AUTORES
- Juan de Dios Moyano Perales. Grado en Enfermería, Enfermero de Quirófano en Hospital Clínico Lozano Blesa (Zaragoza). España.
- María Mangrené Sierra. Grado en Enfermería, Enfermera de Quirófano en Viamed Montecanal (Zaragoza). España.
- María Ramo Sangüesa. Grado en Enfermería, Enfermera de planta de convalecencia/rehabilitación Hospital San Juan de Dios (Zaragoza). España.
- Álvaro Rico López. Grado en Enfermería, Enfermero de Quirófano Hospital Ernest Lluch, Calatayud (Zaragoza). España.
- Patricia Tomey Cebrián. Grado en Enfermería, Enfermera de Quirófano en Hospital Ernest Lluch, Calatayud (Zaragoza). España.
- Alicia González Acero. Grado en Enfermería, Enfermera de Quirófano Viamed Montecanal (Zaragoza). España.
RESUMEN
El sedentarismo es un factor de riesgo significativo para la salud cardiovascular, asociado con un aumento en la incidencia de enfermedades como la hipertensión, la insuficiencia cardíaca y la mortalidad por causas cardiovasculares. Este artículo monográfico analiza los mecanismos fisiopatológicos del sedentarismo, su impacto en diferentes grupos poblacionales y las estrategias de prevención basadas en evidencia científica. Se destaca la importancia de reducir el tiempo sedentario y promover la actividad física regular para mejorar la salud cardiovascular.
PALABRAS CLAVE
Sedentarismo, salud cardiovascular, actividad física, estilo de vida.
ABSTRACT
A sedentary lifestyle is a significant risk factor for cardiovascular health, associated with an increased incidence of diseases such as hypertension, heart failure, and cardiovascular mortality. This special issue analyzes the pathophysiological mechanisms of sedentary lifestyles, their impact on different population groups, and evidence-based prevention strategies. It highlights the importance of reducing sedentary time and promoting regular physical activity to improve cardiovascular health.
KEY WORDS
Sedentary, cardiovascular health, exercise, lifestyle.
DESARROLLO DEL TEMA
La enfermedad cardiovascular (ECV) representa la principal causa de muerte a nivel mundial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), siendo responsable de aproximadamente 17.9 millones de muertes cada año1. Entre los diversos factores de riesgo identificados, el sedentarismo destaca como uno de los más prevalentes y, al mismo tiempo, más susceptibles de modificación. Se estima que más del 60% de la población mundial no realiza suficiente actividad física para mantener una buena salud1. Este fenómeno es consecuencia de una combinación de factores, incluyendo la urbanización, el incremento de empleos sedentarios, el uso generalizado de tecnología y la disminución del tiempo destinado a actividades físicas recreativas.
El objetivo de esta monografía es analizar de forma detallada el impacto del sedentarismo sobre la salud cardiovascular, considerando las distintas dimensiones del problema: fisiopatología, epidemiología, consecuencias clínicas, grupos poblacionales vulnerables y estrategias preventivas. Este análisis se basa en literatura científica actualizada y en datos provenientes de estudios longitudinales, metaanálisis y recomendaciones de organismos internacionales.
Definición y clasificación del sedentarismo.
El sedentarismo se define como el conjunto de actividades que implican un gasto energético muy bajo, por debajo de 1.5 METs (equivalentes metabólicos), y que generalmente se realizan en posición sentada, reclinada o acostada. Este comportamiento incluye actividades como ver televisión, trabajar frente a un ordenador, leer o desplazarse en vehículo. Es importante distinguir entre sedentarismo e inactividad física: una persona puede cumplir con las recomendaciones mínimas de actividad física semanal y aun así pasar la mayor parte del día en actividades sedentarias, lo cual influye significativamente en el aumento del riesgo cardiovascular5.
La clasificación del sedentarismo puede hacerse según el ámbito (laboral, educativo, recreativo), la duración (tiempo total por día) y la frecuencia (número de sesiones sedentarias por jornada). Además, se puede distinguir entre sedentarismo continuo (sin interrupciones prolongadas) y sedentarismo interrumpido (con pausas activas). Estudios recientes han demostrado que incluso pausas breves para caminar o estirarse durante actividades sedentarias prolongadas pueden tener un impacto positivo en la función metabólica y cardiovascular.
Mecanismos fisiopatológicos del sedentarismo en la salud cardiovascular.
El sedentarismo induce una serie de alteraciones a nivel molecular, celular, hemodinámico y metabólico que contribuyen al deterioro de la salud cardiovascular:
- Disfunción endotelial: La reducción del flujo sanguíneo y el estrés de cizallamiento en los vasos sanguíneos contribuye a la disfunción del endotelio, una de las primeras etapas de la aterosclerosis. Este proceso puede comenzar incluso en personas jóvenes, si el sedentarismo es constante desde edades tempranas.
- Dislipidemia: La inactividad física disminuye la actividad de la lipoproteína lipasa, afectando negativamente los niveles de triglicéridos y colesterol HDL. Esta alteración en el perfil lipídico acelera la formación de placas ateroscleróticas.
- Resistencia a la insulina y diabetes tipo 2: El sedentarismo favorece la acumulación de grasa visceral y la resistencia periférica a la insulina. La hiperglucemia sostenida daña progresivamente el endotelio y contribuye al deterioro arterial.
- Inflamación crónica: Aumenta la producción de marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva, IL-6 y TNF-α, que contribuyen al daño vascular. Esta inflamación sistémica se ha vinculado directamente a eventos cardiovasculares como infartos y accidentes cerebrovasculares.
- Estrés oxidativo: La inactividad reduce la capacidad antioxidante endógena y aumenta la producción de radicales libres, promoviendo el envejecimiento celular. A largo plazo, esto no solo afecta al corazón, sino también al sistema vascular periférico.
Además de estos mecanismos, la falta de movimiento altera el equilibrio autonómico, favoreciendo el tono simpático sobre el parasimpático. Este desequilibrio incrementa la frecuencia cardíaca en reposo y la presión arterial, aumentando el riesgo de eventos cardiovasculares súbitos6.
Evidencia epidemiológica del impacto del sedentarismo.
Numerosos estudios han demostrado la fuerte asociación entre sedentarismo y aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares. Un metaanálisis publicado en la revista “The Lancet” (2016) con más de un millón de participantes concluyó que quienes pasan más de ocho horas diarias sentados tienen un riesgo un 20-40% mayor de mortalidad por causas cardiovasculares, incluso si realizan actividad física moderada7.
Un estudio longitudinal del “Journal of the American College of Cardiology” (2023) encontró que permanecer sentado más de 10 horas diarias se asociaba con un aumento del 32% en el riesgo de fibrilación auricular8. Otros trabajos han vinculado el sedentarismo con hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca congestiva, cardiopatía isquémica y enfermedad vascular periférica3,6.
Además, investigaciones recientes en América Latina revelan una preocupante tendencia al aumento del sedentarismo incluso en comunidades tradicionalmente activas, debido a cambios culturales y económicos. Esto destaca la urgencia de intervenciones de salud pública a nivel regional.
Impacto en grupos poblacionales específicos.
Son muchos los grupos poblacionales que sufren o tienen tendencia a sufrir sedentarismo y como consecuencia dar lugar a enfermedades cardiovasculares. Estos grupos poblacionales son:
- Niños y adolescentes: El aumento del tiempo frente a pantallas ha contribuido a una reducción significativa de la actividad física en menores. La obesidad infantil y los marcadores de riesgo cardiovascular tempranos (como la hipertensión o la resistencia a la insulina) se han incrementado considerablemente. Estudios muestran que los niños que pasan más de tres horas al día frente a las pantallas presentan mayores niveles de presión arterial, glucosa y marcadores inflamatorios4.
- Adultos en edad laboral: Las largas jornadas frente al ordenador, sumadas al uso del transporte motorizado, generan un entorno propicio para el sedentarismo. Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de ausentismo laboral y de discapacidad en este grupo Iniciativas empresariales que fomentan pausas activas, estaciones de trabajo de pie o programas de bienestar han demostrado ser efectivas para reducir el riesgo cardiovascular en este segmento5.
- Adultos mayores: Con el envejecimiento, las consecuencias del sedentarismo se agravan. La combinación de sarcopenia, menor gasto calórico, y deterioro de la función cardiovascular contribuyen a una mayor incidencia de eventos clínicos graves. Además, la pérdida de capacidad funcional y el aislamiento social que muchas veces acompañan al sedentarismo incrementa el riesgo de deterioro cognitivo y depresión, los cuales también están ligados al pronóstico cardiovascular2,3.
Estrategias preventivas.
Ante el panorama alarmante que representa el aumento sostenido del sedentarismo y su asociación directa con múltiples afecciones cardiovasculares, se hace imprescindible la adopción de medidas preventivas a diferentes niveles: individual, comunitario y estatal. La prevención no solo debe centrarse en fomentar la actividad física regular, sino también en reducir el tiempo total de comportamiento sedentario. Las siguientes estrategias y recomendaciones han demostrado ser efectivas en la mitigación de los efectos nocivos del sedentarismo sobre la salud cardiovascular:
- Promoción de actividad física. La OMS recomienda al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada o 75 minutos de intensidad alta. Además, se recomienda realizar ejercicios de fuerza dos veces por semana. Estas metas deben integrarse en la rutina diaria a través de hábitos sostenibles, como caminar o usar bicicleta para desplazarse1.
- Reducción del tiempo sedentario. Incorporar pausas activas cada 30 a 60 minutos puede mejorar la circulación y reducir la presión arterial. En entornos laborales y escolares, es fundamental rediseñar los espacios y tiempos para favorecer la movilidad6.
- Educación y políticas públicas. Las campañas educativas, el diseño urbano activo y los incentivos en el lugar de trabajo pueden favorecer un cambio estructural hacia estilos de vida más saludables. Además, incluir la actividad física como parte de las estrategias nacionales de prevención de enfermedades crónicas puede facilitar la financiación y sostenibilidad de estos programas5.
- Intervenciones personalizadas. La prescripción individual de actividad física por parte de profesionales de la salud, ajustada al nivel de riesgo y preferencias de cada paciente, ha demostrado ser una herramienta efectiva para reducir el sedentarismo clínicamente significativo.
CONCLUSIÓN
El sedentarismo representa una amenaza silenciosa pero significativa para la salud cardiovascular global. A pesar de los esfuerzos en educación y promoción de la salud, el tiempo que las personas pasan en actividades sedentarias sigue aumentando, exacerbando la prevalencia de enfermedades cardiovasculares. Es imperativo que tanto individuos como gobiernos adopten estrategias activas para contrarrestar este fenómeno, no solo a través del fomento del ejercicio, sino también mediante la reducción del tiempo sedentario y la creación de entornos que faciliten el movimiento. Solo así podremos enfrentar de forma eficaz esta pandemia del siglo XXI.
BIBLIOGRAFÍA
- Fundación Cardiológica Argentina. Sedentarismo. SCA [Internet]. [citado el 31 de mayo de 2025]. Disponible en: https://www.fundacioncardiologica.org/Sedentarismo-23.note.aspx
- Leiva AM, et al. Sedentary lifestyle is associated with metabolic and cardiovascular risk factors independent of physical activity. SCIELO [Internet]. 145(4), 458–467. Disponible en: https://doi.org/10.4067/S0034-98872017000400006
- Zapata-Lamana R, et al. Resistance exercise improves serum lipids in adult women. SCIELO [Internet]. 143(3), 289–296. Disponible en: https://doi.org/10.4067/S0034-98872015000300002
- Briceño G, et al. Prevalencia de factores de riesgo cardiovascular en escolares de un área rural y de una urbana en Colombia. Biomedica: Revista Del Instituto Nacional de Salud [Internet]. 38(4), 545–554. Disponible en: https://doi.org/10.7705/biomedica.v38i4.4223
- Arocha Rodulfo, JI. Sedentary lifestyle a disease from XXI century. ELSEVIER [Internet]. 31(5), 233–240. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.arteri.2019.04.004
- Noralma Lucas Parrales E, et al. Efecto del sedentarismo en la salud cardiovascular en personas adultas. Polo del Conocimiento [Internet]. 10 (3). Disponible en: https://www.polodelconocimiento.com/ojs/index.php/es/article/view/9268/html
- Li J, et al. Physical Activity and Risk of Cardiovascular Disease: A Meta Analysis of Prospective Cohort Studies. MDPI [Internet]. 9(2), 391–407. Disponible en: https://doi.org/10.3390/ijerph9020391
- Nasir K, et al. Prescription for Affordable Health Care: Promise and Perils of Inflation Reduction Act Tackling Financial Toxicity. NIH [Internet]. 81(15), 1502–1504. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.jacc.2023.02.028