AUTORES
- Leyre Puértolas Orejuela. DUE Zaragoza, Aragón, España.
- Azucena Palomo Gracia. TCAE. Zaragoza, Aragón, España.
- Patricia Martín Tarifa. Celadora. Zaragoza, Aragón, España.
- María Del Rosario Palomo Medina. TCAE. Zaragoza, Aragón, España.
- Esmeralda Lobera Salvatierra. DUE. Huesca Aragón, España.
- Alba García Ginoves. TCAE. Zaragoza, Aragón, España.
- María Dolores Azagra Sierra. TCAE. Zaragoza, Aragón, España.
RESUMEN
La intención de abandonar la profesión sanitaria constituye uno de los principales desafíos para los sistemas de salud actuales debido a sus repercusiones sobre la calidad asistencial, la seguridad del paciente y la sostenibilidad de las organizaciones sanitarias. En los últimos años, numerosos estudios han puesto de manifiesto un incremento del número de profesionales que consideran cambiar de ámbito laboral o abandonar definitivamente el ejercicio asistencial como consecuencia de múltiples factores, entre los que destacan la sobrecarga de trabajo, el agotamiento físico y emocional, la falta de estabilidad laboral, la escasa conciliación entre la vida personal y profesional, la exposición a situaciones de violencia en el entorno laboral y la limitada percepción de reconocimiento. Esta realidad afecta especialmente a quienes desarrollan cuidados directos al paciente, incluyendo enfermeras y técnicos en cuidados auxiliares de enfermería (TCAE), cuya labor resulta imprescindible para garantizar una atención segura y de calidad. La adopción de estrategias orientadas a mejorar las condiciones laborales, favorecer el bienestar psicológico y potenciar el desarrollo profesional constituye una prioridad para reducir la rotación del personal y asegurar la continuidad de los cuidados.
PALABRAS CLAVE
Profesión sanitaria, abandono laboral, agotamiento profesional, satisfacción laboral, calidad asistencial.
ABSTRACT
The intention to leave the healthcare profession has become one of the greatest challenges facing healthcare systems due to its impact on quality of care, patient safety and workforce sustainability. In recent years, numerous studies have shown an increase in the number of healthcare professionals considering changing careers or leaving clinical practice because of workload, physical and emotional exhaustion, job insecurity, poor work-life balance, workplace violence and limited professional recognition. This situation particularly affects professionals directly involved in patient care, including nurses and nursing care assistants, whose work is essential to ensure safe and high-quality healthcare. Implementing strategies aimed at improving working conditions, promoting psychological well-being and encouraging professional development is essential to reduce staff turnover and guarantee continuity of care.
KEY WORDS
Healthcare profession, turnover intention, burnout, job satisfaction, healthcare quality.
DESARROLLO DEL TEMA
Los profesionales sanitarios constituyen el principal recurso de cualquier sistema de salud. La calidad de la atención, la seguridad del paciente y la eficiencia de los servicios sanitarios dependen, en gran medida, de la estabilidad y del compromiso de quienes desarrollan diariamente labores asistenciales.
Sin embargo, durante la última década ha aumentado de forma considerable la preocupación por el creciente número de profesionales que manifiestan intención de abandonar su puesto de trabajo o incluso dejar definitivamente el ámbito sanitario. Aunque no siempre llega a materializarse, esta intención representa un importante indicador del grado de satisfacción laboral y constituye uno de los principales predictores de rotación del personal.
La pandemia por COVID-19 puso de manifiesto la capacidad de adaptación de los equipos sanitarios ante situaciones de elevada complejidad, pero también evidenció importantes deficiencias estructurales relacionadas con la falta de personal, la sobrecarga asistencial, el impacto psicológico y las dificultades para mantener unas condiciones laborales adecuadas.
Actualmente, la escasez de profesionales afecta a numerosos países y representa uno de los principales retos para garantizar la sostenibilidad de los sistemas sanitarios. En este contexto, conocer las causas que favorecen la intención de abandono resulta fundamental para desarrollar estrategias capaces de mejorar la satisfacción laboral, reducir la rotación del personal y favorecer la permanencia de profesionales cualificados dentro de las organizaciones sanitarias.
La intención de abandono como indicador de riesgo organizacional:
La intención de abandonar la profesión se define como el deseo o la predisposición del profesional a dejar su puesto de trabajo, cambiar de ámbito asistencial o abandonar definitivamente el ejercicio sanitario.
Aunque esta decisión puede estar condicionada por circunstancias personales, diversos estudios coinciden en que la mayoría de los factores asociados dependen de las condiciones laborales y de la organización del trabajo.
La existencia de elevados porcentajes de profesionales que expresan este deseo constituye una señal de alerta para las instituciones sanitarias, ya que suele preceder a un incremento de la rotación del personal, del absentismo laboral y de la pérdida de profesionales con experiencia.
La salida de trabajadores cualificados implica además importantes costes económicos derivados de los procesos de selección, contratación y formación de nuevos profesionales, así como una pérdida del conocimiento acumulado dentro de los equipos asistenciales.
Por ello, cada vez son más las organizaciones que incorporan indicadores relacionados con la satisfacción laboral y la intención de permanencia como herramientas para evaluar la calidad de la gestión de recursos humanos.
Factores laborales asociados al abandono profesional:
La intención de abandonar la profesión sanitaria no suele obedecer a una única causa, sino que responde a la combinación de diferentes factores organizativos, laborales y personales.
La sobrecarga asistencial continúa siendo uno de los motivos más frecuentes. El incremento del número de pacientes, unido al envejecimiento poblacional y a la creciente complejidad clínica, obliga a atender un volumen cada vez mayor de cuidados con recursos humanos limitados.
Las plantillas insuficientes generan un aumento del ritmo de trabajo, reducen el tiempo disponible para cada paciente y dificultan la prestación de unos cuidados individualizados.
Otro aspecto determinante es la inestabilidad laboral. La sucesión de contratos temporales, la movilidad constante entre centros sanitarios y la incertidumbre sobre la continuidad del empleo provocan inseguridad y dificultan la planificación de proyectos personales y familiares.
La organización de turnos también influye de forma significativa sobre la satisfacción profesional. El trabajo nocturno, la rotación continua de horarios y las jornadas prolongadas alteran los ritmos biológicos, favorecen el cansancio acumulado y dificultan la conciliación entre la vida laboral y personal.1
A ello se suma, en muchos casos, la percepción de una carga administrativa creciente que resta tiempo a la atención directa al paciente y aumenta la sensación de presión durante la jornada laboral.
Agotamiento profesional y bienestar psicológico:
Uno de los factores más estrechamente relacionados con la intención de abandonar la profesión es el agotamiento profesional o burnout, reconocido actualmente como un importante problema de salud laboral.
La exposición continuada a situaciones de elevada exigencia asistencial favorece la aparición de cansancio físico y emocional, pérdida progresiva de motivación y sensación de escasa realización profesional.
Los profesionales que trabajan en áreas como urgencias, cuidados intensivos, oncología, emergencias extrahospitalarias o unidades de hospitalización con alta carga asistencial presentan una mayor probabilidad de desarrollar este síndrome debido a la presión constante, la toma rápida de decisiones y el contacto continuado con el sufrimiento, la enfermedad y la muerte.
Junto al burnout aparece con frecuencia la denominada fatiga por compasión, caracterizada por el desgaste emocional derivado de cuidar de personas que atraviesan situaciones especialmente difíciles. Esta condición puede disminuir la capacidad para afrontar nuevas demandas asistenciales y repercutir negativamente tanto en el bienestar del profesional como en la calidad de la atención prestada.
Además, la exposición mantenida al estrés favorece alteraciones del sueño, ansiedad, síntomas depresivos, irritabilidad y problemas de concentración, incrementando el riesgo de errores durante la práctica clínica y aumentando la probabilidad de plantearse un cambio de profesión.
Violencia laboral y falta de reconocimiento profesional:
La violencia en el ámbito sanitario constituye otro de los factores que contribuyen al abandono profesional. Las agresiones verbales, amenazas e incluso episodios de violencia física forman parte de la realidad cotidiana en numerosos servicios asistenciales, especialmente en urgencias, atención primaria, salud mental y atención sociosanitaria.
Estas situaciones generan inseguridad, ansiedad y una pérdida progresiva de motivación, especialmente cuando los profesionales perciben una insuficiente protección institucional o una escasa respuesta frente a este tipo de incidentes.
Por otra parte, numerosos trabajadores manifiestan sentir que su esfuerzo diario no recibe el reconocimiento social ni institucional que merece. La limitada participación en la toma de decisiones, las reducidas posibilidades de promoción profesional y la percepción de escasas oportunidades de desarrollo contribuyen a disminuir la satisfacción laboral.1
El reconocimiento no depende exclusivamente del aspecto económico. La valoración del trabajo realizado, el apoyo recibido por parte de los responsables, la posibilidad de acceder a formación continuada y la participación en proyectos de mejora constituyen elementos que fortalecen el compromiso con la organización y favorecen la permanencia en la profesión.
Consecuencias del abandono profesional sobre la calidad asistencial:
La intención de abandonar la profesión sanitaria no solo afecta a quienes experimentan desgaste laboral, sino que tiene importantes repercusiones para las organizaciones sanitarias y para los propios pacientes. Cuando un elevado número de profesionales decide cambiar de puesto o abandonar definitivamente la actividad asistencial, aumenta la dificultad para mantener plantillas estables y equipos consolidados.
La elevada rotación del personal obliga a incorporar continuamente nuevos profesionales que requieren periodos de adaptación, formación y supervisión. Esta situación puede repercutir en la continuidad de los cuidados y dificultar la coordinación entre los distintos miembros del equipo multidisciplinar.
Asimismo, la escasez de personal incrementa la carga de trabajo del resto de profesionales, favoreciendo un círculo vicioso en el que la sobrecarga asistencial aumenta el agotamiento y este, a su vez, incrementa la intención de abandono.
Diversas investigaciones han relacionado las plantillas insuficientes con un mayor riesgo de eventos adversos, incremento de errores relacionados con la medicación, retrasos en la atención y disminución de la satisfacción de los pacientes. Del mismo modo, la pérdida de profesionales con experiencia supone una disminución del conocimiento acumulado dentro de las unidades asistenciales y dificulta la incorporación de nuevos trabajadores.2
Desde el punto de vista económico, la rotación constante implica elevados costes asociados a los procesos de selección, contratación, acogida y formación, además de afectar a la eficiencia organizativa.
Estrategias para favorecer la permanencia de los profesionales sanitarios:
La reducción de la intención de abandono requiere actuaciones dirigidas tanto a mejorar las condiciones laborales como a favorecer el bienestar emocional y el desarrollo profesional.
Una de las medidas más importantes consiste en garantizar plantillas adecuadas que permitan distribuir la carga asistencial de forma equilibrada. La disponibilidad de recursos humanos suficientes favorece una atención más segura, disminuye el estrés laboral y mejora la satisfacción de los profesionales.
La estabilidad contractual representa igualmente un factor determinante. La reducción de la temporalidad, la planificación de carreras profesionales y la existencia de oportunidades reales de promoción incrementan el compromiso con la organización y favorecen la permanencia en el sistema sanitario.
Resulta igualmente necesario fomentar programas de formación continuada que permitan actualizar conocimientos, adquirir nuevas competencias y facilitar el desarrollo profesional. La posibilidad de participar en actividades docentes, proyectos de investigación o programas de innovación constituye un importante elemento motivador.
Las instituciones sanitarias también deben promover iniciativas dirigidas al cuidado de la salud mental de sus profesionales. La implantación de programas de apoyo psicológico, prevención del estrés laboral, manejo del síndrome de burnout y promoción del bienestar emocional ha demostrado mejorar el clima laboral y reducir el riesgo de abandono.
Por otra parte, favorecer la conciliación entre la vida laboral y personal mediante una adecuada organización de los turnos, flexibilidad cuando sea posible y medidas de apoyo familiar contribuye significativamente a mejorar la satisfacción laboral.
Liderazgo, trabajo en equipo y reconocimiento profesional:
El estilo de liderazgo desarrollado dentro de las organizaciones sanitarias influye de forma decisiva sobre el compromiso de los profesionales y su intención de permanecer en el puesto de trabajo.2
Los modelos de liderazgo participativo favorecen la comunicación, la confianza y la implicación de los equipos en la toma de decisiones. Cuando los profesionales perciben que sus opiniones son escuchadas y valoradas, aumenta el sentimiento de pertenencia y mejora el clima laboral.
El trabajo en equipo constituye otro elemento esencial. La colaboración entre los distintos profesionales sanitarios favorece la coordinación asistencial, facilita la resolución de problemas y disminuye la sobrecarga individual. Un ambiente basado en el respeto mutuo y el apoyo entre compañeros contribuye a reducir el estrés y fortalece la cohesión de los equipos.
El reconocimiento profesional también desempeña un papel relevante. No se limita únicamente a aspectos económicos, sino que incluye la valoración del trabajo realizado, el acceso a formación, la posibilidad de asumir nuevas responsabilidades y el reconocimiento institucional de la labor desarrollada.
Las organizaciones que promueven una cultura basada en el respeto, la participación y el desarrollo profesional presentan mayores niveles de satisfacción laboral y menores tasas de rotación del personal.
Retos de futuro para los sistemas sanitarios:
El envejecimiento de la población, el aumento de las enfermedades crónicas y la creciente demanda asistencial hacen prever que la necesidad de profesionales sanitarios continuará incrementándose durante los próximos años.
En este contexto, garantizar la permanencia de profesionales cualificados constituye uno de los principales retos para los sistemas de salud. No basta con formar nuevos trabajadores; resulta igualmente imprescindible conservar la experiencia y el conocimiento de quienes ya desarrollan su actividad asistencial.3
La planificación estratégica de los recursos humanos deberá orientarse hacia modelos organizativos más flexibles, capaces de adaptarse a las nuevas necesidades sociales y profesionales. La digitalización, la incorporación de nuevas tecnologías y la transformación de los modelos asistenciales deberán ir acompañadas de políticas que sitúen el bienestar de los profesionales como una prioridad.
Asimismo, será necesario continuar impulsando investigaciones que permitan identificar los factores que influyen en la satisfacción laboral y evaluar la eficacia de las intervenciones destinadas a mejorar la retención del personal.
Invertir en el bienestar de los profesionales sanitarios supone invertir directamente en la calidad de la atención, en la seguridad del paciente y en la sostenibilidad futura del sistema sanitario.
CONCLUSIÓN
La intención de abandonar la profesión sanitaria representa un fenómeno complejo y multifactorial que afecta tanto a los profesionales como al funcionamiento de las organizaciones sanitarias. La sobrecarga asistencial, el agotamiento emocional, la inestabilidad laboral, la dificultad para conciliar la vida personal y profesional, las agresiones en el entorno de trabajo y la escasa percepción de reconocimiento constituyen algunos de los factores que más influyen en esta decisión.
Las consecuencias derivadas de la pérdida de profesionales experimentados repercuten directamente sobre la continuidad de los cuidados, la calidad asistencial y la seguridad del paciente. Además, la elevada rotación del personal incrementa los costes organizativos y dificulta la consolidación de equipos estables y altamente cualificados.
Abordar este problema requiere una estrategia integral basada en la mejora de las condiciones laborales, la estabilidad en el empleo, el fortalecimiento del liderazgo, la promoción del trabajo en equipo y la implantación de medidas dirigidas al cuidado de la salud física y emocional de los profesionales. Del mismo modo, resulta imprescindible reconocer el valor de quienes desarrollan diariamente labores asistenciales, favoreciendo su desarrollo profesional y su participación activa en la mejora de las organizaciones.
Garantizar la permanencia de los profesionales sanitarios no solo beneficia a quienes ejercen su labor en los diferentes niveles asistenciales, sino que constituye un requisito indispensable para mantener sistemas de salud eficaces, seguros y capaces de responder a las necesidades de una población cada vez más envejecida y con mayor complejidad clínica.
BIBLIOGRAFÍA
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- Gobierno de Aragón. Plan de Salud de Aragón [Internet]. Zaragoza: Gobierno de Aragón [citado 2026 Ago 3]. Disponible en: https://www.aragon.es