Esguince lateral de tobillo. Revisión monográfica sobre diagnóstico y tratamiento fisioterapéutico

6 julio 2025

AUTORES

  1. Inés Ariza Lafaja. Fisioterapeuta MAZ Zaragoza. España.
  2. Raquel Burillo Nebra. Fisioterapeuta Clínica E. Sierra Zaragoza. España.
  3. Ana Badules Sánchez. Fisioterapeuta Clínica V.Abenia Zaragoza. España.
  4. David Rillo Gil. Fisioterapeuta MAZ Zaragoza. España.
  5. Marta Fustero Albero. Fisioterapeuta Fadema Zaragoza. España
  6. Javier Planas Gil. Fisioterapeuta MAZ Zaragoza. España.

 

RESUMEN

El esguince lateral de tobillo representa una de las lesiones musculoesqueléticas más comunes, especialmente entre la población deportista y activa, siendo el ligamento peroneoastragalino anterior el más afectado por mecanismos de inversión y flexión plantar. Su abordaje clínico requiere una evaluación precisa mediante anamnesis, exploración física y pruebas complementarias como ecografía o resonancia magnética, indicadas principalmente en esguinces moderados o graves. El tratamiento conservador es la opción principal y debe ajustarse a la gravedad de la lesión y a las características funcionales del paciente. En la actualidad, el protocolo POLICE es el enfoque más respaldado, ya que promueve una recuperación activa desde las fases iniciales. La intervención fisioterápica se estructura en tres fases: aguda, subaguda y funcional. Durante la fase aguda se prioriza la movilización precoz, el ejercicio terapéutico de movilidad y fuerza, el vendaje funcional y el uso de crioterapia y antiinflamatorios. En la fase subaguda se introduce progresivamente la carga, se amplía el trabajo de fuerza, movilidad y equilibrio, y se recomienda integrar terapia manual como técnica complementaria. Finalmente, la rehabilitación funcional se centra en ejercicios más exigentes que favorezcan la reintegración a las actividades previas, optimizando la recuperación y previniendo recaídas. La evidencia actual respalda un abordaje activo, individualizado y multifactorial como estrategia eficaz para lograr una recuperación completa y reducir la incidencia de inestabilidad crónica.

PALABRAS CLAVE

Fisioterapia, rehabilitación, ejercicio terapéutico, manipulaciones musculoesqueléticas.

ABSTRACT

Lateral ankle sprain is one of the most prevalent musculoskeletal injuries, particularly among physically active individuals. It typically results from inversion and plantar flexion mechanisms, often involving the anterior talofibular ligament. Accurate diagnosis requires a comprehensive clinical approach that includes medical history, specific physical tests, and, in more severe cases, imaging tools such as ultrasound or MRI. Conservative treatment remains the primary therapeutic strategy, and its design should be tailored to the severity of the injury and the patient’s functional status. The POLICE protocol is currently the most evidence-based approach, promoting early mobilization and progressive rehabilitation. Physiotherapeutic management is organized into three phases: the acute phase focuses on early mobility, isometric strengthening, cryotherapy, functional taping, and NSAID use; the subacute phase emphasizes progressive loading, increased mobility, strength training, balance exercises, and manual therapy; the final functional phase incorporates more demanding exercises aimed at restoring pre-injury activity levels. This active, individualized, and multidisciplinary approach has shown to be effective in enhancing recovery and reducing the risk of chronic ankle instability.

KEY WORDS

Physical therapy, rehabilitation, exercise therapy, musculoskeletal manipulations. 

DESARROLLO DEL TEMA

El esguince de tobillo o esguince lateral es la lesión musculoesquelética más frecuente que afecta a la extremidad inferior, siendo muy común en la práctica clínica con una incidencia predominante en deportistas y población general. Es una distensión o desgarro parcial o completo de uno o varios ligamentos del tobillo generado por un movimiento que excede la capacidad normal de la articulación. El mecanismo lesional más frecuente es la inversión, aducción y flexión plantar del pie, afectando al ligamento lateral externo y principalmente, al ligamento peroneoastragalino anterior1,2.

La incidencia y prevalencia del esguince de tobillo presentan variaciones significativas según el sexo, la edad y el nivel de actividad física. Se estima que, aproximadamente el 11,88 % de la población general ha padecido al menos un esguince lateral de tobillo (LAS) a lo largo de su vida2. Las mujeres muestran tasas más elevadas que los hombres, especialmente en deportes de interior como baloncesto y voleibol3. En deportistas de élite, se ha documentado que el 85,9 % ha sufrido esguinces previos y el 64,6 % presenta inestabilidad crónica de tobillo4. Estos datos reflejan la elevada carga clínica de esta patología y la necesidad de estrategias preventivas específicas y adaptadas al perfil de riesgo de cada grupo poblacional.

Los esguinces de tobillo se clasifican en función de su gravedad: Grado I (leve), Grado II (moderado) y Grado III (grave)5. Su principal tratamiento es conservador con el objetivo de conseguir mejoría sintomática y recuperación funcional. A pesar de ello y según su gravedad, en los esguinces Grado III se puede considerar el tratamiento quirúrgico¹. Es muy importante llevar a cabo un tratamiento óptimo pues, se ha demostrado que, 1 de cada 3 pacientes padece problemas recurrentes de tobillo tras un primer esguince6.

DIAGNÓSTICO:

La sintomatología incluye dolor y quemazón que se intensifica con el movimiento, hematoma e incapacidad funcional, lo que dificulta o impide la movilidad articular y la marcha. El diagnóstico se basa en combinar la anamnesis, la exploración física y, si es necesario, pruebas de imagen¹.

Durante la anamnesis es fundamental recoger la historia clínica del paciente, el mecanismo lesional, capacidad de carga, síntomas presentes y si existen, anotar los antecedentes de episodios previos. Esta información permite hacer una predicción de la gravedad de la lesión. La evaluación física incluye la exploración del edema y deformidades, así como  la realización de pruebas funcionales específicas. Entre ellas destacan el test de cajón anterior, que evalúa la integridad del ligamento peroneo astragalino anterior (LPAA) y la prueba de inversión forzada, el cual valora la integridad de los ligamentos laterales, especialmente el ligamento calcaneoperoneo (LCP)7–9. Para  valorar la capacidad funcional, el Star Excursion Balance Test (SEBT) y el Y Balance Test son herramientas ampliamente utilizadas para evaluar el equilibrio dinámico y la estabilidad neuromuscular en pacientes con esguinces de tobillo, ayudando a identificar déficits funcionales y guiar el proceso rehabilitador. Estas pruebas tienen más precisión diagnóstica si se aplican 4 o 5 días posteriores al traumatismo pues, en las primeras 48 horas, la inflamación y el dolor pueden disminuir su sensibilidad y especificidad de las pruebas9.

Las reglas de Ottawa constituyen una herramienta clínica fiable y eficiente para valorar la necesidad de realizar estudios radiográficos ante una lesión aguda de tobillo y pie, reduciendo el uso innecesario de radiografías y facilitando la exclusión de fracturas10.

Entre las técnicas de imagen, la ecografía musculoesquelética11 y la resonancia magnetica12 son herramientas de diagnóstico eficaces para valorar la integridad ligamentosa y descartar afectaciones estructurales asociadas. Su uso se indica principalmente en esguinces de Grado II y Grado III.

TRATAMIENTO:

El tratamiento del esguince lateral de tobillo debe individualizarse en relación a la gravedad de la lesión y al estado funcional del paciente. El abordaje con mayor respaldo científico combina diversos tratamientos destinados a reducir el dolor, mejorar la función y prevenir recidivas9. Actualmente, el protocolo POLICE se considera la estrategia de elección para el manejo de los esguinces de tobillo, pues fomenta la rehabilitación activa y precoz, evita el reposo prolongado y facilita una recuperación temprana13. Para diseñar el programa de rehabilitación es importante dividir el estado de la lesión en tres fases temporales: fase aguda (primeras 72h post lesión), fase subaguda (5-14 días post lesión) y fase de rehabilitación funcional (>14 días post lesión)14.

Fase aguda:

La evidencia actual describe que, durante la fase aguda de la lesión, se recomienda comenzar con una movilización precoz. Se ha demostrado que el inicio temprano de ejercicios de movilidad, fortalecimiento y control neuromuscular favorece la recuperación funcional en pacientes con esguinces de tobillo6,9.

Durante esta primera fase, se recomienda implementar un programa de ejercicio terapéutico centrado en la movilidad de tobillo y pie, con el objetivo de aumentar el rango de movimiento y prevenir la rigidez articular. Además, se recomienda incluir entrenamiento de fuerza para la musculatura de la pierna y del pie mediante ejercicios isométicos para mejorar la estabilidad y funcionalidad articular9,14.

El vendaje funcional ha demostrado ser una intervención eficaz en estas fases iniciales de tratamiento, especialmente cuando se combina con terapias activas. En cuanto al tratamiento farmacológico, el uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) está indicado para controlar el dolor y la inflamación durante la fase aguda1,13,15.

Por otro lado, la crioterapia aplicada en fases iniciales ha demostrado eficacia en la reducción del dolor y del edema en esguinces de tobillo agudos, acelerando el proceso de rehabilitación y la recuperación funcional. Aunque el protocolo de aplicación no está completamente establecido, se han observado muy buenos resultados tanto con aplicacione de 10 minutos cada 2 horas durante las primeras 48h16.

Fase subaguda:

Durante la fase subaguda de la lesión, una vez controlados los síntomas agudos como el dolor y el edema, es fundamental iniciar un programa de rehabilitación individualizado. Este programa debe centrarse en la mejora progresiva de la movilidad articular, el fortalecimiento muscular y la estabilidad funcional del tobillo, con especial énfasis en el control neuromuscular y propiocepción. La evidencia científica respalda la combinación de ejercicios terapéuticos con terapia manual, ya que esta última contribuye a mejorar la movilidad articular, reducir el dolor residual y facilitar una recuperación funcional óptima¹⁷.

En esta fase, es importante gestionar adecuadamente la progresión de la carga. Se recomienda introducir ejercicios de movilidad activa de tobillo y pie, con el objetivo de aumentar el rango articular. En los ejercicios de fortalecimiento articular se trata de incorporar resistencias progresivas, pesos y actividades de mayor exigencia. Además, se ha demostrado la importancia de no limitar el tratamiento a la articulación afectada, sino de abordar la extremidad inferior en su totalidad mediante ejercicios que reclutan un mayor número de grupos musculares y así favorecer la coordinación del pie, tobillo, rodilla y cadera. Para el entrenamiento del equilibrio, se aconseja comenzar con ejercicios de equilibrio estático y progresar hacia ejercicios más dinámicos y desafiantes, adaptados a las capacidades del paciente, con el fin de optimizar el sistema sensorio-motor. La incorporación de estos ejercicios es clave para prevenir recidivas y el desarrollo de inestabilidad crónica9,14,18.

Diversos estudios respaldan la terapia manual como técnica complementaria al ejercicio terapéutico en el tratamiento del esguince de tobillo. Las movilizaciones articulares talocrulares, la movilización con movimiento (MWM) y las manipulaciones de alta velocidad son técnicas manuales utilizadas con el objetivo de reducir el dolor y la rigidez articular, así como mejorar el rango de movimiento y la función de la articulación17.

Rehabilitación funcional:

La rehabilitación funcional en las últimas fases de la lesión es imprescindible para el paciente, ya que permite una progresión gradual a la carga mediante ejercicios de complejidad creciente, orientados a recuperar el estado óptimo funcional para volver a la actividad y mejorar su calidad de vida14,18.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Ortega-Ávila AB, Cervera-Garví P, Marchena-Rodríguez A, Chicharro-Luna E, Nester CJ, Starbuck C, Gijón-Noguerón G. Conservative treatment for acute ankle sprain: a systematic review. J Clin Med. 2020 Sep 27;9(10):3128.
  2. Herzog MM, Kerr ZY, Marshall SW, Wikstrom EA. Epidemiology of ankle sprains and chronic ankle instability. J Athl Train. 2019;54(6):603–610.
  3. Doherty C, Delahunt E, Caulfield B, Hertel J, Ryan J, Bleakley C. The incidence and prevalence of ankle sprain injury: a systematic review and meta-analysis of prospective epidemiological studies. Sports Med. 2014;44(1):123–140.
  4. Zhang C, Chen N, Wang J, Zhang Z, Jiang C, Chen Z, Fang J, Peng J, Li W, Song B. The prevalence and characteristics of chronic ankle instability in elite athletes of different sports: a cross-sectional study. J Clin Med. 2022;11(24):7478.
  5. Wagemans J, Bleakley C, Taeymans J, Kuppens K, Schurz AP, Baur H, Vissers D. Rehabilitation strategies for lateral ankle sprain do not reflect established mechanisms of re-injury: A systematic review. Phys Ther Sport. 2023 Mar;60:75-83.
  6. McKeon PO, Donovan L. A perceptual framework for conservative treatment and rehabilitation of ankle sprains: an evidence-based paradigm shift. J Athl Train. 2019 Jun;54(6):628–638.
  7. Doherty C, Bleakley C, Hertel J, Caulfield B, Ryan J, Delahunt E. Recovery from a first-time lateral ankle sprain and the predictors of chronic ankle instability: a prospective cohort analysis. Am J Sports Med. 2016 Apr;44(4):995–1003.
  8. Netterström-Wedin F, Matthews M, Bleakley C. Diagnostic Accuracy of Clinical Tests Assessing Ligamentous Injury of the Talocrural and Subtalar Joints: A Systematic Review With Meta-Analysis. Sports Health. 2022 May-Jun;14(3):336-347.
  9. Martin RL, Davenport TE, Fraser JJ, Sawdon-Bea J, Carcia CR, Carroll LA, Kivlan BR, Carreira D. Ankle Stability and Movement Coordination Impairments: Lateral Ankle Ligament Sprains Revision 2021. J Orthop Sports Phys Ther. 2021 Apr;51(4):CPG1-CPG80.
  10. Bachmann LM, Kolb E, Koller MT, Steurer J, ter Riet G. Accuracy of Ottawa ankle rules to exclude fractures of the ankle and mid-foot: systematic review. BMJ. 2003 Feb 22;326(7386):417.
  11. Hattori S, Saggar R, Mullen J, Olawin A, Heidinger E, Austin W, Williams A, Reeves G, Hogan MV. Role of Ultrasound in Evaluating Ligament Injuries Around the Ankle: A Narrative Review. Diagnostics (Basel). 2025 Feb 6;15(3):392.
  12. Cao S, Wang C, Ma X, Wang X, Huang J, Zhang C. Imaging diagnosis for chronic lateral ankle ligament injury: a systemic review with meta-analysis. J Orthop Surg Res. 2018 May 22;13(1):122.
  13. Erdurmuş ÖY, Oguz AB, Genc S, Koca A, Eneylı MG, Polat O. Comparison of the effects PRICE and POLICE treatment protocols on ankle function in patients with ankle sprain. Ulus Travma Acil Cerrahi Derg. 2023 Aug;29(8):920-928.
  14. Mattacola CG, Dwyer MK. Rehabilitation of the ankle after acute sprain or chronic instability. J Athl Train. 2002 Dec;37(4):413–429.
  15. Ascheris Moreno M, Matamala Madrid G, Sepúlveda Vidal X, Silva Vera F, Bobadilla Olivares M. Efectividad de los tratamientos para esguince de tobillo en deportistas: una revisión sistemática. Arch Soc Chil Med Deporte. 2023;68(1):50-7.
  16. Bleakley CM, McDonough SM, MacAuley DC, Bjordal J. Cryotherapy for acute ankle sprains: a randomised controlled study of two different icing protocols. Br J Sports Med. 2006 Aug;40(8):700-5; discussion 705.
  17. de Ruvo R, Russo G, Lena F, Giovannico G, Neville C, Turolla A, Torre M, Pellicciari L. The Effect of Manual Therapy Plus Exercise in Patients with Lateral Ankle Sprains: A Critically Appraised Topic with a Meta-Analysis. J Clin Med. 2022 Aug 22;11(16):4925.
  18. Ariza V, Salazar B, Edwin HE. La rehabilitación funcional en el manejo del esguince de tobillo: una revisión sistemática. Arch Soc Chil Med Deporte. 2021;66(1):3–20.

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos