AUTORES
- María Esteban Aldana. Fisioterapeuta de Residencia DomusVi.
- Laura Groeneveld Larraz. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud.
- Miguel Cortés Amés. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud.
- Sandra Martín Aragón. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud.
RESUMEN
En el sector sanitario los trastornos musculoesqueléticos son la lesión más común dentro del personal que se encarga de movilizar pacientes que han perdido autonomía funcional. Dentro de estas lesiones musculoesqueléticas la zona más afectada es el dorso lumbar, hasta tal punto de que varios estudios duplican e incluso triplican la incidencia de lesiones en esta zona en estos profesionales respecto al resto de población. Hace falta implantar programas para poder reducir el riesgo de padecer estas lesiones en el ámbito sanitario. El método MAPO (Movilización Asistencial de Pacientes Hospitalizados) es una herramienta que permite la evaluación del riesgo por movilización de pacientes en las diferentes áreas de trabajo que se encuentran en los centros sanitarios. Los elementos que caracterizan la exposición a una sobrecarga biomecánica de la zona lumbar son: la asistencia a pacientes dependientes, el tipo y grado de discapacidad motora del paciente, las características estructurales del centro, los equipamientos y dispositivos de trabajo y la formación e información a los trabajadores sobre las técnicas de movilización de pacientes.
PALABRAS CLAVE
Personal sanitario, prevención de enfermedades, esfuerzo físico.
ABSTRACT
In the healthcare sector, musculoskeletal disorders are the most common injury among staff responsible for mobilising patients who have lost functional autonomy. Within these musculoskeletal injuries, the most affected area is the dorsal lumbar region, to such an extent that several studies double or even triple the incidence of injuries in this area in these professionals compared to the rest of the population. Programmes need to be implemented to reduce the risk of these injuries in the health sector. The MAPO method (Spanish acronym, translated as “Mobilisation of Inpatient Care”) is a tool for assessing the risk of mobilising patients in the different work areas found in healthcare centres. Some elements that characterise exposure to biomechanical overload of the lower back are caring for dependent patients, the type and degree of motor disability of the patient, structural characteristics, equipment and work devices as well as the training and information on patient mobilisation techniques received by the workers.
KEY WORDS
Health personnel, disease prevention, physical exertion.
DESARROLLO DEL TEMA
Cualquier persona que realice una actividad profesional está expuesta a una carga de trabajo, la cual puede ser de 2 tipos: mental o física. En todos los trabajos afectan ambas cargas, aunque la proporción de cada una de ellas varía en función de la actividad laboral que se realiza.
Los requerimientos físicos suponen la realización de esfuerzos musculares, tanto de tipo estático como dinámico y tienen un consumo energético tanto mayor cuanto mayor sea el esfuerzo solicitado. Una carga física excesiva produce lesiones musculoesqueléticas.
En el sector sanitario los trastornos musculoesqueléticos son unos de los principales problemas, siendo la lesión más común dentro del personal que se encarga de movilizar pacientes que han perdido autonomía funcional debido al esfuerzo asociado a estas movilizaciones1.
Dentro de estas lesiones musculoesqueléticas la zona más afectada es la dorso lumbar, hasta tal punto de que varios estudios duplican e incluso triplican la incidencia de lesiones en esta zona en estos profesionales respecto al resto de población. Se conoce que la prevalencia de esta dolencia en la población general es del orden del 3%. Sin embargo, cuando se analiza el personal que moviliza pacientes, se sitúa entre el 5% y el 11%2.
Esto es debido a varios condicionantes, como utilizar equipos obsoletos, trabajar con un número inadecuado de trabajadores, falta de formación en movilización de pacientes adoptando malas posturas de forma recurrente o trabajar en espacios limitados1.
En España en el año 2019, se produjeron 635.227 accidentes con baja laboral, dentro del sector sanitario fueron 40.603, lo que supuso el 5º sector con más accidentes de trabajo. En total, por sobreesfuerzo físico sobre el sistema musculoesquelético fueron 179.887 accidentes.
El Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo mantiene actualizada una Guía Técnica4 para la evaluación y prevención de tales riesgos relativos. En dicha Guía se consideran los valores máximos de carga como referencia para una manipulación manual en condiciones adecuadas de seguridad y salud, especificando que:
- Una carga de más de 3 kilogramos conlleva un riesgo potencial.
- El peso máximo recomendado en condiciones ideales será de 15 kilogramos en mujeres jóvenes o mayores y de 25 kilogramos en general. Excepcionalmente, en trabajadores sanos y entrenados, se permitirá soportar hasta 40 kilogramos, sin exceder este límite en ningún momento.
Esta Guía técnica4 señala que la manipulación manual de cargas además de dar lugar a la aparición de la fatiga física puede provocar lesiones que bien se pueden producir de forma inmediata o bien pueden ser debidas a la acumulación de pequeños traumatismos aparentemente sin importancia. Pudiendo dar lugar a que tanto los trabajadores que habitualmente manipulan cargas como aquellos que realizan estas tareas
de forma ocasional se lesionan.
FACTORES DE RIESGO ASOCIADOS A LA MANIPULACIÓN DE CARGAS:
En el Anexo del Real Decreto 487/19975 se establecen los factores de riesgo que deben considerarse para la evaluación de las tareas de manipulación manual de cargas:
- Características de la carga: puede representar un riesgo cuando sea demasiado pesada, difícil de sujetar, cuando está en equilibrio inestable o aquellos casos que sea necesario manipularla a distancia del tronco o teniendo que realizar giros o inclinaciones.
- Esfuerzo físico necesario.
- Características del medio de trabajo: condiciones como la falta de espacio libre, suelos irregulares o resbaladizos, un diseño del puesto de trabajo que no permita realizar las manipulaciones a una altura y en una postura correcta.
- Exigencias de la actividad: actividades que a nivel dorsolumbar puedan suponer esfuerzos físicos frecuentes o prolongados, cuando los periodos de reposo fisiológico o de recuperación sean insuficientes, ritmo impuesto al trabajador sin capacidad de modularlo.
- Factores individuales de riesgo: aptitud física o la presencia de patología dorsolumbar previa, ausencia de conocimientos por parte del trabajador consecuencia de la falta de formación.
Hace falta implantar programas para poder reducir el riesgo de padecer lesiones musculoesqueléticas en el ámbito sanitario a consecuencia de la movilización de pacientes. Aquí hablaremos del método MAPO (Movilización Asistencial de Pacientes Hospitalizados).
DEFINICIÓN:
El método MAPO (Movilización Asistencial de Pacientes Hospitalizados), fue desarrollado por un grupo de investigadores del Instituto Clínico de Medicina Ocupacional de Milán. La aplicación de esta herramienta es el resultado del análisis organizativo y de la actividad de 200 salas de hospitalización durante el periodo 1994-1997. Siendo validada mediante un estudio epidemiológico de la actividad con 6.900 trabajadores evaluados6.
El método MAPO permite la evaluación del riesgo por movilización de pacientes en las diferentes áreas de
trabajo que se encuentran en los centros sanitarios, se puede emplear principalmente para valorar la movilización de pacientes en: hospitales, residencias de la tercera edad y residencias de enfermos crónicos.
Los elementos que caracterizan la exposición a una sobrecarga biomecánica de la zona lumbar son6,7:
- La asistencia a pacientes dependientes: número de trabajadores.
- El tipo y grado de discapacidad motora que puede llegar a tener el paciente: pacientes no autónomos parcialmente colaboradores o no colaboradores.
- Las características estructurales (diseño arquitectónico) de los centros sanitarios: accesibilidad, terreno…
- Los equipamientos y dispositivos de trabajo y la adecuación a sus tareas: disponibilidad numérica y estado de los equipos de ayuda mayores (grúas, camas regulables) y de ayudas menores (sábanas deslizantes, discos giratorios, rollers, cinturones ergonómicos).
- La formación e información a los trabajadores sobre las técnicas de movilización de pacientes.
CÁLCULO DEL ÍNDICE MAPO:
Teniendo en cuenta los anteriores factores, el cálculo del índice MAPO se realizará en función de la siguiente operación1,8:
(NC/OP × FS + PC/OP × FA) × FC × Famb × FF = MAPO
- NC/OP: Relación de pacientes no colaboradores por trabajador presentes en las 24 horas.
- FS: Factor elevación, relacionado con el uso de los equipos de ayuda. Al menos 1 elevador por cada 8 pacientes totalmente no colaboradores (NC); o al menos 1 camilla regulable en altura por cada 8 pacientes totalmente no colaboradores (NC) donde se realiza habitualmente la movilización entre cama y camilla o viceversa; o camas regulables en altura y con 3 nodos de articulaciones para el 100% de las camas de la sala.
- PC/OP: Proporción de pacientes parcialmente colaboradores por trabajador presentes las 24 horas.
- FA: Factor ayudas menores, relacionado con su utilización. Se consideran suficientes cuando se dispone de sábana o tabla de deslizamiento más dos de las otras ayudas menores indicadas, o de sábana o tabla de deslizamiento más camas ergonómicas (el 100% de las camas de la sala).
- FC: Factor sillas de ruedas.
- Famb: Factor instalaciones y condiciones del lugar de trabajo, teniendo en cuenta baño para la higiene, baño con WC y habitación.
- FF: Factor formación y conocimiento de los trabajadores.
Existen guías con tablas explicativas que asocian el valor numérico concreto a cada ítem6. Una vez calculados todos los diferentes valores y realizada la operación queda interpretar el resultado.
- Índice MAPO 0. Nivel de exposición ausente. Inexistencia de tareas que requieren levantamiento total o parcial del paciente.
- Índice MAPO 0,01 – 1,5. Nivel de exposición irrelevante. El riesgo es insignificante, la prevalencia del dolor lumbar es idéntica al de la población en general (3,5%).
- Índice MAPO 1,51 – 5. Nivel de exposición medio. Necesidad de intervención a medio plazo con dotación de equipos auxiliares, vigilancia sanitaria y formación.
- Índice MAPO > 5. Nivel de exposición alto. Necesidad de intervención a corto plazo con dotación de equipos de ayuda, vigilancia sanitaria y formación.
TIPOS DE AYUDAS TÉCNICAS:
A lo largo de este artículo se han mencionado varias ayudas técnicas que se pueden y deben utilizar en el ámbito sanitario para la movilización de pacientes y disminuir el riesgo de padecer lesiones musculoesqueléticas. A continuación, vamos a hablar de algunas de ellas.
Grúas6
Existen varios tipos de grúas: pasivas, activas (bipedestador), grúas camilla y grúa de techo. El bipedestador facilita la posición erguida estable y segura del usuario, es necesario una mínima colaboración activa por parte del paciente para control de tronco. Las grúas pasivas se utilizan en grandes inmovilizados, con poca o ninguna capacidad de movimiento. El sistema de elevación debe tener un dispositivo de parada por sobrecarga y debe garantizar un bajo esfuerzo aplicado por parte del trabajador; el arnés debe ser adecuado a las dimensiones del paciente proporcionándole máximo confort. Algunos requisitos ergonómicos específicos son: base regulable en anchura, ruedas y posicionamiento con mecanismo eléctrico.
Camas ergonómicas1:
La mayor parte de la actividad asistencial al paciente se efectúa alrededor de la cama. Es necesario que tenga regulación eléctrica en altura para poder adoptar la mejor postura para el desarrollo de la tarea y reducir el riesgo de estrés mecánico. Las camas que poseen barandillas tienen que poder abatirse desapareciendo totalmente para no obstaculizar. Además, la estructura de la cama tiene que ser lo más ligera posible para poderla manejar sin grandes esfuerzos; que disponga de 4 ruedas pivotantes con freno centralizado.
Sábanas deslizantes9:
Se colocan disminuyendo la fuerza de fricción entre el cuerpo del paciente y la superficie. Facilitan el deslizamiento de usuarios no colaboradores para reposicionarlos, girarlos o moverlos en la cama en posición tumbada. Útiles en planos a la misma altura.
Discos giratorios:
Se colocan en el suelo, bajo los pies del paciente. Facilitan el giro en las transferencias, útiles para pacientes con hemiplejías o fracturas de MMII.
Cinturones ergonómicos9:
Banda o faja ajustable que se coloca alrededor de la cintura del residente para que el trabajador pueda agarrar de él para reposicionarlo en las sillas, ayudar a incorporarlo, realizar transferencias o ayudar a la deambulación. Útiles cuando el paciente es capaz de utilizar una de las extremidades inferiores. No debe ser utilizado para levantar todo el peso del paciente, sino para dirigirlo, se necesita que el paciente tenga capacidad motora activa. Requisitos ergonómicos: al menos dos asas de agarre horizontal y vertical, asa con suficiente holgura, confortable por dentro para el paciente.
EJEMPLOS DE MOVILIZACIONES6:
Transferencia cama – silla entre 2 personas a un paciente no autónomo no colaborador:
Puntos de agarre: la axila del paciente encima de nuestro hombro pasando la mano por debajo de sus muslos.
Posición del trabajador: piernas separadas y flexionadas, la mano libre se apoya primero en la cama, luego en la espalda del paciente sujetándolo y por último en la silla como apoyo.
Acción: al cargar nos incorporamos con la fuerza de las piernas, soportando el peso con el hombro. Nuestro cuerpo debe estar bien erguido, mantener la espalda completamente vertical. Al descargar flexionar las piernas usando el apoyo de la silla.
Volteo en cama con ayuda de 1 persona a un paciente no autónomo no colaborador:
Puntos de agarre: rodilla – muñeca, hombro – cadera.
Posición del trabajador: piernas flexionadas, una pierna adelantada, dos puntos de agarre (cadera y hombro), el cuerpo en el centro de los dos puntos de agarre.
Acción: hacemos girar al paciente trasladando el peso de nuestro cuerpo.
Transferencia cama – silla con ayuda de 1 persona a un paciente semiautónomo:
Indicarle al paciente el movimiento que se realizará y motivar para que pueda ayudar en el cambio postural. Utilizar dos puntos de contacto para ayudar a mover al paciente: una mano en la espalda y otra bajo las rodillas. Mantener los pies separados; uno más adelantado para dar lugar al sentido del movimiento. Ayudar al paciente a que gire y se siente en el borde de la cama. Colocar los zapatos y ponerlo de pie.
CONCLUSIÓN
En el sector sanitario los trastornos musculoesqueléticos son unos de los principales problemas debido a la carga física a la que están expuestos los trabajadores. Las patologías más frecuentes se dan en la zona lumbar, hasta tal punto de que varios estudios duplican e incluso triplican la incidencia de lesiones en esta zona en estos profesionales respecto al resto de población. El método MAPO (Movilización Asistencial de Pacientes Hospitalizados) permite la evaluación del riesgo por movilización de pacientes en las diferentes áreas de trabajo que se encuentran en los centros sanitarios teniendo en cuenta varios factores: la asistencia a pacientes dependientes, el tipo y grado de discapacidad motora del paciente, las características estructurales de los centros sanitarios, los equipamientos de trabajo y la formación e información a los trabajadores. Con todo esto se calcula un índice con el que se puede conocer el nivel de riesgo al que están expuestos los trabajadores sanitarios y valorar medidas a corto, medio o largo plazo para mejorar la situación.
BIBLIOGRAFÍA
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- Real Decreto 487/1997, de 14 de abril, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la manipulación manual de cargas que entrañe riesgos, en particular dorsolumbares, para los trabajadores. Boletín Oficial del Estado, nº 97 (23/04/1997).
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