Hipertensión arterial en adolescentes: nuevos factores de riesgo emergentes

28 noviembre 2025

 

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2025.18.62.002

 

 

 

AUTORES

  1. Mary Laura Jiménez Alvear, Médico General Corporación Universitaria Rafael Núñez, Especialidad en Gerencia y Auditoría en Salud Universidad Tecnológica de Bolívar, Médico General UT San Vicente CES, Medellín Colombia.
  2. María Juliana Guerra Romero, Médico Universidad del Sinú Montería, Médico General Hospital Cesar Uribe, Caucasia, Colombia. https://orcid.org/0009-0000-5354-6531
  3. Maryoris Ortega Nieto, Médico General, Universidad Metropolitana de Barranquilla, Médico General en Urgencias Pediátricas del Hospital San Rafael de Fusagasugá, Colombia. https://orcid.org/0009-0005-4298-9587

 

RESUMEN

Introducción: La hipertensión arterial (HTA) en la población adolescente ha dejado de ser una entidad clínica rara para convertirse en un problema de salud pública creciente. Aunque la obesidad sigue siendo el factor de riesgo predominante, la evidencia reciente sugiere la aparición de nuevos factores etiológicos vinculados al estilo de vida moderno y cambios ambientales.

Objetivos: Analizar los factores de riesgo emergentes para la HTA en adolescentes, más allá de la obesidad y la dislipemia clásica, centrándose en el vapeo, la deuda de sueño, la contaminación ambiental y el estrés psicosocial digital.

Método: Se realizó una revisión bibliográfica narrativa y crítica de la literatura publicada entre 2018 y 2024 en bases de datos como PubMed, Scopus y Scielo, priorizando estudios longitudinales y metaanálisis.

Resultados: Se identificó una correlación positiva significativa entre el uso de cigarrillos electrónicos (vapeo) y la rigidez arterial aguda. Asimismo, la disrupción del ritmo circadiano («jetlag social») y la exposición a partículas finas (PM2.5) se asocia con elevaciones sostenidas de la presión arterial sistólica. El consumo de ultraprocesados ricos en fructosa y aditivos, independientemente del contenido de sodio, emerge como un potente activador del sistema renina-angiotensina.

Conclusiones: La evaluación clínica del adolescente hipertenso debe evolucionar para incluir una anamnesis detallada sobre hábitos de sueño, exposición a tóxicos inhalados y factores ambientales. Es imperativo actualizar las guías de práctica clínica para abordar estos nuevos determinantes.

PALABRAS CLAVE

Hipertensión adolescente, factores de riesgo cardiovascular, cigarrillos electrónicos, disrupción circadiana, contaminación ambiental, fructosa, rigidez arterial.

ABSTRACT

Introduction: Hypertension (HTN) in adolescents is no longer a rare clinical entity but has become a growing public health concern. Although obesity remains the predominant risk factor, recent evidence points to the emergence of new etiological determinants linked to modern lifestyles and environmental changes.

Objectives: To analyze emerging risk factors for adolescent HTN beyond obesity and classical dyslipidemia, with a focus on vaping, sleep debt, environmental pollution, and digital psychosocial stress.

Method: A narrative and critical literature review was conducted of studies published between 2018 and 2024 in databases such as PubMed, Scopus, and SciELO, prioritizing longitudinal studies and meta-analyses.

Results: A significant positive correlation was identified between electronic cigarette use (vaping) and acute arterial stiffness. Likewise, circadian rhythm disruption (“social jetlag”) and exposure to fine particulate matter (PM2.5) were associated with sustained elevations in systolic blood pressure. The consumption of ultraprocessed foods rich in fructose and additives, irrespective of sodium content, emerged as a potent activator of the renin–angiotensin system.

Conclusions: Clinical evaluation of hypertensive adolescents should evolve to include a detailed history of sleep habits, exposure to inhaled toxicants, and environmental factors. Updating clinical practice guidelines to address these newly recognized determinants is imperative.

KEY WORDS

Adolescent hypertension, cardiovascular risk factors, electronic cigarettes, circadian disruption, environmental pollution, fructose, arterial stiffness.

INTRODUCCIÓN

La hipertensión arterial (HTA) pediátrica y adolescente es una patología cuya prevalencia ha aumentado paralelamente a la epidemia global de obesidad. Históricamente, la HTA en niños se consideraba mayoritariamente secundaria a patologías renales o renovasculares. Sin embargo, en la última década, la HTA esencial o primaria ha superado a las causas secundarias en el grupo etario de 12 a 18 años.

Las guías de la American Academy of Pediatrics (AAP) de 2017 redefinieron los umbrales de diagnóstico, lo que incrementó la sensibilidad para detectar estadios prehipertensivos. Si bien el índice de masa corporal (IMC) elevado y el sedentarismo son los culpables tradicionales bien establecidos, el adolescente del siglo XXI está expuesto a un «ecosistema de riesgo» diferente al de hace veinte años.

Este artículo postula que existen factores de riesgo emergentes que están pasando desapercibidos en la consulta pediátrica rutinaria. La normalización del uso de dispositivos de liberación de nicotina (vapeadores), la alteración crónica de los ciclos de sueño por el uso de pantallas (luz azul), la ingesta de aditivos alimentarios específicos y la exposición a la contaminación atmosférica urbana están creando un fenotipo vascular envejecido prematuramente en la juventud. Comprender estos mecanismos es vital para prevenir eventos cardiovasculares tempranos en la adultez joven.

OBJETIVOS

Objetivo General: Evaluar y sintetizar la evidencia científica actual sobre los factores de riesgo no tradicionales y emergentes asociados al desarrollo de hipertensión arterial primaria en adolescentes.

Objetivos Específicos:

  1. Determinar el impacto hemodinámico del uso de cigarrillos electrónicos y vapeadores en la población adolescente.
  2. Analizar la relación fisiopatológica entre la deprivación de sueño, la desincronización circadiana y la elevación de la presión arterial.
  3. Examinar el papel de la contaminación ambiental (ruido y aire) y el estrés psicosocial derivado de las redes sociales como coadyuvantes en la génesis de la HTA.
  4. Identificar mecanismos moleculares mediante los cuales la ingesta de fructosa y alimentos ultraprocesados inducen daño endotelial, independientemente de la ganancia de peso.

 

MÉTODO

Se llevó a cabo una revisión exhaustiva de la literatura biomédica.

  • Bases de datos: MEDLINE (vía PubMed), EMBASE, Cochrane Library y Scielo.
  • Periodo de búsqueda: Enero 2018 a enero 2024, para garantizar la vigencia de los datos sobre «nuevos» factores.
  • Criterios de inclusión: Estudios observacionales (cohortes y casos-controles), ensayos clínicos aleatorizados y revisiones sistemáticas que incluyeran población de 10 a 19 años.
  • Estrategia de búsqueda: Se utilizaron términos MeSH y palabras clave libres como «Adolescent Hypertension», «E-cigarettes», «Vaping», «Sleep duration», «Air pollution», «Uric acid», «Screen time».
  • Análisis: Se seleccionaron 45 artículos de alto impacto para su análisis en profundidad en este texto.

 

RESULTADOS

Análisis de los Factores Emergentes:

1. Cigarrillos Electrónicos y Vapeo: El Enemigo Vascular Silencioso.

A diferencia del tabaco combustible tradicional, cuyo declive en adolescentes es notorio, el uso de sistemas electrónicos de administración de nicotina (ENDS) ha crecido exponencialmente. Existe la percepción errónea de que el vapor de agua es inocuo. Sin embargo, la evidencia fisiológica demuestra lo contrario.

La nicotina inhalada a través de aerosoles provoca una activación simpática aguda potente. En adolescentes, cuyo sistema nervioso autónomo aún está madurando, esto genera picos de catecolaminas que aumentan la frecuencia cardíaca y la vasoconstricción periférica. Además, los componentes del «e-liquid» (propilenglicol, glicerina vegetal y saborizantes calentados) generan aldehídos y partículas ultrafinas que atraviesan la barrera alveolar, provocando disfunción endotelial sistémica y aumento de la rigidez arterial².

El adolescente promedio requiere entre 8 y 10 horas de sueño. Actualmente, el promedio real se sitúa por debajo de las 7 horas debido al uso nocturno de dispositivos electrónicos y la carga académica. Este fenómeno se conoce como «Jetlag Social» (la discrepancia entre el reloj biológico y el horario social). La exposición a la luz azul (LEDs) por la noche suprime la secreción de melatonina.

  • Mecanismo HTA: La falta de sueño impide el descenso fisiológico nocturno de la presión arterial (fenómeno dipper). Los adolescentes que no presentan este descenso (non-dippers) mantienen una carga presora nocturna elevada, lo que obliga al riñón a trabajar mediante natriuresis por presión, activando crónicamente el sistema Renina-Angiotensina-Aldosterona (SRAA)³.

 

3. Contaminación Atmosférica y Acústica:

La urbanización ha expuesto a los jóvenes a niveles elevados de material particulado (PM2.5) y ruido de tráfico.

  • PM2.5: Las partículas finas inducen estrés oxidativo pulmonar que se «transmite» a la circulación sistémica, promoviendo una inflamación vascular de bajo grado que eleva la resistencia vascular periférica.
  • Ruido: Estudios recientes en ciudades europeas han demostrado que vivir cerca de aeropuertos o autopistas se correlaciona con un aumento de la PA sistólica en adolescentes, mediado por la activación crónica del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (aumento de cortisol) debido al estrés auditivo subconsciente durante el sueño⁴.

 

4. Nutrición: Más allá de la Sal (El papel de la Fructosa y el Ácido Úrico):

Si bien el sodio es el villano clásico, los nuevos patrones dietéticos señalan a la fructosa industrial (jarabe de maíz de alta fructosa presente en refrescos y snacks) como un factor independiente. El metabolismo de la fructosa en el hígado genera ácido úrico como subproducto. La hiperuricemia en adolescentes (incluso asintomática) inhibe la producción de óxido nítrico endotelial, un vasodilatador clave. Se ha observado que adolescentes con niveles de ácido úrico >5.5 mg/dL tienen un riesgo significativamente mayor de desarrollar HTA primaria, independientemente de su IMC⁵.

 

5. Estrés Psicosocial y Tecnoestrés:

El estrés derivado de la interacción en redes sociales (ciberacoso, FOMO – Fear of Missing Out, necesidad de validación) genera estados de hiperalerta sostenida. Este estrés psicológico crónico mantiene el tono simpático elevado, reduciendo la variabilidad de la frecuencia cardíaca, un marcador temprano de riesgo cardiovascular⁶.

DISCUSIÓN

La hipertensión en la adolescencia ya no puede verse simplemente como una consecuencia directa de «comer mucho y moverse poco». Si bien la obesidad explica una gran parte de la varianza (aproximadamente el 50% de los casos de HTA se asocian a obesidad), existe una proporción creciente de adolescentes normopeso con HTA esencial.

Nuestros resultados sugieren una interacción sinérgica entre estos nuevos factores. Un adolescente típico podría estar expuesto simultáneamente a: vapeo (vasoconstricción), pocas horas de sueño (falta de recuperación nocturna), dieta alta en fructosa (daño endotelial por ácido úrico) y estrés escolar/digital. Este «cóctel» crea un entorno pro-hipertensivo perfecto.

Implicaciones Clínicas: El pediatra y el médico de familia deben adaptar la anamnesis.

  • No basta con preguntar «¿Fumas?»; hay que preguntar «¿Vapeas?».
  • No basta con preguntar «¿Cuántas horas duermes?»; hay que indagar sobre el uso del móvil en la cama y la calidad del sueño.
  • Es fundamental medir el ácido úrico en la analítica de rutina del adolescente hipertenso, ya que podría responder mejor a cambios dietéticos específicos (reducción de bebidas azucaradas) que a la restricción de sal aislada.

 

LIMITACIONES

La principal limitación de la literatura revisada es la falta de estudios longitudinales a muy largo plazo (20+ años) que confirmen si la HTA inducida por vapeo en la adolescencia se traduce en infartos en la adultez temprana, aunque la plausibilidad biológica es muy alta.

 

CONCLUSIONES

  1. Cambio de Paradigma: La etiología de la HTA adolescente es multifactorial y compleja, incorporando factores ambientales y conductuales modernos más allá de la obesidad.
  2. Vapeo: El uso de cigarrillos electrónicos es un factor de riesgo cardiovascular agudo y crónico independiente que debe ser combatido agresivamente en la consulta.
  3. Sueño y Ritmos: La higiene del sueño y la protección contra la luz azul nocturna son intervenciones no farmacológicas de primera línea para el control de la presión arterial.
  4. Contaminación: Los factores ambientales (aire y ruido) juegan un rol sutil pero constante en la elevación de la PA a nivel poblacional.
  5. Prevención: Se requiere un abordaje holístico que incluya salud mental, deshabituación de nuevos tóxicos y regulación del entorno digital para proteger la salud cardiovascular de la próxima generación.

 

BIBLIOGRAFÍA

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  12. Oparil S, Acelajado MC, Bakris GL, et al. Hypertension. Nat Rev Dis Primers. 2018;4:18014.

 

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