- María Salinas Bariain. Hospital Universitario de Navarra (HUN), Pamplona (Navarra), España.
RESUMEN
Introducción: La formación continua en matronería es un componente esencial para garantizar la calidad y actualización de los cuidados que se brindan a mujeres durante el embarazo, parto y puerperio. Frente a los avances científicos, cambios en protocolos y las crecientes demandas sociales, las matronas requieren espacios y recursos para mantener y ampliar sus competencias.
Objetivo: Realizar una revisión sistemática que analice los desafíos y oportunidades relacionados con la formación continua en matronería, identificando barreras, estrategias efectivas y áreas de mejora para potenciar la actualización profesional.
Metodología: Se realizó una búsqueda en bases de datos como PubMed, Scielo, CINAHL y LILACS, seleccionando estudios publicados entre 2010 y 2025 que abordaran programas, experiencias y evaluaciones de formación continua para matronas.
Resultados: Los hallazgos revelan que, aunque existe un reconocimiento generalizado sobre la importancia de la formación continua, persisten obstáculos como la falta de tiempo, recursos económicos limitados, déficit en oferta formativa especializada y dificultades para acceder a modalidades flexibles. Entre las oportunidades destacan el uso creciente de tecnologías digitales y plataformas de aprendizaje en línea, que facilitan el acceso y la actualización a distancia. Asimismo, la integración de la formación práctica con el apoyo de mentores y la colaboración interdisciplinaria mejora el aprendizaje y la aplicación clínica
Conclusiones: La formación continua en matronería enfrenta desafíos estructurales y organizativos que requieren soluciones innovadoras y flexibles. Potenciar las herramientas digitales, fomentar políticas institucionales de apoyo y desarrollar programas adaptados a las necesidades reales de las matronas contribuirán a una mejora sostenida en la calidad de la atención materna.
PALABRAS CLAVE
Formación continua, matronería, actualización profesional, educación en salud, desafíos, oportunidades.
ABSTRACT
Introduction: Continuous education in midwifery is an essential component for ensuring the quality and up-to-date care provided to women during pregnancy, childbirth, and the postpartum period. In the face of scientific advances, protocol changes, and increasing social demands, midwives require spaces and resources to maintain and expand their competencies.
Objective: To conduct a systematic review that analyzes the challenges and opportunities related to continuous education in midwifery, identifying barriers, effective strategies, and areas for improvement to enhance professional development.
Methodology: A search was carried out in databases such as PubMed, Scielo, CINAHL, and LILACS, selecting studies published between 2010 and 2025 that addressed programs, experiences, and evaluations of continuous education for midwives.
Results: The findings reveal that although there is widespread recognition of the importance of continuous education, obstacles persist, such as lack of time, limited financial resources, insufficient specialized training offerings, and difficulties accessing flexible learning modalities. Among the opportunities, the growing use of digital technologies and online learning platforms stands out, as they facilitate access and remote updating. Likewise, the integration of practical training with mentorship support and interdisciplinary collaboration enhances learning and clinical application.
Conclusions: Continuous education in midwifery faces structural and organizational challenges that require innovative and flexible solutions. Strengthening digital tools, promoting supportive institutional policies, and developing programs adapted to the real needs of midwives will contribute to sustained improvements in the quality of maternal care.
KEY WORDS
Continuous education, midwifery, professional development, health education, challenges, opportunities.
INTRODUCCIÓN
La formación continua en matronería es fundamental para asegurar la calidad y la actualización de los cuidados que se brindan a las mujeres durante el embarazo, el parto y el puerperio¹. En un campo tan dinámico y multifacético como la atención a la salud materna, la adquisición y actualización constante de conocimientos, habilidades y actitudes es clave para garantizar resultados positivos para madres y recién nacidos. A medida que avanza la ciencia, surgen nuevos hallazgos sobre fisiología, manejo del dolor, intervenciones obstétricas, vigilancia ante complicaciones y prácticas basadas en la evidencia, así como innovaciones en tecnologías sanitarias, monitorización fetal, cuidados neonatales y apoyo emocional. Esto implica que lo aprendido en una formación previa puede quedarse desfasado en poco tiempo si no se mantiene un ritmo de actualización adecuado².
Además, los cambios en los protocolos y guías clínicas, impulsados por la investigación reciente y por recomendaciones de organismos nacionales e internacionales, requieren que las matronas comprendan, adopten y apliquen de forma correcta estas directrices en distintos contextos culturales y de recursos. La variabilidad en las prácticas entre servicios de salud, hospitales y comunidades puede generar incertidumbre sobre qué selectores de intervención son más adecuados en cada situación, subrayando la necesidad de una formación que no solo transmite información, sino que desarrolle habilidades de juicio clínico, toma de decisiones y adaptación contextual³.
Las crecientes demandas sociales añaden otra dimensión a la necesidad de formación continua. Las expectativas sobre una atención más centrada en la mujer, la voluntariedad de la información, la autonomía de las pacientes y la equidad en el acceso a servicios exigen que las matronas están preparadas para comunicar riesgos, opciones y preferencias de manera clara y respetuosa, así como para trabajar de forma interdisciplinaria con otros profesionales de la salud, trabajadores sociales, doulas y cuidadores familiares. Esto implica desarrollar competencias en comunicación intercultural, manejo de lenguaje inclusivo, apoyo emocional y habilidades para identificar y abordar el estrés, la ansiedad y la salud mental materna.
La capacidad de aplicar conocimiento en la práctica clínica depende, además, de la disponibilidad de recursos institucionales y comunitarios, como tiempo suficiente para la formación, acceso a plataformas de aprendizaje, mentores experimentados y entornos de aprendizaje seguro. En contextos con limitaciones de personal, financiamiento o infraestructura, la formación continua puede verse afectada por barreras logísticas, administrativas y presupuestarias, lo que a su vez puede influir en la calidad de la atención y en la seguridad obstétrica.
En suma, la formación continua en matronería no es simplemente un complemento educativo; es un componente central de la seguridad, la eficacia y la calidad de la atención durante el embarazo, el parto y el puerperio. Su efectividad depende de la capacidad de las instituciones para integrar actualización profesional con prácticas actuales, de la accesibilidad y flexibilidad de las oportunidades formativas, y del compromiso de las matronas y de sus equipos para priorizar el aprendizaje continuo como parte de una cultura de mejora continua y de un cuidado centrado en la mujer.
OBJETIVO
El objetivo de este estudio es realizar una revisión sistemática que analice los desafíos y las oportunidades relacionadas con la formación continua en matronería, identificando barreras, estrategias efectivas y áreas de mejora para potenciar la actualización profesional y, en última instancia, la calidad de la atención materna.
METODOLOGÍA
Para la realización de esta revisión se llevó a cabo una búsqueda exhaustiva y sistemática en diversas bases de datos científicas reconocidas, tales como PubMed, SciELO (Scientific Electronic Library Online), CINAHL (Cumulative Index to Nursing and Allied Health Literature) y LILACS (Literatura Latinoamericana y del Caribe en Ciencias de la Salud). La estrategia de búsqueda se centró en identificar estudios publicados entre los años 2010 y 2025, con el objetivo de garantizar la inclusión de investigaciones recientes y relevantes sobre el tema de estudio.
Los términos de búsqueda empleados incluyeron combinaciones en español e inglés como: “formación continua”, “educación permanente”, “capacitación profesional”, “matronas”, “parteras”, “midwives”, “continuous professional development”, “continuing education”, “barriers”, “good practices” y “professional training programs”. Se utilizaron operadores booleanos (AND, OR) y filtros específicos para refinar los resultados por idioma (inglés, español y portugués), tipo de estudio y fecha de publicación.
Se establecieron criterios de inclusión rigurosos para seleccionar únicamente aquellos estudios que abordarán de manera directa programas, experiencias, modelos y evaluaciones de formación continua dirigidos específicamente a matronas, tanto a nivel institucional como comunitario o individual. Se incluyeron investigaciones cuantitativas, cualitativas, mixtas y revisiones sistemáticas, siempre que proporcionarán análisis detallados sobre la implementación, efectividad, desafíos y oportunidades en la formación continua para este colectivo profesional. En particular, se prestó especial atención a los estudios que examinaran barreras institucionales, estructurales, económicas, culturales o personales que pudieran dificultar el acceso o efectividad de los programas de formación, así como aquellos que destacarán buenas prácticas, estrategias exitosas y oportunidades de mejora en este ámbito.
Por otro lado, se establecieron criterios de exclusión para garantizar la pertinencia y especificidad del corpus analizado. Se excluyeron aquellos trabajos que:
- No estuvieran centrados en la profesión de matronería o partería.
- No hicieran referencia explícita a procesos de formación continua o desarrollo profesional.
- Se enfocarán exclusivamente en la formación inicial o pregrado.
- Presentaran una calidad metodológica limitada o no cumplieran con estándares básicos de rigor científico.
La selección de los estudios se realizó en varias etapas: en primer lugar, mediante la revisión de títulos y resúmenes; posteriormente, se procedió a la lectura completa de los artículos preseleccionados para verificar el cumplimiento de los criterios establecidos. Esta revisión fue llevada a cabo de forma independiente por dos revisores, resolviéndose cualquier discrepancia mediante consenso o con la intervención de un tercer evaluador.
Finalmente, los estudios incluidos fueron analizados y categorizados en función de los principales ejes temáticos identificados: modelos de formación continua, modalidades pedagógicas, factores facilitadores, barreras y desafíos, y propuestas innovadoras aplicadas en distintos contextos geográficos y sanitarios. Este enfoque metodológico permitió una comprensión amplia y profunda de la realidad actual de la formación continua en matronería, contribuyendo a identificar áreas de mejora y líneas futuras de investigación y acción.
RESULTADOS
Los hallazgos derivados de la revisión de la literatura indican que, si bien existe un consenso generalizado en torno a la relevancia de la formación continua en el desarrollo profesional de las matronas, la implementación efectiva de esta formación enfrenta múltiples desafíos persistentes. Uno de los obstáculos más recurrentemente identificados es la falta de tiempo disponible por parte de las profesionales, atribuida principalmente a las elevadas cargas laborales, turnos prolongados y la escasa cobertura de personal en muchas instituciones de salud. Esta situación limita considerablemente la posibilidad de asistir a actividades formativas presenciales o virtuales, afectando la regularidad y calidad del aprendizaje⁴⁻⁶.
Otro factor limitante significativo es la escasez de recursos económicos, tanto a nivel individual como institucional. Muchas matronas no cuentan con apoyo financiero para cubrir los costos asociados a la formación, como matrícula, desplazamiento o adquisición de materiales, mientras que los centros de salud, especialmente en contextos con restricciones presupuestarias, no siempre priorizan ni asignan fondos suficientes para el desarrollo profesional continuo del personal⁷⁻⁹. A esto se suma un déficit generalizado en la oferta formativa especializada para matronas, lo que se traduce en programas genéricos, poco contextualizados o carentes de contenidos actualizados y específicos para las necesidades de la práctica obstétrica y ginecológica.
Las dificultades para acceder a modalidades de aprendizaje flexibles también representan una barrera importante. Aunque el aprendizaje en línea ha ganado terreno, no todas las profesionales cuentan con las competencias digitales necesarias, conectividad adecuada o equipos tecnológicos que les permitan aprovechar estas herramientas. Las barreras geográficas, particularmente en zonas rurales o de difícil acceso, agravan esta problemática, dificultando tanto el acceso a formaciones presenciales como la conectividad para opciones virtuales¹⁰⁻¹².
Se identifican también otros factores inhibidores, como la sobrecarga de cursos obligatorios impuestos desde instituciones o administraciones, los cuales no siempre responden a las necesidades reales del ejercicio profesional, y pueden generar fatiga formativa. Asimismo, se observa una falta de reconocimiento formal de la formación continua como parte integral de las responsabilidades laborales. En muchos contextos, las horas de capacitación no son consideradas dentro del horario de trabajo, lo cual desincentiva la participación y dificulta su conciliación con otras obligaciones personales y profesionales¹³⁻¹⁵.
A pesar de estos desafíos, la literatura también destaca diversas oportunidades emergentes que pueden contribuir significativamente a fortalecer los procesos de formación continua en matronería. Entre estas oportunidades se encuentra el uso creciente de tecnologías digitales y plataformas de aprendizaje en línea, las cuales permiten a las matronas acceder a contenidos actualizados desde cualquier lugar, en horarios flexibles y adaptados a su propio ritmo de aprendizaje. Estas herramientas facilitan la personalización del proceso formativo, permiten la revisión repetida de materiales complejos y promueven un aprendizaje más autónomo y centrado en las necesidades individuales¹⁶⁻¹⁸. Además, la disponibilidad de recursos multimedia como videos explicativos, simulaciones clínicas, infografías y casos interactivos resulta especialmente útil para reforzar conceptos difíciles y mejorar la comprensión de situaciones clínicas.
Otro aspecto destacado es la integración de componentes prácticos en los programas de formación, con el acompañamiento de mentores o tutores clínicos. Este enfoque facilita la aplicación directa de los conocimientos adquiridos en contextos reales de atención, fortalece las habilidades clínicas y fomenta la reflexión crítica sobre la propia práctica. La colaboración interdisciplinaria en las actividades formativas también se presenta como un elemento valioso, ya que promueve el trabajo en equipo, la comprensión de otros roles profesionales y la mejora en la coordinación de cuidados¹⁹⁻²¹.
Los programas de formación continua que muestran mejores resultados en cuanto a impacto y efectividad son aquellos que presentan contenidos actualizados, enfocados en competencias prácticas, con evaluación continua del aprendizaje y retroalimentación sistemática. En particular, las estrategias que combinan teoría con experiencias clínicas supervisadas permiten un aprendizaje más significativo y duradero. Asimismo, se observa que el feedback regular, tanto de instructores como de compañeros, fortalece la confianza profesional y contribuye al desarrollo de habilidades reflexivas²²⁻²⁴..
Por último, se identifican como facilitadores clave aquellas políticas institucionales que favorecen activamente la participación en formación continua. Esto incluye la asignación de horas laborales remuneradas para la capacitación, el establecimiento de incentivos económicos o profesionales para quienes participan en programas formativos, y la alineación de los contenidos de la formación con los perfiles profesionales, competencias esperadas y necesidades del entorno sanitario. Estas políticas no solo aumentan la motivación del personal, sino que también aseguran una mayor pertinencia y aplicabilidad de los conocimientos adquiridos, favoreciendo así la mejora continua de la calidad del cuidado brindado por las matronas²⁵⁻²⁷.
CONCLUSIÓN
La formación continua en matronería constituye un componente esencial para garantizar una atención de calidad, segura, actualizada y centrada en las necesidades de las mujeres durante el embarazo, el parto, el puerperio y otras etapas del ciclo vital reproductivo. No obstante, los hallazgos de esta revisión evidencian que su implementación efectiva se ve limitada por una serie de desafíos de carácter estructural, organizativo, económico y tecnológico que demandan respuestas innovadoras, coordinadas y sostenibles por parte de los distintos actores involucrados en el ámbito sanitario y educativo.
Entre los principales obstáculos identificados destacan las elevadas cargas laborales, la escasez de recursos económicos y humanos, la insuficiente oferta formativa específica y la escasa flexibilidad de los programas existentes. Estas condiciones afectan negativamente la participación activa y continua de las matronas en procesos formativos, generando desigualdades en el acceso al conocimiento y limitando la actualización de competencias clínicas, técnicas y éticas fundamentales para el ejercicio profesional. A esto se suma una falta de reconocimiento institucional de la formación continua como una responsabilidad compartida y como parte integrante de la jornada laboral, lo que disminuye su valoración y priorización dentro del entorno sanitario.
Frente a este panorama, se identifican diversas estrategias y oportunidades que, si se abordan de manera integral, pueden contribuir significativamente al fortalecimiento de la formación continua en matronería. En primer lugar, el aprovechamiento de herramientas tecnológicas y plataformas digitales emerge como una alternativa efectiva para superar barreras geográficas y temporales. Estas modalidades de aprendizaje permiten ofrecer contenidos actualizados, accesibles y adaptables al ritmo y disponibilidad de las profesionales, incorporando además recursos didácticos interactivos que favorecen la comprensión de conceptos complejos y su aplicación en la práctica clínica.
En segundo lugar, resulta fundamental fomentar el desarrollo de políticas institucionales que respalden y promuevan activamente la formación continua del personal matronal. Esto implica, entre otras medidas, la asignación de tiempo remunerado dentro de la jornada laboral para la capacitación, la entrega de incentivos económicos o profesionales que estimulen la participación, y la creación de marcos normativos que reconozcan formalmente la educación permanente como parte del desarrollo profesional obligatorio. La alineación entre los contenidos formativos, las competencias requeridas por el sistema de salud y las funciones específicas del rol matronal es también un elemento clave para asegurar la pertinencia y efectividad de las actividades formativas.
Asimismo, el diseño pedagógico de los programas debe centrarse en el desarrollo de competencias prácticas, integrando teoría con experiencias clínicas supervisadas, tutorías personalizadas y retroalimentación continua. La incorporación de mentores o referentes clínicos con experiencia contribuye no solo a guiar el proceso de aprendizaje, sino también a facilitar la aplicación del conocimiento en contextos reales, fortaleciendo así la calidad de la atención prestada y la confianza profesional de las matronas. El enfoque por competencias, la evaluación continua y el aprendizaje colaborativo e interdisciplinario se consolidan como elementos fundamentales para una formación significativa y transformadora.
Por otra parte, la evaluación periódica de los programas de formación continua, mediante metodologías rigurosas y participativas, es crucial para asegurar su calidad, su adecuación a los cambios del entorno sanitario y su impacto real en la práctica asistencial. Esta evaluación debe considerar tanto indicadores cuantitativos como cualitativos, incluyendo la satisfacción de las participantes, la aplicabilidad del contenido, el desarrollo de habilidades clínicas y los efectos en los resultados de salud materno-infantil.
Finalmente, se concluye que solo mediante una estrategia integral, articulada y sostenida en el tiempo, será posible superar los desafíos actuales y potenciar la formación continua como herramienta de mejora continua en la atención materna. Esta estrategia debe combinar el uso efectivo de la tecnología, el respaldo institucional, un diseño pedagógico centrado en las necesidades reales de las matronas, y un enfoque basado en la práctica clínica, la colaboración interdisciplinaria y el acompañamiento profesional. En conjunto, estos elementos tienen el potencial de acelerar la actualización profesional, reducir las brechas de conocimiento, aumentar la motivación del personal, y, en última instancia, contribuir a mejorar la seguridad, eficacia y humanización de la atención brindada a las mujeres, los recién nacidos y sus familias.
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