- Jolanta Swierczynska. Graduada en Enfermería. EAP en Centro de Salud Valdespartera (Zaragoza). España.
- Jordán Lozano Clemente. Graduado en Enfermería. Servicio de esterilización en el Hospital Clínico Lozano Blesa (Zaragoza). España.
- Isabel Loscos García. Graduada en Enfermería. EAP en CS Fernando el Católico (Zaragoza). España.
- Sonia Val Pérez. Graduada en Enfermería. Unidad de Cuidados Intensivos en el Hospital Royo Villanova (Zaragoza). España.
- Celia Socada Rasal. Graduada en Enfermería. EAP en Centro de Salud Amando Loriga, Caspe (Zaragoza). España.
- Daniel Guerrero Latorre. Graduado en Enfermería. Servicio de esterilización en el Hospital Clínico Lozano Blesa (Zaragoza). España.
RESUMEN
El sueño es una función fisiológica básica, esencial para el funcionamiento saludable del cuerpo. Estudios a largo plazo en las últimas décadas han relacionado los riesgos para la salud con la duración y calidad del sueño, incluyendo el aumento de peso y las enfermedades cardíacas.
PALABRAS CLAVE
Sueño, enfermedades crónicas, diabetes, obesidad, enfermedades cardiovasculares, apnea del sueño.
ABSTRACT
Sleep is a fundamental physiological process for maintaining body homeostasis. Over recent decades, scientific evidence has linked sleep quality and quantity with the risk of developing chronic diseases such as type 2 diabetes, obesity, and cardiovascular diseases.
KEY WORDS
Sleep, chronic diseases, diabetes, obesity, cardiovascular diseases, sleep apnea.
INTRODUCCIÓN
El sueño es esencial para muchas funciones biológicas, como la regulación hormonal, la consolidación de la memoria y el equilibrio energético1. La duración y la calidad del sueño están incluidas en los determinantes de salud pública de la Organización Mundial de la Salud (OMS)2. La resistencia a la insulina, la dislipidemia, la hipertensión arterial (HTA) y la disfunción endotelial son más frecuentes tanto en personas con sueño crónicamente corto como en sujetos con apnea obstructiva del sueño (AOS)3. Por lo tanto, dilucidar los efectos del sueño en las enfermedades crónicas puede ayudar en la planificación de políticas y estrategias de salud.
Las anomalías de la insulina están presentes en aproximadamente dos tercios de las personas con trastornos respiratorios del sueño, debido a una contribución independiente del SAOS y los efectos de la reducción del tiempo total de sueño sobre la tolerancia a la glucosa. En esta revisión, resumimos el progreso reciente en la investigación mundial con respecto a la asociación del sueño con estas enfermedades y sugerimos estrategias de intervención.
Se realizó una revisión narrativa de la literatura buscando en las bases de datos de PubMed, Scopus y Web of Science con artículos publicados entre 2015 y 2025. Se seleccionaron estudios originales, revisiones sistemáticas y metaanálisis (escritos en inglés y español). También se excluyeron estudios publicados en animales y artículos no revisados por pares.
OBJETIVOS
Objetivo general:
Revisar el impacto negativo del sueño en la fisiopatología de las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), actualizando la relación con la diabetes, la obesidad y las enfermedades cardiovasculares.
Objetivos específicos:
- Discutir las correlaciones fisiopatológicas entre el sueño y el metabolismo de la glucosa, los lípidos y el sistema cardiovascular.
- Revisar la evidencia disponible sobre la asociación entre los trastornos del sueño y las ECNT.
- Recomendar sugerencias sobre técnicas preventivas y terapéuticas basadas en la optimización del sueño.
DESARROLLO
Fisiología del sueño y su relación con la homeostasis metabólica:
El sueño saludable ocurre en ciclos NREM-REM impulsados por procesos circadianos y homeostáticos4. Se libera la hormona del crecimiento, se reduce el tono simpático y ocurren procesos anabólicos, incluyendo la reparación de tejidos durante el sueño profundo (N3)5. Además, a través de las fases más profundas del sueño, el sistema inmunológico se regula mejor, favoreciendo la producción de citoquinas, moléculas que regulan las interacciones entre células, contra infecciones y procesos inflamatorios. La calidad de este sueño también influye en la capacidad de mantener el metabolismo energético, la sensibilidad a la insulina y el uso de sustratos energéticos. El cambio a largo plazo en la actividad de estos procesos puede llevar al desarrollo de enfermedades metabólicas crónicas2.
Trastornos del sueño y riesgo de diabetes:
La falta de sueño está relacionada con un mayor riesgo de diabetes tipo 2. Estudios prospectivos han demostrado que aquellos que duermen menos de 6 horas por noche tienen un riesgo 28-37% mayor de desarrollar diabetes tipo 26. Los cambios en la secreción de insulina y la tolerancia a la glucosa, junto con el aumento de los niveles de cortisol, son efectos de la privación del sueño 7. Además, la alteración de los ritmos circadianos, como ocurre en personas con horarios laborales irregulares o trabajo nocturno, puede intensificar la resistencia a la insulina y dificultar el control glucémico incluso en individuos sin antecedentes previos de la enfermedad6.
Sueño y obesidad:
Finalmente, una condición de restricción crónica del sueño, posiblemente en el 40% o más de la población, está asociada con la propensión a un aumento del apetito debido a cambios hormonales mediados por la leptina y la grelina8. La disminución de la leptina y el aumento de la grelina resultan en un mayor consumo de alimentos, especialmente ricos en carbohidratos9. La higiene del sueño puede mejorar la pérdida de peso y el manejo del índice de masa corporal (IMC). Los estudios recientes también sugieren que un sueño adecuado favorece un perfil inflamatorio más bajo y una mejor regulación del microbioma intestinal, favoreciendo este control del peso y la salud metabólica 10.
Sueño y enfermedades cardiovasculares:
Junto con la hipertensión difícil de tratar, los pacientes con apnea obstructiva del sueño (AOS) tienen tasas aumentadas de arritmias y están en mayor riesgo de infarto agudo de miocardio 11. Los episodios repetidos de hipoxia inducen estrés oxidativo, inflamación sistémica y disfunción endotelial12. Los pacientes con AOS a quienes se les han prescrito intervenciones como la presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP) muestran una reducción en el riesgo cardiovascular13. También se ha observado que mejorar la calidad del sueño en personas con enfermedades cardiovasculares establecidas contribuye a una mejor respuesta a tratamientos antihipertensivos y antiagregantes12.
Progreso de la investigación y medidas preventivas:
- Programas educativos de higiene del sueño14.
- Dispositivos portátiles para el seguimiento del sueño15.
- Inclusión del sueño como métrica en revisiones de salud preventiva16.
- Ensayos clínicos combinando con intervención dietética, actividad física, terapia del sueño para prevención de enfermedades no transmisibles (ENT)17.
El papel de enfermería en dichas estrategias resulta fundamental para coordinar la atención de medicina con el paciente.
CONCLUSIONES
El sueño es una clave importante para combatir enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes tipo 2 o el riesgo cardiovascular. Por lo tanto, la inspección del sueño como parte de la evaluación de la salud e incluso la promoción ha surgido como un principio innovador, práctico e inocuo para propuestas de salud pública para mejorar la calidad de vida y evitar estos trastornos.
En conclusión, el proceso de detección de estos trastornos del sueño debe ser reconocido en sus etapas tempranas fomentado para promover hábitos saludables de descanso que integrarían los ejes básicos de las políticas de prevención y control sobre las enfermedades crónicas.
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