AUTORES
- Ignacio Bellosta Soler. Servicio Pull. Hospital San Jorge, Servicio Aragonés de Salud, Huesca, España.
- Carlota Buen Pueyo. Servicio de Cirugía y Digestivo, Hospital San Jorge, Servicio Aragonés de Salud, Huesca, España.
- Hugo Escudero Casajus. Servicio de Urgencias, Hospital de Jaca, Servicio Aragonés de Salud, Jaca, España.
- Irati Cuadrado Noain. CS de Jaca, Servicio Aragonés de Salud, Jaca, España.
- María Emilia Statie Statie. Servicio de Truama/Uro/Onco/Oto. Hospital San Jorge, Servicio Aragonés de Salud, Huesca, España.
- Raúl Tricas Peralta. Servicio de Truama/Uro/Onco/Oto. Hospital San Jorge, Servicio Aragonés de Salud, Huesca, España.
RESUMEN
Introducción: La comprensión de la fisiología metabólica ha evolucionado exponencialmente tras la identificación del eje intestino-cerebro como un sistema bidireccional integrado. La comunicación neuroinmunoendocrina entre el tracto gastrointestinal, el microbioma humano y el sistema nervioso central desempeña un papel clave en la homeostasis metabólica, la regulación del apetito y el control de la glucemia.
Objetivo: Analizar los mecanismos fisiopatológicos que conectan la microbiota intestinal y la señalización neuroendocrina con la salud metabólica y el desarrollo de patologías como la obesidad y la diabetes mellitus tipo 2.
Metodología: Se realizó una revisión bibliográfica descriptiva en bases de datos científicas como PubMed, Scopus y ScienceDirect, seleccionando artículos publicados en el período 2018-2026 en español e inglés. Resultados: La disbiosis intestinal compromete la integridad de la barrera mucosa, provocando endotoxemia metabólica translocada por lipopolisacáridos (LPS). Esto activa receptores Toll-like (TLR4), desencadenando inflamación sistémica de bajo grado y resistencia a la insulina.
Asimismo, la síntesis de ácidos grasos de cadena corta (AGCC) por fermentación bacteriana modula el péptido similar al glucagón-1 (GLP-1) y el péptido YY (PYY), regulando la saciedad central y la sensibilidad a la insulina periférica.
Conclusiones: El eje intestino-cerebro constituye una diana terapéutica primordial. Estrategias basadas en nutrición de precisión, simbióticos y trasplante de microbiota fecal muestran potencial para revertir el deterioro metabólico.
PALABRAS CLAVE
Microbioma intestinal, metabolismo, eje intestino-cerebro, resistencia a la insulina, obesidad.
ABSTRACT
Introduction: Understanding metabolic physiology has evolved exponentially following the identification of the gut-brain axis as an integrated bidirectional system. Neuroimmunoendocrine communication between the gastrointestinal tract, the human microbiome, and the central nervous system plays a key role in metabolic homeostasis, appetite regulation, and glycemic control.
Objective: To analyze the pathophysiological mechanisms connecting gut microbiota and neuroendocrine signaling with metabolic health and the development of diseases such as obesity and type 2 diabetes mellitus.
Methodology: A descriptive literature review was conducted in scientific databases including PubMed, Scopus, and ScienceDirect, selecting articles published between 2018 and 2026 in Spanish and English. Results: Gut dysbiosis compromises mucosal barrier integrity, inducing lipopolysaccharide (LPS)-mediated metabolic endotoxemia. This activates Toll-like receptors (TLR4), triggering systemic low-grade inflammation and insulin resistance. Furthermore, short-chain fatty acid (SCFA) synthesis through bacterial fermentation modulates glucagon-like peptide-1 (GLP-1) and peptide YY (PYY), regulating central satiety and peripheral insulin sensitivity.
Conclusions: The gut-brain axis constitutes a primary therapeutic target. Strategies based on precision nutrition, synbiotics, and fecal microbiota transplantation show potential to reverse metabolic deterioration.
KEY WORDS
Gastrointestinal microbiome, metabolism, gut-brain axis, insulin resistance, obesity.
INTRODUCCIÓN
El concepto tradicional del metabolismo enfocado únicamente en el equilibrio calórico e insulínico ha sido profundamente redefinido por el avance de la metagenómica. El tracto gastrointestinal alberga billones de microorganismos cuyo genoma colectivo (microbioma) supera sustancialmente al genoma humano en términos de diversidad funcional. En las últimas décadas, el eje intestino-cerebro se ha consolidado como un canal bidireccional neuroinmunoendocrino crucial para la regulación metabólica.
La alteración de la composición o diversidad microbiana, conocida como disbiosis, está íntimamente vinculada a la aparición de trastornos metabólicos de prevalencia global, como la obesidad, el síndrome metabólico y la diabetes mellitus tipo 21.
La interacción entre la microbiota y el huésped abarca rutas neurales, hormonales e inmunitarias, donde mediadores bioquímicos específicos influyen directamente en centros hipotalámicos que controlan la ingestade alimentos y el gasto energético.
Comprender la arquitectura fisiológica de este eje permite abordar el síndrome metabólico desde una perspectiva integradora, reconociendo al intestino como una glándula endocrina activa y al cerebro como el centro integrador de las señales nutricionales y microbianas.
OBJETIVOS
Objetivo general: Analizar el papel fisiopatológico del eje intestino-cerebro en la homeostasis metabólica y el desarrollo de la resistencia a la insulina.
Objetivos específicos:
1. Describir las vías de comunicación neuroendocrina e inmunitaria entre la microbiota intestinal y el sistema nervioso central.
2. Evaluar el impacto de la endotoxemia metabólica y los ácidos grasos de cadena corta (AGCC) en la regulación glucémica y la inflamación de bajo grado.
METODOLOGÍA
Se llevó a cabo una revisión bibliográfica sistemática sobre la evidencia científica publicada en relación con la comunicación intestino-cerebro y su impacto metabólico. La búsqueda se estructuró mediante descriptores validados en DeCS/MeSH, combinando términos como «Gastrointestinal Microbiome», «Gut-Brain Axis», «Insulin Resistance» y «Metabolism».
Se emplearon las bases de datos PubMed, Scopus y ScienceDirect. Los criterios de inclusión consideraron: a) Revisiones sistemáticas, metaanálisis y ensayos clínicos publicados entre 2018 y 2026;
b) Estudios enfocados en mecanismos fisiológicos y rutas señalizadoras neuroendocrinas
c) Textos completos en idioma español e inglés. Se excluyeron editoriales, cartas al director y aquellos artículos cuyo foco principal fuera pediátrico o centrado exclusivamente en patologías psiquiátricas primarias.
RESULTADOS
1. Vías de comunicación bidireccional en el eje intestino-cerebro:
La red de comunicación entre el intestino y el cerebro se articula mediante tres vías fundamentales: el sistema nervioso autónomo (SNA), la vía endócrina gastrointestinal y la respuesta inmunológica mediada por citoquinas.
El nervio vago (X par craneal) actúa como la principal estructura aferente y eferente. Las neuronas vagales aferentes detectan no solo el estiramiento mecánico del estómago, sino también señales químicas procedentes de metabolitos microbianos y péptidos enterohormonales2. Estas señales son transmitidas hacia el núcleo del tracto solitario (NTS) en el tronco encefálico, desde donde se proyectan al núcleo arqueado del hipotálamo (ARC) para modular la conducta alimentaria y el gasto metabólico3.
2. Endotoxemia metabólica e inflamación sistémica de bajo grado:
En sujetos con dietas hipercalóricas y ricas en grasas saturadas, se observa una alteración cualitativa en el microbioma, reduciéndose la abundancia relativa de géneros productores de mucina como Akkermansia
muciniphila. Esta alteración ocasiona una degradación de la capa mucosa intestinal y una pérdida de las uniones estrechas compuestas por ocludinas y zonulinas4.
La permeabilidad intestinal incrementada permite la translocación de lipopolisacáridos (LPS) —componentes estructurales de la membrana celular de bacterias Gram-negativas— hacia la circulación portal. Este fenómeno, denominado endotoxemia metabólica, resulta en la fijación de LPS a los receptores tipo Toll 4 (TLR4) presentes en hepatocitos, adipocitos y macrófagos5.
La activación del complejo TLR4 desencadena la fosforilación de IκB kinasa (IKK) y la activación del factor nuclear kappa B (NF-κB), lo que promueve la síntesis endógena de citoquinas proinflamatorias como el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α) y la interleucina 6 (IL-6)6. Estas citoquinas inducen la fosforilación en serina de los sustratos del receptor de insulina (IRS-1), bloqueando la cascada de señalización intracelular PI3K/Akt y generando resistencia periférica a la insulina.
3. Metabolitos microbianos como mediadores endocrinos: Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC):
Frente a los efectos deletéreos de los LPS, la fermentación de fibra dietética no digerible por parte de especies comensales (como Faecalibacterium prausnitzii) genera ácidos grasos de cadena corta: acetato, propionato y butirato7.
Los AGCC actúan como ligandos específicos de los receptores acoplados a proteínas G, GPR41 (FFAR3) y GPR42 (FFAR2), expresados en las células L del epitelio intestinal. La activación de estos receptores estimula la secreción de dos hormonas clave: el péptido similar al glucagón-1 (GLP-1) y el péptido YY (PYY)8.
• GLP-1: Potencia la secreción de insulina dependiente de glucosa por parte de las células beta pancreáticas, enlentece el vaciamiento gástrico y reduce la gluconeogénesis hepática.
• PYY: Atraviesa la barrera hematoencefálica o actúa vía vagal para suprimir la expresión de neuropéptidos orexigénicos (NPY y AgRP) en el hipotálamo, promoviendo la saciedad.
Asimismo, el butirato ejerce un efecto protector a nivel local actuando como inhibidor de histonas deacetilasas (HDAC), lo que refuerza la integridad del epitelio intestinal y reduce la translocación inflamatoria9.
4. Implicaciones terapéuticas y perspectivas futuras:
La manipulación del eje intestino-cerebro mediante intervenciones nutricionales dirigidas (dietas ricas en fibra prebiótica, polifenoles y ácidos grasos poliinsaturados omega-3) ha demostrado restaurar la eubiosis y mejorar la sensibilidad a la insulina10. De igual forma, el uso de probióticos específicos y el trasplante de microbiota fecal (TMF) se perfilan en la literatura médica reciente como terapias coadyuvantes eficaces en pacientes con síndrome metabólico refractario a cambios de estilo de vida convencionales.
CONCLUSIONES
El eje intestino-cerebro constituye un sistema de comunicación complejo y bidireccional clave en la autorregulación del metabolismo y la saciedad central.
La disbiosis intestinal incrementa la permeabilidad de la barrera mucosa, promoviendo endotoxemia metabólica mediada por LPS que desencadena inflamación sistémica y resistencia a la insulina.
Los ácidos grasos de cadena corta derivados de la fermentación de prebióticos estimulan la secreción de GLP-1 y PYY, ejerciendo efectos cardioprotectores y sensibilizadores a la insulina.
La modulación terapéutica de la microbiota intestinal representa una estrategia prometedora en la prevención y tratamiento de las patologías metabólicas modernas.
BIBLIOGRAFÍA
- Cani PD, Depommier C, Derrien M, Everard A, de Vos WM. Akkermansia muciniphila: paradigm for next-generation beneficial microorganisms. Nat Rev Gastroenterol Hepatol. 2022;19(10):625-637.
- Fulling C, Dinan TG, Cryan JF. Gut microbe to brain connection: gut neuroplasticity and the microbiome-gut-brain axis in metabolic health. Neuropharmacology. 2019;149:123-131.
- Agirman G, Yu KB, Hsiao EY. Signaling routes in the microbiome-gut-brain axis. Nat Cell Biol. 2021;23(8):731-739.
- Chelakkot C, Ghim J, Ryu SH. Mechanisms regulating intestinal barrier function and its dysfunction in disease. Exp Mol Med. 2018;50(8):1-11.
- Tilg H, Zmora N, Adolph TE, Elinav E. The intestinal microbiota fueling metabolic inflammation. Nat Rev Immunol. 2020;20(1):40-54.
- Aron-Wisnewsky J, Warmbrunn MV, Nieuwdorp M, Clément K. Metabolism and gut microbiota in obesity and diabetes. Nat Rev Endocrinol. 2021;17(5):279-297.
- Koh A, De Vadder F, Kovatcheva-Datchary P, Bäckhed F. From dietary fiber to host physiology: short-chain fatty acids as key bacterial metabolites. Cell. 2016;165(6):1332-1345.
- Martin AM, Sun EW, Rogers GB, Keating DJ. The signaling pathways mediating gut nutrient sensing and regulation of satiety hormones. Mol Metab. 2019;28:1-12.
- Blaak EE, Canfora EE, Theis S, Frost G, Groen AK, Mithieux G, et al. Short chain fatty acids in human physiology and metabolic health. Benef Microbes. 2020;11(5):411-455.
- Fan Y, Pedersen O. Gut microbiota in human metabolic health and disease. Nat Rev Microbiol. 2021;19(1):55-71.
ANEXOS
Tabla 1. Principales mediadores metabólicos del eje intestino-cerebro y su efecto fisiológico.
| Mediador / Metabolito | Origen Principal | Diana Fisiológica | Efecto en la Salud Metabólica |
| LPS (Lipopolisacáridos) | Membrana de bacterias Gram- | Receptores TLR4 (Hepatocitos/Macrófagos) | Induce inflamación sistémica y resistencia a la insulina. |
| AGCC (Butirato/Propionato) | Fermentación microbiana de fibra | Receptores GPR41/42 en Células L | Estimula la secreción de GLP-1/PYY y mejora la barrera intestinal. |
| GLP-1 | Células L enteroendocrinas | Células β pancreáticas e Hipotálamo | Aumenta la secreción insulínica y promueve la saciedad. |
| Nervio Vago | Inervación autonómica entérica | Núcleo del Tracto Solitario (NTS) | Transmite señales de saciedad y plenitud gástrica al SNC. |
*Fuente: Elaboración propia basada en la revisión bibliográfica.