Evaluación del estado nutricional. Cribado y valoración nutricional

1 septiembre 2025

 

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2025.44.79.002

 

 

 

AUTORES

  1. Lidia Olivar Gómez. Médico Interno Residente (R3) Endocrinología y Nutrición, Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.

 

RESUMEN

La desnutrición define un estado de déficit nutricional secundario a la reducción de la ingesta o de la capacidad de absorción de nutrientes. La desnutrición contribuye al empeoramiento de la capacidad funcional y la composición corporal, asociando un riesgo incrementado de evolución tórpida de las comorbilidades del paciente y la tasa de complicaciones y mortalidad hospitalarias. La prevalencia de desnutrición en la hospitalización puede alcanzar el 50%. Las técnicas de cribado nutricional se dirigen a la detección sencilla y rápida de pacientes que se encuentran en riesgo de desnutrición. Entre las herramientas de cribado nutricional utilizadas se encuentran: MUST, NRS-2002, MNA, método CONUT, MNA-SF y SNAQ; principalmente. La valoración nutricional completa debe ser realizada en los pacientes que presentan una situación de desnutrición o de riesgo de desnutrición y debe incluir las siguientes determinaciones: historia clínica, exploración física, antropometría, datos de laboratorio y evaluación de la composición corporal; principalmente. Actualmente los criterios GLIM (Global Leadership Initiative on Malnutrition) constituyen criterios estandarizados en la definición del estado de desnutrición, e incluyen una etapa de cribado nutricional seguida de una segunda etapa de evaluación diagnóstica (criterios fenotípicos y etiológicos) que define además el nivel de gravedad de desnutrición.

PALABRAS CLAVE

Evaluación nutricional, desnutrición, desnutrición proteico-calórica.

ABSTRACT

Malnutrition defines a state of nutritional deficiency secondary to the reduction in nutrient intake or absorption capacity. Malnutrition contributes to the deterioration of functional capacity and body composition, with an increased risk of a quick progression of the patient’s comorbidities and an increased rate of in-hospital complications and mortality. The prevalence of malnutrition in hospitalization can reach 50%. Nutritional screening techniques are aimed at the simple and rapid detection of patients who are at risk of malnutrition. Among the nutritional screening tools used are the MUST, NRS-2002, MNA, CONUT method, MNA-SF and SNAQ. A complete nutritional assessment should be performed in patients who present with malnutrition or at risk of malnutrition and should include the following determinations: clinical history, physical examination, anthropometry, laboratory data and body composition; mainly. Currently, the GLIM (Global Leadership Initiative on Malnutrition) criteria are standardized criteria for defining malnutrition status. They include a nutritional screening stage followed by a second stage of diagnostic evaluation (phenotypic and etiological criteria) which also defines the level of severity of malnutrition.

KEY WORDS

Nutrition assessment, malnutrition, protein-energy malnutrition.

INTRODUCCIÓN

La nutrición se define como el proceso de ingesta de alimentos; digestión, absorción y asimilación de nutrientes; y excreción de productos de desecho. La desnutrición constituye una situación de déficit nutricional ocasionado por la falta de ingesta o la disminución de la capacidad de absorción de nutrientes, originando como consecuencia una limitación en la capacidad funcional del paciente y contribuyendo al empeoramiento progresivo de la composición corporal y a la evolución tórpida de las enfermedades activas (patología cardiovascular, enfermedades respiratorias crónicas y procesos oncológicos; entre otros). La falta de nutrientes puede debilitar el sistema inmunitario favoreciendo la proliferación de infecciones, dificultando la recuperación tras procesos quirúrgicos (retraso de la cicatrización), reduciendo la masa y la fuerza musculares y, finalmente, incrementando la morbilidad, prolongando las estancias hospitalarias y elevando las tasas de mortalidad1.

La prevalencia de desnutrición en los pacientes que se encuentran hospitalizados es elevada, oscilando entre el 20 y el 50%, presentando una frecuencia superior en los grupos de edad avanzada y ante la coexistencia de comorbilidades crónicas. Entre los pacientes de edad avanzada se ha identificado un riesgo incrementado de desnutrición debido a las siguientes causas: asociación de dolor crónico, polimedicación, disfagia, alteraciones sensitivas, anorexia y retraso del vaciamiento gástrico; principalmente1.

De esta manera, la identificación precoz de pacientes en situación clínica de desnutrición o en riesgo de desnutrición resulta fundamental. Se dispone en la actualidad de un número elevado de herramientas de cribado y evaluación nutricional2.

A pesar de la variedad de técnicas disponibles para la evaluación del estado nutricional, es necesario considerar la gran heterogeneidad evidenciada en la interpretación de las mismas, como consecuencia de la definición heterogénea de puntos de corte de normalidad, la variabilidad interobservador y la desigual utilización de las mismas de acuerdo al coste económico o temporal que supone su aplicación en la práctica clínica habitual. Actualmente, los criterios GLIM (Global Leadership Initiative on Malnutrition) se utilizan como herramienta dirigida a unificar y estandarizar los criterios diagnósticos de desnutrición a nivel internacional. Este método incluye diferentes aspectos que evalúan el estado nutricional con el objetivo de detectar de manera precoz el estado de desnutrición y poder realizar una intervención y un soporte nutricional adecuados e inidividualizados. Además, la unificación de criterios permite conocer y comparar de una manera precisa y fiable las diferentes evaluaciones e intervenciones sobre el estado nutricional realizadas1,3.

OBJETIVOS

El objetivo principal del presente artículo es conocer los criterios diagnósticos de desnutrición más aceptados y utilizados en la práctica clínica habitual.

Entre los objetivos secundarios se encuentran:

  • Conocer los diferentes métodos y herramientas utilizadas en el cribado nutricional.
  • Conocer las pruebas disponibles para realizar una valoración nutricional.

 

METODOLOGÍA

Se efectúa una revisión bibliográfica centrada en la evaluación del estado nutricional utilizando la base de datos bibliográfica Medline, mediante su acceso a través del sistema de búsqueda PubMed. Se realiza la búsqueda utilizando las siguientes palabras clave: “nutrition assessment”, “malnutrition” y “protein-energy malnutrition”.

Se seleccionan finalmente diferentes artículos que abarcan el periodo de tiempo comprendido entre 2015 y 2023.

RESULTADOS

Métodos de cribado nutricional:

Las técnicas de cribado nutricional tienen por objetivo la detección precoz de pacientes que se encuentran en una situación de desnutrición o en riesgo de desnutrición y que van a requerir una valoración nutricional completa que defina la necesidad de instaurar un tratamiento de soporte nutricional4.

Las técnicas de cribado utilizadas deben ser fiables, reproducibles, rápidas y sencillas. Se dispone de diferentes métodos de cribado nutricional utilizados en la práctica clínica habitual, cuya elección puede encontrarse condicionada de acuerdo a la población a la que se aplica. Se definen a continuación las herramientas de cribado nutricional principalmente utilizadas en la actualidad4:

  • Malnutrition Universal Screening Tool (MUST): se acepta su utilización en la población general. El MUST clasifica a los pacientes en riesgo “bajo”, riesgo “moderado” o riesgo “alto” de acuerdo a tres variables principales: pérdida de peso, índice de masa corporal (IMC) y estimación del efecto de las diferentes comoribilidades coexistentes sobre el estado nutricional2.
  • Nutritional Risk Screening 2002 (NRS-2002): se recomienda realizar el NRS-2002 en pacientes hospitalizados. Se evalúa en dos apartados: un apartado inicial que incluye 4 preguntas dirigidas a conocer el estado nutricional; y una segunda parte que estudia el deterioro nutricional y la gravedad de las comorbilidades asociadas, teniendo en cuenta además la edad (>70 años o <70 años). Una puntuación ≥3 define una situación de riesgo nutricional5.
  • Mini Nutritional Assessment (MNA): constituye un cuestionario validado en la población anciana. El MNA incluye 18 preguntas (6 dirigidas al cribado nutricional y 12 a la valoración nutricional). Una puntuación ≤11 identifica el riesgo de desnutrición y debe completarse la valoración nutricional. El resultado ≤23,5 puntos en el cuestionario completo de valoración nutricional indica riesgo de malnutrición; mientras que un valor ≤17 puntos define desnutrición2.
  • Método CONUT: constituye una técnica automatizada que estima el riesgo de desnutrición de acuerdo a tres variables analíticas: albúmina sérica, colesterol total y linfocitos totales. Clasifica el resultado en riesgo de desnutrición bajo, moderado y alto4.

 

Se dispone de otras pruebas aceptadas en el cribado nutricional, entre las que se incluyen el Mini Nutritional Assessment Short Form (MNA-SF) y el Short Nutritional Assessment Questionnaire (SNAQ). El MNA-SF incluye 5 preguntas y la determinación del IMC o la circunferencia de la pantorrilla, y clasifica a los pacientes en desnutrición (puntuación ≤7) o en riesgo de desnutrición (puntuación ≤11). El SNAQ constituye un cuestionario que incluye 3 preguntas; la puntuación ≤14 predice un riesgo incrementado de pérdida ponderal1,2.

Métodos de valoración nutricional:

La valoración nutricional realiza un estudio dirigido a conocer el estado de nutrición del paciente con el objetivo de identificar las situaciones de desnutrición o de riesgo de desnutrición y realizar un tratamiento de soporte adecuado. Se dispone de diferentes aspectos que pueden ser incluidos en la valoración nutricional2,3,4:

  • Anamnesis y exploración física: se deben incluir antecedentes personales médicos y quirúrgicos, tratamiento domiciliario habitual y el nivel de actividad física. La exploración física debe evaluar estado de hidratación, pérdida de masa muscular, deformidades óseas y signos o síntomas que puedan orientar a un déficit nutricional específico; entre otros. La evaluación dietética debe considerar los hábitos alimenticios habituales, así como las ingestas de macronutrientes y micronutrientes. Se dispone de diferentes herramientas dirigidas a su estudio, entre las que se encuentran el recordatorio dietético de 24 horas y los cuestionarios de frecuencia alimentaria.
  • Antropometría: incluye la evaluación del peso (peso actual, peso ideal y peso ajustado), porcentaje de pérdida de peso (no voluntaria), talla, cálculo del IMC, pliegues cutáneos (pliegues tricipitales, suprailiaco y subescapular) y perímetros corporales (circunferencia de la cintura, circunferencia braquial, circunferencia muscular braquial y circunferencia de la pantorrilla). El porcentaje de pérdida involuntaria de peso en los últimos 3 meses constituye un parámetro con capacidad predictiva de morbilidad y mortalidad. La pérdida de peso del 5% mensual o del 10% en 6 meses constituye también un marcador de gravedad.
  • Datos de laboratorio: las proteínas plasmáticas, los micronutrientes y el colesterol son algunos de los parámetros que pueden ser utilizados como marcadores nutricionales. Es necesario considerar que algunos de los marcadores analizados constituyen reactantes inversos de fase aguda, de manera que su valor puede verse reducido en situaciones de inflamación. Entre las proteínas plasmáticas evaluadas la albúmina es la que presenta una vida media superior (21 días), mientras que la transferrina y la prealbúmina asocian una vida media inferior (8-10 días y 2-3 días respectivamente) por lo que pueden ser utilizadas como marcadores más sensibles en la valoración nutricional. La proteína ligada al retinol es la que presenta una vida media inferior (10 horas), reflejando rápidamente los cambios en la valoración nutricional. La eliminación de creatinina en orina de 24 horas constituye un parámetro que se correlaciona con el grado de masa muscular, aunque puede verse alterado ante la coexistencia de insuficiencia renal.
  • Composición corporal: las técnicas de composición corporal permiten describir la estructura de los compartimentos corporales (proporción de masa grasa, masa libre de grasa y masa muscular; principalmente). Actualmente se dispone de diferentes técnicas, tales como impedancia bioeléctrica, absorciometría dual de rayos X (DEXA) y pruebas de imagen (TAC, RMN). La impedancia bioeléctrica evalúa la resistencia que ejerce el paso de la corriente eléctrica sobre los diferentes tejidos corporales. Es preciso considerar que la realización de pruebas de imagen y DEXA presentan una limitada accesibilidad y costes económicos que disminuyen su utilización.
  • Capacidad funcional: el estudio de la función muscular resulta de interés en la valoración nutricional, así como ante la sospecha de sarcopenia. Se recomienda evaluar la fuerza muscular utilizando diferentes técnicas, tales como la prueba de levantarse de la silla o la fuerza de agarre de la mano (dinamometría).
  • Valoración global subjetiva: constituye un método utilizado en el cribado y en la valoración nutricional. Incluye un cuestionario que evalúa diferentes datos obtenidos en la anamnesis y exploración física, y cada uno de ellos se incluye en uno de los 3 estadios disponibles: A, B o C (bien nutrido, riesgo de desnutrición y desnutrición).

 

Criterios GLIM:

El estado de desnutrición puede asociar un incremento de la morbilidad y mortalidad de los pacientes, ejerciendo un efecto negativo en su evolución clínica. Actualmente los criterios GLIM constituyen aspectos diagnósticos de desnutrición estandarizados y ampliamente aceptados. Establecen el diagnóstico de desnutrición en dos etapas: cribado nutricional (efectuado a través de herramientas, tales como el MUST o el NRS-2002, entre otras) y diagnóstico de desnutrición, para el cual es necesario cumplir al menos 1 de los criterios fenotípicos y 1 de los criterios etiológicos establecidos6.

Entre los criterios fenotípicos se encuentran los siguientes: pérdida de peso (no intencionada) >5% en 6 meses o >10% en más de 6 meses, IMC <20 en <70 años o IMC <22 en >70 años (<18,5 en <70 años o <20 en >70 en la población asiática) y reducción de la masa muscular (identificada a través de técnicas de composición corporal tales como impedancia bioeléctrica, TAC o RMN; o determinaciones antropométricas, tales como la circunferencia braquial o la circunferencia de la pantorrilla6.

Por otra parte, se incluyen como criterios etiológicos: reducción de la ingesta (ingesta reducida >50% durante 7 días, cualquier disminución mantenida >14 días o lesión intestinal crónica que limita el proceso de absorción de nutrientes) y proceso inflamatorio activo (enfermedad aguda o crónica que cursa con reacción inflamatoria)6.

Los criterios GLIM incluyen además una clasificación del nivel de gravedad de la desnutrición mediante la utilización de los criterios fenotípicos6:

Desnutrición moderada:

  • Pérdida de peso (no intencionada) >5% en 6 meses o >10% en más de 6 meses.
  • IMC <20 en <70 años o IMC <22 en >70 años.
  • Reducción de la masa muscular leve-moderada.

 

Malnutrición severa:

  • Pérdida de peso (no intencionada) >10% en 6 meses o >20% en más de 6 meses.
  • IMC <18,5 en <70 años o IMC <20 en >70 años.
  • Reducción de la masa muscular grave.

 

Finalmente, en función del estado nutricional objetivado se iniciará una intervención nutricional y un seguimiento clínico individualizados. Al igual que durante el proceso de valoración nutricional, el seguimiento del estado nutricional puede incluir diferentes variables obtenidas mediante anamnesis, exploración física, antropometría y estudio analítico; principalmente4.

 

CONCLUSIONES

  • La desnutrición se define como una situación de déficit nutricional secundario a la limitación en la ingesta o en la absorción de nutrientes. La prevalencia de desnutrición en pacientes hospitalizados puede alcanzar el 50%
  • Malnutrition Universal Screening Tool (MUST), Nutritional Risk Screening 2002 (NRS-2002) y Mini Nutritional Assessment (MNA) constituyen los principales métodos de cribado nutricional utilizados
  • La valoración nutricional puede ser realizada mediante una anamnesis y exploración física completas, determinaciones antropométricas, estudio de parámetros bioquímicos, estimación de la composición corporal y evaluación de la capacidad funcional
  • Los criterios GLIM (Global Leadership Initiative on Malnutrition) establecen criterios diagnósticos de desnutrición que se encuentran estandarizados y ampliamente aceptados. Incluyen la realización de un cribado y una evaluación diagnóstica completas, estratificando el nivel de gravedad de desnutrición

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Serón-Arbeloa C, Labarta-Monzón L, Puzo-Foncillas J, Mallor-Bonet T, Lafita-López A, Bueno-Vidales N, Montoro-Huguet M. Malnutrition Screening and Assessment. Nutrients. 2022; 14(12):2392. doi: 10.3390/nu14122392.
  2. Dent E, Hoogendijk EO, Visvanathan R, Wright ORL. Malnutrition Screening and Assessment in Hospitalised Older People: a Review. J Nutr Health Aging. 2019; 23(5):431-441. doi: 10.1007/s12603-019-1176-z.
  3. Tang H, Yang M. Nutritional Assessment in Patients with Chronic Diseases: Tools, Challenges, and Future Directions. Nutrients. 2023; 15(22):4794. doi: 10.3390/nu15224794.
  4. Campos del Portillo R, Palma MiIla S, García Váquez N, Plaza López B, Bermejo López L, Riobó Serván P, García-Luna PP, Gómez-Candela C. Assessment of nutritional status in the healthcare setting in Spain. Nutr Hosp. 2015; 31 Suppl 3:196-208. doi: 10.3305/nh.2015.31.sup3.8767.
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  6. Cederholm T, Jensen GL, Correia MITD, Gonzalez MC, Fukushima R, Higashiguchi T, Baptista G, Barazzoni R, Blaauw R, Coats A, Crivelli A, Evans DC, Gramlich L, Fuchs-Tarlovsky V, Keller H, Llido L, Malone A, Mogensen KM, Morley JE, Muscaritoli M, Nyulasi I, Pirlich M, Pisprasert V, de van der Schueren MAE, Siltharm S, Singer P, Tappenden K, Velasco N, Waitzberg D, Yamwong P, Yu J, Van Gossum A, Compher C; GLIM Core Leadership Committee; GLIM Working Group. GLIM criteria for the diagnosis of malnutrition – A consensus report from the global clinical nutrition community. Clin Nutr. 2019; 38(1):1-9. doi: 10.1016/j.clnu.2018.08.002.

 

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