según la escala Oxford, los 6 artículos seleccionados tienen un nivel de evidencia 2b con un grado de recomendación B16-21.
DISCUSIÓN
HALLAZGOS PRINCIPALES Y COMPARACIÓN CON EVIDENCIA EXISTENTE:
El objetivo de la presente revisión es comprobar, en los estudios publicados hasta el momento, el efecto de la intervención fisioterápica sobre la fatiga relacionada con el cáncer en los pacientes oncológicos pediátricos.
Cuatro de los estudios incluidos obtienen una mejora significativa de la fatiga del grupo experimental tras finalizar la intervención de ejercicio físico. Uno de ellos sigue un programa de ejercicios con la consola Wii¹⁸; sin embargo, otro que también utiliza el mismo dispositivo no consigue cambios en esta variable¹⁷. Solo se ha encontrado una revisión que analice este tipo de intervención y no logró cambios significativos para la fatiga²².
El otro estudio que no alcanza cambios significativos en la fatiga¹⁶ coincide con otra revisión que concluyó que hubo disminución de la fatiga, pero no fue estadísticamente significativa²³. También concuerda con otra revisión que razonó que las intervenciones combinadas de ejercicio físico con entrenamiento psicosocial no fueron efectivas para la fatiga²⁴. Sin embargo, en otro artículo seleccionado que lleva a cabo el mismo tipo de intervención, se consigue una disminución de la fatiga en el grupo experimental a largo plazo (tras un año del inicio de la intervención). Es cierto que este resultado solo se obtiene en los autoinformes en niños de 7 a 12 años; el resto de las mediciones (autoinformes en adolescentes de 13 a 18 años a corto y largo plazo e informes de los padres) no muestran cambios significativos²⁰.
Los estudios restantes en los que sí mejora la fatiga¹⁹,²¹ concuerdan con otras revisiones que confirmaron que el ejercicio físico puede disminuir la fatiga²⁵–²⁸.
En cuanto a la actividad física, de cinco artículos en los que se evalúa, tres no alcanzan cambios significativos entre los grupos de estudio¹⁶,¹⁷,²⁰. En uno de ellos se descubre que existe una asociación positiva entre la actividad física y la fatiga²⁰, lo que corresponde con las mediciones obtenidas, ya que, salvo en una medición concreta, el resto de ellas muestran que no hay cambios significativos en la fatiga, al igual que en la actividad física. En este caso, hay revisiones que coinciden con estos datos²⁹; no obstante, hay otras que sí han mostrado una mejora de esta variable²⁵.
Por otro lado, en la fuerza, resultado que se mide en 3 artículos¹⁶,¹⁹,²¹, se consigue una mejora significativa del grupo experimental en dos de ellos¹⁶,¹⁹, solamente de la fuerza de los miembros inferiores, lo que concuerda con dos revisiones²⁵,²⁹.
En relación con el rendimiento motor, se mide en dos artículos y en ninguno de los dos se logra una mejora en el grupo experimental¹⁷,²¹, lo que es similar a datos publicados en otras revisiones¹. Se debería tener en cuenta que en uno de estos estudios²¹ eligen a todo tipo de pacientes con cáncer, pero utilizan para medir el rendimiento motor una escala específica de Leucemia Linfoblástica Aguda.
Sin embargo, la marcha se evalúa en dos ensayos¹⁸,¹⁹ y en ambos mejora en el grupo experimental a corto y largo plazo. Aunque en uno se hace uso de videojuegos para realizar la intervención¹⁸, estos se basan en ejercicios de resistencia, coordinación y equilibrio, al igual que en el otro estudio. Además, los dos artículos tienen intervenciones de una hora, 2 o 3 veces a la semana. Los resultados concuerdan con una revisión²⁵.
Por lo que se refiere al estado emocional, no se ganan mejoras en los pacientes que recibieron intervención en los dos estudios de análisis¹⁶,²⁰. Hay que tener en cuenta que existe una gran homogeneidad entre las intervenciones de ambos estudios, así como en las herramientas de medición de los aspectos de comportamiento y síntomas depresivos. La información obtenida coincide con una revisión contrastada²⁴.
Finalmente, la adherencia al tratamiento, en los tres artículos en los que es medida¹⁶,¹⁷,²¹, ronda en torno al 70%. Además, uno de ellos muestra que son más aceptados los ejercicios de fortalecimiento y estiramiento que los aeróbicos²¹, información que también comenta una revisión²⁷.
Todos los estudios dirigen su intervención en programas terapéuticos de ejercicio aeróbico; en algunos estudios se combina con entrenamiento de fuerza muscular16,19-21, de equilibrio y coordinación¹⁸,¹⁹ o psicosocial¹⁶,²⁰. La duración de las sesiones varía entre 30 minutos y una hora y se realizan entre 2, 5 o todos los días de la semana. En la mitad de los programas de los artículos se trabaja a una intensidad moderada definida como 60 a 75% de la FCM o un 11–13 en la escala de Borg¹⁸,¹⁹,²¹. Con estos datos se considera que no hay una unificación de tiempos de tratamiento y número de sesiones.
IMPLICACIONES CLÍNICAS:
Las intervenciones fisioterápicas basadas en el ejercicio físico son beneficiosas en los niños y adolescentes con cáncer para la fatiga, fuerza muscular y marcha.
LIMITACIONES Y FORTALEZAS:
Esta revisión no está exenta de limitaciones. Presenta un escaso número de artículos incluidos, debido a que hay una gran escasez de estudios que aborden la fisioterapia como terapia para la fatiga relacionada con el cáncer en pediatría. Además, una revisión muy reciente concluye que no existe evidencia científica que corrobore que haya otras intervenciones fisioterápicas, que no sean ejercicio físico, efectivas para disminuir la fatiga en pacientes oncológicos pediátricos²⁸. Por lo que solo se ha podido analizar intervenciones basadas en el ejercicio físico.
Además de que la calidad de la evidencia no es muy alta y hay gran posibilidad de sesgos, la muestra total de pacientes es limitada y, sumando a que la adherencia al tratamiento no es total, no se pueden ofrecer conclusiones estables que se puedan generalizar a toda la población.
Por otro lado, no hay homogeneidad en la duración del tratamiento ni en la frecuencia de las sesiones y en la mayoría de los artículos falta un seguimiento a largo plazo que imposibilita saber si los efectos duran en el tiempo.
Las principales fortalezas de esta revisión son que está basada en la guía PRISMA, se han analizado rigurosamente artículos muy recientes y no existe otra revisión que agrupe la diversidad de variables que estudia esta, lo que da a este estudio un carácter novedoso.
FUTURAS LÍNEAS DE TRABAJO:
Se recomienda continuar investigando sobre las intervenciones de fisioterapia en la población pediátrica oncológica, ya que, a pesar de haber obtenido resultados beneficiosos, son escasos y es conveniente comprobar que son sólidos para toda la población. Por ello, es necesario realizar más ensayos clínicos aleatorizados de buena calidad, de grandes muestras de participantes y con más adherencia al tratamiento. También se considera indispensable igualar los tiempos de intervención y el número de sesiones para establecer un protocolo, y realizar un seguimiento a corto y largo plazo. (Anexo 1)
CONCLUSIONES
Pese a la escasa evidencia publicada, se ha observado que la fisioterapia basada en el ejercicio físico es una herramienta útil para disminuir la fatiga en niños y adolescentes con cualquier tipo diagnóstico oncológico. También es una intervención efectiva para mejorar la fuerza muscular y la marcha en este tipo de pacientes. Es necesario la realización de más estudios con mejor calidad, de mayores tamaños muestrales, mejor adherencia, con protocolos homogeneizados y mayor seguimiento en el tiempo que engloben esta modalidad fisioterápica en pacientes oncológicos pediátricos con el fin de confirmar los efectos que se alcanzan en dicha población.
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- Lopes-Júnior LC, Bomfim EO, Nascimento LC, Nunes MDR, Pereira-da-Silva G, Lima RAG. Non-pharmacological interventions to manage fatigue and psychological stress in children and adolescents with cancer: an integrative review. Eur J Cancer Care (Engl). 2016 Nov;25(6):921–35.
- Ito N, Petrella A, Sabiston C, Fisher A, Pugh G. A Systematic Review and Narrative Synthesis of Exercise Interventions to Manage Fatigue Among Children, Adolescents, and Young Adults with Cancer. J Adolesc Young Adult Oncol. 2021 Aug;10(4):361–78.
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ANEXOS
Anexo 1. Protocolo de intervención.
| Tiempo de la sesión: 45 minutos. | ||||
| Frecuencia: Tres días por semana. | ||||
| Intensidad: moderada, establecida por un 60-75% de la FCM o 11-13 en la Escala de Borg o 3-5 en la Escala de Borg modificada. | ||||
| Momento: idealmente por la mañana. | ||||
| Programa de ejercicios: Temática: “En búsqueda del tesoro”. | ||||
| Edad 4 a 8 años | Edad 10 a 18 años | |||
| Calentamiento/ Ejercicio aeróbico 10 min | Caminar por una habitación o pasillo en busca de pistas para llegar a un tesoro, estas pistas tendrán pruebas como hacer ejercicios de movilización
articular o bailar. |
Caminar por una habitación o pasillo en busca de pistas para llegar a un tesoro, estas pistas tendrán un acertijo que te llevará a una prueba como hacer ejercicios de
movilización articular o bailar, bicicleta o cinta de correr. |
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| Parte principal 25 min | Ejercicios de fuerza: 2/3 series de 5-15 repes. 15 min.
Ejer. Contra gravedad o fuerza aplicada por el FTP. Ejer. En sedestación: extensión/flexión de rodilla y tobillo, flexores/ABD/ADD de cadera. Ejer. En bipedestación: Sentadillas, zancadas, elevaciones laterales de pierna, golpear hacia delante a los lados, mover objetos de un sitio alto al suelo. |
Ejercicios de
coordinación y equilibrio: 10 min “Pasar el puente” en tándem en paralelas, en suelo o colchoneta; nos atacan los piratas con globos y tenemos que esquivarlos manteniendo el equilibrio sobre una pierna; recepción de globos y lanzamiento. Ejercicio con la Wii como esgrima, carrera de obstáculos, skateboard… |
Ejercicios de fuerza: 2/3 series de 5 a 15 repes.
15 min. Ejer. En sedestación: extensión/flexión de rodilla y tobillo, flexores/ABD/ADD de cadera con lastres o goma elástica. Pasos laterales haciendo sentadillas con goma elástica, sentadillas con peso, elevaciones de mancuernas. |
Ejercicios de
coordinación y equilibrio: 10 min. carrera de obstáculos para “pasar el puente” en tándem siguiendo una línea recta, caminar en zig-zag, mantener el equilibrio en el bosu, esquivar las pelotas que nos tiran los piratas, recepecionarlas y lanzarlas. Ejercicio con la Wii como esgrima, carrera de obstáculos, skateboard, malabarismo… |
| Enfriamiento 10 min | Una vez encontrado el tesoro haremos estiramientos mantenidos de 15 seg. (de extensores/flexores de cadera y rodilla, dorsiflexores de tobillo, flexores/extensores de
codo y muñeca…) y relajación muscular. |
Una vez encontrado el tesoro haremos estiramientos mantenidos de 15 seg. (de extensores/flexores de cadera y rodilla, dorsiflexores de tobillo, flexores/extensores de codo y muñeca…) y
relajación muscular. |
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