- Mirian Cazalla García. Graduada en Fisioterapia por la Universidad de Cádiz. Fisioterapeuta en Residencia de Mayores Vitalia Home. Zaragoza, España.
- Mª Vanesa Serrano Martínez. Diplomada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera en el Sector II Zaragoza. Zaragoza, España.
- Daniel Aquillué Ramírez. Graduado en Fisioterapia por la Universidad de Zaragoza. Fisioterapeuta del Centro de Atención a la Discapacidad de Huesca (Centro Base). Zaragoza, España.
- María García Miguel. Graduada en Terapia Ocupacional por la Universidad de Zaragoza. Terapeuta Ocupacional en Vitalia en Zaragoza. España.
- Andrés Martí Pellicer. Graduado en Fisioterapia por la Universidad de Zaragoza. Fisioterapeuta de la Asociación Aragonesa para Problemas de Crecimiento de Zaragoza. Zaragoza, España.
- Ana Carmen Serrano Martínez. Diplomada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza y Graduada en Fisioterapia por la Universidad San Jorge. Enfermera en el Centro de Salud Fuentes de Ebro. Zaragoza, España.
RESUMEN
La fascitis plantar es una de las causas más frecuentes de dolor en el talón, afectando la función y calidad de vida de los pacientes. El ejercicio terapéutico constituye una estrategia clave en el tratamiento conservador, pudiendo realizarse supervisado por un fisioterapeuta o no supervisado en domicilio; sin embargo, existe incertidumbre sobre si la supervisión aporta beneficios clínicos adicionales. Esta revisión sistemática tuvo como objetivo evaluar la eficacia de los programas de ejercicio en pacientes con fascitis plantar, comparando intervenciones supervisadas frente a no supervisadas en términos de dolor, función y capacidad funcional del pie. Se incluyeron ensayos clínicos aleatorizados y no aleatorizados que reportaron resultados sobre dolor, función y variables secundarias como movilidad y calidad de vida, diferenciando claramente entre programas supervisados y domiciliarios. Ocho estudios cumplieron los criterios de inclusión, con tamaños muestrales que oscilaron entre 20 y 84 pacientes. Tanto los programas supervisados como los domiciliarios demostraron mejoras significativas en dolor y función. La supervisión por fisioterapeuta proporcionó ventajas adicionales en la adherencia y la correcta ejecución de los ejercicios, aunque los programas domiciliarios bien estructurados también resultaron eficaces. Las variables secundarias, como parámetros biomecánicos y calidad de vida, mostraron tendencias similares. En conclusión, el ejercicio terapéutico es efectivo en el manejo de la fascitis plantar, independientemente de la supervisión; no obstante, la supervisión profesional puede optimizar los resultados funcionales y la adherencia, especialmente en pacientes con síntomas crónicos o programas complejos. Se requieren futuros estudios con protocolos estandarizados y seguimiento prolongado para clarificar el impacto real de la supervisión sobre la eficacia clínica.
PALABRAS CLAVE
Fascitis plantar, ejercicio terapéutico, fisioterapia, ejercicio supervisado, ejercicio domiciliario.
ABSTRACT
Plantar fasciitis is one of the most common causes of heel pain, affecting patients’ function and quality of life. Therapeutic exercise is a key conservative treatment strategy and can be performed under physiotherapist supervision or independently at home; however, it remains unclear whether supervision provides additional clinical benefits. This systematic review aimed to evaluate the effectiveness of exercise programs in patients with plantar fasciitis, comparing supervised versus unsupervised interventions in terms of pain, foot function, and functional capacity. Randomized and non-randomized clinical trials reporting outcomes on pain, function, and secondary variables such as mobility and quality of life were included, distinguishing clearly between supervised and home-based programs. Eight studies met the inclusion criteria, with sample sizes ranging from 20 to 84 participants. Both supervised and home-based programs showed significant improvements in pain and function. Physiotherapist supervision offered additional advantages in adherence and correct exercise execution, although well-structured home programs were also effective. Secondary outcomes, including biomechanical parameters and quality of life, displayed similar trends. In conclusion, therapeutic exercise is effective in managing plantar fasciitis regardless of supervision; however, professional supervision may optimize functional outcomes and adherence, particularly in patients with chronic symptoms or complex programs. Future studies with standardized protocols and long-term follow-up are needed to clarify the true impact of supervision on clinical effectiveness.
KEY WORDS
Plantar fasciitis, exercise therapy, physical therapy, supervised exercise, home-based exercise.
INTRODUCCIÓN
La fascitis plantar es la causa más común de dolor en el talón en adultos, afectando aproximadamente al 10% de la población durante su vida y representando un motivo frecuente de consulta en fisioterapia y atención primaria1. Se caracteriza por dolor localizado en la región plantar del calcáneo, especialmente durante los primeros pasos tras periodos de reposo, y suele asociarse a rigidez matutina y limitación funcional. Si no se trata de manera adecuada, puede evolucionar a una condición crónica que afecta la calidad de vida y la actividad física del paciente2.
El diagnóstico de la fascitis plantar es fundamentalmente clínico, basado en la anamnesis y la exploración física. La palpación del tubérculo medial del calcáneo y la evaluación del dolor con dorsiflexión pasiva del hallux son maniobras diagnósticas ampliamente utilizadas. Para valorar la evolución clínica y la eficacia de los tratamientos, se emplean instrumentos validados como la Escala Visual Analógica (EVA/VAS) para dolor, el Foot Function Index (FFI) y el Foot and Ankle Ability Measure (FAAM), que permiten cuantificar tanto el dolor como la funcionalidad del pie y la movilidad3.
Entre las intervenciones conservadoras, la fisioterapia y el ejercicio terapéutico constituyen pilares fundamentales. Programas de estiramiento de la fascia plantar y del tendón de Aquiles, así como ejercicios de fortalecimiento de los músculos intrínsecos del pie y de la musculatura de la pierna, han mostrado eficacia para reducir el dolor y mejorar la función3. La prescripción de ejercicio puede realizarse de forma supervisada por un fisioterapeuta, favoreciendo la correcta ejecución y progresión de la carga, o de manera autónoma en domicilio, aumentando la accesibilidad y la adherencia al tratamiento4.
La evaluación de la fascitis plantar no se limita únicamente a la percepción de dolor; cada vez más, los estudios consideran parámetros biomecánicos, como la marcha y la distribución de la presión plantar, para valorar la función del pie y el riesgo de recurrencia. Por ejemplo, un ensayo clínico aleatorizado demostró que tanto los programas de fortalecimiento como de estiramientos redujeron el dolor y mejoraron parámetros temporoespaciales de la marcha en pacientes con fascitis plantar, evidenciando que los cambios en la marcha pueden ser importantes indicadores funcionales clínicos además del dolor5.
A pesar del consenso sobre la eficacia del ejercicio en fascitis plantar, persiste la incertidumbre respecto al impacto de la supervisión del fisioterapeuta sobre los resultados clínicos. Mientras que algunos estudios sugieren que la supervisión puede optimizar la ejecución y la progresión de los ejercicios, otros indican que los programas domiciliarios bien estructurados pueden ser igualmente eficaces, especialmente en pacientes con patología de corta evolución. Por ejemplo, un ensayo clínico randomizado que comparó fisioterapia formal con un programa domiciliario de estiramientos encontró mejoras significativas en dolor y funcionalidad en ambos grupos, sin diferencias sustanciales entre la fisioterapia supervisada y los estiramientos en casa, lo que sugiere que los programas domiciliarios bien diseñados pueden ser tan eficaces como la intervención terapéutica formal6.
En este contexto, surge la necesidad de sintetizar la evidencia disponible mediante una revisión sistemática que compare la eficacia de las intervenciones de ejercicio supervisadas frente a las no supervisadas en pacientes con fascitis plantar, evaluando los resultados clínicos más relevantes.
Por tanto, el objetivo general de esta revisión sistemática sería evaluar la eficacia de las intervenciones de ejercicio terapéutico en pacientes con fascitis plantar, comparando los resultados de programas supervisados por un fisioterapeuta frente a programas no supervisados en domicilio, en términos de reducción del dolor, mejora de la función y capacidad funcional del pie. Como objetivos específicos, se propone analizar el efecto de los programas de ejercicio supervisados sobre el dolor y la función del pie; analizar el efecto de los programas de ejercicio no supervisados en domicilio sobre el dolor y la función del pie; comparar la eficacia relativa entre los programas supervisados y no supervisados, identificando si la supervisión aporta ventajas significativas en los outcomes principales; evaluar variables secundarias reportadas en los estudios, como parámetros biomecánicos, movilidad plantar o calidad de vida; identificar posibles factores que influyen en la eficacia del ejercicio, como tipo de ejercicio, duración, frecuencia, intensidad y adherencia al programa.
MÉTODO
La presente revisión sistemática tiene como objetivo comparar la eficacia de los programas de ejercicio terapéutico en pacientes con fascitis plantar según si la intervención se realiza bajo supervisión de un fisioterapeuta o de forma autónoma en domicilio u otro lugar. El desarrollo de este trabajo se ha llevado a cabo siguiendo un diseño de tipo clínico, incluyendo estudios clínicos aleatorizados y no aleatorizados, y ensayos clínicos comparativos. Además, se realiza siguiendo las directrices establecidas por la declaración PRISMA 7 (ANEXO 1).A continuación, se describen los participantes, los criterios de inclusión y exclusión, así como las características de las intervenciones aplicadas.
Los ocho estudios incluidos en la revision sistemática comprendieron un total de 440 participantes con fascitis plantar, con tamaños muestrales que oscilaron entre 20 y 84 sujetos, con sexo femenino y masculino.
Los criterios de inclusión se basaron en el modelo PICO (Tabla 1. Modelo PICO. Fuente: Elaboración propia. ANEXO 2) e incluyeron:
- Ensayos clínicos aleatorizados y no aleatorizados que evalúen programas de ejercicio terapéutico en fascitis plantar.
- Pacientes adultos con diagnóstico clínico de fascitis plantar crónica.
- Intervenciones que incluyan ejercicio terapéutico (fortalecimiento, estiramiento, propiocepción, o combinaciones).
- Comparaciones de supervisión directa por fisioterapeuta frente ejercicio autónomo domiciliario.
- Reporte de medidas clínicas de dolor, función o fuerza.
- Estudios con idioma en inglés o español.
En los criterios de exclusión se excluyeron estudios o pacientes que presentaran:
- Estudios observacionales, series de casos, revisiones o cartas al editor.
- Pacientes menores de 18 años o con fascitis plantar secundaria a cirugía, fractura, neuropatía significativa o enfermedad inflamatoria sistémica.
- Intervenciones que no incluyan ejercicio terapéutico como componente principal.
- Estudios sin grupo de comparación relevante o sin resultados clínicos de dolor o función.
- Estudios en idiomas distintos de inglés o español sin traducción disponible.
Se realizaron búsquedas en las bases de datos PubMed, Scopus, Web of Science (WOS) y PEDro hasta la fecha de esta revisión (enero 2026). Los términos incluyeron («plantar fasciitis» OR «plantar heel pain») AND («exercise therapy» OR «strengthening» OR «stretching» OR «physical therapy») AND («supervised» OR «home-based» OR «unsupervised») AND («randomized controlled trial» OR «clinical trial»). Se revisaron también las referencias de los artículos y las revisiones relevantes para identificar estudios adicionales.
Para la selección de los estudios, éstos fueron gestionados mediante gestor bibliográfico para eliminar duplicados, dos revisores independientes evaluaron títulos y resúmenes, los artículos potencialmente elegibles se revisaron en texto completo y los desacuerdos encontrados se resolvieron mediante discusión, y, si era necesario, se incluyó otro revisor.
En cuanto a la extracción de los datos, se extrajeron de cada estudio:
- Autor, año, país.
- Tamaño de la muestra y características de los pacientes (edad, sexo, duración de la enfermedad).
- Tipo de ejercicio, duración, frecuencia e intensidad.
- Lugar de realización y grado de supervisión por fisioterapeuta (supervisado vs no supervisado).
- Variables medidas y herramientas utilizadas (dolor, función, fuerza, adherencia, calidad de vida).
- Resultados principales y significancia en base a la pregunta base.
Los estudios se agruparon según el tipo de intervención en ejercicio supervisado (programas realizados bajo el control directo de un/a fisioterapeuta) y no supervisado/domiciliario (programas realizados de forma autónoma por el paciente). En relación a lo anterior, es destacable mencionar que el estudio de Yildiz et al., 2022 8 se analiza con especial atención, ya que incluye ambos brazos de intervención, permitiendo comparar de forma directa supervisado y no supervisado dentro del mismo ensayo, aunque éste no completa todas las intervenciones que recogemos en el resto de estudios, para dar una respuesta clave, por ello, la importancia de esta revisión.
De la síntesis de resultados, se realizará síntesis narrativa de las características, intervenciones y resultados de los estudios incluidos. Cuando los datos sean homogéneos, se considerará metanalisis exploratorio usando diferencias de medidas estandarizadas para variables de dolor y función. Para datos heterogéneos se discutirá mediante tipos de ejercicio, duración, intensidad, adherencia y supervisión.
Adicionalmente, se evaluará el riesgo de sesgo se aplicará la herramienta Cochrane Risk of Bias 2 (RoB 2) para ensayos aleatorizados, ROBINS-I para no aleatorizados, y cada estudio será evaluado por dos revisores independientes, tal como se reflejó anteriormente, para resolver desacuerdo y establecer consenso.
En relación con las intervenciones, los ocho estudios incluidos en la presente revisión sistemática fueron ensayos clínicos aleatorizados o no aleatorizados que evaluaron diferentes programas de ejercicio terapéutico como tratamiento de la fascitis plantar. Todas las intervenciones incluyeron ejercicio como componente principal, aunque existieron diferencias relevantes en cuanto al tipo de ejercicio, el grado de supervisión por fisioterapeuta, el entorno de aplicación (clínica o domicilio) y la duración e intensidad de los programas.
Los estudios evaluaron principalmente programas de estiramientos, ejercicios de fortalecimiento o combinaciones de ambos, orientados a mejorar el dolor, la función y la capacidad de carga del pie. En algunos ensayos, como los de Kamonseki et al.,20169 y Thong-On et al., 20195 ,se compararon directamente protocolos de estiramiento frente a programas de fortalecimiento específico del pie, tobillo, cadera o musculatura intrínseca del pie. Otros estudios, como el de Rathleff et al.,201510, se centraron en programas de entrenamiento de fuerza de alta carga, mientras que Kaiser et al.,20196 y Boonchum et al., 200811 evaluaron programas de estiramientos domiciliarios.
Desde el punto de vista del grado de supervisión, los estudios se agruparon en dos grandes categorías. Por un lado, varios ensayos aplicaron intervenciones supervisadas por fisioterapeutas, realizadas en entornos clínicos o controlados, donde los profesionales guiaban la ejecución del ejercicio, ajustaban la progresión y controlaban la adherencia. En este grupo se incluyen los estudios de Kamonseki et al.,2016 9, Thong-On et al., 20195, Buttagat et al.,202512, Grecco et al., 2013 13y el brazo de fisioterapia del estudio de Kaiser et al.,20196. Estas intervenciones supervisadas combinaron ejercicios de fortalecimiento, estiramientos y, en el caso de Grecco et al.,2013 13 fisioterapia convencional con ultrasonido y kinesioterapia, comparada con la aplicación de ondas de choque radiales.
Por otro lado, varios estudios analizaron programas de ejercicio realizados de forma autónoma en domicilio, sin supervisión directa del fisioterapeuta. Estos programas domiciliarios consistieron principalmente en rutinas de estiramientos o fortalecimiento pautadas inicialmente, que los pacientes debían realizar de manera independiente. En esta categoría se incluyen los estudios de Boonchum et al., 200811, Rathleff et al.,201510, y el grupo de ejercicio domiciliario del estudio de Kaiser et al., 20196. Además, el estudio de Yildiz et al. 20228 incluyó ambos tipos de intervención dentro del mismo ensayo, comparando directamente fisioterapia intensiva supervisada frente a ejercicio domiciliario no supervisado.
La frecuencia y duración de las intervenciones fue variable entre los estudios. La mayoría de los programas se desarrollaron entre 6 y 12 semanas, con frecuencias que oscilaron entre 2 y 7 sesiones por semana, dependiendo de si el ejercicio era supervisado o domiciliario. Las sesiones supervisadas tendieron a realizarse varias veces por semana en clínica, mientras que los programas domiciliarios se pautaron generalmente para realización diaria o en días alternos. En el caso de Grecco et al.,2013 13 las sesiones de fisioterapia convencional se realizaron 2–3 veces por semana durante 10 sesiones, mientras que el grupo de ondas de choque radiales recibió 3 sesiones semanales de aplicación clínica, complementadas con estiramientos domiciliarios. Algunos estudios, como el de Rathleff et al., 201510 incluyeron seguimientos a largo plazo de hasta 12 meses.
En cuanto a las variables de resultado, todos los estudios evaluaron el dolor como variable principal, utilizando escalas validadas como la escala visual analógica (VAS/EVA). La función fue otro outcome común, medida mediante instrumentos específicos del pie y tobillo como el Foot Function Index (FFI), AOFAS o FAAM. En Grecco et al., 201313 la función del pie se evaluó mediante el FFI y el dolor mediante VAS, con mediciones al final del tratamiento y a los 12 meses. Algunos estudios incorporaron variables adicionales, como parámetros de la marcha, fuerza muscular, movilidad segmentaria del pie o calidad de vida relacionada con la salud.
Aunque todas las intervenciones compartieron el objetivo común de reducir el dolor y mejorar la función en pacientes con fascitis plantar, existieron diferencias metodológicas relevantes entre los estudios, especialmente en cuanto al tipo de ejercicio prescrito, la intensidad de carga, el grado de supervisión y el entorno de aplicación. Estas diferencias justifican la necesidad de agrupar y analizar los resultados en función de la presencia o ausencia de supervisión por fisioterapeuta, eje central de la presente revisión sistemática. En el apartado de anexos se incluye una tabla con las características más destacadas de las intervenciones contempladas en los estudios especificando aquellos artículos que presentan intervenciones combinadas de supervisión y no supervisión, incluyendo los instrumentos de medición utilizados: (Tabla 2. Características de las intervenciones. Fuente: Elaboración propia. Anexo 3).
RESULTADOS
Todos los estudios incluidos evaluaron los efectos de intervenciones de ejercicio terapéutico en pacientes con fascitis plantar, comparando diferentes modalidades de ejercicio y, especialmente, el impacto del grado de supervisión por fisioterapeuta frente a programas realizados de forma autónoma en domicilio. En términos generales, los resultados indican que tanto el ejercicio supervisado como el no supervisado producen mejoras en el dolor y la función, aunque la magnitud y consistencia de los efectos varían en función del tipo de intervención, la intensidad del ejercicio y la presencia de supervisión profesional.
En relación con el dolor, todos los estudios utilizaron escalas validadas como la EVA o VAS. Kamonseki et al., 20169 observaron reducciones significativas del dolor en todos los grupos de intervención, tanto en los programas de estiramientos como en aquellos que incorporaron fortalecimiento del pie y la cadera, sin diferencias clínicamente relevantes entre modalidades. De forma similar, Thong-On et al., 2019 5 reportaron disminuciones significativas del dolor tras programas de fortalecimiento y estiramientos, acompañadas de mejoras funcionales relacionadas con la marcha.
Los estudios que evaluaron programas supervisados por fisioterapeuta mostraron resultados consistentes en la reducción del dolor y la mejora funcional. Buttagat et al., 2025 12informaron mejoras significativas del dolor y la función tras un programa de ejercicio supervisado en pacientes con fascitis plantar crónica. Grecco et al., 2013 13 observaron mejoras significativas en dolor y funcionalidad tanto en el grupo de fisioterapia convencional supervisada como en el grupo de ondas de choque radiales, con una recuperación más rápida inicial en el grupo de ondas de choque, pero sin diferencias significativas entre grupos a los 12 meses. Asimismo, el grupo de fisioterapia supervisada del estudio de Kaiser et al., 20196 mostró mejoras superiores en dolor y función en comparación con el programa de estiramientos domiciliarios independientes.
En cuanto a las intervenciones no supervisadas, los estudios que aplicaron ejercicio domiciliario también reportaron beneficios clínicos. Boonchum et al.,200811 observaron mejoras significativas en dolor y función tras un programa de estiramientos realizados en domicilio, junto con cambios en la movilidad segmentaria del pie. Rathleff et al., 201510 encontraron que un programa de fortalecimiento de alta carga realizado de forma domiciliaria produjo mejoras significativas en dolor y función, especialmente evidentes en el seguimiento a medio y largo plazo, sugiriendo que la carga progresiva puede ser efectiva incluso sin supervisión directa, siempre que el programa esté bien estructurado.
Respecto a la función del pie y tobillo, medida mediante instrumentos como el Foot Function Index (FFI), AOFAS o FAAM, la mayoría de los estudios reportaron mejoras tras la intervención. Kamonseki et al.,2016 9 y Thong-On et al., 20195 evidenciaron mejoras funcionales tanto en los grupos de estiramientos como en los de fortalecimiento, mientras que Kaiser et al., 20196 observaron mejoras más pronunciadas en el grupo que recibió fisioterapia supervisada en comparación con el ejercicio domiciliario independiente.
El estudio de Yildiz et al., 20228 evaluó de forma directa la comparación entre fisioterapia intensiva supervisada y ejercicio domiciliario no supervisado, ambos combinados con el uso de plantillas personalizadas. Los resultados mostraron mejoras significativas en ambos grupos en términos de dolor y función; sin embargo, el grupo que recibió fisioterapia supervisada presentó una mayor magnitud de mejora clínica en determinadas variables funcionales, lo que refuerza el papel de la supervisión profesional en el tratamiento de la fascitis plantar.
Algunas investigaciones incluyeron variables secundarias, como parámetros de la marcha o movilidad segmentaria del pie. Thong-On et al., 20195 reportaron mejoras en parámetros temporoespaciales de la marcha tras los programas de fortalecimiento y estiramiento, mientras que Boonchum et al., 200811 observaron cambios favorables en el movimiento multisegmentario del pie tras la intervención domiciliaria. Estas variables complementarias aportan información adicional sobre los mecanismos funcionales asociados a la mejoría clínica.
En conjunto, los resultados de los ocho estudios sugieren que el ejercicio terapéutico es una intervención eficaz para reducir el dolor y mejorar la función en pacientes con fascitis plantar. Los programas supervisados por fisioterapeuta tienden a mostrar resultados más consistentes, y en el caso de Grecco et al.,201313 el seguimiento a 12 meses demostró que tanto la fisioterapia convencional supervisada como las ondas de choque radiales son efectivas a largo plazo, con ventajas iniciales para la onda de choque.
DISCUSIÓN
Los ocho estudios incluidos en esta revisión sistemática evaluaron los efectos del ejercicio terapéutico en pacientes con fascitis plantar, comparando diferentes modalidades de intervención y, especialmente, el impacto de los programas supervisados por fisioterapeuta frente a aquellos realizados de forma no supervisada en domicilio. En términos generales, todos los estudios reportaron mejoras en el dolor y la función del pie, aunque la magnitud de los efectos y la consistencia de los resultados variaron en función del tipo de ejercicio, la intensidad de la carga aplicada y el grado de supervisión.
En relación con el dolor, los resultados muestran de forma consistente que tanto los programas de estiramientos como los de fortalecimiento producen reducciones clínicamente relevantes. Estudios como los de Kamonseki et al.,20169 Thong-On et al., 2019 5y Rathleff et al., 201510 evidencian que el ejercicio, independientemente de su modalidad, constituye una estrategia eficaz para el manejo del dolor asociado a la fascitis plantar. Estos hallazgos respaldan la hipótesis de que la carga mecánica controlada favorece la adaptación del tejido de la fascia plantar y mejora la tolerancia a la carga funcional.
No obstante, al analizar el papel de la supervisión, varios estudios sugieren que los programas dirigidos por fisioterapeutas podrían ofrecer ventajas adicionales. Investigaciones como las de Buttagat et al.,202512, Grecco et al. , 2013 13 y Kaiser et al., 20196 muestran que la fisioterapia supervisada se asocia a mejoras más consistentes en dolor y función, especialmente en pacientes con síntomas persistentes o fascitis plantar crónica. En el caso de Grecco et al., 2013 13 el estudio comparó fisioterapia convencional supervisada con ondas de choque radiales más estiramientos domiciliarios, observando mejoras significativas en ambos grupos a los 12 meses, con ventajas iniciales para ondas de choque pero sin diferencias a largo plazo. Esto evidencia que la supervisión y la intervención profesional son importantes, pero que programas domiciliarios bien estructurados también pueden ser efectivos a largo plazo.
Respecto a la función del pie y tobillo, medida mediante escalas como FFI, AOFAS o FAAM, la mayoría de los estudios reportaron mejoras tras las intervenciones. Tanto los programas supervisados como los domiciliarios demostraron ser eficaces, aunque algunos estudios, como el de Kaiser et al., 2019 6 observaron mejoras funcionales superiores en los grupos que recibieron fisioterapia supervisada. Esto sugiere que, además de reducir el dolor, la intervención guiada podría tener un impacto más marcado en la recuperación funcional y en la capacidad para realizar actividades de la vida diaria.
El estudio de Yildiz et al.,20228 que comparó directamente fisioterapia intensiva supervisada con ejercicio domiciliario no supervisado, aporta evidencia relevante en este contexto. Aunque ambos grupos mostraron mejoras significativas, el grupo supervisado presentó una mayor magnitud de cambio en determinadas variables funcionales, lo que refuerza la importancia del seguimiento clínico, especialmente en fases iniciales del tratamiento o en pacientes con mayor afectación funcional.
Algunos estudios incluyeron variables biomecánicas y funcionales secundarias, como parámetros de la marcha o movilidad segmentaria del pie. Los hallazgos de Thong-On et al., 20195 y Boonchum et al.200811 sugieren que los programas de ejercicio pueden inducir adaptaciones favorables en la mecánica del pie, lo que podría explicar, al menos en parte, la reducción del dolor y la mejora funcional observadas. Sin embargo, la heterogeneidad en las medidas empleadas limita la posibilidad de establecer conclusiones firmes en este ámbito.
Desde el punto de vista metodológico, debe considerarse la heterogeneidad entre los estudios incluidos, tanto en el tipo de ejercicio (estiramientos, fortalecimiento, carga de alta intensidad, fisioterapia convencional y ondas de choque radiales), como en la duración de las intervenciones (4 a 12 semanas) y la frecuencia semanal. Asimismo, aunque todos los estudios utilizaron instrumentos validados, la variabilidad en las escalas de evaluación dificulta la comparación directa de los resultados y la realización de un metaanálisis. Otra limitación relevante es el tamaño muestral de algunos ensayos, lo que podría afectar a la potencia estadística y a la generalización de los resultados. Además, en los estudios de ejercicio domiciliario, el control de la adherencia fue limitado en algunos casos, lo que podría influir en la efectividad real de las intervenciones no supervisadas.
LIMITACIONES Y LÍNEAS FUTURAS DE INVESTIGACIÓN:
Esta revisión sistemática presenta varias limitaciones que deben ser consideradas al interpretar los resultados. En primer lugar, existe una heterogeneidad considerable entre los estudios incluidos, tanto en el tipo de intervención (estiramientos, fortalecimiento, carga de alta intensidad, fisioterapia convencional) como en la duración, frecuencia e intensidad de los programas de ejercicio. Esta variabilidad dificulta la comparación directa de los resultados y limita la posibilidad de establecer conclusiones definitivas sobre la superioridad de un tipo de intervención frente a otra.
En segundo lugar, los tamaños muestrales de algunos ensayos fueron relativamente reducidos, especialmente en estudios piloto o con diseños no aleatorizados, lo que puede afectar a la potencia estadística y a la generalización de los hallazgos. Asimismo, aunque todos los estudios emplearon instrumentos de medida validados, la diversidad de escalas utilizadas para evaluar el dolor y la función del pie (VAS, FFI, AOFAS, FAAM, entre otras) añade un factor adicional de heterogeneidad metodológica.
Otra limitación relevante es el control de la adherencia en los programas de ejercicio domiciliario no supervisado. En varios estudios, el seguimiento del cumplimiento se basó en autorregistros o en controles periódicos, lo que podría sobreestimar la adherencia real y, por tanto, influir en la magnitud de los efectos observados. Además, no todos los estudios describieron con detalle la progresión de la carga ni el grado de individualización de los ejercicios, aspectos fundamentales en el tratamiento de la fascitis plantar.
Por último, la mayoría de los ensayos incluyeron periodos de seguimiento relativamente cortos, lo que limita la evaluación de la eficacia a largo plazo de las intervenciones, especialmente en una patología con tendencia a la cronicidad como la fascitis plantar.
Futuras investigaciones deberían centrarse en el diseño de ensayos clínicos aleatorizados con tamaños muestrales mayores y metodologías más homogéneas, que permitan comparar de forma más precisa la eficacia del ejercicio supervisado frente al ejercicio no supervisado en pacientes con fascitis plantar. Sería especialmente relevante estandarizar los protocolos de ejercicio, incluyendo criterios claros de progresión de la carga y control de la intensidad.
Asimismo, resulta necesario profundizar en el papel de la supervisión del fisioterapeuta, analizando no solo los resultados clínicos, sino también variables como la adherencia al tratamiento, la correcta ejecución de los ejercicios y la relación coste-efectividad entre programas supervisados y domiciliarios.
Otra línea de investigación importante sería la inclusión de seguimientos a medio y largo plazo, que permitan determinar la sostenibilidad de los efectos del ejercicio y su impacto en la recurrencia de los síntomas. Del mismo modo, la incorporación de medidas biomecánicas y funcionales objetivas, como análisis de la marcha o parámetros de carga plantar, podría ayudar a comprender mejor los mecanismos subyacentes a la mejoría clínica.
Finalmente, futuros estudios deberían considerar la estratificación de los pacientes en función de variables como la duración de los síntomas, el nivel de actividad física o la presencia de factores biomecánicos asociados, con el objetivo de identificar qué perfiles de pacientes se benefician en mayor medida del ejercicio supervisado frente al no supervisado.
CONCLUSIONES
En conjunto, los resultados de los estudios incluidos sugieren que el ejercicio terapéutico constituye una intervención eficaz para el tratamiento de la fascitis plantar. Si bien los programas domiciliarios bien estructurados pueden generar mejoras significativas, la supervisión por fisioterapeuta parece asociarse a resultados más consistentes y, en algunos casos, a una mayor magnitud de mejora funcional. Estos hallazgos apoyan la inclusión del ejercicio supervisado como parte fundamental del abordaje conservador de la fascitis plantar, especialmente en pacientes con síntomas persistentes o respuesta insuficiente a programas autónomos.
Los resultados indican que tanto los programas supervisados como los no supervisados muestran mejoras clínicamente relevantes en dolor, función del pie y capacidad funcional. No obstante, la supervisión profesional puede optimizar la correcta ejecución de los ejercicios, la progresión de la carga y el control de la adherencia al tratamiento, traduciéndose en mejoras funcionales más consistentes en determinados pacientes. Por su parte, los programas de ejercicio domiciliarios no supervisados demostraron ser una alternativa eficaz y accesible, especialmente en contextos donde la supervisión directa no es posible, aunque su efectividad podría verse condicionada por el grado de cumplimiento y la adecuada comprensión del programa por parte del paciente.
La evidencia disponible sugiere que la supervisión profesional no es imprescindible para obtener beneficios clínicos, pero sí puede optimizar los resultados en función del perfil del paciente, la cronicidad de los síntomas y la complejidad del programa de ejercicio. En este sentido, la elección entre ejercicio supervisado o no supervisado debería individualizarse, teniendo en cuenta factores clínicos, funcionales y contextuales.
A pesar de los resultados favorables, la heterogeneidad metodológica de los estudios incluidos y las limitaciones relacionadas con el tamaño muestral y el seguimiento a largo plazo impiden establecer conclusiones definitivas sobre la superioridad de un enfoque frente al otro. Por ello, se requieren futuros ensayos clínicos bien diseñados que comparen directamente programas de ejercicio supervisados y domiciliarios, con protocolos estandarizados y seguimientos prolongados, para definir con mayor precisión el papel de la supervisión del fisioterapeuta en el tratamiento de la fascitis plantar.
CONSIDERACIONES ÉTICAS
No se requirió aprobación ética, ya que el desarrollo de este trabajo corresponde a una revisión sistemática de literatura previamente publicada y no implicó la participación de sujetos humanos ni animales.
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10. M. S. Rathleff, C. M. Mølgaard, U. Fredberg, S. Kaalund, K. B. Andersen, T. T. Jensen, S. Aaskov JLO. High-load strength training improves outcome in patients with plantar fasciitis : A randomized controlled trial with 12-month follow-up. Scand J Med Sci Sports [Internet]. 2014;25(3):292–300. Available from: https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/sms.12313
11. Hataitip Boonchum, Sunee Bovonsunthonchai, Komsak Sinsurin WK. Effect of a home-based stretching exercise on multi- segmental foot motion and clinical outcomes in patients with plantar fasciitis. J Musculoskelet Neuronal Interact [Internet]. 2020;20(3):411–20. Available from: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7493445/
12. Vitsarut Buttagat, Yadanuch Boonyaratana, Sujittra Kluayhomthong, Sulukkana Noiprasert, Petcharat Keawduangdee PA. A randomized controlled trial of a supervised self‑administered program for chronic plantar fasciitis. Chiropr Man Therap [Internet]. 2025; Available from: https://link.springer.com/article/10.1186/s12998-025-00624-w
13. Marcus Vinicius Grecco, Guilherme Carlos Brech JMDG. One-year treatment follow-up of plantar fasciitis : radial shockwaves vs conventional physiotherapy. Clin (Sao Paulo) [Internet]. 2013;68(8):1089–95. Available from: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3752632/
Anexo 1. Guía PRISMA 2020
Anexo 2. Tabla 1. Modelo PICO. Fuente: Elaboración propia
| P | Adultos con fascitis plantar, unilateral o bilateral |
| I | Programas de ejercicios supervisados por fisioterapeuta (fortalecimiento, estiramientos, propiocepción o combinación) |
| C | Programas de ejercicio realizados en domicilio por el paciente o sin supervision directa |
| O | Dolor, función, fuerza muscular, propiocepción, movilidad, adherencia, calidad de vida |
Anexo 3. Tabla 2. Características de las intervenciones. Fuente: Elaboración propia
| Estudio | Intervenciones | Supervisión/No supervisión | Frecuencia/
duración |
Medida de resultado | Instrumento de medida | Resultados |
| Kamonseki et al., 2016 | Intervención 1: Estiramientos de fascia plantar y musculatura del pie
Intervención 2: fortalecimiento de musculatura del pie y cadera. |
Intervención supervisada en clínica. | 2-3 sesiones/semana durante 8 semanas | Dolor, función, fuerza | VAS
FFI Dinanometría |
Mejoras significativaas en dolor y función; mayores efectos en el grupo con fortalecimiento |
| Yildiz et al., 2022 | Intervención 1: Fortalecimiento y estiramientos
Intervención 2: Fortalecimiento y estiramientos |
Intervención 1: Supervisada en clínica
Intervención 2: En domicilio sin supervisión |
6-8 semanas | Dolor, función, equilibrio | VAS
FFI Pruebas de equilibrio |
Mejora significativa de la función y el equilibrio frente al grupo domiciliario |
| Kaiser et al., 2019 | Intervención 1: Estiramientos de la fascia plantar y gemelos + ejercicios de fortalecimiento
Intervención 2: Estiramientos de fascia plantar y gemelos |
Intervención 1: Supervisada en clínica
Intervención 2: En domicilio sin supervisión |
6 semanas | Dolor, función | VAS
FAAM |
Mejoras similares entre las realizadas con supervision en clinica y en domicilio |
| Thong-On et al., 2019 | Intervención 1: Fortalecimiento y estiramientos de extremidad inferior | Intervención 1: Supervisada en clínica | 6 semanas | Marcha, dolor | Análisis temporoespacial de la marcha
VAS |
Mejora de parámetros de la marcha y reducción del dolor |
| Buttagat et al., 2025 | Intervención 1: Ejercicio terapéutico
Intervención 2: Técnicas manuales como ultrasonidos |
Intervención 1 y 2: Supervisada en clínica | 3 sesiones/semana durante 8 semanas | Dolor, función, ROM | VAS
FFI Goniometría |
Resultados superiores del ejercicio terapeútico fente al tratamiento con ultrasonidos |
| Grecco et al., 2013 | Intervención 1: Ondas de choque radiales (RSWT) + estiramientos de fascia plantar y gemelos Intervención 2: Fisioterapia convencional (ultrasonidos, ejercicios de fortalecimiento de pie y tobillo y estiramientos de fascia plantar y gemelos | Intervención 1 y 2: Ejercicios supervisados por fisioterapeuta y estiramientos en domicilio sin supervisión | Intervención 1: 3 sesiones, sin especificar duración, 1 vez por semana. | Dolor, funcionalidad del pie y seguimiento a largo plazo (12 meses) | VAS
FFI |
Ambos grupos mejoraron significativamente el dolor y la funcionalidad del tratamiento y a los 12 meses.
RSWT mostró mejoría más rápida en las primeras semanas, pero a los 12 meses no hubo diferencias significativas entre grupos. Ambas son efectivas, y los estiramientos domiciliarios son suficientes para mantener la mejoría a largo plazo si se combinan con tratamiento inicial. |
| Boonchum et al., 2008 | Intervención 1: Estiramientos domiciliarios de la fascia plantar | Intervención 1: En domicilio sin supervision | 3 semanas | Dolor, movilidad | VAS
Análisis cinemático del pie |
Reducción significativa del dolor y cambios en la movilidad |
| Rathleff et al., 2015 | Intervención 1: Fortalecimiento de alta carga | Intervención 1: En domicilio sin supervision | 3 sesiones/semana durante 12 semanas | Dolor, función | VAS
FFI |
Mejora funcional más rápida y mantenida a largo plazo |
VAS (Visual Analogue Scale); FAAM: Foot and Ankle Ability Measure; FFI: Foot Function Index.
