Introducción de alimentos en la alimentación complementaria en niños mayores de seis meses: prácticas actuales y recomendaciones basadas en la evidencia

18 junio 2025

AUTORES

  1. Nerea Pérez Redón. Enfermera. Hospital Obispo Polanco, Teruel. España.
  2. Gloria Escobar Azañedo. Enfermera. Hospital Obispo Polanco, Teruel. España.
  3. Patricia Burzurrí Lafuente. Enfermera. Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza. España.
  4. Rocío Azañedo Fuertes. TCAE. Residencia de Personas Mayores Javalambre, Teruel. España.
  5. María Aguayo Carrasco. Enfermera. Hospital Miguel Servet (Zaragoza). España.
  6. María Reche Romero. Enfermera. Hospital Miguel Servet (Zaragoza). España.

 

RESUMEN

Introducción: La alimentación complementaria (AC) es una etapa crítica en el desarrollo del niño. Su inicio correcto permite cubrir las necesidades nutricionales que la lactancia materna exclusiva ya no puede satisfacer completamente a partir de los seis meses.

Objetivo: Revisar las recomendaciones actuales sobre la introducción de alimentos en la AC en niños mayores de seis meses, y sus implicaciones en la salud.

Metodología: Revisión bibliográfica de estudios científicos publicados entre 2020 y 2025 en PubMed, Scopus y SciELO.

Resultados: La introducción progresiva y temprana de alimentos variados favorece un crecimiento óptimo y previene alergias y carencias nutricionales.

Conclusiones: La AC debe iniciarse a los seis meses, adaptarse al contexto familiar y cultural, y estar supervisada por profesionales.

PALABRAS CLAVE

Alimentación complementaria; Lactante; Introducción de alimentos; Nutrición pediátrica; Recomendaciones alimentarias.

ABSTRACT

Introduction: Complementary feeding (CF) is a crucial phase in infant development. Its proper initiation after six months is essential to fulfill nutritional needs not covered by exclusive breastfeeding.
Objective: To analyze current recommendations on food introduction during CF in children older than six months and its impact on health.

Methods: Literature review of studies published between 2020 and 2025 in PubMed, Scopus, and SciELO.
Results: Early and varied food introduction supports optimal growth and reduces the risk of deficiencies and allergies.
Conclusions: CF should begin at six months, be culturally sensitive, and professionally supervised.

KEY WORDS

Complementary feeding; Infant; Food introduction; Pediatric nutrition; Feeding guidelines.

INTRODUCCIÓN

La alimentación complementaria (AC) es el proceso de ofrecer alimentos sólidos o líquidos distintos de la leche materna o fórmula infantil, comenzando generalmente a los seis meses de edad. A esta edad, las necesidades de energía, hierro, zinc, y otros nutrientes esenciales aumentan considerablemente y no pueden ser cubiertas por la leche exclusivamente1. Además, esta etapa marca un periodo sensible para el desarrollo del gusto, la aceptación de texturas y el aprendizaje de hábitos alimentarios saludables2.

El inicio correcto de la AC es una estrategia clave en la prevención de enfermedades nutricionales, como la anemia ferropénica, y en la promoción de un crecimiento adecuado. Sin embargo, existen diferencias entre las recomendaciones oficiales y las prácticas reales en muchos contextos. El presente artículo revisa las recomendaciones actuales, la evidencia científica más reciente y las implicaciones clínicas de una AC adecuada.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión sistemática de la literatura científica en las bases de datos PubMed, Scopus y SciELO, abarcando el periodo 2020-2025. Se incluyeron estudios realizados en población infantil entre 6 y 24 meses, guías clínicas de organismos reconocidos (OMS, ESPGHAN, AEP) y revisiones sistemáticas sobre prácticas de AC, desarrollo nutricional y riesgo de alergias. Los estudios seleccionados fueron evaluados en cuanto a su calidad metodológica, relevancia clínica y aplicabilidad a la práctica en entornos reales.

RESULTADOS

1. Momento de inicio:

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN) coinciden en recomendar el inicio de la AC a los seis meses, evitando comenzar antes de los cuatro meses o retrasarla más allá de los siete1,3. La mayoría de estudios revisados respaldan que este momento es óptimo para el desarrollo metabólico e inmunológico del lactante.
2. Secuencia de introducción de alimentos:

No existe una secuencia rígida para introducir alimentos, pero se aconseja una incorporación progresiva, empezando por cereales sin gluten, frutas y verduras. Posteriormente, se introducen carnes, pescados, huevos y, más adelante, lácteos enteros como yogures y quesos. La introducción gradual permite observar tolerancia individual, minimizar rechazos y promover aceptación de sabores variados.

3. Alimentos alergénicos:

La evidencia reciente indica que la introducción temprana de alimentos potencialmente alergénicos, como el huevo o el cacahuete, bajo supervisión médica, puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar alergias alimentarias4. Este cambio de paradigma ha sido incorporado en nuevas guías pediátricas tras resultados de ensayos controlados aleatorizados.

4. Riesgos de una introducción tardía:

Retrasar la AC puede incrementar el riesgo de anemia por déficit de hierro, dificultades en la masticación, rechazo de texturas nuevas y problemas en el establecimiento de hábitos alimentarios saludables2,5. Además, se ha observado una asociación entre AC tardía y mayor riesgo de obesidad infantil debido a compensaciones energéticas incorrectas.

 

DISCUSIÓN

La implementación adecuada de la AC es un reto en muchos entornos, donde las creencias culturales, la disponibilidad de alimentos y el nivel de educación de los cuidadores influyen de forma significativa. Por ello, la educación sanitaria se vuelve un eje fundamental en la promoción de una alimentación saludable desde los primeros años de vida6. La participación activa de profesionales sanitarios es vital para prevenir errores comunes como la introducción precoz de alimentos procesados o la oferta insuficiente de hierro y zinc.
El profesional de enfermería, junto con el pediatra, desempeña un papel esencial en la orientación, seguimiento y educación de las familias. La evaluación del desarrollo del lactante, la identificación de signos de preparación para la AC y la personalización de las recomendaciones son componentes clave para el éxito del proceso3. Es igualmente importante adaptar las pautas a contextos locales y recursos disponibles.
El enfoque Baby-Led Weaning (BLW) ha ganado popularidad, promoviendo la autonomía alimentaria y la autorregulación del apetito. Sin embargo, requiere una vigilancia estrecha para prevenir atragantamientos y asegurar una dieta equilibrada.

 

CONCLUSIONES

En este sentido, se hace necesario también considerar la influencia del entorno familiar en los hábitos alimentarios del lactante. La actitud de los cuidadores, sus conocimientos sobre nutrición infantil y sus experiencias previas con otros hijos pueden condicionar de manera significativa el proceso de alimentación complementaria. La creación de un ambiente tranquilo, la alimentación sin distracciones, y el ejemplo de los adultos al consumir alimentos saludables son factores clave para fomentar una relación positiva con la comida desde la infancia.

Por otro lado, el acceso equitativo a alimentos frescos y variados sigue siendo un desafío en muchas regiones. Las políticas públicas deben garantizar el abastecimiento de productos adecuados a precios accesibles, promoviendo al mismo tiempo la formación de profesionales sanitarios en promoción de la salud alimentaria. Programas de atención primaria enfocados en la nutrición infantil pueden ser especialmente efectivos en zonas rurales o con menores niveles socioeconómicos.

Asimismo, la investigación actual destaca la importancia de evaluar el estado nutricional de forma periódica durante los primeros años de vida. Herramientas como las curvas de crecimiento, la valoración de la ingesta y el cribado de anemia permiten identificar precozmente desviaciones que podrían ser corregidas con intervenciones oportunas. Esto resalta el valor del seguimiento continuo por parte de equipos multidisciplinares, que incluyan enfermeras, pediatras y dietistas.

Finalmente, cabe mencionar que la pandemia por COVID-19 ha generado alteraciones en las rutinas familiares y en la atención pediátrica, lo que pudo afectar la calidad de la alimentación en la primera infancia. El confinamiento y la incertidumbre socioeconómica llevaron a cambios en los patrones alimentarios de muchas familias, incluyendo un aumento en el consumo de alimentos ultraprocesados. Este contexto resalta la necesidad de reforzar los mensajes de educación nutricional en los medios y en las consultas pediátricas, para mitigar sus efectos a largo plazo.

La alimentación complementaria constituye un hito esencial en el desarrollo infantil. Su inicio a los seis meses, de forma progresiva, segura y adaptada a las necesidades del niño y del entorno familiar, es indispensable para garantizar una nutrición adecuada. La intervención de profesionales sanitarios capacitados, especialmente enfermeras y pediatras, es clave para el éxito del proceso. Promover la educación alimentaria, identificar precozmente prácticas inadecuadas y acompañar a las familias con información basada en evidencia son pilares fundamentales para una AC eficaz y saludable. Una introducción bien guiada de alimentos puede mejorar la salud a largo plazo del niño, reducir enfermedades crónicas y reforzar los vínculos familiares mediante la alimentación compartida y consciente.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Organización Mundial de la Salud. Guiding principles for complementary feeding of the breastfed child. WHO; 2021.
  2. Dewey KG, Vitta BS. Strategies for optimal complementary feeding. Matern Child Nutr. 2022;18(S3):e13460.
  3. Vandenplas Y, Abkari A, Bellaiche M, et al. Practical algorithms for managing common gastrointestinal symptoms in infants: new evidence, new recommendations. Nutrition. 2022;101:111679.
  4. Greer FR, Sicherer SH, Burks AW. Introduction of allergenic foods and the prevention of allergic disease. Pediatrics. 2021;148(1):e2021052572.
  5. Pérez-Rodrigo C, Aranceta-Bartrina J. Guías alimentarias para la población española 2020: Revisión y recomendaciones. Nutr Hosp. 2020;37(Spec No 1):1–14.
  6. Ferrer-Muñoz R, Iglesias-Gutiérrez E, García-Álvarez D. Baby-led weaning: análisis de la evidencia científica y recomendaciones actuales. An Pediatr (Barc). 2023;98(3):204.e1–204.e9.

 

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