AUTORES
- Paula Aso Cortés. Enfermera del Servicio Riojano de Salud. La Rioja, España.
- Laura Aragón Capone. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Fernando Broto Lueza. Enfermero del Servicio Navarro de Salud. Navarra, España.
- Lorena Escolano Arruebo. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Larisa Torrens Becerril. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
La parada cardiorrespiratoria, es una emergencia sanitaria en la que se interrumpe la circulación y la respiración de forma inminente, lo que va a provocar que no llegue oxígeno a los órganos vitales. Identificar de manera precoz estos sucesos y actuar de forma rápida y eficaz es crucial, ya que por cada minuto que el paciente no recibe asistencia médica las probabilidades de sobrevivir disminuyen un 10%.
Las causas más comunes que producen la PCR son las enfermedades cardiacas. Existen causas reversibles conocidas como las 5H (hipotermia, alteraciones metabólicas y electrolíticas, hipovolemia, hipoxia) y 5T (tóxicos, trombosis coronaria y pulmonar, taponamiento cardiaco, neumotórax a tensión).
La actuación ante una PCR consiste en realizar una valoración del paciente en un tiempo inferior a 10 segundos, valorando el nivel de consciencia, respiración y pulso. Si el paciente se encuentra en PCR, se deben comenzar las maniobras de reanimación y se debe asegurar la vía aérea (30:2).
El desfibrilador o también llamado DEA analiza los ritmos cardiacos, se utiliza en los ritmos desfibrilables y se administra adrenalina y amiodarona. En cambio, en ritmos no desfibrilables, se realizan únicamente compresiones y se administra adrenalina.
La supervivencia de los pacientes que sufren una PCR y las secuelas tras esta está directamente relacionada con una actuación sanitaria eficaz y en el menor tiempo posible. Se debe trabajar en equipo dando una respuesta rápida y con intervenciones basadas en protocolos con evidencia científica.
PALABRAS CLAVE
Parada cardiorrespiratoria, soporte vital avanzado, enfermería de urgencias.
ABSTRACT
Cardiac arrest is a medical emergency in which circulation and breathing are suddenly interrupted, resulting in a lack of oxygen supply to vital organs. Early identification of these events and acting quickly and effectively is crucial, as the patient’s chances of survival decrease by 10% for every minute without medical assistance.
The most common causes of cardiac arrest are heart diseases. There are also reversible causes known as the 5 H’s (hypothermia, metabolic and electrolyte disturbances, hypovolemia, hypoxia) and the 5 T’s (toxins, coronary and pulmonary thrombosis, cardiac tamponade, tension pneumothorax).
The initial response to cardiac arrest involves assessing the patient in less than 10 seconds, evaluating their level of consciousness, breathing, and pulse. If the patient is in cardiac arrest, resuscitation maneuvers should begin immediately, and the airway must be secured (30 compressions to 2 breaths).
The defibrillator, also known as an AED (Automated External Defibrillator), analyzes heart rhythms and is used in shockable rhythms, along with the administration of adrenaline and amiodarone. In contrast, for non-shockable rhythms, only chest compressions are performed, and adrenaline is administered.
The survival and long-term outcomes of patients who suffer cardiac arrest are directly linked to timely and effective medical intervention. Teamwork, rapid response, and evidence-based protocol-driven interventions are essential to ensure the best possible patient outcomes.
KEY WORDS
Cardiorespiratory arrest, advanced life support, emergency nursing.
INTRODUCCIÓN
El paro cardiaco es la interrupción inesperada y brusca de la circulación y respiración, lo que va a provocar la imposibilidad de la llegada de oxígeno a los órganos vitales. Por lo que dar una asistencia inmediata es una prioridad. La PCR presenta una alta morbimortalidad, ya que es una emergencia sanitaria en la que un manejo adecuado de la situación y una asistencia sanitaria óptima aumenta las probabilidades de que el paciente sobreviva. Los profesionales de la enfermería desempeñan un papel fundamental en la detección temprana, la estabilización y el soporte vital avanzado en la población adulta1.
La probabilidad que el paciente tiene de sobrevivir a la PCR se minimiza un 10% por cada minuto en el retraso de la asistencia sanitaria1.
La causa más frecuente de PCR está relacionada con patología cardiaca1.
Respecto a las causas reversibles de la PCR, conocidas como las 5H y 5T encontramos 2,3:
5H: Hipovolemia, hipotermia, hipopotasemia e hiperpotasemia o alteraciones metabólicas, hidrogeniones, hipoxia.
5T: Taponamiento cardiaco, Tóxicos/intoxicaciones, trombosis coronaria (IAM), neumotórax a tensión, trombosis pulmonar (TEP).
OBJETIVOS
- Describir las intervenciones que realiza el personal de enfermería en una parada cardiorrespiratoria en adultos en los servicios de urgencias
- Evaluar la efectividad de las intervenciones llevadas a cabo en la parada cardiorrespiratoria
METODOLOGÍA
El estudio realizado consiste en una revisión sistemática de las publicaciones existentes sobre el abordaje de la parada cardiorrespiratoria. Se realizó una búsqueda en las bases de datos de Pubmed y Scielo. mediante términos libres y términos de lenguaje controlado. Los términos utilizados fueron “parada cardiorrespiratoria”, “Soporte Vital Avanzado”, “Enfermería de urgencias”. Se utilizó el booleano “AND”.
Los estudios utilizados han sido publicados entre los años 2003 y 2023, en castellano, inglés y portugués. Relacionados con las ciencias de la salud y la enfermería de emergencias.
DESARROLLO
Intervenciones del personal de enfermería ante una PCR:
El personal de enfermería debe estar completamente capacitado para atender de manera correcta una PCR, realizar una reanimación cardiopulmonar de forma óptima es esencial para mejorar los resultados clínicos que se obtendrán. La capacitación basada en protocolos actualizados ayuda a que la atención que el paciente recibe sea eficiente y favorable para este2,4.
La valoración del estado de salud de un paciente debe ser rápida y realizarse en un tiempo inferior a 10 segundos, determinando su estado de salud, nivel de consciencia, respiración y pulso carotídeo4
Siguiendo las siguientes indicaciones1,2:
- Estimulación del paciente tanto verbal como dolorosa para comprobar que responde. Si el paciente responde ante estos estímulos se le colocará en posición lateral de seguridad.
- Si el paciente no responde a ninguno de los estímulos se realizará la maniobra frente-mentón permitiendo que la vía aérea se abra y se comprobará si respira. Observaremos la expansión torácica, oiremos el flujo del aire y sentiremos la respiración del paciente en el rostro (ver, oír y sentir).
- Finalmente, se comprobará el pulso carotídeo. Este se palpa durante 10 segundos, si hay ausencia de este el paciente está en PCR. Por lo que se comenzará con la reanimación y se colocará el desfibrilador.
Ventilación: Se debe asegurar la vía aérea intubado al paciente lo que permite una buena ventilación y oxigenación3.
Se realiza la maniobra frente-mentón, se abre la vía aérea y se preoxigena al paciente durante 3-5 minutos con O2 al 100% 3.
A veces se encuentran dificultades a la hora de hacer la intubación, por lo que para valorar la dificultad de esta se utiliza la regla LEMON (Look: inspección anatómica, Evaluate: apertura de la cavidad oral y movilidad cervical, Mallampati: visibilidad en la cavidad bucal, Obstruction: cuerpos extraños y neck mobility: rigidez cervical)3.
Se inserta el laringoscopio por el lado derecho de la boca y la lengua se desplaza hacia el lado izquierdo. Se van a visualizar las siguientes estructuras (úvula, epiglotis y cuerdas vocales). Se introduce el tubo entre las cuerdas vocales, se retira el fiador y se infla el balón con una jeringa (5-10 ml de aire)3.
Comprobación de la intubación: Se observará que el tórax se expande simétricamente y que el abdomen no se distiende. También la capnografía ayuda a comprobar si el tubo está correctamente colocado. La presencia de CO2 exhalado después de 5-6 ventilaciones confirma que el tubo está en la vía aérea, no en el esófago. Si el CO2 no se detecta indica que el tubo se encuentre en el esófago3. Finalmente, el tubo debe ser fijado3.
Compresiones torácicas: Se realizan entre 100-120 compresiones por minuto, en el centro del pecho y comprimiéndolo 5-6 cm. Realizar unas buenas compresiones es fundamental para mantener un buen flujo coronario y cerebral. Además, se debe dejar reexpedirse el tórax tras cada compresión y realizar el mínimo número de interrupciones posibles3.
Análisis del ritmo cardiaco: Se colocará el desfibrilador o DEA en el pecho del paciente, este analiza el ritmo. Los ritmos desfibrilables son: fibrilación ventricular y la taquicardia ventricular sin pulso. En cambio, en la asistolia y en la actividad eléctrica sin pulso, ritmos no desfibrilables, se priorizan las compresiones torácicas y el tratamiento de la causa subyacente3.
Algoritmo de actuación según los tipos de PCR:
Ritmo desfibrilable: Fibrilación ventricular y taquicardia ventricular sin pulso3.
Se debe realizar la desfibrilación con 200J y tras esta reanudar las compresiones torácicas. El desfibrilador analiza la actividad cardiaca del paciente cada 2 minutos, además, comunica constantemente información al reanimador de las acciones que va a ejecutar (análisis de ritmo y choque)3.
Las medicaciones que se administran en este tipo de parada son las siguientes: adrenalina 1mg IV cada 3-5 minutos (después del segundo choque) y amiodarona 300mg IV en bolo (después del tercer choque). Si la persona sigue en parada se puede administrar una dosis extra de 150 mg de amiodarona. Si el paciente presenta alergia o intolerancia a la amiodarona se puede administrar lidocaína3.
Ritmo no desfibrilable: Asistolia y actividad eléctrica sin pulso3.
Se realizan compresiones y se administra adrenalina 1mg IV cada 3-5 minutos3
Efectividad de las intervenciones realizadas en la PCR:
La asistencia de la PCR mediante protocolos de intervención actualizados presenta mayor tasa de éxito en las reanimaciones y por tanto en la supervivencia del paciente y en la calidad de vida que este va a tener4.
La rapidez con la que el personal sanitario actúa influye directamente, contra más tiempo el paciente tarde en recibir asistencia sanitaria mayores serán las secuelas que sufrirá post-parada y menor probabilidad de sobrevivir tendrá3.
Sin embargo, el estrés que experimentan el personal sanitario, la falta de conocimientos, la escasez de recursos o los protocolos desactualizados o no basados en evidencia científica afecta negativamente en la recuperación de los pacientes y en la probabilidad de que estos sobrevivan. Por lo que es fundamental la formación continuada, la actualización de los protocolos y la realización de un buen trabajo en equipo. Todo esto ayuda a disminuir los tiempos de intervención, mejora la eficacia de las maniobras de reanimación y la seguridad del paciente5.
CONSIDERACIONES Y LIMITACIONES
La información que se encuentra en este artículo trata de manera general la intervención ante una parada cardiorrespiratoria por parte del personal sanitario y la eficacia de las actuaciones realizadas.
CONCLUSIONES
El personal de enfermería debe estar completamente capacitado para detectar de manera precoz y actuar ante una PCR, ya que es una emergencia sanitaria en la que cada minuto en el que el paciente no recibe asistencia las probabilidades de sobrevivir disminuyen y el número de secuelas post-parada aumenta.
Una rápida valoración, el comienzo de la RCP de manera inmediata, la administración de los fármacos indicados en cada tipo de PCR y la correcta utilización del desfibrilador hace que el paciente reciba una correcta asistencia sanitaria.
BIBLIOGRAFÍA