AUTORES
- Andrea Pérez Rodríguez. Graduada en Enfermería, Universidad de Zaragoza, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Celia López de la Rosa. Graduada en Enfermería, Universidad de Zaragoza, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
- Elena Desmartines Clemente. Graduada en Enfermería, Universidad San Jorge Zaragoza, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Violeta Martínez Adiego. Graduada en Enfermería, Universidad de Zaragoza, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Cristina Lobera Fortea. Graduada en Enfermería, Universidad de Zaragoza, Hospital Universitario Materno Infantil Miguel Servet. Zaragoza, España.
RESUMEN
El asma bronquial es un síndrome respiratorio crónico que afecta aproximadamente a 358 millones de personas en todo el mundo, caracterizado por episodios de estrechamiento de las vías respiratorias con síntomas como tos diurna, sibilancias, disnea y opresión torácica. El objetivo de esta revisión bibliográfica es sintetizar la evidencia científica disponible sobre la fisiopatología, epidemiología, etiología, manifestaciones clínicas, factores de riesgo, diagnóstico, tratamiento, complicaciones y cuidados de enfermería del asma bronquial. Se realizó una búsqueda en bases de datos como PubMed, Scielo y ScienceDirect, así como en fuentes institucionales de referencia, empleando términos DeCS/MeSH. Los resultados muestran que, aunque no existe una causa única, el asma se debe a una combinación de factores genéticos y ambientales. El tratamiento se basa principalmente en la terapia inhalada, con corticosteroides y broncodilatadores como pilares fundamentales. La educación para la salud constituye un elemento clave en el abordaje enfermero, orientada al uso correcto de los dispositivos inhaladores, la promoción de hábitos saludables y la prevención de complicaciones como los trastornos del sueño, la limitación de la actividad física, las complicaciones durante el embarazo y la afectación del crecimiento en la población pediátrica.
PALABRAS CLAVE
Asma bronquial, hiperreactividad bronquial, terapia inhalada, corticosteroides, cuidados de enfermería, factores de riesgo.
ABSTRACT
Bronchial asthma is a chronic respiratory syndrome affecting approximately 358 million people worldwide, characterised by episodes of airway narrowing with symptoms such as daytime cough, wheezing, dyspnoea and chest tightness. The aim of this bibliographic review is to synthesise the available scientific evidence on the pathophysiology, epidemiology, aetiology, clinical manifestations, risk factors, diagnosis, treatment, complications and nursing care of bronchial asthma. A search was conducted in databases such as PubMed, Scielo and ScienceDirect, as well as in reference institutional sources, using DeCS/MeSH terms. Results show that, although no single cause exists, asthma results from a combination of genetic and environmental factors. Treatment is primarily based on inhaled therapy, with corticosteroids and bronchodilators as its main pillars. Health education is a key element of nursing care, focused on the correct use of inhaler devices, the promotion of healthy lifestyle habits and the prevention of complications such as sleep disorders, limitations in physical activity, pregnancy complications and impaired growth in the paediatric population.
KEYWORDS
Bronchial asthma, bronchial hyperreactivity, inhaled therapy, corticosteroids, nursing care, risk factors.
INTRODUCCIÓN
El asma es una afección crónica, no infecciosa, en la que influyen factores como la edad, el sexo, la atopia y el tabaquismo¹. El Estudio GBD (Global Burden of Disease Study) concluyó que en 2015 el asma fue la enfermedad respiratoria más prevalente, afectando aproximadamente a 358 millones de personas y causando la muerte de casi 400.000. Es, además, la principal enfermedad respiratoria causante de Años de Vida Ajustados por Discapacidad (AVAD)².
Existen varios tipos de asma, considerándose grave cuando requiere tratamiento de alta intensidad o permanece fuera de control a pesar del mismo¹. Según el informe del Panel de Expertos del Programa Nacional de Educación y Prevención del Asma (2007), la enfermedad puede clasificarse en intermitente o persistente, y esta última en leve, moderada o grave. Desde el punto de vista etiológico, los pacientes se clasifican en alérgicos mediados por IgE, no alérgicos, ocupacionales, potencialmente fatales, estimulados por el ejercicio o con asma variante de la tos³.
OBJETIVOS
- Revisar y sintetizar la evidencia científica disponible sobre la fisiopatología, epidemiología y etiología del asma bronquial.
- Describir las manifestaciones clínicas, los factores de riesgo, los métodos diagnósticos y las opciones terapéuticas actuales.
- Identificar las complicaciones más relevantes del asma bronquial y el papel de enfermería en su abordaje integral.
METODOLOGÍA
Se llevó a cabo una revisión bibliográfica de la literatura científica disponible sobre el asma bronquial. La búsqueda se realizó en bases de datos especializadas como PubMed, Scielo y ScienceDirect, así como en fuentes institucionales de referencia: la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Global Asthma Report, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) y la Federación Nacional de Asociaciones de Enfermos Respiratorios (FENAER). Se emplearon los siguientes términos DeCS/MeSH: asma bronquial, hiperreactividad bronquial, terapia inhalada, corticosteroides, cuidados de enfermería y factores de riesgo. Se incluyeron artículos originales, guías clínicas, revisiones y libros de texto publicados entre 2012 y 2020, en español e inglés, seleccionando aquellos con mayor relevancia clínica y actualidad.
RESULTADOS
Prevalencia y epidemiología:
Las enfermedades respiratorias crónicas afectan a mil millones de personas en todo el mundo y se encuentran entre las principales causas de mortalidad y morbilidad. Entre ellas, la EPOC y el asma son las más comunes: aunque la primera es más mortal, el asma presenta el doble de prevalencia⁴. El asma fue responsable de 21,6 millones de AVAD en 2019, lo que supone el 20,8% del total de AVAD causados por enfermedades respiratorias crónicas, ocupando el puesto 16 en la escala global².
La prevalencia global es difícil de determinar con precisión debido a la falta de consenso internacional sobre definiciones, clasificación y criterios de gravedad. En el grupo de adultos mayores y ancianos, los datos son especialmente escasos por la similitud del asma con otras afecciones respiratorias como la EPOC.² La incidencia es mayor en países industrializados,⁴ y aunque puede desarrollarse en cualquier etapa de la vida, los primeros síntomas aparecen con mayor frecuencia en la primera infancia, afectando al 15% de los niños y al 10-12% de los adultos. En la población pediátrica, la frecuencia máxima de ataques se produce a los 3 años de edad, con el doble de incidencia en varones que en mujeres⁴.
Fisiopatología:
El asma se caracteriza por la inflamación de las vías respiratorias y por cambios estructurales en sus tejidos: hiperplasia epitelial de las células caliciformes, depósito de colágeno subepitelial e hipertrofia del músculo liso. La inmunopatología del asma alérgica involucra tanto la respuesta humoral como la celular, que conducen colectivamente a un estado de hiperreactividad de la vía respiratoria (AHR). Las células implicadas en la cascada inflamatoria incluyen células epiteliales, subpoblaciones de linfocitos T y B, mastocitos, células dendríticas, eosinófilos, basófilos, macrófagos, células iNKT y plaquetas, junto con la red de citoquinas, quimioquinas y señales coestimuladoras y reguladoras correspondientes⁵.
Etiología:
Aunque no existe una causa única y definida para el desarrollo del asma, se considera que responde a una combinación de factores ambientales y genéticos. Los principales desencadenantes incluyen alérgenos aerotransportados (polen, ácaros, esporas de moho, caspa de animales), infecciones respiratorias, actividad física, contaminantes del aire e irritantes como el humo, ciertos medicamentos (betabloqueadores, ácido acetilsalicílico, antiinflamatorios no esteroideos), estrés emocional, conservantes alimentarios y enfermedades concomitantes como el reflujo gastroesofágico⁶.
Manifestaciones clínicas:
El asma bronquial se manifiesta clínicamente con el estrechamiento de las vías respiratorias, y en casos de larga evolución puede inducir remodelado de las mismas e incluso volverse intratable⁷. Actualmente no se considera una enfermedad, sino un síndrome con manifestaciones clínicas similares a otras patologías respiratorias, por lo que la confirmación diagnóstica mediante pruebas objetivas de hiperreactividad bronquial o patrón espirométrico obstructivo reversible resulta imprescindible⁸.
Los signos más comunes de un episodio de asma son tos diurna o nocturna, sibilancias audibles especialmente en la espiración, dificultad respiratoria con sensación de falta de aire y opresión torácica. Existen además signos de advertencia previos al episodio agudo, como ojeras, fatiga, irritabilidad, nerviosismo e inquietud⁹.
Diagnóstico:
El diagnóstico precoz del asma es esencial para reducir el riesgo de complicaciones. El proceso diagnóstico comprende tres fases. En primer lugar, la elaboración de un historial clínico detallado que recoja la naturaleza y duración de los síntomas, los antecedentes familiares, la exposición a alérgenos y el consumo de tabaco, entre otros. A continuación, se realiza una exploración física centrada en la auscultación de sibilancias, la observación de la nariz, garganta, vías respiratorias y piel en busca de eccemas u obstrucción nasal. Finalmente, se llevan a cabo pruebas complementarias que incluyen espirometría, pruebas broncodilatadoras, pruebas de hiperreactividad bronquial, pruebas de alergia mediante punción cutánea o medición de inmunoglobulinas en sangre, y otras exploraciones como la radiografía de tórax o la broncoscopia para descartar patologías alternativas¹⁰.
Cuando los resultados no son concluyentes, se valora el componente inflamatorio mediante la cuantificación del óxido nítrico exhalado o la respuesta terapéutica a corticosteroides⁸. Este proceso permite además descartar diagnósticos diferenciales como EPOC, fibrosis quística, inmunodeficiencia, disfunción de cuerdas vocales, insuficiencia cardíaca o enfermedad por reflujo gastroesofágico¹¹.
Factores de riesgo:
Se han identificado múltiples factores de riesgo asociados al desarrollo y agravamiento del asma¹²:
Vitamina D: se ha demostrado que la vitamina D posee cualidades inmunomoduladoras y antiinflamatorias a través de la activación de su receptor, modulando las respuestas inmunes innata y adaptativa sobre células dendríticas, macrófagos y linfocitos T y B. Estudios combinados han evidenciado que la aportación prenatal de vitamina D se asocia a un menor riesgo de asma a los 3 años de edad.
Microbiota: la exposición a una diversidad elevada de microorganismos durante los primeros años de vida favorece la tolerancia inmunológica. Sin embargo, la exposición temprana a antibióticos se ha relacionado con el desarrollo de asma y alergias. Otros factores moduladores en la primera infancia incluyen la lactancia materna frente a la alimentación con fórmula y el modo de parto.
Exposición al humo del tabaco: el tabaquismo materno y paterno durante el embarazo y la infancia agrava el asma infantil, disminuye el flujo respiratorio máximo y la distensibilidad pulmonar, y puede afectar el desarrollo pulmonar fetal.
Contaminación atmosférica: el ozono, el dióxido de azufre, el óxido de nitrógeno y las partículas procedentes de vehículos y combustibles fósiles contribuyen al asma mediante daño oxidativo que favorece el remodelado de las vías respiratorias y afecta a la expresión génica en las vías aéreas de los niños.
Factores genéticos: se han identificado hasta 8 genes clonados posicionalmente relacionados con el asma (entre ellos ADAM33, PHF11 y NPSR1), así como más de 100 genes candidatos. El locus 17q21 define un fenotipo de asma de inicio temprano relacionado con infecciones respiratorias.
Estrés: el estrés prenatal y en la vida temprana aumenta el riesgo de trastornos respiratorios infantiles, afectando la función inmune, neuroendocrina y autónoma, y condicionando el crecimiento y desarrollo pulmonar normal.
Alérgenos ambientales: entre los más relevantes se encuentran los ácaros del polvo, los alérgenos de perro y gato (presentes en saliva, piel y folículos pilosos), los alérgenos de ratón y las esporas de moho, presentes en una gran variedad de ambientes.
Tratamiento:
El abordaje terapéutico del asma se sustenta en cuatro pilares: la educación del paciente y su entorno, la monitorización continua de síntomas y función pulmonar, el control de factores de riesgo y complicaciones, y la terapia farmacológica¹¹,¹³.
Para el control y mantenimiento a largo plazo, los corticosteroides inhalados (CSI) son el tratamiento de elección, especialmente en asma leve y en población pediátrica, al reducir la inflamación de las vías respiratorias y mejorar la función pulmonar y la calidad de vida¹⁴. En pacientes con asma eosinofílica existe la terapia biológica dirigida, con fármacos como omalizumab (anticuerpo monoclonal anti-IgE administrado por vía subcutánea) o anticuerpos anti-IL-5 como mepolizumab, reslizumab y benralizumab, que reducen el riesgo de exacerbaciones y el uso de corticosteroides orales¹⁵.
Para el tratamiento de la exacerbación aguda se emplean principalmente dos grupos de fármacos broncodilatadores administrados por vía inhalada: los agonistas ß2 adrenérgicos, diferenciados en de acción corta (SABA, duración aproximada de 4 horas) para síntomas agudos, y de acción larga (LABA, hasta 12-24 horas) para casos más graves como fármaco de control¹⁶; y los anticolinérgicos, que regulan la respuesta parasimpática reduciendo la hipersecreción de moco, la broncoconstricción y la inflamación, disponibles también en presentaciones de acción corta (SAMA, 3-6 horas) y larga (LAMA, 24 horas)¹⁷.
Prevención:
Se necesita una mejor comprensión de los factores causales del asma para desarrollar medidas de salud pública y prevención primaria efectivas. Las intervenciones con mayor evidencia de impacto incluyen: reducir el tabaquismo y la exposición ambiental al humo del tabaco, disminuir la contaminación del aire interior y exterior y la exposición ocupacional, reducir la obesidad infantil, fomentar una dieta rica en frutas y verduras y baja en productos de origen animal, mejorar la salud fetomaternal y promover la lactancia materna¹⁸.
La evidencia sugiere que una dieta de base vegetal puede ser beneficiosa tanto en la prevención como en la reducción de síntomas del asma, a través de sus efectos sobre la inflamación sistémica, el estrés oxidativo y la composición de la microbiota. El aumento del consumo de frutas y verduras, la reducción de productos animales y el control del peso corporal podrían modular la liberación de citoquinas y las respuestas inmunitarias implicadas en el desarrollo de la enfermedad¹⁹.
Complicaciones:
Un diagnóstico tardío o un tratamiento inadecuado del asma pueden derivar en diversas complicaciones²⁰:
Trastornos del sueño: tanto niños como adolescentes con asma presentan síntomas diurnos y nocturnos que afectan significativamente la calidad del sueño, pudiendo provocar sonambulismo, insomnio o apnea del sueño, con consecuencias diurnas como somnolencia y pérdida de concentración²¹. En adultos se observan además alteraciones de la coordinación motriz, visual y espacial, deterioro de la memoria y mayor ansiedad²².
Limitación de la actividad física: la broncoconstricción inducida por el ejercicio es uno de los síntomas más frecuentes, llevando al abandono de la práctica deportiva y favoreciendo el desarrollo de obesidad en la edad adulta²³ y el deterioro emocional, especialmente en niños y adolescentes²⁴.
Complicaciones infecciosas: un control inadecuado del asma aumenta el riesgo y la frecuencia de exacerbaciones ante infecciones bacterianas o víricas²⁵.
Afectación del crecimiento en niños: el uso prolongado e inadecuado de corticosteroides inhalados puede producir supresión suprarrenal y ralentización del crecimiento lineal. Estudios realizados en población pediátrica han demostrado diferencias estadísticamente significativas en la velocidad de crecimiento entre el grupo tratado y el grupo control, con escasa recuperación tras la suspensión del tratamiento²⁶˒²⁷.
Complicaciones durante el embarazo: el asma mal controlada durante la gestación puede complicar significativamente el embarazo, con mayores tasas de hospitalización en mujeres asmáticas. Además, puede afectar al desarrollo placentario y, en consecuencia, al feto, con riesgo de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y muerte prematura²⁸˒²⁹.
Cuidados de enfermería:
La medicación para el asma bronquial se administra principalmente por vía inhalatoria, y la efectividad del tratamiento depende en gran medida de su correcta aplicación³. Uno de los principales objetivos del personal de enfermería en pacientes asmáticos es la educación en el uso correcto de broncodilatadores y la promoción de un estilo de vida saludable. El paciente debe conocer la técnica de administración, las pautas de actuación ante una crisis asmática y los cuidados específicos de la patología. En pacientes pediátricos o adultos dependientes, esta educación debe extenderse a la familia y cuidadores³⁰.
Las principales recomendaciones preventivas incluyen¹⁸: evitar la exposición al humo del tabaco, reducir la contaminación ambiental exterior e interior mediante una correcta ventilación, mantener una adecuada hidratación, fomentar una dieta equilibrada rica en alimentos de origen vegetal y evitar la exposición a alérgenos conocidos.
Siguiendo el Proceso de Atención de Enfermería (PAE), la intervención comienza con una valoración mediante anamnesis completa que proporcione una visión holística del paciente, incluyendo sus necesidades terapéuticas, condición familiar y nivel de independencia. A partir de esta valoración se establece el diagnóstico enfermero, se planifican las actuaciones y se procede a su ejecución.
Para la correcta administración de los dispositivos inhaladores, las pautas a seguir son: agitar el envase antes de su uso, realizar la inhalación coordinando con la pulsación del dispositivo con los labios rodeando la boquilla y la lengua dentro de la boca, contener la respiración durante 10 segundos tras la inhalación, esperar al menos 1 minuto entre inhalaciones sucesivas, enjuagarse la boca con agua tras la administración de beclometasona, y lavar frecuentemente la boquilla del inhalador. Finalmente, se realiza la evaluación de los objetivos conseguidos³¹.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
El asma bronquial es una de las enfermedades crónicas más prevalentes a nivel mundial, con un impacto significativo sobre la calidad de vida, la actividad física, el rendimiento escolar y laboral, y la morbimortalidad general. La evidencia revisada confirma que su origen es multifactorial, con una interacción compleja entre factores genéticos y ambientales, lo que dificulta tanto su prevención como su abordaje terapéutico uniforme.
El tratamiento con terapia inhalada, especialmente mediante corticosteroides inhalados, ha demostrado ser eficaz para el control de la inflamación y la reducción de las exacerbaciones. Sin embargo, su efectividad depende en gran medida de la correcta técnica de administración, lo que sitúa la educación sanitaria como un elemento central del plan de cuidados enfermero. Las nuevas terapias biológicas abren una vía prometedora para los casos de asma grave de difícil control.
Se concluye que la atención enfermera al paciente asmático debe ser integral, abarcando desde la educación en el manejo de los dispositivos terapéuticos y la promoción de hábitos saludables, hasta el seguimiento de las complicaciones más relevantes y el apoyo emocional, especialmente en la población pediátrica y en grupos vulnerables como gestantes. La prevención primaria mediante la reducción de la exposición a factores de riesgo ambientales y el fomento de una alimentación de base vegetal representa una estrategia de salud pública prioritaria para reducir la carga global de esta enfermedad.
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