AUTORES
- Javier Sánchez Núñez. Enfermero en CS Épila. Zaragoza, España.
- Elena Pilar Herrero Martín. Enfermera en CS Épila. Zaragoza, España.
- María Sánchez Rodríguez. Enfermera en CS Univérsitas. Zaragoza, España.
- María Paredes Serrano. Enfermera Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria en CS Delicias Norte. Zaragoza, España.
- Patricia Alconchel Echeverría. Enfermera en CS Alhama de Aragón. Zaragoza, España.
RESUMEN
El género Thymus incluye numerosas especies aromáticas, principalmente distribuidas en Europa y Asia. Entre las especies de interés farmacéutico destacan Thymus vulgaris y Thymus zygis, cuyas hojas y flores se emplean en fitoterapia por su alto contenido en aceites esenciales.
Su composición se caracteriza por la presencia de timol y carvacrol como principales compuestos del aceite esencial, junto con flavonoides y ácidos fenólicos como el ácido rosmarínico. Estos componentes son responsables de sus múltiples actividades biológicas.
El tomillo presenta propiedades antiespasmódicas y expectorantes, siendo útil en el tratamiento de afecciones respiratorias con tos.
Además, posee actividad antiinflamatoria, antimicrobiana (frente a bacterias y hongos) y antioxidante. También se le atribuye un efecto inmunoestimulante.
Estas propiedades sustentan su uso en trastornos respiratorios, digestivos y en aplicaciones tópicas para procesos inflamatorios. Organismos como la Comisión E y ESCOP respaldan su empleo en el tratamiento de síntomas de bronquitis, catarros y afecciones bucofaríngeas.
Aunque generalmente seguro, el uso del aceite esencial requiere precaución por posibles efectos adversos. En conjunto, el tomillo constituye una planta medicinal con respaldo científico para el tratamiento coadyuvante de diversas afecciones comunes.
PALABRAS CLAVE
Thymus vulgaris, tomillo, aceite esencial, timol, fitoterapia, acción antimicrobiana, expectorante.
ABSTRACT
The genus Thymus includes numerous aromatic species, mainly distributed across Europe and Asia. Among the species of pharmaceutical interest, Thymus vulgaris and Thymus zygis stand out, whose leaves and flowers are used in phytotherapy due to their high essential oil content.
Its chemical composition is characterized by the presence of thymol and carvacrol as the main components of the essential oil, along with flavonoids and phenolic acids such as rosmarinic acid. These compounds are responsible for its multiple biological activities.
Thyme exhibits antispasmodic and expectorant properties, making it useful in the treatment of respiratory conditions associated with cough. In addition, it has anti-inflammatory, antimicrobial (against bacteria and fungi), and antioxidant activities. It is also attributed with an immunostimulant effect.
These properties support its use in respiratory and digestive disorders, as well as in topical applications for inflammatory processes. Organizations such as Commission E and ESCOP endorse its use for the treatment of bronchitis symptoms, colds, and oropharyngeal conditions.
Although generally safe, the use of essential oil requires caution due to potential adverse effects. Overall, thyme is a medicinal plant with scientific support for its use as an adjuvant treatment in various common conditions.
KEY WORDS
Thymus vulgaris, thyme, essential oil, thymol, phytotherapy, antimicrobial action, expectorant.
DESARROLLO DEL TEMA
Según Flora Ibérica, el género Thymus comprende aproximadamente 220 especies distribuidas principalmente en Europa y Asia, con una notable presencia en la Península Ibérica. Asimismo, se han identificado especies en otras regiones del mundo, como Australia y América del Sur.
Una característica relevante de este género es su elevada capacidad de hibridación, lo que dificulta su clasificación taxonómica. Esta complejidad explica la disparidad de opiniones existente en torno al número total de especies, que algunos autores sitúan en torno a 400, mientras que otros elevan la cifra a más de 900. Las especies oficinales son incluidas en la Real Farmacopea Española como Thymi herba son T. vulgaris y T.zygis.
Las especies pertenecientes al género Thymus comprenden plantas perennes, de porte erecto o decumbente, generalmente subfruticosas y caracterizadas por una marcada aromaticidad. Presentan tallos con sección cuadrangular o redondeada, así como hojas enteras, que pueden disponerse planas o presentar márgenes revolutos (plegados hacia la superficie abaxial). La morfología foliar muestra una notable variabilidad interespecífica, adoptando formas elípticas, ovadas, lanceoladas, espatuladas o lineares, y se encuentran habitualmente recubiertas por un indumento denso1.
Las inflorescencias se organizan en verticilastros de densidad variable, que pueden disponerse en estructuras que oscilan desde formas espiciformes hasta capituliformes. Las brácteas suelen presentar una morfología similar a la de las hojas, aunque en algunos casos son de mayor anchura. Las flores se caracterizan por un cáliz bilabiado, ocasionalmente casi actinomorfo. Además, el labio superior presenta, por lo general, tres dientes de morfología triangular, mientras que el labio inferior muestra dos dientes alesnados o ciliados.
La corola, igualmente bilabiada y de estructura tubular, presenta una longitud superior a la del cáliz, alcanzando en algunas especies hasta el doble, y muestra una coloración que varía entre blanco, crema, púrpura o violeta, con presencia de tricomas y glándulas en su superficie. El labio superior es entero o escotado, mientras que el inferior se encuentra dividido en tres lóbulos redondeados, siendo el lóbulo central de mayor tamaño. El fruto consiste en pequeñas núculas de color marrón y morfología aproximadamente globosa.
Desde el punto de vista de su uso en fitoterapia, se emplean principalmente las hojas y las flores, aunque en determinados casos se recurre a las sumidades floridas completas, incluyendo los tallos. Su elevado contenido en aceites esenciales sustenta su amplio uso tanto como condimento como por sus propiedades medicinales. La sustancia activa, según la Real Farmacopea Española [2], contiene un mínimo de 1.2% (v/p) de aceite esencial y de un 0.5%(v/p) de fenoles volátiles (respecto a la planta desecada).
Las hojas de Thymus vulgaris son de morfología oval-lanceolada, sésiles o con pecíolo muy corto, presentan margen entero y revoluto, y alcanzan entre 4 y 12 mm de longitud y hasta 3 mm de anchura. Generalmente carecen de cilios en la base. La superficie adaxial es de color verde, mientras que la abaxial, en la que se observan numerosas glándulas secretoras de aceites esenciales, presenta una tonalidad grisácea. Las flores son de color rosado, siendo los cálices, principal estructura de interés desde el punto de vista fitoquímico, verdes, ocasionalmente con manchas violáceas, bilabiados y con presencia de pelos blancos en su interior.
En Thymus zygis, las hojas son de menor tamaño que en T. vulgaris, sésiles, con limbo de lineal-lanceolado a linear, margen revoluto y coloración que varía de verde a gris verdoso. Pueden ser glabras o presentar pilosidad en el haz, mientras que el envés suele ser pubescente. Se caracterizan por la presencia de cilios basales de hasta 1 mm de longitud. Las flores son blancas y los cálices muestran una morfología muy similar a la de T. vulgaris.
DISTRIBUCIÓN:
Planta oriunda de todo el Mediterráneo occidental, su distribución en la península ibérica es casi completa excepto algunas regiones del área del mediterráneo y la cornisa Cantábrica, llegando hasta cotas de 1500 metros. Se trata de una especie resistente a sequías y heladas, se extiende tanto por suelos arcillosos como calcáneos, prefiriendo terrenos pedregosos y soleados. Se puede encontrar tanto en hábitats de monte bajo como en bosques de encinares y carrascales.
COMPOSICIÓN:
Destacan el aceite esencial y los polifenoles, particularmente los flavonoides.
Aceite esencial. (1-2.5%) está constituido principalmente por los fenoles monoterpénicos: timol(hasta un 70%) y carvacrol (hasta un 65%), junto con otros monoterpenos como p-cimeno, canfeno, limoneno, borneol y varios sesquiterpenos [3,4]. La composición del aceite esencial puede variar según el subtipo, ya sea T.vulagris o T. zygis, la época de recolección [5], así como la características de la zona de recolección: altitud, composición del suelo y/o pluviosidad.
Contiene también heterósidos monoterpénicos ya que una pequeña parte del timol y carvacrol se halla en forma de glucósidos o galactosidos.
Flavonoides: apigena y luteolina, numerosas flavonas metoxiladas como cirislineol, cirsimaritina, 5-desmetilnobiletina, eupatorina…, flavononas, flavonoles
Otros componentes: ácidos fenoles: cafeico, rosmarínico, taninos y triterpenos(ácido ursólico y oleanólico).
ACCIÓN FARMACOLÓGICA:
Propiedades terapéuticas:
Actividad antiespasmódica y expectorante
El tomillo presenta actividad espasmolítica a nivel de las vías respiratorias, lo que justifica su empleo como agente antitusivo[6,7,8]. Este efecto se atribuye, por un lado, a componentes del aceite esencial como el timol y el carvacrol y, por otro, a flavonas metoxiladas. Estas últimas parecen desempeñar un papel relevante en la actividad de los extractos fluidos de tomillo, cuyo contenido en timol y carvacrol suele ser reducido. Asimismo, el tomillo presenta actividad expectorante, ya que su aceite esencial favorece la fluidificación de las secreciones bronquiales y facilita su eliminación.
Actividad antiinflamatoria:
En aplicación tópica, el aceite esencial de tomillo presenta acción rubefaciente. El carvacrol, en particular, ejerce un efecto inhibidor sobre la biosíntesis de prostaglandinas, lo que justifica la inclusión de esta esencia en alimentos y otros preparados destinados al tratamiento de dolores musculares y osteoarticulares. Además, el ácido rosmarínico presente en la planta contribuye a la actividad antiinflamatoria.
Actividad antiinfecciosa y antimicrobiana:
La esencia de tomillo presenta una destacada actividad antibacteriana, atribuida principalmente a sus componentes fenólicos, timol y carvacrol, con eficacia frente a bacterias Gram positivas y Gram negativas. Este efecto se relaciona con su acción sobre la membrana bacteriana. La eliminación de estos compuestos por vía respiratoria contribuye, además, a una acción antiséptica a nivel del tracto respiratorio.
Debido a su actividad antibacteriana, el tomillo resulta de interés como antiséptico urinario y de la cavidad bucofaríngea, así como en el tratamiento tópico de heridas. Asimismo, el timol y el carvacrol presentan actividad antimicótica, mostrando eficacia frente a Candida albicans. Por otra parte, los extractos acuosos de tomillo han demostrado, in vitro, una inhibición significativa del crecimiento de Helicobacter pylori, así como de su actividad ureasa.
Actividad antioxidante:
La actividad antioxidante del tomillo se atribuye principalmente al timol y al carvacrol, así como a la presencia de flavonoides y otros compuestos polifenólicos.
Acción inmunoestimulante:
El tomillo ejerce un efecto inmunoestimulante, asociado a la estimulación de la corteza suprarrenal, así como al incremento de la leucopoyesis y al aumento de los niveles de trombocitos en sangre. Estas propiedades sugieren su posible utilidad como coadyuvante en la potenciación de la respuesta inmunitaria y en combinación con otros agentes inmunoestimulantes.
De forma complementaria, y en línea con otras plantas medicinales, el tomillo se emplea tradicionalmente como agente aperitivo y digestivo.
Aplicaciones terapéuticas:
Aparato otorrinolaringológico y respiratorio:
Debido a sus propiedades antiespasmódicas, expectorantes y antisépticas, el tomillo está especialmente indicado en el tratamiento de afecciones de las vías respiratorias superiores, en particular aquellas que cursan con tos irritativa. Se recomienda su administración en forma de infusión al 5 %, así como la ingesta de preparados líquidos (jarabes o pociones) en dosis de 5–6 cucharadas soperas diarias. Asimismo, puede emplearse en forma de gargarismos mediante infusión o extracto hidroalcohólico (2–4 mL) diluido en agua tibia.
En el abordaje de afecciones bronquiales agudas o crónicas, pueden utilizarse, además de la infusión, extractos fluidos, extractos secos y aceite esencial. No obstante, cuando la fitoterapia se emplea como coadyuvante en el tratamiento del asma, se recomienda evitar el uso de aceites esenciales debido a su potencial carácter alergénico.
Para el tratamiento de otitis externas, y siempre que se haya descartado perforación timpánica, puede emplearse la instilación de oleatos. En casos de rinitis, se recomienda la administración de instilaciones nasales de infusión previamente filtrada. En sinusitis, pueden utilizarse aerosoles e inhalaciones, tanto secas como húmedas, de aceite esencial.
Algunas observaciones clínicas respaldan el uso tradicional del tomillo como medida preventiva frente a síndromes gripales y resfriados, mediante la ingesta de una taza de infusión con miel en ayunas durante el periodo invernal. En pacientes con patologías cardíacas, respiratorias o en situación de inmunodepresión, se sugiere su combinación con otros agentes inmunoestimulantes, como la equinácea.
La Cooperación Científica Europea en Fitoterapia (ESCOP) aprueba el empleo del tomillo para el tratamiento de los síntomas de bronquitis, tosferina y catarros de las vías respiratorias superiores9,10.
Sistema digestivo:
Gracias a sus propiedades antisépticas y antiinflamatorias, el tomillo resulta útil en el tratamiento de estomatitis y otras afecciones de la cavidad oral, empleándose en forma de colutorios con infusión o extracto fluido diluido al 50 % en agua.
El aceite esencial de tomillo ejerce un efecto estimulante sobre la motilidad y las secreciones digestivas, lo que justifica su uso en casos de inapetencia, dispepsias hiposecretoras, meteorismo y flatulencia. Puede administrarse en forma de infusión o extracto hidroalcohólico (aproximadamente 40 gotas por dosis), preferentemente media hora antes de las comidas.
En el tratamiento de gastroenteritis, el tomillo puede incorporarse a tisanas antidiarreicas, aportando su acción antiséptica, espasmolítica y ligeramente astringente. Igualmente, la ESCOP aprueba el uso del tomillo para el tratamiento de la estomatitis y la halitosis10.
Aparato locomotor:
Por su actividad rubefaciente y analgésica, el aceite esencial de tomillo se emplea tópicamente para aliviar molestias asociadas a procesos inflamatorios osteoarticulares, mialgias y contracturas musculares.
Aparato genital femenino:
En casos de vulvovaginitis y cervicitis, puede indicarse la realización de 1–2 irrigaciones vaginales diarias con decocción isotonizada o la aplicación tópica en forma de gel. Hagedorn11 describió la utilidad de preparados tópicos a base de extracto de tomillo en el tratamiento del liquen escleroso vulvar. En candidiasis vaginal, se recomienda preferentemente el uso de óvulos que contengan aceite esencial.
Contraindicaciones, efectos secundarios y toxicidad:
Los preparados a base de tomillo están contraindicados en casos de hipersensibilidad a alguno de sus componentes, a otras especies de la familia Lamiaceae o a bálsamos relacionados.
Las reacciones adversas se asocian principalmente al uso del aceite esencial1,7. En términos generales, debe considerarse que:
- Salvo indicación expresa, no se recomienda la administración interna de aceite esencial puro durante el embarazo, la lactancia, ni en niños menores de seis años. Asimismo, está contraindicada en pacientes con insuficiencia cardíaca o renal, gastritis, úlcera gastroduodenal, síndrome de intestino irritable, enfermedad de Crohn, hepatopatías, epilepsia, enfermedad de Parkinson u otras patologías neurológicas.
- Puede producir reacciones irritativas cutáneas de intensidad leve a moderada, especialmente a nivel de mucosas. Por ello, debe evitarse el contacto del aceite esencial puro con ojos, mucosas, heridas o zonas cutáneas lesionadas. No se recomienda su aplicación tópica en niños menores de 2 años ni en personas con alergias respiratorias o hipersensibilidad conocida a aceites esenciales.
- Para descartar hipersensibilidad, se recomienda realizar una prueba de tolerancia mediante la aplicación tópica en la cara interna del antebrazo o muñeca durante 20–30 segundos, evaluando la respuesta tras 30 minutos.
- En el tratamiento de sinusitis, el aceite esencial no debe emplearse de forma continuada.
- Si aparecen efectos adversos como molestias gástricas (pirosis), prurito anal o escozor vaginal tras la administración oral, rectal o vaginal, se debe suspender el tratamiento.
- En casos de sobredosificación de aceite esencial puro, pueden presentarse náuseas, vómitos, gastralgia, vértigo, convulsiones e incluso colapso cardiorrespiratorio.
- Debe evitarse la administración de preparados con contenido alcohólico (extracto fluido, tintura, jarabe) en embarazadas, niños menores de 2 años y pacientes en proceso de deshabituación alcohólica.
Formas de administración:
Uso externo:
- Decocción al 5%, hervir 3 minutos.
- Extracto fluido (1:1), puro (toques, pincelaciones) o diluido al 50% (colutorios o gargarismos).
- Alcoholaturo (5% de la planta fresca, alcohol 50-60%) o alcoholado (3-5% de aceite esencial, alcohol de 96%).
- Baño general: decocción de 500 g de tomillo en 4 litros de agua).
- Oleato: 3-5% de aceites esenciales en aceite esencial de almendras dulces.
- Emulsión O/A, geles (5% de extracto glicólico).
Uso interno:
Aceite esencial ( ver apartado de contraindicaciones y efectos secundarios):
- Gotas:1-5/dosis: se puede aplicar sobre un terrón de azúcar, en solución oleosa o asociadas a una taza de decocción de malvavisco.
- Cápsulas entéricas(20-50 cmmg/cápsula).
- Supositorios(50 mg/supositorio).
- Óvulos de glicerogelatina(50 mg/óvulo de glicerogelatina de 5g).
- Inhalaciones secas: 5 gotas sobre un pañuelo.
- Inhalaciones húmedas: 5-10 gotas en medio litro de agua hirviendo.
- Aerosoles: 1,2 g de esencia por cada 100 ml de preparado.
- Extracto seco(5:1): 300 mg/cápsula.
Jarabe (5-10% de extracto fluido): una cucharada sopera por dosis.
Extracto fluido(1:1): 0.5-3 g/dosis.
CONCLUSIÓN
Se concluye que, dada la evidencia científica expuesta, habiendo identificado correctamente la planta, y siempre y cuando no se recolecta en un lugar protegido y se haga en la etapa mejor indicada, el tomillo es una valiosa herramienta para tratar una amplia gama de síntomas bastantes comunes y frecuentes de una forma autosuficiente.
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