Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.96.11.001
AUTORES
- Jorge Adrián Hernández Velázquez. Médico Residente de Geriatría. Adscrito al Hospital General Regional No. 66, Cd. Juárez, Chihuahua, México. https://orcid.org/0009-0005-6446-0561
- Juan Armando Quiroz Uribe. Médico Especialista en Geriatría. Adscrito al Hospital General Regional No. 66, Cd. Juárez, Chihuahua, México. https://orcid.org/0009-0003-4607-3774
- Miguel Solís Barraza. Maestro en Ciencias de la Salud Pública. Nutriólogo Clínico Especializado. Adscrito al Hospital General Regional No. 66. Cd. Juárez, Chihuahua, México. https://orcid.org/0000-0003-3214-5151
- Juan David Rios Moreno. Médico Residente de Geriatría. Adscrito al Hospital General Regional No. 66, Cd. Juárez, Chihuahua, México. https://orcid.org/0009-0007-0655-6981
- Juan Pablo Garcia Osorio. Médico Residente de Medicina Interna. Adscrito al Hospital General Regional No. 66, Cd. Juárez, Chihuahua, México. https://orcid.org/0009-0004-6695-4656
- Marín Edgardo Fimbres Herrera. Médico Especialista en Geriatría. Adscrito al Hospital General Regional No. 02, Cd. Juárez, Chihuahua, México. https://orcid.org/0009-0005-4773-0769
RESUMEN
Introducción: La lesión renal aguda (LRA) es una complicación frecuente en pacientes hospitalizados y se asocia con alta mortalidad, particularmente en adultos mayores con múltiples comorbilidades. El inicio de terapia de reemplazo renal, c2omo la hemodiálisis intermitente, se relaciona con desenlaces variables según el perfil clínico del paciente.
Objetivo: Identificar los factores asociados a mortalidad en pacientes mayores de 60 años con LRA sometidos a hemodiálisis intermitente inicial.
Material y Método: Estudio observacional, retrospectivo y analítico realizado en el Hospital General Regional IMSS No. 66. Se incluyeron 48 pacientes ≥60 años con diagnóstico de LRA que recibieron hemodiálisis intermitente durante la hospitalización. Se analizaron variables demográficas, clínicas y bioquímicas. La mortalidad fue la variable dependiente; se aplicaron pruebas t de Student o Mann-Whitney y chi-cuadrado o exacta de Fisher según el tipo de variable, con estimación de odds ratios e intervalo de confianza 95%.
Resultados: La mediana de edad fue 67.5 años; 50% hombres. La diabetes mellitus (87.5%) y la hipertensión arterial (75%) fueron las comorbilidades más prevalentes; 60.7% presentó enfermedad renal crónica estadio IV. La sepsis (77.08%) y el choque (37.5%) fueron las causas agudas predominantes. La mortalidad global fue 35.42%. Se observaron asociaciones significativas entre mortalidad y polifarmacia, sepsis y múltiples comorbilidades.
Conclusiones: En pacientes mayores con LRA que inician hemodiálisis intermitente, la mortalidad temprana es elevada. La presencia de polifarmacia, sepsis y comorbilidades múltiples fueron los principales factores asociados a muerte.
PALABRAS CLAVE
Lesión renal aguda, hemodiálisis, mortalidad, persona mayor, factores de riesgo.
ABSTRACT
Background: Acute kidney injury (AKI) is a common condition among hospitalized patients and is associated with high mortality, particularly in older adults with multiple comorbidities. The initiation of renal replacement therapy, such as intermittent hemodialysis, may influence outcomes according to the patient’s clinical profile.
Objective: To identify factors associated with mortality in patients over 60 years with AKI undergoing initial intermittent hemodialysis.
Materials and method: A retrospective, observational, and analytical study was conducted at the Regional General Hospital No. 66 (IMSS). A total of 48 patients aged ≥60 years diagnosed with AKI and receiving intermittent hemodialysis during hospitalization were included. Demographic, clinical, and biochemical variables were analyzed. Mortality was the dependent variable. t-test or Mann-Whitney, chi-square, or Fisher’s exact test were used as appropriate, with odds ratios and 95% confidence intervals.
Results: Median age was 67.5 years, 50% were male. Diabetes mellitus (87.5%) and hypertension (75%) were the most prevalent comorbidities, 60.7% had chronic kidney disease stage IV. Sepsis (77.08%) and shock (37.5%) were the leading acute conditions. Overall mortality was 35.42%. Mortality was significantly associated with polypharmacy, sepsis, and multiple comorbidities.
Conclusions: In older adults with AKI starting intermittent hemodialysis, early mortality is high. Polypharmacy, sepsis, and multiple comorbidities were the main factors associated with death.
KEY WORDS
Acute kidney injury, hemodialysis, mortality, older adults, risk factors.
INTRODUCCIÓN
La lesión renal aguda (LRA) se define como una disminución abrupta de la función renal caracterizada por un incremento de la creatinina sérica igual o mayor a 0.3 mg/dl en 48 horas o 1.5 veces por encima del valor basal en siete días, o una reducción del volumen urinario a menos de 0.5 ml/kg/h por seis horas, según los criterios de la guía KDIGO1. Esta entidad representa un síndrome clínico de etiología multifactorial que puede originarse por causas prerrenales, intrarrenales o posrenales, y constituye una de las complicaciones más frecuentes y graves en pacientes hospitalizados2. La LRA no solo incrementa la morbilidad y mortalidad hospitalaria, sino que también prolonga la estancia, eleva los costos de atención y predispone al desarrollo de enfermedad renal crónica.
En la población geriátrica, la LRA adquiere una importancia particular debido a los cambios estructurales y funcionales asociados al envejecimiento renal, como la reducción del número de nefronas, la glomeruloesclerosis, la fibrosis intersticial y la disminución de la capacidad de concentración urinaria3. Estos cambios, sumados a la alta prevalencia de comorbilidades como diabetes mellitus, hipertensión arterial y enfermedad renal crónica, confieren una vulnerabilidad especial ante agresiones agudas como sepsis, hipovolemia o exposición a fármacos nefrotóxicos4. En este grupo etario, además, la fragilidad y la sarcopenia pueden alterar la interpretación de marcadores bioquímicos tradicionales, subestimando la severidad del daño renal5,6.
La terapia de reemplazo renal (TRR) representa un pilar terapéutico en casos de LRA grave. Entre las modalidades disponibles, la hemodiálisis intermitente es una de las más utilizadas por su disponibilidad, eficacia para la depuración rápida de solutos y control de la sobrecarga hídrica7. No obstante, la decisión de iniciar TRR en adultos mayores sigue siendo compleja, ya que la mortalidad en pacientes sometidos a hemodiálisis por primera vez puede superar el 35% según diversos estudios8. Factores como el estado hemodinámico, el puntaje de severidad SOFA y la presencia de sepsis o choque son predictores significativos de desenlace adverso9.
La literatura ha señalado que la edad avanzada, la polifarmacia y la fragilidad contribuyen adicionalmente a peores resultados en este grupo de pacientes, condicionando menor recuperación renal y mayor riesgo de mortalidad10. A pesar de la abundante evidencia internacional, existe escasa información local que describa el comportamiento clínico de los adultos mayores con LRA sometidos a hemodiálisis intermitente, particularmente en hospitales de segundo nivel11. Por ello, resulta fundamental identificar los factores clínicos y fisiopatológicos asociados a la mortalidad en esta población vulnerable, con el fin de optimizar la selección de candidatos a TRR y mejorar la toma de decisiones médicas basadas en el riesgo individual. El objetivo del presente estudio fue identificar los factores asociados a la mortalidad en pacientes mayores de 60 años con lesión renal aguda sometidos a hemodiálisis intermitente de primera vez.
OBJETIVO
Identificar los factores asociados a mortalidad en pacientes mayores de 60 años con LRA sometidos a hemodiálisis intermitente inicial.
MATERIAL Y MÉTODO
Se realizó un estudio observacional, retrospectivo, analítico y transversal con diseño de casos y controles. La unidad de análisis fue individual y el enfoque estadístico se orientó a determinar la relación entre variables clínicas y desenlace hospitalario. El estudio se desarrolló en el Hospital General Regional No. 66 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en Ciudad Juárez, Chihuahua, que es de segundo nivel de atención. La población estuvo conformada por pacientes mayores de 60 años hospitalizados en los servicios de urgencias y medicina interna con diagnóstico de LRA y que fueron sometidos a hemodiálisis intermitente de primera vez. La recolección de datos se inició en febrero de 2025, considerando los registros clínicos de pacientes ingresados entre enero de 2018 y enero de 2024. El tamaño final de la muestra fue de 48 pacientes, de los cuales 17 fallecieron y 31 egresaron por mejoría clínica. El muestreo fue no probabilístico intencional. Se utilizaron los expedientes clínicos físicos y electrónicos del sistema PHEDS (Plataforma de Hospitalización del Ecosistema Digital en Salud), así como registros de laboratorio del sistema iLAB del hospital. Los datos se recopilaron en un formato diseñado específicamente para la recolección de información clínica y bioquímica. El procesamiento y análisis de los datos se realizó con estadística descriptiva e inferencial en Stata 18 MP (StataCorp, College Station, Tx).
El protocolo de investigación fue aprobado por los Comités Locales de Investigación y Ética en Investigación del Hospital General Regional No. 66 del IMSS. El estudio se clasificó como investigación sin riesgo, conforme al Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación en Seres Humanos. Se garantizó el anonimato de los participantes mediante la codificación de los datos y la eliminación de información identificable. Todos los procedimientos se realizaron en cumplimiento con los principios éticos de la Declaración de Helsinki.
La información se obtuvo a partir de los expedientes clínicos y registros institucionales. Las variables fueron definidas de manera conceptual y operacional según criterios clínicos reconocidos: Variable dependiente: Mortalidad hospitalaria, Variables independientes: edad, sexo, hipertensión arterial, diabetes mellitus, enfermedad renal crónica, hepatopatía, días de estancia hospitalaria, sepsis, estado de choque, infarto agudo al miocardio, puntaje SOFA, uremia, hiperkalemia, acidosis metabólica, oliguria y sobrecarga hídrica. Se consideraron además variables intervinientes como comorbilidades y situación clínica al ingreso.
Se solicitó autorización institucional para acceder a las bitácoras de la unidad de hemodiálisis y a los expedientes clínicos. Se identificaron los pacientes que cumplían los criterios de inclusión y se recopilaron los datos clínicos, hemodinámicos y bioquímicos correspondientes. Posteriormente, la información fue registrada en una base de datos diseñada para el análisis, clasificando a los pacientes según su desenlace hospitalario: egreso por mejoría o defunción.
El análisis descriptivo se presenta con frecuencias y porcentajes, así como medidas de tendencia central y de dispersión. Para la comparación entre grupos se aplicaron las pruebas χ2 o exacta de Fisher y las pruebas de Mann Whitney o t de Student para variables cuantitativas, según correspondiera. Para establecer asociaciones (Odds Ratios) para mortalidad se realizaron regresiones logísticas. Para el estudio de predictores, se realizaron regresiones lineales (β) para mortalidad por escala SOFA y se hicieron pruebas de rendimiento discriminativo con curvas ROC y se calcularon sensibilidad y especificidad.
RESULTADOS
La mediana de edad fue de 67.5 años (RIC: 64–73), con una distribución equitativa por sexo. La población presentó una alta carga de comorbilidades, predominando la diabetes mellitus, la hipertensión arterial y la enfermedad renal crónica, principalmente en estadio IV (Cuadro 1).
El estado agudo se caracterizó por una alta prevalencia de sepsis y choque, con una mediana de puntaje SOFA de 5 puntos. Las complicaciones metabólicas más frecuentes fueron acidosis metabólica, oliguria y uremia, con una mediana de urea sérica de 232 mg/dL. La mediana de estancia hospitalaria fue de 12 días y la mortalidad global alcanzó 35.4% (cuadro 1).
Al hacer el comparativo por egreso (mejoría/defunción), solamente encontramos diferencias en el estado de choque, el cual tuvo una prevalencia significativamente mayor en el grupo de defunción (70.59% vs 19.35%, p<0.001) y un puntaje SOFA mayor en el mismo grupo [7 (5-10) vs 3 (2-6), p=0.0028]. Al realizar el análisis mediante regresiones logísticas identificamos al choque como el predictor más fuerte para mortalidad, aumentando las probabilidades de defunción en 10 veces [OR=10 (2.53-39.43, p=0.001)]. De igual manera, el puntaje de la escala SOFA demostró ser un factor de riesgo significativo. Por cada incremento de un punto en la escala SOFA, la probabilidad de mortalidad aumenta en un 37% [OR=1.37 (1.10-1.70, p=0.004)]. No encontramos diferencias significativas en las otras variables que se mencionan en el cuadro 1.
Al realizar un modelo de regresión lineal para evaluar la relación entre el puntaje SOFA y sus predicciones ajustadas por tipo de egreso, el coeficiente (β) indica que el egreso por defunción se asocia con un incremento promedio de + 2.98 (IC95% 1.20 – 4.76, p=0.001) puntos en la escala SOFA en comparación con el egreso por mejoría. La predicción ajustada de puntaje SOFA para mejoría fue 4.12 y 7.11 para defunción. En la figura 1 se muestran las predicciones ajustadas de la probabilidad de mortalidad según el puntaje SOFA, en la cual se observa una relación directa y positiva: a medida que aumenta el puntaje en la escala SOFA, la probabilidad de fallecer se incrementa progresivamente.
Para evaluar la capacidad de la escala SOFA como prueba diagnóstica para predecir mortalidad, se analizó un punto de corte de ≥8 puntos (cuadro 2). Con este umbral, la escala presenta una alta especificidad, sin embargo, su sensibilidad es baja. Sin embargo, en la figura 2 que presenta la curva ROC para la capacidad del puntaje SOFA para discriminar entre supervivencia y mortalidad, indica que ésta tiene una buena capacidad de discriminación, sugiriendo que es una herramienta útil y superior al azar para predecir el riesgo de mortalidad en nuestra corte de pacientes.
DISCUSIÓN
En este estudio se identificaron los factores asociados a mortalidad en pacientes mayores de 60 años con lesión renal aguda (LRA) sometidos por primera vez a hemodiálisis intermitente. La mortalidad observada (35.42%) fue consistente con lo reportado en poblaciones similares, donde las tasas oscilan entre 30% y 50% en pacientes con LRA que requieren terapia de reemplazo renal12, reflejando la alta vulnerabilidad fisiológica del adulto mayor ante eventos críticos.
Los principales predictores de mortalidad fueron el estado de choque y la disfunción orgánica medida mediante la escala SOFA. El choque incrementó de manera significativa la probabilidad de defunción (OR=10), lo que concuerda con evidencia previa que identifica al compromiso hemodinámico como un factor determinante en el pronóstico de LRA, asociado a hipoperfusión tisular y progresión a falla multiorgánica13. Este efecto es particularmente relevante en personas mayores, cuya reserva fisiológica y capacidad de respuesta al estrés se encuentran disminuidas debido a fragilidad e inflamación basal aumentada14.
Asimismo, el puntaje SOFA se confirmó como un marcador pronóstico robusto, aumentando el riesgo de muerte en 37% por cada punto adicional, similar a lo descrito en estudios multicéntricos15. Su utilidad radica en la evaluación global del deterioro sistémico más allá de parámetros aislados de función renal, favoreciendo la estratificación temprana del riesgo en el paciente geriátrico.
Un hallazgo destacable fue la falta de asociación significativa entre comorbilidades crónicas —como diabetes e hipertensión— y la mortalidad16. Este fenómeno podría deberse a su alta prevalencia en la muestra, lo que limita la capacidad discriminativa. Estudios similares señalan que, ante un proceso agudo grave, la severidad de la respuesta inflamatoria sistémica y la disfunción orgánica superan el impacto de comorbilidades previas17.
La polifarmacia, presente en la mayoría de los pacientes, continúa siendo un factor de riesgo importante en este grupo etario, dada la frecuencia de fármacos potencialmente nefrotóxicos y la susceptibilidad a LRA inducida por medicamentos18. Perazella y Rosner destacan que este mecanismo suele subdiagnosticarse en adultos mayores con función renal basal reducida19.
Respecto al procedimiento, no se observaron complicaciones graves asociadas a la hemodiálisis intermitente, lo que coincide con estudios que respaldan su seguridad en adultos mayores cuando se realiza bajo protocolos adecuados20,21.
La evidencia también respalda que la fragilidad y la disminución funcional impactan negativamente en la capacidad de recuperación y supervivencia en pacientes geriátricos en hemodiálisis22,23. En este sentido, la valoración geriátrica integral podría ser una herramienta clave para mejorar la toma de decisiones clínicas respecto al inicio y continuidad de la terapia dialítica24.
Entre las limitaciones del estudio destacan su diseño retrospectivo, unicéntrico y el tamaño muestral reducido, factores que limitan la generalización de los resultados. No obstante, los hallazgos reflejan el comportamiento clínico real en un hospital de segundo nivel y aportan información relevante sobre un grupo poco representado en la literatura.
Futuras investigaciones deberían explorar cohortes prospectivas multicéntricas e incorporar indicadores geriátricos —como fragilidad, funcionalidad y soporte social— para optimizar estrategias de intervención y mejorar los resultados clínicos en este grupo particularmente vulnerable.
CONCLUSIONES
En pacientes mayores de 60 años con lesión renal aguda que inician hemodiálisis intermitente, la mortalidad a corto plazo es elevada. Los principales factores asociados a un desenlace fatal son la presencia de estado de choque y un mayor grado de disfunción orgánica múltiple cuantificada por la escala SOFA. Estos indicadores de la severidad de la enfermedad aguda superan en valor pronóstico a las comorbilidades crónicas en esta población de alta complejidad. La evaluación sistemática de la estabilidad hemodinámica y el uso de la escala SOFA son herramientas esenciales para la estratificación del riesgo y la toma de decisiones clínicas informadas en este vulnerable grupo de pacientes.
CONFLICTO DE INTERESES
Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.
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ANEXOS
| Cuadro 1. Características clínicas y mortalidad de la muestra (n=48) | |
|---|---|
| n=48 | |
| Edad, años, md (RIC) | 67.5 (64–73) |
| Sexo, n (%) | |
| Hombre | 24 (50) |
| Mujer | 24 (50) |
| Polifarmacia, n (%) | 36 (75) |
| Comorbilidades, n (%) | |
| Diabetes mellitus | 42 (87.5) |
| Hipertensión arterial | 36 (75) |
| Enfermedad renal crónica | 28 (58.33) |
| IIIA | 4 (14.29) |
| IIIB | 7 (25) |
| IV | 17 (60.71) |
| Hepatopatía | 4 (8.33) |
| Infarto agudo de miocardio | 7 (14.58) |
| Otras comorbilidades | 35 (72.92) |
| Total de comorbilidades, ±DE | 3.5±1.72 |
| Sepsis, n (%) | 37 (77.08) |
| Estado de choque, n (%) | 18 (37.50) |
| Escala SOFA, puntos, md (RIC) | 5 (2–8) |
| Indicaciones para hemodiálisis | |
| Uremia, n (%) | 41 (85.42) |
| Urea, mg/dL, md (RIC) (n=41) | 232 (211–276) |
| Hiperkalemia, n (%) | 31 (64.58) |
| Acidosis metabólica, n (%) | 43 (89.58) |
| Oliguria, n (%) | 42 (87.50) |
| Sobrecarga hídrica, n (%) | 14 (29.17) |
| Días de estancia hospitalaria, md (RIC) | 12 (7–17.5) |
| Mortalidad, n (%) | 17 (35.42) |
| md: mediana, RIC: rango intercuartílico, : media, DE: desviación estándar. | |
Figura 1. Predicciones ajustadas de probabilidad para mortalidad por puntaje SOFA con IC95% (n=48).
Figura 2. Curva ROC del puntaje SOFA para mortalidad (n=48).
| Cuadro 2. Estudio de prueba diagnóstica la escala SOFA para mortalidad (n=48). | |
|---|---|
| Puntaje SOFA | |
| Punto de corte | ≥8 puntos |
| Sensibilidad | 41.18% |
| Especificidad | 80.65% |
| Valor predictivo positivo | 53.85% |
| Valor predictivo negativo | 71.43% |
| Correctamente clasificados | 66.67% |
| Área bajo la curva ROC | 0.7562 (IC95% 0.6137 – 0.8985) |
| ROC: Receiver Operating Characteristic | |

